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Rápida, letal y sin control: así regresa la difteria a Petare
En medio de la emergencia humanitaria compleja que se vive en Venezuela, una niña residente en Petare fue ruleteada, tuvo un mal diagnóstico y murió de difteria, una enfermedad que había sido erradicada desde hace más de 20 años
El ministerio de Salud no completó el cerco epidemiológico en el barrio caraqueño para evitar contagio

 

UNA FIEBRE MUY ALTA Y MUCHO DOLOR de garganta fueron las causas que motivaron a Carolina Guariguan a llevar a su hija de siete años al hospital Materno Infantil de Petare, el pasado 7 de febrero de 2019. “En ese hospital la doctora solo le revisó la garganta y me dijo que la niña tenía una amigdalitis, le recetó acetaminofén y me dijo que si seguía presentando fiebre la volviera a llevar en tres días”, dijo Guariguan.

 

Dos días después, en su casa de La Dolorita, en Petare, la niña amaneció peor, la fiebre no le bajaba con nada, su cuello estaba muy hinchado, le dolía mucho la garganta y Guariguan decidió llevarla nuevamente al Materno. Cuando la revisó otro médico, le dijo que su hija estaba mal, pero que ahí no la podían atender porque no tenían insumos; le dieron una orden y la remitieron de emergencia al hospital Domingo Luciani de El Llanito, cerca de Petare.

 

Cuando Carolina y su esposo llegaron a El Llanito, la evaluó el otorrino del servicio de pediatría, le realizaron exámenes y le informaron que la niña tenía una “difteria avanzada” y que, por esa razón debían intubarla y trasladarla de emergencia al Hospital Miguel Pérez Carreño en Caracas. En ese momento debieron intubarla porque ya no podía respirar por sí misma.

 

“En el Pérez Carreño la atendieron bien, nosotros no tuvimos que comprar insumos, todo lo puso el hospital, pero de nada sirvió porque a los dos días mi hija falleció debido a un paro respiratorio, producto de lo avanzada que tenía la enfermedad”, dijo Guariguan.

 

La madre de la paciente, en entrevista exclusiva para RunRun.es confirmó que tanto en el Domingo Luciani como en el Pérez Carreño le dijeron que su hija tenía difteria, enfermedad altamente contagiosa que se consideraba erradicada del país desde hace más de dos décadas.

 

El certificado del acta de defunción de la niña, -enviado por la madre a través de fotos por mensajería instantánea- confirmó que la muerte se produjo el 12 de febrero de 2019 a las 3:52pm por “disfunción de múltiples órganos. Shock séptico. Difteria”. Lo emitieron en el Hospital Miguel Pérez Carreño, Distrito Capital, Municipio Libertador, Parroquia El Paraíso.

 

Un estornudo en La Dolorita

La Dolorita es uno de los sectores más poblados de Petare. Y Petere es uno de los barrios más grandes de Latinoamérica. Un estornudo puede ser el inicio de una epidemia: la difteria se contagia rápidamente a través de gotas en el aire, es decir, de tos o estornudo. Las personas que no han sido vacunadas son el principal grupo de riesgo.

 

La noticia de que una niña había fallecido por difteria, encendió las alarmas del Distrito Sanitario de La Urbina. Durante los días 13, 14, 15 y 16 de febrero se realizó en la localidad una intensa jornada de vacunación para evitar que la enfermedad se propagara.

 

Con una cava blanca de anime, algodón impregnado de alcohol y muchas dosis de toxoide diftérico, el personal sanitario se apostó en una parada de autobuses -lugar poco o nada apto- para inmunizar a todo el que pasara por el sitio.

 

Aunque muchos no sabían qué era la difteria y cuáles eran los síntomas, hombres, mujeres, niños y ancianos hacían la larga fila por temor a contagiarse con la enfermedad.

 

La difteria es una enfermedad infecciosa aguda producida por la bacteria Corynebacterium difteriae la cual se multiplica rápidamente en la zona alta del aparato respiratorio, faringe y laringe, donde produce inflamación y una especie de membranas blanco grisáceas que se adhieren a las mucosas, dificultando la capacidad de respirar y produciendo una toxina que es transportada por la sangre produciendo daños al corazón y sistema nervioso.

 

RunRun.es consultó con una enfermera de sanidad que se encontraba en La Dolorita contra qué estaban vacunando y la experta en salud confirmó que “la jornada se estaba realizando debido a la muerte de una niña por difteria”.

 

Una pediatra del Hospital Miguel Pérez Carreño quien prefirió no revelar su identidad por temor a represalias, aseguró que la menor llegó grave al hospital y tuvo que ser ingresada a terapia intensiva de inmediato debido a lo avanzada que tenía la enfermedad.

 

“Se trataba de una paciente que aparentemente no fue vacunada, estuvo ruleteando por varios hospitales de Petare hasta que finalmente llegó aquí y a los dos días falleció”, dijo la pediatra.

 

La doctora comentó que pudo conocer que un familiar de la niña trabajó en las minas de Bolívar (Arco Minero), lugar en el que resurgió la enfermedad en julio de 2016, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

 

“El repunte de la Difteria, puede ser fatal si no se toman las medidas necesarias. En 2017 el Gobierno no importó toxoide diftérico y las que se colocaron el 2018 fueron una donación de la OPS”, dijo la doctora.

 

Con respecto a las jornadas de vacunación que se realizaron el la localidad, la pediatra afirmó que las vacunas deben permanecer a una temperatura adecuada y ser colocadas en un lugar ventilado y bajo niveles estrictos de higiene. “Esas medicinas son muy delicadas, hay que respetar la cadena de frío para que no se dañen, una parada de autobuses no es el lugar idóneo”, enfatizó.

 

La doctora aseguró que, con este caso, se debe tener especial cuidado y que el cerco epidemiológico debe ser mayor debido a la cercanía de las viviendas en la zona.

 

“Sanidad debe investigar y hacer los exámenes a las personas que tuvieron contacto con la niña en la comunidad, colegio y lugares que visitaba con frecuencia, si esto no se hace se puede desatar una epidemia”, explicó la pediatra.

 

Una población en riesgo

Hermelinda Romero, enfermera de la Sanidad en La Urbina, dijo que las jornadas de vacunación que estaban previstas para las primeras semanas de marzo no se realizaron debido al apagón que duró seis días. Carolina Guariguan comentó que la Sanidad no ha vuelto a comunicarse con ella para conocer el estado de la familia o verificar si existe alguna persona cercana en riesgo.

 

Romero explicó que actualmente una mujer -habitante de un barrio cercano a La Dolorita- se encuentra recluida en el Hospital Vargas por presentar síntomas de la enfermedad. “Están esperando a que se le entreguen los resultados, mientras tanto, ya todos los miembros de esa familia fueron vacunados, aunque todavía faltan dos que no estaban en la casa cuando se realizó la visita”, dijo.

 

La enfermera aseguró que cuentan con suficientes vacunas para atender a la población, sin embargo no se han visto carteles o llamados para que la población acuda a vacunarse nuevamente contra la difteria.

 

La OPS con la lupa en Venezuela

Los primeros síntomas de la difteria pueden confundirse fácilmente con una amigdalitis y hasta con una gripe, explica Ana Lucía Fuentes, médico neumonólogo.

 

A juicio de Jacqueline De Izaguirre, médico infectóloga, la probabilidad de recuperarse de la enfermedad en estado avanzado es de 30% a 50 %, siempre y cuando se aplique el tratamiento adecuado. “El problema es que en el país no hay antitoxinas ni antibióticos”, dijo.

 

“El cuello inflamado y la membrana blanca que se crea en la garganta son los principales síntomas de esta enfermedad”, aclaró Fuentes.

 

La OPS sigue activamente los casos de Difteria en Venezuela. En su informe más reciente perteneciente a la e semana epidemiológica número 8 de 2019, el Ministerio de Salud confirmó 10 fallecidos este año y 1612 casos confirmados por esta enfermedad.

 

Desde hace tres años, los casos sospechosos por esta enfermedad han ido en aumento. En el 2016 se registraron 324 casos, 1040 en 2017, 1198 en 2018 y 164 en lo que va de 2019, de los cuales se han registrado 280 defunciones (17 en 2016, 103 en 2017, 150 en 2018 y 10 en 2019).

 

La OPS alertó en su informe que la tasa de letalidad entre los casos confirmados aumentó 20% en 2018 a 26% en 2019.

 

La Organización también informó que en el mes de febrero 10 entidades del país se reportaron nuevos casos de difteria: Amazonas, Apure, Anzoátegui, Carabobo, Falcón, Lara, Miranda, Táchira, Trujillo y Zulia.

 

En noviembre de 2016 el médico y diputado por la oposición, José Manuel Olivares confirmó el primer caso de difteria en Caracas. Se trataba de una persona que vivía en Petare y trabajaba en Coche, la cual pudo haberse contagiado por la visita de un hermano que viajaba constantemente a Bolívar.

La razón última de la emigración, por Alejandro Moreno

POR MUCHO QUE SE QUIERA DISMINUIR LA diáspora venezolana, estamos viviendo algo que nunca habíamos podido imaginar años atrás. Cuántas veces habremos dicho la expresión: “Aquí no se puede vivir”, como un dicho más, como una frase cualquiera cuando por cualquier banal motivo estábamos fastidiados. Nunca llegamos a pensar que pudiera algún día hacerse pura y simple realidad. He aquí que ese día llegó. Si es verdad que la vida biológica sigue siendo aunque muy precaria y muy dudosamente posible para la gran mayoría de la población, el sentimiento de fondo de todos es que vida como tal vida, la propiamente venezolana, solo es posible para unos cuantos, los “enchufados”.

Esas masas de gente, ahora ya del pueblo, de los pobres y desheredados de toda fortuna, que pasan a diario las fronteras arrastrando sus míseras pertenencias y cargando o llevando de la mano a sus pequeños hijos, ¿de qué huyen y qué buscan? Huyen en último término de la muerte que les acecha en cualquier sitio de su país por el hambre, la enfermedad, el asesino que puede asaltarles a la vuelta de una esquina. No buscan fortuna ni riqueza que muy bien saben no les será fácil. Buscan por lo menos poder sobrevivir porque bien saben que para ellos “aquí no hay vida”.

Por la vida, se exponen a cualquier dificultad que haya que soportar: a la humillación de tener que recurrir al auxilio de la caridad ajena, al calor de los asoleados caminos del Brasil lo mismo que a los fríos páramos de Colombia, a días y días de camino, incluso, a veces, al rechazo de las otras gentes que los desprecian como extranjeros peligrosos, invasores.

Los revolucionarios idealistas, y creo que sí los hay, cuando proyectan, planifican y ejecutan sus revoluciones, no tienen en cuenta lo que van a hacer con la vida de la gente común, de los hombres del pueblo a favor de los cuales piensan sus proyectos. Todo el cambio que proponen y procuran les parece que solo puede producir mejoras y bienestar. Por eso es tan difícil convencerlos de que se equivocan, de que el bien de los pueblos, si es cierto que no está en la inmovilidad social y política, es sobre todo verdad que no está en los cambios violentos y rápidos, las revoluciones, porque descoyuntan las vidas de la gente y ese es un falso remedio.

El cambio hay que hacerlo, pero adecuándose al ritmo del pueblo, respetando su proceso propio de vida, del sentido profundo del vivir, y la vida pone las condiciones que son muy complejas para poder ser vida.

El Hombre es un ser de cultura y, antes que todo, espíritu.

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Científicos del IVIC descubren una cepa de la bacteria que produce leptospirosis

Científicos del Laboratorio de Genética Molecular del Centro de Microbiología y Biología Celular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) descubrieron una nueva cepa de la bacteria que produce la enfermedad leptospirosis, la cual ha afectado a personas que trabajan en el campo y tienen contacto con algunos animales.

La Leptospira venezuelensis fue descubierta por la investigadora Lizeth Caraballo junto a otros especialistas del IVIC mediante el estudio de muestras de pacientes infectados con la enfermedad, y en algunas de esas notaron una secuencia genética nunca antes descrita. Resultados similares fueron obtenidos en el estudio de muestras provenientes de un rebaño de ganado bovino en el estado Miranda, lo que llevó a los investigadores a sopesar la posibilidad de que esta nueva especie de Leptospira es capaz de infectar una gran variedad de hospedadores.

Esta enfermedad emergente puede ser letal en más del 25% de los pacientes. Sin embargo, muchos casos de leptospirosis no son diagnosticados porque los síntomas son variables y los médicos no la reconocen a tiempo, ya que las pruebas clínicas generalmente son difíciles de realizar y toman semanas para dar resultados.

La leptopsirosis se caracteriza por desarrollar síntomas de fiebre, dolores musculares o de las articulaciones, patología renal, ictericia y especialmente hinchazón del área alrededor de los ojos, lo que convierte a la enfermedad en un problema para diagnosticarla ya que muchos de estos síntomas suelen confundirse con otras enfermedades como dengue, zika y chikungunya.

Para distinguirla de otras enfermedades, Caraballo recabó muestras de orina y sangre de los pacientes infectados para practicar una técnica molecular con ADN que, en solo dos días, identificaba la presencia de la bacteria en ellos, por lo que se aisló el gen ribosomal “rrs” y fue secuenciado en la Unidad de Estudios Genéticos y Forenses del IVIC.

Los resultados demostraron que la gran mayoría de los pacientes fueron infectados con especies de Leptospira conocidas, pero en cuatro pacientes fue encontrada una secuencia nunca antes descrita.

Bajo el mismo enfoque empleado por Caraballo, la especialista Yaritza Rangel obtiene resultados similares en aislados de Leptospira provenientes de muestras de sangre y orina de un rebaño de ganado bovino en el estado Miranda, sugiriendo la posibilidad de una nueva especie de Leptospira capaz de infectar una gran variedad de hospedadores.

Con el trabajo de Caraballo existía una serie de nuevos elementos para que los médicos en el área pudieran reconocer la presencia de la enfermedad. “En un primer momento, no reconocían la enfermedad por los síntomas que se asociaban con otros diagnósticos, pero la realización del estudio brindó componentes que permitían la identificación de la leptospirosis”, señaló la investigadora, razón por la cual el descubrimiento representa un hito para la ciencia en el país, ya que en la entidad no se registraban datos concretos ni estudios de ningún tipo.

Ante esta investigación el IVIC realizó la adquisición de un secuenciador de nueva generación, equipo tecnológico que permite la obtención en 48 horas, de la secuencia completa del genoma de una bacteria.

En su primera corrida, se secuenció el genoma de esta especie de bacteria, generando varios gigabytes de información, razón por la cual se implementaron herramientas bioinformáticas especializadas y computadoras con gran poder de cálculo.

Los resultados de la secuenciación del genoma confirmaron las impresiones preliminares del equipo, mostrando que el ADN de la nueva cepa, aislada en humanos, vacas y ratas, tiene menos del 90% de identidad con las otras 23 especies de Leptospira conocidas. Con este análisis se demostró que esta nueva cepa cumplió con el criterio internacional para clasificarla como una nueva especia de Leptospira.

El anuncio a la comunidad científica internacional de esta nueva especie se publicó en febrero de 2018, en el International Journal of Systemic Iand Evolutionary Microbiology.

 

*Con información de El Universal

Esto es lo que debes saber de la salmonella, una enfermedad que puede llegar a ser mortal

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La salmonella es un grupo de bacterias que producen diversas enfermedades como la salmonelosis y la fiebre typhi o fiebre tifoidea, las consecuencias de esta última pueden llegar a ser mortales. Sin embargo, atacar a tiempo sus síntomas ayuda a prevenir la muerte.

“La clave está en atacar a tiempo los síntomas y tener los cuidados necesarios para prevenir que la enfermedad llegue a ser mortal. Si la persona se descuida puede complicarse”, afirma Alejandro Risquez, epidemiólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la Escuela Luis Razetti de la Universidad Central de Venezuela.

 

Síntomas

La sintomatología depende del tipo de enfermedad que cause la bacteria. La fiebre tifoidea es la enfermedad más fuerte pues ataca a varios órganos. Puede causar dolores de cabeza, fiebre, sangrado nasal, fatiga e incluso vómitos.

Por otra parte, el especialista señala que la salmonelosis causa diarrea aguda con moco y sangre. En la mayoría de los casos la persona se deshidrata en pocas horas por lo que se recurre a la hospitalización.

“Muchas veces el paciente requiere de hospitalización o incluso tratamiento de terapia intensiva”, añade el experto.

Risquez destaca también que si el paciente tiene alguna patología previa o es un adulto mayor,  la salmonella puede exacerbar el cuadro médico.

“También depende de la cantidad de bacterias que la persona haya ingerido. Si es una gran cantidad  puede causar una deshidratación muy severa e incluso la muerte. Se deben tomar los antibióticos necesarios para evitar esto”, explica el epidemiólogo.

 

Causas
El especialista argumenta que la salmonella se asocia al agua y a comidas contaminadas como las carnes rojas y blancas mal cocinadas. Esta bacteria está presente en el medio ambiente y en los animales.

El profesor indicó que existen casos de personas portadoras de la enfermedad sin sintomatología y por este motivo son vehículos transmisores de la enfermedad.

“Son personas que siguen enfrentando la salmonella por un tiempo y pueden contaminar el medio ambiente aunque no tengan los síntomas”, acotó.

 

Prevención 
El experto señala que la higiene personal y una buena manipulación de alimentos son elementos fundamentales para prevenir la salmonella.

“Los sitios de comida debe cumplir con los requisitos de la ley y en el hogar se debe tener mucha higiene”, acotó.

La presencia de esta bacteria en el organismo se puede detectar mediante un examen de heces. “Inmediatamente cuando se detecta esta enfermedad hay que comenzar con los cuidados. El paciente debe hidratarse y consumir alimentos de fácil digestión”.

Ser diagnosticado con diabetes

Diabetes

 

Uno de los diagnósticos que levanta temores en la población es el de la diabetes. Esta enfermedad crónica, en la cual el cuerpo no puede regular los niveles de insulina en la sangre, se ha convertido en una pandemia y, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 415 millones de personas padecen esta patología en el mundo.

Alejandro Lynch, médico internista, especialista en diabetes y quien posee una clínica especializada de esta enfermedad en Guatemala, afirma que un diagnóstico de diabetes “no es el fin del mundo” y que, complementando acciones, se puede reducir el impacto de esta enfermedad.

“Cuando se diagnostica la diabetes muchos pacientes se asustan por si van a tener que inyectarse insulina. No todos los pacientes la van a necesitar, pero no hay nada que temer, es la insulina la que va a nivelar el azúcar en la sangre”, explica el galeno.

La diabetes se clasifica en dos tipos: la  tipo 1 que puede ocurrir a cualquier edad. En esta, el páncreas deja de producir la insulina como siempre y el paciente necesitará inyecciones diarias de insulina. Por su parte, la diabetes tipo 2 es más común, el cuerpo es resistente a la insulina y no la utiliza en la forma que debería.

Alejandro Lynch explica que la diabetes es una enfermedad que debería ser fácil de controlar, pero el problema en muchos casos es la poca información que el paciente tiene de la misma enfermedad que padece.

“Todos los pacientes deberían poderse controlar. No puede faltar la información y la educación, el ejercicio y una dieta balanceada en la que el consumo de carbohidratos no sea tan alto. La cultura, la comida y la poca actividad física en los países latinoamericanos, es algo multifactorial que se junta para que todo vaya en contra de la salud. Hoy en día, hay que hacer un esfuerzo para realizar un poco de ejercicios rutinariamente. También son importantes los hábitos alimenticios. Muchas personas necesitan ayuda para hacer cambios desde el punto de vista de la nutrición”.

En cuanto a si la genética es determinante en desarrollar la enfermedad, el galeno explica que no necesariamente.

“Las enfermedades genéticas tienen diferente penetración en las personas, dependiendo de una serie de rasgos que se presentan y la diabetes es una enfermedad que lo ejemplifica bastante bien porque hay muchas cosas en el camino de la vida de una persona que pueden acelerar la enfermedad o retrasarla, por lo que podemos resumir que sí, la genética es importante, pero hay otros elementos alrededor que pueden frenarla o acelerarla”

En cuanto a los fármacos utilizados para tratar la diabetes, Lynch señala que en los últimos diez años se ha dado un salto importante, ya que entró la ingeniería genética en el mundo.

“Ya la insulina no depende solo del  cerdo o la vaca y los medicamentos son muchos más. Ahora los encontramos para ingerir e inyectados que abordan casi todos los mecanismos posibles por los cuales los niveles de azúcar se pueden elevar. Lo más importantes son el uso que se le de a los fármacos y complementarlos con ejercicio y buena nutrición”.

Diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal puede tardar hasta cinco años

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El diagnóstico de la enfermedad inflamatoria intestinal puede llegar a tardar hasta cinco años después que se manifiestan los primeros síntomas. Así lo dio a conocer el gastroenterólogo venezolano Raúl Arocha, quien además señaló que una de las razones por las cuales se produce esta tardanza es el poco conocimiento que hay en torno a esta patología en el país, incluso en el gremio médico, donde hasta hace poco era considerada una afección “rara”.

“Actualmente se detecta un caso nuevo de enfermedad inflamatoria intestinal cada dos semanas, lo cual es mucho. Sin embargo, no estamos preparados todavía para diagnosticarla y tratarla. En los últimos diez años el repunte de esta patología ha sido violento.

A más del 50% de los pacientes se les hace el diagnóstico después de haber tenido cinco años con la afección”, informó el galeno.

El especialista en gastroenterología enfatizó que el retraso en el diagnóstico y tratamiento incide en su evolución. Igualmente comentó que al no ser tratada en años, “el curso natural de este padecimiento es la disfuncionalidad en el colón.

Aunque aún no existe una cura definitiva el tratamiento cumple con el objetivo de controlar la sintomatología y mejorar la calidad de vida.

Trastorno del lenguaje puede desencadenar una enfermedad neurodegenerativa
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Esto puede empezar con una simple palabra que no se puede pronunciar… La lengua y los labios dan traspiés y lo que sale es un galimatías.
Decir mal las palabras podría despertar risa en familiares y amigos, pero luego, el asunto continua y progresivamente se pierde el habla más y más. Algunos pacientes terminan convirtiéndose en mudos debido a la apraxia primaria y progresiva del habla, trastorno que se relaciona con una enfermedad neurológica degenerativa.
Dos investigadores de Mayo Clinic han invertido más de una década en descubrir indicios de la apraxia del habla. Se trata del neurólogo Dr. Keith Josephs y del patólogo del lenguaje Dr. Joseph R. Duffy, quienes presentaron el trabajo titulado “Las palabras me salen mal: cuando el pensamiento y el lenguaje se desconectan del habla”, el pasado domingo 14 de febrero en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia en Washington, D.C.
Los pacientes mismos e incluso muchos profesionales de la salud no reconocen la apraxia del habla y por ello, normalmente el tratamiento se busca cuando la enfermedad ya está en etapas avanzadas, explica el Dr. Josephs. A medida que avanza la apraxia, a menudo se la diagnostica mal como enfermedad de Alzheimer o como esclerosis lateral amiotrófica. Un paciente recibió inyecciones de Botox en las cuerdas vocales, administradas por un médico que creyó que el problema era de espasmos musculares de la laringe. A la apraxia del habla se la ha diagnosticado hasta de enfermedad mental.
“Debido a que primero se presenta como un problema ‘solo’ del habla, a algunas personas se les dice que ‘es algo que está en su cabeza’. Lo hemos visto y es muy triste”, anota el Dr. Josephs.
Cuando la causa es un accidente cerebrovascular, la apraxia del habla normalmente no empeora y hasta puede mejorar con el tiempo. Sin embargo, a la apraxia del habla generalmente no se la reconoce como una afección distinta y capaz de desarrollarse en un trastorno neurológico que genera problemas que empeoran a medida que transcurre el tiempo con el movimiento de los ojos, el uso de las extremidades, la marcha y las caídas.
“Deseo que la moraleja no sea que ésta es una afección benigna, sino que se trata de una enfermedad asoladora, que en cierto sentido es peor que la enfermedad de Alzheimer que no suele afectar ni el equilibrio ni la marcha sino hasta un estado más avanzado”, advierte el Dr. Josephs. “Esta enfermedad puede empezar con algo tan simple como la imposibilidad de pronunciar algunas palabras y seis años después, requerir pañales, no poder hablar ni caminar y babear”, añade el doctor.
La ventaja de diagnosticar pronto y correctamente la enfermedad es la posibilidad de administrar la terapia adecuada a la persona. “Sería bueno que la gente reconociera los cambios en el habla que pueden ser las primeras señales de esta enfermedad neurológica. Por ello, una parte importante del tratamiento es informar acerca de la afección”, añade el Dr. Duffy.
Si bien la terapia del lenguaje no revierte ni detiene el avance de la apraxia, permite desarrollar compensaciones para pronunciar mejor los sonidos. Las personas con apraxia del habla también pueden usar computadores o textos como medio de comunicación alterno.
A menudo no se reconoce ni la valía ni la complejidad del habla. “El habla es lo que nos conecta con el mundo”, asegura el Dr. Duffy.
El habla es un logro complejo del cerebro y del cuerpo, apostillan estos científicos. Primero, es necesario seleccionar las palabras adecuadas para luego organizarlas en un mensaje coherente que activa 100 músculos entre los pulmones y los labios, a fin de producir al menos 14 sonidos distintos por segundo, los cuales la persona que escucha puede entender.
Cuando existe un problema en la programación del habla, o sea en la dirección de los músculos y de las estructuras que deben moverse, eso se conoce como apraxia.
Las personas con apraxia del habla o con seres queridos afectados por ella posiblemente observen lo siguiente:

  • Velocidad lenta para hablar.
  • Errores inconstantes, tales como decir una palabra o un sonido correctamente a veces y no hacerlo en otras.
  • Alteración del ritmo del habla.
  • Titubeos con la boca para emitir sonidos.
  • Mejor habla automática, tal como para saludar, comparado frente a hablar con un propósito.

La apraxia del habla difiere de la afasia, que es un trastorno del lenguaje que interfiere con la capacidad del paciente de entender o usar palabras. Un paciente puede sufrir de ataxia del habla y de afasia.
A pesar de que todavía no se ha determinado la causa de la apraxia primaria y progresiva del habla, se descubrió una acumulación anómala de la proteína tau —que también es un factor contribuyente en la enfermedad de Alzheimer— dentro del cerebro de quienes murieron con apraxia del habla.
Mayo Clinic recibió subsidios de los Institutos Nacionales de Salud, en los cuales el Dr. Josephs es el investigador principal, para enfocarse en la apraxia del habla dentro del contexto de los trastornos neurodegenerativos de la cognición y de la función motora.
Los doctores Josephs y Duffy, así como sus colegas en investigación han publicado artículos sobre sus descubrimientos en Brain, en la Revista Americana de la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias, en Neurología y en la Revista de Neurología.

*Con información de Mayo Clinic

 

Prueba de glándula salival puede descubrir rápidamente enfermedad de Parkinson

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Los científicos de Mayo Clinic en Arizona y del Instituto para Investigación sobre la determinaron que analizar una parte de la glándula submaxilar de una persona puede ser una manera de diagnosticar pronto la enfermedad de Parkinson. El estudio se publicó en Movement Disorders (Trastornos del Movimiento), la revista de la Sociedad Internacional de la Enfermedad de Parkinson y de los Trastornos del Movimiento.

Actualmente no existe ningún análisis capaz de diagnosticar con exactitud la enfermedad de Parkinson, pero los científicos creen que un procedimiento llamado biopsia transcutánea de la glándula submaxilar puede brindar la exactitud necesaria. El análisis implica introducir una aguja en la glándula submaxilar, por debajo de la mandíbula, para luego extraerla a fin de obtener el centro del tejido glandular. Los científicos buscaron una proteína en las células de los enfermos de Parkinson en etapa temprana y la compararon frente a sujetos que no padecían la enfermedad.

“Este es el primer estudio que demuestra el valor de analizar una parte de la glándula submaxilar para diagnosticar a una persona viva que padece la enfermedad de Parkinson en etapa temprana. El hecho de diagnosticar mejor a los pacientes vivos representa un gran paso adelante en el esfuerzo por entender y tratar mejor a los pacientes”, comenta el autor del estudio, Dr. Charles Adler, neurólogo y profesor de neurología en Mayo Clinic de Arizona.

El estudio abarcó a 25 pacientes que sufrían la enfermedad de Parkinson durante menos de cinco años y 10 sujetos de control que no padecían la afección. Las biopsias se obtuvieron de la glándula submaxilar, que es la encargada de la producción de saliva, y fueron realizadas como procedimiento ambulatorio por el Dr. Michael Hinni y el Dr. David Lott en Mayo Clinic de Arizona. El Dr. Thomas Beach, coautor del estudio y neuropatólogo del Instituto Banner Sun para Investigación sobre la Salud, examinó el tejido obtenido mediante la biopsia en busca de pruebas de la presencia de la proteína anómala de la enfermedad de Parkinson.

“Este procedimiento permitirá diagnosticar con mucha más exactitud la enfermedad de Parkinson de lo que ahora es posible”, anota el Dr. Beach. “Una de las posibles repercusiones más importantes de este resultado se observará en los ensayos clínicos, porque actualmente algunos pacientes que participan en ensayos clínicos para la enfermedad de Parkinson no necesariamente padecen esa afección, lo que presenta un gran impedimento para probar nuevas terapias”.

Se detectó la proteína anómala de la enfermedad de Parkinson en 14 de los 19 pacientes de quienes se obtuvo suficiente tejido para el estudio, hecho que aporta resultados positivos que ameritan más estudio. El equipo de investigación anteriormente demostró que la biopsia logró detectar la proteína en 9 de 12 pacientes con enfermedad avanzada.

“El presente estudio brinda la primera prueba directa respecto al uso de las biopsias de la glándula submaxilar como análisis de diagnóstico en pacientes vivos con enfermedad de Parkinson en etapa temprana”, afirma el Dr. Adler. “El resultado puede ser sumamente útil para los enfermos de Parkinson en etapa temprana porque la exactitud del diagnóstico en esos pacientes no es ni remotamente igual de buena que en quienes la padecen por más de 10 años”.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo del sistema nervioso que afecta el movimiento, así como el sueño, la marcha, el equilibrio, la presión arterial y el sentido del olfato. La enfermedad se desarrolla de forma gradual y, a veces, empieza con un temblor apenas perceptible en una de las manos. Si bien el temblor puede ser el signo más conocido de la enfermedad de Parkinson, el trastorno también suele ocasionar rigidez o lentitud en los movimientos. Actualmente, el diagnóstico se establece en base al historial médico, la revisión de los signos y síntomas, el examen neurológico y el descarte de otras afecciones. En un estudio anterior, los doctores Adler y Beach descubrieron que hasta 45 por ciento de los pacientes pueden ser mal diagnosticados al inicio de la enfermedad. Si bien la enfermedad de Parkinson no tiene curación, los síntomas pueden mejorar considerablemente con medicamentos.

El estudio se financió gracias a la Fundación Michael J. Fox para Investigación sobre la Enfermedad de Parkinson.

 

*Con información de Mayo Clinic