El activista y periodista venezolano Melanio Escobar denunció desde el exilio en Estados Unidos una nueva ola de hostigamiento, difamación y amenazas de muerte dirigida contra él y su entorno familiar.
A través de un comunicado publicado en sus redes sociales, el defensor de derechos humanos responsabilizó directamente al gobierno venezolano por cualquier agresión física que puedan sufrir su esposa, su hija o él.
El origen de la campaña y la amplificación estatal
El ataque comenzó días atrás, cuando un exempleado del empresario Alex Saab impulsó una narrativa difamatoria en Venezuela. En este intento de desinformación, tergiversaron declaraciones de Escobar para vincularlo falsamente con insultos hacia los dirigentes opositores María Corina Machado y Juan Pablo Guanipa.
Aunque la organización de verificación Cazadores de Fake News desmintió la manipulación, el contenido fue amplificado en televisión nacional por Diosdado Cabello durante su programa semanal Con el Mazo Dando. Para Escobar, esta acción evidencia que el aparato estatal mantiene un seguimiento sistemático contra las voces críticas en el extranjero.
Escalada de amedrentamiento a la familia
La presión se intensificó tras la emisión televisiva. Cuentas anónimas en la red social X divulgaron fotografías de la esposa e hija del periodista acompañadas de mensajes violentos. Entre las publicaciones destacó la del usuario @Johnnyse33, quien difundió una imagen familiar junto a la frase “Para cuándo estos” y emojis de cuchillos, gotas de sangre y hospitales.
“Soy periodista y defensor de derechos humanos. Llevo años siendo perseguido por una dictadura que me obligó a abandonar mi país y que, incluso después de años viviendo en Estados Unidos, continúa acosándome, señalándome y amenazándome”, expresó Escobar.
El 30 de octubre la agresión escaló. El usuario Alexander León Ramos (@Alex_elleon40) respondió a un alerta del comunicador escribiéndole directamente: “Hay que tratarte como objetivo militar… A TI”.
Persecución sin fronteras y respaldo internacional
Escobar advirtió que la intimidación y la censura no se detienen en las fronteras venezolanas. Señaló que estas tácticas persisten sin importar el contexto político, las dinámicas de la administración estadounidense o los procesos de negociación en Caracas.
“Ninguna persona debería tener que acostumbrarse a vivir bajo amenazas de muerte, mucho menos cuando estas incluyen a su esposa y a sus hijos”, remarcó el activista.
El comunicador agradeció las muestras de solidaridad recibidas por parte de colegas, medios de comunicación y organizaciones internacionales. Subrayó que la denuncia colectiva y la visibilización son las herramientas principales para frenar la represión transnacional y proteger a las familias de los perseguidos políticos.






