Cartografía mínima para navegar políticamente el 2014 por Edgard Gutiérrez - Runrun

Cartografía mínima para navegar políticamente el 2014 por Edgard Gutiérrez

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Este año que apenas comienza tiene al menos dos peculiaridades: no habrá elecciones en un país acostumbrado a celebrarlas frenéticamente y a diferencia de muchos que lo han precedido, las expectativas sobre estos próximos 12 meses distan mucho de ser halagadoras. ¿Cómo navegar entonces en esta aguas? Sin pretender abarcar todo lo que puede suceder en un país donde lo impredecible está a la orden del día, acá presento una cartografía mínima de 10 puntos de los principales hitos y/o procesos que pueden orientarnos de cómo será el 2014, que desde su mismo comienzo se antoja en lo político, en lo social y sobre todo en lo económico como uno de los más difíciles de nuestra historia contemporánea.

1.- Elección de la Directiva de la Asamblea Nacional: No debería haber sorpresas. Cabello debería ser reelegido al frente del parlamento en aras de mantener la unidad estratégica en el oficialismo, aunque es curioso que haya sido el mismo Maduro quien anunciara públicamente su fórmula, cuando eso lo pudo haber hecho cualquier vocero en el PSUV. Aunque sea enfáticamente negado, lo anterior nos indica que hubo intentos por producir reacomodos tanto del lado del cabellismo como del madurismo. Será interesante también apreciar cómo quedará la fórmula final de las dos vicepresidencias, aunque tampoco deben esperarse sorpresas: debería quedar igual. En caso de alguna modificación, es conveniente estar atento hacia dónde se desplaza el balance de poder. ¿La MUD seguirá jugando en bloque en el hemiciclo? Es una buena pregunta y al tenor de las intervenciones del 5 de enero, lo tendremos más claro.

2.- Cambios en el Gabinete: Deben producirse más temprano que tarde. Aunque el maridaje entre lo civil-radical y lo militar ha ido cada vez más en beneficio del segundo componente, tampoco es de extrañarse que esa tendencia se acentúe. Es clave observar si se produce algún movimiento sensible en la parte económica (que muy pocos esperan), pero a mí me parece más importante prestar mayor atención a si ocurre algún cambio en la Vicepresidencia Ejecutiva. ¿Será finamente desplazado Arreaza y nombrado algún militar? Eso nos confirmaría lo que ya todos sabemos sobre la verdadera naturaleza y sostén del “Gobierno de Maduro”.

3.- Reacomodos en la MUD: En la Mesa de la Unidad, la situación no es nada fácil. Después de los resultados de diciembre, hay claros y severos cuestionamientos a la dirección política de la oposición desde la Opinión Pública, pero también desde sus entrañas. Desde un cambio en la conducción y de estrategia, hasta de los mensajes y tácticas son los temas que ocupan esa agenda. La MUD enfrenta el desafío de reinventarse e ir más allá de lo que ha sido. Por si eso fuera poco, más entrado el 2014 algo que no faltará será el debate para escoger las candidaturas a la Asamblea del próximo año. Aunque la principal crítica a la MUD –me cuento entre quienes la hacen pública– es su visión electoralista, no es menos cierto que al concluir estos 12 meses eso debería haberse adelantado con un ingrediente adicional, luego de usada la tarjeta unitaria: ¿Cómo es el balance para tener derechos preferentes sobre tal o cual circunscripción? La Oposición de 2010 o de 2012 no será la misma del 2015. ¿Primarias para todos los circuitos? Buena pregunta.

4.- Las medidas económicas: Habrá un ajuste. Eso no es un secreto para nadie: la fiesta del boom petrolero se acabó desde hace ya rato y las cuentas no cuadran. El dinero no alcanza. El modelo está colapsando. Inflación, caída productiva, sequía de divisas, escasez y devaluación están a la orden del día. La pregunta es qué tan rápidas o qué tan graduales serán esas decisiones. Eso nos hablará de cuál es el cálculo político del chavismo. Varias de ellas se han asomado, pero no se han materializado. Hay una maniobra que pocos comentan y que muchos catalogarían como suicida: arreciar con más fiscalizaciones, ocupaciones y estatizaciones. Eso podría ser un cálculo económicamente muy costoso, pero quizás políticamente necesario en Miraflores para “consolidar” la hegemonía. De lo que nadie duda es que habrá consecuencias políticas en función de lo que se decida o no económicamente y eso, lo apreciaremos con mucha nitidez en 2014.

5.- El Estado Comunal: La retórica indica que se avanzará en ese sentido, sin tener claro –al menos públicamente– cuál es el norte. Sólo se habla del número de comunas, pero nada más allá de eso. Lo cierto es que mientras más avance el Estado Comunal más perjudicadas estarán las gobernaciones y alcaldías no afectas. Las competencias y recursos se verán diezmados y los nuevos alcaldes elegidos el 8 de diciembre deberán tomar la decisión si rehúyen al combate político o si se ponen al frente de las demandas de sus comunidades, asfixiadas presupuestariamente. Los liderazgos emergentes podrían salir de esa batalla, si es que algunos se la plantean, a diferencia de 2009 cuando hubo despojos de sedes, puertos, aeropuertos, autopistas y no ocurrió nada.

6.- Diálogo Gobierno-Oposición: Estará íntimamente ligado a lo anterior. Muy probablemente en los primeros meses del año ya esa incógnita estará despejada, me temo que a favor de todos quienes dudaron. Políticamente es inconsistente que el Gobierno no actúe conforme a su naturaleza: la del alacrán.

7.- ¿Salidas Políticas?: Tendrá mucho que ver con lo que ocurra en el seno de la Oposición. Si la situación se vuelve cada más difícil e ingobernable, ¿estará la Oposición en la capacidad de proponer y conducir una salida política a una eventual crisis? En la mesa hay varias fórmulas sobre las que ya se discute, pero antes de eso, habrá que resolver una cuestión de naturaleza filosófica vinculada al centro de dirección política opositora: si se termina imponiendo y consolidando la tesis de “esperar y acumular poder progresivamente” (hasta ahora dominante), es difícil que ocurra un planteamiento constitucional y movilizatorio de esta envergadura. Tampoco es descartable que ese tema pueda fracturar la unidad opositora. Algo de eso ya está ocurriendo.

8.- Más control de medios: La hegemonía comunicacional seguirá profundizándose. El manto de la opacidad y la lógica del “Nuevo Mundo Feliz” seguirá posándose sobre varios reductos que aún permanecen resistiendo a la verdad oficial: será el turno para los medios impresos. Los medios alternativos y redes sociales crecerán en influencia si son bien empleados por la dirigencia. Esa no es una predicción, ya viene ocurriendo desde hace bastante tiempo en Venezuela, sólo que ahora será existencialmente necesario.

9.- Conflictividad Social: Será cada vez más creciente. Las cifras de protestas y reclamos año a año vienen demostrando que lejos de bajar o mantenerse, se incrementan. Sin una estrategia que intente articularlas o al menos darle un sentido superior de lucha social, solo ocurrirá una cosa: serán una aguda expresión de un país que cada día se anarquiza más y más y serán invisibilizadas en la narrativa pública. ¿Un estallido social? Nadie puede pronosticar eso y quien lo haga puede pecar de charlatán, pero sí es cierto que objetivamente hay unas condiciones que deberían encender las alarmas de todos.

10.- Control Social: El Gobierno aplicará más y más fórmulas para controlar socialmente a los venezolanos a pesar de pagar elevados costos, léase: represión. El 2014 será un año para responder con suficientes elementos si el modelo político instaurado en Venezuela desde hace década y media ya avanzó demasiado (o no) y si está en un punto de no retorno (o no). Estos menes nos ayudarán a entender mejor si el venezolano se dejó domesticar y no reclamó ante las múltiples carencias en su vida diaria, o si por el contrario, entendió que la única manera de producir un cambio es luchar contra un modelo que pretende decirle qué hacer o no y controlar su vida.

El 2014 será pues, difícil. Navegaremos en aguas turbulentas. Eso no sorprende a nadie. Quizás terminemos, antes de naufragar, otra vez aferrados a una nueva tabla de salvación de naturaleza electoral. Veremos…

Los invito a que sigamos la conversación en las cada vez más influyentes redes sociales. En el Twitter estoy en @gedgard. Allí, como siempre, estoy a sus órdenes.

 

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