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Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia

Reacciones tras inicio del proceso de paz entre el gobierno y ELN

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Las reacciones al anuncio del gobierno colombiano y el grupo rebelde Ejército de Liberación Nacional sobre el inicio formal de un proceso de paz fue recibido con beneplácito por muchos, aunque no estuvieron ausentes las críticas.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que desarrolla conversaciones de paz con el gobierno colombiano desde noviembre de 2012, “evidencia el anacronismo de aquellas fuerzas políticas y económicas en decadencia que todavía persiste en la idea de la prolongación indefinida de la guerra”, dijo el comandante Iván Márquez, cuyo nombre legal es Luciano Marín Arango, quien leyó un comunicado de las FARC en La Habana.

“La perspectiva real de dos mesas, un solo proceso, es un hecho histórico no solo por lo que ello representa para la terminación de la expresión armada del conflicto, sino por las condiciones que contribuye abrir para avanzar hacia la verdadera democratización política, económica social y cultural del país superando la desigualdad, la miseria y la exclusión política”, indicaron las FARC.

La mesa de conversaciones entre el gobierno colombiano y el ELN se instalará en Ecuador, que en un comunicado de la cancillería expresó su compromiso con los esfuerzos para construir la paz en el vecino país y “su esperanza en la consecución de una paz justa y definitiva para el hermano pueblo colombiano y para toda Latinoamérica”.

Además de Ecuador, habrá sesiones en Venezuela, Chile, Brasil y Cuba, países que, junto a Noruega, serán los garantes del proceso de paz.

El Ministerio de Relaciones Exteriores agradeció en un comunicado “la confianza que las partes, una vez más, han depositado en Cuba, al solicitarle que actúe de conjunto con otros países de nuestra región y Noruega como Garante, y también como una de las sedes de reunión de la Mesa pública de Conversaciones”.

En Caracas, el presidente venezolano Nicolás Maduro saludó que el anunció se realizara en la capital venezolana y se comprometió a contribuir ampliamente para que se logré la paz en el vecino país.

“Hoy ha arrancado en Venezuela, ha sido anunciado el nuevo proceso de diálogo para la paz en Colombia, entre el Ejército de Liberación Nacional, la guerrilla colombiana, el ELN, y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, felicitaciones presidente Santos, felicitaciones Colombia”, dijo el gobernante venezolano minutos antes de reunirse en el palacio de gobierno con los representantes de las partes en pugna presentes en la capital venezolana.

“Desde la cuna de (el prócer Simón) Bolívar, Caracas, se ha anunciado el inicio de los diálogos y comprometo todo el amor, toda la buena voluntad de Venezuela para ayudar a que el año 2016 sea el año de la paz en Colombia. La paz en Colombia es la paz bolivariana de toda la región Sudamérica”, agregó.

Por su parte, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) dijo miércoles que el anuncio del inicio de las conversaciones de paz entre el Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) “es la pieza que faltaba para completar el proceso de paz” que se lleva a cabo con las FARC.

En un comunicado, Unasur celebró “que este acuerdo además haya sido posible gracias a la intervención de algunos gobiernos de la región” y dijo que “espera que sus resultados se puedan articular a la mayor brevedad con los logros muy importantes conseguidos en La Habana”.

El secretario general del organismo, el expresidente colombiano Ernesto Samper, expresó su confianza en el éxito del proceso de paz en su nación.

 

Colombia prepara la paz lleno de minas antipersona

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GRANADA, Colombia (AP) — En un primer momento, Sandra González no dio mayor importancia al grupo de guerrilleros que pasó junto a su humilde casa de concreto y lámina y enterró varios objetos en el camino que pasa frente a su puerta.

Pero pronto los caballos y las vacas empezaron a morir destrozados y desangrados cuando las minas les explotaban en el hocico mientras pastaban. Luego un vecino perdió la vida. Así que Sandra y sus cuatro hijos decidieron salir siempre por la izquierda y no volver a usar jamás el camino queda a la derecha de su casa.

“Cuando el ganado se escapaba del corral nadie se atrevía a perseguirlo”, recuerda.

Decenas de miles de minas antipersona son la cicatriz más siniestra de medio siglo de guerra en Colombia. Mientras el gobierno y la guerrilla de las FARC sostienen conversaciones de paz en Cuba, nuevas minas han sido plantadas a un ritmo mayor de lo que es posible retirar las antiguas.

De rodillas y cubierto de pies a cabeza como un astronauta por un traje de Kéblar, el soldado Albeiro José Acuña peina el camino cercano a la puerta de González en busca de los explosivos. Los minutos parecen horas mientras limpia el terreno, centímetro a centímetro, con un detector de metales, un pincel y unas pinzas, antes de certificar que es seguro volver a pisar ahí.

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En esta imagen de archivo, tomada el 24 de junio de 2015, perlas de sudor llenan el rostro del soldado Jonny Montano en un descanso durante una jornada de ocho horas buscando minas antipersona en Granada, Colombia. (Foto AP/Fernando Vergara, archivo)

Para localizar las minas no hay información precisa, solo algunas pistas difusas proporcionadas por los vecinos.

“Cualquier pequeño error puede costarte la vida”, dice el soldado mientras una gota le recorre el rostro. “Más que la tensión”, dice tras una máscara, es el espeso calor de este valle ubicado a pocas horas de Medellín, lo que provoca el sudor. “Aunque este no es lugar para ponerse nervioso”, ironiza.

Colombia es el segundo país del mundo con mayor número de víctimas de minas después de Afganistán, según el gobierno. Se calcula que más de la mitad de los municipios del país están afectados por unos explosivos que han causado más de 2.000 muertos y 11.000 mutilados y heridos por la metralla durante los últimos 25 años, según cifras oficiales. Este martes murió el último soldado y otros tres quedaron heridos al caer en un campo minado en Putumayo.

Durante años, sembrar los caminos de bombas fue la estrategia empleada por la guerrilla izquierdista antes de abandonar un lugar para evitar que el Ejército los persiguiera en caliente. Sin embargo, un tercio de las víctimas son civiles.

Desde hace una década, el batallón de desminado encabezado por el coronel Andrés Goyeneche limpia las zonas recuperadas a los rebeldes.

Durante este tiempo, su batallón ha eliminado más de 4.400 explosivos, pero quitar una mina cuesta unos 1.000 dólares y ponerla menos de dos. Para su fabricación sólo hacen falta materiales de fácil alcance como unas latas, aceite usado de carro, fertilizantes y jeringas. Según los cálculos del gobierno, al ritmo actual y con la tecnología disponible, se necesitarán 47 años para certificar que Colombia ya no hay explosivos enterrados.

“Cualquier guerrillero lleva cuatro o cinco minas en su morral”, explica el coronel. “Las hay que se activan con el movimiento, cubiertas con excrementos para que no las encuentren los perros, camufladas en un balón. se pueden hacer tantas minas como imaginación se tenga, para hacer el mal”.

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En esta imagen de archivo, tomada el 24 de junio de 2015, soldados abandonan una zona acotada tras buscar minas antipersona en un lugar donde, según los agricultores locales, las habrían instalado los rebeldes, en Granada, Colombia. Los soldados pueden registrar 13 metros al día, en un intento de limpiar instalaciones agrícolas y carreteras para que los residentes puedan regresar a sus casas. (Foto AP/Fernando Vergara, archivo)

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se han comprometido a dejar de utilizar las minas, una práctica que el Ejército colombiano dejó en 2000 cuando el gobierno firmó un tratado internacional.

Pero aunque la guerrilla ha reducido su utilización, las minas siguen siendo parte de su arsenal de guerra. El mes pasado más de 400.000 personas de la ciudad de Buenaventura, principal puerto en el Pacífico, estuvieron cuatro días sin luz después de que la guerrilla derribara varias torres eléctricas y sembrara la zona de minas para impedir que se acercaran los técnicos.

Éste y otros ataques conmocionaron a los colombianos que cada vez son más contrarios a los diálogos de paz. Por primera vez desde el inicio de las negociaciones, hace casi tres años, el apoyo a una solución militar al conflicto supera al respaldo que tienen las conversaciones, según una encuesta de Gallup realizada el mes pasado.

En un hecho impensable hace años, esta semana el gobierno y las FARC comenzaron a trabajar mano a mano para eliminar las minas de los 786 municipios donde se han registrado explosiones. El acuerdo logrado trata de reconstruir la confianza entre enemigos de toda la vida y llevar al terreno un primer avance tangible de los diálogos de paz a comunidades pobres como Granada, desgarradas durante décadas por la guerra, las masacres y el abandono de un gobierno ausente.

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En esta imagen, tomada el 25 de junio de 2015, un perro se tumba en una zona que soldados limpiaron de minas antipersona en Cocorna, Colombia.  (Foto AP/Fernando Vergara, archivo)

El 28 de mayo pasado se conocieron algunas imágenes de un momento histórico: ese día, el guerrillero Félix Muñoz Lascarro, alias Pastor Alape, y el general Rafael Colón, recorrieron juntos el pequeño municipio del Orejón, un pueblo con más minas antipersonas, e intercambiaron datos sobre la ubicación de los explosivos para poner en marcha un proyecto piloto más simbólico que efectivo.

Sin embargo, el coronel Goyeneche es escéptico. “Si la guerrilla quiere ayudar en lugar de fotos que deje de sembrar minas”, explica bajo el intenso sol y las botas llenas de barro junto a varios hombres arrodillados de su batallón.

Otros, como Alirio de Jesús Salazar, un campesino con el torso destrozado por la metralla, está dispuesto a darles una oportunidad.

“Iba caminando cuando salté por los aires”, recuerda este hombre de 40 años que se quedó tirado y sangrando durante horas hasta que alguien oyó sus gritos. “Al día siguiente de que me estallara la mina también murió un vecino en una vereda cercana. Una semana después fue una prima mía y al mes siguiente otro vecino…era constante oír hablar de personas que perdían una pierna o los dedos hace diez años”.

A pesar de las heridas, dice, él sí perdonaría a los rebeldes si este es el precio que hay que pagar por lograr la paz y hablar sin miedo, como ahora lo hace, sentado en la plaza del pueblo.

Cuando se logre despejar el camino, dentro de pocos meses, los hijos de Sandra podrán volver a salir de casa sin miedo a saltar por los aires si se confunden con el camino de la derecha.

 

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En esta imagen de archivo, tomada el 25 de junio de 2015, viviendas y negocios ubicadas entre montañas, en Cocorna, en Colombia.  (Foto AP/Fernando Vergara, archivo)

 

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En esta imagen de archivo, tomada el 24 de junio de 2015, un hombre visita el exterior de la iglesia de Santa Bárbara en Granada, Colombia. (Foto AP/Fernando Vergara, archivo)

 

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En esta imagen de archivo, tomada el 24 de junio de 2015, Alirio de Jesús Salazar muestra sus cicatrices, un recordatorio de la mina antipersona que pisó mientras trabajaba en su granja, durante una entrevista en Granada. (Foto AP/Fernando Vergara, archivo)

 

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En esta imagen, tomada el 25 de junio de 2015, una señal advierte “Peligro. Minas. No entre. Manténgase alejado” en una granja en Cocorna, Colombia. (Foto AP/Fernando Vergara, archivo)

 

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En esta imagen, tomada el 25 de junio de 2015, soldados descansan en su campamento tras una jornada de ocho horas buscando minas antipersona en Granada, Colombia. (Foto AP/Fernando Vergara, archivo)

 

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En esta imagen de archivo, tomada el 25 junio de 2015, unos jóvenes pasan junto a una granja señalizada con cinta y un cartel advirtiendo sobre la presencia de minas antipersona en Cocorna, Colombia. (Foto AP/Fernando Vergara, archivo)

Gobierno colombiano y FARC acuerdan agilizar el proceso de paz

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El Gobierno de Colombia y las FARC anunciaron un plan para reducir la intensidad del conflicto y agilizar acuerdos en La Habana, entre ellos los términos de un cese al fuego bilateral, con el fin de revitalizar el proceso de paz y recuperar la confianza de los colombianos.

En una declaración conjunta, las partes anunciaron su decisión de “hacer todos los esfuerzos necesarios para llegar a un acuerdo final” y en particular consensuar “sin demoras” los términos de un cese al fuego bilateral y definitivo.

Para lograr el objetivo de un alto el fuego bilateral, Gobierno y guerrilla solicitarán que se incorporen a la subcomisión creada hace algunos meses para preparar el fin del conflicto sendos delegados de Naciones Unidas y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para iniciar la discusión sobre el sistema de verificación de ese futuro cese de hostilidades.

Después de estos anuncios, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dio plazo de cuatro meses para decidir si continúa el proceso de paz con las FARC. “Vamos a estar vigilantes sobre lo que hoy se pactó y en cuatro meses a partir de ahora, dependiendo de si las FARC cumplen, tomaré la decisión de si seguimos con el proceso o no”, advirtió el presidente en una alocución oficial transmitida en cadena de radio y televisión.

“Nuestras Fuerzas Armadas están listas para un gradual desescalamiento, si las FARC cumplen. Si no cumplen, estarán listas para enfrentarlas, con la determinación y contundencia con que siempre lo han hecho”, agregó Santos.

“Hoy, con estos nuevos avances, por fin veo clara la luz al final del túnel y esto me llena de confianza y de esperanza. Vamos a lograr esa paz que ha sido tan esquiva”, aseguró.

“Yo creo que no podemos tener miedo. A la paz no hay que tenerle miedo, a la guerra sí”, afirmó el mandatario, quien se preguntó si la alternativa es pararse de la mesa de diálogo “para que la guerra siga, y botar la llave de la paz de una vez por todas”.

Agregó que para él “la respuesta es muy clara: Hay que acelerar las conversaciones para llegar cuanto antes al fin del conflicto. Y eso, precisamente, es lo que se acordó hoy en La Habana”.

El Gobierno de Santos pondrá en marcha a partir del próximo 20 de julio “un proceso de desescalamiento de las acciones militares”, para corresponder a la tregua unilateral de un mes que las FARC anunciaron a partir de esa fecha.

La naturaleza de esas medidas del Gobierno para aminorar la intensidad de la guerra “aún no ha sido definida”, según admitió el jefe de los negociadores de Santos, Humberto de la Calle.

“Es una tarea que se emprenderá de inmediato con la convicción de que es un buen camino para mostrar a los colombianos que la confrontación puede terminar”, añadió De la Calle.

Dentro de cuatro meses desde el 20 de julio, cada una de las delegaciones de paz realizarán una primera evaluación tanto del cumplimiento de las medidas de desescalamiento como de los avances de la mesa de conversaciones y tomarán las decisiones que consideren “pertinentes”.

“Lo anterior sin perjuicio de la posibilidad de dar inicio al cese al fuego de hostilidades bilateral y definitivo si se llega a un acuerdo”, añaden Gobierno y guerrilla en su comunicado conjunto.

El anuncio se produjo al cierre del ciclo 38 de las conversaciones de paz, con un acto en el que participaron -como suele ocurrir cuando hay avances importantes en el proceso- los negociadores de ambas partes y los países garantes (Cuba y Noruega) y acompañantes (Venezuela y Chile).

Fueron los representantes de Cuba, Rodolfo Benítez, y de Noruega, Dag Nylander, quienes leyeron ante los medios la declaración conjunta del Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Este acuerdo llega para contrarrestar el ambiente de escepticismo y desconfianza entre los colombianos en torno a un proceso de paz que ha vivido en las últimas semanas momentos críticos por el recrudecimiento del conflicto en Colombia y la falta de avances en La Habana.

Hace justo una semana, el propio jefe de los negociadores del Gobierno reconoció que los diálogos de paz atravesaban el “peor momento” desde su inicio.

Sin embargo hoy, el mismo De la Calle manifestó que, con el nuevo acuerdo, “la oportunidad de terminar el conflicto está viva”.

Los compromisos de este domingo son “una buena noticia que debe recuperar la esperanza de los colombianos, en momentos en que, como hemos reconocido, ha aumentado el escepticismo”, dijo De la Calle en una declaración a los medios posterior al anuncio de los acuerdos.

El jefe de los negociadores del Gobierno aprovechó para precisar que “no se deben confundir las posibles decisiones sobre desescalamiento” con las condiciones de un cese al fuego definitivo “el cual solo podría ser aplicado con verificación, en un marco de seriedad y de garantías para todos los colombianos”.

“Debe quedar claro que la posibilidad de iniciar el cese bilateral definitivo dependerá además, de los resultados en los otros temas, especialmente justicia. Debemos estar seguros que en esas materias hay aproximaciones sustanciales”, dijo De la Calle en referencia a uno de los puntos críticos de la hoja de ruta del proceso.

Las FARC por su parte destacaron que el plan acordado hoy supone “sin duda, un relanzamiento vigoroso, prometedor y esperanzador del proceso de diálogos”, señaló en La Habana el número dos de la guerrilla y jefe de su delegación de paz, “Iván Márquez” (alias de Luciano Marín Arango).

El consenso de hoy plasma “una nueva metodología y unos compromisos bilaterales, que aspiramos generen máxima distensión de la confrontación a partir del respeto de los derechos humanos de la ciudadanía, especialmente de las víctimas, que sin duda están a la expectativa también de un pronto acuerdo”, añadió.

A pesar de su anuncio, el Gobierno y las FARC siguen pendientes de cerrar un acuerdo sobre el sensible punto de las víctimas, cuya discusión comenzó a tratarse en la mesa de La Habana en agosto de 2014.

Desde que comenzó, a finales de noviembre de 2012, el actual proceso de paz colombiano, Gobierno y guerrilla han llegado a acuerdos parciales en tres de los cinco puntos que integran la agenda acordada para la negociación: tierras y desarrollo rural, la participación política de la guerrilla cuando haya paz, y drogas y narcotráfico.

 

 

* Con información de EFE y AFP

FARC piden no echar por la borda lo logrado y proponen una tregua bilateral

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El equipo negociador de las FARC afirmó el lunes que las últimas acciones militares contra sus fuerzas, en las que murieron 37 guerrilleros, son “un paso atrás” en el proceso de paz en La Habana y reclamó un “fuerte impulso” a las negociaciones, que a su juicio “sólo podrá venir de una tregua bilateral”.

“No podemos echar por la borda los esfuerzos empeñados en ya casi tres años de conversaciones”, dijo el lunes a la prensa el guerrillero “Pablo Catatumbo” (alias de Jorge Torres Victoria). El Gobierno colombiano y la guerrilla volvieron hoy a la mesa de negociación después del receso del domingo y de haber celebrado reuniones por separado el pasado sábado.

La delegación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) señaló que intensificar la guerra “no es el camino”, calificó de “masacres” las muertes de guerrilleros en los últimos operativos militares de Cauca y Antioquia y criticó la actitud del presidente Juan Manuel Santos ante la “arremetida gubernamental” contra la insurgencia.

“El presidente Santos ha actuado con total ausencia de buen juicio y con un discurso contrario al propósito de reconciliación, de diálogo y de paz concertada que él pregona, propalando un mensaje que solo puede favorecer a quienes ansían la perpetuación de la guerra en Colombia”, dijo Pablo Catatumbo.

En el comunicado titulado Escalar la guerra no es el camino, la guerrilla lamenta que la muerte de los guerrilleros se haya cruzado con el plan piloto que vienen adelantando con el Gobierno para implementar el acuerdo sobre desminado.  “Esto condujo inevitablemente a la suspensión de nuestra decisión de mantener la medida del cese al fuego unilateral que ya se hacía insostenible por la incoherencia de un gobierno que aún no se decide a adoptar con convicción y decisión el camino de la paz”, dijeron.

Según la guerrilla, “un jefe de Estado no puede regocijarse con la muerte de compatriotas, mucho menos cuando éstas representan golpes directos contra su principal bandera de gobierno: el fin del conflicto”.

Las FARC afirmaron que actuarán con “suma responsabilidad” frente al mandato de alcanzar la paz y añadieron que “la construcción de un acuerdo de paz nos exige a todos sindéresis, realismo y coherencia”.

“Ni el gobierno nacional ni el presidente Santos pueden actuar al vaivén de intereses ultraderechistas, nacionales y extranjeros, presiones militaristas o cálculos electoreros oportunistas para subir en las encuestas. Un gobierno serio debe enfocarse en los problemas concretos y en los objetivos superiores”, indicaron los negociadores guerrilleros.

Las FARC leyeron esta declaración antes de una nueva jornada de conversaciones con los negociadores del Gobierno, quienes como es habitual desde el inicio del diálogo, en noviembre de 2012, no hicieron declaraciones a su llegada al Palacio de Convenciones de La Habana.

“No se puede pretender que a través de la presión militar o de las amenazas se pueda doblegar nuestra voluntad de lucha. Ese es un camino equivocado y es obvio que la paz nunca se alcanzará escalando el conflicto”, indicaron en un comunicado.

 

*Con información de EFE y Revista Semana

FARC quiere que el ELN se sume al proceso de paz en Colombia

ELN

 

El jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, dijo que es urgente que el Ejército de Liberación Nacional emprenda un diálogo con el gobierno, similar al que las FARC mantiene desde hace más de dos años.

“Creemos que no solo a nosotros, como insurgencia revolucionaria, nos resulta urgente y necesario que el ELN se vincule a los diálogos de paz. También al gobierno y al conjunto de la población colombiana”, señaló Londoño en un mensaje titulado “La paja en el ojo ajeno”, publicado en la web de las FARC.

El lunes, el presidente Juan Manuel Santos confirmó que hace poco hubo una reunión en La Habana, sede de las negociaciones entre el gobierno y la guerrilla, entre Timochenko y el líder del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, para “lograr avances en la búsqueda del fin del conflicto”.

Gabino ha dicho que queda poco por discutir antes de que el grupo entre en negociaciones de paz de manera formal. “Tenemos alrededor de 80% del acuerdo y sólo resta el 20% por poner públicamente sobre la mesa”, dijo a la agencia de noticias Reuters en un mensaje de video.

Un punto clave de las conversaciones con el ELN y las FARC es si la búsqueda de una solución pacífica al conflicto significa que los rebeldes puedan tener amnistías o si deben pagar cárcel por crímenes de guerra.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, también admitió recientemente que hubo diálogos entre representantes del gobierno colombiano y el ELN en suelo ecuatoriano y ofreció ayuda para que las conversaciones continúen.

El gobierno de Santos y el ELN mantienen desde enero de 2014 “diálogos exploratorios” con el objetivo de iniciar una mesa de negociaciones de paz. El líder de las FARC explicó en su misiva que Santos autorizó su encuentro con Gabino porque está interesado en que el grupo se sume al proceso de paz.

Timochenko afirmó que vio en el líder de la segunda guerrilla del país “a un hombre profundamente convencido de la importancia de la paz concertada, e igualmente preocupado por el logro de la firma de un acuerdo que permita el comienzo de las conversaciones directas”.

 

*Con información de EFE y BBC

Santos levanta suspensión de bombardeos a las FARC

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BOGOTA, Colombia (AP) — El presidente Juan Manuel Santos anunció el miércoles que los campamentos de las FARC volverán a ser bombardeados luego de que 11 militares fueron asesinados en el suroeste colombiano por miembros de esa guerrilla.

“He ordenado a las Fuerzas Armadas levantar la orden de suspensión de bombardeos a los campamentos de las FARC hasta nueva orden”, dijo el mandatario desde la ciudad de Cali.

El anuncio se conoció luego de que 11 militares murieron y 19 resultaron heridos durante un ataque de las FARC en un hecho que puso en entredicho el cese el fuego unilateral anunciado por la guerrilla en diciembre.

“Que les quede claro a las FARC que no me voy a dejar presionar por hechos infames como éste para tomar una decisión de cese al fuego bilateral”, enfatizó Santos. “El incidente fue producto de un ataque deliberado y viola la promesa de la tregua unilateral”, agregó.

En un comunicado de prensa, la Tercera División del ejército había informado más temprano que cuando los militares se encontraban haciendo patrullajes “fueron atacados con artefactos explosivos, granadas y armas de fuego”.

El choque armado, según el reporte oficial, se produjo hacia la medianoche del martes en el municipio de Buenos Aires, en el departamento de Cauca y a unos 330 kilómetros al suroeste de Bogotá.

En rueda de prensa, el general Mario Augusto Valencia, comandante de la Tercera División, había acusado a las FARC del ataque contra sus hombres.

Dos soldados están heridos de consideración, otros seis presentan lesiones leves y 11 más fueron afectados por la onda explosiva, según el comunicado. Un suboficial que había resultado herido murió horas después del ataque, informó el ejército.

Desde fines de 2012 el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llevan a cabo negociaciones de paz en Cuba para tratar de poner fin a más de 50 años de conflicto armado interno.

En diciembre las FARC habían anunciado un cese unilateral del fuego siempre y cuando sus guerrilleros no fueran agredidos por las fuerzas del orden.

El jueves de la semana pasada, Santos había prorrogado por un mes la suspensión de los bombardeos a los campamentos de las FARC por los avances en el proceso de negociación de La Habana y con el fin de empezar a disminuir la intensidad del conflicto.

Desde la capital cubana, el jefe guerrillero Pastor Alape, cuyo verdadero nombre es José Lisandro Lascarro, dijo desconocer los detalles del incidente en Cauca pero pidió a Santos el cese bilateral del fuego.

“Señor presidente Santos: la tregua bilateral, el cese al fuego bilateral, es urgente para la nación y esa noticia la espera el país”, enfatizó en rueda de prensa Alape, quien integra el secretariado, la máxima línea de mando de las FARC.

Para el comandante rebelde, los combates en Cauca, “a todas luces, tienen su causa en esa incoherencia de parte del gobierno de estar ordenando operativos militares contra una guerrilla que está en tregua”.

Carlos Lozano, director del semanario Voz, del Partido Comunista Colombiano, opinó por teléfono que lo sucedido en Cauca es consecuencia de dialogar en medio de la guerra. “Las FARC pueden declarar un cese indefinido (del fuego), pero si el ejército se reserva… el derecho de actuar y de hacer presencia en todo el territorio nacional” es complicado para la guerrilla saber si las tropas oficiales están en plan de patrullaje o en una acción ofensiva.

Por su parte el senador Alfredo Rangel, del opositor Centro Democrático, sostuvo que en las FARC no hay ruedas sueltas “porque son una organización jerarquizada en donde la desobediencia o las divisiones son castigadas con el fusilamiento o la degradación”. En síntesis, enfatizó, si la comandancia de las FARC no desautoriza hechos como los de Cauca “es porque están totalmente de acuerdo con ellos”.

El expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), un crítico acérrimo del proceso de paz, se dirigió en su cuenta de Twitter a Santos y le dijo que “no nos engañe más por favor, no justifique el asesinato de nuestros soldados con el cuento de la guerra que quiere terminar”’.

En diálogo con AP, el senador Iván Cepeda, del izquierdista Polo Democrático Alternativo, condenó el ataque contra la fuerza pública y lamentó que haya sucedido en momentos en que el país estaba asistiendo a una disminución de las acciones militares entre la fuerza pública y la guerrilla.

 

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Asesores de EE. UU. acusan al Gobierno de Venezuela de facilitar el crimen trasnacional

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El grupo de asesores que compareció ante el subcomité de Relaciones Exteriores del Senado vinculó al Gobierno de Venezuela a varios grupos terroristas, redes de narcotráfico y lavado de dinero.

Al menos dos agencias y organizaciones que asesoran al gobierno de los Estados Unidos en materia de seguridad nacional poseen informes sobre Venezuela y las relaciones del Gobierno chavista con grupos terroristas y vinculados con redes internacionales de narcotráfico. Esta conclusión se desprende de la comparecencia —este martes 17 de marzo— de un grupo de funcionarios del Departamento de Estado, académicos y asesores ante el Subcomité de Asuntos para el Hemisferio Occidental del Senado de Estados Unidos, presidido por el republicano Marco Rubio.

“El Gobierno de Venezuela mantiene fuertes lazos con el narcotráfico”, aseguró  ante el Senado Douglas Farrah, asesor y analista en seguridad nacional, interrogado por el Senador republicano Marco Rubio.

Farrah es presidente la firma IBI Consultants —especializada en asuntos de seguridad nacional, crimen organizado y terrorismo— y del International Assessment and Strategy Center, un think tank que analiza información sobre el impacto de las políticas del gobierno estadounidense en seguridad. En el panel también participaron el representante del Departamento de Estado, Alex Lee; el doctor Christopher Sabatini; y Santiago Canton, ex secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y director ejecutivo del Centro Robert F. Kennedy para la Justicia y los Derechos Humanos.

El Senado de los Estados Unidos sostuvo este martes sesiones especiales convocadas por el Subcomité de Asuntos para el Hemisferio Occidental para discutir la difícil situación en Venezuela y las violaciones a derechos humanos en el país. En las audiencias —a las que asistieron altos funcionarios del Departamento de Estado y representantes de la sociedad civil— se debatieron temas como la represión y detención de disidentes, las limitaciones a la libertad de prensa y de asociación y el estado de las relaciones bilaterales con Venezuela.

Casi de manera unánime, los panelistas expusieron ante la comisión del Senado la situación del país, los nexos de oficiales y funcionarios del gobierno con grupos considerados terroristas por los Estados Unidos y la Unión Europea, como el grupo islamista Hamás y la organización guerrillera colombiana FARC.

Narcotráfico

“El gobierno de Venezuela mantiene fuertes lazos con el narcotráfico”, aseguró Douglas Farah, quien agregó que bajo el gobierno del ex presidente Hugo Chávez y ahora de Nicolás Maduro, el Caracas no solo ha facilitado el tránsito de drogas desde Venezuela, sino que el país también ha sido refugio para grupos criminales ligados al movimiento de estupefacientes provenientes de Colombia. [Lea la presentación completa en este link: http://www.foreign.senate.gov/imo/media/doc/031715_Farah_Testimony.pdf]

Farah también recordó los vínculos del Gobierno de Venezuela con redes de narcotráfico internacional, a través de la asociación de oficiales y funcionarios del Gobierno venezolano con grupos criminales.

El criminal Walid Makled, detenido en 2011 en Colombia y extraditado a Venezuela, mantenía nexos con el ex gobernador del estado Carabobo, Luis Felipe Acosta Carlez y además operaba con anuencia de funcionarios militares, según su testimonio, entre los que mencionó al general Henry Rangel Silva, exdirector de la Disip y exministro de Defensa; el excomandante de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Luis Motta Domínguez; y el exjefe de la Oficina Nacional Antidrogas (ONA), Néstor Reverol. También declaró que había financiado la campaña presidencial de expresidente Hugo Chávez con un aporte de $2 millones y había vinculado también a la entonces senadora colombiana, Piedad Córdoba, como pieza clave que gestionaba reuniones y cobraba altas comisiones.

Además, Makled había adquirido activos y propiedades, como la línea aérea Aeropostal y tenía la concesión de uno de los principales puertos marítimos del país, en Puerto Cabello. Poseía también una credencial firmada por el expresidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el exmagistrado Eladio Aponte Aponte —hoy prófugo de la justicia venezolana y presunto testigo en EEUU. Se le considera responsable del envío de toneladas de cocaína a México en un avión que despegó de la rampa cuatro del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía.

El gobierno de Venezuela también sigue una investigación al general Hugo Carvajal,  exjefe de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) de Venezuela, quien fue detenido en Aruba a petición de la DEA y liberado a los pocos días.

Terrorismo

Informes en manos de agencias de seguridad estadounidense también vinculan al gobierno de Venezuela con grupos terroristas. El principal de estos, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), catalogadas por EEUU a partir de 1997 como una agrupación terrorista, criterio al que luego se sumó Unión Europea, por la sistemática política de secuestros y atentados a población civil.

Tanto Farah, como el Subsecretario Adjunto para el Hemisferio Occidental y Cuba, Alex Lee, declararon ante el Senado que  Venezuela no sólo ha facilitado la presencia miembros de las FARC en Venezuela, sino que también han servido como fuente de financiamiento y refugio.

Recordaron el hallazgo de cientos de documentos encontrados en tres ordenadores que, de acuerdo a las Fuerzas Armadas de Colombia e Interpol, pertenecían al integrante del secretariado y exjefe del bloque sur de las FARC, Raúl Reyes. La documentación encontrada vinculaba a la guerrilla con el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, dijeron Farah y Lee ante el Senado este martes 17 de marzo.

El senador republicano Marco Rubio también insistió en la supuesta vinculación de Venezuela con grupos islamistas y el financiamiento al régimen de Bashar El Assad. En un punto de la sesión increpó al subsecretario adjunto Lee:

—¿Tiene usted conocimiento de la entrega de pasaportes venezolanos a radicales islamistas?

—No voy comentar sobre esto. —respondió Lee.

Farah, por su parte, expuso información relacionada con la asistencia cubana en el sistema nacional de identificación y extranjería y el papel que juega la contratista cubana Albet, encargada de gestionar estos servicios en Venezuela y aseguró, además, que el Gobierno de Venezuela coordinaba el envío de grandes sumas de dinero en efectivo al régimen sirio de Bashar El Assad.