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Consecomercio rechaza pago de impuestos en Petro

FELIPE CAPOZZOLO, PRESIDENTE DE CONSECOMERCIO, rechazó este jueves la entrada en vigencia a la medida que “obliga” a los comerciantes del municipio Libertador de Caracas a pagar sus impuestos con el indicador del petro en moneda nacional.

«No nos queda claro si la utilización de esta unidad de cambio, para fijar un parámetro para cobrar impuestos, realmente sea efectivo y realmente sea cónsono con la realidad que están viviendo los comercios», dijo en unas declaraciones para Unión Radio.

Capozzolo calificó de «agresiva» está medida, y afirmó que no es la solución a las adversidades que enfrentan los comerciantes.

En enero de 2019, quedó establecido en Gaceta Oficial Extraordinaria 6.420 del 28 de diciembre de 2018 que “los sujetos pasivos que realicen operaciones en el territorio nacional en moneda extranjera o criptodivisas, autorizadas por la Ley, a través de los convenios cambiarios, deben determinar y pagar las obligaciones en moneda extranjera o criptodivisas”. 

El decreto advierte que de proceder la repetición de pago, recuperación o devolución de los tributos nacionales por los supuestos establecidos en este Decreto, se realizará en moneda nacional. Es decir, cualquier reverso o excedente se devolverá en Bolívares Soberanos.

 

Gaceta Oficial Extraordinar…

Jun 01, 2015 | Actualizado hace 4 años
Respeto a Bolívar por Eduardo Fernández

Bolívares

 

Propongo que le cambien el nombre a la moneda venezolana. Es una vergüenza que una moneda tan devaluada lleve el nombre del Libertador. Pónganle el nombre que quieran, pero quítenle el nombre de Bolívar.

No puede ser que se requieran 400 bolívares (en realidad son 400.000 bolívares) para comprar un dólar americano. Considero una falta de respeto a la memoria del Libertador.

Cuando yo nací, bastaba con tres bolívares con treinta y cinco céntimos para comprar un dólar. Ahora se necesita más de 400.000 bolívares de aquellos. ¡Qué vergüenza!

Un solo Bolívar fue suficiente para derrotar al imperio español. En efecto, Simón Bolívar enfrentó y derrotó al imperio más poderoso de su tiempo. Un imperio en cuyos dominios no se ponía el sol.

Indigna que ahora se necesiten 400.000 bolívares para comprar un dólar. O sea, para comprar una unidad monetaria del nuevo imperio.

Es insólito que unos señores que actúan en nombre de una supuesta revolución, a la que además han calificado de bolivariana y encima de antiimperialista, hayan conducido el nombre de Bolívar a una humillación tan grande.

Por un elemental respeto a la memoria del Libertador, yo les rogaría que cambiaran el nombre de nuestro signo monetario.

En un reciente estudio de la BBC de Londres se habla de Bolívar como la figura más importante de América en el siglo XIX. Y dicen de él: “Con solo 47 años de edad peleó en 472 batallas, liberó seis naciones, cabalgó 123 mil kilómetros, más de lo navegado por Cristóbal Colón y Vasco de Gama combinados”.

Fue presidente de 5 países. Llevó la antorcha de la libertad la distancia lineal de 6.500 kilómetros. Recorrió 10 veces más que Aníbal, tres veces más que Napoleón y el doble que Alejandro Magno. Sus ideas de libertad fueron escritas en 92 proclamas y 2.632 cartas.

Su ejército no conquistó territorios, sino que liberó pueblos y naciones sojuzgados.

Señores del Gobierno: ya sé que es inútil pedirles que cambien la política económica.

Ya sé que es tiempo perdido invitarlos a tomar conciencia de que son sus propios errores los que tienen hundido y humillado al bolívar venezolano.

Permítanme entonces rogarles que le cambien el nombre a nuestra moneda. No sometan al pueblo de Bolívar a la humillación de saber que se necesitan más de 400 bolívares (en realidad son más de 400.000 bolívares) para comprar una simple unidad monetaria del imperio norteamericano. ¡Por favor!

Seguiremos conversando.

@efernandezve

Últimas Noticias

¿Es factible una dolarización en Venezuela?

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Rubén Noguera (Economista)

 

La pérdida de la capacidad adquisitiva de la moneda venezolana, depreciada por las sucesivas devaluaciones y la espiral inflacionaria, ha llevado a algunos economistas y estudiosos del problema, a plantear la posibilidad de considerar la dolarización de la economía como una alternativa ante la crisis.

Argumentan algunos que, de hecho, en Venezuela la economía responde a los vaivenes de la cotización del dólar, como una especie de marcador que mide el pulso de la actividad económica. Comencemos por decir que este planteamiento no es nuevo. El fenómeno ha sido tratado y aplicado en otros países, precisamente, para enfrentar situaciones caracterizadas por alta inflación y prolongados desequilibrios macroeconómicos, que han llevado a la adopción de una moneda extranjera como instrumento de pago.

Quizás el caso más recordado en los últimos años sea el de la República de Zimbabwe (2009), donde se batieron todos los récords contemporáneos en materia inflacionaria.

En América Latina los casos más recientes de dolarización han sido Ecuador (2000) y El Salvador (2001). Panamá tiene una dolarización que data de 1904, con una relación política, económica e histórica muy estrecha con EEUU. Países como Argentina y Brasil en los años ‘90 intentaron establecer paridades de uno a uno entre sus monedas y el dólar, y durante el gobierno de Carlos Menem (1991), Argentina utilizó un sistema de convertibilidad o caja de conversión. Otros países del continente, donde resaltan los de Centroamérica y el Caribe, han adoptado el uso de divisas extranjeras para transacciones de diferente índole (pagos, remesas, transferencias…) o, simplemente, como uso alternativo a su moneda nacional.

 

¿Qué es la dolarización?

 

La dolarización consiste en una opción cambiaria que sustituye el uso del patrón monetario nacional (la moneda nacional) por un patrón monetario extranjero (en este caso el dólar norteamericano, pero también pudiera ser el euro). Este fenómeno puede ser parcial o total.

En la dolarización parcial se afecta la función de reserva de valor de la moneda nacional. En contextos de alta inflación, los activos nominados en dólares permiten un rendimiento real más elevado que los nominados en moneda nacional; por ello sirven como refugio de valor. En la dolarización total se termina sustituyendo el uso de la moneda nacional, y se adopta como medio de pago y unidad de cuenta una moneda extranjera estable.

Se instrumenta esta medida, generalmente, como conclusión de un proceso caracterizado por el uso, durante un período prolongado, de divisas extranjeras en las transacciones corrientes. Se trata de proteger los salarios, el poder de compra y el ahorro, de inflaciones muy elevadas.

Puesto que no es ajena a complejidades técnicas e institucionales, que distan bastante de la simple descripción efectuada, su eventual adopción depende del contexto y de los parámetros a considerar. Sin embargo, a los efectos de este trabajo, consideremos en términos generales, algunos de los aspectos positivos y negativos que esta medida pudiera generar:

 

Aspectos positivos:

 

1. Suprime el riesgo de cambio, porque ya no hay moneda nacional. Permitiría evitar las crisis cambiarias.

2. Elimina la posibilidad de devaluación de la moneda, práctica usualmente manipulada por gobiernos con pronunciados déficits fiscales.

3. Permite sanear el sistema financiero. Ya el gobierno no puede seguir emitiendo dinero “inorgánico”, sin respaldo.

4. La población se beneficia del uso de una moneda con poder de compra estable. Este es un factor muy ponderado en los argumentos a favor de esta medida.

5. Permite recuperar el ahorro y los salarios.

6. Reduciría notablemente los índices inflacionarios, ya que se aproximaría a la tasa de inflación del país emisor.

7. Facilita una mayor integración con la economía global, permitiendo, además, la captación de inversiones.

 

Aspectos negativos:

 

1. El país pierde el derecho de “señoreaje”. Estos son los ingresos que obtienen las autoridades monetarias de su potestad monopólica de emitir dinero (monedas y billetes).

2. Si la dolarización es total, se pierde la soberanía monetaria y una política de cambios autónoma. En este caso se dependería de la dinámica generada por la Reserva Federal de EEUU.

3. Toda la deuda pública y privada se registra en dólares. Debe establecerse una tasa de conversión en dólares de esa deuda.

4. Puede incrementarse la intermediación financiera, así como los riesgos de liquidez y solvencia. Este aspecto debe ser bien evaluado y gestionado por las instituciones financieras.

Como se puede inferir, es un fenómeno que está condicionado por diferentes factores.

Los argumentos en favor y/o en contra deberían ser considerados para la instrumentación de las políticas monetarias y fiscales.

Las experiencias acumuladas por aquellos países que han puesto en práctica esta medida, pudieran servir como importantes referencias.

Sin embargo, en países con inestabilidades macroeconómicas importantes, como el caso venezolano, seguramente no bastaría con la evaluación de costo-beneficio o con los análisis sobre su viabilidad técnica. Serían los factores institucionales los que, en gran medida, determinarán la factibilidad de recurrir a la dolarización.