Observatorio Venezolano de Prisiones, autor en Runrun

OVP: Sin atención médica y en condiciones inhumanas sobreviven más de 120 presos en Amazonas
En un destacamento de la GNB conocido como El Muelle hay 19 detenidos en una habitación oscura, cuya única ventilación es la puerta principal

 

Atención médica, agua potable, aseo en los establecimientos, suministro regular de alimentos y restitución de los procesos judiciales son algunas de las peticiones de los familiares de más de 120 detenidos que se encuentran en los calabozos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de la ciudad de Puerto Ayacucho en el estado Amazonas.

Carolina Girón, directora del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), señaló que este grupo de familiares se comunicó con la organización para relatar las penurias que sufren los reos, quienes sucumben ante la desidia penitenciaria y la falta de interés por parte del Estado.

Eduardo Santiago Lozano, de 21 años de edad, murió el pasado 14 de agosto por desnutrición y neumonía. Así lo confirmó su madre María Florez, quien aseguró que el muchacho tenía cinco meses detenido en el CICPC y en ese tiempo rebajó más de 15 kilos.

“Él era un muchacho delgado, pero no estaba como me lo entregaron. Un hueso forrado de piel, así mismo quedó”, fue la descripción que hizo la afligida madre sobre la contextura física de su hijo, quien en sus últimos días fue aislado por su agravado estado de salud ya no le permitía caminar.

“Dos semanas antes de que muriera me dejaron acercarme a esa celda y Eduardo me pedía que lo sacara de allí. Ya no caminaba y su brazo medía tres dedos de grosor, se los medí”, dijo la señora María, quien además explicó que el jueves 13 de agosto, un día antes de su muerte, lo trasladaron hasta el Hospital Dr. José Gregorio Hernández de Puerto Ayacucho, porque el médico del CICPC emitió la orden “antes de que muriera en los calabozos”.

Asimismo, la madre manifestó que siempre le llevaba la comida a su hijo, a pesar de no tener los recursos suficientes para garantizar las proteínas recomendadas en la ingesta diaria. “Así fuera arroz o pasta, pero lo llevaba”, sentenció la mujer, quien sospecha que los alimentos no eran entregados al joven.

En otro orden de ideas, María Florez denunció que acudió a los tribunales para solicitar una orden de evaluación médica, pero nunca fue atendida porque el trámite debía ser realizado por un abogado. También clamó por ayuda en la Defensoría del Pueblo, pero “solo me anotaron en un cuaderno y nunca fueron, el día que hospitalizaron a mi hijo acudí nuevamente para ver si lo veían en el hospital y una vez más me anotaron en el cuaderno”, finalizó.

Sin agua y hacinados

La directora del OVP manifestó que, según las denuncias recibidas por su equipo, la sede del CICPC de Puerto Ayacucho alberga a 65 presos en una celda que está dividida por una reja; mientras en el CONAS son al menos 46 los presos que conviven en lo que anteriormente era un baño de un preescolar.

Por su parte, en un destacamento de la GNB conocido como El Muelle hay 19 detenidos en una habitación oscura, cuya única ventilación es la puerta principal.

“La situación es similar en todos los calabozos del territorio nacional, aunado al hacinamiento que es crítico en clara violación a los derechos humanos de los privados de libertad. Son centros de detención preventiva, no son cárceles y estas personas no deben permanecer recluidas allí durante más de 48 horas”, recordó Girón.

En el caso del CICPC, los familiares relataron que deben llevar agua potable en bolsas plásticas porque no permiten el ingreso de envases plásticos. Cuando no hay agua en las instalaciones, los reos se ven obligados a consumir el líquido que emana de la tubería de un aire acondicionado, así como también algunos tienen que dormir de pie porque no hay suficiente espacio.

Mientras tanto, los 46 detenidos del CONAS no tienen acceso a baños, por lo que sus familiares reciben sus heces en bolsas plásticas y aseguran que son pocas las veces que pueden asearse.  Denuncian que en ocasiones la ropa que les entregan para lavar está manchada de sangre, pero desconocen qué es lo que ocurre en este centro.

De igual manera, se conoció que en este centro de detención los reclusos se dividen en dos grupos para dormir y convivir durante el día: 23 de pie y 23 sentados.

En cuanto a los 19 privados de libertad que alberga la GNB en la sede conocida como El Muelle, se conoció que solo tienen agua cuando llega el camión cisterna y pueden pasar hasta una semana sin que esto suceda. Los reos cocinan en una habitación pequeña sin ventilación y derriten plástico para generar fuego.

Todos los familiares afirmaron que estos casos han sido expuestos ante la Defensoría del Pueblo de Puerto Ayacucho, pero hasta la fecha no han enviado comisiones a los centros de detención. Al igual que la madre del joven fallecido en las instalaciones del CICPC, los datos de los denunciantes son anotados en un cuaderno y aparentemente quedan en el olvido.

Por último, la directora del OVP instó a la Defensoría del Pueblo de Amazonas a que atienda estas denuncias por reiteradas violaciones contra los derechos humanos de los privados de libertad en la entidad y, en consecuencia, se proceda a una investigación exhaustiva y veraz sobre cada caso en particular.

*Prensa OVP

Preso del Rodeo II murió el mismo día que debía recobrar su libertad
La directora de OVP lamentó lo sucedido con Douglas y manifestó que cada día llegan más casos similares a la organización

 

Douglas Rojas Segovia, de 34 años de edad, debía ser liberado el viernes 21 de agosto del 2020 y, en efecto, abandonó el Internado Judicial Rodeo II, ubicado en el estado Miranda, pero no como su familia quería. Murió luchando por su salud.

La madre de este joven recibió la llamada de los compañeros de celda de su hijo, quienes le informaron que Douglas había muerto de tuberculosis, según relató la familia.

Carolina Girón, directora del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), informó que el equipo de la organización le hizo seguimiento a este caso durante al menos un año, pues se estaba tramitando una medida humanitaria a la cual nunca le dieron respuesta.

Douglas tenía una condena de 7 años y 10 meses de prisión, de la cual había pagado 6 años y 11 meses; además de tener varias redenciones, incluso una que fue otorgada en el 2019 por un año. Según los cálculos, el 21 de agosto Douglas Rojas debía estar en libertad, pero fue ese día que levantaron su cadáver en las instalaciones del penal.

“Mi hijo murió de mengua, pasando hambre”, expresó la madre de Douglas, quien explicó que su hijo apenas pesaba 55 kilos, cuando era una persona con una contextura de más de 100 kilos.

La madre de Douglas visualizó su pérdida de peso hace más de un año cuando el hombre empezó a padecer de malestares, pero fue en el mes de diciembre que presentó una tos que a la mujer no le parecía normal. “Yo pedía que lo evaluara un médico y nada, tampoco me daban la opción de llevarle los medicamentos y los que pude ingresar no eran los adecuados para lo que tenía”, detalló.

De la misma forma la madre detalló que acudieron a tribunales y siempre trataba de hablar con los directivos del penal para ver qué solución le daban, porque en el recinto le habían realizado una prueba de esputo pero le indicaron que los resultados estaban malos y que debían repetirlos.

“Mamá no tengo fuerzas, has lo posible para que me saquen de aquí”, eran las pocas palabras que decía Douglas cuando se lograba comunicar con su madre, quien además le contaba que ya no caminaba, la fiebre no cesaba y la tos no paraba.

La prueba de esputo que debieron repetir en el Rodeo II no se hizo y, en vista de la tardanza, los familiares de Douglas lograron practicarle una en un laboratorio privado. En ese momento, el costo fue de 5 millones de bolívares y el resultado estuvo listo al día siguiente. Tenía tuberculosis.

En ese sentido, la directora de OVP lamentó lo sucedido con Douglas y manifestó que cada día llegan más casos similares a la organización.

“Cómo es posible que los familiares se tienen que enterar de las muertes de sus hijos, esposos o hermanos a través de un compañero, desde el penal no los llaman y tampoco les prestan colaboración para enterrarlos y muchos menos para los traslados cuando son a otros estados”, enfatizó Girón, a la vez que reiteró que acompaña en su dolor a esta mujer.

Observatorio Venezolano de Prisiones: El sistema penitenciario venezolano está enfermo
Carolina Girón, directora del OVP, dijo que es necesario visibilizar y sensibilizar a la sociedad sobre los presos

Carolina Girón, directora del Observatorio Venezolano de Prisiones, afirmó que “todo sistema penitenciario venezolano está enfermo, y es necesario ir sanando cada una de las partes”, debido a que no se respetan los derechos humanos de los privados de libertad, ni en los calabozos policiales, ni en los centros penitenciarios del país.

Girón señaló que es necesario visibilizar y sensibilizar a la sociedad para que a los presos en Venezuela se les respeten sus derechos. Indicó que en nuestro sistema penitenciario no se respeta el principio de humanización que implica el trato digno, respeto a la salud, alimentación y atención médica de los privados de libertad.

“Aquí se castiga no solo al preso, sino a sus familias. Durante estos meses de pandemia han perdido toda comunicación con sus privados de libertad, viven en la completa zozobra, pues no saben sobre su salud, no pueden llevarles alimentos, ropa, ni implementos de higiene personal”, al tiempo que añadió que hay presos que ingresaron con 80 kilos y en un año han fallecido pesando 45 kilos”.

La directora del Observatorio Venezolano de Prisiones además ofreció cifras sobre el retardo procesal, indicando que en la actualidad hay un 61% de procesados en nuestras cárceles, mientras apenas el 39% está penado. Por otra parte, el hacinamiento cada día es mayor, alcanzando en la actualidad más del 167.66% en los centros penitenciarios.
Lamentablemente –indicó-, en Venezuela no hay voluntad política para solucionar la realidad penal. Las reglas Mandela no se están cumpliendo, ni siquiera los estándares mínimos.

 

Entre 15 y 20 dólares cuesta “causa” mensual en cárcel de Vista Hermosa
En el mes de mayo se han registrado tres personas fallecidas en el recinto penitenciario 

Más de 1.300 presos sobreviven en la actualidad en el Internado Judicial de Ciudad Bolívar, estado Bolívar, mejor conocido como cárcel de Vista Hermosa. La falta de medidas de protección, asistencia médica y suministro de alimentos durante la cuarentena obligatoria por el Covid-19 ha contribuido al incremento constante de la “causa” mensual que pagan los familiares de los presos para su manutención. 

El equipo del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) conoció que en Vista Hermosa, que es un penal sin régimen penitenciario, los reclusos deben cancelar cierta suma de dinero al mes para preservar su integridad física, lo que en el argot penitenciario es conocido como “causa”. En este caso los montos oscilan entre 15 y 20 dólares e incluso aceptan bolívares según la tasa de cambio del día. 

Los familiares se han mostrado muy preocupados por esta situación, tomando en cuenta que muchos venezolanos no están trabajando desde el primer registro de la pandemia en el país, aunado al funcionamiento limitado de las entidades bancarias, lo que podría poner en peligro la integridad física de sus deudos, quienes viven a merced de un grupo que lidera al resto de la población penal. 

No todos pagan “causa”, según explicaron los familiares. Existe un grupo denominado los “Manchados” que son los que se encuentran en la entrada del penal y han sido desterrados a esa zona por el incumplimiento de normas internas impuestas por el líder negativo, conocido como “Pran”.

Sumado al hacinamiento y la desidia reinante en las cárceles venezolanas, los familiares de los presos de Vista Hermosa deben hacer maniobras para trasladarse hasta el recinto, pues aunque no les han suspendido el pase de paquetería sí han tenido que disminuir la cantidad de veces que puedan llevar alimentos. 

“Algunos como en mi caso y el de otras vecinas íbamos a llevar la comida diaria al penal, pero por la falta de transporte y efectivo lo hacemos dos veces a la semana”, explicó el familiar de un interno. 

En Vista Hermosa tampoco cuentan con agua potable de forma regular, por lo que los presos no pueden cumplir con las principales medidas de prevención contra el Covid-19, tales como lavarse las manos con frecuencia.

 Por el contrario, son éstas familias quienes han tenido que llevar desinfectantes, además de fabricar tapabocas para distribuirlos en el penal. Por esto mismo consideran que se debe realizar una desinfección dentro del recinto y además solicitan presencia de médicos que puedan evaluar a los enfermos con presunta tuberculosis y otras enfermedades infecciosas. 

Muertes tras las rejas

Durante el mes de mayo, en esta cárcel del estado Bolívar se han registrado un total de tres personas fallecidas por distintas causas. 

El 17 de mayo se reportaron dos muertes violentas, la primera fue la de Sócrates José Bravo Urbaneja, de 37 años de edad, quien fue conseguido colgado dentro de su celda. Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) están a cargo de las investigaciones para determinar si se trató de un suicido o un homicidio. 

Ese mismo día reportaron el fallecimiento de Carlos Jesús Petit Venegas, de 33 años de edad, quien se encontraba en una de las torres haciendo una instalación de electricidad y murió tras perder el equilibrio y caer al vacío.

El tercer deceso fue el 22 de mayo. Se trata de un preso que murió de tuberculosis y fue identificado como Jesús Enrique Barreto Sánchez, de 27 años de edad. Según la información que obtuvo el equipo de OVP este fue uno de los reclusos que no recibió atención médica adecuada. 

Carolina Girón, directora del OVP, recordó que los privados de libertad son una de las poblaciones más vulnerables ante esta pandemia, por lo que deben tener acceso a agua potable, además de suministro de tapabocas, alimentos y asistencia médica. 

De la misma forma, Girón instó a realizar una investigación exhaustiva, oportuna y veraz sobre las denuncias por el cobro fraudulento de manutención dentro del recinto penitenciario. 

 

Ene 15, 2020 | Actualizado hace 8 meses
Presos de Yaracuy y Miranda en huelga de hambre
Más de 800 reclusos adoptaron la medida 

 

Hacinamiento, retardo procesal y maltratos sufren los presos de las comisarias de la Policía General de Yaracuy y la del estado Miranda quienes como medida de protesta iniciaron una huelga de hambre. 

La mañana de este miércoles 15 de enero, luego de entonar las notas del Himno Nacional, más de 800 presos que permanecen recluidos en la Comandancia General de la Policía en San Felipe estado Yaracuy iniciaron una huelga de hambre. 

Familiares y los propios internos se comunicaron con el equipo del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) para informar que decidieron tomar esa acción para llamar la atención de las autoridades de la región, pues están cansados de los contantes maltratos por parte de los funcionarios. 

“Los policías entran cada diez días a hacernos requisa, nosotros no nos negamos, pero cada vez que lo hacen nos golpean sin necesidad, además nos botan las colchonetas, la ropa, los útiles personales y son cosas que nuestra familia compra con mucho sacrificio y nos dejan sin nada”, expresó uno de los detenidos de la Comandancia de PoliYaracuy. 

“Exigimos que se nos respeten nuestros derechos” así dice un escrito que hicieron los presos dentro de los calabozos, cuya imagen hicieron llegar al equipo de OVP. Los privados de libertad además relatan que las condiciones en las que sobreviven en esa comandancia son inhumanas, ya no hay espacio para albergar a más privados de libertad y en ese sentido piden traslados a los penales. 

“Muchos de los reclusos que allí están tienen penas impuestas, otros optando para beneficios y hasta con penas cumplidas, y ni hablar de los que tienen años esperando por un inicio a juicio o por una audiencia, pero es que ni los llevan a los tribunales y hay mucho retardo procesal” explicaron varios familiares de los presos de PoliYaracuy, que no quisieron ser identificados.

En las mismas circunstancias se encuentran los presos de la Comandancia de la Policía de Miranda quienes denunciaron hacinamiento y piden ser trasladados a centros penitenciarios. Estos privados de libertad adoptaron la misma medida a partir de este el lunes 13 de enero, asegurando que su huelga de hambre es indefinida. 

Además de traslados a otros penales , los presos de PoliMiranda también exigen asistencia médica, aseguran que muchos de los reclusos están enfermos y no son atendidos. En tanto, temen que alguno pueda morir a consecuencia de la falta de atención médica. 

Carolina Girón directora del OVP exhortó a las autoridades el cese de las violaciones de los derechos humanos de los presos. “Los presos merecen una atención medica al día y no esperar que estén enfermos o que se estén muriendo para trasladarlos a un centro de salud. Deben estar recluidos en penales en donde puedan hacer estudios y trabajos para sus redenciones y no convivir en comisarías”, manifiesta Girón. 

Asimismo la directora de OVP expresó que estas acciones de protestas por parte de los presos son el reflejo de las malas políticas penitenciarias que se vienen aplicando en el país. 

Presos de cinco penales denuncian que no tienen alimentos
La crisis se vive en el Centro Penitenciario David Viloria, la Comunidad Penitenciaria Fénix, Tocuyito, Tocorón y El Dorado 

 

Las denuncias por la falta de alimentos se reciben a diario y son repetitivas en varios centros penitenciarios del país. El equipo del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) ha estado evaluando y monitoreando la situación, y aparentemente están aplicando las mismas acciones en cada uno de los recintos carcelarios como si fuera parte de una política de Estado.

“No tenemos comida. Nos dan una arepa tan delgada como un CD y sin nada. Nos dan agua de caraota o agua de pasta”, este parece ser el menú que dan en las cárceles que están bajo régimen penitenciario en Venezuela, según lo denunciado por los presos y sus familiares al OVP.

A través de fotografías y videos, los privados de libertad han demostrado cómo es su alimentación diaria, por lo que se tienen pruebas suficientes para presentar ante los organismos internacionales.

En el Centro Penitenciario David Viloria y la Comunidad Penitenciaria Fénix, ambos ubicados a escasos metros entre sí en el estado Lara, se conoció que la situación actual es crítica, los reclusos tienen semanas denunciando la falla en la distribución de alimentos. La primera afectada fue Fénix y desde David Viloria, conocida como cárcel de Uribana, les pasaron alimentos para tratar de solventar ese día, pero las fallas continuaron y el alimento ha sido muy escaso en ambos penales.

“Una sola comida al día nos dieron hoy aquí en Fénix”, expresaron los presos este fin de semana, mientras en Uribana denuncian que supuestamente funcionarios les están cobrando por darles una ración de comida. 60 mil bolívares sería el monto mínimo para ello, según explicaron al OVP.

Entre Fénix y Uribana existe una población de al menos 4.500 reclusos, contabilizando a las mujeres que se encuentran en los anexos. Esta sería la población afectada, aunque los internos saben que existe un grupo de presos con más privilegios que otros, pero se trata de pequeños grupos que no representan la mayoría de la población penal.

En el área de mínima del Centro de Formación para el Hombre Nuevo El Libertador, conocida también como cárcel de Fénix o Tocuyito, pues se encuentra en el mismo complejo penitenciario ubicado en el estado Carabobo, también han hecho llegar denuncias de la mala alimentación.

Los presos afirman que les han dado agua de pasta o arroz, además de que no tienen gas para cocinar.

En el Complejo Penitenciario de Aragua (Tocorón), específicamente en la torre administrativa, es el único lugar donde esta implementado el régimen penitenciario y es precisamente donde falta la comida.

Agua de pasta, un pedazo de auyama o patilla serían los alimentos que recibieron la semana pasada estos presos. Las mismas denuncias se extienden al estado Bolívar, pues los reclusos del Centro Penitenciario de Oriente, conocido como cárcel de  El Dorado, hicieron la misma denuncia sumado a que les siguen suministrando agua del río Cuyuní, el cual está contaminado.

Son cinco penales en total desde donde los presos han alzado sus voces para pedir auxilio, pues aseguran que los están matando de hambre. Según lo que han relatado al equipo de OVP, se sienten desesperados, son muchos que están débiles debido a la inadecuada alimentación, situación que ha generado quebrantos de salud y proliferación de enfermedades como la tuberculosis.

Cada vez que los visitan, las madres, esposas y hermanas de los reclusos los describen como unos zombis, porque han rebajado de 10 a 30 kilos en pocos meses.

Carolina Girón, directora del OVP, manifestó que la situación es preocupante. “Esto pareciera que se ha convertido en una política de Estado. Mienten al decir que los presos tienen sus tres comidas al día y una alimentación balanceada, porque no es así, una arepa pura, un agua de pasta, caraota o arroz no se le puede llamar una alimentación balaceada”, recalcó.

Una vez más la directora de OVP hizo un llamado al Ministerio Público y a la Defensoría del Pueblo para que investigue qué está pasando. Ahora son los presos de cinco penales distintos que alzan sus voces, pero recordó que la semana pasada los privados de libertad del Rodeo III en el estado Miranda iniciaron una huelga de hambre por falta de comida.

Días atrás pasó en el Centro Penitenciario de Occidente (CPO) I en el estado Táchira, quienes denunciaron a través de videos que les escondían los alimentos.

Por último, Girón lamentó que ninguna situación ha sido investigada hasta ahora, tan solo se han efectuado traslados de un penal a otro, pero ninguna autoridad ha sido objeto de investigación.

Presos del Rodeo III: “Nos están matando de hambre”
Igualmente reclamaron por el retardo procesal 

 

Más de 1.200 presos del Centro Penitenciario Región Capital Rodeo III decidieron alzar sus voces porque no aguantan más el hambre. Tienen días comiendo agua con sabor a caraotas, porque no viene con granos.

El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) recibió denuncias de los propios internos, que a su vez hicieron llegar videos y fotografías como evidencia de lo que comen y las condiciones en las que se encuentran.

La mala alimentación que reciben los presos del Rodeo III ha causado que bajen considerablemente de peso, causándoles desnutrición a muchos de los que allí se encuentran recluidos. Mediante las fotografías se pueden observar los huesos de las costillas a través de su piel y ellos expresan que no aguantan más.

Este martes 10 de diciembre decidieron reclamar por su derecho a la alimentación, pero según denunciaron al OVP un grupo de funcionarios del Grupo de Respuesta Inmediata y Custodia (GRIC) del Ministerio de Servicio Penitenciario los agredió. Algunos internos resultaron heridos con perdigón, pero aun así los presos decidieron no callar y en horas de la noche iniciaron una huelga de hambre como medida de protesta.

Según lo expuesto al OVP, los reclusos han intentado hablar con el director del penal, Miguel Ovalles, y el subdirector Miguel Castillos, pero no son escuchados.

“Esta gente no quiere que se sepa cuál es la realidad, nos están matando. La situación es agonizante, nos estamos muriendo, nos están matando de desnutrición”, denunció uno de los presos del Rodeo III en el video enviado al OVP.

Carolina Girón, directora del OVP, repudió el maltrato a los presos que reclaman sus derechos, y además denunció que se ha convertido en una práctica del Estado el no suministrar comida a los presos, pues la denuncia es repetitiva todos los penales del país.

La directora del OVP también señaló que las condiciones en las que les sirven la comida son “humillantes y degradantes. Cómo es posible que usen tobos de pinturas para llevar los alimentos, además sin cubiertos alguno para servir la comida”.

La insalubridad con que se manejan los alimentos dentro del penal, sumado a la inadecuada alimentación, son condiciones que generan quebrantos de salud en los privados de libertad, quienes además aseguran que no tienen atención médica.

Familiares de los presos del Rodeo III han intentado llevar comida a sus seres queridos para apalear la situación, pero no los han dejado pasar porque desde el fin de semana y sin aviso alguno suspendieron la paquetería para los presos, no les permiten ni siquiera pasar el agua.

Su libertad no llega

Otra de las situaciones que denunciaron los presos del Rodeo III es que las redenciones no les llegan y son negadas. Quienes están en condiciones de procesados no son trasladados a tribunales con el alegato de que no tienen transporte y existen reclusos que tienen penas de 8, 10 y hasta 20 años que la han cumplido en su totalidad, e incluso excediéndolas por uno o dos años, y no le es otorgada la libertad aun cuando las boletas de excarcelación emitidas por un tribunal llegan al penal.

En ese sentido, Girón exigió al Ministerio Público y a la Defensoría del Pueblo que se haga una investigación inmediata, imparcial y exhaustiva sobre lo que está sucediendo con la alimentación de los presos que están bajo la custodia del Ministerio de Servicios Penitenciarios, porque las denuncias que recibe la organización de distintas partes del país son constantes y repetitivas.

Presos de tuberculosis claman por atención en el retén de Cabimas
Alrededor de 40 o 50 reclusos padecen la enfermedad 

 

La tuberculosis se ha convertido en una de las principales causas de muerte en los penales y centros de detención del país, según los monitoreos efectuados por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP). El hacinamiento y el hambre son dos factores fundamentales para que esta enfermedad, que debería estar erradicada, prolifere detrás de unos barrotes.

El Centro de Arrestos y Detenciones Preventivas de la Costa Oriental del Lago, situado en Cabimas en el estado  Zulia, conocido como retén de Cabimas, tiene una población entre 1.700 a 2.000 mil presos y  tiene una capacidad para albergar a 350 personas, lo que se traduce a un hacinamiento de 485%.

Desde el 13 de noviembre, los presos del retén de Cabimas padecen una serie de irregularidades. Según lo denunciado a OVP, les suspendieron la visita y el pase de paquetería, por lo que decidieron atrincherarse en los techos de las torres para visibilizar sus denuncias.

Desde ese momento hasta ahora, el Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (CONAS) tomó las instalaciones del recinto policial, pero no ha existido una conversación alguna con los presos.

Hoy los presos denuncian a OVP que su situación ha empeorado, pues se les está agotando los alimentos que les llevaban sus familiares. Anteriormente dejaban pasar al retén comida cruda, la cual era llevada de forma semanal y ellos adentro se encargaban de cocinarla. “Nosotros ayudamos a los que no les traen comida, les damos algo, porque muchos aquí no tienen familia que les traiga porque son de escasos recursos, pero si nosotros no tenemos qué comer cómo les damos a ellos”, exclamó un recluso al equipo de OVP.

Un familiar explicó que no todos los días pueden llevar comida porque no viven en Cabimas, viajan desde otras partes del Zulia y existen otros familiares que ni siquiera son del estado.

Esta situación ha acelerado el deterioro de los presos que están enfermos con tuberculosis, los mismos reclusos calculan que son alrededor de 40 o 50. “Están muy desnutridos, las condiciones son inhumanas. Los tratamientos de algunos son suministrados por sus familiares porque aquí el Gobierno no nos da nada, pero desde hace más de una semana que no los dejan pasar”, denunció un preso al equipo de OVP.

Como prueba enviaron un video de algunos de los enfermos que están recluidos en el pabellón B. En las imágenes se observa que muchos se encuentran en estado de desnutrición.

Carolina Girón, directora del OVP, advirtió que esta situación es crítica, pues la vida de los presos corre peligro. En ese sentido, exigió la inmediata atención de quienes tienen tuberculosis y que además el Estado les garantice los tratamientos al día para tratar su enfermedad.

“Los presos del retén de Cabimas son condenados a muerte al no suministrarles tratamiento”, enfatizó Girón, al tiempo que hizo un llamado a la Defensoría del Pueblo y al Ministerio Público para que cumplan con su rol e investiguen lo que está sucediendo en ese recinto policial, además de tomar acciones inmediatas.