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El calor extremo sofoca a los guaireños

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La Calle Real de Playa Verde, en La Guaira, aún mantiene una fila de casas derrumbadas. Cuatro meses han pasado desde los sismos del 24 junio de 2026 y decenas de vecinos siguen viviendo bajo carpas, bajo el sol, a la espera de una vivienda que les brinde sombra y frescor. La incertidumbre los sofoca: cada carpa tiene al menos un ventilador o un aire acondicionado.

—El calor es horrendo. Tu no sabes ni dónde ponerte a que te pegue la brisa, que te de un poquito de fresco —dice Alejandra González, una manicurista de 21 años. Las columnas de su casa se reventaron y toda su familia vive en carpas frente a una casa que deben derrumbar—. Empecé a trabajar como manicurista en mi carpa, pero empecé a agendar a mis clientes a partir de las seis de la tarde, cuando ya no hay sol. El calor dentro de la carpa no deja trabajar: se me secan los esmaltes.

Alejandra González (21) posa frente a la carpa donde vive su madre, en Playa Verde, La Guaira. Tuvo que comprar dos aires acondicionados para refrescarse mientras espera una vivienda digna. Foto: María Gracia La Cruz

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) advierten que una exposición prolongada al calor extremo aumenta el riesgo a la salud pública, especialmente cuando la sensación térmica (índices de calor) supera los 31 °C por varias horas. Las personas con hipertensión, con una edad mayor a los 60 años, las mujeres embarazadas y los niños niñas y adolescentes son la población con mayor riesgo a sufrir desmayos, problemas cardiacos, falta de sueño, problemas renales y golpes de calor que pueden ser mortales.

Desde el desastre socioambiental, la sensación térmica de La Guaira tuvo un promedio de 35,79 °C entre las 10:00 a.m. y las 05:00 p.m., según datos satelitales del ERA5 Land, un programa del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio. Pero la sensación térmica dentro de una carpa es más alta. Entre el 24 y el 26 de octubre de 2026, Runrun.es midió con termómetros eléctricos el interior de cuatro carpas en Playa Verde: allí, la temperatura máxima alcanzaba los 36 °C en las tardes y el índice de calor promedio fue 47,77 °C entre las 12:00 y las 02:00 p.m., un umbral de «extrema precaución» para la salud pública bajo los estándares de la NOAA y la OMS.

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Expuestos a un clima intenso

Frente a esos niveles de calor, Alejandra tuvo que comprar dos aires acondicionados. Uno está en la capra de su madre, una mujer hipertensa, y el otro está en la carpa donde vive ella y su hija, de 8 años. Unos cables cruzan la avenida y conectan el circuito eléctrico de su casa con las carpas donde vive.

—Igual los aires acondicionados solo funionan de noche: no refrescan aire durante el día —asevera González, buscando una sombra—. Es agobiante: uno no puede tener las ventanas abiertas porque entra el polvo de los escombros. Mi hija ya tiene bronquitis por el polvo.

El cambio climático ha hecho de La Guaira un lugar más caluroso. Un infome de la ONG Climate Central publicado este 7 de octubre afirmó que la temporada de El Niño de este año es y será más intensa que periodos anteriores debido a la crisis climática. En Venezuela, el fenómeno del El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) en su fase cálida se mantifiesta con periodos de sequía y mayor temperatura del aire.

Sin importar el periodo el El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es frío o cálido, la temperatura promedio del planeta sigue subiendo. Gráfico: Climate Central

Los vecinos de Playa Verde y Mare Abajo, desplazados por los terremotos, tapan sus carpas con más lonas para protegerse del sol y crear túneles de viento. Algunos ponen durante todo el día los ventiladores electrónicos que les han donado.

—Ya después de las ocho de la mañana tenemos que abrir todo dentro de la carpa porque a veces el mismo calor nos despierta —dice Adriana Villanueva dentro de su carpa, a unos metros de distancia de González. Su casa quedó estructuralmente comprometida tras los terremotos y debe cuidar a su hijo con discapacidad motora y a su madre con hipertensión—. Normalmente uno tiene que estar es afuera o pegado al ventilador para que uno se no esté mareando ni nada de eso.

Adriana Villanueva sostiene un anerómetro que mide la temperatura del aire dentro de su carpa a las 12:35 p.m. del 26 de octubre. Al llegar a los 34,9 °C y una humedad relativa alta (de 66 % en promedio), el índice de calor o sensación térmica alcanza riesgos para la salud, según la NOAA. Foto: María Gracia La Cruz

Desde que sale el sol, Adriana, su familia y sus vecinos salen de sus carpas y se sientan en lonas improvisadas a esperar la brisa. Durtante los tres días que Runrun.es visitó esas carpas, la brisa no superaba el metro por segundo de velocidad. Los ventiladores, por su parte, se mantienen la mayor parte del día prendidos.

—Ya cuando hay un bajón de luz, cuando cortan el servicio eléctrico por unas horas, el calor es insoportable. Eso pasa al menos una vez a al semana por varias horas —agrega Adriana.

Capas de vulnerabilidad

La plataforma The Lancet Countdown, en su informe publicado este 27 de octubre, advirtió a la OMS y sus países miembros que el cambio climático debe ser abordado como una emergencia de salud mundial. Según sus estimaciones, en la última década (del 2016 al 2025) la población mundial estuvo expuesta 9,2 % más horas de calor extremo al año frente a la década pasada (2006 – 2015).

«Y, según nuestras estimaciones, Venezuela es uno de los países de Latinoamérica con mayor incremento de la exposición de personas ante el calor extremo», explica Yasna Palmeiro, investigadora en salud global y miembro del The Lancet Countdown. «Esto significa que el sistema de salud debe estar más atento ante estos eventos».

La ventilación depende de cada carpa y cada familia. Algunos usan ventiladores donados, otros compran aires acondicionados. Todos afirman que deben cerrar la mayoría de las ventanas para evitar que el polvo de los escombros se meta a sus carpas. Foto: María Gracia La Cruz

Según los datos de ERA5 Land, La Guaira ha estado expuesta a niveles de calor riesgosos para la salud entre el 24 de junio y el 26 de octubre de 2026. De las 2995 horas acumuladas (124 días), solo 301 horas (10 %) —todas ubicadas en la madrugada— no presentaban un umbral de riesgo para la población de La Guaira. La mayoría de las horas —especialmente durante las jornadas laborales— el umbral de riesgo de la NOAA arrojaba una «extrema precaución», donde la población y el Estado deben estar atentos a la salud pública.

Todos esos 124 días fueron más calurosos gracias al cambio climático, según las estimaciones de Climate Central.

Pero dentro de una carpa la temperatura aumenta: durante los tres días de medición de Runrun.es, los datos satelitales arrojaban un promedio de 33 °C durante el pico de calor (entre las 12:00 y las 02:00 p.m.); en la carpa el promedio fue de 35 °C en las mismas horas.

Pese a los niveles de riesgo, ONG venezolanas como Clima21 han denunciado que el país no tiene una infraestructura para prevenir, atender y mitigar los riesgos relacionados al cambio climático, vulnerando los derechos humanos de la población.

Los vecinos de La Guaira se enfrentan a una opacidad de datos socioambientales dispobibles al público por una insfraestructura científica olvidada, a cortes a los servicios de agua y electricidad y la falta de transparencia gubernamental en la gestión de desastres socioambientales. Ante ese panorama, vecinos como Adriana deben comprar sus propios tanques de agua para hidratarse y asearse en las carpas.

«Las personas que están viviendo en estas carpas se ven doble o, inclusive, triplemente afectadas. Están ante una amenaza de calor, súmale todo lo que es el estrés postraumático que significó el doble terremoto, súmale la condición en la que están viviendo, súmale el elemento que los servicios básicos están limitados… En fin, hay múltiples elementos que afectan y aumentan que esas personas tengan mayor riesgo de enfermar, no solo físico, sino que también mental», agrega Palmeiro.

Moraima Pérez, docente, creó una escuela itinerante en Playa Verde para atender a las infancias después del desastre. Primero empezó con una lona, ahora tiene una carpa de Unicef. Aún así, debe mantener dos ventiladores con vientos de 4 m/s para refrecar un poco el aula. A los 5 minutos dentro de la carpa ya debe sacar su pañuelo para secarse el sudor. Sus alumnos atienden sus clases luego de las 03:00 p.m., luego de su jornada escolar y el pico de calor en La Guaira. Foto: María Gracia La Cruz

Incertidumbre que no refresca

Yasmín Hidalgo, una empleada pública de 51 años en el Minsiterio de Salud, es «vecina de carpa» de Adriana. Su casa quedó completamente inhabitable: de las columnas que sostienen su vivienda solo quedaron las caillas.

—Pero no puedo quedarme dentro de la carpa por más de 10 minutos cuando hay sol —reitera, sentada en una carpa familiar hecha de poliéster y algodón.

Los números que arrojaban el termómetro de Runrun.es dentro de la carpa bailaban entre los 34,7 y los 35,2 °C. La humedad relativa del aire se mantuvo 67 %. Yasmín sudaba bajo un índice de calor (o sensación térmica) de 48,4 °C, un umbral de peligro para la NOAA.

Yasmín Hidalgo tiene dos ventiladores para refrescar su carpa. Los mantiene encendidos todo el día, pero siente que no es suficiente. Foto: María Gracia La Cruz

—Ayer [25 de octubre] no pude dormir: el calor no me dejaba conciliar el sueño. De las ocho horas que tenía pude dormir cuatro, y mal. Antes no podía dormir por el trauma que me generaron los terremotos, ahora el calor no me deja descansar —dice Yasmín—.

Muchos de los vecinos de Playa Verde sienten que no pueden dejar sus carpas: tienen miedo a que le quiten las pocas pertenencias que les quedan o han perdido o mantienen en pausa sus empleos. Otros vecinos afirman que deben estar todo el tiempo en las carpas para seguir recibiendo donaciones de otros ciudadanos.

Mientras tanto, esperan una respuesta del Gobierno venezolano para reubicarlos.

—Entonces, durante el día debemos estar pendiente de cómo nos sentidmos, si nos mareamos nos pasamos agua o hielo. Yo también sufro de hipertensión y no debo sudar mucho porque tengo un ojo enfermo, comprometido —agrega Yasmín—. No puedo trabajar por órdenes del ministerio: hasta que no consiga una casa no puedo reinsertarme a la plantilla. Llevamos como tres meses pidiendo una vivienda digna, pero no tenemos respuesta. Esta incertidumbre es como el calor: nos sofoca.

Durante los primeros 124 días tras el dobre terremoto, La Guaira ha acumulado más de 1100 horas de calor que presentan un riesgo para la salud. Foto: María Gracia La Cruz

La ONU ha documentado que los desplazados internos son las personas con mayor exposición al calor extremo: al menos 3 de cada 4 personas desplazadas han vivido abjo condiciones climáticas que afectan a su salud, según su último informe publicado en noviembre de 2025. Sus proyecciones para 2050 indican que un desplazado viviría unos 200 días con calor extremo.

Ante este panorama, Palmeiro recomendó que la salud pública venezolana debe ir directamente hacia la población que aún vive en carpas, tomar mediciones de la presión arterial y corroborar que la hidratación y ventilación de las carpas. La vigilancia epidemiológica debe tener mayor prevalencia si la temperatura dentro de una carpa alcanza los 34 °C.

«La clave es tener una vigilancia activa», dice la investigadora. «Las insituciones deben buscar, deben ir a educar, a enseñar, sobre el impacto del calor en esas condiciones. Averiguar de qué están hechas las carpas: el material influye en la retención del calor. Hay que hablar con ellos, saber si han tenidos síntomas sobre el calor: mareos, dolor de cabeza, problemas para respirar, entre otras cosas… En fin, en lo que se pueda, hay que ir hacia el paciente, no esperar a que el paciente vaya al centro de salud.».

Por ahora, el sistema sanitario venezolano está más vulnerable tras los terremotos. Una investigación publicada en la revista The Lancet estimó que la atención humanitaria en Venezuela requerida tras los sismos podría durar más de 24 meses. La ONU estimó en julio de 2026 que los terremotoso dejaron 36 centros de salud en La Guaira y en Caracas parcialmente operativos: 14 por daños estructurales y 22 por falta de insumos y personal que arrastraba la institución antes del desastre socioambiental.

Los vecinos de Playa Verde seguirán esperando, en sus carpas, con sus recursos y con las donaciones, a que el Gobierno los reubique.

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Agradecemos a Abraham Salcedo, profesor del Departamento de Ingeniería Hidrometeorológica de la Universidad Central de Venezuela, por prestar el anemómetro y el termómetro eléctrico para las mediciones dentro de las carpas de Playa Verde. Para revisar la base de datos provenientes de ERA5 Land - Open Meteo, puedes descargar el documento de Excel en el enlace incrustado.

Falla eléctrica en los sistemas Tuy II y III deja sin agua a más de 40 zonas de Baruta

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Más de 40 sectores del municipio Baruta, en el estado Miranda, se encontraban sin servicio de agua la tarde de este domingo 1 de noviembre debido a una falla en los sistemas Tuy II y III, asociada a bajones de electricidad. 

El alcalde de Baruta, Darwin González, informó a través de su cuenta en X que la Hidrológica Venezolana C.A (Hidroven) reportó una falla en los sistemas Tuy II y III, “debido a la fluctuación eléctrica” que se produjo a las 9:20 de la mañana de este domingo. 

En un primer mensaje la autoridad local dijo que el hecho produjo “una avería en la tubería de 30” en Mariche”. Sin embargo, luego hizo referencia a que la tubería era de 72”.

De acuerdo al Burgomaestre, el personal de Hidroven se encuentra trabajando para estabilizar el sistema y poder restablecer el servicio. 

Pasadas las 4:00 p.m. los sectores que se encontraban sin agua incluían Anacoco, Los Samanes, Guaicay A y B, Terrazas de Santa Inés (parte baja y parte alta), El Naranjal, Las Danielas, Colegio Americano, el Tanque C Americano, calle Victoria, calle Federación (parte alta y baja), Bolívar Norte (zona alta, media y baja) y Quebrada Seca. 


También se encontraban sin el servicio las zonas de La Naya, Los Alpes, Los Pinos, La Curvita, Polifibra, Minitas Parte Alta, Los Manguitos, la urbanización El Encantado, Los Naranjos, Lomas de Las Mercedes, Colinas de Manaure, Las Mesetas, San Inés, avenida principal de El Cafetal, calle Píritu, calle El Limón, Santa Sofía, Santa Ana, San Luis, Santa Paula, Caurimare, Colinas de Tamanaco, El Cafetal (parte alta y baja), El Mirador, La Peña, Lomas de Chuao, Lomas el Mirador, Santa Marta y Vizcaya. 

“Estamos al pendiente de la pronta recuperación del servicio y que se solvente la problemática”, agregó el Alcalde. 

Casos de intoxicaciones en escuelas de Barinas y Trujillo afectan a más de 70 estudiantes

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Más de 70 estudiantes resultaron afectados por dos casos de intoxicaciones en escuelas de los estados Barinas y Trujillo el viernes 30 de octubre pasado. De acuerdo con un monitoreo de Runrun.es, desde noviembre de 2024 se reportaron al menos 53 casos similares en distintos estados del país.  

Uno de los episodios se registró en el Liceo Alberto Arvelo Torrealba, ubicado en la avenida Rómulo Gallegos, sector Los Pozones, parroquia Rómulo Betancourt de Barinas. Al menos 34 adolescentes presentaron síntomas que incluían picazón en el cuerpo, desmayos, convulsiones y dolor de cabeza. 

El hecho ocurrió cuando se realizaba el Simulacro Nacional de Desalojo ante Desastres Naturales, según informaron padres, madres y representantes. Según reportó El Pitazo, Autoridades locales indicaron que 18 estudiantes, con edades comprendidas entre los 13 y 17 años, ingresaron al Hospital Luis Razetti. Ocho fueron ingresados al área de cuidados coronarios y otros 10 a la emergencia pediátrica.

El diagnóstico fue “intoxicación por sustancias desconocidas”.  Familiares de los adolescentes y personal de la escuela indicaron que los estudiantes presentaron dolor de cabeza, escalofríos, desmayos, convulsiones, taquicardia, dolor en el pecho y dificultad para respirar. Por esta razón buscaron trasladarlos a los centros de salud, para lo cual presentaron dificultades por la falta de unidades o ambulancias disponibles. Muchos usaron sus vehículos particulares. 

Otros 16 adolescentes ingresaron al Área de Salud Integral Comunitaria (ASIC) de El Carmen, en Los Pozones, y un grupo adicional recibió atención en el ASIC Guanapa.

Otro caso en Trujillo 

La segunda intoxicación masiva que se reportó el 30 de octubre fue en el Liceo Andrés Lomelli Rosario, en el municipio Boconó del estado Trujillo. Cerca del mediodía habían ingresado 34 personas al Hospital Rafael Rangel entre estudiantes y docentes, tras presentar dificultad respiratoria, mareos y picazón en la piel durante la jornada escolar.

Según reseñó el Diario de los Andes, ante la contingencia desalojaron el liceo así como dos instituciones cercanas: el Grupo escolar Máximo Saavedra, donde dos alumnos se sintieron mal, y en la institución América Fernández Leoni. En estas labores colaboraron los Bomberos, Protección Civil y cuerpos policiales. 

Solo en Trujillo, de acuerdo con el seguimiento realizado por Runrun.es, se han reportado al menos 14 episodios. El 7 de octubre pasado hubo otros dos casos: en el Liceo Las Palmas y en la Unidad Educativa Colegio San Vicente de Paúl.

Los representantes exigieron que se determinen responsabilidades. Se conoció que autoridades del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Boconó abrieron una investigación y manejaban la tesis de que se debió a una combinación de productos químicos que habrían realizado los estudiantes. 

Desde finales de 2024 han surgido distintas hipótesis y argumentos por parte de las autoridades. En los primeros episodios se hablaba de que los estudiantes realizaban retos virales promovidos por las redes sociales. Aunque las comunidades exigen que se averigüen los casos, hasta ahora no se ha difundido una investigación exhaustiva ni el resultado de los exámenes toxicológicos para conocer qué sustancias provocaron estos síntomas. 

Juanita Goebertus: La resistencia de la sociedad civil venezolana ha sido fundamental

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El 18 de septiembre del 2008, José Miguel Vivanco, director de la división americana de Human Rights Watch, y un investigador de su equipo, se encontraban en Caracas. Habían presentado un informe titulado Una Década de Chávez: Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela, en el que denunciaban cómo el régimen había dado inicio a una serie de medidas que atentaban contra la libertad de expresión, el pluralismo político y las libertades individuales. Por eso, ambos fueron interceptados por funcionarios públicos en un hotel, se les decomisaron sus teléfonos y los trasladaron hasta el aeropuerto, donde tomaron un viaje hasta San Pablo, Brasil.

No sería sino hasta el 2026 cuando la organización volvería a Venezuela, esta vez, de la mano de la directora actual, Juanita Goebertus Estrada, abogada y politóloga colombiana egresada de la Universidad de los Andes. Entre el 2008 y el 2026, la organización realizó varias investigaciones, pero sin que sus miembros directivos pudieran pisar suelo venezolano.

Goebertus  es consciente de la intrincada situación actual. Venezuela, se supone, está atravesando una transición hacia la democracia. Tras la captura de Nicolás Maduro ocurrida el 03 de enero, bajo el tutelaje del gobierno de Estados Unidos, han ido implementándose reformas para ponerle fin a la etapa de autoritarismo chavista. Sin embargo, en la población, el desespero se ha hecho notar. Muchos comentan que Trump parece más interesado en los acuerdos petroleros que en terminar con esta etapa. Muchos presos políticos han sido liberados, pero no todos. Algunas leyes han sido modificadas, pero continúa existiendo el aparato represivo. Entonces: ¿estamos, sí o no, en una transición?

Es una pregunta que muchos se hacen hoy en día. Hay esperanza, pero también desconfianza. Pero ella tiene experiencia en entornos complejos. Entre 2012 y 2016, coordinó el grupo de Justicia Transicional de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y formó parte de la delegación gubernamental en las negociaciones con las FARC en La Habana. Y desde el 2022, ha estado en varios países de la región como parte de su labor institucional. Ella es muy consciente de que, en el escenario venezolano, hay muchos factores jugando en el tablero.

Formó parte de la delegación a cargo de los acuerdos de paz en Colombia. De cara a una futura transición hacia la democracia, ¿será un proceso similar en Venezuela con respecto a quienes son responsables de las violaciones a derechos humanos?

Creo que son casos muy distintos. Hay que tener cuidado con los paralelismos. Colombia viene haciendo procesos de negociación, y de desmovilización de distintos grupos desde los 90, y llegando a este proceso último en La Habana, donde hice parte como miembro de la delegación del gobierno en ese momento, que culminó con dejación de armas de más de 13.000 excombatientes de las FARC y la creación de un proceso complejo de implementación de acuerdos. En los distintos capítulos de la historia de Colombia ha habido modalidades de justicia transicional que combinan mecanismos judiciales y extrajudiciales, como la Comisión de la Verdad, el Centro Memoria Histórica o la creación de un programa de reparación administrativa para las víctimas, o como los procesos judiciales que han tenido distintas variables, desde los procesos de justicia y paz, que fueron procesos en la justicia ordinaria para investigar a los responsables entre los paramilitares de las violaciones a derechos humanos hasta la Jurisdicción Especial de Paz, que hoy en día ha condenado tanto a comandantes de la guerrilla como a miembros de las fuerzas públicas por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

En el caso de la FARC por las políticas de secuestro, o a los funcionarios colombianos por ejecuciones extrajudiciales. Todo ese contexto lo doy porque creo que es un escenario muy distinto al venezolano.

El proceso venezolano busca ser una transición a la democracia. Requiere mecanismos de reinstitucionalización, reforma de la justicia, reforma al sector seguridad, el desmonte del aparato represivo del Estado, fijación de un calendario electoral, garantías electorales, reconfiguración del sistema electoral, garantías para el ejercicio de la oposición. Es un proceso distinto, tiene el tutelaje de EE.UU . y tiene una altísima influencia internacional. Eso marca un tipo de proceso muy diferente al que ha tenido Colombia.

Ahora, hay un hilo común: investigar, juzgar y sancionar a los responsables de las graves violaciones de derechos humanos, al menos a los principales. Los que incluso podrían estar incluso incurso en la Comisión de Crímenes de Lesa Humanidad. Es una deuda con las víctimas y al deber del Estado venezolanos. ¿En qué consistirá ese proceso? Es una pregunta muy abierta, y dependerá de lo que los venezolanos y venezolanas, y las víctimas, quieran en su proceso de vuelta a la democracia.

¿Qué cambios se observan en la relación del Estado venezolano con los derechos humanos tras el 03 de enero?

Creo que, en efecto, y lo publicamos en nuestro comunicado de prensa, ha habido una serie de cambios a partir de la llegada de la presidente interina Delcy Rodríguez, que incluye la liberación de más de 900 presos políticos, la promulgación de la Ley de Amnistía, el establecimiento de las mesas de conversaciones, el desbloqueo de páginas webs, y el desmonte -al menos por ahora- de varios mecanismos de represión, como las alcabalas o los dispositivos de vigilancia sobre líderes políticos de oposición, o la culminación de varios procesos contra líderes de la sociedad civil, como el de Carlos Correa o el de Rocío Sanmiguel.

Se muestra un clima distinto, ahora, creemos que son cambios que hay que reconocer, pero que todavía no son sostenibles, parten de una serie de decisiones que podrían retraerse. No ha habido desmonte de los organismos de inteligencia, de sus funciones de control en varios centros penitenciarios donde sigue habiendo torturas, y algunas personas son liberadas y otras no. Hay avances, los notamos, los destacamos, pero para que esto sea sostenible y que se avance hacia una transición a la democracia hay que avanzar en varias reformas institucionales profundas.

¿Cuáles son las medidas más urgentes que deben tomarse en materia de derechos humanos el Estado venezolano?

Lo primero, y aquí está la vida de las personas, terminar de liberar a todos los presos políticos; dependiendo de la lista, hay entre 350 y 500, hay que hacer el proceso de revisión de todos los casos. Lo segundo es avanzar en la reforma y la recomposición no solo del TSJ, sino en general, para así recuperar un sistema judicial independiente, no politizado, que permita garantizar la idoneidad de quienes ocupan esos cargos. Y el tercero debe ser un proceso una reforma del sector encargado de la seguridad: quitarle las funciones de sustentación penal a los organismos de inteligencia, con procesos de depuración, que haya una reconstrucción de unas fuerzas profesionales que tengan capacidad de lucha contra el crimen organizado y que no sean usados como una policía política para reprimir a opositores y críticos, que en eso se convirtieron SEBIN y DGCIM.

Y luego tenemos todo un entramado de leyes: la ley del odio debe derogarse, no solo despenalizarse, para que nadie sea perseguido por lo que piensa; también la ley contra el terrorismo, que ha sido uno de los principales vehículos para perseguir a opositores; y la Ley Bolívar y la Ley Resorte, que han impedido el funcionamiento de las organizaciones de la sociedad civil y de los medios independientes.

Hay que desmontar todo ese aparato legislativo. No son las únicas, pero dirías estas. Y dicho de paso, la reforma del CNE y el establecimiento de un calendario electoral, que permita la participación de todos los actores políticos, el ingreso al país de los líderes de oposición que quieran ingresar al país y el destrabe de los mecanismos judiciales que han impedido su participación en los procesos electorales.

¿El equipo de Human Rights, y otras organizaciones con las que hayan podido tener contactos, sienten que este año han sido escuchadas por el Estado?

Estamos en un proceso de restableciendo canales. No hacíamos una visita al país desde que nuestro director, José Miguel Vibanco, fue expulsado hace 18 años y enviado en un avión a Brasil. Nuestra visión es que el restablecimiento tomará tiempo. Hemos tenido reuniones con la ministra Ana María San Juan, con el vicecanciller Oliver Blanco, con el fiscal general de la nación Larry Devoe, con la presidenta interina Delcy Rodríguez. Les hemos mencionado estos temas. Hemos visto que algunas personas han sido liberadas, pero insistimos en que deben ser todas. Diría que es el proceso de restablecimiento de un canal, que aunque lejos de ser perfecto, busca incidir en las decisiones que se toman para se avance en la protección de derechos humanos que se avance hasta el restablecimiento de la democracia.

Tomando en cuenta lo sucedido en casos como el de Chile o Argentina, ¿qué acciones deberá tomar la ciudadanía para mantener la memoria histórica?

Si algo hemos aprendido de esos procesos es que la resistencia de la sociedad civil es fundamental. Mantiene la información, recolecta los casos. Yo creo que la sociedad venezolana, de manera heroica, en contra de muchísimos ataques y persecución, ha dejado registros y ha documentado todo a detalle, y eso forma parte de esa tarea. Implica mantener una presión. Hay el riesgo de que esta transición, sobre todo en la medida de que EE. UU controle este proceso, haya un sentimiento de no empujar hacia una transición plena. Pero hemos visto una sociedad civil que se manifiesta de materia pacífica, y que insista en que haya cambios para estos procesos de transición y para que se preserve la memoria histórica, que es importante para cuando llegue el proceso de satisfacer los derechos de las víctimas.

¿Por qué es importante para las víctimas conocer la verdad como punto de partida para lograr luego reparación y garantías de no repetición?

Toda la lógica y el objetivo de la justicia transicional es recuperar las relaciones de confianza entre la ciudadanía que se rompen durante regímenes totalitarios porque está en el sentimiento de que cualquier vecino podría estar vigilando y avisándole al régimen. Creo que lo que se ha vivido con el terremoto fue una muestra clara de eso: el sentimiento de que es un Estado represor, no uno que busca ayudar y rescatar a sobrevientas. Es una relación fracturada.

La aspiración de la justicia transicional, a través de mecanismos judiciales que buscan esclarecer la verdad, reparar a las víctimas, buscar a los desparecidos, que buscan investigar, juzgar y sancionar a los responsables de los crímenes más graves y representativos, se busca reconstruir la relación entre ciudadanía y estado. Para que adelante la ciudadanía pueda confiar en el Estado, sin pensar “Qué susto, si denuncio me van a perseguir a mí”. La idea de la justicia transicional es esa: restituir el tejido de confianza.

¿El terremoto dejó en evidencia la situación de los derechos humanos en Venezuela?

Creo que el terremoto evidenció una paradoja extraña: pese a ser un Estado represor y responsable de gravísimas violaciones a los derechos humanos, era al mismo tiempo un Estado ineficiente, pequeño e incapaz de brindar servicios públicos básicos. Demostró esa dualidad: es un Estado represivo al que le faltan muchísimas reformas para dejar de perseguir a la ciudadanía y restablecer la confianza, pero al mismo tiempo es un Estado roto, sin capacidad de hacer lo más básico, como brindar humanitaria ante emergencia, protección de las personas que quedan sin organizar, buscar sobrevivientes. Lo que hace un Estado: organizar política pública y ejecutar. El terremoto mostró esa doble cara. Hay que reconstruir instituciones que ya no existen, que no tienen capacidad, presupuesto ni personas capaces de diseñar políticas públicas para atender a la ciudadanía.

¿Crees que los intereses económicos en torno al petróleo pueden poner en riesgo el proceso de democratización?

Creo que el gobierno de EE. UU tiene la principal palanca para avanzar o no en las reformas institucionales para que Venezuela transite a la democracia. Es innegable ha habido liberación de presos, ley de amnistía, el desbloque de algunas páginas webs, en gran medida, por la presión que ha ejercido el gobierno de EE. UU. Lo que a mí me preocupa, es que mientras más uno más ve el interés económico, como el acuerdo petrolero, las personas involucradas en ese acuerdo relacionadas con casos de gravísima corrupción, en la medida en la que el interés de EE. UU parecería estar concentrado en los aspectos económicos, se puede perder el ímpetu en los derechos humanos. Dicho de otra forma: si EE. UU solo se centra en temas económicas, no habrá un incentivo para las reformas institucionales.

Creo que el gobierno de EE. UU y el secretario Rubio debería tener cuidado en si su legado será simplemente la extracción de los recursos de Venezuela o si se usará su capacidad y su incidencia para avanzar en serio para una reforma que permita llegar a una democracia en Venezuela.

¿Crees que la ciudadanía venezolana ha logrado resistir?

La ciudadanía venezolana ha sido estoica. Ha resistido en medio de una persecución y censura brutales, a pesar del inmenso miedo de que el Estado venezolano haga un uso de la fuerza violento, y ha seguido documentando, registrando, teniendo periodismo de investigación del más alto nivel del continente. Han hecho todo y más para poder resistir unos embates muy fuertes. En este escenario, hay algo más de apertura para hablar y documentar, así que lo que sigue es empujar de forma pacífica esta ventana de oportunidad para que realmente Venezuela implementa la reforma para lograr una transición hacía a la democracia.

¿La corrupción es un obstáculo para la aspiración?

La corrupción, por supuesto que me preocupa mucho. En el caso de Venezuela, no solo durante el chavismo, sino desde antes, la corrupción asociada a la renta petrolera ha estado en el centro del quiebre de la confianza de la ciudadanía a las instituciones. Muy seguramente Venezuela no habría terminado en décadas de chavismo, y de lo que eso ha significado para los derechos humanos, si no hubiera habido el tipo de corrupción asociado a las rentas. El chavismo, pese a tener una plataforma ideológica distinta, siguió con la misma lógica. Un proceso serio hacia la democracia, que debería poner en el centro la recuperación de la confianza en las instituciones, tiene que poner mecanismos contundentes de transparencia en el manejo de la renta petrolera para que la ciudadanía confíe. Desafortunadamente, el gobierno de los EE.UU está haciendo todo lo contrario, y entre más opacos son esos acuerdos hay más posibilidades de que esa dinámica de corrupción siga existiendo.

Reportan operación de la FANB contra campamento del ELN en Apure

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La ONG Fundaredes reportó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) habría bombardeado un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el sector Buena Vista del Meta, al sur del estado Apure, cerca de la frontera con Colombia. El operativo, que aún no ha sido confirmado por las autoridades venezolanas, habría dejado al menos 19 muertos y varios heridos. 

El exdiputado de la Asamblea Nacional y coordinador de la organización Fundaredes en Apure, Juan Francisco García Escalona, publicó este sábado 31 de octubre en su cuenta de X que habían recibido el reporte el día viernes 30. 

“Según información preliminar recibida del bombardeo; nueve personas habrían muerto y sus cuerpos habrían sido trasladados a San Fernando, donde una comisión nacional del Cicpc estaría realizando los procedimientos forenses correspondientes, otras diez personas fallecidas han quedado en la zona y un número no determinado de heridos que habría logrado llegar a territorio colombiano”, escribió. 

García Escalona recordó que durante años hizo advertencias sobre la presunta presencia de grupos armados irregulares en esta región. “Los testimonios que he recogido describen una zona utilizada como retaguardia y como punto de acopio de cocaína”, dijo y señaló que organismos y agencias internacionales conocen lo que ocurre y lo han descrito en múltiples informes. 

Instó al Estado venezolano a actuar con transparencia y aseguró que las comunidades de Apure merecen explicaciones sobre estas denuncias, las operaciones militares y las medidas que se adoptarán para garantizar su seguridad. “Lo urgente es esclarecer qué ocurrió, proteger a la población civil e identificar a las víctimas mediante procedimientos verificables, con notificación a sus familiares”, añadió. 

El director de Fundaredes y ex preso político, Javier Tarazona, recordó que por años la organización ha documentado que la frontera venezolana vive bajo el asedio y el control de grupos armados irregulares ante la opacidad y el silencio oficial. “Las comunidades fronterizas no pueden seguir siendo zona de operaciones”, dijo.

La periodista especializada en la fuente militar, Sebastiana Barráez, también reportó el hecho para el medio argentino Infobae. Reseñó que de acuerdo a sus fuentes “el ataque contra la instalación guerrillera, comenzó con drones que destruyeron aeronaves atribuidas al ELN, camufladas entre la vegetación”. 

Añadió que el ataque se produjo en un contexto de amplia presencia militar en distintas zonas del estado Apure, y que estas acciones de la FANB responderían al interés que la administración de Estados Unidos en combatir a los grupos irregulares en Colombia. 

La defensora de DDHH y presidenta de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, citó el mensaje de Juan Francisco García Escalona y añadió: “Se espera información oficial del Estado, indicando el número total de fallecidos y el alcance de la operación militar”.

Los cambios tributarios amplían el alcance del Seniat 

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El Gobierno introdujo cambios en la administración tributaria que combinan una reducción de algunas exigencias para empresas y personas naturales con nuevas herramientas para detectar inconsistencias y actividades económicas que no están registradas ante el fisco. Las medidas modifican tanto las condiciones para cumplir con las obligaciones tributarias como la capacidad del Seniat para contrastar información de los contribuyentes. 

La digitalización del sistema tributario quedó como tarea principal de Román Maniglia cuando la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció su designación como superintendente del Seniat, a principios de julio de este año. Dos semanas después, representantes de los gremios del sector privado se reunieron con el funcionario y le plantearon una nueva arquitectura tributaria, con menos cargas para las empresas, mayor armonización entre los tributos nacionales, regionales y municipales y condiciones que facilitaran el paso de la informalidad a la formalidad. 

A mediados de octubre las autoridades publicaron una providencia que elimina, a partir de abril de 2027, la obligatoriedad de usar máquinas fiscales y permite a las empresas optar por sistemas digitales o electrónicos, incluidos los canales gratuitos del Seniat, mientras que los talonarios impresos quedan reservados para situaciones de contingencia. 

Las demandas de los empresarios se producen en un contexto de elevada presión tributaria, que no se limita a los impuestos nacionales, sino que comprende también tributos municipales y contribuciones parafiscales. La acumulación de estas obligaciones, junto con los costos administrativos que implica cumplirlas, ha sido uno de los principales reclamos del sector privado, que considera que la carga fiscal reduce los márgenes de rentabilidad y limita la capacidad de inversión de las empresas. En 2025, el especialista en materia tributaria Héctor Orochena estimó que la carga fiscal podía representar entre 60 % y 65 % de las utilidades de una empresa, e incluso alcanzar porcentajes superiores en determinados sectores.

Tiziana Polesel, primera vicepresidenta de Fedecámaras y expresidenta de Consecomercio, había advertido a la prensa especializada que la compra de máquinas fiscales y su adaptación podía costar entre 3.000 y 15.000 dólares, según el tamaño de la empresa y la integración con sus sistemas administrativos. Al eliminar la compra de estos equipos como requisito obligatorio, la medida facilita que los pequeños comercios y negocios que operan en la informalidad puedan incorporarse al registro fiscal y emitir facturas, uno de los objetivos del fisco. 

La información bancaria entra al radar tributario 

Como parte del paquete de cambios, a principios de octubre, el Seniat y la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) formalizaron un acuerdo para intercambiar información e interconectar sus plataformas con el sector financiero nacional. El mecanismo permitirá contrastar los datos financieros de personas y empresas con sus declaraciones tributarias para identificar posibles inconsistencias y actividades comerciales que no estén registradas ante el fisco. 

Los movimientos financieros de las personas naturales también podrán contrastarse con la información tributaria disponible, aunque todavía no se conocen los datos que intercambiarán los organismos ni los criterios y procedimientos que regirán las revisiones. En una nota publicada por la agencia de noticias Bloomberg se aclara que el anuncio no establece que el Seniat vaya a tener acceso irrestricto a todas las cuentas bancarias de los venezolanos. 

Las personas naturales también soportan una parte de la carga tributaria del país a través de los impuestos que pagan al consumir bienes y servicios y de las obligaciones fiscales asociadas a sus ingresos. Cada compra sujeta al impuesto al valor agregado (IVA), cuya alícuota general es de 16 %, representa un costo adicional para los consumidores. A esto se suman las obligaciones de trabajadores independientes y personas que prestan servicios profesionales. El rezago histórico de la unidad tributaria frente a la inflación también ha sido cuestionado porque puede hacer que personas con ingresos modestos queden sujetas a obligaciones fiscales que no necesariamente reflejan su capacidad económica.

Las medidas llegan cuando el Gobierno ha anunciado aumentos importantes en la recaudación, que según cifras oficiales alcanzó en septiembre un total de 1.003.772 millones de bolívares. Por su parte, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, atribuyó a la interconexión un aumento de 27 % en la recaudación tributaria. 

Mayor alcance fiscal 

Entre las medidas adoptadas, el Seniat anunció que más de 87.000 contribuyentes especiales pasarían a la categoría de ordinarios tras elevar los umbrales económicos que determinan esa clasificación. Para quienes pasen a la categoría de ordinarios, el cambio supone dejar de cumplir obligaciones específicas, como actuar como agentes de retención del IVA a sus proveedores y cumplir con el calendario particular de declaraciones y pagos, lo que simplifica la gestión tributaria de empresas y personas sin eximirlas de los impuestos que les correspondan. 

Estas medidas reducen algunas barreras administrativas para el sector empresarial, mientras amplían la capacidad del Seniat para cruzar información financiera y tributaria, detectar actividad económica no registrada y ampliar la base de contribuyentes para fortalecer la recaudación. 

Sin embargo, los cambios aprobados aún no responden a todas las demandas del sector privado. Los actores económicos esperan una reforma tributaria integral que revise las cargas fiscales y las condiciones en las que operan los negocios, más allá de los ajustes administrativos y tecnológicos introducidos hasta ahora. 

Preso en Lara muere por tuberculosis tras tres años detenido sin juicio

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La falta de atención médica oportuna y el hacinamiento en los centros de detención preventiva cobraron una nueva vida en Venezuela. Franklin José Abello Castellanos, de 65 años, falleció por tuberculosis el martes 27 de octubre tras permanecer tres años recluido en los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Barquisimeto, estado Lara, conocidos como Pata e’ Palo.

De acuerdo con las denuncias recabadas por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), el sexagenario murió sin haber tenido un juicio ni contar con una sentencia definitiva. Su estado de salud se deterioró progresivamente durante meses, período en el cual solo recibió acetaminofén para paliar síntomas severos como fiebre continua, dolores corporales y pérdida de la movilidad.

Uno de los familiares de Abello Castellanos contó al OVP que el 15 de octubre lo trasladaron a la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda, pero los médicos se negaron a dejarlo ingresado a pesar de la gravedad de su cuadro respiratorio, devolviéndolo al calabozo policial. Ante el agravamiento de los síntomas, lo llevaron al día siguiente a otro centro asistencial, donde finalmente le diagnosticaron tuberculosis.

Aunque sus allegados intentaron ingresarlo en el área especializada del Hospital Luis Gómez López, la falta de camas disponibles obligó a que permaneciera en condiciones precarias hasta que lo volvieron a internar. Según el testimonio de sus allegados, el trato hacia el detenido estuvo marcado por la discriminación y la renuencia del personal sanitario a atender a privados de libertad. La fase avanzada de la infección impidió su recuperación.

El OVP enfatizó que los calabozos policiales están concebidos legalmente para permanencias no mayores a 48 horas. No obstante, las instalaciones de Pata e’ Palo albergan actualmente a más de 300 detenidos en un espacio a donde originalmente trasladaban a personas detenidas por accidentes viales. La organización advirtió sobre el elevado riesgo epidemiológico dentro del recinto, donde coexisten múltiples reclusos con afecciones respiratorias sin medidas de aislamiento, asistencia médica permanente ni alimentación garantizada por el Estado.

Melanio Escobar responsabiliza al Estado venezolano por la seguridad de su familia

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El activista y periodista venezolano Melanio Escobar denunció desde el exilio en Estados Unidos una nueva ola de hostigamiento, difamación y amenazas de muerte dirigida contra él y su entorno familiar.

A través de un comunicado publicado en sus redes sociales, el defensor de derechos humanos responsabilizó directamente al gobierno venezolano por cualquier agresión física que puedan sufrir su esposa, su hija o él.

El origen de la campaña y la amplificación estatal

El ataque comenzó días atrás, cuando un exempleado del empresario Alex Saab impulsó una narrativa difamatoria en Venezuela. En este intento de desinformación, tergiversaron declaraciones de Escobar para vincularlo falsamente con insultos hacia los dirigentes opositores María Corina Machado y Juan Pablo Guanipa.

Aunque la organización de verificación Cazadores de Fake News desmintió la manipulación, el contenido fue amplificado en televisión nacional por Diosdado Cabello durante su programa semanal Con el Mazo Dando. Para Escobar, esta acción evidencia que el aparato estatal mantiene un seguimiento sistemático contra las voces críticas en el extranjero.

Escalada de amedrentamiento a la familia

La presión se intensificó tras la emisión televisiva. Cuentas anónimas en la red social X divulgaron fotografías de la esposa e hija del periodista acompañadas de mensajes violentos. Entre las publicaciones destacó la del usuario @Johnnyse33, quien difundió una imagen familiar junto a la frase “Para cuándo estos” y emojis de cuchillos, gotas de sangre y hospitales.

“Soy periodista y defensor de derechos humanos. Llevo años siendo perseguido por una dictadura que me obligó a abandonar mi país y que, incluso después de años viviendo en Estados Unidos, continúa acosándome, señalándome y amenazándome”, expresó Escobar.

El 30 de octubre la agresión escaló. El usuario Alexander León Ramos (@Alex_elleon40) respondió a un alerta del comunicador escribiéndole directamente: “Hay que tratarte como objetivo militar… A TI”.

Persecución sin fronteras y respaldo internacional

Escobar advirtió que la intimidación y la censura no se detienen en las fronteras venezolanas. Señaló que estas tácticas persisten sin importar el contexto político, las dinámicas de la administración estadounidense o los procesos de negociación en Caracas.

“Ninguna persona debería tener que acostumbrarse a vivir bajo amenazas de muerte, mucho menos cuando estas incluyen a su esposa y a sus hijos”, remarcó el activista.

El comunicador agradeció las muestras de solidaridad recibidas por parte de colegas, medios de comunicación y organizaciones internacionales. Subrayó que la denuncia colectiva y la visibilización son las herramientas principales para frenar la represión transnacional y proteger a las familias de los perseguidos políticos.