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La máscara del coronavirus, por Asdrúbal Aguiar

@asdrubalaguiar

Avanzo algunos párrafos de mi libro en edición Crónicas de Facundo, Bajo la usurpación de Nicolás Maduro (EJV, 2020). El miedo otra vez hace cuna entre nosotros por obra de una pandemia global de origen chino. Se suma a las pandemias anteriores y recientes, las culturales y las políticas que han significado la disolución de las seguridades modernas y el ingreso – diría Zigmunt Bauman – a la “modernidad líquida”.

Todo se mueve y vuelve informe. Todo se hace frágil y sin direcciones ciertas desde 1989. ¡Y cómo que nos hacen falta esas seguridades mínimas para enfrentar esta amenaza de muerte viral, el coronavirus, dilapidadas en el altar de lo relativo!

Cuando se derriba el muro de Berlín los marxistas no se van a Marte. Se cuelan por entre los intersticios occidentales y ocupan sus subterráneos para en venganza diluir los sólidos nuestros. Celebran la destrucción de las Torres Gemelas y después avanzan sobre la Iglesia de San Pedro, los íconos.

Dejarnos sin muros civilizatorios, relajar nuestras inmunidades morales como fracturar nuestras texturas asociativas ha sido el medio para favorecer que la violencia – islámica, la de las retículas que alegan razones de diferenciación étnico-racial o de género y se desprenden de los declinantes “estados de bandera”, y la china – atice los muchos miedos que a todos nos envuelven en la hora. Ellos paralizan y luego nos tornan indiferentes y resignados. Aceptar “la muerte de Dios” como en Zaratustra, que recrea al Papa jubilado, es el desiderátum.

Y viene al dedo para el despropósito la bondad multiplicadora de las plataformas digitales. Emergen el mismo año en que declina el socialismo real. Nace así, del maridaje, el mundo de la posverdad y el “posestado”.

Papa Francisco al apenas finalizar el año 2019, ante la Curia Romana que vela por los soportes de la civilización judeocristiana vigente ya 3.500 años, dice que “vivir es cambiar”. Ajusta que “no estamos viviendo simplemente una época de cambios, sino un cambio de época”, signada por un reclamo: que la “memoria” sea dinámica y no termine siendo custodia de cenizas puesto que “no estamos más en la cristiandad”. Son sus palabras.

El no saber ahora dónde estamos, hacia dónde vamos, con quién contamos, es el verdadero virus que nos enferma de gravedad y empeora la pandemia en curso. Es el miedo, es el pánico, la sensación de haber perdido todos a las seguridades todas.   

Según el Papa emérito Joseph Ratzinger “la seguridad que necesitamos como presupuesto de nuestra libertad y dignidad no puede venir de sistemas técnicos de control, sino que solo puede surgir de la fuerza moral del hombre”, de su vuelta a la razón práctica o iluminada, contenedora de lo animal e instintivo. “Donde esta falte o no sea suficiente, el poder que el hombre tiene se transformará cada vez más en un poder de destrucción”, argumenta en 2005, acaso mirando sobre el presente coronavirus y más allá de su circunstancia, transcurrida una generación. 

De lo que se trata, entonces, es de asumir con coraje que la fuente del miedo actual, cuya máscara lo personaliza y proyecta como en el antiguo teatro griego, tiene rostro cierto y esta lo oculta.

Luego de la caída de la Cortina de Hierro, hace exactamente treinta años, ocurre un quiebre civilizatorio que deja atrás tanto a los polos imperiales del mundo como a los espacios geográficos de los Estados. Son trastornados los fundamentos del Derecho internacional y constitucional una vez como abre sus compuertas la sociedad digital e impone el inédito ecosistema que nos envuelve, la llamada cuarta o quinta revolución industrial que predica la libertad de ataduras y el derrumbe incluso de los tejidos humanos y culturales. Coinciden con su visual, utilitariamente y como cabe admitirlo, los huérfanos de la Cortina de Hierro.

La máscara muestra a la persona y es la que causa el miedo. Oculta lo real y lo trastorna. Es, a modo de ejemplo, la máscara del Jóker, esa que endosan quienes destruyen a mansalva e indiscriminadamente por nuestras calles justificándose en sus indignaciones compartidas, ocultando miedos y orfandades individuales. Es el rostro final que cabe descubrir y mirar a los ojos acaso mirándonos en los nuestros, para perder el miedo y derrotarlo. 

La máscara esta vez es el coronavirus. Tras ella el miedo que oculta es la falta de esas seguridades que nos diera la modernidad, el olvido de nuestras formas de organizarnos y saber protegernos ante cualquier eventualidad, criminal o natural, y también política.

Occidente decidió avergonzarse de sus raíces – lo afirma Ratzinger ante los parlamentos italiano y alemán tiempo antes de su renuncia – y se descubre enseguida omisivo y titubeante ante la pandemia como parece intuirlo la Organización Mundial de la Salud. La gente, como en el mundo primitivo, apuesta a las estaciones, ve las cuarentenas medievales, juega al azar habiendo dado a Dios por muerto o por desconocerlo.

“Matamos a Dios y hoy estamos tratando de revivirlo como la única fuerza capaz de renovarnos espiritualmente y de resolver los problemas. Matamos a Dios y las posesiones materiales y el estatus y el poder se convirtieron en la razón de ser de los seres humanos”, leo cuanto escribe un periodista en Los Rostros del Miedo describiendo a la Medellín de Pablo Escobar, en 2003, pasados casi tres lustros desde el final del comunismo.

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“Desde la caída del Muro de Berlín (Noviembre 1989), el mundo pensó que había sufrido su ultima transmutación de poder, inspirada en las masas”

La movilización del pasado 16N demostró que muchos venezolanos mantienen su espíritu de lucha en alto y una actitud madura y consciente sobre cuál es el rol de su protesta en el anhelado proceso de cambio en Venezuela. No fue un evento que marcó récords de asistencia…Pero les tengo una buena y una mala noticia. La buena es que ¡Dios no ha muerto! (ob cit Nietzsche/la gaya ciencia] por lo que igual nos ve; y la mala es que aun vivo, tiene otras cosas que le ocupan por lo que dependerá de nosotros salir del laberinto. Ir en la cenefa de la historia sin involucrarnos con la sociedad, al decir de Savater, es una idiotez, sinónimo del “que pasa de la política”. El resultado: el nihilismo, la nada, la derrota.

¡Dios ha muerto! ¿Y ahora qué? .

Desde la caída del Muro de Berlín [Noviembre 1989], el mundo pensó que había sufrido su última transmutación de poder, inspirada en las masas. Muchos pensaron, ‘al fin deshojamos la margarita, al fin dilucidamos la piedra filosofal…’ Somos libres de todo mal, ha muerto la tiranía, ha nacido lo liberal. Pero Dios aun nos ponía a prueba…

El siglo XX se caracterizó por un crudo positivismo. Fue el careo del ser razonable vs. el ser gobernable. La razón vs. la fuerza, la consciencia crítica vs. la obediencia debida; la ética vs. la norma, y lo más lapidario: el hombre vs. el Estado. El nazismo y el fascismo fueron la respuesta extrema a la existencia que se justifica en quien personifica la nación. La razón fue atrapada por un fin superior que es la deidad étnica, el cosmo que pertenece al superhombre, al mejor dotado, por lugareño, de machete, sable y de alfanje. NO por preparado.

En contrapartida surge ser colectivo, el de reparto, permuta e igualitarismo sin fronteras. Esta transmutación de ideologías [por no hablar de tensa superposición], es recogida por Nietzsche en su genealogía de los valores, concluyendo que la capacidad del hombre de liquidar y convertir en nada lo que antes era todo, lo nacionalista e imperial en colectivista o popular; lo ario en multicultural o lo gendarme en ciudadano, era el nihilismo. Una visión fatalista, terminal de la racionalidad humana donde lo que antes era mucho o supremo de pronto es menos o nada. De ahí a la guerra o a las revoluciones, UN SUSPIRO…

Ese fue nuestro convulsionado siglo XX. Un andar de derecha a izquierda, donde en cada pensamiento de Hobbes a Marx; de Gandhi, Luther King y Mandela a Roosvelt, Churchill o Reagan, de S. Mills a Rawls o Fukuyama, en fin, del holocausto a la caída del muro de Berlín y la URSS, no hubo otro factor común, que el empuje de masas.

 

Nietzsche vio en este trepidante andar histórico, en esta búsqueda infinita del ser inteligente, una metamorfosis evolutiva y continua de la consciencia humana. Un punto de no-retorno. Y [Nietzsche] lo resumió en su famosa frase, ¡Dios ha muerto!. “¿Después de tanto “arriba y abajo, tanto flotar en una nada infinita […] tanto vacío […] ¡Dios ha muerto! […] ¡Y nosotros le dimos muerte! […] ¿Quién borrará esa mancha de sangre? ¿Qué agua servirá para purificarnos? […] La enormidad de este acto, ¿no es demasiado grande para nosotros (La gaya ciencia y Así habló Zaratustra).

!Dios ha muerto! es una alegoría [o ironía], del hombre inconforme, inadaptable, en constante conversión. Pasamos de la religión, al monarca, el zar, la revolución, el dictador, emperador o demócrata, impulsados por una ansiedad infinita. De un pasado con Dios y sólo Dios [personificado en el rey, el taita o el caudillo], a un presente laico, ateo, bien legalista o reformista o de comités de salud, donde el centro del poder gravita en el hombre libre o en el Estado interventor. Siglos más tarde aun debatimos entre liberalismo y socialismo. La buena noticia es que Dios no lo resolverá…

Guerras sangrientas, globalización vs. nacionalismo, democracia vs. tiranía, el orden de la ley vs. el orden popular, aun templan amén de la caída del muro de Berlín. Lo ciclos regresan irremisiblemente y los pueblos vuelven a ser engañados, inevitablemente. LATAM es un nido de transmutaciones funestas. Y Europa no es la excepción. Sin duda al abrazo del oso en España, entre el señor de cabello corto y el de cola larga, Nietzsche hubiese dicho. “¡Dios ha muerto! Y lo hemos matado nosotros mismos…¿Y ahora qué?”.

La nueva era.

Internet, los mercados globales, el Streaming, la omnicanalidad, la inteligencia artificial, en fin, la modernidad y la filosofía “triple P” “people, profitable y planet” vs. Venezuela, el medio oriente y el Foro de Sao Paulo. ¿Qué ruta tomar? ¿Aun lo dudan?

El nihilismo fue cosa del siglo XX. Un pasado de sentimientos muertos donde algunas discusiones tuvieron que librarse en batallas.

Pero el peligro de la anomia ausente de moral liberal, humanitaria, de justicia social y entorno productivo, es un salto atávico a la nada, donde perdimos la razón y la vida. Eso ha sido Venezuela.

 

El verdadero salto evolutivo de la humanidad será el de la soberanía del ser sobre la soberanía del Estado/gobierno; favorecer los DDHH sobre la no intervención. Una metamorfosis hacia arriba, una resurrección para la humanidad.

El 16N fue un reinicio noble y civilista. No paremos…Un solo palo no hace montanas…ni alumbra libertad. El nihilismo no paga. Oscurece…

@ovierablanco

No es sólo comunismo por Asdrúbal Aguiar

Democracia

 

Coincide con la caída del Muro de Berlín un salto cuántico en la civilización humana.

Recuerdo a un viejo amigo quien fallece antes de conocer estos tiempos, Juan Carlos Puig, ex canciller argentino, y repito con él lo que digo en mi libro La democracia del siglo XXI. Llega a su fin otra Era, “la del laboreo de los metales comenzada hace más o menos veinte mil años en el cuaternario”. No se trata del anuncio de otra época. Las cosas materiales – la tierra y sus productos, las obras de ingeniería, los medios para el transporte – dispuestas por la naturaleza a fin de colmar las necesidades del hombre y que, por lo mismo, son la fuente del poder real y el núcleo objetivo de la racionalidad que da lugar a los Estados, a los credos civiles e incluso religiosos, hoy ceden cabalmente en su importancia.

La Era en curso la dominan la inteligencia artificial y la información instantánea. Lo instrumental o lo que cubre o encierra a esta chispa del ingenio humano tiene, como su sustantivo, el advenimiento de la realidad virtual. Transitamos desde el tiempo de la explotación del hombre por el hombre y a propósito de la materia – objeto de diatriba entre el marxismo y el capitalismo como de la mediación de la doctrina social de la Iglesia – hacia un tiempo que explota el tiempo y su velocidad, procura una sociedad de vértigo, en movimiento y cambio constante, muy propicia para los falsos positivos. Y lo sabemos bien los venezolanos.

No por azar Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica Evangelium Gaudium, refiriéndose a otro contexto pone el dedo sobre la llaga y sintetiza lo dicho: “El tiempo es superior al espacio”.

Tanto como las generaciones políticas del siglo XX se obsesionan o por los libros y los discursos o por el culto de las formas democráticas, haciéndolas dogmas de fe, la del siglo XXI se basta con los 140 caracteres de un Twitter. De allí el diálogo de sordos intergeneracional que se aprecia.

Pero la cuestión no se queda allí. Por obra de la instantaneidad comunicacional – los gobiernos del ALBA establecen, por ende, hegemonías de medios y censuran al periodismo independiente –  en este tiempo distinto acaecela reducción de los políticos a una figura más parecida a la de un tendero que a la de un gobernante, siempre tratando de adivinar los deseos de sus clientes para mantener el negocio a flote”. Lo recuerda Colin Crouch, sociólogo británico al explicar la “posdemocracia” y observar el fenómeno de Silvio Berlusconi, una suerte de Hugo Chávez italiano situado en la derecha. “La publicidad – dice el autor – no constituye una forma de diálogo racional” que favorezca la decisión colectiva “informada” sobre los asuntos de interés público, como lo demanda la esencia de la democracia.

Así se explica que el Socialismo del Siglo XXI sea una reedición político-mercaderil del sistema de propaganda que comparten el fascismo y el comunismo, pero esta vez a ritmo digital.

El columnista ecuatoriano Roberto Aguilar, recién escribe y a propósito sobre “la sensación – literalmente producida por el aparato de propaganda correísta, copia del chavismo – de que estamos viviendo los excitantes nuevos tiempos que conducen sin retorno a la nueva historia, coto exclusivo del hombre nuevo”. La ilusión, además, de que esa nueva historia se construye sobre la ingente inversión social – dádivas directas y crecimiento de la burocracia pública – que ofrece a la población trabajo, estudio, salud, dignidad, orgullo…”. “El reconocimiento de que cada una de esas oportunidades es un don, algo que les es dado a una persona por intervención directa inesperada, casi milagrosa del Estado”. “Basta con acercarse a pedir y se os dará”. “Reconocimiento que al fin tiene una consecuencia: la población está atada al Estado por una insoslayable deuda de lealtad. Vive la servidumbre política, se siente obligada a la retribución”.

De allí lo pertinente, como aprendizaje, del criterio de Javier Roiz (El gen democrático, 1996): “En la democracia del fin del siglo XX (e inicios del XXI) … el mundo interno (nuestro Yo individual) se conecta y desconecta, como nuestros vídeos internos, sin que podamos hacer nada, con centros de control que están fuera de nuestro alcance; y por último, los avances técnicos y sus manipulaciones nos disparan a un mundo que se ha hecho planetario … La vida fluye por todas partes sin orden aparente … El miedo amarga al ciudadano contemporáneo …”

No obstante, llama la atención la fortaleza del individuo ante las agresiones políticas y las manipulaciones mediáticas, como en el caso nuestro. De modo que, siguiendo el consejo de Roiz, para lograr cambios que perduren hay que “acceder a lo que podríamos llamar los códigos fuentes del software ciudadano”. Ese es el desafío.

 

@asdrubalaguiar

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Venezuela y Alemania: Breve reflexión económica sobre los 60 años transcurrido desde la fundación de CAVENAL (1954-2014) por Orlando Ochoa

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Cuando se fundó la Cámara de Comercio e Industria Venezolana-Alemana, CAVENAL, en 1954, ambos países venían de circunstancias y trayectoria muy distinta, pero ambos gozaban, cada uno en su contexto, de nuevas bases de  prosperidad. Alemania bajo el gobierno de Konrad Adenauer y la bien concebida y ejecutada política económica de Ludwig Erhard, iniciada en 1948, habían creado el llamado milagro económico alemán; el cual fue impulsado también por el Plan Marshall, diseñado por los Estados Unidos para dar apoyo a la reconstrucción de Alemania y otros países europeos, en medio del fuerte antagonismo de posguerra con la Unión Soviética. Como lo narra Adenauer en sus memorias “teníamos que inclinarnos a un lado o a otro si no queríamos ser aplastados”. Hace 60 años, Alemania Occidental estaba en un proceso de recuperación de la devastación de la guerra y regresaba al escenario internacional, con su diplomacia y la promoción de su poderosa industria reconstruida. Es entonces cuando se crea CAVENAL. Por otro lado, Alemania Oriental se sumergía en el experimento comunista, el cual colapsa en 1989.

Venezuela para 1954 también venía de gozar de un período de avance económico iniciado en los años veinte con el rápido desarrollo de su industria petrolera, con el bolívar reconocido como una de las monedas más fuertes del mundo y unas finanzas públicas saneadas desde los años de la Primera Guerra Mundial.  Es notable que en el período de 1950-73, la inflación venezolana en promedio fue 1,72 por cierto, muy inferior a la tasa media de inflación de Europa Occidental de 4,3 por ciento; y menor a la inflación de Estados Unidos y Alemania, ambos países con una tasa promedio de 2,7 por ciento, las más bajas tasas en economías avanzadas en ese período. Venezuela era el tercer productor y primer exportador de petróleo del mundo y atraía la inmigración de europeos en búsqueda de un mejor futuro. Luego de una transición iniciada con la muerte del General Juan Vicente Gómez en  diciembre de 1935, tuvo dos alzamientos militares, en 1945 y 1948. Este último se convirtió en una dictadura militar de una década, pero la democracia era la aspiración de grandes sectores de aquel país, que aunque en vías de desarrollo, ya había superado el atraso socioeconómico de principios del siglo XX, legado de un siglo XIX cargado de conflictos internos entre caudillos. El sistema democrático instaurado en 1958 fue una nueva etapa, en la cual las relaciones entre Alemania Occidental y Venezuela pasaron a ser más estrechas.

Venezuela logró grandes avances institucionales, económicos, políticos y sociales desde los años veinte hasta los años setenta del siglo XX. Fue medio siglo de políticas económicas en esencia responsables, estemos o no de acuerdo con los actores políeticos y sus objetivos en cada gobierno; se mantuvo por décadas la disciplina fiscal y monetaria, un régimen cambiario estable, baja inflación y un alto crecimiento del ingreso medio por habitante y del salario real; Logros nada comunes en la América Latina de aquellas décadas. Muchos atribuían esos logros de Venezuela al petróleo, pero no era así; fue debido a buenas instituciones fiscales y monetarias que propiciaron la estabilidad económica por décadas. El talón de Aquiles fue que no se pudo disminuir la dependencia petrolera al no diversificar la base productiva y exportadora, lo cual en si mismo exigía mayor inversión social e instituciones económicas más abiertas a la economía mundial. Aunque hubo grandes esfuerzos gubernamentales, el país padeció de una gran desigualdad en el acceso a la educación y la salud pública, con una persistente mala distribución del ingreso, lo cual mantuvo a Venezuela atrasada respecto a su gran potencial.

De haber logrado Venezuela esa integración más amplia de su incipiente base industrial, y su buena pero todavía subdesarrollada base agrícola, a la economía mundial de entonces, hubiese podido iniciar un proceso de transformación económica y social profunda. Algo que la hubiese puesto en una trayectoria, aunque desde un punto de partida más modesto y con menos de 6  millones de habitantes, parecida a la Alemania Occidental de posguerra. No hay mejor plan de inclusión social de largo plazo que una economía con crecimiento económico de amplia base, con generación de empleos productivos, acompañada de un sistema de educación y salud pública de calidad. Ese es el gran ejemplo de Alemania para Venezuela, antes y ahora; la libertad política y económica, con una base de acceso real a la educación y a la salud de calidad para todos sus ciudadanos, lo cual permite a todos realizar sus distintas aspiraciones y vivir mejor.

El contraste del éxito económico y social de Alemania Occidental versus los limitados avances de Alemania Oriental (la economía más avanzada del bloque comunista), fue central en promover la caída del Muro de Berlín hace 25 años, en 1989. El mundo entero observó y se benefició después de dichas experiencias comparadas. Luego la Unión Soviética se disolvió y China continuó su camino de abandonar la economía de planificación central y las empresas socialistas propensas a la corrupción por falta de la transparencia en los mercados. Hay capítulos de la historia política alemana que deben servir de referencia a la Venezuela de 2014, cuando las dificultades económicas abruman a sus ciudadanos y se requiere nuevamente de grandes cambios para desarrollar el potencial del país.

La sensata regulación de los mercados y la alianza de empresarios y trabajadores, fue un componente esencial en la equilibrada y exitosa concepción de la Economía Social de Mercado, promovida por Adenaur y Erhard en Alemania a partir de 1948. Un modelo económico que surge de una situación política y social dramática en aquellos años de posguerra, que no se puede emular de modo simplista en la Venezuela de nuestro tiempo. Pero sí se puede aprender de la capacidad de un gran dirigente alemán y de un pueblo, en su esfuerzo por cerrar las grandes heridas del pasado, zanjar divisiones ideológicas en medio del mundo de la Guerra Fría y seguir un camino de reconstrucción con una democracia ejemplar, que luego llevó a la unidad de una nación. Creo y siento que que su ejemplo provee una gran inspiración para la Venezuela de finales del 2014.

Venezuela desde los años veinte hasta los setenta, en dictadura y en democracia, fue bien conducida en el plano de la estabilidad económica (precios y régimen cambiario), aunque la historia de las libertades política haya sido muy distinta durante esas décadas; las necesidades y problemas sociales fueron atendidos infinitamente mejor en democracia que en dictadura. Al iniciarse el declive económico a partir de 1978, con serios desajustes en las cuentas fiscales y externas, luego del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-79) y la falta de voluntad política en los gobiernos sucesivos para restablecer las bases de la estabilidad económica, la democracia venezolana perdió gran parte de su capacidad de ofrecer mejor calidad de vida y se inició un proceso de empobrecimiento, el cual, al final, llevó al abandono del apoyo electoral a los grandes partidos tradicionales en la contienda presidencial de 1998. En 1999 comenzó otro proceso político, guiado por Hugo Chávez, el cual a los pocos años volvió a caer en grandes problemas económicos, sociales y políticos. En 2014 Venezuela debe repensar su futuro, reconsiderando las exigencias de la libertad y la equidad en una democracia que ha tenido grandes fallas, pasadas y presentes.

Creo que la experiencia alemana de reconciliación nacional y de sentar bases sólidas para su progreso económico, con equidad social e instituciones fuertes y respetadas, para participar en una economía mundial competitiva, son un gran ejemplo y una inspiración para Venezuela. CAVENAL, con un nutrido grupo de empresarios alemanes y venezolanos,  una larga trayectoria de buenas relaciones entre los dos países por 60 años, es un puente natural de intercambio entre nuestros países y sus empresas. En nuestro país debemos rescatar lo que supimos hacer bien antes, incluso mejor que el resto de América Latina, por varias décadas; y esta vez, en el siglo XXI, debemos lograr reducir la dependencia del petróleo, a través de la ampliación de la capacidad productiva nacional, acompañada de una renovada política educativa que creo debe también inspirarse también en el sistema dual alemán, aprendizaje en instituciones educativas y en empresas. Soy optimista sobre el futuro de Venezuela. Todos los países, al igual que los individuos, aprendemos de nuestros aciertos y errores.

 

 

@orlandoochoa

Herramientas de oprobio por Antonio Ledezma
bandera!
Todos hemos llegado a este mundo después de una puja. Sí, tal como lo leen. Nuestras madres nos llevan en su vientre durante nueve meses, y luego se sacrifican, placenteramente, pujando y sudando, pariéndonos para que veamos por primera vez la luz de la vida. Con esto quiero significar que todo amerita un esfuerzo. Nada se da si carece de un impulso generador.
Hace 25 años cayó estrepitosamente el Muro de Berlín. Muchos opinan que se vino abajo solito; sin embargo, eso no es del todo cierto. Por décadas hubo manos empujando esa ignominiosa muralla de concreto y alambre de púas. Fueron decenas de miles de seres humanos que desafiaron esa humillación sostenida entre tanques y metrallas. Sin esa sangre derramada y sin esas vidas ofrendadas jamás hubiese cedido ese muro, sino que aún estaría ahí, montado sobre el miedo que sostiene los regímenes totalitarios.
La lucha democrática que estamos librando en Venezuela tiene que seguir y mantenerse firme, y para eso es indispensable una base de moral y ración cotidiana de coraje. Esos son los combustibles que podrán mantener encendidos los motores de la dignidad nacional.
A este régimen le quedan tres herramientas que usará sin prejuicio alguno. La primera: más represión, intimidar a la gente para que se quede callada, para que no se queje y aguante silenciosamente todos estos desmanes, que van desde la escasez de alimentos y medicinas hasta el deterioro de nuestros salarios mientras derrochan el dinero público.
En segundo lugar, un férreo control mediático para proyectar una propaganda invasiva, alienante, negadora de la cada día más delicada situación de crisis general, con la finalidad de desviar denuncias y torcer investigaciones sobre escándalos de asesinatos y corrupción. Desde luego, no podía faltar la dosis de envenenamiento de la opinión pública con campañas denigrantes y difamatorias contra la dirigencia opositora.
La aplicación de la tercera herramienta estará condicionada a la conducta del liderazgo opositor, porque se basa en las intrigas que buscarán dividirnos para lograr nuestra dispersión y debilitamiento. Confío en el sentido de responsabilidad de todos los que ocupamos filas en la alternativa que le proponemos al país para superar este mal trance que padece Venezuela. No dejarnos fracturar será un gesto meritorio del reconocimiento nacional, pero si lo permitimos, y privan las miserias humanas, no tendremos perdón de Dios.

 

El día de la ira y la ilusión por Carlos Alberto Montaner

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Hace 25 años ocurrió el entierro simbólico del comunismo. Una esperanzada muchedumbre de alemanes corrió hacia el Muro de Berlín y lo demolió a martillazos. Era como si golpearan las cabezas de Marx, Lenin, Stalin, Honecker, Ceaucescu y el resto de los teóricos y tiranos responsables de la peor y más larga dictadura de cuantas ha padecido el género humano. Por aquellos años un libro riguroso pasó balance del experimento. Se tituló El libro negro del comunismo. Nuestra especie abonó los paraísos del proletariado con unos cien millones de cadáveres.

Era predecible. En la URSS, en 1989, fracasaban todos los esfuerzos de Gorbachov por rescatar el modelo marxista-leninista. En Hungría, un partido comunista, dirigido por Imre Pozsgay, un reformista  decidido a liquidar el sistema, abría sus fronteras para que los alemanes de la RDA pasaran a Austria y de ahí a la fulgurante Alemania Federal, la libre. En Checoslovaquia, Vaclav Havel y un puñado de intelectuales  valientes animaban el Foro Cívico como respuesta a la barbarie monocorde de Gustáv Husák.  En junio, cinco meses antes del derribo del Muro, los polacos habían participado en unas elecciones maquiavélicamente concebidas para arrinconar a Solidaridad, pero, liderados por Lech Walesa, la oposición democrática ganó 99 de los 100 escaños del senado. El dictador Jaruzelski les tendió una trampa y acabó cayendo en ella.

¿Qué había pasado? El sistema comunista, finalmente, había sido derrotado. Los países que primero lo implementaron, y que primero lo cancelaron, eran empobrecidas dictaduras, crueles e ineficaces, que se retrasaban ostensiblemente con relación a Occidente en todos los órdenes de la convivencia. Ese dato era inocultable. Bastaba comparar las dos Alemania, o a Austria con Hungría y Checoslovaquia, los restantes segmentos del Imperio austrohúngaro, para confirmar la inmensa superioridad del modelo occidental basado en la libertad, el mercado, la existencia de propiedad privada y el respeto por los Derechos Humanos. El día y la noche.

El comunismo era un horror del que escapaba todo el que podía, mientras los que se quedaban ya no creían en la teoría marxista-leninista, aunque aplaudieran automáticamente las consignas impuestas por la jefatura. Por eso Boris Yeltsin pudo disolver el Partido Comunista de la Unión Soviética en 1991, con sus veinte millones de miembros, sin que se registrara una simple protesta. La realidad, no la CIA ni la OTAN, había derrotado esa bárbara y contraproducente manera de organizar la sociedad. Me lo dijo con cierta melancolía Alexander Yakovlev, el teórico de la Perestroika, en su enorme despacho de Moscú, cuando le pregunté por qué se había hundido el comunismo: “porque no se adaptaba a la naturaleza humana”. Exacto.

¿Y los chinos? Los chinos, más pragmáticos, se habían dado cuenta antes. Les bastó observar el ejemplo impetuoso y triunfador de Taiwán, Hong Kong y Singapur. Eran los mismos chinos con diferente collar. Mao había muerto en 1976 y la estructura de poder inmediatamente rehabilitó a Deng Xiaoping para que comenzara la evasión general del manicomio colectivista instaurado por el Gran Timonel, un psicópata cruel dispuesto a sacrificar millones de compatriotas para poner en práctica sus más delirantes caprichos. Cuando el muro berlinés fue derribado, los chinos llevaban una década cavando silenciosamente en busca de la puerta de escape hacia una incompleta prosperidad sin libertades.

¿Por qué no cayeron o se transformaron las dictaduras comunistas de Cuba y Corea del Norte?  Porque estaban basadas en dinastías militares centralizadas que no permitían la menor desviación de la voz y la voluntad del caudillo. El Jefe controlaba totalmente el Partido, el parlamento, los jueces, militares y policías, más el 95% del miserable tejido económico, mientras mantenía firmemente las riendas de los medios de comunicación. El que se movía no salía en la foto. O salía preso, muerto o condenado al silencio. El aparato de poder era sólo la correa de transmisión de los deseos del amado líder. No cabían las discrepancias y mucho menos las disidencias. Eran coros afinados dedicados a ahogar los gritos de la población.

Esta terquedad antihistórica ha tenido un altísimo costo. Cubanos y norcoreanos han perdido inútilmente un cuarto de siglo. Si las dos últimas tiranías comunistas hubieran iniciado a tiempo sus transiciones hacia la democracia, ya Cuba estaría en el pelotón de avanzada de América Latina, sin balseros, “damas de blanco” o presos políticos, y Corea del Norte sería otro de los tigres asiáticos. Lamentablemente, las familias de los Castro y la de los Kim optaron por mantenerse en el poder a cualquier costo. Los muros continuaban impasibles desafiando la razón y el signo de los tiempos.

@CarlosAMontaner

El Blog de Montaner

Como en Berlín hace 25 años, estos muros aún dividen al mundo

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Vía El Comercio

La línea de control que divide la India de Paquistán. (Reuters)

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El muro que se levanta en las afueras de Brownsville, Texas, y que separa a EE.UU. de México. (Foto: Reuters)

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La valla fronteriza que separa España de Marruecos en Melilla. (Foto: Reuters)

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Las dos coreas, la del Norte y la del Sur, también están divididas en una zona desmilitarizada. (Foto: Reuters)

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El muro israelí que atraviesa Cisjordania. (Reuters)

Sidor y el “récord” de producción de Maduro por Damián Prat

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Fue el sábado, en otra de esas abusivas “cadenas”.  En medio de una perorata, Maduro dijo:  “felicito a los trabajadores de Sidor porque están rompiendo récords de producción”.   ¡Caraj….!.  ¿Récords de producción hoy?  ¿En serio dijo eso?  Hace un mes que casi no se producen cabillas y muy poco de alambrón. ¿No eran, por cierto,  esos trabajadores a los que Maduro acusó hace un año de estar pagados por la embajada de EEUU por hacer una protesta?  ¿No eran las “mafias” que dijo el otro?.   Un boletín de la empresa y las declaraciones de varios funcionarios “explicaron” que el “récord” era haber producido 124 mil toneladas de acero líquido en octubre.   ¿124 mil un récord?.  Lo normal para Sidor durante 2005, 2006 y 2007 antes del “estatismo salvaje rojo rojíto” era producir un promedio de 358 mil toneladas/mes. Algunos meses por encima, otros por debajo pero cerca.  Incluso hubo un mes de 413 mil, pero eso fue excepcional.  ¿Cómo puede ser 124 mil un récord si apenas es el 34% de lo que usualmente se lograba antes del destrozo robo-lucionario?. Peor aún, Sidor no producía tan poquito desde hace mas de 35 años, cuando aún no entraban en plenitud las nuevas acerías con hornos eléctricos derivados del “Plan IV”  de finales de los años 70.   A eso llama Maduro un récord, contando, seguramente, con el cerco de #CensuraRoja por el control “hegemónico revolucionario” de casi todos los medios de comunicación a fin de evitar las verdades.

¡Ah!. Aparecieron dos “explicaciones”.   1.-  La “meta”  auto fijada por ellos mismos para octubre era 100 mil y “se logró el récord de 124 mil”.  O sea que de aquí en adelante ponen como meta 50 mil, por ejemplo, y lo que hagan será un súper récord.  El truco es poner una meta bajíta para hacer fiesta con “el logro”.  Vaya manera de falsear la realidad.  Otras voces dicen que el desiderátum del “logro” será alcanzar 200 mil/mes. Ojalá, algo es algo, pero seguiría siendo apenas poco  mas de la mitad de lo que Sidor ha demostrado poder lograr.

La segunda “explicación” es que es “la mejor producción en 14 meses”.  ¡Ah, caramba!. El otro truco goebbeliano para tapar el desastre es compararse con ellos mismos y su propia ruina sin decirlo.  Como la jerarquía roja y el gobierno destrozaron a Sidor hasta niveles “imposibles”, cualquier cosa “menos mala” se convierte en “récord”.   ¿Saben a cuanto llevó la “revolución” a Sidor en el primer semestre de este 2014, antes de los conflictos laborales?.  Lean sentados:  491 mil toneladas en esos 6 meses. Lo que antes se lograba en menos de mes y medio. O sea, un promedio de menos de 82 mil por mes.  Con hornos dañados que no reparan. Sin repuestos ni insumos.  Con máquinas de colada “a medias”. Sin cal, sin lubricantes, sin piezas de recambio en casi todas las instalaciones y equipos.   Sin “pot carriers”.  Varios equipos claves tienen dos y tres años paralizados pero el gobierno no se ocupa de reparar ni mantener.  Nada de eso es responsabilidad de los sidoristas. Miles lo han denunciado.

Sidor es una planta maravillosa.  Construyéndola y desarrollándola, a lo largo de mas de 40 años, se sembró el petróleo en Venezuela. Sin acero no hay desarrollo. Pocas en América Latina tienen no solo su capacidad global de acero, sino la condición de siderúrgica integrada que produce desde sus productos “aguas arriba”, es decir, tiene planta de cal, de gases, de pellas, de briquetas, Midrex, HyL.  Produce acero, por supuesto, y derivados de alto valor agregado. Tiene dos enormes  acerías atadas a máquinas de colada continua para que salgan, de una de ellas,  Palanquillas (de donde a su vez se enlazan con los laminadores para fabricar cabillas, alambrón, tubos petroleros) y Planchones la otra (para luego seguir con laminados en bobinas, hojalata, etc). es decir desarrolla el valor agregado, la producción “aguas abajo”, productos semi terminados para otras industrias en toda Venezuela y productos finales.   Sidor sostenía –antes de la “involución” roja rojita- a la industria de la construcción, automotriz, manufacturera, petrolera, de electrodomésticos, envases, alimentos y mas.  Sidor es la “base”  (por eso lo de “industrias básicas”) de cientos de empresas en toda Venezuela. Cientos de miles de empleos productivos. Y exportaba.  Traía divisas para la nación.  Todo eso es lo que destrozó y arruinó la supuesta “revolución”, es decir, la “involución” del atraso y el retroceso (nunca tuvimos menos patria y soberanía que hoy) que por eso la calificamos de “robo-lución”.

TIP  1:  El Muro de Berlín.  Al 25 aniversario de la caída de ese oprobio le dedicamos P&C del pasado viernes.  Ayer fueron los festejos en el Berlín unificado, en los alrededores de la Puerta de Brandenburgo. ¡Se podrían escribir tantas cosas!.  Por ejemplo, ¿saben cual era la “explicación” oficial de las autoridades comunistas de la RDA para construir y mantener ese Muro desde 1961 hasta su caída en 1989?.   “Es un Muro para defender al pueblo de los ataques fascistas”.  ¿Les suena familiar el “argumento”? ¿Les suena a discurso cabello-madurista?.  A ver, si era para “defender”, ¿por qué el Muro era un ancho corredor de mas 30 mts desde la pared y hacia adentro de la RDA? Lo que impedía era ser saltado de adentro hacia afuera. Era adentro del Muro donde había fosas, alambradas, trampas de arena, reflectores, torres de vigilancia, perros, miles de soldados.

TIP  2:  Antes del Muro, cerca de tres millones de “alemanes orientales” habían escapado desde la “suprema felicidad social” hacia el “occidente explotador capitalista”. Por eso lo construyeron. Las fábricas “socialistas” se quedaban sin mano de obra.

TIP  3:  El Muro cayó aquel 9 de noviembre y días sucesivos, sin tiros ni violencia. Lo digo para los cultores de los mitos sobre que lo pacífico es “comeflor, pendejo y traidor”. La caída fue producto principalmente, de la insostenible crisis económica y política, del cese del sostén de la URSS bajo Gorbachov quien empujaba cambios. De una “implosión” interna en el partido y el gobierno de la RDA.  Algunas manifestaciones de mucho coraje cívico y pacífico,  sobre todo en Leipzig, en las semanas previas, aceleraron la implosión.  La brutal máquina de represión policial y militar -con la Stasi del sapeo y la tortura al frente-  nunca había permitido la mas mínima disidencia.   Esta vez no hubo tiros.

TIP  4:  Mas intensa había sido la resistencia y la protesta popular en, por ejemplo, Polonia (con los sindicatos de Solidaridad) y lo fue luego en Checoslovaquia. En ambos sitios la liberación terminó por ser “pacífica y electoral” aunque precedida de mucha lucha, sobre todo social. En Polonia, Walesa y su grupo obligaron a elecciones y derrotaron abrumadoramente con votos al régimen del general comunista Jaruzelski. En Checoslovaquia, fue la “revolución de terciopelo” liderada por el escritor y dramaturgo Vaclav Havel. En ninguno de esos tres países, la “caída” del régimen fue resultado de “golpes” ni violencia.  Solo fue así, después, en Rumania. Lo mas duro -aparte de la permanente represión oficial-  fueron las huelgas obreras polacas.

TIP  5:  Otra lección.  El día  que miles y miles saltaron los puntos de control tras el “anuncio equivocado” de aquel ministro, los berlineses occidentales no recibieron a sus hermanos con necedades, reproches, revanchismo ni pequeñeces del estilo de “ah, ustedes ahora si vienen, después que aplaudieron tanto”.  En la inmensa mayoría hubo grandeza, cero estupidez y por el contrario, mucho calor humano. Abrazos, festejos, unión, comprensión, altura y calidad. Aunque la unificación desequilibró la pujante economía de Alemania Occidental que tuvo que sostener y emparejar la ruina de “su otra mitad”. La hoy jefa de gobierno, Ángela Merkel, era habitante “del lado oriental”.

TIP  6:    Recomiendo leer y ver:   1.-   El discurso “Yo soy berlinés” de John F Kennedy en 1963.  Está en varios portales web. Lo vi en 20minutos.es  2.-  La serie de reportajes de BBC Mundo. En especial “Archivos de la Stasi: el rompecabezas mas grande del mundo”.  3.-  Los reportajes en Clarin de Buenos Aires y los de El País de España.  4.-  Los filmes:  “Goodbye Lenin” (hermoso, maravilloso) y “La Vida de los Otros” (impresionante).  5.- La serie de videos en muchos portales web, por ejemplo, los que están en Clarin.

TIP   7:   México.  Espantoso el crimen de los 43 estudiantes.  Un horror sin nombre.  Necesario escribir del caso.   Una muestra de hasta cuales niveles de horror se puede llegar cuando se permite que los carteles del narcotráfico y el delito sumen poder.  Todos tienen responsabilidad política.  Los gobiernos nacionales, reciente y actual (PAN y PRI) por no desmontar ese poder sucio con determinación. Los gobiernos regionales del estado de Guerrero por cómplices. Incluso la oposición de izquierda aunque Telesur y VTV lo escondan. El alcalde asesino había colonizado al PRD local.

TIP  9:  Pendientes.  1.-  Mas reclamos legítimos de trabajadores en Norpro y Venprecar.  2.-  La humareda de quema de basura en carretera a la 321 que afecta a comunidades.  3.-   Los audios de las entrevistas a Marlene Sifontes (SunepInpraques), Rafael Uzcátegui (Provea) y a Gerardo Alí Poveda en publicoyconfidencial.com.

 

Damián Prat

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