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Oscar Faría, el empresario vinculado al chavismo que compró un avión de Jeffrey Epstein

Oscar A. Faría, esposo de la Miss Venezuela 1997 Veruska Ramírez y señalado de tener vínculos con el chavismo, fue el empresario venezolano que en 2013 adquirió el avión bimotor Gulfstream G II que le pertenecía a Jeffrey Epstein, el multimillonario estadounidense acusado de tráfico y abuso sexual de menores, encontrado muerto en su celda del Centro Penitenciario Metropolitano en Manhattan el 10 de agosto de 2019.

Como casi todo que tiene que ver con Epstein, la venta de su avión a un misterioso y políticamente conectado venezolano está rodeado por la controversia, según un trabajo publicado por El Nuevo Herald.

Epstein utilizó una empresa fantasma, Hyperion Air Inc., para vender su avión bimotor Gulfstream G II a otra empresa fantasma, Starbridge Landing Inc., a finales del 2013.

El uso de compañías fantasma por parte de los ultra ricos para este tipo de transacciones generalmente no causa sorpresa. Delaware, Florida y otros estados casi permiten el anonimato en los registros corporativos.

Pero Faría, quien adquirió el avión de Epstein, tiene vínculos con personas poderosas en Venezuela, cuyo gobierno es blanco de sanciones internacionales. El empresario forma parte de la creciente población venezolana en Miami, concentrada en Doral y en otras zonas aledañas, reseña El Nuevo Herald.

Pese a haber registrado al menos 16 empresas en Florida, Faría, por su propia admisión, lleva a cabo la mayor parte de sus negocios en países en desarrollo como Paraguay, Mozambique y Guinea-Bissau.

Faría dijo que compró el avión a través de un corredor de la firma Equus Global Aviation llamado Gary Anzalone y que no sabía que el avión pertenecía a Epstein, a quien dijo que nunca había conocido.

“Nunca lo conocí”, dijo sobre Epstein en una entrevista telefónica. “Ni siquiera sé quién es él. Sé que es alguien de Bill Clinton, o de alguien de Bill Clinton. Me lo dijo Gary Anzalone, quien me consiguió el avión“.

Anzalone se negó a brindar comentarios, citando la privacidad del cliente.

Faría no pudo recordar el precio, diciendo recordar solo que pagó en exceso y que en unos años fue vendido por sus partes en lugar de asumir el costo de reparar una turbina. El empresario publica fotos del avión en su página pública de Instagram.

Faría, cuyo centro de operaciones está en Miami, dijo que es dueño de un negocio de aceite de palma en África, y que juega un papel aún más importante en el desarrollo del equipo nacional de fútbol en Guinea-Bissau, pese a que Estados Unidos cerró su embajada en ese país en 1998. Está casado con la reina de belleza Veruzhka Ramírez, quien ganó la corona de Miss Venezuela en 1997 y cuya popular página de Instagram tiene casi medio millón de seguidores.

Los registros de la FAA comprados por McClatchy y el Miami Herald muestran que Faría solicitó a la agencia un Certificado de Aeronavegabilidad de Exportación el 7 de agosto de 2014, para enviar el avión a Venezuela. Obtuvo el certificado 19 días después.

Epstein había sido el único propietario desde que compró el elegante avión negro en 1994, remodelando el interior a principios del 2007, para cuando enfrentaba un juicio que condujo a un castigo inusualmente leve en medio de acusaciones de que había abusado sexualmente de docenas de niñas menores de edad.

El Gulfstream (Epstein también era propietario de un Boeing 727, conocido como Lolita Express) tenía más de 11,000 horas de vuelo cuando se vendió a Faría y se exportó en 2014, según documentos de la FAA.

En ese momento, Faría residía en Miami, en un vecindario cerrado en una sección lujosa de Doral. El empresario ha sido blanco de protestas esporádicas en su casa realizadas por inmigrantes venezolanos enojados por sus vínculos personales con integrantes de un régimen sancionado por corrupción y violaciones a los derechos humanos.

Pero el documento de la FAA parece tener información incorrecta. Presenta una dirección para Faría y Starbridge Landing Inc. en 98 Lockerman St. (la calle es en realidad Loockerman) en Dover, la capital de Delaware.

Funcionarios del Condado Kent y de la ciudad confirman que no hay propiedades independientes o registros de impuestos relacionados con esa dirección. Los documentos oficiales tampoco dan muestra de que el lugar recibe servicios corporativos o que agentes registrados en Delaware estén operando desde allí.

Faría dijo que usó la dirección de Delaware en los documentos porque había registrado una compañía allí con el mismo nombre, Starbridge Landing. Pero la División de Registros Corporativos del estado no tiene ningún registro de dicha compañía en su base de datos.

Los documentos de Florida ofrecen una dirección postal en Doral para Starbridge. Esa dirección es el número de buzón 633 en una tienda UPS en Doral.

Esa dirección de buzón fue utilizada, dijo Faría, porque no quería recibir documentos en el lejano Delaware. No dio razones por las cuales no utilizó la dirección de su casa.

En la página de internet de una de sus compañías, African Palm Corporation, aparece la dirección 9 Loockerman St. en Dover, Delaware. Esa dirección y número de suite en realidad pertenecen a la firma de abogados Spiegel & Utrera, que confirmó que recolecta correo para Faría.

Táchira es una de las razones del remolino de controversias en torno a Faría. Lo poco que se sabe de él es que ganó proyectos de pavimentación de carreteras poco después que José Gregorio Vielma Mora se convirtiera en gobernador del estado, señala El Nuevo Herald. Vielma Mora fue gobernador de 2012 a 2017. En 2015 se convirtió en padrino de la hija de Faría.

Exclusivo: Extractos del libro
¿Quién es Osmel Sousa? El enigmático “zar de la belleza” publica su primera biografía junto con el periodista Diego Arroyo Gil , autor de los libros de Nelson Bocaranda y Sofía Ímber. Aquí varios fragmentos de edición de Planeta

 

YO NACÍ EN CUBA, EN EL PUEBLO DE RODAS, PROVINCIA DE CIENFUEGOS, no voy a decir en qué año, el que quiera saber que vaya y lo averigüe. Toda la vida me he sentido joven y a estas alturas no pienso estropearlo. Soy, eso sí, del 26 de septiembre, signo Libra, que no sé qué significa. Mi nombre es Osmel Sousa, pero también soy conocido entre la gente como el Zar de la Belleza y el Hacedor de Reinas. Desde que me inicié en el mundo de las misses, a mediados de los años sesenta, hasta el día en que abandoné la presidencia del Miss Venezuela, llevé a siete mujeres hasta la corona del Miss Universo, a cinco a la corona del Miss Mundo y a siete a la corona del Miss International. Un récord para el Libro Guinness. Las recuerdo muy bien a todas. Viví grandes momentos junto a cada una de ellas, y sin embargo hoy muy pocas de ellas me llaman en mi cumpleaños, en Navidad y el día de Año Nuevo. Cuando se encuentran conmigo, me saludan con cariño. Yo sé que me quieren, y yo a ellas, pero no somos amigos íntimos y, la verdad, eso no me quita el sueño. Me basta con haberlas visto conquistar el triunfo. Me basta con haber presenciado, desde la primera fila, cómo la perfección que habíamos alcanzado juntos, ellas y yo, era premiada con la corona, pues de esa manera la corona también se hacía mía. El poder de la belleza tiene pocos sustitutos y yo he consagrado mi vida a conseguirlo.

 

***

 

El rostro de mujer más bello que yo he visto nunca es el de María Félix, María Bonita. Así sería de poderoso que yo ya lo dibujaba, de niño, antes de que se me pusiera por primera vez delante de los ojos. Yo no había tenido todavía el placer de saber que María Félix existía en la vida real y sin embargo su rostro era una realidad de mi imaginación. Fue cuando estaba en el colegio y no servía para nada. Ni para Castellano ni para Historia y mucho menos para Matemáticas. Yo no servía para nada sino para dibujar, y dibujaba el rostro de María Félix. Cuando la conocí en persona, en los años setenta, durante un viaje que hizo a Caracas, el encuentro me sirvió para confirmar que esa era la mujer que me había obsesionado cuando yo era un pésimo estudiante y me pasaba todas las horas de clase haciendo bocetos de sus rasgos maravillosos. La fascinación que ella me ha causado me ha hecho decir incluso que, si la reencarnación existe, a mí me encantaría reencarnar en María Félix.

Lo de que yo era un incapaz para los estudios no es una exageración. Yo era brutísimo, o por lo menos así pensábamos todos. Luego supe, muchos años más tarde, adulto e independizado, que padezco déficit de atención en el mayor grado posible, tanto que cuando se revelaron los resultados del examen que determinó esa condición, la doctora que me atendía me dijo, asombrada: «Yo no sé cómo usted se acuerda de su propio nombre…». Un diagnóstico así de especializado era imposible en Rodas en mi época. Allá sencillamente yo era medio burro, cuando menos un torpe, un muchacho al que nadie sabía qué le pasaba por la cabeza. Mis padres me pusieron profesores particulares para ver si mejoraba, pero fue inútil. Llegué a sexto grado por puro milagro, y para pasar al bachillerato hubo que convencer al director del colegio de que me hiciera el favor.

 

***

 

Las mujeres son mucho más interesantes que los hombres, de eso no cabe duda. Como ser, la mujer es divina, y como cuerpo, mucho más armoniosa. Mencioné a María Félix, que es como la cumbre, pero yo me pongo a pensar, por ejemplo, en Lupita Ferrer, la gran actriz venezolana y también diva de América Latina, y me parece evidente que es un personaje de un magnetismo que yo, por ejemplo, no tengo. Así sería que Lupita tenía una abuela, terrible, que cuando salía a la calle con ella se llevaba un bate de béisbol por si algún hombre se acercaba y trataba de propasarse con su nieta. Cuando yo la conocí, a Lupita, en Maracaibo, me di cuenta de que tenía esa cosa de que despertaba pasiones y, desde luego, de que las vivía ella misma con gran intensidad.

Lupita fue una de mis primeras amigas en Venezuela. La conocí gracias a Waldo, de cuyo grupo de teatro ella formaba parte. Aquella obra del Club Creole fue protagonizada por Lupita. Me acuerdo de que estaba basada en Gigi, una novela de Colette, la escritora francesa. Años antes se había hecho, en Hollywood, con mucho éxito, una película con la misma historia, y estos amigos míos la llevaron al teatro. La destreza que Waldo demostraba en todo lo que hacía era increíble. Era capaz de una cosa como esa, tan difícil: montar una obra, y a la vez ser decorador y dibujante profesional. Lo mejor que a mí me pudo pasar cuando vivía en Corito fue caer en su entorno, porque eso me permitía estar cerca de personas interesantes, gente del teatro y de la cultura en general. Los amigos de Waldo eran escritores, pintores, músicos, y así.

 

 

***

 

A finales de los años sesenta yo incluso fui modelo. Como era delgadito, toda la ropa me quedaba bien y me veía impecable. La gente me echaba muchos menos años de los que en verdad tenía. Álvaro Clement era el nombre de uno de los sastres principales de Caracas. Tenía una boutique en la urbanización Chacaíto, y allí mismo presentaba sus colecciones una o dos veces al año. Chacaíto estaba en boga porque recién habían inaugurado en esa zona el primer centro comercial de la ciudad, un lugar adonde ibas y te sentías en la civilización. Ahí conseguías lo que querías. Había ropa y zapatos de todas las grandes marcas del mundo. Yo me dediqué al modelaje en pleno auge de Chacaíto. Una época inolvidable. Recuerdo que un día Clement, a quien conocí en mis andanzas de dibujante publicitario que no se perdía una sola fiesta, me hizo salir a la pasarela acompañado de una niña muy bella y divertida, Margarita Zingg, que luego se hizo diseñadora y trabajó conmigo en el Miss Venezuela. Desde que yo la conocí ya Margarita llamaba la atención por su elegancia y su buen gusto. Atraía a los fotógrafos sociales como una estrella. Estaba siempre perfecta y era simpatiquísima. ¡Todavía!

 

***

 

Hoy hay gente que me critica porque yo tengo amistades en el Gobierno venezolano. Pues esas amistades no son nada nuevo y además no perjudican a nadie. Trabajar para el concurso de belleza más importante del país me puso en contacto, desde el principio, con todo tipo de personas, muchas de ellas con poder, desde actrices y animadores de televisión, hasta ministros, magistrados y presidentes de la República.

Mi primera incursión en las esferas de la política ocurrió gracias a «Polvo de estrellas», aquella columna mía de la revista Páginas. Muñeca de Morales Bello, la esposa de un dirigente muy influyente del partido Acción Democrática, era una mujer que se vestía bastante bien, siempre estaba arregladita, y se me ocurrió dibujarla y hablar bien de ella en mi columna. En la página opuesta, sin ofensas, pero con cierto atrevimiento, dibujé a Blanca de Pérez, la esposa de Carlos Andrés, y comenté que estaba gordita y que debía cuidar un poco más su aspecto. Es decir, Muñeca era la bella y Blanca era la fea.

Al cabo de unos días estoy en mi oficina, en Últimas Noticias, y me avisan que hay una señora de Acción Democrática que quiere que la reciba. «Ya está. Les cayó mal la columna a las adecas», me dije yo. Cuando veo, aparece en la puerta la propia Muñeca de Morales Bello, simpatiquísima. «¡Esas páginas te quedaron perfectas!», comentó. «Tanto que vengo a pedirte que asesores a Blanca para la campaña electoral». Muñeca se refería a la campaña de Carlos Andrés, el candidato de Acción Democrática para la presidencia. Agregó: «Blanca va a ser la Primera Dama y debe verse perfecta». La propuesta era tan inesperada que la acepté, a lo que Muñeca se detuvo para hacer hincapié en que nadie podía enterarse de aquello. Blanca me exigía discreción total.

Osmel Sousa: “Yo no llevo ninguna red de prostitución. Si yo fuera celestino, sería millonarísimo”

Foto: Ricardo Torres

@diegoarroyogil

MIAMI, FLORIDA – ESTÁ EN MIAMI, adonde vino a pagar los impuestos del año fiscal vencido. Mucha gente cree que vive aquí, pero no, vive en Caracas. Pasa temporadas en esta ciudad del sur de la Florida porque es empleado de la cadena Univisión, donde figura como protagonista del programa Nuestra Belleza Latina, en el que interpreta a un juez implacable en la evaluación de chicas que desean convertirse en misses y modelos. Es Osmel Sousa, y desde que existe como personaje en los medios de comunicación, es decir, desde los años setenta, es un hombre controversial. Excéntrico, si al principio se mantenía la mayor parte del tiempo detrás de cámaras, a medida que creció su fama como presidente del Miss Venezuela su presencia fue ocupando el escenario. Y un día Osmel Sousa ya estaba ahí, como un animal exótico a la vista de todo el mundo.

La familia Cisneros, propietaria del canal Venevisión, lo encargó de la dirección del certamen en 1981, luego del triunfo de Irene Sáez (a quien él preparó) en el Miss Universo. Debido a sus múltiples éxitos a lo largo de tantos años, todo el mundo pensaba que Osmel Sousa ocuparía el cargo hasta el día de su muerte, rey y señor como era de un dominio donde siempre tuvo la última palabra. No ha sido así. En un gesto inesperado, el 6 de febrero de 2018 anunció que renunciaba a la presidencia del Miss Venezuela. No dio explicaciones, y se desataron los rumores, porque a su renuncia siguió un trueno: de inmediato comenzaron a ventilarse trapos sucios que ponen en tela de juicio el funcionamiento de uno de los concursos de belleza más famosos del continente. La acusación principal señala que el Miss Venezuela está penetrado por el negocio de la prostitución. Sousa, que asegura que renunció a su cargo por razones que nada tienen que ver con este señalamiento, niega la información y se defiende.

Más temprano en la mañana en que transcurre esta entrevista, Osmel Sousa ha asistido a Despierta América, el magacín matutino de Univisión, donde ha dicho que no tiene nada que ocultar. No había aparecido en televisión desde que todo explotó. La cita es en un café. Justo antes de comenzar, se acerca una señora. Lo saluda. Le pide que se hagan una foto. Él acepta. Se hacen la foto. Ella se va. “¿Te fijas? –comenta–. Esto me pasa a mí a diario. A lo mejor esa señora es dueña de un burdel, esta tarde aparezco yo con ella en las redes sociales y la gente empieza a decir que soy un cabrón”.

–Pero usted está muy tranquilo.

–Sí, estoy tranquilo. Tranquilísimo.

–Hay gente que piensa que no debería estarlo tanto.

–Estoy completamente tranquilo porque cuando uno está con la conciencia limpia no tiene por qué estar inquieto ni preocupado. Todos los que me conocen saben quién soy yo y qué es lo que hago.

–¿Qué es lo que usted hace?

–Hacer el concurso Miss Venezuela, que las mujeres tengan éxito y trabajar por la belleza.

–Pero usted ya no es el presidente del Miss Venezuela.

–Me retiré porque llevaba casi 40 años dirigiéndolo y últimamente empecé a sentir que ya no era necesario que yo estuviera ahí. Todo ha cambiado allí dentro, donde han puesto a ejecutivos que manejan el concurso a su manera.

–“A su manera”, ¿que no es la suya?

–Que no es la mía, exactamente. Ahora hay personas que se involucran en todos los detalles, hasta en el color de los vestidos. Y eso es algo que nunca había ocurrido.

–Usted sintió que le quitaron poder.

–Sentí que me estaban quitando poder. Yo creo que los altos directivos no saben cómo se hace el concurso Miss Venezuela. Es un concurso de belleza y para que tenga éxito hace falta dinero.

–¿No estaban dando el dinero suficiente para hacer el concurso?

–No como antes. Ahora la restricción es demasiado fuerte. Después de 30 y pico de años haciendo esto, con tanto éxito, ¿es posible que yo haya tenido que pedirle dinero a unos amigos míos para poder ir al último Miss Universo, que fue en Las Vegas? Uno me pagó el pasaje, otro me pagó el hotel, y así.

–¿Por qué Venevisión no le pagó el viaje para ir al Miss Universo?

–Hace tres años eliminaron mis viajes a los concursos. Para recortar el presupuesto.

–¿Y por qué usted acude a sus amigos? ¿No tiene dinero para pagarse esos viajes usted mismo?

–No.

–Eso es difícil de creer.

–Pues que lo crean. ¿Tú sabes cuánto ganaba yo por ser el presidente del Miss Venezuela? 600 mil bolívares.

–¿600 mil o 600 millones de bolívares?

–No, no. 600 mil bolívares, es decir, 3 dólares mensuales. Eso a duras penas me alcanza para pagar el condominio.

–¿Cómo usted permitía eso? ¿Por qué no exigió que le pagaran un sueldo justo?

–Siempre me decían que lo que me pagaban era lo que se ajustaba al presupuesto, y como a mí me gustaba tanto lo que hacía, lo aceptaba.

–¿Eso siempre fue así? ¿A usted siempre le pagaron mal?

–Siempre, y esa es una de las cosas que Joaquín Riviera, mi gran amigo, me reclamaba. Me decía que yo tenía que hablar con los jefes para que me pagaran más y no una miseria.

–Si usted ganaba tan mal, ¿con qué dinero ha mantenido esa vida que a los ojos del público da la impresión de ser muy cara?

–Por varias vías. Lo primero, porque durante años he tenido un trabajo en Miami, he sido juez en el programa Nuestra Belleza Latina, que es muy popular, tiene mucho éxito y me pagan bien. Segundo, porque era imagen de las tiendas Traki, que por cierto hay gente que critica mucho mi relación con los dueños, no sé por qué, son amigos míos. Soy padrino de bautismo de dos hijos del dueño. Tercero, porque hago muchos tigritos, por ejemplo, tengo un stand en el Dutty Free del aeropuerto de Maiquetía, etcétera.

–Hay quien afirma que usted tiene dinero porque lleva una red de prostitución.

–Yo no llevo ninguna red de prostitución. Si yo fuera celestino, sería millonarísimo, porque te aseguro que lo haría muy bien.

–¿Por qué lo haría muy bien?

–Estoy siendo irónico. Esa es una acusación delicadísima y peligrosa. Todas las muchachas que han pasado por el Miss Venezuela saben muy bien que yo soy un hombre distante y de carácter severo, que trato de no demostrar preferencias por ninguna, que no soy amigo de ninguna, de modo que nunca he sido cómplice de marramucias.

–¿Alguna vez usted ha recibido favores o dinero por presentarle una muchacha a algún hombre?

–Nunca he presentado a nadie en ese plan. Y los que creen que yo le presenté a Maikel Moreno, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, a su actual esposa, Débora Menicucci, no conocen la historia. Débora Menicucci ya era novia de Maikel Moreno cuando participó en el Miss Venezuela, adonde llegó porque me la llevó Luisa Lucchi. Yo conocí a Débora en Italia, cuando ella tenía 13 años. Su papá era diseñador de zapatos y me estaba ayudando a hacer una colección para Lucchi. Cuando Débora creció, Luisa me la llevó. Débora es una muchacha muy seria y muy correcta, e hice una bonita amistad con ella después de que participó en el concurso. No veo cuál es el problema con eso. Desde que yo comencé a trabajar en el Miss Venezuela, hace muchísimos años, ha habido muchachas que llegan y resultan ser amigas o parientes de empresarios, políticos, periodistas, etcétera. Y mi regla siempre fue la misma: si la muchacha funciona, se acepta. Si no, no.

–Y así como usted es amigo de Menicucci, es amigo Moreno…

–Sí, desde hace muchos años, cuando él era profesor de la universidad. Teníamos un amigo en común y comencé a verlo en reuniones, almuerzos, esas cosas. Si yo tengo que echar el cuento de toda la gente a la que conozco, habrá que escribir 10 tomos, porque yo conozco a un gentío en todas partes. Siempre he tenido amigos y conocidos en el gobierno y en la oposición. No es distinto ahora. Lo que ellos hagan en política no es asunto mío, y no diré más.

–¿Usted cree que le están cobrando sus amistades con chavistas?

–No sé. Yo siempre he tenido amistades con gente que está en el poder, pero antes más que ahora. Antes todos los presidentes de la República recibían a la Miss Venezuela de cada año en Miraflores porque yo llamaba para pedirlo: Carlos Andrés, Caldera, Luis Herrera, Lusinchi. En cambio, Chávez no lo hizo, y Maduro tampoco lo hace. ¿Entonces? ¿Cuáles amistades?

–Hace unos días, en un programa en Telemundo, la ex Miss Venezuela Migbelis Castellanos dijo que, cuando ganó el concurso, usted le buscó a un patrocinante que le comprara la ropa que iba a necesitar para asistir a todos sus compromisos como reina de belleza, pero que ella se negó, porque no estaba dispuesta a entablar una “relación” con esta persona. ¿Qué responde usted ante eso?

–Eso no es verdad. Yo nunca he mandado a nadie a casa de nadie para que haga nada. Toda la ropa de Migbelis la consiguió ella misma. Cuando ganó el Miss Venezuela, me dijo que se venía unos meses para los Estados Unidos a estudiar inglés, y se vino. Su familia la mandó. Si tenía dinero para estudiar inglés en los Estados Unidos, ¿tiene sentido que yo haya tenido que buscarle a un patrocinante para que le compara ropa? El problema de Migbelis es que tiene un reconcomio ingenuo, tonto, conmigo.

–¿Debido a qué?

–A que cuando regresó de los Estados Unidos, a Venezuela, para prepararse para el Miss Universo, tenía 12 kilos de más. Ella es muy simpática, y llegó así: “¡Holaaa, aquí estoyyy!”, pero cuando yo la vi me dio un desmayo. “¡Muchacha!, ¿y tú qué hiciste?”. Para rebajar fue una tragedia, y yo estaba furioso. Si se quitó 5 kilos fue mucho. Fue gordita al Miss Universo, y los organizadores de los concursos de otros países se metían conmigo porque la Miss Venezuela parecía una embarazada.

–Usted la trató mal.

–Fui hostil, porque estaba bravo, y desde entonces ella me tiene reconcomio. Porque para colmo yo empecé a decir en público que Colombia iba a ser la ganadora, cosa que ocurrió. Qué lástima que Migbelis esté hablando tantas tonterías, cuando es tan bonita.

–No es la única que ha hecho afirmaciones duras. Vivian Sleiman, una chica que estuvo a punto de entrar en el Miss Venezuela en 2001, ha asegurado que en cierto momento alguien le dijo: “Tienes que ir adonde Fulano, uno de los patrocinadores más duros del concurso. Él tiene que verte y llévate el traje de baño, pues donde él pone el ojo pone la bala”. Sleiman dice que se preguntó por qué debía pasar por eso si usted ya la había visto y la había aprobado.

–Primero, ni siquiera recuerdo a esa muchacha, que no participó en el Miss Venezuela, y segundo, ella dice “me dijeron”, ¿quién le dijo? En este tipo de cosas no sirve “dar a entender”. Cuando las cosas se dicen, se dicen claro y raspao: “Fulano me mandó a que yo fuera a casa de Mengano a hacer tal cosa”, con nombre y apellido. ¿Tú sabes que en Venezuela hay gente que yo ni conozco que organiza “castings” con niñas y las engañan diciéndoles que yo voy a ir? Yo no tengo control sobre esas cosas.

–Pero, ante las denuncias, ¿usted está de acuerdo con que se investigue todo lo que se dice o no?

–Por supuesto. Que se investigue, y que se investigue de verdad, que se presenten pruebas, no chismes. Luego de casi 40 años, ¿tú crees que si el Miss Venezuela mantuviera una red de prostitución, Venevisión no se hubiera dado cuenta? Ahora bien, si hay alguna niña que luego de que sale del concurso hace una vida irregular, eso no es responsabilidad mia ni del Miss Venezuela ni de Venevisión.

–¿Esto lo dice por lo de la Fundación Diego Salazar, donde trabajaron varias ex misses?

–¿Y qué de malo tiene trabajar y que te paguen? Si a mí me llaman de un trabajo donde me van a pagar 2000 dólares, yo voy.

–Lo que sucede es que Diego Salazar está señalado como desfalcador de PDVSA.

–¿Y qué tiene que ver eso con prostitución?

–Es prostitución del dinero público.

–Sí, muy bien, pero el hecho de que unas ex misses hayan trabajado en su fundación no significa que sean prostitutas. Además, eso ocurrió después de que concursaron en el Miss Venezuela.

–Otro de los señalamientos que se hacen es que existen “patrocinantes” que año tras año están allí, dispuestos a “financiar” a concursantes del Miss Venezuela que no tienen dinero suficiente para costear los gastos de ser miss.

–Toda la vida ha habido tipos dando vueltas. Siempre. Y sabiendo perfectamente que eso es así, lo primero que yo les digo a las niñas que entran al concurso es que no cedan ante ofrecimientos. De esto pueden dar fe todas, porque todas me han escuchado dar el mismo discurso. Mientras ellas están en la Quinta Miss Venezuela, están trabajando en lo que les corresponde, se están preparando. Si alguna, a espaldas de nosotros, hace cosas indebidas, escapa de nuestras manos. Siempre existe la posibilidad de que se cuele una loca. Eso es inevitable, pero no siempre te das cuenta.

–¿Pero no hay ningún tipo de control?

–Claro que los hay, desde el comienzo. Cuando se tiene a un grupo considerable de muchachas que son aptas para concursar, esa lista se pasa al departamento de Seguridad de Venevisión. Ellos chequean a las muchachas y dicen: “Esta sí”, “Esta no”, “Esta sí”, “Esta no”.

–¿En función de qué?

–De averiguaciones que ellos hacen en las que yo no intervengo. Desde que comenzó a hablarse de los fulanos “patrocinantes”, en el Miss Venezuela tomamos la decisión de que estaba terminantemente prohibido que las concursantes fueran a la Quinta vestidas de marca, peinadas y maquilladas. El uniforme era un blue jean y una camisa que yo le pedí a un amigo que tiene una fábrica que me hiciera. Y él me las regaló. Así se vestían las muchachas, todas igualitas.

–¿Por qué usted tiene amigos que le regalan cosas?

–Ay, eso es así de toda la vida, desde que yo era cronista social. Yo pido y me dan. ¿Sabes cómo conseguí la ropa de Keysi Sayago, la Miss Venezuela 2016? Fui a comer con el dueño de la franquicia de Carolina Herrera en Caracas, y le pregunté si podía pasar por la tienda a buscar una chemise que yo quería para mí. Me dijo que sí y fui. No encontré la chemise para mí, pero fui al área de mujeres y agarré dos vestidos, cuatro blusas, una cartera y unos zapatos para Keysi. Este amigo mío después me llamó para decirme que me había llevado muchas cosas, pero yo lo convencí de que era una colaboración que nos hacía falta porque no teníamos dinero, y se quedó tranquilo. Eso no quiere decir que luego Keysi le “pagó” el favor. Ni siquiera lo conoció.

–En un comunicado que usted publicó en Instagram hace unos días, en que se defiende de la acusación de lucrarse de manera indebida a costa del Miss Venezuela, reconoce haber cometido algunas fallas. ¿Cuáles son esas fallas?

–Yo no me he lucrado de manera indebida a costa de nada. Todo lo que tengo, lo tengo porque he trabajado. En cuanto a las fallas, me refería al trato que les daba a ciertas muchachas, sobre todo a las que eran indisciplinadas. Reconozco que las trataba muy mal. He sido muy fuerte reclamando. Esa es la razón por la que algunas no me quieren.

–¿Está enterado de que la periodista Ibéyise Pachecho escribió una novela, Las muñecas de la corona, donde denuncia todo esto de lo que hablamos?

–Sí, tú lo has dicho bien, la periodista escribió una novela. Me pregunto por qué no escribió un reportaje.

–Pacheco también estuvo en el programa de Telemundo donde habló Migbelis Castellanos, y ante la pregunta de si ella creía que usted realmente había renunciado o si, por el contrario, lo habían botado, dijo que se inclinaba más por la segunda opción. ¿Usted renunció o a usted lo despidieron del Miss Venezuela?

–Yo renuncié. Pueden llamar a Venevisión y confirmarlo. Ellos fueron los primeros sorprendidos. No se lo esperaban. Todo el mundo pensaba que yo iba a estar ahí hasta que me muriera, por eso cuesta creer que haya decidido irme por mi propia voluntad, pero me da igual.

–¿Qué hay de cierto en que hay una lucha por la franquicia del Miss Universo? La información es que Venevisión cayó en deuda con el pago y que la franquicia podría pasar a manos de Globovisión.

–Yo supe que la gente del Miss Universo no estaba contenta con Venevisión y que estaban hablando con un canal de cable, Sun Channel, para darle los derechos, todo eso con la condición de que yo siguiera organizando el concurso. A mí eso me cayó como una bomba atómica y pensé: “Eso no va a pasar nunca”. Me quedé callado la boca y no dije nada.

–¿No se lo dijo ni siquiera a sus jefes de Venevisión?

–No.

–¿Por qué?

–Porque no, y ya está.

–Si llegan a darle la franquicia del Miss Universo a otro canal, ¿usted aceptaría irse a trabajar a ese otro canal?

–Lo tendría que estudiar. Yo estoy un poco cansado.

–¿Cansado de qué?

–Ya no es lo mismo que antes, cuando yo podía ir a Nueva York a comprar telas para los vestidos de las concursantes. Hubo una época en que incluso se operaba a niñas que luego no competían por múltiples razones, y no había problema. Quiero decir, había dinero para hacer bien el concurso, como lo quiere el público. Ahora ya no se puede hacer nada y surge todo este lío innecesario que me desagrada.

–¿Qué le parece a usted que Venevisión haya decidido suspender el Miss Venezuela hasta nuevo aviso? Dicen que van a someter el concurso a revisión.

–Me parece que los dueños del certamen tienen todo el derecho de hacer lo que crean conveniente.

–¿Tiene miedo?

–¿Yo? Ninguno. Pongo a la orden mis cuentas de banco.

–Usted era amigo de Gustavo Cisneros, ¿ha hablado con él en estos días?

–Yo no era amigo de Gustavo Cisneros, yo soy amigo de Gustavo Cisneros. Y no, no he hablado con él. En la actualidad es su hija la encargada de la empresa.

–¿Qué va hacer usted ahora?

–Ahora duermo hasta las 10. Después, ya veremos. Algo saldrá. Me queda tiempo todavía.

–¿Es verdad que usted no quiere llegar a los 80 años?

–Sí, pero cuando era chiquito decía que no quería llegar a los 40. Siempre le he tenido miedo a la vejez.

–¿Qué edad tiene usted?

–Eso es un secreto sumarial. Me siento de 30. Eso sí, el día que me vea en el espejo y esté muy anciano, hasta ahí llegué.

–¿Qué? ¿Se quitaría de en medio por su propia mano?

–No, se lo pediría a Dios y él me lo concedería. Y ya no quiero hablar más.

 

 

 

En una noche tan chimba como esta …, por Laureano Márquez

 

La belleza de la mujer venezolana trascendió las fronteras de nuestra tierra. Desde que la inolvidable Susana Duijm se coronó Miss Mundo en 1955, Venezuela ha batido récord en los concursos mundiales de belleza. De la natural fuimos pasando progresivamente a la belleza intervenida quirúrgicamente, lo que hizo, también, de Venezuela uno de los países más avanzados en materia de cirugía plástica. Este rasero tan alto que ponían las misses en la vara de medida de la hermosura femenina nacional, elevó las expectativas del resto de nuestras paisanas, que decidieron ser mises en su vida cotidiana, sin distingo de edad, ni de condición social, al punto de que un busto femenino  no operado se ha convertido en una auténtica rareza nacional digna de admiración y respeto. En definitiva, toda una cadena de acontecimientos, una “industria de la belleza” (a la par de la petrolera), como suele decirse en el argot, se desarrolló en los certámenes que constituían un auténtico sueño para muchas jóvenes venezolanas. Eran de los programas más vistos de la televisión, junto a la parodia que ofrecía la Rochela, el celebérrimo Miss Chocozuela. Todo ello hasta que -como en todo- “llegó el comandante y mandó a parar”.

El Miss Venezuela también ha cerrado sus operaciones. Cuando uno cree que ya todo fue arruinado, siempre viene algún acontecimiento a recordarte que la destrucción de una nación es algo, como diría Gilberto Correa: “¡sin límites!”. Según cuentan las crónicas, el envilecimiento del régimen que surgió para acabar con la “podredumbre” (un buen psiquiatra podría escribir un tratado sobre eso que llaman la disonancia), llegó también al magno evento de la belleza, al punto que la propia organización del certamen, decidió cerrar el concurso para su reestructuración ante los rumores que se han corrido de que detrás de tanta hermosura se esconden las más desagradables fealdades. Baste con decir que hasta el nombre del inefable pariente de los mil millones en Andorra ha salido a relucir (no hay perversión en la que no figure), sí, el mismo que a punta de vino Petrus, barruntaba el advenimiento del petro.

Que sucumba el Miss Venezuela en un país  en el que pasan cosas de mucho mayor dramatismo  y gravedad, no es tampoco para rasgarse las vestiduras, ya todo eso era vox populi desde hace tiempo. Si angustia, la profunda noche que se cierne sobre el país y la velocidad creciente con la que se extiende. Una especie de varita mágica de destrucción se activó desde hace dos décadas: todo lo que toca se hunde en el viscoso fango de la desidia, la corrupción y la maldad más repugnante. Si uno no supiera que han nacido aquí los autores de tal desatino, hasta podría pensar que cobró realidad una de esas ficciones de invasiones extraterrestre cuya misión, en este caso, es acabar con toda forma de vida entre nosotros. Los ciudadanos, siguiendo el consejo del Libertador, huyen del país en el que uno solo encarna todos los poderes. Parte de nuestra tragedia es la de encumbrar a los monstruos de los que luego habremos de huir.

Amigo lector: si usted está haciendo algo bueno, justo, noble y decente en este momento, por favor no lo divulgue, hágalo de manera clandestina, silenciosa,  para que su honestidad no llegue a oídos de los administradores de la demolición. La única forma de resistencia es la bondad, el trabajo, el esfuerzo sostenido e íntegro, la inteligencia, que constituyen la verdadera belleza de una nación. Si es verdad, como dicen, que nunca es más oscura la noche como cuando está a punto de amanecer, aquí tiene que estar muy cerca el día y quizá  por eso mismo este es el momento en que todos estamos más extraviados, desanimados y desesperanzados, ávidos de una luz que no acaba de aparecer para permitirnos ver el primor que se esconde detrás de esta cenicienta tierra asolada, en una noche tan chimba como ésta.

@laureanomar

Maquillador del Miss Venezuela fue asesinado en su casa

Freddy Villan Maquillador Miss Venezuela

El cadáver en avanzado estado de descomposición de Freddy Roberto Villán Pastrán, de 49 años de edad, estilista profesional y maquillador del certamen de belleza Miss Venezuela fue localizado el pasado jueves en el interior de su residencia ubicada en los Magallanes de Catia, en el municipio Libertador.

El cuerpo presentaba heridas punzo penetrantes en el cuello y había sido lanzado por unas escaleras, causándole lesiones en la cervical que junto a las heridas le provocaron la muerte.

Familiares indican que el asesinato ocurrió el sábado 11 de marzo, sin embargo no fue sino hasta el jueves 16 cuando el cuerpo fue localizado, debido a que los vecinos denunciaron ante las autoridades policiales sobre los malos olores que provenían del apartamento, al ingresar encontraron el hombre con una data de cinco días de muerto.

Los delincuentes sustrajeron del apartamento una laptop, teléfono celular, documentos, dinero en efectivo y una caja de comida del CLAP.

Isabel Pastrán de Villán, madre del maquillador, indicó que la última vez que conversó con él fue el sábado 11 de marzo, “luego no hablamos más, yo pensaba que él estaba de viaje, por eso estaba tranquila hasta que me llamaron para darme la noticia”.

Las autoridades policiales presumen que el estilista fue asesinado por una persona que conocía ya que la noche antes del crimen se escuchó una discusión en el apartamento por un tema monetario, además el inmueble no fue violentado para ingresar y al salir el asesino cerró con llave las puertas de la casa.

Miss Monagas, Keysi Sayago, se coronó Miss Venezuela 2016

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Después de cuatro horas celebración, Keysi Sayago, la representante del estado Monagas ganó la corona de Miss Venezuela 2016. En el cuadro de finalistas quedó conformado por la primera finalista Miss Nueva Esparta Diana Croce, la tercera Miss Yaracuy, Reneta Bello y la cuarta finalista es Miss Miranda, Rosangelica Piscitelli.

El grupo de las diez finalistas se redujo a cinco semifinalistas, ya el cuadro de honor esta nombrado Miss Yaracuy, Miss Miranda, Miss Vargas, Miss Nuevas Esparta y Miss Monagas. Entre ellas está la próxima Miss Venezuela 2016.

El grupo de 24 candidatas se redujo a diez luego de dar a conocer a las cuatro finalistas que optarán por la banda de Miss Elegancia y el premio a Miss Talento 2016.

El cuadro quedó integrado por Miss Distrito Capital, Miss Sucre, Miss Miranda, Miss Yaracuy, Miss Mérida, Miss Vargas, Miss Guárico, Miss Bolívar, Miss Monagas, Miss Nueva Esparta, una de ella será la sucesora de Mariam Habach.

Mariangel Ruiz presentó uno de los segmentos más esperados de la noche: el desfile en traje de gala. Calificado como ‘el carrusel de la moda’ por la presentadora, las misses lucieron elegantes en la pasarela, desfilando al ritmo de música clásica.

Las 24 candidatas lucieron trajes de varios diseñadores venezolanos, entre ellos Alejandro Fajardo, Douglas Tapia y Luis Perdomo.

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Miss Internacional 2015 quiere incentivar a los jóvenes a votar el 6D

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La recientemente elegida Miss Internacional, la venezolana Edymar Martínez afirmó que le gustaría incentivar a los jóvenes a participar en las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre.

La reina de belleza aseguró que le gustaría participar en una campaña para llamar a los jóvenes a ejercer el voto en las elecciones venezolanas “ya que ellos tienen el derecho de ejercer su voz, su derecho y su opinión”, dijo durante su primera rueda de prensa en Venezuela la joven, de 20 años, que votará este diciembre por primera vez.

Martínez volvió el martes a Caracas tras haber sido elegida el pasado 5 de noviembre en un certamen, celebrado por tercera vez consecutiva en Tokio, cuyo triunfo, dijo, la tomó por sorpresa.

“Había mucha competencia y cuando veo que todavía quedaba Filipinas afuera, veo a México afuera, a Brasil afuera, a Tailandia afuera, muchas mujeres bellas que hicieron un buen discurso, dije por qué a mí y no a ellas”, relató al ser consultada sobre lo que pensó antes de ser seleccionada entre las finalistas.

La reina de belleza, la séptima venezolana en ganar el Miss Internacional, se dijo satisfecha por su participación en el concurso al que, afirmó, acudió “para hacer amigas”, un deseo que, aseguró, logró cumplir sellando una gran amistad con la representante de España, Cristina Silva.

La venezolana, que se ha planteado como meta convertirse en modelo de pasarela, permanecerá varias semanas en el país caribeño antes de incorporarse a las actividades de la organización Miss Internacional.

La esbelta joven espera pasar una temporada en su natal Lechería, en el oriente del país, con “cero laca, cero tacones, y en una playa con un bikini disfrutando del calor, eso es lo que quiero hacer”, comentó.

La venezolana fue electa entre un cuadro de cinco finalistas integrado además por Honduras, Kenia, Vietnam, y EE.UU.

Venezuela es el país más galardonado en certámenes internacionales de belleza con siete coronas en el Miss Internacional, otras siete en Miss Universo y seis del concurso Miss Mundo.

Estudiante de 19 años es la nueva Miss Venezuela

MariamHabach

 

CARACAS, Venezuela (AP) — Mariam Habach, una espigada estudiante de odontología de 19 años, fue coronada el jueves como Miss Venezuela en una modesta ceremonia en donde una vez más se extrañó la presencia masiva de público y las producciones de lujo que caracterizaron en pasado al concurso.

El certamen se ha visto golpeado en los últimos años por la crisis económica que sufre el país.

Habach, de 1,80 metros de altura, representó al estado centro-occidental de Lara. Se impuso sobre otras 24 aspirantes y obtuvo el derecho de representar a Venezuela en el concurso Miss Universo de 2017, puesto que la representante venezolana para la edición 2016 de ese certamen internacional sigue siendo la Miss Venezuela del año pasado, Mariana Jiménez, quien tuvo que esperar para participar tras la postergación en enero pasado del concurso internacional.

Como primera finalista quedó Jessica Duarte Trujillo, una odontóloga de 22 años, quien representará al país en el concurso Miss Internacional.

El certamen, por cuarta ocasión en el último lustro, se realizó en un estudio del canal privado Venevisión.

Por décadas los venezolanos disfrutaron de ver escenificado el certamen en gigantescos centros de espectáculos con capacidad para miles de personas y con cientos de artistas en escena.

Reducciones drásticas del presupuesto debido a los problemas económicos del país han obligado a la televisora privada Venevisión a optar por escenarios muy reducidos. Apenas decenas de personas pudieron presenciar el concurso en el estudio televisivo.

Pero los inconvenientes derivados de la merma de las inversiones publicitarias del sector productivo privado venezolano, entre otros obstáculos, no han hecho mella en las conquistas de títulos como el Miss Universo, donde las candidatas venezolanas se llevaron la corona en tres de las últimas siete ediciones.

Venezuela ha ganado siete veces Miss Universo, en una ocasión dos veces consecutivas. En el 2009 Stefanía Fernández logró la hazaña de obtener el cetro universal un año después que se coronara su compatriota Dayana Mendoza.

Venezuela también ha ganado Miss Mundo en seis ocasiones, seis veces el cetro de MissInternacional y otras 100 diademas. Con excepción de la Miss Mundo de 1955, Susana Duijm, todas las coronas fueron conquistadas a partir de 1979.

En dos oportunidades, 1996 y 1981, Venezuela obtuvo los cetros de Miss Universo y Miss Mundo el mismo año. Únicamente Australia, en 1972, e India, en 1994, han logrado la doble hazaña, aunque sólo en una ocasión.

María Gabriela Isler — una de las tres venezolanas en conquistar la corona de Miss Universo en las últimas siete ediciones del concurso— tomó los micrófonos por segundo año consecutivo para describir el desfile en traje de gala. El año pasado hizo lo propio en la que fue su primera visita como Miss Universo.

El reinado de Isler, de 441 días, esta signado por el dato curioso de que se extendió entre el 2013 y el 2015. Ganó el Miss Universo en noviembre de 2013 y entregó la corona a su sucesora en enero de 2015, la colombiana Paulina Vega, ya que el certamen difirió en varias ocasiones la fecha de realización al no definirse una sede en el 2014.