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Papa Francisco pidió concordia para Venezuela en su mensaje de Navidad

EL PAPA FRANCISCO deseó que Venezuela pueda encontrar la “concordia” y que llegue la “reconciliación” a Nicaragua, anhelos que expresó en su tradicional mensaje de Navidad pronunciado desde la Logia central de la basílica de San Pedro.

Que este tiempo de bendición le permita a Venezuela encontrar de nuevo la concordia y que todos los miembros de la sociedad trabajen fraternalmente por el desarrollo del país, ayudando a los sectores más débiles de la población”, proclamó Francisco.

Además, rogó para que “delante del Niño Jesús, los habitantes de la querida Nicaragua se redescubran hermanos, para que no prevalezcan las divisiones y las discordias, sino que todos se esfuercen por favorecer la reconciliación y por construir juntos el futuro del país”.

Nicaragua y Venezuela fueron los países nombrados por Francisco junto a Yemen, Tierra Santa, Siria, el continente africano y Ucrania en su recorrido por los conflictos en el mundo y sus deseos de paz para esta Navidad.

Francisco subrayó en el mensaje de este año que todos somos hermanos y que las diferencias son una riqueza y no un peligro.

También pidió por “los pueblos que sufren las colonizaciones ideológicas, culturales y económicas viendo lacerada su libertad y su identidad, y que sufren por el hambre y la falta de servicios educativos y sanitarios”.

La esperanza de la Navidad, por Armando Armas

Nacimiento-

 

La verdad es que no soy las persona más religiosa del mundo, pero si algo me queda claro es que la historia se divide antes y después de Cristo por el hecho de su prédica y acción desde el amor, su sacrificio personal por mantener la coherencia con sus ideales, y la organización que hubo luego para consolidar dicha visión/enseñanza/ejemplo a través de la iglesia (o las iglesias).

Hace 2017 años, José y María, una pareja pobre de Judea, llegaba a Belen huyendo de los designios de Herodes, el rey que había ordenado el asesinato de todos los niños por la amenaza del nacimiento del rey de los judíos. Maria ya estaba por dar a luz, cansados de tanto trajinar, con hambre y fatiga, después de haber sido rechazados por los posaderos de la zona al final lograron asentarse en un pesebre.

Entre la noche de ese 24 de diciembre y la madrugada del 25, la joven mujer traería al mundo a quien se convertiría en la esperanza de la humanidad … Al menos eso es lo que nos dicen a quienes crecimos bajo la tradición religiosa del cristianismo.

Con la llegada del

vino la promesa de un mundo mejor. Y esa idea, la idea de la esperanza de un mundo mejor, más allá de las diferencias y/o discrepancias históricas y religiosas que sobre la fiesta de Navidad puedan haber, es la idea que estamos llamados a abrazar el día de hoy.

La prédica de amor y bondad de Cristo hizo de su nacimiento un evento que dividió en dos el tiempo de nuestra era. He allí la esencia de la celebración a quienes pertenecemos a la tradición judeo-cristiana. La celebración del nacimiento de una esperanza que radica en la prédica y el accionar desde el amor.

Un amor tan grande que llego hasta el sacrificio de su propia vida para abrir la posibilidad de redención a todo aquel que se arrepintiera (requisito personalísimo) de sus errores (pecados) y de esta manera liberarlos.

El amor por nuestra familia. El amor por nuestros seres queridos. El amor por nuestros amigos. El amor por nuestra tierra. El amor por nuestras tradiciones, nuestra música, nuestros olores y nuestros sabores.

Algunos de esos amores que hoy en día parecen solo recuerdos que añorar, pero deben ser en realidad los motivos para seguir luchando.

Y es que cada manifestación de amor lleva consigo una semilla de esperanza; y la esperanza es el combustible del alma.

Es imperativo que logremos rescatarla y para ello primero debemos reconocerla hasta en los más pequeños gestos de amor. En los más cotidianos. Que nos alegremos, por ejemplo, con el júbilo de las familias que hoy se reencuentran, bien sea por el retorno de sus seres queridos a sus casas o la visita a otras latitudes a las que han tenido que marcharse buscando oportunidades de vida.

En este sentido no puedo dejar de mencionar a las familias venezolanas de aquellos que fueron injustamente detenidos por luchar por su país.

Soy de los que tiene reservas con el llamado “proceso de negociación” que se está llevando a cabo actualmente entre el régimen de Maduro y la representación de la oposición, pero es un echo irrefutable que hoy por ejemplo, decenas de familias gozarán de una alegría enorme de poder pasar navidad con sus seres queridos, y esto, en buena medida, se debe a este proceso.

Estoy seguro que el día de hoy, a esas familias las embarga un sentimiento de satisfacción y algarabía y tienen, sin duda, la esperanza renovada y a flor de piel. Una esperanza que esperemos sea contagiosa y se propague a todos los hombres y todas las mujeres de buena voluntad para que en el 2018 se produzca el tan añorado cambio para Venezuela.

Ese es mi ruego y esa es mi esperanza de esta navidad.

@ArmandoArmas

Maduro, Doctor Zhivago y el Niño Jesús, por José Domingo Blanco

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¿Por qué el régimen que encabeza Maduro, se ha puesto tan puritano de repente? ¿Qué habrá detrás de estos “arrebatos” de saneamiento y “frenesí” de razzia que está llevando adelante el Fiscal designado por la ilegítima ANC? ¿Tendrá algo que ver la cercanía de la Navidad y la Carta al Niño Jesús que escribirá Nicolás? “Querido Niño Jesús, durante este año 2017 me he portado muy bien. No he robado, ni he dicho groserías. Ayudo a Cilia con las tareas del hogar, saco la basura todas las noches y, antes de acostarme, rezo una oración por sus sobrinos y un rosario para que te acuerdes de los niñitos, como tú, pero que están muriéndose porque no tienen medicinas, ni qué comer, ni dónde dormir…no sé por culpa de quién. Pero, te juro, que, por mi culpa, no es. Es por culpa de los ladrones que estamos descubriendo en PDVSA”.

Me cuesta creer en la honestidad de unos actos de justicia -anhelados desde hace mucho tiempo por los venezolanos que clamamos por la aplicación de todo el peso de la Ley contra los responsables de la miseria y destrucción que vivimos- e imaginar que es ahora, y no durante los casi 4 lustros que llevan enquistados en el poder, que se dan cuenta de que PDVSA fue defalcada, quebrada, destruida y ¡pulverizada! por quienes han tenido la responsabilidad de conducir sus destinos en los últimos años.

PDVSA, como nunca antes en toda su historia, ha sido la meretriz maltratada de estos chulos, que han hecho de ella una piltrafa de la que, ni con las medidas extremas de rescate como las que han anunciado –como, por ejemplo, no más vuelos de sus directivos en los aviones de la empresa o no más boletos en primera clase para viajar a los encuentros en Viena- podrán levantarla de las ruinas en las que la hundieron. Pero resulta que, como Petróleos de Venezuela siempre ha sido la chequera en blanco del régimen y como ahora no tienen de dónde más arañar para seguir llenando las arcas personales, están cortando las cabezas de quienes, guapos y apoyados, dirigieron la petrolera como un conuco expropiado y sin dolientes, del que extrajeron todo lo que pudieron, hasta dejarlo yermo.

Porque para nadie es un secreto –aunque parece que ahora es cuando Nicolás y Tarek William lo descubren- que “gracias” a algunos personeros de este régimen, la corrupción en PDVSA se exacerbó y pasó a ser un modelo replicado en algunas empresas del Estado o en cada una de las industrias del país expropiadas y destruidas por la Revolución. No dudo que, en este momento, los directores de estas empresas rojas-rojitas estén mirándose en el espejo de Eulogio del Pino, o en el del mismo Rafael Ramírez, y en este instante estén poniendo sus bardas en remojo. O anotando en un papelito los nombres de otros implicados, para entregárselo al Sebin y buscar la reducción de la pena, si es que acaso esto no es un teatro del Poder Judicial y Moral, para dar la falsa impresión de probidad.

El asunto es que siempre, por más apegados a la Ley que quieran actuar, por más correctos, impolutos e inmaculados que quieran lucir, me cuesta creer en este acto de rectitud y decencia en el que las cabezas de los corruptos, los corruptos más corruptos de todos los tiempos, están comenzando a rodar, sin importar cuánto amor y fidelidad le declaren en sus perfiles de Twitter a Chávez, el padre de toda la tragedia actual. Porque Chávez, el difunto interplanetario, ya no podrá hacer nada por quienes aseguran que, en su lecho de muerto, antes de exhalar su último respiro, les llamó para ungirlos como los elegidos de su legado y los guardianes de sus secretos.

¿Hasta dónde llegará la depuración encomendada a Tarek, el Fiscalillo? ¿Cuál es la verdadera finalidad de esta cacería de brujos y ladrones? Hay malpensados que aseguran que, como no hay más dólares para robar, necesitan despojar a otros de lo que mal usufructuaron para terminar de raspar la olla antes de que haga implosión el hambre y la extrema pobreza que está matando a los venezolanos y así, poder garantizarse los fondos necesarios por si acaso, alguna vez, tienen que pagar los honorarios de abogados que trataran de demostrar su inocencia ante el Tribunal de La Haya.

Para desconectarme por unas horas de la situación del país, compro una entrada para ver un clásico del cine: Doctor Zhivago. Me siento en la butaca, recordando que, en esencia, la película recrea una historia de amor. Pero, Venezuela y su drama actual, van apareciendo en la medida que se proyecta el film. De pronto, me doy cuenta que el Dr. Zhivago es como una premonición de lo que nos espera. Es la involución que viviremos en 2018 de continuar esta “revolución bolchevique caribeña” que, ahora, solo en apariencia, pretende hacernos creer que, con la depuración de PDVSA están aplicando los correctivos que nos salvarán de la catastrófica situación de hambre, pobreza, miseria y muerte que nos espera … como en la Unión Soviética de la película.

 

@mingo_1

Instagram: mingoblancotv

¡Qué triste! Es Navidad, por José Domingo Blanco

caminando

 

Este será mi último artículo de 2016. Quisiera escribir solo palabras cargadas de optimismo, esperanza y fe porque esta época, por tradición, así lo exige. Además, esas son las cosas que deseamos y merecemos leer: qué todo, a pesar de las circunstancias, saldrá bien. Y que doblegaremos esta crisis y saldremos de ella fortalecidos como personas y como ciudadanos de un gran país. Un país que sigue allí, que lucha por mantener intacta su esencia: con su gente –que, quizá, ya no sonríe- pero que se aferra a sus cosas buenas y bellas a pesar de los esfuerzos de esta nefasta revolución por transformarlas. Retornar a los días en los que las navidades desbordaban de alegría, hallacas, pan de jamón, Ponche Crema, gaitas, aguinaldos, bonitos pesebres, niños bien alimentados estrenando juguetes… donde todo, aunque cueste creerlo, desde que arrancaba diciembre, era celebración.

Pero, si tuviésemos un indicador de entusiasmo decembrino, los números no serían muy buenos. Y, les puedo asegurar que yo no tengo la exclusividad de esta sensación de tristeza. No es fácil sentir eso que llaman el espíritu de la Navidad cuando, al circular por las calles, es cada vez más común ver gente hurgando en la basura, buscando un poco de comida a medio descomponer para saciar el hambre. No son dos o tres personas: son familias completas revisando en los vertederos de desperdicios para encontrar algo que engañe a la necesidad imperativa y fisiológica de comer. No se puede disfrutar la Navidad cuando en el país lo anormal se volvió cotidiano; y la maldad, una virtud que derrocha riqueza y poder.

Cuesta poner el nacimiento o intentar hacer los platos navideños cuando, a diario, chocamos de frente con enormes filas que rodean panaderías, farmacias, automercados y bancos –en estos días aún más por el canje de los billetes de cien y, antes, por la falta de efectivo en los cajeros automáticos o fallas en los puntos de ventas- de las que no están exentos ni ancianos, ni embarazadas, ni enfermos. Venezuela ahora es Cuba, y los regímenes neocomunistas no creen ni en el Niño Jesús, ni en San Nicolás.

Llegamos al mes 12, al último del año, con inmenso desgaste emocional, físico y espiritual. El régimen juega con nuestras psiquis buscando enloquecernos o doblegar nuestro temple. Dictan medidas que, lejos de resolver problemas, los agrava a niveles escandalosos para hundirnos aún más en una miseria que sí ha sido muy socialista a la hora de distribuirse. Porque la perversidad del desgobierno queda en evidencia con cada anuncio de Nicolás y su gabinete. La sevicia de sus actuaciones se refleja en las caritas preocupadas de los niños de mi país, que sacaron los juguetes de las cartas al Niño Jesús y escriben pidiendo comida. La indolencia e ineptitud de este régimen queda demostrada con cada diabético o hipertenso sentenciados a muerte porque no encuentran sus medicinas. Porque, vivir en Venezuela se ha vuelto en una eterna prueba de resistencia, con retos que limitan con lo sórdido y que pueden costarnos la vida.

No me atrevo a hacer un recuento del 2016, ni mucho menos pronosticar qué pudiera depararnos el año venidero. Porque sabemos que tanto el recuento como el pronóstico son desgarradores. A quienes nos duele Venezuela, hemos sentido en carne viva sus heridas, sus llantos, sus destrozos, sus violaciones y sus muertes injustas. Hemos enfurecido ante el descaro de un Estado que se oxigena con cada decisión que toma y que alguna de las oposiciones secunda. Porque solo nosotros, a quienes nos duele el país, lo sufrimos con cada negociación turbia o con los nuevos –y cada vez más numerosos- hechos de corrupción. Estamos malviviendo y a esta categoría se suman cada vez más venezolanos. Nuestro futuro se resume a apenas unas horas, en las que cualquier cosa puede intervenir para cambiarlo de forma radical. Nos hemos transformado en una sociedad empobrecida, temerosa, enferma y hambrienta. Nos han convertido en ciudadanos de cuarta y, saben qué es lo más triste: ¡lo hemos aceptado! Hoy los venezolanos somos los antípodas de los venezolanos que alguna vez fuimos.

Por los momentos, solo me atrevo a abogar por un futuro capaz de sumar años a nuestros planes a largo plazo. Un mañana limpio de perversidad y ambiciones. A rogarle al Niño Jesús que nos traiga la resiliencia suficiente para superar estas adversidades y las agallas necesarias para combatirlas. Y para nuestros dirigentes, los de ambos bandos, la erradicación de sus ambiciones personales, en aras del bienestar de todos los que hacemos vida en esta enorme, grandiosa, hermosa; pero, destruida nación.

Nos vemos en 2017…

 

@mingo_1

 

Los Runrunes de Bocaranda de hoy 15.12.2016: BAJO – 2017
BAJO
NAVIDAD:

Como es costumbre por estas fechas nos tomamos un descanso familiar para retornar con nuevos bríos el año próximo. Vaya a todos mis queridos, consecuentes y apreciados lectores los mejores votos por una Navidad llena de salud, de esperanza y de la mejor alegría que hoy podemos ofrecer a los nuestros: compartir con ellos lo poco o mucho que tengamos. La solidaridad ante lo que es un país en ruinas, saqueado sin escrúpulos y convertido en cualquier paupérrimo caserío del siglo XIX de la Venezuela rural, es clave para salir adelante como pueblo valiente, con gestas de independencia propias y ajenas, como trabajadores que con esfuerzo surgimos antes de que el excedente de dinero petrolero corrompiera a los flojos reconcomiados y a buena parte de vividores locales y globales.

Quiera el Niño Jesús prodigar sus bendiciones a todos los hogares venezolanos. Que sea Él quien nos cuide ante tanta violencia oficial y logre la anhelada paz, el diálogo fructífero y el encuentro de todos los venezolanos. Que el 2017 sea el año de un alegre despertar para todos los corazones que laten en nuestra querida Venezuela…

runrunesalto
runrunesmedio

lacartadenavidad

 

¿A dónde se fue la Carta de Navidad? es el título del nuevo cuento de Nacho Palacios y Leo Nieves, la segunda parte de ¿A quién se le escribe la Carta de Navidad?, publicado a finales de 2015, también de la mano de Ediciones B.

En este segundo cuento, al día siguiente de escribir su Carta de Navidad, Clarisa y Andrés descubren que ha desaparecido y se preguntan: ¿quién se la llevó?, ¿a dónde se fue?, ¿qué pasa ahora?. ¡Y una vez más sus dudas quedarán resueltas gracias a una mágica experiencia!

Nacho Palacios y Leo Nieves (creadores de Meollo Criollo) decidieron hacer esta segunda parte “debido al gran impacto que tuvo el primer libro y a la cantidad de niños que nos preguntaban qué pasaba con la carta después de escrita. Entre esos niños cuentan sus hijos menores: Clarisa es hija de Nacho y Andrés de Leo; nombres de los protagonistas. “Ellos representan a todos los niños que en todas las familias bombardean a sus padres con preguntas acerca de Santa y el Niño Jesús”.

Las historias fueron escritas por Nacho Palacios y Leo Nieves estuvo a cargo de las ilustraciones. Nacho nos cuenta que en la Navidad del año 2013 sus hijas le preguntaron si quien traía los regalos eran Santa y el Niño Jesús y se dio cuenta que no hay ninguna versión oficial al respecto. “Cuando le pregunté a varios conocidos sobre el tema, cada quien inventaba sus propias historias, así que pensé que debería existir una versión en la que ambas tradiciones se complementaran, pero que también respetara el sentido católico de la Navidad. Escribí el primer cuento y le propuse a Leo hacerlo y le encantó la idea.

¿A dónde se fue la Carta de Navidad? acerca a toda la familia, de manera original y divertida, a una de las tradiciones más importantes de la época navideña y es una excelente opción de regalo para los más pequeños de la casa que ya está disponible en las principales cadenas de librerías a nivel nacional.

Carta presidencial al Niño Jesús por Armando Martini Pietri

Maduro y Navidad

Querido Niño Jesús,

Hijo de María y José,

nacido trabajador de la carpintería,

líder nato de los trabajadores y desamparados del mundo:

Comienzo presentándote mis más sinceras disculpas por molestar tu atención en esta época complicada para ti y que, la verdad, nunca he entendido muy bien porque la misma noche en que naces andas repartiendo juguetes por todas partes, al menos en los hogares pobres venezolanos que no tienen (todavía) dinero suficiente para comprar juguetes en las tiendas.

Pero no debo complicarme con divagaciones teológicas porque no es mi fuerte, después de todo eres Dios –Hijo de Dios, según entiendo- y puedes hacer lo que te provoque.

Había pensado escribirle a Santa Claus, pero ése es un invento para el consumismo exacerbado del imperialismo yanqui, de la multinacional Coca Cola, para ser más exactos, no sé de dónde sacaron ese San Nicolás que ellos llaman Claus y es gordote, bonachón, de barba blanca, amable, afable y viste siempre de rojo, que en mi opinión es lo mejor que tiene. Le pregunté a un obispo amigo y revolucionario, que algunos existen aun, y me aclaró que realmente hubo un San Nicolás, que era italiano de tiempos remotos del cristianismo que ayudaba a la gente pobre, que hizo muchos milagros y después de muerto un grupo de cristianos seguramente revolucionarios robaron su cadáver y lo trasladaron a la ciudad de Bari. En realidad, estuve averiguando, hay varios santos con el nombre de Nicolás, pero el enterrado en Bari fue el de los obsequios que dio origen a la tradición navideña.

Pero Jesús sólo hubo uno y ése eres tú, y por eso te escribo ahora, en esta Navidad que para mí ha sido de pura amargura, molestia, desilusión y mucho sufrimiento.

No te voy a culpar por la paliza electoral que nos dieron los pelucones y oligarcas de la oposición, pero como eres Dios que todo lo ves y todo lo sabes, te pregunto sin tratar de ser grosero: ¿por qué permitiste que nos fregaran de esa manera? No me vengas a decir ahora lo de las encuestas, porque seguro sabías lo que se nos venía encima sin necesidad de estudios ni de los regaños de Jorge Giordani, Ana Elisa Osorio y Héctor Navarro, ni de los reclamos de esos embozados que son los niñitos de Marea Socialista.

La pregunta es la misma, ¿por qué permitiste esto? ¿Acaso cuando estuviste en la Tierra, allá en Palestina, naciste y creciste rico? No, camarada, recuerda que llegaste al mundo en un pesebre, sin un trapito que ponerte encima y los únicos que te visitaron fueron unos pastores pobretones. Después fue que llegaron los reyes magos –que no eran ni reyes ni magos sino astrónomos, fíjate si he investigado o no el asunto de tu nacimiento-, y que como venían de Arabia tenían plata y muy pudientes, presentían que algo grande ocurría y con la hipocresía típica de los ricos te llevaron regalitos, oro, incienso y mirra, que al menos algo valdrían y seguro que tu padre José lo vendió y con eso pudieron regresar a Nazaret y montar la carpintería.

Acepto que los apátridas de la oposición venezolana estén dando brincos de alegría, y los empresarios, empezando por Lorenzo, ya estén pidiendo que se cambien todas las leyes para que el país mejore, es decir, para que vuelvan a ganar montones de plata, ellos niegan y neutralizan a punta de dinero todos los esfuerzos que hemos hecho los revolucionarios para que todos los venezolanos puedan tener hallacas baratas, pan de jamón y todo lo que se consume en navidades, pero los comerciantes vagabundos que sólo quieren más dólares para sus bolsillos nos han saboteado con la feroz guerra económica, aliados a los perversos Estados Unidos que mantienen el petróleo a precios de miseria para acabar con la gloriosa revolución latinoamericana.

Debo reconocer que hasta ahora les está yendo muy bien; derrotaron la revolución que adelantaban en Argentina Néstor y su magnífica viuda Cristina que hizo todo lo que pudo, y –el pueblo- entrego el poder a ese autócrata pedante que es Mauricio Macri; le están amargando la vida al camarada Correa en Ecuador, quien ya tuvo que anunciar que no volverá a presentarse a elecciones presidenciales para tristeza del pueblo ecuatoriano admirador impenitente de Simón Bolívar –quien debe estar a tu lado y al lado del comandante eterno allá en el cielo- y por si fuera poco le están complicando las cosas a esos grandes defensores revolucionarios de los pobres como son los camaradas brasileños Lula y Dilma.

Por eso me dirijo a ti con esta carta que no es para pedirte regalitos, sino grandes regalos para ayudar a los pueblos, especialmente los más pobres, que siguen confiando en ti igual que yo.

No te solicito nada complicado ni costoso; te pido que así como dejaste que se confundieran las mentes de millones de venezolanos, brasileños, ecuatorianos y argentinos, enredes ahora los sentidos de gente poco religiosa como Henry Ramos Allup, Julio Borges, Leopoldo López, Lilian Tintori, María Corina Machado, Antonio Ledezma y tantos otros que han estado envenenando las almas de los venezolanos; no te pido que los engañes, sino simplemente que dejes que actúen como lo que son y terminen dividiéndose para que no se pongan de acuerdo en nada y no puedan cumplir las promesas y mentiras que ofrecieron en la campaña electoral. Recuerda que la única vez que ellos han sido fuertes y han ganado elecciones desde que Hugo Chávez se elevó como nuestra estrella navideña, ha sido en esta oportunidad porque al fin entendieron la importancia de estar acoplados. Te confieso que estamos haciendo lo imposible para disolverlos, ese es nuestro gran reto y el de ellos, es permanecer unidos.

A mí lo que me jode –perdona la palabrita- es que me haya tocado aguantar este chaparrón. A mí, a Nicolás el buena nota, el que no le hace daño a nadie, ¿por qué no le cayó este aguacero de votos unidos al Comandante Chávez? ¿Te acuerdas aquella única vez que Chávez perdió una elección, aquella consulta, el disgusto que agarró?

Niño Jesús no me alarma que nos hayan dado un revolcón, lo que me angustia es esa mayoría de 112 y tenemos que bajarla a menos de 110 a como dé lugar a punta de impugnaciones si fuera necesario. Y lo haremos aunque piensen que no será posible. Ayer nombramos a los nuevos magistrados. Regálame espacio, necesito tiempo para oxigenarme, ayúdame convenciendo a esta gente de la MUD que necesitamos dialogar, conversar, ayudarnos mutuamente por el bien de las dos partes, que de lo contrario ambos estamos en gran peligro. Y como dijo Luis Vicente: “éste es un país chavista arrecho con Maduro” y yo agregaría: “y con la MUD también”, yo no voy a ser el único pagapeos.

Te agradezco que Cilia -mi esposa, tu sabes- ganara la diputación aunque de chiripa, y te reconozco también que le metieras un susto al fastidioso de Diosdado Cabello y que quedara diputado –de vainita- por estar en la lista, no por sí mismo, matracazo merecido, cree que tiene a tu Padre agarrado por la chiva. Lo que me pone nervioso e inquieta, Niño Jesús, es que pareces que haces las cosas a medias, dejaste a Cilita como diputada pero permitiste que nuestros sobrinos parientes cayeran en una trampa gringa como unos mismos bolsicones. Y ahora lloran a cantaros en el tribunal y chismean contra amigos y conocidos, son unos desagradecidos después de todo lo que les hemos dado, ¿no te parece?

También requiero, y con esto concluyo, que me calmes las aguas en el partido –el PSUV, no te vayas a confundir- porque los camaradas andan muy agitados, diría que asustados, y están empezando a hablar cada día más duro, mas pendejadas y más de la cuenta. Introdúcete en sus mentes y conocimientos para que crean que todo este lio es cosa de poco tiempo, que la oposición se va a dividir más pronto que tarde –fíjate al momento de escribirte, aun no se han puesto de acuerdo para elegir la directiva- y no podrán hacer nada en la Asamblea Nacional. Que es más o menos lo que creo que va a terminar pasando, tu sabes cómo son ellos.

Y si, de paso, puedes convencerlos de que este enredo es culpa de Chávez y no mía, el mandado está hecho. Después de todo he buscado platica donde no había para traer de todas partes del mundo lo que necesitan mis compatriotas, el que tuvo muchos dólares y los despilfarró fue Chávez.

Bueno mi querido Niño Jesús, no te fastidio ni molesto más, suplico me absuelvas y justifiques por alguna que otra palabrota fuera de tono, es que las cosas no han sido fáciles, quiero ser sincero y espontáneo contigo, te escribo esta carta de rodillas y con sincero sentimiento de remordimiento, la enviaré por intermedio del obispo revolucionario, porque si la mando por Ipostel no llega nunca.

Con toda mi esperanza, con la desesperación de quien está contra la pared –imagínate la locura quieren que renuncie- pero aun así se defiende porque uno es revolucionario, revolución es combate y confrontación, como nos enseñó el querido Comandante galáctico Chávez y antes que él, los profesores cubanos allá en la remota y siempre memorable Habana, que tanto caminé,

Nicolás Maduro

(Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el país desde donde te escriben cartas navideñas para pedirte cosas, porque en el resto del mundo se las escriben a Santa Claus, San Nicolás o a los Reyes Magos todos de gran patrimonio)”

En el Palacio de Miraflores, Balcón del Pueblo, día jueves 24 de diciembre de 2015, primera Navidad de la nueva Revolución.

@ArmandoMartini

Carta anticipada al Niño Jesús por Eduardo Semtei

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Querido Niño Jesús. Bendición. Todos sabemos que tú naciste el 24 pero, que Dios, tu papá, por cierto, nos perdone. Nosotros de ahora en adelante diremos que el M-6D (el Milagro del 6 de diciembre) es una fecha religiosa para nosotros.

Claro que el 24 es más mejor; más teológica, romana, católica y apostólica, pero el 6, el 6, el 6 es requetebuena. No sabemos si ustedes allá en el Cielo metieron la mano en estos asuntos electorales. Yo no lo dudo. Pero de todos modos los millones y millonas de velas que prendieron los venezolanos pidiendo un milagro para salir de la pesadilla se cumplieron.

Aunque viéndolo bien, le diste hasta con el tobo a las huestes del Psiquiatra del Mal en Caracas y al Malandro de Aragua. Yo no recuerdo exactamente pero al Capitán del Abuso le devolvieron el mazazo en pleno rostro y al Presidente le recordaron el chiste malísimo del ñame o del ocumo. Los volviste polvo cósmico.

De la tierra vienes y en tierra te convertirás fue la frase que acuñaste en los corazones de los que sufren, de los desventurados y de los que hacen esas mamarras de colas para comprar harina, aceite y toallas femeninas. Pero todavía les falta. Y entonces los bichitos dicen que si fue el imperialismo, que si fue la guerra económica, que si fue la emboscada mediática internacional, que si fue el engaño, el patatín, que si patatán. Que ahora no te voy a dar casas. Ya es un clamor popular: No volverán.

Cilia dijo que ni de vaina se aparecía por la Asamblea no fuera que Lilian Tintori le diera una pescozada. Elías Jaua tampoco se va a incorporar porque le tiene un miedo arrechísimo a Pizarro que, por cierto, es de su peso y tamaño. Haiman el Troudi menos que menos se va a aparecer por la Asamblea Nacional, pues cazó una apuesta con Ismael García y no piensa pagarla. ¡Ay Señor de la montaña!

En cuanto se refiere al capitán Cabello, ese, ese ni de vaina se asoma. Por cierto, le traspasó el micrófono de la Cámara al Che venezolano, los asientos y curules al grupo de Payasitas Rojas Rojitas, los carros de la Asamblea al Sindicato Único de Taxistas “Tírame Algo” las pocetas a la Sociedad Cooperativa “Defecadores de los Llanos”, ANTV se la cedió al Grupo de Apoyo Táctico de Ofendedores y Groseros Televisivos, los jardines del Palacio los dio en concesión al colectivo “Me sacaste la Piedrita”, los urinarios al consejo comunal “Patria o muerte, orinaremos” y el mazo, ay el mazo, mejor me callo. Está resguardado en un lugar seguro.

La “Exótica Belleza Roja” de Jacqueline Farías quedó como presidenta honoraria de la Organización Continental de las Colas Sabrosas y miembra especial del grupo táctico “Yo soy el Dedo de Chávez”. Por su parte el Potro y su Potra andan sin sombrero, sin silla, sin cincha ni gurupera. Al economista sabio de Jesús Farías lo devolvieron para la Universidad Central de Venezuela, a la Escuela de Economía, pues se descubrió que tenía aplazadas las materias Economía Monetaria I y II, Política Económica IV y Limpieza y Aseo Personal.

Niño Jesús, uno de verdad no sabe cómo tratarte, si como un niño, o como un adulto, o como Dios mismo. Es un enredo. Pero igual te pido de todo corazón que termines la tarea de darles a los venezolanos un futuro mejor. Empiezo mi lista de deseos: que el gobierno entienda que perdió las elecciones. Que Tarek William Saab no siga diciendo bobadas y necedades y que se quite esos tatuajes que hacen que uno piense cosas malas. Que el CNE ofrezca las cifras minuto a minuto como lo hace el resto de la humanidad y que Tiby se cure y viva muchos años para que vea pronto un CNE decente. Que el dólar baje por lo menos a 300 bolívares. Que se acaben las colas y llegue el abastecimiento como era siempre en Venezuela. Que no haya tanto malandro y las universidades recobren el brillo, la independencia y la autonomía que se merecen. Que el Banco Central dé las cifras de la economía aunque sean feas. Que los militares no sigan con esa saludadera psicótica diciendo que Chávez vive cuando es evidente que Chávez falleció de cáncer. Que se acabe la regaladera de petróleo para comprar votos y que el Chulo Premier de Cuba no nos siga estafando. Que Internet suba la velocidad. Que aparezcan cauchos, repuestos y baterías. Que desarmen a los colectivos y, como ruega Claudio Nazoa, que bajen el precio de la caña.

 

@eduardo_semtei

El Nacional