Alfredo Michelena, autor en Runrun

Alfredo Michelena

¿Quién vendió el Esequibo?, por Alfredo Michelena

AQUÍ NO HAY NADA QUÉ dudar: los que vendieron el Esequibo fueron Chávez y Maduro, así como Delcy Rodríguez, para nombrar los más conspicuos. Y esto no se hizo por negligencia sino para alinearse con la posición castrista que siempre apoyó a los guyaneses.

Delcy Eloína Rodríguez y Maduro, quienes casualmente tuvieron –y tienen- en sus manos la política internacional del régimen, se rasgan las vestiduras y acusan al gobierno (interino) de Juan Guaidó de vender al Esequibo. Y ordenan que se le procese por traición a la patria. ¡Qué desfachatez!, cuando fueron ellos y su Comandante Eterno, quienes entregaron el territorio en reclamación a sus panas “socialistas”.

El mensaje de voz de la señora Newman, tomado ilegalmente, que presentó la ex-“cancillera”, (si es que es cierto pues el régimen nos tiene acostumbrados a denuncias sin fundamento y pruebas trucadas), solo reflejaría una opinión, la cual por cierto está descalificada con los hechos, en especial por la aguerrida acción de la “Comisión Mixta en Defensa del Esequibo y la Fachada Atlántica de la AN” y el cambio de posición del Grupo de Lima (punto 9 de la declaración del 4 enero pasado) en relación al Esequibo, emitida antes de la creación del gobierno interino. De paso, lo que la señora Newman, según esa dudosa grabación, habría recomendado, es “to drop the topic”, es decir “no hablemos de esto” por un tiempo- como se hizo con el Protocolo de Puerto España -pero como vimos esto no se aplicó.

Todos tenemos derechos a nuestras opiniones, lo vital es que, si esa es o fue su opinión, esta no ha sido la posición oficial del gobierno interino, como han dejado claro los hechos. Por su parte, ella fue enfática en asegurar: “Jamás he recomendado cambiar la posición histórica de mi país Venezuela sobre el Esequibo”.

Lo que sí realmente es traición a la patria, fue lo que a voz en cuello y públicamente dijo Hugo Chávez en la sesión plenaria de la XX Cumbre del Grupo de Río de Jefes de Estado, en Santo Domingo, 2008, cuando calificó nuestra justa reclamación como una “vieja reclamación que casi nadie recordaba” y que ella era un orquestado plan imperialista para “invadir Guyana en nombre de aquel reclamo territorial, para derrocar el gobierno de Forbes Burnhamm, un hombre de izquierda”. O cuando en 2004 permitió que Guyana actuara sobre el territorio Esequibo, algo que reconoció la misma Guyana, por boca de su embajador, cuando agradeció a Chávez que no objetara “las inversiones extranjeras traídas por Guyana al oeste del Esequibo”, lo que valoró como, “un avance positivo en las relaciones entre ambos países”.

Lo que no fue el “drop the topic” sino que quienes realmente permitieron que Guyana siguiera avanzando en su empeño de apropiarse de la Guyana Esequiba, fueron los que no reclamaron a tiempo las concesiones mineras y petroleras, ni pararon las pretensiones guyanesas de expandir su plataforma continental, ni denunciaron la decisión del Secretario de General de la ONU de llevarnos al Tribunal Internacional contradiciendo la esencia y el espíritu del “Acuerdo de Ginebra” que establece una solución “práctica y satisfactoria” para las partes, es decir no judicial. O que visitaban a sus panas socialistas “droping the topic” y que cuando el “topic” explotó, solo reaccionaron cuando la prensa independiente armó una alharaca. Incluso, olvidaron patrullar las bocas del Orinoco y nuestra salida al mar Atlántico; fue nuestra Armada la que a motu proprio actuó frente a los barcos exploradores en nuestro mar Esequibo. En un movimiento risible, sino fuera tan trágico, Delcy Eloína le reclamó al presidente de la Exxon que mandara los barcos cuando lo hacía por órdenes de sus panas de Guyana ¡Qué estupidez tan supina!

En fin, son muchos los hechos que ponen la culpabilidad de una posible pérdida del Esequibo en los presidentes y cancilleres chavistas, como para que ahora con la muy dudosa prueba de una grabación que nadie puede comprobar, se acuse a Guaidó de vender la patria. Es como cuando el ladón grita ¡allí va el ladrón!, para confundir a la policía.

Lo que despertó la búsqueda de las riquezas del subsuelo marino y terrestre en Guyana fue justamente la posición antiimperialista (claro no anti rusa o china) del régimen y su desastre económico, que expulsó a muchas compañías internacionales que consiguieron en el país vecino lo que en Venezuela pudiera haberle dado para un beneficio común y les fue vetado. Lograron además que Guyana obtuviera el beneplácito de EE.UU., país que mantenía una favorable neutralidad en esta materia.

El régimen nunca logró en su momento el soporte de ninguno de sus aliados como Brasil, Argentina, Ecuador, Nicaragua o Bolivia, y el Caricom que quisieron comprar, terminó dividido en el apoyo al régimen.

El “Comisionado Presidencial de Relaciones Exteriores”, Julio Borges, fue muy claro al responderles: “Quienes entregaron el Esequibo fueron ustedes a cambio de apoyo político para el proyecto dictatorial y para desestabilizar… la región”.

No es tanto que vendieron el Esequibo a cambio del apoyo de Caricom en la OEA y otros organismos multilaterales, sino que lo hicieron para alinearse con el viejo proyecto de los Castro de expandir su revolución en la región y en el mundo. Y para mayor desgracia nuestra, al asumir el proyecto castrista, también asumieron la visión cubana de apoyar la posición guyanesa en ese reclamo. Uno se pregunta si el apoyo cubano a Guyana ¿será para pagarles por su apoyo logístico en sus aventuras militares en África?

Si nos preguntamos ¿quién vendió el Esequibo?, la respuesta es muy clara: los vendepatria fueron Chávez, Maduro, Delcy Eloína, Chaderton y Arreaza, por nombrar los más conspicuos responsables. ¡Qué vergüenza! y ¡qué desgracia!

@Amichelena