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Hiperinflación

Precios en dólares y salarios en bolívares, por Julio Castillo Sagarzazu

@juliocasagar

La mano invisible del mercado del régimen tiene mal de Parkinson. Tiembla, es errática. Unos días amanece abriéndose, otra se cierra como un puño totalitario. La razón de estas intermitencias es que, al igual que en la enfermedad, mueren neuronas en el cerebro que impiden que las secreciones hormonales sean normales.

Henos aquí hoy con una vuelta a los males de hace dos años. El disparate de medidas económicas que ha llevado a la hiperinflación de los últimos meses les lleva a vender el sofá y descubrir al mismo culpable de la época del desabastecimiento, el bachaqueo y la especulación. Una vez más son los empresarios inescrupulosos los responsables de que las cosas suban de precios todos los días. Y tienen lugar nuevas ocupaciones de fábricas y controles de las cadenas de producción y comercialización.

A veces llegamos a pensar que se trata de medidas tomadas por inadvertencia, por piratería, por incompetencia y cuando lo hacemos no nos falta la razón. Pero hay que decir que la destrucción del aparato productivo no fue solo piratería, fue una política calculada por Chávez para arrasar a la “burguesía malinche” que podía sacarlo del poder. Su cuenta fue clara. Se dijo, voy a aniquilar la burguesía arruinando sus negocios y crearé una nueva. Así dijo entonces, en su libro del Génesis particular, “hágase una nueva burguesía” y apareció la boliburgesía.

Esta casta, a diferencia, de las familias y las elites que gobernaron nuestra economía desde hace muchos años que se formaron y prepararon nuevas generaciones para capitanear los barcos de sus empresas, vino a abordar esos navíos con la patente de corso que les dio Chávez, sin conocer ni una jota de los negocios que tomaban.

Hay que anotar que Chávez, en la mitomanía del poder que ejercía, tampoco pensaba que les eran necesarios. Recordemos que él compró la idea del peronista y fascista de Ceresole, según la cual para gobernar solo bastaba la fórmula, CAUDILLO, PUEBLO Y EJÉRCITO, pero no cabe duda que el know how de los negocios y, sobre todo, de los negocios turbios debía obtenerlo de personajes como de los que se rodeó. Muchos de los cuales, hay que decirlo, fueron sumos sacerdotes de la libre empresa y banqueros avezados en la IV República.

Chávez pensaba que no necesitaría a esta boliburgesía sino como compañero de ruta hasta que ellos mismos aprendieran la ruta tortuosa del dinero. Pensaba que con el petróleo a 120 dólares podía comprar a los chinos y colombianos todas las baratijas que se le antojara, aunque la economía nacional no produjera nada.

Pues bien, Chávez se lanzó su aventura de destruir el aparato productivo con esa finalidad política que hemos anotado y comenzó a ocurrir lo inevitable. El petróleo bajó de precio, el despilfarro y la corrupción se comieron las pocas reservas que teníamos y en esas condiciones hereda a Maduro este “saco de alacranes”, como muy bien definió el general Muller Rojas al gobierno de aquel entonces.

La vida y la mano invisible del mercado fue dándole bofetadas a Nicolás Maduro hasta que se produce la comunión con una rueda de molino de su parte al afirmar que “gracias a Dios existía la dolarización” porque eso estaba resolviendo muchos problemas del país.

No faltó quien vio en aquella afirmación y en la conducta del régimen, señales de contrición y la asunción de un viraje que era necesario. El país se llenó de productos y cachivaches importados, las remesas ayudaban a las familias y en eso llegó el coronavirus y las sanciones y, como Fidel en el son de Carlos Puebla, “mandaron a parar”.

El régimen da un nuevo giro de su política económica y nos regresa a los controles de precios y a los aumentos con dinero inorgánico de sueldos y salarios.

¿Por qué se arriesga? La respuesta es sencilla. El régimen no puede evitar lo que se le viene encima con la falta de combustible, con la crisis de la COVID-19 (a mediados de mayo dicen los expertos que viene lo peor), con el descontento popular y ha resuelto moverse en un doble escenario.

Por una parte, va a intensificar el control social dando mano suelta a los colectivos en el tema del orden público y en la prevención de protestas y, por el otro, va a jugar cuadro cerrado con su gente, con su lecho de roca, con su 12 % de leales a todo precio.

Es en ese marco hay que entender el cierre de Caracas con contenedores y la ocupación de empresas para garantizarse insumos para las cajas CLAP.

¿Piensa usted, amigo lector, que estas acciones son medidas para avanzar? ¿Quieren decir que Maduro está más fuerte?

Pues no, son medidas de miedo, se parecen mucho a la mudanza de Hitler para el búnker.

Ya el régimen no tiene la fuerza para convencer, solo le queda atrincherarse.

Es una apuesta peligrosa, tan peligrosa que se la ha jugado como a Rosalinda. No todos los días un régimen se puede dar el lujo de fijar precios en dólares y salarios en bolívares.

La mejor imagen plástica para describir lo que anotamos es un régimen montado en un barril de pólvora, cada cierto tiempo alguien baja, apaga la mecha y evita el estallido inminente, con eso ganan unos días, lo que no pueden evitar es que la mecha sea cada vez más corta.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

3x3 | La estabilidad del precio del dólar no es lo normal en un país con hiperinflación
El alza de precios será una de las consecuencias del aumento del dólar
La expansión monetaria que se empezó a ver a finales de marzo presionó el alza de las divisas

Tras mantener su precio relativamente estable, entre 70.000 y 80.000 bolívares por dólar, el valor  del dólar paralelo en Venezuela inició su ruta de incremento de nuevo. Para la fecha de publicación, el precio del paralelo se aloja en 190.020,00 bolívares. 

Runrun.es entrevistó a tres economistas Henkel García, Luis Oliveros y Luis Bárcenas para conocer sus impresiones acerca de lo que puede ocurrir con la cotización del dólar en las próximas semanas.

Henkel García, director de Econométrica, empresa especializada en asesoría económica y financiera, indicó que para finales de 2019 existía una preocupación en los venezolanos ya que estos predecían el aumento de precio en el paralelo a 100.000 o 120.000 bolívares por dólar a corto plazo. 

El economista explicó que el precio del dólar permaneció estable durante enero, febrero y casi todo marzo, hasta el día 20. A pesar de ello, los precios del mercado siguieron aumentando, al igual que la masa monetaria en bolívares.

Eso ya implicaba que en algún momento iba a haber una corrección para que el tipo de cambio se comportara o no se resagara tanto con respecto a los precios y la masa monetaria”, afirmó García.

El economista senior de Ecoanalítica, Luis A. Bárcenas, reiteró que el tipo de cambio se ha ajustado a una mayor afluencia de bolívares producto de todo el inicio de pagos de bonificaciones directas y de parte de la nómina de una fracción del sector privado que ha asumido el Gobierno de Nicolás Maduro como respuesta a mitigar la pandemia. 

“Como aún persiste la poca credibilidad del bolívar, cualquier flujo adicional de bolívares que estos reciban van a ser dirigidos a la compra de dólares u otra divisa como forma de cobertura”, aseguró Bárcenas. 

 

¿A qué se debe el disparo en el precio del dólar?

El economista Luis Oliveros explicó que el alza del precio del dólar paralelo ha ocurrido por varias razones. En primer lugar, el Banco Central de Venezuela (BCV) no ha dejado de aumentar la liquidez monetaria en la quinta semana de cuarentena. Además, Oliveros resaltó que han sido semanas donde no ha habido actividad económica prácticamente. 

Henkel García indicó que a finales de marzo se observó una expansión en la base monetaria. “Uno pudiera intuir que esta expansión monetaria es parte de la emisión de moneda que está realizando el Banco Central para financiar el gasto público que se está llevando a cabo para enfrentar la pandemia”, aseguró. 

“Había una corrección que tenía que darse en algún momento y el disparador finalmente fue esta expansión monetaria que se empezó a ver a finales de marzo”, indicó el director de Econométrica. 

En segundo lugar, se encuentran los cambios en las políticas de encaje legal, lo que también ha dado espacio para nuevos préstamos. “Sabemos que todo bolívar que entre en el sistema o toda capacidad de endeudamiento de empresas o de personas, también va a hacia el mercado cambiario”, dijo el economista.

El tercer lugar es la caída en la oferta de divisas. Oliveros reiteró que no solamente porque no haya actividad económica en el sector privado, sino también por la caída del precio del petróleo y la producción petrolera lo que causa que la disponibilidad y oferta de divisas sea menor. 

“El BCV estaba vendiendo divisas en efectivo a través de las agencias bancarias. Con las agencias bancarias cerradas y es un poco difícil que puedan aparecer esas divisas en efectivo”, aseguró el economista. 

En cuarto lugar, Oliveros afirmó que existe un tema de expectativa que no puede negarse. “La situación económica en Venezuela o las expectativas de la situación económica en Venezuela son bastantes pesimistas. Las cosas van a empeorar en Venezuela, entre el precio del petróleo y la nueva crisis que se está afrontando por la pandemia de Covid-19”, dijo. 

Por su parte, Bárcenas dijo que en la medida que Venezuela siga inmersa en un entorno hiperinflacionario y no se tomen medidas directas al respecto, cualquier flujo monetario en exceso va a dirigirse a la compra de divisas. Esto se agravó en las últimas semanas debido a la incertidumbre del venezolano, no solo por los efectos a corto/mediano plazo de la pandemia y de las medidas de cuarentena sino también la duración de la misma. 

Además de ello, el economista indicó que otra parte de la incertidumbre es cuáles serán las próximas medidas que tomará la administración de Nicolás Maduro para seguir enfrentando la pandemia. 

“En la medida que todos los venezolanos tengan incertidumbre hacia el futuro van a buscar resguardarse en el dólar no solo para proteger sus ahorros en bolívares sino también para hacerse de un acervo de divisas que les permitirá consumir bienes y servicios  en el futuro”, reiteró el economista senior de Ecoanalítica. 

 

¿Qué podría traer como consecuencias del aumento en el precio del dólar?

Henkel García, director de Econométrica, reiteró que una de las consecuencias del aumento del dólar paralelo será el aumento de los precios, aunque probablemente el aumento de los precios no sea en la misma proporción que el aumento del paralelo. 

“No creo que realmente veamos un traslado inmediato a los precios porque también las empresas, sobre todo en una economía en pandemia, van a querer hacer rotar lo más rápido posible sus productos y van a ser muy cuidadosos con el ajuste en el propio tipo de cambio”, afirmó García. 

Al igual que García, Luis Bárcenas aseguró que la primera consecuencia del alza del precio del dólar es el impacto en precios. “Debido a nuestro alto componente de importaciones dentro de bienes y servicios locales, es muy probable que todo incremento en el tipo de cambio se traslade a precio. No solo por tema de costo sino por un tema de expectativas”, explicó. 

Por su parte, Luis Oliveros señaló que lo primero que trae como consecuencia el incremento del dólar paralelo es mayor inflación. “Hay un porcentaje de los precios que responden al estímulo cambiario y vamos a ver mayor inflación seguramente. La principal causa de la inflación no es tipo de cambio, es una de las causas que explica la inflación. No es el único pero es uno importante porque obviamente eso va a generar inflación”, indicó el economista. 

Por otro lado, Bárcenas señaló que al mismo tiempo el tipo de cambio hace más difícil la cobertura en divisas. “En la medida que el tipo de cambio se acelere aún más en un entorno donde la pandemia ha obligado a muchas empresas a congelar salarios o donde muchos empleados han tenido que asumir una reducción en sus pagos, es muy probable que con un salario menor y unos precios que siguen creciendo y ante un incremento del tipo de cambio la capacidad que tenga el venezolano de adquirir divisas se vea mermada”, reiteró el economista. 

“A medida que la pandemia se eleve, las personas van a tener menos capacidad de generar ingresos. Los empleados del sector informal van a tener menos capacidad de demandar divisas y al ser menor esa demanda el tipo de cambio como precio de la divisa va a tender a no incrementarse más agresivamente”, afirmó el economista senior de Ecoanalítica. 

 

¿Cuánto debería ser el precio del dólar ahora mismo? 

García y Oliveros coinciden en que el mercado es el que tiene que dictar el precio del paralelo.

“Para mí tiene espacio y oxígeno monetario para poder llegar hasta 160.000-170.000 bolívares. Además, depende de muchas variables como la oferta de dólares”, comentó el director de Econométrica luego de insistir que el precio será fijado por el mercado. 

Oliveros reiteró que es muy difícil y prácticamente imposible determinar el precio ideal del dólar. El economista explicó que esto ocurre porque el precio del paralelo en Venezuela se mueve por múltiples variables. “El tema expectativa es muy importante, el tema de oferta de divisas en todo mercado es importante. Entonces ciertamente decirte cuánto debería ser el precio es muy difícil”, dijo. 

Bárcenas señaló que en materia fiscal el tipo de cambio debería tener un valor que no necesariamente es igual al tipo de cambio que debería requerirse para que la demanda de divisas cese y eso haga que el tipo de cambio tenga a ceder.

El economista de Ecoanalítica aseguró que tomando en cuenta esa opción, conocida como “tipo de cambio de equilibrio comercial”, el dólar debería estar oscilando su valor en la actualidad entre 250.000 y 450.000 bolívares por dólar.

Oliveros recordó que la estabilidad del precio del paralelo durante febrero y marzo no es lo normal en un país con hiperinflación y depresión económica. “Lo normal en un país con hiperinflación es que la tasa de cambio suba cuando hay estabilidad, la tasa de cambio es un precio más en la economía y es un valor que debería estar subiendo cuando hay hiperinflación. Es lógico esperar ajustes importantes en la tasa de cambio”, explicó.  

“Lo estabilidad del precio indica que viene un ajuste importante. No hay ningún tipo de política cambiaria en Venezuela, ni política antiinflacionaria por eso es que uno puede presagiar que la inflación y la devaluación del bolívar van a continuar”, afirmó Oliveros.

PMA: 9,3 millones de personas no pueden acceder a alimentos debido a la hiperinflación
74% de la población venezolana ha tenido que adoptar “estrategias de supervivencia”, como la de trabajar a cambio de comida
El informe demuestra que un tercio de la población venezolana sufre inseguridad alimentaria

 

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) alertó el martes 25 de febrero que 9,3 millones de venezolanos no pueden acceder a alimentos, pese a estar disponibles en el país. La hiperinflación y los altos precios de los productos, sería la causa principal de que el país viva una “inseguridad alimenticia” moderada o grave.

El estudio, que fue realizado por esta agencia independiente de Organización de las Naciones Unidas (ONU) por invitación de Nicolás Maduro, certificó que contó “con plena independencia” para diseñar y llevar a cabo “sin ningún impedimento, ni obstrucción” dicha investigación en todo el país.

Los resultados de la encuesta demostraron que una de cada tres personas en Venezuela tiene dificultades para poder llevar comida a sus hogares y ha revelado además, que un gran número de ciudadanos sólo se alimentan diariamente con cereales, raíces o tubérculos.

El estudio también determinó que el consumo de carnes, pescados, huevos vegetales y frutas está por debajo de las tres veces por semana, que de acuerdo con las personas entrevistadas por PMA, el problema actual no es la escasez, como en años anteriores, sino los altos precios en comparación con el salario mínimo que se ubica en 250.000 bolívares, unos 3,4 dólares según la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV).

La encuesta del PMA arrojó que 74% de las familias han tenido que adoptar “estrategias de supervivencia”, como la de trabajar a cambio de comida para poder alimentarse,  práctica que el 33% de los encuestados ha comenzado a implementar. Otro 60% de los encuestados afirmó que ha tenido que recortar las porciones, mientras que un 20% ha vendido bienes de valor para comprar alimentos. 

Esta situación ha provocado que más de 4,5 millones de personas hayan abandonado el país durante los últimos años. La inmigración, aunque permite a las familias depender de remesas, se ha traducido en una “preocupante” pérdida de capital humano y social, ya que el número de profesores, doctores, científicos y otros trabajadores cualificados ha disminuido considerablemente, dice el documento.

 

 

Crisis en los servicios básicos

La investigación del PMA, basada en 8.375 cuestionarios, informó que cuatro de cada diez hogares tienen que hacer frente a cortes en los servicios de luz y agua, siendo los estados más afectados Delta Amacuro, Amazonas y Falcón.

La encuesta afirmó que 40% de los hogares tiene interrupciones constantes en el servicio de agua, por lo que han tenido que recurrir al consumo de agua embotellada o de camiones cisterna, y que el

72% tenía un suministro irregular de gas.

“El PMA espera poder continuar el diálogo con Venezuela y mantener conversaciones que se centren en la forma de llevar ayuda a aquellos que no tienen garantizada la alimentación”, indicó la agencia  a través de un comunicado.

 

Gobierno de Guaidó respalda el informe

“La realidad que representa este informe evidencia la gravedad de la crisis social, económica y política en nuestro país. Y refleja cómo la Emergencia Humanitaria Compleja cada día suma más víctimas: hace unos meses se estimaba que la cifra total era de 7 millones de venezolanos aproximadamente, con este informe se confirma que éste número ha ascendido a 9.3 millones”, afirmó Miguel Pizarro, comisionado de Juan Guaidó ante la ONU. 

Pizarro instó a la comunidad internacional a sumarse “a las iniciativas de los actores humanitarios que buscan coordinar acciones para paliar esta situación que requiere, con urgencia, mecanismos para paliarla”.

 

*Vea el informe completo aquí: http://bit.ly/384XQWO

La hiperinflación es un impuesto para financiar el déficit del gobierno, por Víctor Álvarez R.

@victoralvarezr   

 

A comienzos de 2019, el FMI pronosticó para Venezuela 10.000.000 % de inflación. Esta espeluznante cifra fue ajustada a 1.000.000 % en abril y luego a 200.000 % en septiembre. Finalmente, el BCV acaba de informar que en 2019 la inflación cerró en 9.585,50 %. Este dato oficial es mayor al 7.374,4% que publicó la Asamblea Nacional (AN), el cual se  creía sobreestimado debido a que en 2018 el BCV reportó una inflación de 130.060,2%, mientras que la AN la calculó en 1.698.844,2%.

Cualquiera que sea la cifra, Venezuela nuevamente tiene el siniestro privilegio de liderar el ranking de los países con mayor inflación. Zimbabue está de segundo con 161,8%, mientras que Argentina figura en el tercer lugar del podio con 53,8 %.

No se puede seguir confundiendo la hiperinflación con la especulación y atacándola como si se tratara de un delito. La hiperinflación tiene una causa estructural en la prolongada recesión que ha reducido la economía a apenas 1/3 del tamaño que tenía en 2012. Esta debacle justamente es la que explica la persistente escasez y, como ya sabemos, el producto más caro es el que no se consigue.

Pero la hiperinflación también tiene un grave factor propagador en las desmesuradas emisiones de dinero que realiza el BCV para financiar el déficit de unas empresas públicas quebradas por la corrupción y por unas tarifas largamente congeladas que no les permiten facturar ni siquiera para pagar la nómina. Y si a una economía postrada y castigada por altos índices de escasez se le inyecta una excesiva liquidez, está claro que mucha plata detrás de productos escasos dispara los precios a un nivel cada vez mayor. 

De allí que las desmesuradas emisiones de dinero para financiar el déficit de las empresas públicas -en lugar de sincerar las tarifas o aumentar los impuestos-, en la práctica operan como un impuesto inflacionario. La hiperinflación destruye el bolívar como signo monetario nacional que tiende a ser sustituido cada vez más por el dólar a la hora de fijar los precios y realizar las operaciones de compra-venta. De más está decir que en Venezuela nadie ahorra en bolívares. La moneda nacional dejó de cumplir sus funciones de unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor.

Para superar esta problemática es necesario un cambio radical en la política económica. Abatir la hiperinflación requiere una eficaz política de reactivación del aparato productivo, exige a su vez corregir el déficit de las empresas públicas y de todo el gobierno y, sobre todo, erradicar su financiamiento con emisión de dinero sin respaldo, toda vez que esta práctica se traduce en un impuesto inflacionario que azota a las familias, empresas e instituciones que no logran sincronizar sus ingresos con la velocidad hiperinflacionaria.

Cualquier gobierno que sustituya al régimen de Nicolás Maduro recibirá un país en ruinas. Desde el inicio tendrá que aplicar drásticas medidas para corregir los graves desequilibrios macroeconómicos que causan la escasez e hiperinflación. Para aliviar el déficit fiscal y erradicar su financiamiento con emisiones de dinero inflacionario, el nuevo gobierno tendría que sincerar las tarifas de los servicios públicos de electricidad, agua, gas y telecomunicaciones, lo cual no sería bien recibido en un país castigado por una prolongada escasez y voraz hiperinflación. Por si fuera poco, también tendría que sincerar el precio de la gasolina.

A las medidas de ajuste económico suele atribuirse un impacto social y un costo político. Macri heredó del kirchnerismo unas tarifas de los servicios públicos tan bajas que su recaudación no permitía cubrir los costos de mantenimiento. Para corregir el déficit fiscal y aliviar las presiones inflacionarias, tomó la decisión de sincerar las tarifas de los servicios públicos, pero la clase media urbana, las pymes y los trabajadores sintieron que sobre sus espaldas recaía el mayor peso del ajuste. El creciente descontento social se expresó en un costo político-electoral que abortó las reformas económicas y llevó al reemplazo del gobierno que impulsó las mismas.

En Ecuador, la reducción del subsidio a la gasolina -con su impacto en las tarifas de transporte público-, se anunció luego de aprobar una ley que ofreció generosas exoneraciones de impuestos a las grandes inversiones de capital. En Chile, el aumento en las tarifas del Metro fue la gota que rebosó el vaso y dejó al descubierto el enorme descontento social acumulado a lo largo de varios años. 

La viabilidad de una transición política en Venezuela, sin marchas y contramarchas, tiene que mirarse en el espejo de estos países. Los problemas económicos heredados después de largos períodos de gobiernos populistas no pueden corregirse cargando el costo del ajuste sobre la población más vulnerable. El creciente descontento que se genera terminará restaurando al viejo orden que ya se creía definitivamente superado.

Hasta ahora, la atención nacional ha estado muy enfocada en el debate político y no se está prestando suficiente atención a la viabilidad económica y social de la transición política. La lección está clara: quienes en Venezuela predican que sin cambios políticos no habrá cambios económicos, y aspiran gobernar al país para darle un viraje al modelo rentista y populista plagado de subsidios y gratuidades indebidas que se pagan con el impuesto inflacionario, tendrán que prestar más interés y atención a la distribución de los costos que generan los ajustes macroeconómicos. Si no se prevén las debidas compensaciones, y si las medidas no se comunican y explican bien, el rechazo de los sectores afectados puede dar al traste con el programa de reformas económicas. 

Ene 21, 2020 | Actualizado hace 4 meses
La recuperación ¿ha iniciado?, por Luis Oliveros

A los venezolanos nos encantan los mitos, las leyendas (además de las novelas y por supuesto que los shows). Uno que se ha hecho muy popular es el que cuenta que, desde noviembre del 2019, en Venezuela se ha iniciado una recuperación económica. 

Uno no sabe si es por lo larga y fuerte de la crisis (tenemos 6 años presentando una variación negativa del PIB, lo que ha generado que la caída acumulada se ubique cercana a los dos tercios del total que teníamos en 2013), o por la desesperanza ante la bajísima probabilidad de un cambio político (al menos eso es lo que parece en el corto – mediano plazo), pero lo cierto es que algunos ya ven una sólida recuperación económica por la proliferación de nuevos comercios de productos importados, por una navidad muy diferente (con más movimiento) a la de años anteriores y por el empuje de la (cada vez mayor) dolarización transaccional (algo normal que aparece en los países que han tenido hiperinflación), fenómeno que llegó para quedarse. Sin lugar a dudas esos deseos son entendibles, no podemos criticar a quienes tratan de ser optimistas ante la adversidad, pero lamentablemente, es muy temprano para asegurar que hay un cambio de tendencia en el comportamiento de la actividad económica. 

Es difícil hablar de recuperación de la economía venezolana, los problemas acumulados en los años anteriores se mantienen, no han sido resueltos y la confrontación política (que debería resolverse en unas elecciones competitivas, pero para la mayoría de la oposición democrática, las condiciones no son las óptimas, mientras la élite gobernante no tiene incentivos a mejorar ese aspecto) pareciera que cada día se exacerba. 

Si bien es cierto, no es descabellado esperar alguna estabilización o leve repunte en algún sector de la economía, sin embargo, estamos convencidos que Venezuela se encamina a su séptimo año seguido de contracción del PIB (aunque esta sea mucho menor que lo padecido en años anteriores). 

La buena noticia es que Venezuela podría abandonar la hiperinflación en este 2020, la mala es que todo hace indicar que pasaremos a una inflación alta y crónica (que es bastante difícil de disminuir, más aún sin un plan antiinflacionario de calidad), con una fuerte caída de la demanda de moneda nacional (repudio hacia el bolívar) y con una obsesión gubernamental de introducir una moneda con “múltiples personalidades”. El petro nació como criptomoneda, luego mutó a unidad de cuenta, después a una especie de título de valor y hoy pareciera ser un híbrido entre sustituto del bolívar y nueva versión del famoso CUC cubano, moneda convertible. Lo cierto es que es la “sábila” del gobierno, sirve para todo, tiene supuestas propiedades mágicas, pero pretender que por sí solo cure la terrible enfermedad que tiene nuestra economía, es ser demasiado ingenuo. A todo esto, hay que agregarle que su partida de nacimiento no se cumple. 

Podemos decir que este 2020 será mejor que los extremadamente negativos 2018 y 2019, pero Venezuela seguirá mostrando la economía con los peores resultados del planeta. Nadie tendrá una combinación de inflación tan elevada con caída del PIB como nosotros, aderezada con una calidad institucional muy mediocre, disminución de población (huyendo de la crisis) y problemas sociales muy graves. No obstante, lo más cuesta arriba es el autoritarismo hegemónico (a la hora de definir a la élite que está en el poder) que gobierna el país.

 

@luisoliveros13

Maduro presenta su #MemoriayCuenta2019 ante la ANC

El gobernante Nicolás Maduro presentó este martes 14 de enero la Memoria y Cuenta correspondiente al año 2019 desde la asamblea nacional constituyente (ANC). 

Al inicio de su alocución, el mandatario acusó a los obispos venezolanos de politizar la procesión de la Divina Pastora, que se llevó a cabo hoy en el estado Lara.

“Repudiamos y rechazamos el intento de politizar y partidizar un acto que le pertenece al pueblo (….) jamás verán a ningún líder de la revolución manipulando procesiones. Nuestra fe en Dios es desde nuestro corazón”, puntualizó.

Maduro ratificó su reconocimiento a la ANC y sus “poderes plenipotenciarios” a los que dijo esta “totalmente subordinado”.

Rechazó además las agresiones emanadas desde la administración estadounidense. “Un fracaso sin atenuante para el imperio y sus lacayos”, dijo.

Un 2019 difícil

“El 2019 fue el año en que la derecha rompió todos los códigos y límites al colocarse de rodillas a las órdenes imperiales de EEUU”, y asegura esto quedó evidenciado el 23 de febrero cuando se intentó ingresar la ayuda humanitaria al país.

En su discurso Maduro reiteró la tesis de que los apagones generales que sufrió el país finalizando el primer semestre del 2019 fueron por consecuencia de una ataque informado realizado por Estados Unidos. Aseveró quedó demostrada la participación de EEUU y sus armas “en el diseño, planificación y ejecución del atentado”.

“Querían dejarnos sin energía eléctrica por meses, sin agua y sin comida y hospitales. Esta fue una acción de guerra no declarada contra todo el pueblo”, manifestó.

El mandatario venezolano también se refirió al madrugonazo militar del 30 de abril en el que un grupo de funcionarios de la Fuerza Armada Nacional (FAN) se sublevó. Al respecto detalló que en esos hechos apenas participó un “puñado pequeño” de traidores y que no tuvo ni eco militar ni popular.

Al mismo tiempo, denunció más de 50 acciones de espionajes e intentos de asaltos a cuarteles militares. Al respecto advirtió que “quien atente se encontrara de frente con los fusiles de la FAN”.

Por otra parte, volvió a culpar al gobierno de los Estados Unidos por la crisis económica que vive el país. “El imperio apretó el cerco de Estado que tiene contra nuestra patria. La guerra económica se continua intensificando. El imperio ha pretendido atarnos de pies y manos”, matizó.

Apoyo al CNE

Maduro avaló la labor del actual CNE y dijo estar dispuesto a dar más garantías al sistema electoral, incluso a aceptar el arribo de misiones de observadores para las venideras elecciones de la Asamblea Nacional. Al respecto, propuso que se invite a la ONU, a la Unión Europea y a “todas las organizaciones internacionales que quieran para que acompañen el proceso electoral para la nueva Asamblea Nacional”.

Hizo también una amenaza: “lo que sí en este país no entrará el Luis Almagro. Ni la OEA ni Almagro entra a este país más nunca”, dijo, reiterando que su plantea consolidar y ampliar la mesita de diálogo. “Creo en el diálogo para conocernos y respetarnos”, dijo.

A punta de bonos

Aun sin hacer balance alguno de su gestión de gobierno, dijo que lo alcanzado en 2019 debe ser tomado como base para impulsar el desarrollo del país en este 2020.

En lo social, dijo que en el 2019 lo esencial fue proteger a las víctimas de la guerra económica, con los CLAP, los bonos y el carnet de la patria, asegurando que 17 millones de personas atendidas a través del carnet de la patria, mientras que el diciembre pasado “probamos con éxito el petroaguinaldo”, bono otorgado en la criptomoneda creada por el gobierno que, según dijo, se otorgó a 8 millones de personas.

Ya en días anteriores funcionarios del oficialismo habían asomado que el acto se realizaría ente la ANC y no ante la Asamblea Nacional (AN), tal como lo establece la Constitución, por considerar que el Parlamento no estaba en condiciones para recibir el mensaje anual de Maduro, en principio, por la figura de supuesto  desacato en la que el chavismo insiste que se encuentra el Poder Legislativo.

Misión vivienda

El gobernante de Venezuela durante la rendición de cuentas del año 2019 hizo referencia al tema de la misión vivienda. Sobre el tema Maduro dijo que desde el año 2011 hasta la fecha se habrían entregado “más de 3.600.000 viviendas”. Asismismo, señaló que el objetivo de cara al 2025 es hacer entrega de la vivienda número 5 millones.

El 26 de diciembre Maduro dijo anuncio la entrega de la vivienda número 3 millones, lo que indicaría que en apenas 14 días del mes de enero se han entregado 630 mil vivienda más

Estas cifras oficiales indicarían que en 2018 se construyeron 1.554 casas por día, lo que significaría la edificación de 64 casas o apartamentos cada hora -si se asume que las obras fueron continuas durante las 24 horas del día- lo que quiere decir que si seguimos las matemáticas durante 2018 el Gobierno Nacional tuvo que construir 1 casa cada minuto.

Nicolás Maduro celebró el trabajo que se ha realizado tras la creación de la misión Venezuela Bella. Según lo expuesto en su discurso “en un año de vida” se logró rehabilitar 2.500 espacios públicos y en estos se incluye la construcción de plazas, parques bulevares, miradores turísticos, iglesias y templos. Además de vialidad, iluminación y ornato en 167 ciudades de  la nación.

Educación y Salud

En referencia al tema de la educación pública, el mandatario afirmó que Venezuela ha mantenido el ritmo de avance y se ha logrado una expansión de 6% de la matrícula escolar y que más de un tercio de los venezolanos integran el sistema educativo “en todos los niveles hay más de diez millones de compatriotas estudiando en el sistema educativo venezolano”, explicó. Maduro también anunció que se aplicará un incentivo especial para los hogares de la patria que tengan a sus hijos e hijas en el sistema educativo.

Aunque recordó que en 2019 se llevaron a las instituciones educativas libros y útiles, resaltó la necesidad de que este año se produzcan todos estos materiales y uniformes. Asimismo, recalcó la necesidad de crear un plan que consista en la búsqueda de los jóvenes que están en situación de abandono para reincorporarlos a los salones de clases.

En área de salud Nicolás Maduro insistió en que ha sido uno de los derechos más golpeados por “por el sistema imperialista”. Según el Ejecutivo ha hecho de todo para mantener el sistema de salud en funcionamiento frente a las supuestas intenciones que reitera tiene el gobierno de los EEUU de destruirlo.

No obstante, Maduro detalló que en 2019 a través de la misión Barrio Adentro y el sistema público en fase de construcción se registraron casi  93 millones de consultas médicas gratuitas, de cuales 19 millones han sido casa por casa. Precisó que se realizaron 590 mil intervenciones quirúrgicas y se atendieron 37.300 partos y cesarías

Reconoció que en 2019 no se cumplió reducir la mortalidad infantil y materna.

CLAP e hiperinflación

Sobre el tema de alimentación, Maduro dijo que el papel de los Comités Locales de Abastecimiento Popular (CLAP) ha sido fundamental para hacer frente a la crisis del país.

Aseguró que más de 120 millones de cajas CLAP fueron repartidas en 2019 con las que se lograron beneficiar a seis millones 200 mil familias.

“Los CLAP han cumplido su propósito de golpear la especulación en la misma medida que protege el ingreso asediado por la hiperinflación inducida contra el pueblo. Los CLAP han permitido mitigar los efectos de la guerra económica” recalcó.

Al tiempo, sostuvo que se ha mejorado de manera sostenida el abastecimiento en el país, quien ocupa la jefatura de la administración venezolana, añadió que la escasez bajó más de 15 puntos,

Maduro afirmó que se ha logrado frenar la hiperinflación “inducida” y se ha fortalecido expansión de la producción al pueblo por medio de la plataforma patria durante el año 2019. Detalló que la inflación anual para el cierre del año 2019 fue “mil veces menos a la proyectada desde EEUU”.

 

Asamblea Nacional informó que la inflación acumulada en 2019 fue de 7374,4%
La inflación del mes de diciembre fue de 33,1%
El diputado Ángel Alvarado alertó que mientras la economía no crezca se va a perpetuar la exclusión

Foto: El Universal

 

El diputado de la Asamblea Nacional, Ángel Alvarado (PJ-Miranda) informó que la inflación acumulada durante 2019 fue de 7374,4%, mientras que el mes de diciembre cerró con una inflación de 33,1%.

En rueda de prensa el parlamentario explicó que aunque la inflación mensual se mantiene debajo del 50%, “nos mantenemos en una senda de alta inflación”.

Alvarado alertó que con la hiperinflación se ha duplicado la desigualdad en el país. “En este momento tenemos un grupo con acceso a dólares y la inmensa mayoría no se puede proteger”.

“Venezuela se ha convertido en una sociedad de excluidos entre quienes tienen bolívares y quienes tienen acceso a otra moneda. No es que la dolarización genera desigualdad o exclusión sino que la inflación genera exclusión”, expresó el diputado.

Agregó que con la hiperinflación, Venezuela supera a Sudáfrica en niveles de desigualdad. 

“Mientras la economía no crezca este modelo de exclusión se perpetúa, por eso tenemos un grupo de personas que vive con lujo y una inmensa mayoría que está muy mal”, señaló.

En cuanto al último aumento de salario mínimo – anunciado por el exministro del Trabajo, Francisco Torrealba, a través de Twitter – el diputado Alvarado indicó que Venezuela sigue sumergida en la “miseria” y que los venezolanos deberían ganar alrededor de 500 dólares mensuales.

Si no cambia el panorama, el diputado advirtió que el salario mínimo se mantendrá en unos 3 dólares mensuales.

 

¿Qué se puede esperar de la dolarización implícita de Venezuela en el 2020?

La economía venezolana se está dolarizando, y el uso del dólar se va haciendo más común en las transacciones diarias. Sin embargo, es una dolarización desordenada, natural y anárquica, que ha surgido de los individuos y que avanza sin clara guía.

En la segunda mitad de los 90s una fuerte discusión dividía a los economistas venezolanos en dos bandos: los llamados “neo-liberales” argumentaban entre otras cosas a favor de la privatización de PDVSA y dolarizar la economía. Del otro lado, economistas tradicionales defendían la existencia del bolívar y veían con sospecha la privatización de PDVSA.

Es irónico que los líderes de un movimiento que utilizó el término neoliberal como una forma de insulto hacia sus adversarios, haya llevado al país a aceptar e implementar las políticas que tanto denunciaron.

Más importante aún es un proceso que nos divide como sociedad; dada la brecha entre los que pueden acceder a dólares y los que no. Hay un alto grado de frustración y rabia en la frase que recuerda que “dolarizaron los precios pero no los salarios”.

Oponerse a la dolarización es como argumentar en contra de una epidemia de difteria o malaria. No importa mucho si a uno le parezca mal, lo cierto es que lo mejor es tratar de entender lo que está pasando para poder prepararnos, o discutir lo que está por venir.

En el caso de la dolarización es útil pensar en al menos 3 etapas: la primera es cuando el dólar comienza a aparecer de manera natural en las transacciones diarias; la segunda, es cuando un país asume formalmente que en su economía co-existan dos o más monedas de manera legal, por ejemplo, usted puede abrir en su banco cuentas en diferentes monedas; y la tercera es cuando el estado renuncia formalmente a mantener una política monetaria y adopta el dólar como moneda de curso legal. Podemos llamar a las tres etapas como dolarización informal, co-existencia, y dolarización formal.

Esta simple división de etapas, no implica que naturalmente uno pase de la una a la otra. Existen ejemplos de economías que se quedan en alguna de las tres etapas por períodos prolongados. Pero en el caso nuestro pueden ser útiles para entender la situación actual y que esperar en el futuro próximo.

Claramente nos encontramos en la primera etapa de dolarización informal. En ella los ciudadanos adoptan el dólar como mecanismo de defensa para proteger el valor de su riqueza en el tiempo.

Los venezolanos hemos adoptado al dólar además por conveniencia dado que la hiperinflación ha hecho poco práctico el uso del bolívar en nuestra economía. La cantidad de moneda que se necesita para llevar a cabo las transacciones más simples, y la falta de papel moneda en la economía hacen que los venezolanos busquen otras monedas.

Los dólares que están siendo utilizados en la economía provienen de una minoría que puede generar ingresos en moneda dura ya que lidian con clientes extranjeros, o reciben remesas familiares las cuales han aumentado notablemente con la aparición de nuestra diáspora.

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