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Oposición

Centro de Comunicación Nacional alerta sobre una
La cuenta en Twitter @Presidencia_Ve denuncia sobre una jornada médica contra el COVID-19 únicamente en la residencia del Presidente (E), Juan Guaidó. 

A través de un hilo en la red social Twitter, la cuenta encargada de difundir información de la presidencia, encabezada por Juan Guaidó, denunció este domingo, 29 de marzo, que una jornada médica se estaría llevando exclusivamente en la residencia del presidente (E), como parte de las persecuciones en contra de la oposición. 

Además, el Centro de Comunicación Nacional añadió que la administración de Maduro realiza esto para “infundir temor”, bajo el  contexto de la emergencia humanitaria. 

Finalmente, denunciaron que la “Furia Revolucionaria” puso en marcha un plan para amedrentar a miembros del equipo de Guaidó y a los parlamentarios de la Asamblea Nacional, reconocida a nivel internacional. 

Esta jornada médica “contra la pandemia” ocurre el mismo día en que se generó el secuestro de dos miembros del equipo de Juan Guaidó en Caracas y se escribieron amenazas en los estados Táchira y Portuguesa en las viviendas de líderes opositores. 

Proceder de la oposición y de los narcoacusados, por Eddie A. Ramírez S.

La dirigencia opositora y los partidarios del narcorégimen deben entender que la situación  tuvo un giro de 180 grados. Quien acusa a Maduro y a sus compinches es la justicia de los Estados Unidos, la cual no es sumisa al Poder Ejecutivo, como en Venezuela, Cuba o Nicaragua. Es decir,  que la acusación no es política, sino basada en hechos o indicios que los acusados deberán rebatir o aceptar. 

Si hasta hace poco se podía estar o no de acuerdo con diálogos, hoy esa opción no es posible. Quien lo intente saldrá salpicado por complicidad con uno de los más graves delitos en contra de la humanidad, como es el relacionado con las drogas.

Seguir discutiendo si en tiempos de pandemia se debe o no  coordinar esfuerzos con el narcorégimen para paliar la situación y si es apropiado o no solicitar eliminar las sanciones, como propone  la señora Bachellet, Enrique Ochoa Antich  y otros, no tiene justificación. Esas propuestas, aunque quizá válidas para alguien que no conoce nuestra realidad, en la práctica no tendrán ningún resultado positivo. El narcorégimen desmanteló nuestro sistema hospitalario público, obligó a muchos médicos a emigrar y sometió a los enfermos a sufrir las penurias de la escasez de medicinas. Pretender que ese mismo equipo de corruptos pueda enderezar entuertos es ser ingenuo o cómplice.

Nuestra dirigencia unida debe exigir a la Fuerza Armada y al sistema judicial el desconocimiento del usurpador Maduro. No hay otra opción, como lo acaba de expresar Horacio Medina, presidente de Unapetrol y miembro de la Asociación Civil Gente del Petróleo.

Por su parte, Maduro y otros acusados tienen solo dos caminos sensatos : irse a Cuba o a cualquier otro país que se comprometa a no extraditarlos o entregarse a la justicia norteamericana. Esta última opción es la que más les conviene, para no vivir con el temor de ser extraditados. En los tribunales se pueden declarar culpables para obtener el beneficio de una condena reducida o correr el riesgo de ir a un juicio que pueden perder y, en consecuencia, pasar muchos más años entre rejas. Una tercera opción es aferrarse al poder, lo cual sería suicida para los acusados y para quienes decidan seguir apoyándolos.

Una vez que se instale en Miraflores un gobierno de transición, nuestros dirigentes deberán evidenciar su disposición a enrumbar a Venezuela por el camino de la inclusión y del desarrollo sustentable. No puede ser una transición corta, ya que la situación es muy diferente a la de 1958

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamire[email protected]

¿Tregua al mal?, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini 

La tregua es para los venezolanos de bien, principios éticos, valores morales y buenas costumbres, es decir, la inmensa mayoría. Sin embargo, da escalofrío e indignación observar cómo interesados cohabitadores, bolichicos, socios, cómplices del oficialismo, convenientes sinvergüenzas e inmorales voluntarios plantean sin sonrojo ni recato “darle una tregua” al régimen a cuenta del coronavirus que tardó en enfrentar, enmascarado en sus embustes habituales como la reciente del Interferón que atribuyen a Cuba. No es un invento cubano sino un reforzador del sistema inmunológico descubierto en Suiza hace 50 años. La característica politiquera es negar, ocultar, mentir, tergiversar, minimizar lo que finalmente saldrá a la luz. No conocen el compromiso inexcusable de rendir cuentas, y menos el significado de exponer la verdad.

Mucho antes de la aparición del coronavirus, el país sufría el colapso de los servicios públicos, inseguridad, hiperinflación, precariedad de sueldos, escasez, falta de medicinas y hambruna.

Quien merece una pausa es Venezuela y sus ciudadanos, hace tiempo enfermos de hambre, abandono, injusticias, erosión de la esperanza. La más reciente y perniciosa mentira del régimen fue no tomar medidas de prevención y tratamiento del coronavirus, cuando el resto del mundo -excepto Cuba- lo hacía.

Irresponsables, insensatos, que solo reaccionan cuando están contra la pared, por idealizar al castrismo comunista incompetente o simplemente mirar hacia otro lado, como la ignominia cubana que solo quiere los ingresos de los turistas. Puede que los cubanos lo tomen con resignación por hábito, conformismo, más de sesenta años de tiranía despiadada, mientras empiezan a enfermar y morir en las narices de Díaz-Canel, encubridor compinche formado por el castrismo de Raúl, demás vejestorios y sumisos de la afrenta habanera. Afortunadamente, los venezolanos -salvo las imbéciles excepciones- seguimos siendo cada día menos así.

Se impone la solidaridad entre ciudadanos para arrimarnos el hombro, auxiliarnos, resguardarnos, y enfrentar con éxito la pandemia. Todos tenemos miedo y no nos falta razón. El miedo es libre, dice el refranero popular. Sin embargo, debemos sumar esfuerzos en una labor educativa de prevención, acompañamiento y coordinación de esfuerzos cada uno en su nivel, de acuerdo a sus posibilidades.

Embustes y descaro sembrados por el chavismo, que no respeta ni siquiera la figura inmensa de Simón Bolívar, ha generado en ciudadanos hartos de falsedades e incompetencias, una convicción: no se le puede creer nada al oficialismo que habla mucho y nada cumple.

Un régimen que premia a sinvergüenzas desfachatados, castiga a quienes respetan derechos y deberes, que da rienda suelta al malandraje delincuencial y alimenta mal o peor a los mismos que lo sostienen. Ciego y sordo, solo ve la ficticia felicidad cubana y propias apariencias hipócritas, hace que el ciudadano entienda que Cuba no es feliz, ni las mentiras en Venezuela han sido nunca, ni podrán jamás ser verdades.

No hay cara suficientemente dura para vociferar sobre un sistema de salud ayudado por médicos cubanos cuyo trabajo se paga en dólares a La Habana; formados a la carrera, sin cubrir las mínimas exigencias de la profesión médica venezolana que ha mantenido siempre la alta calidad profesional que hoy se demuestra en los países donde nuestros cirujanos han tenido que emigrar. Los que aquí permanecen solo tienen estructuras vacías e insalubres, sin dotación de insumos tan elementales como mascarillas y guantes, sin electricidad confiable ni agua para que galenos, enfermeras y desesperanzados pacientes, puedan lavarse las manos.

Disparatado e imposible confiar en quienes lo han destruido todo, midas tropicales de la imbecilidad que arruinaron la industria petrolera, venden a precios absurdos el oro reservado para cuidar el bienestar de los venezolanos, y en esas manos irresponsables de patibularios se usa solo para saciar sus propios intereses egoístas, rastreros como la mafia de bandidos, descarados inmisericordes sin piedad a los que ya nadie cree.

Tomará tiempo, pero pasará el coronavirus. Nunca sabremos cuántos venezolanos fueron infectados ni cuantos murieron, ¿cómo distinguir entre los que sucumben por el maligno, cruel virus y quienes mueren enfermos sin tratamiento, por hambre, delincuencia o cuerpos policiales?

Venezuela está urgida de ayuda internacional. Está comprobado. Es más que evidente. Guste o no, hay que asumirlo con arrojo y valentía, exigirla con responsabilidad y obtenerla para bienestar del país. Es una lucha que no admite tregua hasta derrotar a los culpables de tanta desidia, corrupción, indolencia y muerte. Deben enfrentar la justicia y pagar sus deudas con la sociedad.

Somos nosotros, venezolanos, los que necesitamos una tregua.

La batalla criolla de Karánsebes, por Eddie A. Ramírez S.

Mientras el usurpador y sus esbirros continúan atropellando nuestros derechos, algunos venezolanos de oposición agreden a otros opositores mediante tuits, artículos o declaraciones. La insensatez del fuego amigo está causando mucho daño al sembrar desconfianza. Cabe recordar el enfrentamiento entre tropas austríacas que se enfrentaron entre sí, permitiendo el triunfo de los otomanos en la batalla de Karánsebes, durante la guerra austro-turca de 1788.

Al parecer, el enfrentamiento fratricida se originó por causas etílicas y se agravó por la confusión entre soldados que hablaban diferentes idiomas. Sea o no cierto, se non e vera, e ben trovato, es decir que si no es cierto es apropiado para describir lo que sucede en esta otrora tierra de gracia.

Aquí quizá el enfrentamiento entre quienes luchan por salir de la narcodictadura no sea por ingesta de licor de uno de los grupos, aunque puede que sí haya algunos borrachos de poder. No debería ser un problema de idiomas, ya que todos hablan castellano, aunque puede que algunos no evolucionados solo entiendan castellano antiguo.

La Asamblea Nacional aprobó el 10 de marzo el Pliego Nacional de Conflicto, que debe unificar la lucha por el restablecimiento de la democracia y el rescate de nuestros derechos.

Quien no lo acepte es porque está de acuerdo con la narcodictadura. Dicho pliego establece claramente la exigencia de elección presidencial libre, justa y verificable. Como condiciones no negociables: nuevo Consejo Nacional Electoral designado por la Asamblea Nacional, rehabilitación de las organizaciones políticas, habilitación y el retorno de los derechos políticos de todos los ciudadanos, garantía del derecho del voto de quienes tuvieron que emigrar, observación internacional con credibilidad en todas las etapas del proceso electoral, rescate de los poderes públicos y oposición a falsos diálogos.

El único punto de divergencia pareciera ser la exigencia de algunos de no ir a elecciones con el usurpador en Miraflores, lo cual sería ideal. Sin embargo, si se dan las otras condiciones no debería ser un punto de honor. Vociferar que primero debe irse el usurpador, a pesar de estar conscientes de que no se dispone de la fortaleza para defenestrarlo, así como criticar al presidente (e) Guaidó por no cumplir ese mandato, es solo un buen deseo de algunos, ignorancia de otros e irresponsabilidad de quienes conocen las fortalezas y debilidades del régimen y de la oposición.

Alegar que con Maduro en Miraflores no puede haber elecciones libres podría ser cierto, y también que con sus paramilitares rojos intentará amedrentar a los votantes, pero la posición de nuestros diputados es clara: si no hay elecciones libres, justas y verificables no participaremos en ningún proceso electoral. Para que el usurpador las acepte debe continuar la protesta en las calles (tras la cuarentena por la pandemia del Covid-19), la oposición tiene que estar unida y las sanciones internacionales deben intensificarse, haciendo caso omiso a lo que predican algunos. Salir del régimen, así como del coronavirus, amerita sacrificios.

Si la presión sobre Maduro lo obliga a realizar elecciones limpias es indudable el triunfo de la oposición, siempre y cuando acuda unida alrededor de un solo candidato presidencial y con candidatos también únicos para las parlamentarias. Ante esta situación, hay cierta probabilidad de que el usurpador proceda a arrebatar como Jalisco, por lo que tendremos que dar otra pelea, pero con fortalezas que impedirán una nueva usurpación.

Es positivo que algunos dirigentes políticos sigan insistiendo en que primero debe cesar la usurpación, pero sin descalificar a quienes piensan que, a pesar de todo, no es imprescindible si se logran las condiciones electorales. Desde luego no votaremos si lo que hay es un acuerdo entre la farsa de la nanomesa de diálogo roja y el régimen. Aspiramos a que prive la sensatez en aquellos dirigentes y opositores de buena fe. No podemos seguir sometidos a fuego amigo.

Hasta ahora solo han sido escaramuzas, no permitamos se convierta en batalla como la de Karánsebes y triunfen los rojos.

Como (había) en botica

* Los rojos no solo destruyeron Pdvsa, sino también el Fondo de Jubilación de los trabajadores, sumiendo en la miseria a quienes dedicaron su vida a la empresa. Sin embargo algunos jubilados, quizá por desesperación, todavía creen en cantos de sirena que los llaman a “recuperar” a la que fue nuestra principal industria.

* El Informe actualizado de la Comisionada DDHH de la ONU reitera las violaciones a los derechos humanos, aunque omite la prohibición a su equipo en Venezuela de visitar los sitios de tortura de la DGCIM.

* Valientes familiares del capitán de navío Luis de la Sotta, del coronel Jhonny Mejías y del teniente coronel Ruperto Molina denuncian nuevos atropellos.

* Tamara Sujú sigue realizando excelente labor divulgativa en el exterior sobre las violaciones a los DD. HH., señalando los responsables ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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El madurismo siempre miente, por Brian Fincheltub

@BrianFincheltub

Algunos pudieran sorprenderse de que, tras veinte años de oscurantismo y negación de la realidad, la dictadura chavista haya “informado” sobre la llegada al país del coronavirus y que además haya anunciado sin dilación medidas que, en general, no distan de las recomendaciones internacionales emanadas de la Organización Mundial de la Salud. Me refiero a la cuarentena obligatoria para los viajeros provenientes de países de riesgo y la suspensión de clases y actividades masivas.

Sin embargo, no deberíamos ser tan ingenuos, las motivaciones detrás de este viraje en la manera de proceder del régimen chavista están lejos de ser la protección y seguridad de la población venezolana. Lo que hay detrás es un macabro cálculo político del cual pretenden salir fortalecidos.

Todos estamos al tanto del aislamiento que la violación sistemática de los derechos humanos ha producido en las estructuras de poder nacional. La dictadura perdió todo tipo de credibilidad internacional frente a una mayoría de naciones que han condenado el accionar autoritario del chavismo. Al punto de que hoy, lejos de contar con aliados, tienen simplemente dos acreedores principales: China y Rusia.

Frente a este panorama sombrío, el régimen ve en la crisis del coronavirus una oportunidad para recuperar la confianza del mundo, de allí que quieran hacer prueba de una transparencia que no es tal cosa. Actúan como si les importara la gente, pero en realidad solo les importa el poder y, para mantenerlo, necesitan romper con el cerco diplomático que les ha sido impuesto.

Han mentido durante veinte años y esta vez no será la excepción.

Por ejemplo, estos días no han parado de repetir que las sanciones les han impedido comprar medicinas, cuando saben que eso es totalmente falso, pues estas medidas no incluyen los insumos médicos, las piezas de repuesto y los componentes para productos sanitarios.

Es solo un discurso que forma parte del plan para presionar al mundo sobre la necesidad de flexibilizar las restricciones económicas impuestas a funcionarios corruptos y que hoy pretenden ser presentadas como sanciones a todos los venezolanos. Que nadie se deje engañar, la situación actual de Venezuela no es nueva, los venezolanos tenemos dos décadas viviéndola  como resultado de un modelo de destrucción que se apoderó de Venezuela arrasando todo a su paso.

La naturaleza del régimen no ha cambiado, todos aspiramos a que esta pandemia no se expanda en el país porque las consecuencias serían desastrosas. Pero no es difícil imaginar cuál sería el accionar del régimen frente a tal escenario. Por ahora toca protegernos nosotros y proteger a los nuestros, no podemos dejar nuestra vida en las manos de quienes jamás les ha importado.

@LFuenmayorToro

La epidemia mundial, hoy ya pandemia, producida por el nuevo coronavirus ha tenido una difusión abundante, más que inusitada, a través de la prensa internacional y de las redes electrónicas. Este fenómeno informativo no ha ido reduciéndose con el tiempo sino que se ha mantenido e incluso exacerbado. La información y la desinformación han corrido en forma paralela y entremezclada una con otra por el mundo entero. El exceso informativo puede perfectamente ser calificado de propaganda, muchas veces confusa, incompleta y contradictoria y dirigida en varias direcciones y con diferentes propósitos. La generación de miedo parece muchas veces ser su objetivo, miedo que degenera rápidamente en terror.

Miedo que es aprovechado en distintas formas para el control de la población, para la generación de xenofobia y para la creación de conductas no necesariamente adecuadas socialmente con miras hacia el futuro.

Los efectos de la epidemia sobre la vida cotidiana de la gente han sido trágicos y más que evidentes en muchos países. El efecto sobre la producción ya se siente en todas partes y ha afectado tanto a los grandes productores  desarrollados como a los encargados de generar las materias primas. El uso industrial del petróleo ha caído y con ello su precio en el mercado internacional, lo que en el caso de Venezuela nos coloca en situaciones peores que las vividas hasta este momento. En nuestro caso, además, dado el enfrentamiento a muerte existente entre el gobierno depredador y la oposición extremista transnacionalizada, el escenario es más grave por la contaminación politiquera de todo lo que ocurre. Los primeros, cultivando su demagogia, su autoritarismo y su modo militar de hacer política. Los otros, esperanzados en tener de aliado al coronavirus en el derrocamiento de Maduro.

Por su parte, la gente, los venezolanos, enloquecidos con tantos videos, audios, imágenes, caricaturas, humor negro, consejos de supuestos expertos, programas televisivos, noticieros nacionales y mundiales, sin saber realmente qué hacer se dedican a compras nerviosas de lo que se les ocurra: tapabocas, papel sanitario, alimentos, frutas con vitamina C, enseres de limpieza, preparaciones y geles alcoholados muchas veces inservibles, gasolina, desinfectantes y paremos de contar. Hay quienes ya son capaces de establecer el diagnóstico diferencial entre un paciente con coronavirus y uno con resfriado común. Se los oye dando “conferencias” a sus amigos sobre la materia y sobre cómo proceder. Ni qué hablar de las soluciones mágicas o provenientes del campo de la brujería.  

Guaidó y su séquito ya han dicho que no es el gobierno quien tiene la capacidad de enfrentar la epidemia, sino que son ellos quienes disponen de los contactos internacionales para “salvar” a Venezuela de este virus castro comunista. Juegan claramente al desastre. No les importa que los venezolanos se enfermen y mueran, mientras crean que se acercan al cese de la usurpación. Distintos gobiernos han tomado medidas drásticas para contener la expansión de la infección; el nuestro, presidido por Nicolás Maduro aunque no me guste, también ha ido tomando las suyas. Tenemos un gobierno muy malo desde el punto de vista de su eficiencia, entre otros, pero es quien administra el sistema de salud y es el que tenemos. O apostamos a que haga las cosas bien o sucumbiremos ante la epidemia.

Se impone una tregua para enfrentar a un enemigo común: el coronavirus. Este virus infecta por igual a chavecistas, opositores de todos los partidos, apartidistas, independientes y gobernantes de todos los signos. Infecta a venezolanos y extranjeros que vivan en Venezuela, que es donde podemos actuar. ¿Es mucho pedir esta tregua? ¿Es alocado exigir que unamos esfuerzos contra un enemigo común que nos afectará a todos?

Dictadura atípica y oposición dispuesta, por Eddie A. Ramírez S.

En las dictaduras típicas hay crecimiento económico, respeto a la propiedad privada y se  rodean de  gente con talento aunque sin probidad. La represión está dirigida solo a opositores que realizan actos de sabotaje o acciones violentas y la población permanece silenciosa ante lo atropellos, muchas organizaciones de la sociedad civil apoyan al régimen de facto y se realizan muy pocas protestas populares. El hampa es reducida al mínimo, existe un severo control de armas y la corrupción está limitada a los altos jerarcas. La censura es estricta.

En la dictadura de Chávez-Maduro hay destrucción del aparato productivo privado y del Estado, a veces ex profeso y otras por ineptitud, y está integrada por gente sin talento, ni probidad. La represión es contra la población en general que a diario protesta pacíficamente.

Todas las organizaciones de la sociedad civil, entre ellas los diferentes gremios de producción, profesionales y de trabajadores en general, periodistas, las universidades, academias, ONG de derechos humanos, del área ambiental y cultural, expresan públicamente su rechazo a la dictadura. El hampa crece día a día y la corrupción en las empresas y organismos del Estado abarca todos los estratos. La censura es selectiva.

A lo anterior hay que añadir el hecho inédito de que es rechazada y no reconocida por las principales democracias del mundo, algunas de las cuales aplican sanciones al régimen. Además, tiene estrecha relación con el narcotráfico, con la guerrilla colombiana y con grupos terroristas islámicos También financia grupos subversivos en otros países.

Ante tantos puntos en contra, a muchos extraña que esta dictadura haya podido subsistir. Básicamente esto se debe a la sumisión total de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y del resto de los jueces civiles y militares. Los primeros validan todas las violaciones a la Constitución e inhabilitan a partidos políticos y a candidatos. Los jueces de diferentes instancias condenan a detenidos políticos sin causa alguna o demoran los juicios. El otro sostén de la dictadura es el Alto Mando Militar y algunos oficiales, principalmente de la Guardia Nacional, que se prestan a reprimir e  incluso asesinar a manifestantes.

Es importante recalcar que, a pesar de la represión, los ciudadanos siguen dispuestos a protestar. Ya no son las marchas multitudinarias de años pasados, sino protestas de grupos relativamente pequeños, todos los días y en todos los pueblos y ciudades. En el 2019, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, hubo 16 739 protestas, 58 % de las mismas para exigir derechos económicos, sociales, culturales y ambientales y 42 % en demanda de derechos civiles y políticos.

En cuanto a los presos políticos, el Foro Penal Venezolano informa que a la fecha son 388, de los cuales 270 son civiles y 118 militares. Cabe destacar las pésimas condiciones en que se encuentran, tanto por el reducido tamaño de muchas de las celdas, como de las restricciones para recibir atención médica, horas de sol y esparcimiento, así como las frecuentes limitaciones y prohibiciones de recibir visitas de familiares, abogados y amistades. Más grave aun son las denuncias fundadas de casos de torturas en la Dirección de Contrainteligencia Militar, así como el elevado número de presos sin juicio. El último caso denunciado es de los seis tenientes coroneles, entre ellos Marín Chaparro y otros oficiales como el capitán Alarcón Camacho, detenidos hace dos años sin que los tribunales militares hayan iniciado el juicio.  

Ante esta situación, los partidos políticos y el resto de la sociedad civil deben estar dispuestos a seguir presionando y ponerse de acuerdo sobre las acciones a tomar. Las sanciones internacionales no son para derrocar al usurpador, sino para obligarlo a realizar elecciones transparentes. Por ello debemos prepararnos. Deben ser elecciones presidenciales y parlamentarias, con supervisión internacional y un nuevo CNE. Es necesario desmontar mitos. Las máquinas pueden ser manipuladas, pero una auditoría antes y después elimina esa posibilidad. El Registro Electoral  seguramente tiene innumerables votantes fantasma, pero el voto puede ser controlado con los testigos de mesa.

La trampa se genera cuando las máquinas quedan sin nuestros testigos, sea porque no los tenemos o porque los esbirros del régimen les impiden su trabajo. Cuando los hemos tenido siempre ha coincidido lo que informa la máquina, con el conteo de las papeletas. Exijamos condiciones y procedamos con decisión a sabiendas de que, cuando ganemos, el régimen intentará arrebatar y será otra pelea que tendremos que dar.

Como (había) en botica

* Todos a la calle hoy 10 de marzo en apoyo a la democracia, al presidente (e) Guaidó y a nuestros diputados.

* Protestamos la detención del intelectual Alfredo Coronil.

* Sospechoso el incendio del galpón del CNE, cuya custodia es responsabilidad de la dictadura.

* Felicitaciones a Mariela Poleo, nueva presidenta de la Fundación Simón Bolívar, de Citgo.

* Gabriela Montero es admirable como excelsa pianista y por su calidad humana. Su apoyo al joven tenor Luis Magallanes es una prueba más de ello.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!     

[email protected]                           

Verdades que quitan máscaras, por Luis Fuenmayor Toro

@LFuenmayorToro

* Los líderes de varios partidos de oposición de la Asamblea Nacional guaidoísta, concretamente del llamado G4, son empresarios además de dirigentes políticos, razón por la cual deben atender a sus empresas para evitarles problemas, para mantenerlas e incluso hacerlas crecer o sacarle mayores beneficios. Esta condición les permite una vida más que holgada, sin las limitaciones financieras del resto de los venezolanos, lo que les da libertades que otros no tienen, como la de viajar a cualquier parte del mundo a descansar y divertirse. Nada de esto sería criticable si sus negocios son limpios y si los mismos no son determinantes de sus posiciones políticas.

* Quienes están en esta situación harán todo lo posible porque sus empresas no se vean afectadas en forma vital, por las sanciones económicas establecidas por el gobierno estadounidense. Es lógico y muy humano pensar que para ellos sería terrible que sus cuentas en el extranjero fueran intervenidas y se las limitara en sus actividades. Siguiendo este hilo de reflexiones, se podría suponer que este peligro está condicionando de forma decisiva sus alineamientos con las directrices del Departamento de Estado. “No quiero peos con los gringos”, se le oyó decir a un dirigente nacional de un partido importante del G4, lo que puede estar referido a la necesidad de proteger sus intereses económicos.

* Se entendería entonces claramente la razón de que partidos políticos, inclinados normalmente a participar en todo tipo de elecciones, se mantengan en una posición abstencionista absurda, siguiendo al pie de la letra las posiciones del extremismo guaidoísta. Un abandono de esta posición, mantenida ya por más de un año, puede significar ser sujetos de sanciones que los golpeen financieramente en forma drástica. Es decir que no tienen la libertad para actuar políticamente que pueden tener quienes no tengan estas limitaciones empresariales. Son dirigentes mediatizados por sus intereses personales económicos, lo cual lleva a la mediatización de sus organizaciones político partidistas.

* Recientemente, un prestigioso diario estadounidense reveló las conversaciones, negociaciones y acuerdos llevados adelante en el pasado cercano entre Lorenzo Mendoza, uno de los dueños importantes de Empresas Polar, y el gobierno de Nicolás Maduro. En estas, el gobierno acordó dejar de hostigar al empresario y a su empresa si este reducía su participación en la política y sus ambiciones presidenciales. Fue un acuerdo similar al que mucho antes, luego del golpe de Estado de 2002, realizó el presidente Chávez con el empresario Cisneros, dueño de Venevisión. Ambos empresarios se silenciaron y adoptaron una posición mucho menos beligerante que la que tenían.

* Algunos podrán calificar este tipo de arreglos como un chantaje efectuado por el gobierno “revolucionario” contra estos empresarios. Esto no está lejos de la realidad, pero sería una situación idéntica a la ya señalada entre la administración Trump y las empresas de los políticos del G4, que estarían siendo chantajeados para que continúen impulsando la política gringa contra el régimen de Maduro. ¿Chantaje o acuerdo político? No importa. Su resultado es el mismo: la mediatización de la política por la preponderancia de intereses financieros o comerciales.

* Este mecanismo podría estar jugando a favor del gobierno también en otros casos. La unidad del PSUV podría estar siendo fortificada por los intereses económicos de una parte de sus dirigentes y de quienes los soportan en la FANB, además de las coincidencias ideológicas, políticas y de sobrevivencia que deben existir. Es teniendo en cuenta todos estos condicionantes e influencias como se puede entender el desarrollo de la política venezolana. Y de la mundial también.