Sudamericano Sub20: Del cielo a la tierra en una semana - Runrun

Sudamericano Sub20: Del cielo a la tierra en una semana

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LA SELECCIÓN DE VENEZUELA QUEDÓ DE ÚLTIMA en el hexagonal final del Sudamericano Sub-20. Luego de sellar un inicio casi perfecto en la fase de grupos del torneo continental disputado en Chile, los dirigidos por Rafael Dudamel no pudieron sumar en sus últimas tres presentaciones en Rancagua.

De ser líderes del Grupo B a colistas del hexagonal final, varios fueron los factores que mermaron el rendimiento avasallante de la ‘vinotinto’, que partió a Chile con dudas y aunque mostró varias certezas durante el torneo, regresó con aún más dudas al país sin un boleto al Mundial de Polonia a disputarse este mismo año.

Primeras sensaciones

La Selección de Venezuela realizó 29 módulos de preparación previos a la cita continental. Algunos de éstos junto a jugadores de la selección mayor y varios realizados fuera del país, como aquel llevado a cabo en el Torneo de L’Alcudia en territorio valenciano. Además, un universo de 33 jugadores fue tenido en cuenta hasta las últimas instancias, cuando Rafael Dudamel decidió ir descartando nombres hasta formar el listado que efectivamente viajó a la tierra del Tren al Sur.

Así, jugadores como Diego Luna, Jesús Bueno y Freddy Vargas quedaron fuera del llamado por decisiones técnicas, teniendo cualidades que sus competidores por el puesto no tenían; otros como Eduardo Fereira, Danny Pérez y Brayan Hurtado fueron descartados al ser similares a los que ya están siendo convocados, y jugadores como Adrián Cova, Yaimil Medina o Alejandro Marqués nunca pudieron formar parte del proceso y por lo tanto, fueron descartados.

Dentro del llamado, Ricardo Mangana logró hacerse un puesto en la convocatoria por su polifuncionalidad: En principio llegó como lateral izquierdo, una posición dónde hay poca variedad en el país, pero también podía jugar por derecha y como volante de contención. Pese a no haber formado parte de la selección desde el inicio, su inclusión en el Torneo de L’Alcudia terminó convenciendo a Dudamel de llevarlo, al igual que al germano-venezolano Enrique Peña-Zauner, una de las sensaciones de la cantera del Borussia Dortmund.

Elementos como Santiago Herrera y Jorge Echeverría ganaron su puesto a pulso pese a competir contra jugadores mediáticamente en mejores condiciones que ellos: se entrenaron con constancia y dedicación, jugaron a muy alto nivel en los partidos amistosos y eran una alternativa interesante en el banquillo de suplentes de un Rafael Dudamel consciente de que iba a necesitar recambios.

Tras meses de prueba, la selección apostó al juego directo como su estilo de juego. Para ello, tomó varias consideraciones: Dos centrales altos y de porte físico; laterales veloces que supieran incorporarse al ataque y volver rápidamente. Tres volantes de corte encargados de detener cualquier intento de contragolpe rival, o realizando pases cortos que puedan dar origen a contragolpes nacionales; junto a dos extremos veloces que pudieran correr y conducir todos los contragolpes orquestados por la ‘vinotinto’, estando acompañados de un centrodelantero corpulento, capaz de bajar un pase aéreo, pivotear y tomar la decisión más conveniente para que prospere el ataque del equipo: descargar con un compañero o concluir él mismo la jugada.

De allí, se crea una formación básica, con sus posibles suplentes de cualidades similares a las suyas: Olses; Bonilla (Gómez), Makoun, Anzola (Moreno), Navarro (Mangana); Casseres Jr, Ibarra (Ramos), Yriarte (Chiquillo); Sosa (Echeverría), Vargas (Palmezano), Hurtado (Paredes/Herrera).

Otra cualidad que enmarcó a la selección de Rafael Dudamel fue su preparación de las jugadas a balón parado: sabía Dudamel que la rebeldía de sus extremos podía generar faltas peligrosas a favor, o tiros de esquina que debían ser aprovechados. En el Sudamericano Sub-20 se verían los frutos de ese trabajo, pero no nos adelantemos a los hechos.

Escalada hacia el cielo

La ‘vinotinto’, con su cartel de sub campeona del mundo en la categoría, visitaba por primera vez el Estadio del Teniente en Rancagua para cruzarse con su similar de Colombia por la primera jornada del Grupo B en el Sudamericano Sub-20. Las expectativas eran altas no solamente por el pasado reciente sino por la presencia de tres jugadores mundialistas en la formación titular: Christian Makoun, Samuel Sosa y Jan Hurtado iban por su segundo mundial.

El debut ante Colombia fue una partida de ajedrez entre Reyes y Dudamel. El combinado cafetero fue quien tuvo la iniciativa del partido, teniendo la pelota durante el 68% del tiempo y llegando con peligro pero sin contundencia al arco defendido por Carlos Olses. Pese a sufrir la expulsión de Miguel Navarro, la falta de tino sentenció a los dirigidos por Arturo Reyes, quienes vieron como al minuto 70 de partido Samuel Sosa copiaba y pegaba el gol que le marcó a Uruguay por la Copa del Mundo en un extraordinario tiro libre que le dio las primeras tres unidades a la ‘vinotinto’.

Chile fue el siguiente contrincante para los dirigidos de Rafael Dudamel. Temprano los locales se pondrían en ventaja con un penalti ejecutado hacia el centro de Tomás Alarcón, pero la buena preparación del combinado nacional volvería a ser determinante cuando a los nueve minutos, un saque de banda daría origen a la jugada del gol de la igualdad: ejecuta Bonilla, Hurtado baja el balón y pivotea mientras Sosa se ofrece como opción de pase, éste recibe y habilita a Jesús Vargas para el 1-1. Luego el gol de la victoria llegaría nuevamente con un balón parado: tiro libre para Venezuela que Casseres Jr. cobra a media altura e Yriarte cabecea para el 2-1.

Hasta aquí, las cosas parecían estar controladas. Se sumaron seis puntos de seis posibles, había un buen envión anímico tras la polémica entre Nicolás Díaz y Pablo Bonilla; mientras que Dudamel había utilizado a 16 de 23 convocados (aunque Gómez y Chiquillo solo ingresaron para quemar tiempo). Por eso la posterior derrota 2-1 ante Brasil no inquietó mucho al entorno de la selección, aunque hubo un factor clave interesante y es que en ese partido, la ‘vinotinto’ tuvo más el balón para poder crear juego, pero ante la falta de jugadores creativos para este tipo de labores, el combinado nacional estuvo errático en su salida y estático en su defensa, algo aprovechado por Rodrygo Goes para marcar su primer doblete en el torneo. ¿Y el gol de Sosa? Una genialidad individual: nuevamente un balón parado en el que la ejecución del jugador de Talleres adornó el adverso marcador.

Poco a poco las selecciones fueron tomándole la medida a Venezuela. El análisis le fue útil a Bolivia, que atacó con persistencia y mantuvo un buen planteo defensivo para impedir verse sorprendida a los contragolpes, pero la suerte le sonreiría a Venezuela con apenas veinte minutos en el cronómetro, cuando nuevamente en un lateral, Navarro pone un pase en el pecho de Hurtado, quién la baja, analiza y toca con Vargas que se desmarca de gran manera y con un extraordinario disparo de larga distancia derrota a Cuellar para el 1-0.

En ese momento, Dudamel comienza a sondear variantes: La expulsión de Hurtado al 53’ dio pie al ingreso de Herrera por Casseres Jr, dejando el mediocampo con dos volantes netos de corte como Ibarra (luego sustituido por Chiquillo) e Yriarte. También ingresó Peña Zauner por Palmezano, en un partido dónde la perla del Borussia Dortmund poco pudo destacar desde su posición de extremo.

Descenso al infierno

Uruguay supo analizar a Venezuela y entendió tarde que los dirigidos por Rafael Dudamel no sabían cómo manejar los partidos cuándo eran ellos los que tenían la posesión del balón. Por ello, los de Fabián Coito no desesperaron cuando a los nueve minutos, Christian Makoun puso en ventaja a la selección aprovechando un error de marcaje de los charrúas tras el tiro libre lanzado por Sosa; ellos insistieron en su búsqueda del partido planteando similar a su rival: organizados en el fondo y buscando sorprender con la individualidad, y como el fútbol da y quita, un tiro libre de Boselli a los 76’ le sirvió a la celeste para conseguir el empate, tras un buen cabezazo de Nicolás Acevedo.

Brasil representó en el hexagonal una bocanada de aire fresco para los de Dudamel. La ‘canarinha’, obligada a ganar y convencer pisó el anzuelo del seleccionador nacional y con dos goles de Jan Hurtado (primero en jugada para la selección) se puso a tres puntos de la clasificación mundialista.

En la línea de zagueros, el único que no había jugado todo era Miguel Navarro, que se perdió un partido por expulsión. En el medio, Cristian Casseres Jr era constantemente titular y jugaba más de una hora de partido, al igual que Ibarra e Yriarte. Sosa y Hurtado jugaban completo siempre que estuvieran disponibles, mientras que Palmezano y Vargas si llegaron a cambiarse para hacerle frente al cansancio. Partido tras partido, las piernas le daban menos a los dirigidos por Rafael Dudamel, y la idea de cambiar el esquema era poco probable ante la falta de recursos y –según declaraciones del mismo estratega días más tarde- el poco entendimiento de los jugadores de un nuevo módulo táctico.

Argentina desnudó las falencias defensivas de Venezuela, jugando de manera similar a ellos. Sin ser una selección deslumbrante, Nehuén Pérez y Facundo Medina tuvieron un trabajo impecable en el fondo de armario albiceleste, impidiendo junto a Ortega y Barquett que prosperaran los contragolpes venezolanos. Sosa y Moreno tenían cualidades defensivas, como los volantes nacionales, pero la rebeldía de Maroni no la tenía el combinado ‘Vinotinto’, que quedaba mal parado cuándo Bonilla o Navarro se sumaban a un ataque y tardaban en regresar, o cuando una mala entrega en el medio comprometía a los encargados de las bandas nacionales. Adolfo Gaich sumó una tarde para el recuerdo, marcando tres goles y llevándose el balón a Almagro.

Contra Colombia y Ecuador, Venezuela intentó ser una selección más contundente a partir del manejo del balón, mientras que sus rivales planteaban el partido en base a los errores en las entregas. La falta de un volante verdaderamente distribuidor de juego, con cualidades ofensivas, regalaba a los zagueros rivales oportunidades de cara al arco defendido por Carlos Olses y los cinco goles encajados en dos partidos hablan mucho de una defensa que se quedó sin respuesta a las veloces envestidas de atacantes como Plata o Angulo, o la inteligencia dentro del área de Gaich o Campana para materializar las oportunidades que llegaran a sus pies.

Sorprende ver la falta de recambios en la selección, ya que deja ver a Rafael Dudamel como un estratega que poco confió en sus alternativas en el banco de suplentes, y en la capacidad de sus jugadores para adaptarse a una idea de juego distinta a la que se venía desarrollando. La utilización de jugadores fuera de su posición y el descarte de piezas que podían adaptarse a la idea de juego desarrollada por la selección en el torneo también deben ser tenidos en cuenta a la hora de analizar lo hecho por Venezuela en el Sudamericano Sub-20.

¿Y ahora qué?

Ya sin la responsabilidad de manejar a la ‘Vinotinto’ Sub-20, Rafael Dudamel debe comenzar a preparar la Copa América de Brasil a disputarse este año. Utilizando la experiencia obtenida con este torneo, debería saber manejar las distintas situaciones que pueden darse en una competición, para no verse acorralado en un estilo de juego obsoleto. Además, tiene la interesante tarea de juntar a los venezolanos que hacen vida en Europa y Latinoamérica con las dos últimas camadas Sub-20 y los mejores del torneo local para armar su listado previo a la Copa América. Solo 23 podrán formar parte.

En la selección Sub-20, los trabajos comenzarán cuando la FVF anuncie al estratega que suceda a Rafael Dudamel en la dirección técnica. Deberán juntarse jugadores nacidos a partir del año 2001 para armar un equipo competitivo mirando al Sudamericano Sub-2021.

Por su parte, jugadores como Carlos Olses y Jesús Vargas se incorporan a Racing Club y Gimnasia, nuevos desafíos en sus carreras profesionales: deberán luchar para ganarse un puesto, como Samuel Sosa y Christian Makoun en las inferiores de Talleres y Juventus respectivamente. Jan Hurtado apunta a quedarse seis meses más en Gimnasia y Peña Zauner a recuperar los minutos perdidos en Alemania con Borussia Dortmund. Los demás, tendrán que definir su futuro con las posibles ofertas del extranjero que puedan tener sobre la mesa tras un Sudamericano Sub-20 poco vistoso, pero atractivo para los clubes del Viejo Continente.

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