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Crisis en Venezuela afecta también a fanáticos del béisbol

En esta foto del 12 de octubre de 2018, fanáticos y peloteros escuchan el himno nacional durante el juego inaugural de la temporada entre los locales Leones del Caracas y los Tiburones de La Guaira.  (AP Foto/Fernando Llano)

 

DURANTE UNA DÉCADA, DESDE QUE SE HICIERON AMIGOS EN EL TRABAJO POR SU AFICIÓN COMPARTIDA POR EL BÉISBOL, Franlet Bencomo y Elbert Albarrán han acudido siempre juntos al juego inaugural de la temporada.

Pero este año, decidieron no llevar a sus hijos. Además, tomaron un desayuno abundante antes de dirigirse a ver a sus amados Leones del Caracas. No querían que les diera hambre en el parque, donde un hot dog cuesta más del 10% del salario mínimo de unos 30 dólares que cada uno devenga en su empleo.

“Ahora hay que venir tras haber comido, a ver tu juego e irse a la casa”, explicó Bencomo, formado en la fila para comprar boletos seis horas antes de que comenzara el encuentro del viernes, que marcó el comienzo de la campaña. “No hay chance de otra cosa”.

Y en todo el país, al ponerse en marcha la actividad de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, los fanáticos realizan sacrificios similares para seguir alimentando su pasión por la pelota.

La hiperinflación ha pulverizado los ingresos, y los precios de los boletos se han vuelto prohibitivos para muchos. Otros evitan ir al parque por el temor a los asaltos en las calles o porque no saben cómo volverán a casa, dada la crisis nacional del transporte. En respuesta, se realizan más juegos diurnos.

Los ocho clubes profesionales de Venezuela pasan penurias. Por segundo año consecutivo, la petrolera estatal PDVSA debió inyectar 12 millones de dólares para cubrir desde el costo de las pelotas importadas hasta los salarios de los siete jugadores extranjeros, en su mayoría prospectos de las ligas menores en Estados Unidos,  en el roster de cada equipo.

Durante el receso previo a la campaña, vándalos ingresaron en distintos estadios y se robaron los grifos de agua de los baños. Los encargados del mantenimiento del terreno han enfrentado dificultades por la escasez de agua en distintas ciudades.

Y los precios de las entradas siguen siendo un misterio. Muchos clubes los ajustan cada semana para seguirle el paso a la inflación, que de acuerdo con un estimado del Fondo Monetario Internacional llegará pronto a 10 millones por ciento.

En Maracaibo, la segunda ciudad más grande de Venezuela, la situación es tan adversa que las Águilas del Zulia cancelaron su juego inaugural y otros cinco como locales este mes, luego de que un inspector contratado por la oficina de las Grandes Ligas en Estados Unidos determinó que el diamante no cumplía con los requisitos mínimos de seguridad. El club informó que fueron robados los cables de cobre en varias torres de alumbrado, y que el gobierno estatal, dueño del inmueble, no había reunido la suma relativamente modesta de 39.000 dólares que se necesitaba para reparar el sistema de iluminación.

El béisbol menor se niega a ser sacado out por el hambre

Las Águilas sí estarán jugando como visitantes.

La liga venezolana, que antaño era altamente competitiva, ha estado en decadencia durante años.

Hay 70 peloteros venezolanos en las nóminas de las Grandes Ligas, y varios vuelven a su país para disputar algunos encuentros cada temporada. Pero muchos de los que vienen este año, como el lanzador Eduardo Paredes, de los Dodgers de Los Ángeles, o el pelotero de cuadro Harold Castro, de Detroit, son poco conocidos y difícilmente reflejan el tremendo talento de este país.

En tanto, las organizaciones de las mayores han cerrado todas sus academias en este país.

La próxima Serie del Caribe, en la que participan los monarcas de las ligas invernales de Venezuela, República Dominicana, México, Puerto Rico y Cuba, se realizaría en febrero en Barquisimeto, una de las ciudades más afectadas por los apagones que suelen presentarse en buena parte del territorio nacional. El año pasado, este certamen debió mudarse de Barquisimeto a Guadalajara, México, debido a las violentas protestas contra el gobierno socialista de Venezuela.

Ramón Guillermo Aveledo, expresidente de la liga venezolana y prominente líder opositor, recordó un tiempo en que acudía al parque con su padre, durante el auge petrolero de la década de 1960. Tuvo la oportunidad de ver a Earl Weaver, futuro miembro del Salón de la Fama, quien era manager de los Cardenales de Lara en Barquisimeto.

“En aquel momento, la diferencia en los salarios de las Grandes Ligas y los que Venezuela podía pagar no era tanta”, dijo Aveledo.

Por un momento, Aveledo se aleja de sus habituales y duras críticas al presidente Nicolás Maduro. Aplaude la decisión del gobierno de destinar parte de sus pocos dólares disponibles al béisbol, aun cuando reconoce que hay necesidades más apremiantes.

Desde los trabajadores en los estadios hasta los revendedores de boletos y los expendedores de hot dogs, hay miles de personas cuyas familias dependen del béisbol para obtener su sustento. Y Aveledo recalca que los estadios han sido durante años una especie de santuario deportivo, donde fanáticos de todos los estratos sociales y filiaciones políticas pueden dejar a un lado sus diferencias y las dificultades que enfrentan.

“Es un tema muy unificador, la temporada de béisbol”, comentó. “Hay un ambiente distinto estos tres meses (que dura la temporada)”.

De hecho, el número de espectadores en los estadios subió 5% el año pasado, aun en medio de la crisis política y económica. Pese a ello, la cifra es un tercio menor a la máxima registrada en la historia, durante la campaña 2013-14.

En esta foto del 12 de octubre de 2018, Ozzie Guillén, manager de los Tiburones de La Guaira, participa en una práctica de bateo antes del juego inaugural de la campaña ante los Leones del Caracas en la capital venezolana.  (AP Foto/Fernando Llano)

 

No sólo los fanáticos deben hacer sacrificios para seguirle el pulso a la pelota.

Ozzie Guillén, excampocorto de las Grandes Ligas, dijo que estuvo tentado a no volver a su país para dirigir a los Tiburones de la Guaira por tercera campaña consecutiva. Además de los viajes en autobús de un extremo a otro del país por carreteras peligrosas, los peloteros que llegan de Estados Unidos corren el riesgo de intoxicarse con alimentos en restaurantes de mala calidad, y deben lidiar con los frecuentes apagones.

“Pero yo no voy a venir aquí a llorar”, dijo Guillén, quien disputó alguna vez el Juego de Estrellas y contó que, por primera ocasión desde que creció en la pobreza cerca de Caracas, no tiene agua corriente en su casa, ubicada en un distrito adinerado de la capital.

En 2005, Guillén fue el primer manager latinoamericano en conquistar una Serie Mundial, con los Medias Blancas de Chicago. El piloto dijo que la pasión de los venezolanos por el béisbol no parece apagarse a pesar de los problemas del país.

Aunque los precios de los boletos y la cerveza aumentan vertiginosamente, Guillén insiste en que el parque de pelota sigue siendo “el bar más barato que tiene Venezuela”.

“A los fanáticos: Yo sé que las cosas están difíciles”, expresó Guillén, cuyos pronunciamientos francos sobre temas políticos lo han metido en problemas más de una vez. “Pero yo creo que esto trae más felicidad y más alegría a los fanáticos que tristeza”.

Peloteros venezolanos también padecen la hiperinflación

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ESPN

Por tres cuartos de siglo, el béisbol ha sido una de las principales fuentes de alegría del pueblo venezolano, y en décadas recientes, una plataforma honrada para que cientos de chicos humildes y sus familiares hayan salido de la pobreza extrema y pudieran avanzar en la escala social del país.

Pero Venezuela, una nación de más de 31 millones de habitantes con la mayor reserva petrolera del planeta, atraviesa actualmente una de las peores crisis económicas y políticas de su historia. Una debacle que ha visto reducir su producto interno bruto en un 30% en los últimos dos años y que disparó la inflación por encima del 2,400% solamente en el 2017, de acuerdo a datos del Fondo Monetario Internacional.

El béisbol y sus protagonistas no son inmunes a una crisis que ha disparado el precio del dólar hasta el séptimo cielo y ha reducido el valor del bolívar a su nivel más bajo de todos los tiempos. Como en el resto del béisbol profesional caribeño, en la pelota venezolana todo se calcula en dólares, pero a diferencias de los otros circuitos, allí se paga mayormente en bolívares.

Peor aún, debido a la crisis, las oscilaciones en el valor del dinero son tan imprevisibles como el destino final de un pitcheo de nudillo. En octubre del 2017 un dólar se cotizaba en 20,000 bolívares y para la segunda semana de febrero estaba en 232,000, en el mercado negro, el que controla el mercado en Venezuela.

Luego de un generoso aumento de un 40% en diciembre, el salario mínimo en Venezuela aumentó a 248,510 bolívares.

“Es un tema bastante complicado porque la inflación en Venezuela es algo que pareciera que no tiene ninguna barrera que la pueda detener”, dijo el miércoles Omar López, el manager de los Caribes de Anzoátegui, los campeones de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) y representantes del país en la Serie del Caribe Jalisco 2018, que se juega en Guadalajara, México.

“Un pelotero que firmó un contrato en septiembre u octubre, obviamente en bolívares, ya a las tres semanas estaba ganando mucho menos porque los costos de las cosas subieron de una manera imposible de lidiar”, dijo López.

“Soy testigo de los casos de varios peloteros a los que tuvimos que hacer ajustes salariales en dos y tres ocasiones durante la temporada debido a que el valor de lo que ellos ganaban al principio, no era el mismo valor en diciembre”, agregó el capataz.

En tres ocasiones, la liga debió revisar el dinero de dieta que se le paga a equipos cuando juegan fuera de casa. Y en medio del torneo, los equipos tuvieron que actualizar los precios de las boletas.

La realidad es que la LVBP pudo montar el torneo 2017-18 debido a la ayuda del gobierno venezolano, que entregó a la liga $10 millones de dólares preferenciales para ser pagados en publicidad a la estatal Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). El campeonato venezolano fue renombrado “Liga PDVSA” y los comerciales de la empresa inundaron las transmisiones de radio y televisión.

Por años, las autoridades habían vendido dólares preferenciales para que la LVBP los repartiera entre sus equipos y cumplir sus compromisos básicos, como el pago a peloteros extranjeros e importación de bolas, bates, uniformes e insumos médicos.

En Venezuela, las leyes establecen que los ciudadanos venezolanos deben recibir sus salarios en bolívares, bloqueando a los peloteros nativos de cobrar en dólares. No es casualidad que una gran cantidad de peloteros que ganan buenos salarios en Estados Unidos y Asia en el verano, se abstuvieran de jugar en su país.

De 110 peloteros venezolanos que vieron acción en el 2017 en las Grandes Ligas, un récord para el país, apenas 27 (el 25%) pisaron un terreno en la temporada 2017-18 de la LVBP, el porcentaje más bajo de la historia, de acuerdo a beisbolplay.com.

“Guao, cambia muchísimo. Cuando comienza la temporada acordamos un salario y cuando pasan dos o tres semanas, un mes, es mucho menos lo que percibimos”, dijo el antesalista Niumann Romero, quien jugó en las Grandes Ligas con Cleveland Indians y Boston Red Sox en 2009 y 2010..

“Trato de no pensar en esas cosas. A pesar de que todos tenemos familias, trato de no pensar en esas cosas y concentrarme en lo que es béisbol, concentrarme en poner un granito de arena para darle felicidad a mi país”, dijo.

“No es fácil, pero como profesional, como jugador me enfoco en eso y trato de dejar lo económico de un lado, no siendo fácil, porque todos tenemos familias”, agregó Romero.

“Primero que todo, en Venezuela uno juega para mantenerse bien físicamente y llegar en buena forma a los entrenamientos del próximo año”, dijo el inicialista Balbino Fuenmayor, uno de los bateadores más destacados de los Caribes en la Serie del Caribe.

“Es un poco difícil porque semana a semana, mes a mes, está la subida de la moneda, pero es algo que no puedes controlar”, agregó.

Fuenmayor, de 28 años, es un veterano de ligas menores que jugó en México el verano pasado, pero debido a su gran actuación en la temporada venezolana logró un contrato para jugar en la sucursal AAA de los Washington Nationals.

“Es difícil para un jugador que no juega en una liga alta y no percibe un buen salario entre marzo y septiembre el poder ayudar a su familia. Pero son cosas que no podemos controlar, hay que concentrarse en jugar béisbol, destacarse y conseguir un mejor contrato en el extranjero”, dijo el toletero.

El aumento desmesurado de los artículos básicos en períodos muy muy cortos y el desabastecimiento general del país, no solo afecta a los que ganaban en bolívares.

“Para quien gana en dólares es complicado también”, dijo López. “La inflación se tiene que detener o será difícil que el pelotero venezolano pueda jugar en el país”, agregó.

 “El impacto de la crisis no solo afecta los salarios. Los bienes y servicios se han deteriorado. Los hoteles han bajado, nos accidentamos hasta tres veces en una gira debido al mal estado de los autobuses. El chofer también es el mecánico del bus”, dijo López, tras la eliminación de su equipo en la Serie del Caribe.

Los Criollos de Caguas de Puerto Rico derrotaron 6-3 a los Caribes, el miércoles, en la primera semifinal del campeonato que enfrenta cada febrero a los equipos campeones de los torneos invernales de Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, México y Venezuela.

La edición del 2018 estaba programada para jugarse en Barquisimeto, Venezuela, pero la crisis obligó a los organizadores a mudar el evento a Guadalajara por primera vez. El plan es que la serie se realice en territorio venezolano en febrero próximo.

“Ojalá las cosas mejoren, por el bien del béisbol venezolano y para que podamos tener la Serie del Caribe”, dijo López.

Falleció periodista y dirigente deportivo Rubén Mijares

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El periodista deportivo y maestro de generaciones,Rubén Mijares, falleció la madrugada de este lunes.

Mijares tuvo una dilatada carrera en el beisbol criollo y de las Grandes Ligas. Fue comentarista en los circuitos radiales de Navegantes del Magallanes, Tigres de Aragua, Caribes de Oriente y Cardenales de Lara.

Formó parte de la directiva de los Tigres en la 1971-1972, fue gerente del Magallanes a mediados de los 70 y fue el primer gerente que tuvo Caribes a principios de los 90. Recientemente se desempeñó como asesor deportivo y presidente de Bravos de Margarita.

Mijares, cuya actual temporada 2017-2018 se lleva a cabo en su honor, fue exaltado en el Salón de la Fama de la pelota local el año pasado por su contribución al deporte.

Además es autor de los libros “El Béisbol”, “El Béisbol por dentro” y “Hechos y hazañas del béisbol profesional venezolano”.

 

 

José Altuve es el Más Valioso de la Liga Americana 2017

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El segunda base de los Astros de Houston, José Altuve, fue galardonado con el premio al Más Valioso de la Liga Americana 2017.

Altuve ganó el título de bateo de la Liga Americana por tercera vez al publicar un promedio de .346 y coleccionar 204 hits, que también fue el mejor en la Liga Americana.

Altuve robó 32 bases, anotó 81 carreras y anotó 112 carreras él mismo. También empató su marca personal con 24 jonrones y ponchó a solo 84 veces en 662 apariciones en el plato.

La pelota venezolana levanta el telón en medio de la crisis

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La Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) levantará mañana el telón de una nueva temporada con 4 juegos pero en medio de la crisis económica que atraviesa el país y que mantuvo en vilo el arranque de la nueva campaña.

Las Águilas del Zulia emprenderán su defensa del título en la cancha del Magallanes, en Valencia, aunque aún no definen su rotación ni qué lanzador subirá al morro en el estreno.

En el último juego de las Águilas el venezolano Wilfredo Boscán y el dominicano Édgar de la Rosa ejercieron como abridores, y todo apunta a que Boscán podría hacer lo propio mañana.

El mánager del Zulia, Lipso Nava, espera por la recomendación del preparador de lanzadores, Wilson Álvarez, para tomar su decisión final.

El dominicano Eulogio De La Cruz, líder de la rotación Eléctrica, tomará la bola en el juego inaugural por el Magallanes.

En tanto, el finalista Cardenales visitará a los Tigres de Aragua, un club siempre favorito cuando el estadounidense Welby ‘Buddy’ Bailey lidera el banquillo.

El derecho Guillermo Moscoso, que llegó a los Tigres en el receso desde los Leones por el prospecto de los Yankis de Nueva York Gleyber Torres, sería el encargado de abrir el choque por los felinos.

El cubano Jorge Martínez, quien la temporada pasada ganó 6 veces, tomaría la bola por los pájaros rojos en caso de que el as de la rotación, Raúl Rivero, no esté listo para el día inaugural.

En Caracas los Leones y los Tiburones se verán las caras en la casa que comparten, el Estadio Universitario.

El mánager de los Melenudos, el estadounidense Mike Rojas, se debate entre entregar la bola al serpentinero oriundo de Carolina del Norte, Seth Frankoff, o el diestro local Luis Díaz, quien pidió de forma pública ser el abridor del primer juego.

La jornada se completará con el choque entre los Bravos y los Caribes.

Todos los encuentros se disputarán a las 19:00 horas locales, 23:00 GMT.

La campaña arrancará en medio de la crisis económica en la que está sumida Venezuela, y que hizo peligrar el inicio de la nueva temporada.

La estatal petrolera Petróleos de Venezuela (PDVSA) aportó cerca de 10 millones de dólares y se convirtió en el principal patrocinador del circuito, que en adelante será conocido como Liga PDVSA.

El intercambio ha sido criticado por un sector del país, que lamenta que los recursos, escasos en la nación sudamericana desde el desplome de los precios del crudo, sean destinados al entretenimiento.

Además, la LVBP enfrenta el problema de fomentar la asistencia a los estadios, que en las últimas dos campañas ha registrado descensos históricos, tras la creciente subida de los boletos.

El campeón de la LVBP representará a Venezuela en la próxima edición de la Serie del Caribe, que se volverá a jugar en México tras haberse cancelado la organización del país petrolero a principios de año, cuando una oleada de protestas sacudía a la nación.

 

Juegos para el martes:

  • Navegantes-Águilas
  • Tigres-Cardenales
  • Bravos-Caribes
  • Leones-Tiburones.
¿Pelota en plena crisis? Los dólares de la discordia en el béisbol venezolano

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Javier y Leonardo aman el béisbol -deporte rey en Venezuela– y son fanáticos de los Leones del Caracas, pero hoy están en bandos opuestos por la decisión del gobierno de otorgar fondos para la Liga cuando faltan comida y medicinas.

Asfixiado por la crisis económica y política, un sector de la afición cuestiona la entrega de casi 10 millones de dólares a la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP).

Se trata de dólares que el gobierno vende a tasa preferencial, dentro de un férreo control de cambio con el que monopoliza las cada vez más escasas divisas.

“Deberían optar por comprar medicinas, comida, que no hay (…). Que el gobierno le dé dinero a la Liga me parece absurdo“, dijo a la AFP Javier Hernández, de 45 años, tras ver camisetas en la tienda de los Leones en un centro comercial de Caracas.

Otros, como Leonardo Pérez, de 39, piensan que vale la pena.

“A pesar de que tenemos muchas emergencias, creo que también necesitamos esparcimiento y el béisbol está en la sangre de los venezolanos”, declaró Pérez en el mismo sitio, tras comprar un abono para los juegos del equipo.

La temporada, que reúne a ocho clubes, comenzará el 10 de octubre y concluirá en enero.

Larga tradición

Directivos de la LVBP consideran que el campeonato sería inviable sin dólares, pues con estos los equipos pagan a peloteros extranjeros e importan bolas, bates, uniformes y hasta insumos médicos para los jugadores.

Una opción sería comprar esas divisas en el mercado negro, pero los costos se dispararían y la Liga no sería rentable. Allí la tasa excede entre ocho y 2.600 veces las cotizaciones oficiales.

“Sería muy difícil”, subrayó Juan José Ávila, quien asumió en febrero pasado la presidencia de la LVBP con la misión de mantener vivo un torneo que se disputa desde 1946, el más antiguo del deporte venezolano.

“¿Quién me vende a mí los bates y las pelotas en bolívares?”, declaró Ávila a la AFP, sin precisar a qué tasa vendió el gobierno los dólares a la Liga.

El gobierno anunció en agosto la asignación de 9,9 millones de dólares a la LVBP, que venía recibiendo anualmente 13 millones.

Lo hizo pese a la profundización de la crisis desatada en 2014 tras la caída de los precios del petróleo, fuente de 96% de las divisas del país.

Debido a ello, las importaciones se redujeron drásticamente: 50% en 2016 y se espera una caída de 32% al finalizar 2017, según la consultora Ecoanalítica, generando escasez de todo tipo de bienes básicos.

Ante la falta de dólares subsidiados, el sector privado debe importar productos e insumos con “dólar negro”, llevando la inflación a las nubes (el FMI la proyecta en 720% en 2017).

Javier piensa que la Liga “debería suspenderse”, idea que respaldan figuras del béisbol como Alfredo Pedrique, mánager con experiencia en las Grandes Ligas.

“Tomen conciencia (…). Que no haya béisbol. Por consideración humana, por los niños que están muriéndose por falta de comida y medicinas”, abogó Pedrique en una radio durante la ola de protestas opositoras que dejó unos 125 muertos entre abril y julio.

Pero Leonardo, con sus tickets en mano, destaca que “hace falta desconectarse de vez en cuando” de tantos problemas.

Empleos

Cancelar el torneo sacrificaría unos 6.000 empleos directos e indirectos, aseguraron a la AFP allegados a la LVBP.

“Tenemos alrededor de 100 empleados, entre fijos y temporales, y hay un grupo importante de venezolanos en sectores como transporte, hostelería, medios de comunicación o servicios que deben buena parte de sus ingresos anuales” al béisbol, señaló en tanto Luis Ávila, presidente del Caracas.

Ello convierte a la pelota en “la actividad deportiva más importante del país“, añadió a la AFP el dirigente del equipo más ganador del béisbol venezolano, con 20 campeonatos.

Las cifras de trabajadores son similares en los demás equipos.

Con los dólares también se costea el viaje del campeón a la Serie del Caribe, que se jugará en Guadalajara (México) en febrero próximo con los ganadores del título en ese país, Cuba Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.

La cantera beisbolera de Venezuela se contrae en medio de la desnutrición infantil

Beisbol infantil desnutrición

Jóvenes jugadores de béisbol de familias pobres en Venezuela no están recibiendo la alimentación necesaria para cumplir sus sueños de jugar profesionalmente en Estados Unidos, debido a la escasez de alimentos, lo que cierra una de las pocas vías para salir de la pobreza en un país en crisis.

Venezuela es el hogar de reconocidos peloteros, incluidos el primera base de los Tigres de Detroit, Miguel Cabrera, y el pequeño pero poderoso segunda base de los Astros de Houston, José Altuve.

Con un récord de 76 venezolanos en las Grandes Ligas (MLB) esta temporada, se espera que las academias de béisbol en el país sudamericano sigan enviando prospectos de jugadores a los cazadores de talentos de equipos estadounidenses.

Sin embargo, los agentes locales y los cazatalentos dicen que la escasez de alimentos está obligando a las academias a expulsar a cada vez más niños de escasos recursos al no poder lograr una dieta adecuada para garantizar jugadores de talla mundial.

De hecho, los campamentos de béisbol ya están teniendo menos talento de dónde escoger porque los niños de familias pobres no son lo suficientemente fuertes a los 13 años para competir contra sus pares mejor alimentados.

“Estamos viendo un 35 por ciento de disminución en la ingesta diaria de proteínas en los jugadores de entre 10 y 15 años”, dijo el doctor Arnaldo Machado, un asesor médico de los Tigres de Detroit en Caracas. “Y la situación nutricional es mucho peor para los niños menores de seis años”.

A diario, millones de venezolanos luchan por comer adecuadamente en medio de una inflación de tres dígitos y una persistente escasez de alimentos básicos.

El presidente Nicolás Maduro culpa del descalabro a una “guerra económica” dirigida por Estados Unidos, pero sus críticos sostienen que sus políticas son la principal causa.

Hay cerca de 100 academias privadas de béisbol en Venezuela, el segundo país más representado en la MLB después de República Dominicana y muy por delante de Cuba.

Los niños que logran entrar en las escuelas son alimentados seis veces al día, aprenden inglés y toman clases de anatomía y fisiología. Incluso, son atendidos por los psicólogos para asegurarse de que estén preparados para cuando lleguen a las Grandes Ligas.

Sacrificios

La diferencia entre este tipo de desarrollo y el de los niños demasiado débiles para entrar en las academias se está ampliando. Y también está creciendo la presión sobre los padres para que sus hijos estén en forma y así puedan ser admitidos tras cumplir los 12 años.

“Uno mismo deja de comer para que a él no le falte”, confesó Carolina Tovar mientras observaba a su hijo Jesús Córdoba, de siete años, jugar un partido de liga local en una zona pobre de Caracas.

Ella quiere que Jesús, que empezó a jugar béisbol a los cuatro años, ingrese a una academia cuando cumpla 12 ó 13 años.

“Un kilo de carne cuesta lo que cuesta una semana de trabajo”, dijo Tovar. “Hay que hacer muchos sacrificios, trabajamos horas extras y tuvimos que inventarnos alguna forma de ganar otro poquito más de dinero: ahora (también) vendo tortas con quesito y hago rifas familiares”.

El relato de Tovar se ha convertido en una historia cada vez más común en los barrios de bajos ingresos de Venezuela, que han sido los más afectados tras cuatro años de recesión económica.

Un estudio realizado en octubre por la organización católica Cáritas en sectores pobres de los cuatro estados más poblados de Venezuela, encontró que un 48 por ciento de los niños menores de cinco años estaban desnutridos. Para abril de este año, la cifra saltó al 56 por ciento.

“Cada día es más difícil por el costo de vida, todos los días sube más el precio de la comida”, dijo Maite Escalona, ​​madre de Aiberth Tovar, un receptor de siete años que quiere unirse a los Cardenales de San Luis algún día.

“El único país que se entristece cuando aumenta el sueldo es Venezuela, porque eso significa que el costo de la vida va a aumentar el quíntuple de lo que ganas”, agregó Escalona.

“Menos físico”

Debido a la crisis económica y altos índices delictivos, sólo cuatro equipos de la MLB -Los Cachorros de Chicago, Mantarrayas de Tampa Bay, Phillies de Philadelphia y Tigres de Detroit- siguen operando instalaciones de entrenamiento en Venezuela. En 2000, 18 clubes estaban presentes en el país.

“El noventa y cinco por ciento de los niños de mi academia provienen de familias que no pueden permitirse darles tres comidas al día con proteínas”, dijo Kander Depablos, director de una academia de béisbol en las afueras de la ciudad de Valencia, en el centro del país, donde 15 niños viven y entrenan.

Depablos se percató de la profundidad de la crisis cuando sus jugadores dejaron de querer ir a casa con sus familiares los fines de semana, como era usual.

“Me di cuenta de lo que estaba pasando cuando los pesábamos el lunes y veíamos que perdieron dos kilos durante el fin de semana”, relató a Reuters.

Cuando una joven promesa firma con un equipo a los 16 años, se dirige su centro de entrenamiento avanzado en República Dominicana antes de tener la oportunidad de jugar en las ligas menores de Estados Unidos y, con suerte, en la MLB.

“Uno tiene menos de dónde escoger porque hay menos físico en el país”, dijo José “Yoyo” Salas, un agente que dirige la academia Puro Béisbol en Caracas, que actualmente alberga a nueve jugadores jóvenes.

La falta de alimentos es también una mala noticia para los jugadores atípicos que tienen más dificultades para ser reclutados y también se enfrentan a problemas de nutrición.

El caso más representativo es el de José Altuve, la máquina de bateo de los Astros de Houston. Incluso bien alimentado, dejó de crecer a los 1,65 metros de altura para convertirse en el jugador activo más bajo de las Grandes Ligas.

Desde la ciudad central de Maracay, Altuve creció tan pobre, que practicaba con su padre con pelotas prestadas de un equipo local de la liga menor.

En el otro extremo del espectro está Miguel Cabrera, de los Tigres de Detroit, quien con sus casi dos metros de altura proyecta la imagen del clásico bateador que es.

“Al próximo Miguel Cabrera todo el mundo lo va a querer reclutar: un muchacho grande, fuerte, que batea, que tiene habilidades. Pero un pelotero come José Altuve, que es bajito, es mentira que alguien va a invertir tanto tiempo y dinero en un jugador así”, confesó Johan Ocanto, director de la academia ABAR en Caracas, que alberga a 18 jóvenes jugadores.

“Si hubiera un Altuve ahora, nadie lo ficharía”, finalizó.

Ibsen Martínez Jul 07, 2017 | Actualizado hace 2 años
Ambiente de toque, por Ibsen Martínez

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El beisbol es lengua franca en la cuenca del Caribe. En el español hablado en esta parte del mundo la palabra admite acento grave o agudo. Béisbol o beisbol; da igual: su duende y su hermenéutica son los mismos.

Tengo muy presente que la mayor parte del continente habla “fútboles” y que con seguridad no me haré entender de muchos lectores iberoamericanos, pero no sé hablar de lo que pueda ocurrir en Venezuela en las próximas semanas sino en parla beisbolera. El beisbol, como realidad y representación, se me antoja muchísimo más iluminador que todo lo que pueda sugerir el ver congéneres embocando balones a patadas en una malla, vaya dicho con todo respeto por los lectores de Arrigo Sacchi. Pues bien, lo que se presiente y se respira actualmente en Venezuela es lo que Buck Canel, un gran comentarista beisbolero de la era radiofónica, llamaría “ambiente de toque”.

Canel, valga la digresión, nació en la Argentina de padres estadounidenses y famosamente se le atribuye el aforismo “el beisbol es un deporte de pulgadas”. Para aclarar el significado de lo que, durante un partido de beisbol, pueda crear un ambiente de toque, forzosamente hay que hablar de una de las jugadas de más difícil ejecución entre todas las que alienta la doctrina estratégica llamada “pelota caribe”. Esta doctrina requiere que el equipo a la ofensiva haga avanzar sus jugadores base por base, a pulso, recurriendo a la astucia y la sorpresa más que a la fuerza. La pelota caribe prefiere “robar” almohadillas a “barrerlas” con un jonrón.

De todas las astucias caribes, la más exigente quizá sea el squeeze play, jugada a la que solo se recurre en un final de partido empatado, en la mismísima segunda parte de la novena entrada, con un hombre en tercera base, dos outs en la pizarra y cuenta máxima para el bateador. Comprendo perfectamente que, luego de leer esta jerigonza, cualquier amante del fútbol me mande a freír monos.

Para un bateador, el squeeze play, o toque sorpresa, consiste, no en golpear, sino en acariciar, tocar apenas con el madero la bola que le lanzan, restándole ímpetu y haciéndola rodar suavemente en la grama interior, a contratiempo del ritmo de juego que espera el equipo defensor. Así, el bateador se sacrifica sin alcanzar siquiera la primera base pero, antes de que el árbitro sentencie el tercer y último out, el corredor de tercera se lanza a anotar el tanto decisivo. No bien el manager atacante ordena el toque, las graderías callan, como callan los tendidos a cierta hora grave de la fiesta brava, pues el toque sorpresa no siempre funciona y, antes bien, resulta catastrófico.

La Mesa de Unidad Democrática (MUD) venezolana ha llamado a los ciudadanos a declararse abiertamente en rebeldía constitucionalista y a continuar desafiando en las calles los designios totalitarios de un régimen inicuo y probadamente asesino. Pero al mismo tiempo, junto a importantes desprendimientos del chavismo, ha propuesto un toque de bola sorpresa: la Asamblea Nacional, de mayoría opositora y facultada para ello, someterá a consulta de los votantes la “convocatoria” a una fraudulenta asamblea constituyente hecha por Nicolás Maduro. Y esto solo semanas antes de lo que puede ser el zarpazo final del narcomadurismo contra la democracia y el Estado de Derecho.

Maduro no contaba con un plebiscito no oficializado por el obsecuente colegio electoral venezolano que, de realizarse plenamente, tendría el significado político de legitimar la insurrección general.

Tampoco los mandos del Ejército que se verán ante la disyuntiva de asesinar a sus compatriotas o hacer cumplir las leyes.

Hay ambiente de toque.

 

@IBSENMARTINEZ

El Nacional