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El país incomparable, por Elías Pino Iturrieta

LA INCAPACIDAD DE COMPRENDER LOS PROBLEMAS VENEZOLANOS desde el exterior se debe a la existencia de una peculiaridad tan intrincada que no admite la posibilidad de analogías. Ni siquiera los nativos del país que han vivido durante unos meses en el extranjero tienen la facultad del entendimiento de los problemas que padecían antes de su partida, debido a que la marcha de los acontecimientos hace que lo sentido en la víspera se convierta en espejo incapaz de reflejar la realidad. Así como distingue a Venezuela, una monstruosa singularidad crea un problema de análisis y una dificultad de arreglo que no tienen parangón.

Dentro de los elementos sobresalientes de tal singularidad salta a la vista la existencia de una repudiable forma de gobierno dispuesta a mantenerse en el tiempo pese a su descarada incompetencia y al rechazo que produce entre los gobernados. Una administración reconocida por su precariedad y por la profundidad de sus vicios no se ve acorralada por la realidad, sino dotada de herramientas capaces de animar su continuidad. La sociedad que la sufre no reacciona con contundencia, sino con bíblica paciencia, hasta el punto de alimentar la idea de una correspondencia benévola entre los horrores de la dictadura y la pasividad de la ciudadanía. De allí la espera de un líder que no aparece, de una influencia personal que no se ve por ninguna parte, como si no fuera suficiente el dolor del pueblo para que por sí solo buscara el remedio de sus males. Un pueblo insólito, no solo porque carece del ánimo de ser distinto pese a las adversidades que sufre, sino también porque no parece concernido del todo con las penas que lo agobian, concede escalofriante peculiaridad a la tragedia venezolana.

Se puede atribuir la pasividad popular al miedo, a las amenazas constantes de la dictadura y a cómo las ejecuta cuando considera conveniente, pero es evidente que, si se quiere hablar de vivencias incomparables, la razón no está en los pavores propios de todos los pueblos ante sus opresores, sino en los rasgos de la actividad política según se ha llegado a establecer. Tenemos unas fórmulas para el desarrollo de las conductas alrededor de los negocios públicos que parecen ser únicas en los anales de las sociedades contemporáneas, debido a que simplemente las condenan a la inexistencia. No hay un juego de posturas antagónicas que pueden provocar la atención de las grandes mayorías, ni actividades de los partidos que los conviertan en opciones dignas de atención, ni nada parecido a una pugna real por el control del poder. Solo pasos anodinos, reacciones sin raíz, para que apenas se cubra una superficie detrás de la cual se aprecia un cascarón vacío. Lo curioso del asunto es que no solo se trata de un rasgo de los grupos opositores, sino igualmente de la dictadura. De su seno tampoco se asoma un planteamiento capaz de relacionarse con la realidad, algo parecido a un mensaje susceptible de tocar la fibra de la población, para que la sociedad se adormezca en un vaivén de trivialidades o en una mecedora sin cojines ni asientos condenada a no moverse de su puesto. De allí que, mientras la “revolución” se mantiene a duras penas, la oposición siga viviendo en un rincón sin que nadie, ni ella misma, ponga interés en acabar la modorra.

Para llegar a tal conclusión no hace falta meterse en profundidades, sino solo ver los noticiarios de los países vecinos o de España, desde donde escribo hoy. Reflejan diversidad de conductas, ideas de personas con nombre y apellido, posiciones de diferente tipo con las cuales se puede congeniar, o de las cuales lo mejor es distanciarse; instituciones en funcionamiento sin ser perfectas, gente capaz de diferenciarse sin necesidad de llegar a la genialidad, representaciones de una vitalidad a la cual vale la pena aferrarse porque está a mano o porque puede deparar sorpresas. Reflejan la normalidad que hace tiempo perdimos en Venezuela, hasta el punto de convertirnos en una sociedad que solo se puede identificar por una indiferencia y una torpeza insólitas sobre las cuales es realmente difícil hacer propuestas. Una desdicha.

 

@eliaspino

El Nacional 

Fefarven: desabastecimiento de medicinas alcanza el 85%

EL PRESIDENTE DE LA FEDERACIÓN FARMACÉUTICA VENEZOLANA (Fefarven), Freddy Ceballos, considera que “el problema de los medicamentos tiene remedio”, pero ello implica “liquidaciones especiales en divisas” y admitir que existe la urgencia de solucionar el desabastecimiento.

Durante entrevista en Vladimir a la 1 que transmite Globovisión, el especialista advirtió que “Venezuela es el mejor caldo de cultivo para los ilícitos con los farmacéuticos”, y cifró en “85% el desabastecimiento”.

Como profesionales y gente que ama este país, “queremos que el paciente tenga acceso a medicamentos y pueda comprarlos”, dijo al analizar la fijación de precios anunciada recientemente por el Gobierno nacional.

Tras indicar que “no es la manera más idónea”, porque termina siendo impositiva, dijo que la” Federación va a llegar un momento en que tenga que decirle al Gobierno: no podemos seguir en esto”.

Sostuvo en este aspecto que cuando en Zulia se abrió la frontera “y permitían que entraran los medicamentos sin ningún tipo de control” se presentaron graves problemas.

Dijo que “los medicamentos deben pasar por el Instituto Nacional de Higiene” y que “el Estado no puede ser el primero que viole esa disposición”. Advirtió al respecto que una nueva normativa eliminaría “los prospectos, en los que el paciente lee y sabe las contraindicaciones. Están suprimiendo los empaques secundarios”.

Dijo que Venezuela contaba con un “centro distribución con un sistema muy eficiente, porque teníamos la capacidad de colocar el medicamento en cualquier parte del país en 24 horas. Pero el Gobierno que no ha terminado de aceptar que el problema es de abastecimiento, y no de distribución”.

Sostuvo que “han cerrado farmacias (al menos 150), de las más importantes. Tenemos solamente una farmacia por cada 7 mil picos de habitantes”.

Consultado con respecto a la “estabilidad del medicamento”, para saber si cuán seguro es consumir o no una medicina cuyo empaque indique que está vencido, dijo: “Lo ideal es no suministrar medicamentos vencidos. Puede estar dañado y generar complicaciones”.

Dijo además que “es importante que el farmacéutico independiente se mantenga porque cubre el 85% del país” y dijo respecto a los precios que para efecto de los funcionarios del Gobierno “los únicos que tienen estructura de costos en el país son los laboratorios”. Lamentó en este sentido que “no quieren reconocer las droguerías”.

En lo que tiene que ver con el presunto impago de deudas, dijo: “Es cierto que el Gobierno dejó de pagar. Todavía tienen una deuda de 5 mil millones de dólares. Tenemos que ir al mercado libre a buscar los dólares porque no hay divisas. Pero nadie te va a despachar si le sigues debiendo”.

Sobre la situación en los hospitales, dijo que “es crítica, porque ni siquiera hay insumos”. Ejemplificó que “no han podido reparar una campana hace 3-4 años en el Hospital de Niños. El Gobierno asumió esa responsabilidad pero han pasado cuatro años. Tenemos años con el problema de los medicamentos”.

Padre Luis Ugalde: los problemas del país no resuelven mientras no renuncie Maduro

 

Para ex rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) el padre Luis Ugalde, la única solución para la crisis económica, política y social que atraviesa en este momento Venezuela, es la salida del Primer Mandatario, aseguró que mientras sigamos teniendo este modelo de Gobierno la situación no va a mejorar, “los problemas no se resuelven mientras no renuncie Maduro”.

Señaló que este es el momento para que la sociedad civil y todos los partidos políticos que integran la oposición venezolana logren unirse antes de que sean repudiados por los ciudadanos, reiteró que todos los líderes del país deben estar conscientes de que la población está “harta porque tiene una urgencia”.

Dijo que si el régimen de Nicolás Maduro estuviese dirigido por personas razonables, lo más sensato sería que “admitieran que es un desastre”.

Para el padre jesuita la renuncia de un mandatario siempre es inducida y a su juicio en Venezuela se requieren cuatro puntos para impulsar esta vía democrática, “un consenso internacional de los demócratas, el malestar de la inmensa mayoría de los ciudadanos, la unión y movilización en función de los liderazgos no solo políticos, sino también de la sociedad civil, los gremios y el empresario y, por último, la Fuerza Armada Nacional (FAN)”.

Detalló que desde la FAN tienen que trabajar para rescatar “su misión de defensa de la Constitución. Que los militares también hablen, no pueden mirar para otro lado porque los cuarteles están peor que nosotros”.

Ugalde asegura que de coincidir estos cuatro puntos y así negociar la salida del Gobierno venezolano.

Reiteró que lo ocurrido el pasado 20 de mayo no fueron elecciones, que a su juicio no legitimaron “la prolongación de Maduro seis años más”.

“El hambre de la gente es hoy mucho mayor que el 20 de mayo y mañana será peor. Hay que atacar ya la hiperinflación, no después de que tengamos un nuevo Gobierno democráticamente elegido. La realización de elecciones libres tiene que ir precedida de la restitución de la Constitución y con esto vendría la eliminación de la constituyente, los cambios en el CNE, la liberación de los presos políticos y la validación de los partidos y de los dirigentes” enfatizó el representante de la iglesia católica.

Subrayó la necesidad de que los venezolanos actúen frente a esta situación y buscar las maneras de restablecer la Constitución por la vía democrática y pacífica, para que una vez alcanzada esta meta se logre inmediatamente “las medidas de ayuda humanitaria, frenar la hiperinflación y establecer las condiciones y garantías jurídicas para la reactivación económica.

5 Claves para entender la hiperinflación venezolana

Moderadora: @mpaolams

Video: @Monkda92

EN EL MES DE OCTUBRE, Venezuela superó por primera vez en su historia el umbral de la inflación al ubicarse en 50.6%, según datos de la firma econométrica. Esto técnicamente se traduce en que el país entró en una hiperinflación, según el estudio “The Monetary Dynamics of Hyperinflation” (1956) del economista Phil Cagan, el cual establece que una inflación mayor a 50% mensual es una hiperinflación.

De acuerdo con los investigadores de la Universidad Johns Hopkins, Steve Hanke y Nicholas Krus, la hiperinflación de venezuela es la número 57 documentada en el mundo. Es la segunda del siglo XXI, después de la de Zimbabwe (2007-2008), es también la segunda hiperinflación de un país perteneciente a la Organización de países exportadores de Petróleo (OPEP) y la primera en América Latina, desde la sufrida en Perú en 1990.

Pero, para entender un poco más de qué trata y a qué se debe este fenómeno económico, es necesario aclarar y ejemplificar con situaciones cotidianas lo que significa vivir con hiperinflación en Venezuela. En 5 claves te diremos qué es, por qué ocurre  y cómo sobrellevar la situación.

1.- ¿Qué es la hiperinflación?

La hiperinflación es una inflación muy elevada (descontrolada) en la que los precios aumentan rápidamente y al mismo tiempo la moneda pierde su valor real. En una hiperinflación, el poder monetario y la capacidad para obtener productos se ve cada vez más disminuida. Un ejemplo de esto se puede ver con el aumento en el precio de la canasta básica la cual en enero de 2017 tenía un valor de 832.259,95 y en octubre del mismo año costaba 5.594.119,73 bolívares. Un incremento de aproximadamente 550% en tan solo nueve meses.

2.- ¿Por qué ocurre?

Especialistas en economía concuerdan que la hiperinflación ocurre cuando hay un rápido aumento en la cantidad de dinero circulante que no es correspondido con el aumento en la cantidad de bienes y servicios, lo que genera un desequilibrio entre la oferta y la demanda de dinero y una total desconfianza en la moneda.

Las causas que llevan a un país a la hiperinflación han sido constantes en los estudios económicos realizados en países de América Latina que también han caído en hiperinflación y que son perfectamente verificables en el caso de Venezuela.

  • Un excesivo gasto público. La creación de misiones y grandes misiones, el constante aumento en sueldos y salarios, las ayudas sociales del gobierno como las madres del Barrio y las tarjetas Hogares de la Patria, por mencionar algunos, son un ejemplo.
  • Disminución en la exportación de productos. Aunque la caída en los precios del petróleo no ha sido un factor determinante en la hiperinflación, de alguna manera se le atribuye,  pero por las malas políticas económicas que tomado el gobierno, la fuga de divisas en casos de corrupción en Cadivi, Cencoex, Pdvsa y otros…
  • Falta de credibilidad en los entes políticos y económicos. Los venezolanos no confìan en los entes económicos del país. Por ejemplo, las últimas cifras de inflación que publicó el Banco Central de Venezuela fue en diciembre de 2015. A esto también se le suma que no se publican cifras de escasez ni de pobreza, lo que conlleva a un total desconocimiento oficial de la situación y que la credibilidad en estos organismos sea nula.
  • Emisión de dinero sin control para financiar el déficit. A principios de año el billete de mayor denominación era el de 100 bolívares y en tan solo 11 meses el billete de mayor denominación pasó a ser uno de 100 mil.
  • Control de precios. A juicio de María Gabriela Uzcátegui, presidenta de Consecomercio, el gobierno nacional no puede fijar controles de precios cuando la moneda “se devalúa cada vez que se respira”. Los nuevos precios que estableció el gobierno en el arroz, pasta, azúcar café y artículos de higiene personal, se quedan grandes ante el salario mínimo mensual que percibe un trabajador (456.507 bolívares). Para demostrar que un sueldo mínimo no alcanza para costear el ajuste de precios acordados, se tomó un rubro de cada producto que aumentó y al hacer la sumatoria, la quincena desaparece como agua entre las manos.
3.- ¿Qué pasa cuando hay hiperinflación?

Cuando los precios aumentan descontroladamente las personas comienzan comprar (sin medidas y así no lo necesiten) cosas que consideren económicas. Por ejemplo si en el supermercado consiguen jabón en polvo compran la mayor cantidad posible porque saben que el mismo producto en una semana no tendrá el mismo valor.

Los precios cambian casi que a diario. Se puede ver cómo el precio de una empanada o un refresco varía constantemente con una diferencia de días.

Se comienza a comercializar el valor de los productos en moneda extranjera. Es frecuente ver que en Venezuela los apartamentos y los carros los están vendiendo en dólares.

Los ingresos pierden su valor al instante. El valor del dinero no es el mismo hoy que pasado mañana, lo que se puede comprar hoy no se podrá mañana, situación que es desastrosa para las clases menos favorecidas.

4.- Consecuencias de una hiperinflación
  • Desespero de la población al no poder satisfacer sus necesidades más básicas.
  • Desconfianza en el bolívar y una dolarización espontánea.
  • La inversión y el ahorro se desvanecen.
  • Comienzan a cerrar empresas porque no pueden mantener el ritmo.
  • Más pobreza.
5.- ¿Cómo se suele resolver el problema de la hiperinflación?

Los economistas Anabella Abadi y Richar Obuchi concuerdan en que se debe hacer una revisión del gasto público. Dejar de financiar el déficit fiscal mediante el financiamiento monetario. Recuperar la capacidad productiva y la inversión extranjera, restituir el funcionamiento del sistema de precios. Una reducción rápida en la inflación y el desmontaje de los controles de cambio y de precios son algunas de las cosas que podrían ayudar a mejorar la situación.

De peor en peor, por Antonio José Monagas

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No siempre, las realidades se aprecian mejor desde adentro que desde afuera. Es como si por ver lo que se quiere, termina viéndose lo que no quiso verse. Resulta que muchas veces, dicha perspicacia genera más problemas de los que pueden advertirse. Poco se entiende que lo primero a reconocer, es que las dificultades dominantes deben concienciarse para así poder actuar sobre las aludidas realidades. Pero el problema de tan contrariada situación, no termina ahí. Por lo contrario, en ese mismo punto pareciera comenzar.

Es el caso que afecta a quienes presumen que por situarse más próximo al fuego, en cuya hoguera se consumen los estamentos fundamentales de la política, encuentran el pretexto necesario para garantizar estar en el lugar adecuado para observar las realidades. Y de esa manera, creer conseguir la justificación expedita para evitar ser inculpado del problema en cuestión.

Aunque el problema es pensar que colocándose en el lugar “conveniente” para observar la realidad, es razón suficiente para manejar con alguna holgura los reveses implicados en la situación correspondiente. Y es, precisamente, la incongruencia en la que cae atrapada la MUD toda vez que sus decisiones se fundamentaron en la lógica que provee el análisis político en la coyuntura. Sólo que esta lógica política, no procesa a cabalidad las realidades que caracterizan las condiciones que suscribe la crisis política venezolana. Más, cuando dicha crisis política, lejos de minimizarse por vía de procedimientos obvios que tiendan a amalgamar voluntades, tanto como a conciliar recursos con necesidades, se vio profundizada por medidas contraindicadas asumidas como ventajosas a los objetivos de una revolución desgastada y equivocada.

En el ámbito sociopolítico en el que estos problemas adquirieron consistencia, la oposición democrática reunida en la MUD perdió espacio. El terreno que pudo allanar y que le valió alcanzar la victoria en diciembre de 2015, comenzó a reducirse como resultado de estrategias no sólo poco convincentes. También, de tácticas que por apresuradas, pusieron al descubierto fracturas de pensamiento y de accionamiento que calaron repugnantemente en un amplio sector de los votantes de conciencia libre y democrática.

Por un lado, diferencias por candidaturas no alineadas con los principios publicitados como estamentos ideológicos a seguir y consolidar a través del ejercicio político a ser realizado en el discurrir parlamentario que regiría a partir de enero de 2016, constituyeron algunos de los problemas que pesaron sobre la dinámica política de la MUD.

Por otro lado, surgieron inconvenientes de apreciación que trazaron distintas líneas políticas alrededor de lo que ha sido la abstención lo cual, como problema insistente, ha desviado la atención del activismo político-partidista hacia decisiones que en nada se han ajustado a lo que debería ser su disminución. Al parecer, los dirigentes de la MUD han adoptado posturas que lejos de estimular potenciales votantes a cerrar su lucha en una dirección, los discursos ofrecidos han confundido la opinión. Y por tanto, el problema han tendido ha recrudecerse de cara a la inminencia de votar cerrado por el candidato escogido.

Luego de rebasar doscientos días de mantenido enfrentamiento con actores hostiles, representantes del régimen, cualquier análisis de lo acontecido revelaría los tropiezos cometidos por una MUD convencida de las tácticas empleadas para lograr las exigencias aducidas. No obstante, terminó contrariando los compromisos que le valieron el respaldo popular demostrado en las elecciones legislativas de Diciembre 2015.

Entonces, ¿de qué valió el sacrificio de más de un centenar de venezolanos-héroes, o el esfuerzo de otros tantos que entregaron su tiempo, capacidades y sentimientos a tan enardecida lucha, si la posterioridad les jugó una partida en la que la astucia gubernamental revirtió todo en función de sectarios intereses? De manera que sobran razones para reconocer de modo apesadumbrado, que todo lo vivido en Venezuela, desde que el régimen acudió ha encubrir sus desmanes en lo que malamente llamaron: “el socialismo del siglo XXI”, ha sido cual horrible pesadilla. O para decirlo más llanamente. Será que el país político, social y económico ha venido saltando ¿de peor en peor?

@ajmonagas

Elisio Guzmán: Problema de inanición en las cárceles es

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El director presidente de la Policía del Estado Miranda, comisario general Elisio Guzmán, calificó como “crónico y alarmante” el problema de inanición que afrontan los privados de libertad recluidos en los diferentes cuerpos de seguridad en Venezuela, debido a la crisis alimentaria que atraviesa el país, la cual en los últimos meses ha generado el fallecimiento de quienes, tras las rejas, esperan su traslado a un centro penitenciario.

“La mala administración de justicia por parte del Gobierno Nacional le está costando la vida a los procesados y también a sus familiares. Ya no solamente trasladaron el problema a las policías, donde el irrespeto de la orden de un juez, por parte del Ministerio de Prisiones, genera un inhumano hacinamiento, sino que también el improvisar que nuestros calabozos sean cárceles propicia que las familias tengan que sufrir para alimentar a sus seres queridos. Muchos no tienen la suerte de tener quien les lleve el alimento y entonces fallecen, debido a lo que les ocasiona la desnutrición a sus cuerpos”, citó.

Asimismo, declaró que en todas las sedes de la Policía de Miranda donde tienen Salas de Guarda y Custodia han notado lo que produce la mala alimentación en los aprehendidos, por lo que han implementado ciertas medidas para evitar hechos que lamentar.

“Recientemente, logramos una medida humanitaria para un recluido que padecía de Tuberculosis, antes que perdiera la vida. También hemos cambiado de sede a privados de libertad para que los familiares puedan trasladarse a llevarles comida. En otros casos, hicimos contacto con comerciantes para que, cuando tengan la disponibilidad, obsequien alimentos para los aprehendidos, ya que solo al 30% de quienes están tras las rejas en nuestro organismo, les llega algo para comer”, dijo.

Para Guzmán es vital acelerar los procesos judiciales, ya que hay casos de personas con más de cuatro años detenidos. A su juicio la mayoría de los juicios son lentos y el Ejecutivo Nacional en lugar de despoblar los calabozos policiales, hace una mala adaptación de la ley, que convierte las sedes de los cuerpos de seguridad en cárceles, ya que no otorgan oportunamente los cupos para que los detenidos sean trasladados a las penitenciarías correspondientes.

Criticó que por la indolencia de quienes administran las políticas de estado ocurran muertes que se pueden evitar y ante las cuales no haya siquiera un pronunciamiento oficial, en particular sobre la violación de los Derechos Humanos de los aprehendidos y sobre lo que genera la mala alimentación en los privados de libertad.

“La política correcta sobre un delincuente que es atrapado es reeducarlo y brindarle las herramientas para hacer de él o de ella alguien productivo, es buscar su talento para que sea una persona exitosa. En cambio, nuestro sistema lo pervierte al sumergirlo en espacios en los que nadie se regenera y en donde, sin que culmine su juicio, está condenado a extinguirse, incluso, producto del hambre”, concluyó el jefe policial.

Detención preventiva en caos por Carlos Nieto Palma

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La detención preventiva en Venezuela se ha convertido en un caos y uno de los graves problemas del sistema penitenciario venezolano, aun cuando el organismo encargado de garantizar el respeto de los derechos humanos de los privados de libertad, como es el Ministerio del Servicio Penitenciario, pretenda escurrirse el bulto y responsabilizar de esta crisis a los que no son.

A manera informativa es importante que los lectores sepan que si una persona es detenida por policías por haber delinquido es llevada a centros de detención preventiva de los cuerpos policiales, llámese comisarías, retenes, comandos policiales, etc. En estos recintos los detenidos deben permanecer las primeras 48 horas, periodo en el que es presentado ante un juez que, en caso de dejarlo privado de libertad, decide cuál es el recinto carcelario al que debe ir. Esto, en los actuales momentos, es simple teoría, nada se cumple.

La detención preventiva en Venezuela se ha sumado al caos que se vive desde hace mucho tiempo en todas las cárceles del país. Solo basta darnos un paseo por las noticias y ver que solo en los últimos días en el retén policial de Carúpano 600 reclusos realizaron una huelga de hambre por las condiciones en que se encuentran; en Barquisimeto, en una riña hubo dos presos decapitados y en el retén de menores de la misma entidad los jóvenes detenidos hicieron una huelga de sangre para denunciar los maltratos que reciben por parte de los funcionarios de ese sitio. Igualmente en la sede de la Policía del Táchira los presos secuestraron a 2 funcionarios policiales y 10 familiares que estaban de visita reclamando por sus condiciones de vida en ese lugar. Al momento de escribir estas líneas este evento en Táchira seguía sin solución y llevaba 6 días de haberse iniciado el conflicto.

El defensor del Pueblo, en uno de los pocos arranques de sensatez que tiene, reconoció esta crisis que se vive en los centros de detención preventiva y dio cifras considerables en este sentido. Anunció que en estos recintos había 33.000 detenidos, de los cuales 27.000 se encuentran en sedes de policías estatales, municipales y nacional; 5.000, en calabozos del Cicpc. De todos estos detenidos hay 3.000 que ya están condenados y para el resguardo y custodia de estas personas se emplea 30% de los funcionarios policiales.

De acuerdo con datos anteriores de una investigación que estamos haciendo en la organización que dirijo, Una Ventana a la Libertad, les podríamos agregar a estas cifras de la Defensoría del Pueblo que estos reclusos están regados en aproximadamente 400 recintos a lo largo y ancho de toda la nación con un hacinamiento extremo en todos y en algunos casos cifras alarmantes que superan el 1.000%.

El problema del hacinamiento en los centros de detención preventiva, al igual que en los recintos carcelarios, es consecuencia de la mala política en materia penitenciaria que afrontamos en Venezuela. Hay que tomar en cuenta que mucho antes de que se creara el Ministerio del Servicio Penitenciario se había ofrecido que se construirían 25 nuevos recintos carcelarios, y solo se construyeron 3 (CP. Coro, Yare III y CP. Región Insular). Igualmente la ministra del Servicio Penitenciario al inicio de su gestión, hace 5 años, ofreció la construcción de una cárcel para procesados en cada estado del país y hasta ahora solo ha hecho 2 (26 de Julio y CP. Fénix), por lo que convirtió estas promesas incumplidas en una de las principales causas del caos que se vive en la totalidad de los centros de reclusión.

Para que tengan una idea de la gravedad del problema que vivimos en estos sitios, les decimos que la capacidad aproximada en todos los centros de detención preventiva es de 8.000 reclusos y tenemos 33.000. Por otra parte, en los centros penitenciarios hay un aproximado de 55.000 reclusos, y su capacidad es solo para 20.000. Tenemos una cifra de personas privadas de libertad que aproximadamente es de 83.000, donde solo hay una capacidad real para tener 28.000. Tenemos un excedente de 55.000 reclusos, cifra sin dudad alguna alarmante.

No menos grave resulta que al menos 30% de los funcionarios policiales  están dedicados a cuidar presos, en vez de estar en las calles velando por la ciudadanía en uno de los países más peligrosos del mundo.

La situación es grave y el régimen nada hace para solucionarlo, el ministerio solo ofrece y miente, pero no cumple y se niega a asumir que la crisis que se vive en los centros de detención preventiva es su única y absoluta responsabilidad, al implementar mecanismos de acceso de detenidos a los recintos carcelarios bajo su mandato, con procedimientos arbitrarios e ilegales.

La situación cada día es más delicada. No solo es el alto porcentaje de policías cuidando reclusos, sino que de continuar la situación llegará el momento en que los cuerpos de seguridad no podrán detener a delincuentes porque no tienen dónde meterlos. El ministerio tiene que responder a este problema pronto.

@cnietopalma

El Nacional

¿Seguridad alimentaria? por Carlos Nieto Palma

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La seguridad alimentaria se ha convertido en el problema más grande que vivimos los venezolanos actualmente; lo que nuestra Constitución garantiza respecto a este tema es simple letra muerta, como muchos de los artículos de nuestra carta magna. El hambre de la población venezolana lo vemos en cada esquina de nuestra geografía; es algo que no podemos ocultar porque está allí, latente en cada hogar venezolano que cada día tiene menos que comer y en muchos casos no tiene nada que comer: el rostro de la gente refleja hambre.

No basta que la Organización Mundial de la Agricultura y la Alimentación nos hayan dado un premio en 2012 y 2015 por haber erradicado el hambre de nuestros hogares, ni con que nuestra canciller haya dicho en la OEA que aquí había comida para alimentar a tres países igual al nuestro. El mundo entero ya está claro de que en Venezuela se vive una grave crisis humanitaria en materia de alimentación, sin exceptuar la crisis en medicamentos y de la cual no me estoy refiriendo aquí, pero que es tan grave como la de alimentos.

Para refrescarnos un poco la memoria, en el artículo 305 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se establece: “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral, a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población, entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a estos por parte del público consumidor. La seguridad alimentaria se alcanzará desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola. La producción de alimentos es de interés nacional y fundamental para el desarrollo económico y social de la nación. A tales fines, el Estado dictará las medidas de orden financiero, comercial, transferencia tecnológica, tenencia de la tierra, infraestructura, capacitación de mano de obra y otras que fueren necesarias para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento. Además, promoverá las acciones en el marco de la economía nacional e internacional para compensar las desventajas propias de la actividad agrícola”.

La situación de inseguridad alimentaria que vive el pueblo venezolano se caracteriza por desabastecimiento, escasez y carestía de productos que se expresa diariamente en las calles venezolanas.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en su informe relativo al primer semestre de este año, documentó 954 protestas por alimentos realizadas principalmente por vecinos. Un promedio de 5 protestas diarias en todo el país. Esta cifra representa un aumento de 90% en comparación con el primer semestre de 2015, cuando se reportaron 502 protestas. Según este mismo informe: “En respuesta a la grave situación de inseguridad alimentaria que atraviesa Venezuela, el Estado implementó un sistema de distribución de productos alimenticios controlado por grupos con filiación político-partidista denominados Comités Locales de Abastecimiento y Producción. Según la vocería gubernamental con este nuevo esquema de distribución se garantizará la seguridad alimentaria y soberanía del país. Sin embargo, desde que los CLAP iniciaron la distribución de productos se incrementaron considerablemente las protestas por alimentos. Por ejemplo, en mayo presentaron un repunte de 320% y en junio de 309%, en comparación con los mismos meses de 2015”. Igualmente el OVCS, en el primer semestre de 2016, documentó 416 saqueos o intentos de saqueo en todo el país. Continúan los actos violentos en contra de locales comerciales, abastos, supermercados y transportes. Desde marzo los saqueos superan a los intentos de saqueo.

Una muestra del caos alimentario que vivimos los venezolanos pudimos palparlo el domingo pasado en la frontera de Venezuela con Colombia en el estado Táchira cuando un aproximado de 35.000 personas, en su mayoría mujeres, acudieron a la ciudad de Cúcuta a proveerse de alimentos básicos que aquí no consiguen, en un permiso que dio ese día el régimen, de abrir el paso por la frontera por unas horas, cuya multitudinaria movilización es la más clara señal de que el caos es cada vez más grande y el hambre aumenta en la población.

El régimen sigue sin dar muestras claras de solucionar de manera inmediata el problema de hambre que vivimos los venezolanos; lo último que ha hecho es crear una nueva misión para abastecer a la población de alimentos y que será dirigida por el ministro de la Defensa y a quien estará subordinado todo el tren ministerial.

Hasta ahora no hay signos inmediatos de solucionar el problema de alimentación. Los venezolanos seguimos en la calle buscando comida, sin conseguirla, no vemos acciones reales para salir del caos, todo se circunscribe en promesas a futuro pero nada que dé una solución inmediata que es lo que esperamos todos los venezolanos. Mientras el hambre continúa, amanecerá y veremos.

 

@cnietopalma

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