Mercedes de Freitas: "Hugo Chávez es el mayor corrupto de la historia" - Runrun

Mercedes de Freitas: “Hugo Chávez es el mayor corrupto de la historia”

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Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de la ONG Transparencia Venezuela, ofreció una entrevista al diario peruano Perú21 donde aseguró que aunque levantó la bandera de la lucha contra la corrupción, Hugo Chávez resultó ser, en su opinión, el presidente más corrupto de la historia de Venezuela. “Primero, porque tenía un nivel de ingresos tan bestial, nunca jamás visto en el país; y, después, por su éxito en la captura de todo el Estado”.

Luego siguió con la redacción de una nueva Constitución que centralizó el poder y luego incorporó a las Fuerzas Armadas, “es decir, sacó a los militares de los cuarteles y empezó a darles cargos en toda la estructura del Estado. Después comenzó a controlar la justicia, los órganos de contro, la policía, los grupos políticos y, cada vez, con más dinero.

¿En qué momento se empezó a tener claro que Venezuela iba por mal camino?
Todos los presidentes levantaron la bandera anticorrupción desde que acabó la primera dictadura en Venezuela, en el 58. El presidente Hugo Chávez también usó esa bandera para ganar las elecciones, pero resulta que él se convirtió al final en el mayor corrupto de la historia de Venezuela.

¿Por qué?
Primero, porque tenía un nivel de ingresos tan bestial, nunca jamás visto en el país; y, después, por su éxito en la captura de todo el Estado. Empezó por crear una nueva Constitución que centraliza el poder en la presidencia, luego incorporó a las Fuerzas Armadas como un ente con actividad política; es decir, sacó a los militares de los cuarteles y empezó a darles cargos en toda la estructura del Estado. Después comenzó a controlar la justicia, los órganos de control, la Policía, los grupos políticos y, cada vez, con más dinero.

¿Cómo es que Chávez logra tener ese poder tanto tiempo?
Chávez quebró al país metiendo dinero en la misión Vivienda para ganar las elecciones. En 2012, él ganó por poquito, porque no solamente regalaba neveras, televisores y carros, sino porque también repartía apartamentos. ¡Imagínate tú! ¿Quién le gana a eso?

¿Cuánto dinero perdió Venezuela en esa época?
Jorge Giordani fue un ministro de Chávez por diez años, era muy importante porque estaba a cargo de la cartera de Planificación. Él dijo que solamente ese año se había perdido US$20,000 millones. De ahí en adelante, la corrupción de Odebrecht le ha costado a mi país US$1,200 millones. En Venezuela hubo 41 contratos por alrededor de 30 obras, 19 no se terminaron. Los montos de 23 de esas obras –que son de las que tenemos contratos– con adendas y ampliaciones suman US$60,000 millones. O sea, estamos hablando de cifras extraordinarias.

¿Qué hizo el Gobierno con tanto dinero que manejaba?
Por su espíritu “generoso”, el presidente Chávez hizo regalos a todo el mundo. No solamente a sus amigos directos de Nicaragua, Cuba, Bolivia, Ecuador, El Salvador y del Caribe, que recibieron petróleo gratis y además les condonó las deudas; sino que también les regaló gasolina a los pobres de Londres. Chávez se sentía en Disney, como si fuera el gran líder mundial, a costa de la corrupción y las instituciones del país.

¿Cuáles son los factores más importantes que desencadenaron la crisis?
Yo creo que es el intento de monopolizar y controlarlo todo: la producción, los poderes públicos, las comunicaciones. Se eliminó la rendición de cuentas y se acabaron los contrapesos. Chávez en sus programas en la televisión decía: “Me meten preso a este por treinta años”. Él dictaba sentencias y los tribunales lo aprobaban.

¿Qué rol tienen los militares?
Nosotros nunca pensamos que las Fuerzas Armadas fueran a jugar un papel tan triste al mantener una dictadura. Hay un gran alcance del poder militar en puestos como ministros, presidentes de empresas estatales, alcaldes, gobernadores, embajadores. Y tienen absoluto control del sector de alimentos desde la creación del Ministerio de Alimentación en 2004. Además, Nicolás Maduro aprobó en 2016 la Misión de Abastecimiento Soberano y le asignó al ministro de Defensa el control de todas las estructuras que tienen que ver con alimentos: empresas de semillas, agroalimentarias, empresas de distribución y supermercados. Con ello, en Venezuela tenemos al general del arroz, al almirante del café, al general del azúcar, al coronel de la harina. El control militar de la vida es absoluto.

¿Cómo es el día a día de un venezolano bajo esa dictadura?
Muy complicado porque se levantan en la mañana y no hay agua. No hay luz y tampoco café, porque es muy difícil conseguirlo; entonces, comes lo que puedes. Quieres llevar a tu hijo al colegio, pero suspendieron las clases porque la maestra no fue; además, no vale la pena llevarlos porque no les dan el alimento escolar y la deserción es altísima. Además, no hay transporte, por eso debes salir con muchas horas de anticipación y, a veces, no vale la pena ir a trabajar porque pagas más en transporte que lo que ganas en el día. Pasas horas en las puertas de los supermercados para ver si llegó pollo, harina o huevos. Además, tienes que cuidarte de la delincuencia porque cobra vacunas (extorsión) por no llevarse a tu hijo y la Policía también cobra para no llevarse a tu hijo a la cárcel, donde lo más probable es que muera o lo violen. Pasas de la esperanza a la desesperanza, desesperación y tristeza.

¿Cómo se puede sobrevivir?
Luchando día a día. Por eso es que la gente se va. Todos los venezolanos tenemos familiares afuera, que trabajan en lo que sea y mandan algo de dólares para poder comprar. Yo llevo en la maleta cantidad de medicinas. Cualquier venezolano que regrese lleva muchas medicinas. La migración cada vez es peor porque la crisis empeora también.

¿Es viable una intervención militar?
Hay mucha gente que quisiera una intervención, como si esto fuera una película donde alguien entra, se lleva a los malos y la vida comienza a florecer. Todo bello. Pero esa película no existe en la realidad. Lo cierto es que aunque se logre una transición pacífica, ya la crisis es de tal magnitud que resolverla va a tardar años. Necesitamos un nuevo país que no se parezca al que teníamos.

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