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La Pastora

#MonitorDeVíctimas | Un bartender fue asesinado por un “amigo” en La Pastora
Una discusión terminó en homicidio en medio de una parranda en la que el alcohol no faltó

 

@lysaurafuentes / Fotografía Carlos Ramírez

EL FUERTE HEDOR QUE PROVENÍA de un anexo situado en la calle Curazaito, de Lídice, La Pastora, municipio Libertador de Caracas, llevó al hallazgo del cadáver de un hombre identificado como Salomón Barrios Manjarrés, de 40 años de edad.

Manjarrés era natural de Cartagena, Colombia, y siendo pequeño viajó con su familia hasta Caracas, donde se establecieron.

Desde hace unos ocho años, Salomón trabajaba como bartender en varios establecimientos y actualmente vivía en un anexo, que le concedió un hermano.

El viernes en horas de la madrugada la víctima se encontraba compartiendo con tres amigos en el anexo cuando se presentó una discusión.

Durante la disputa uno de los presuntos amigos de Salomón conocido como “Oriente” lo atacó con un cuchillo y le asestó varias puñaladas.

Al día siguiente el hermano de Salomón no sabía de su paradero y le tocaba la puerta del anexo, pero éste no respondía.

El domingo en horas del mediodía el hermano de la víctima solicitó la intervención de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), debido al hedor que provenía del anexo de Salomón. Al entrar encontraron su cadáver al final del inmueble.

El sitio se encontraba desordenado como si se hubiese registrado una pelea y la víctima solo vestía su ropa interior. No dejó hijos.

Durante protesta, vecinos de La Pastora quemaron casa de Robert Serra

FOTOS: @Mariafernandazb

 

COMO SE SABE, la “casa de la cultura de Robert Serra”, ubicada en La Pastora, es un símbolo del chavismo en esa zona populosa de Caracas, en la que la noche del 22 de enero se registraron manifestaciones y actos vandálicos.

Entre esas acciones violentas, personas desconocidas arremetieron contra estas instalaciones. Las imágenes se difundieron a través de Twitter en donde las llamas salían por todas las ventanas de la residencia, convertida en una especie de lugar de culto tras su fallecimiento.

Pasada la noche y con los primeros rayos del sol en la convulsa ciudad, los vestigios de las protestas nocturnas -luego de que un grupo de guardias nacionales se entregaran tras haber desconocido a Nicolás Maduro como mandatario- aparecen.

Un grupo de protestantes prendieron en llamas la ‘Casa de la Juventud de Robert Serra’, un museo conmemorativo al fallecido líder del chavismo, ubicada en la esquina de Puerta de Caracas, en La Pastora.

Las manifestaciones registradas en la capital del país se registraron durante todo el día en el sector de Cotiza, pero fue en la noche donde varias zonas del Municipio Libertador como Lídice, Catia y El Valle se vieron afectadas por estas acciones.

En un video difundido por redes sociales la noche de este lunes 21, se pudo apreciar el momento en que las llamas provocadas por los habitantes de la zona consumían la edificación.

 

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Seremos otros, por Orlando Viera-Blanco

 

“Sin duda la indiferencia de nuestra ascendente clase media por la marginalidad de Petare a la Pastora, se convirtió en una bomba de tiempo que explotó en nuestras narices…”        

 

Confieso que poco en mi vida había participado en asuntos humanitarios en comparación a la labor que hoy hacemos desde nuestra fundación Venezuelan Engagement Group, (Canadá, US y Europa). Con Papá como médico dedicado a la medicina pública, creí desde niño haber cumplido el dote humanitario recorriendo barriadas Caraqueñas…

Cuantos pacientes, caseríos, cuanta hermosa gratitud y humildad recibía aquel médico joven y pujante, de aquella digna y desposeída gente que sin tener como comprar un medicamento o un trozo de pan, daba la bienvenida [a papá] con un café o le despedía con una gallina, un morrocoy o un rosario como pago. “Dios me lo guarde Doctor, no se olvide de nosotros…” Días y noches entre los módulos del IVSS de Baruta y El Valle, amén de visitas al 23 de Enero, Pérez de León o El Cementerio. El Hospital Clínico-Universitario era nuestro “recreo” obligatorio los fines de semana. Papá fue un fiel médico de cabecera y yo su imberbe escudero, que sólo servía el estetoscopio siendo un asustadizo pero curiosísimo observador. Y surgió la pregunta: ¿Cómo se puede vivir así? ¿Por qué aceptamos que vivan así?

Este es el tema. Como lo cuestió alguna vez una socióloga en Montreal después de un cine foro de la película Venezolana, “Secuestro Express”. ¿Por qué la sociedad Venezolana ha llegado al punto de convivir de esta forma, rodeada de miseria y testigo pasiva de ella? Recuerdo que le contesté con un dejo de autoridad (que pronto se convertiría en un derroche de ignorancia), ¡porque los venezolanos profesora nos acostumbramos a vivir así! La cara de todos los Québécoises era un poema. Habían quedado impresionados con el lance. No sé si por satisfacción o por horror. Pronto supe que por lo segundo. De inmediato la académica de la Université de Montreal, asentó:  “Mr. Viera-Blanco, il n’y a personne qui s’habitue à la violence, o en parco español.Sr. Viera-Blanco, no hay persona que se acostumbre a la violencia…Esta frase ha vivido en mi consciencia por décadas…Es verdad. Los venezolanos evadimos el tema. La ocultamos, la aislamos, incluso anegamos. Pero siempre ha estado ahí y poco hemos hecho por enfrentarla y redimirla: la pobreza.

No hacerlo (nuestra pasividad frente al pobre), no supone habituarse a ella (la pobreza) sino ignorarla. Y esa ignorancia es rechazo, es violencia. Entonces ignorante no es el pueblo. Somos nosotros quienes desde posiciones privilegiadas, poco nos desprendemos de nada (dispossession), por nuestros miserables…Más nos preocupa el viajecito, la pinta, la seguridad o el placer de nuestros vástagos que la vida del lumpen. ¿Acaso exagero? Disculpen el pontificio.

Muy poco o nada mi generación se ha volcado a la noble tarea de ayudar.  La formación jesuita que recibimos en la Escuela de Derecho de  la UCAB nos conducía a ello. Pero por razones que sabemos o a lo menos deberíamos saber, después de largos y criminosos 20 años de odios y resentimientos, el germen del sufrimiento brotó de los miserables y permitió  que un mesías tartufo (impostor al decir de Moliere) lo convirtieran en violencia. Tal violencia retornó en desquite, en revancha, en desplazamiento, en caos y muerte.

Hoy sufrimos nuestra habituación a la pasividad. El padre Olaso como parte de la cátedra de “Introducción al Derecho”, nos inculcaba dar clínicas legales en las barriadas de  Mamera o Eucalipto cerca de la universidad. Recuerdo el frio sinuoso que sentía cuando íbamos de madrugada. Pero más que el escalofrío diagonal que entraba  hasta los huesos era palpar que en aquellos humildes ranchos de techos de zinc y de cartón,  los niños y niñas dormían con sus padres lo más cerca posible para recibir calor. Cuantas perversiones traían aquellas “juntas”. La miseria en todas sus versiones, la eroticidad infantil. Luego, ilusión de ver llegar a alguien bien trajeado era la esperanza de salir de allí. No tanto por lo que uno pudiese darle sino por  demostrarles afecto, que nos importan, que existían para nosotros…Sin duda la indiferencia de nuestra ascendente clase media por la marginalidad en el Valle caraqueño, de Petare a la Pastora, se convirtió  en una bomba de tiempo que explotó en nuestras narices.

Al graduarme la historia fue otra. Meritoria como la de muchos. No digo que no debió ser así. Continuar educándome, ahorrar, casarme, aprender otras culturas e idiomas, en fin, hacer familia. Yo y mi circunstancia. Pero la tragedia que vivimos me llevó a mi y mi circunstancia, a ir por el mundo denunciando opresión, implorando libertad y pidiendo piedad y caridad para nuestro pueblo. Hoy se cómo podíamos haber evitado este martirio. Pero no profetizaré el pasado. También sé cómo salir de este presente oprobioso y tener un futuro mejor. Basta de pasividad y banalidad. Antivalores en los que reposa todo. Es tiempo de reconocerlo. De desterrarlo. Con humildad. El resto: el pueblo, la unidad real de abajo hacia arriba y el cambio, también real y absoluto, de arriba hacia abajo, vendrá solo…Falta poco. No me queda la menor duda. Gracias padres…papá y padre Olaso. En su ejemplo, en la virtud de la otredad y la mirada noble sobre el otro,  está la redención y la justicia. Y seremos otros…

 

@ovierablanco

#MonitordeVíctimas |

@lysaurafuentes

ESE 5 DE MARZO, FUNCIONARIOS DEL CUERPO de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) tomaron la calle 4 de Sábana del Blanco en La Pastora, municipio Libertador de Caracas. En medio del despliegue acabaron con la vida de un joven de 19 años identificado como César Alexander Ramírez Ramírez.

Su madre Gregoria Pastora Ramírez contó que César se encontraba en su casa, situada en la calle 4, cuando salió a comprar un cigarro. En ese momento los funcionarios del Cicpc, que se encontraban a bordo de una camioneta negra, lo interceptaron y le propinaron tres disparos en el pecho. “Los funcionarios de la división de robos fueron los que mataron a mi hijo. Mi hijo llegó esposado y ya sin vida al hospital Vargas. Ellos antes de matarlo estaban amedrentando a los muchachos de la zona para que se los entregaran”, dijo Gregoria en llanto.

Esta no es la primera vez que Gregoria pierde a un hijo a manos de funcionarios, el pasado 2 de mayo de 2017 su otro hijo Keiver Alejandro Ramírez, de 21 años, también fue asesinado por el Cicpc.

Keiver había sido acusado de un robo en una panadería llamada El Dorado, situada en la avenida Fuerzas Armadas. “Cuando me mataron a Keiver el dueño de la panadería lo fue a reconocer en la morgue y me dijo que no había sido él”, manifestó la madre de los jóvenes.

” Este es el segundo hijo que pierdo por culpa de las fuerzas de seguridad. A César me lo pusieron como narcotraficante y asesino, pero mi hijo quería ser chef e irse del país. Desde que el Cicpc mató a mi primer hijo dijeron que venían por el otro. Le digo a Douglas Rico que vea bien quienes son los delincuentes que tiene”, manifestó Gregoria.

 

Paro de transporte y retraso en Línea 2 del Metro, colapsaron oeste de Caracas

paro de transporte en Carabobo

Un paro de transporte que se cumplió parcialmente, aunado a un fuerte retraso en la Línea 2 del Metro de Caracas colapsó el oeste de la capital a tempranas horas de este martes.

Reportes vía redes sociales evidenciaron la falta de transporte público en El Paraíso, Petare, Caricuao, El Junquito, Catia, Altamira, Caricuao, Antímano, Carapita y La Pastora.

Asimismo se presentó un fuerte retraso en la Línea 2 del Metro, cuyo epicentro tuvo lugar en la estación de Las Adjuntas.

Choferes de los cinco bloques de Caracas convocaron para este martes 30 un paro de 24 horas con el fin de exigir una respuesta del ministro de Transporte, Carlos Osorio, quien sigue sin aprobar el reajuste de la tarifa a 2.000 bolívares.

 

#MonitorDeVíctimas | Estilista de reconocida firma fue asesinado en atraco por celular

Aguilar, a izquierda, se había impresionado con el talento del muchacho. Foto: Instagram de Carlos Aguilar

Motorizados le dispararon a Kelvys José Barrios mientras este esperaba que su madre terminara de hacer compras en un “mercadito” ubicado en el callejón Moscú de Lídice, en la parroquia La Pastora

 

Daysi Galavis para El Pitazo

EL ESTILISTA KELVYS JOSÉ BARRIOS BARRIOS, de 29 años de edad, fue asesinado el pasado domingo por un par de motorizados quienes, luego de haberlo despojado de su celular, le dispararon en el pecho. El crimen se registró en las inmediaciones de un mercado en el barrio Lídice de la parroquia La Pastora, en el municipio Libertador del Área Metropolitana de Caracas.

Familiares relataron que aproximadamente a las 3:00 de la tarde los gritos invadieron el callejón Moscú de Lídice, pues mientras Barrios esperaba a su madre –quien compraba los ingredientes del almuerzo– y hablaba con su amigo, identificado como William Rivas, dos hombres a bordo de una moto se acercaron a la pareja de jóvenes y los amenazaron con quitarles la vida si no les daban sus pertenencias.

 


Rivas explicó que fue el primero en dar su celular, pero por los nervios se le cayó al suelo. Kelvys José decidió recogerlo y lo entregó a los delincuentes. No obstante, el parrillero le ordenó al conductor que lo matara y este hirió de muerte al joven estilista.

Tras el hecho, los motorizados encendieron el vehículo y huyeron del sitio. El amigo de Kelvys quedó ileso y fue este quien, en compañía de vecinos, lo trasladó al Hospital General de Lídice Dr. Jesús Yerena, pero ingresó muerto.

Kendris Rafael Vargas, hermano de la víctima, dijo que tanto el estilista como toda su familia son de Maracaibo, en Zulia, pero desde hace seis años se trasladaron a la capital venezolana con la intención de potenciar la carrera del joven.

“Caracas era la tierra donde iba a triunfar y sin lugar a dudas lo logró. Hace dos años el estilista Carlos Aguilar se impactó con su talento y le dio trabajo en su peluquería en el centro comercial Plaza Las Américas. Le sobraban los clientes”, destacó.

Su madre, Aracelys Vargas, con voz quebrada y lágrimas que en ningún momento logró pausar, denunció: “Yo solo quiero justicia para mi hijo. Él era mi estrella, siempre me mandaba fotos y me traía autógrafos. Nadie entiende el dolor de una madre. Su corazoncito ya no late y aquí nadie hace nada”.

 

#MonitorDeVíctimas | Asesinaron a un sexagenario para robarlo dentro de su vivienda en La Pastora
A la víctima golpearon y posteriormente la asfixiaron. Previo a ello, los asaltantes ingresaron al inmueble donde vivía alquilado para llevarse artefactos eléctricos y muebles

 

@nmatamoros

UN OLOR PUTREFACTO QUE PROVENÍA DEL ANEXO donde vivía desde hace cinco meses José Ignacio Terán, de 68 años de edad, alertó a una vecina del sector Puerta Caracas de La Pastora. Extrañada por el hedor se comunicó con la propietaria de la vivienda. Ella tenía llave, pero no se atrevía a entrar a la casa que le había arrendado a José Ignacio. Llamó la tarde del jueves a funcionarios de la policía científica y en una de las habitaciones hallaron el cuerpo golpeado. Fue asfixiado.

Uno de los vecinos observó que el día sábado 16 de septiembre, unos hombres habían ingresado a la vivienda de José Ignacio. Hicieron una mudanza. Se llevaron electrodomésticos y hasta parte del mobiliario. En la noche observaron que José Ignacio ingresó. Esa fue la última vez que lo vieron con vida. Ellos presumen que los asaltantes entraron temprano a robar y en la noche cometieron el homicidio. No se escucharon escándalos. La puerta del inmueble no fue violentada. La víctima conocía a sus agresores.

José Ignacio durante los últimos seis meses vivía solo, luego de que se separara de su esposa. Él mantenía contacto permanente con su hermano, Rufo Terán, quien le pareció extraño que en los últimos días, no se había comunicado con él. “Me dirigí a la zona donde vivía y los vecinos me contaron lo ocurrido. La última vez que compartí con él fue la mañana del 11 de septiembre. Ese día nos encontramos en la avenida Baralt para que me llevara una comida y otros paquetes”, relató el pariente, quien agregó que el crimen fue una acción planificada. Los involucrados le tenían seguimiento. Sabían que vivía solo y los horarios de salida y llegada.

La víctima era jardinero. A él lo contrataban empresas constructoras para hacer trabajos de ornato, una vez culminadas las obras de levantamiento de conjuntos residenciales.  Según el conteo de Monitor de Víctimas, desde el mes de mayo hasta lo que va del mes de septiembre del año en curso, un total de 13 personas mayores de 60 años han sido asesinadas durante el robo de viviendas.

 

Delincuentes con chalecos del Cicpc matan a dos funcionarios en La Pastora

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Dos funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) fueron asesinados este miércoles, 4 de enero, por presuntos delincuentes que estaban ataviados con chalecos de esa misma institución policial. El hecho sucedió en La Pastora, al oeste de Caracas.

De acuerdo con información policial, el inspector Gabriel Castillo, adscrito a la División contra robos del Cicpc, estaba en horas de la mañana en las Residencias Los Mecedores, en donde vive, cuando fue alertado por los vecinos sobre la presencia de cuatro sujetos desconocidos que portaban armas de fuego y chalecos anti balas, con logos del Cicpc, quienes intentaban ingresar a un apartamento a la fuerza y sin orden de allanamiento.

Castillo le pidió a otro de sus vecinos, Luis Arévalo, un funcionario de Inspecciones Técnicas del mismo cuerpo, que le acompañara a constatar lo que ocurría.  Cuando ambos subieron al piso 10 de la residencia, los falsos policías les dispararon sin mediar palabra. Castillo fue herido con varios balazos y despojado de su arma de reglamento: una Glock.

Seguidamente, los presuntos delincuentes se llevaron a Arévalo como rehén e intentaron subirlo a bordo de un Renault Logan de color blanco, placas AB209II, que minutos antes le habían quitado a un taxista llamado José Mojica. Como el funcionario Arévalo se resistió a irse con ellos, sus captores le dispararon, lo dejaron tendido en el pavimento y huyeron en el vehículo.

Castillo fue trasladado a la Clínica La Arboleda y Arévalo fue llevado al Hospital Vargas. Ambos fallecieron tras haber ingresado.