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¡Cállate Sicilia! por Toto Aguerrevere

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El problema con el Día del Padre es que después del ritual de entregar un regalo inútil y comer parrilla, en verdad no hay mucho que hacer. Es un domingo en el cual nada interesante sucede por lo cual muchos recurrimos al Twitter de la misma manera en la que Tom Hanks se metía en Internet para ver si Meg Ryan le había escrito un correo. Esto se llama “actualizar la ladilla”.

Por lo general encontramos dos tipos de tweets. El primero es: “Darth Vader se cambió al Mal el día que recibió la cajita pegada con pasta que decía ‘Para el Mejor Papá’”. Luego está el segundo: “Cárcel YA para Ricky Martin y su pareja y para toda pareja gay que obligue a un hijo criarse de ESE modo. ¡CARCEL YA!”

El primero lo escribió una persona que vio como su tweet pasó al cementerio de pensamientos no retwitteados. El segundo lo escribió el comediante Carlos Sicilia en su cuenta @siciliastandup. Ya venía de lanzarse otros comentarios bajo esa misma premisa. El primero fue: “Yo solo acepto los derechos gay hasta el poder vivir y casarse. Lo de Ricky Martin viola los derechos de esos niños”.

Luego escribió: “Nadie le consultó a los hijos de @Ricky_Martin si querían tener unos padres gay. Ricky y su pareja deberían ir PRESOS”. Continuó con: “Acepto que seas gay y vivas y te cases con otro gay adulto de mutuo acuerdo. Pero FORZAR niños a vivir ESO es CRIMINAL!” Y finalmente, porque uno no es humorista hasta que no se lanza un chiste: “Un hijo de @RickyMartin: “¿Qué es eso?” “El pene de tu papá!” “Pero es MUY grande!” “No. Y deja que veas EL DE TU MAMÁ”.

Digamos que después de esos tweets, el Día del Padre se puso un poco más interesante.

Si algo aprendimos del Atlas de Alicia Machado es que hay que pensar si lo que vas a twittear tiene sentido. Nadie lo cumple por supuesto pero hay una delgada línea entre lo cómico y lo estúpido. Con el perdón del Sr. Sicilia, a quien no conozco, esto no es estúpido, es sencillamente retrogrado.

Es cómico pensar que el Sr. Sicilia ignora que la gran mayoría de los homosexuales fueron criados por dos heterosexuales. Y nadie quiere que su hijo sea gay. Lo que quieren es que sea feliz. Asumir que un padre va a corromper a su hijo solo porque él tiene una orientación sexual distinta a la que ha existido desde que Adán descubrió que podía metérsele a Eva no explica entonces cómo es que hay padres heterosexuales que mantienen relaciones sentimentales con sus hijas.

Sí, Sr. Sicilia, es cierto, nadie consultó a los hijos de Martin si querían tener unos padres gay. Pero nadie le consultó a la austríaca Elisabeth Fritzi si quería que su papá la encerrara en un sótano por 24 años y la embarazara con siete hijos. Nadie le consultó a Kevin, un niño de ocho años, si quiere vender rosas por los predios del Centro San Ignacio a medianoche. Nadie le consulta a los hijos si quieren tener unos padres homofóbicos o xenófobos o antisemitas. Como verá Sr. Sicilia, es una cuestión de perspectiva.

¿Qué tiene de malo ser hijo de Ricky Martin? Ser perseguido por la prensa el día que tienes la pepa más grande en la cara es lo único. De resto, eres hijo de un padre que trabajó lo suficiente como para que tú no tengas que preocuparte sobre las finanzas del hogar. Que te ofrece casa, educación, oportunidad de viajar y sobre todo tolerancia. Disculpe Sr. Sicilia, pero yo vengo de un hogar heterosexual y eso fue lo mismo que me dieron a mí en casa. Lo único que no me dieron fue un corte de pelo demasiado cool.

Vivimos en tiempos en donde la homofobia no tiene sentido. Tarde o temprano nos tenemos que sentar como sociedad a admitir que todo el mundo que quiera casarse con quien lo hace feliz pueda hacerlo. Que todo aquel que desee formar una familia tenga los mecanismos garantizados para lograrlo. Hay demasiada violencia doméstica en este país como para no apostar por los hogares felices. Hay demasiada polarización de pensamiento como para también meterse con gente cuyos derechos no están reconocidos en la Constitución.

Yo no espero Sr. Sicilia que se retracte. A pesar de vivir en un país de censuras, usted todavía puede decir lo que piensa y yo aún puedo escribir estas letras. Pero no juzgue homofóbicamente a unos niños que seguro están haciendo el mismo dibujo de carritos que hacen los hijos de Chuck Norris. No pida cárcel para los que solo intentan ser felices. Más bien pida cárcel para los que no los dejan ser. Y si eso no le place, entonces creo que es momento de leer las menciones que le hacen en su cuenta de Twitter. Sobre todo mi favorita la cual dice: “Cállate Sicilia”.

Toto Aguerrevere

@totoaguerrevere 

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