La misión de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) es orientar las acciones que salvan vidas en caso de terremotos. Sin embargo, su capacidad para cumplir con este propósito se encontraba disminuida cuando el 24 de junio la tierra tembló dos veces y devastó el litoral central del país.
Diversas fuentes consultadas por separado para este reportaje coinciden que en la institución sufrió un desmantelamiento progresivo tras un cambio de mando clave: la histórica tradición de presidentes científicos en el organismo se sustituyó por un liderazgo militar. En simultáneo el ente pasó de estar adscrito al Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, a depender del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz.
Quienes formaron parte de la institución la recuerdan con nostalgia, hablan de una época en la que el presupuesto siempre fue estrecho, pero la mística de trabajo bastaba para priorizar la ciencia, la formación y la prevención. Hoy el panorama revela una red de monitoreo significativamente reducida, programas formativos clausurados y una diáspora de personal especializado que dejó al país en mayor situación de vulnerabilidad.
Menos precisión en la actividad sismológica
En la actualidad, la Red Sismológica Nacional representa una cuarta parte de lo que era hace una década. Una señal de esta debilidad institucional es que la Fundación tardó 4 horas y 26 minutos en informar a la ciudadanía los detalles sobre el doblete sísmico. El Servicio Geológico de Estados Unidos maneja un estándar promedio de 20 minutos para procesar y publicar un terremoto fuera de su territorio. Para los eventos dentro del estado de California, donde su red sísmica es extensa, los reportan entre 2 y 5 minutos.
Según la propia institución, la Red Sismológica Nacional se encarga de registrar los temblores de Venezuela en tiempo real mediante estaciones de banda ancha “para la reducción de la vulnerabilidad en el país”.
André Singer, presidente de la institución entre 1996 y 2000, precisó que en 1999 se logró reunir los fondos necesarios para la adquisición de la red sismológica moderna que contaba con 35 estaciones de banda ancha y que se instaló a partir del año 2000. En ese año, Funvisis pasó a ser un ente adscrito del recién creado Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Para 2014, en la página web que tenía Funvisis, explicaban que Venezuela contaba con 40 estaciones distribuidas en las zonas de mayor actividad sismológica y que, además, existían redes regionales para complementar con información local, como la Red Sismológica de los Andes Venezolanos (RedSAV) y el Centro de Sismología de la Universidad de Oriente (CSUDO).

Para 2015, en la memoria del Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, curiosamente Funvisis reportó la expansión de la red a 38 estaciones, esto tras la puesta en funcionamiento de dos estaciones sismológicas satelitales y la construcción e instalación de otras dos.
“La red debe contar actualmente por lo menos de unas 10 estaciones, además de disponer de varios acelerómetros y estaciones GPS satelitales en estado de operación”, explicó Singer en entrevista con Runrun.es, y agregó que esto fue posible gracias a un reciente esfuerzo de restauración.
Durante un foro el 2 de julio el doctor Raúl Estévez, fundador del Laboratorio de Geofísica de la Universidad de Los Andes (ULA) aseguró que esta reducción de las estaciones ocurrió por “la falta absoluta de presupuesto y soporte técnico”. Añadió que la red regional de occidente, gestionada por la ULA y que llegó a operar unas 25 estaciones propias, se quedó completamente inoperativa, también por falta de recursos.
En el estado venezolano con mayor peligro sísmico, Sucre, tampoco está activo el Centro de Sismología de la UDO, confirmó a Runrun.es su directora Janette Castillo. La institución contaba con una red de estaciones que abarcaba la región nororiental. La especialista explicó que se vieron afectados tras la pandemia por el desmantelamiento del núcleo Sucre de la UDO y el venido a menos presupuesto universitario. Sin embargo, señaló que en la actualidad están realizando esfuerzos para intentar recuperar la institución y recordó que las redes locales son necesarias para permitir un monitoreo y estudio más detallado de la actividad sísmica del país en cada región.
La suspensión de espacios insignes
Tras el terremoto de Caracas de 1967 —de magnitud 6,5 y que contabilizó unos 283 fallecidos y 2000 heridos— surgió la necesidad de crear una institución especializada en el estudio e investigación de los eventos sísmicos. Así nació Funvisis en julio de 1972. Luego, tras el sismo de Cariaco de 1997 —que dejó 73 víctimas fatales—, el ente modernizó la forma en la que se registraban los terremotos en el territorio: se pasó del papel termosensible a una pantalla digital – satelital que aún en la actualidad se mantiene.
En 1998 se creó uno de los programas insignes de la institución: el Aula Sísmica “Madeleilis Guzmán”, nombrado así por la maestra que falleció durante el sismo de Cariaco tras salvar a dos de sus alumnas. Se trataba de un laboratorio para conocer la respuesta de distintos sectores de la población a los temblores, para adecuar las correspondientes pautas de formación y prevención.
A través del programa se logró la creación en su momento de aulas sísmicas administradas por autoridades locales en diversos rincones de la geografía sísmica del país como Cariaco, Lagunillas de Mérida, El Tocuyo y en el Observatorio Cagigal, previo al cese de las funciones del ex-Museo de Caracas, detalló Singer.

Sin embargo, en 2018 el programa cerró bajo la administración del vicealmirante Roberto Antonio Betancourt Arocha. El espacio donde funcionaba terminó convertido en un salón de actos.
Ben Quintero, exempleado de la institución con más de 20 años de trayectoria en la Gestión Integral de Riesgos de Desastres Socionaturales y Tecnológicos, explicó que bajo esa gestión se pretendía industrializar la formación y cobrar por los talleres. “Esa fue la razón por la cual renuncié a Funvisis, porque el conocimiento y el saber es un derecho universal”, dijo a Runrun.es.
Pese a que cinco fuentes informaron sobre la suspensión del programa, Funvisis en una nota de prensa del 16 de febrero de este año dijo que celebraban los 28 años de su creación.
Bajo la gestión del militar también cerró el Museo Sismológico de Caracas, ubicado en el histórico Observatorio Juan Manuel Cagigal, donde se conservaba, entre otros equipos, un sismómetro Wiechert de mediados del siglo XX.
“Aquel museo disponía de un simulador de sismos para la experimentación de las sacudidas de un terremoto por parte del público, de instructores y personal técnico especializado, y de una biblioteca mantenida por Funvisis. Cumplía una importante función en materia de atención de la demanda social potencialmente más necesitada en materia de prevención sísmica, concerniente a las zonas populares de los alrededores del Observatorio Cagigal y del oeste de Caracas”, detalló Singer y agregó que parte del instrumental y el personal de este Museo se traspasaron a una Sala del Museo de Ciencias Naturales en Bellas Artes.
De acuerdo con Ben Quintero, durante la gestión de Betancourt también se suspendió el servicio telefónico gratuito 0800-TEMBLOR. Runrun.es llamó a ese número varias veces durante la primera semana de julio pero no contestaron.
El pulmón financiero que se secó
El expresidente de la institución durante los años 90 explicó que “la situación presupuestaria deficitaria de Funvisis ha sido un mal recurrente a través de su historia”. Relató que él mismo se enfrentó a estas dificultades y que logró evitar el cierre técnico del ente a través de una rectificación presupuestaria y el apoyo del diputado Walter Márquez ante las diversas fracciones políticas del Congreso. Añadió que la institución se sostuvo “por los ingresos obtenidos por concepto de contratos de estudios de amenaza sísmica que nos estuvo solicitando durante más de 20 años y de manera continua la industria petrolera para la seguridad de sus instalaciones desde el año 1980”.
“En la época de mayor demanda de estudios contratados, aquella fuente de ingresos representó cerca de la mitad del presupuesto anual de Funvisis”, dijo.
Sin embargo, durante los últimos 15 años, esta última fuente de financiamiento se vino a menos a la par del colapso de la industria petrolera. Entonces, Funvisis pasó a depender casi exclusivamente del presupuesto de los ministerios a los que estaba subordinada.
En 2015, cuando estaba adscrito al Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, la institución reconoció entre los obstáculos para cumplir con sus objetivos que “el retardo en la liquidación de divisas ha paralizado los procesos de compras de equipos tecnológicos adquiridos en el exterior, que incurren en demoras en la ejecución física de los proyectos, así como el correcto desenvolvimiento de las funciones de seguimiento de la actividad a nivel nacional de FUNVISIS”.
Por decreto del entonces presidente Nicolás Maduro, en 2018 Funvisis pasó a ser un ente adscrito al Ministerio de Interior, Justicia y Paz cuando estaba a cargo Néstor Reverol. El entonces titular de esa cartera indicó que el cambio era para potenciar el Servicio Sismológico Nacional, con inversiones a las diferentes estaciones distribuidas en todo el territorio y garantizar su seguridad.
Sin embargo, esta garantía de seguridad no fue rotunda. A pocos días de los terremotos del 24 de junio, el geólogo Franck Audemard de Funvisis denunció el hurto de un sensor instalado para monitorear movimientos telúricos de la falla de Boconó, que guarda relación con el primero de los sismos que se registraron el mes pasado. El equipo lo instalaron en 2013 en el sector La Chicharronera, entre Morón y Barquisimeto, dentro de una propiedad del exgrandeliga venezolano Melvin Mora. “Los datos del equipo son vitales para lo que está ocurriendo en materia sísmica en el país”, dijo en un video compartido en redes sociales.
Escaso personal especializado
Ben Quintero señaló que a partir de septiembre de 2025 tomó el mando el actual presidente de Funvisis, el General de División (G/D) Luis Alejandro Jiménez Villarruel.
“A él le tocó la parte fuerte, porque ya recibe la Fundación sin insumos, sin equipos, sin herramientas y sin material logístico y además con el poco personal calificado, en vista que la mayoría pasó a ser persona non grata para la fundación por parte del vicealmirante Betancourt y de la mayoría de su tren directivo, al punto que negó la visita de personas que quisieran usar la biblioteca disponible en la Fundación para el público en general”, dijo.
Estévez, de la ULA, coincidió en que existe una falta de expertos en el tema en el país, que atribuye a la fuga de talentos ocasionada por la asfixia a las universidades y a los centros de investigación. “Las generaciones de relevo en el área se fueron. Quedamos los jubilados”, lamentó durante un foro en el Colegio de Ingenieros de Mérida.
Días después del doblete sísmico, la ingeniera geóloga Luiraimar Salazar denunció en su cuenta de X que el deterioro coincide directamente con la gestión militar que asumió la institución desde 2017, periodo en el que denunció que hubo jubilaciones forzadas de científicos experimentados. También señaló que a otros especialistas los apartaron de la institución y que el personal que se mantiene en la institución lo hace con salarios precarios y recursos cada vez más limitados.
La experta insistió en que la ciudadanía tiene derecho a cuestionar sobre qué decisiones se tomaron y cuáles no, y cómo eso impactó en la capacidad del país para monitorear y estudiar su amenaza sísmica.
Runrun.es acudió a la sede de Funvisis en Caracas para buscar una declaración oficial, sin embargo el personal de la entrada indicó que no había nadie disponible para atender la solicitud. Indicaron que se comunicarían con el medio para gestionar una entrevista, pero al momento de esta publicación no sucedió.




