A la ofensiva, por Armando Armas
Armando Armas Abr 08, 2018 | Actualizado hace 2 años
A la ofensiva, por Armando Armas

 

Para qué ocultarlo. Si, una nube de desesperanza se cierne sobre los venezolanos. Ha sido mucho el sufrimiento, las frustraciones y las esperanzas rotas puestas en la idea de “calle y voto” a lo largo de estos años. Esa desesperanza es la principal arma que tiene la tiranía para hacer que los que luchamos contra ella perdamos el norte y nos mantengamos permanentemente a la defensiva.

Pero esa autoflagelación -aunada al desespero, angustia y hambre- no nos permite ver claramente la dimensión y potencialidad de la ofensiva democrática que está actualmente en curso.

¡Y es que se están dando actualmente varias ofensivas dirigidas desde los vectores de cambio en Venezuela!

En el campo internacional las diferentes sanciones que se han ido popularizando entre los diferentes países y ampliando cada vez más a diferentes secuaces de Nicolás Maduro hace que el mundo se les haga cada vez más pequeño e incómodo. En el campo social y especialmente el de las manifestaciones de calle, en lo que va de año se han contabilizado aproximadamente 1.352 protestas, la mayoría por hambre, falta de medicamentos, problemas de servicios y otros motivos.

Pero quizás es desde el punto de vista institucional que al régimen le va a costar cada vez más soportar las ansias de cambio de todo un país. Institucionalmente hay tres vectores que presionan con fuerza el tan añorado cambio: El antejuicio de mérito a Nicolás Maduro por corrupción, la resistencia e investigaciones de la Asamblea Nacional  -que pudieran arrojar pruebas para juicios futuros nacionales e/o internacionales-  y el descontento militar manifiesto que ya no se puede ocultar y que tiene a más de una centena de militares tras las rejas por “conspiración”.

 

Antejuicio de Mérito. 

 

El pasado 4 de abril, la Fiscal General legítima ejerció una acción ante el Tribunal Supremo Legítimo para  solicitar emitir orden de captura internacional contra Nicolás Maduro por corrupción y legitimación de capitales. Es el caso de Odebrech, que encontró en el régimen de Venezuela el más grande cómplice para sus fechorías. Al rededor de 35 millones de dólares en sobornos además de tráfico de influencias, es lo que se está imputando.

Hay quienes dirán que la fiscal Ortega Díaz está destituida y el TSJ legítimo no tiene ninguna relevancia por estar operando desde el exilio. Quienes dicen eso y se consideran de “oposición”, déjeme decirles que perdieron la batalla narrativa y le hacen el juego al régimen. Si hubiese democracia y Estado de Derecho en Venezuela, ese juicio se estaría llevando a cabo dentro de nuestras fronteras como bien lo declaró el diputado Juan Guaidó en días recientes.

Desde la Asamblea Nacional debemos apoyar esta iniciativa, ya que es nuestro deber y mandato recuperar la libertad y la democracia a través de mecanismos constitucionales y democráticos y sin duda el antejuicio de mérito es uno de esos mecanismos que brindan la plataforma jurídica y política para la consecución de nuestro principal objetivo.

Si, faltan cosas por hacer. Sobretodo en materia de articulación para la movilización masiva y para eso se necesita resolver el tema del liderazgo y de “agencia” en la oposición.

Lo que no podemos tener dudas es que estamos en ofensiva. La mejor defensa es el ataque.

@ArmandoArmas