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Maracaibo

Cualquier paraje que tienda a reconfortar la espiritualidad y avivar las emociones de quienes en algún momento se adentraron al disfrute de lo que cada elemento del horizonte representa, es una razón para afianzar valores humanos. Valores humanos que no sólo reconfortan al individuo en su interioridad. También porque vinculan sentimientos con anhelos. Incluso, con memorias de tiempos disfrutados.

Justamente, por todo lo que dicha situación es capaz de exaltar, tanto porque puede determinar la actitud de cara a todo lo que sublima la capacidad que tiene la persona para irradiar apego hacia el entorno donde ha plasmado su obra y pensamiento, es lo que hace posible y consistente la querencia hacia la génesis. O sea, hacia la fuente que configura el contexto del cual pudo asirse lo considerado, observado y aprovechado.

Es lo que desde la perspectiva de la historia social, asociada a las emociones, éstas en conciliación con los recuerdos vistos como fundamento de sentimientos y expectativas, se conoce como el apego a las tradiciones, relaciones y conductas propias de una geografía en particular. Así puede entenderse que cada región, localidad o nación, conecta con cada persona que provenga de su espacio. Esto deviene en una unidad emocional que permite el arraigo entre la actitud y los valores humanos que recrean la vida.

En este orden de consideraciones, es propio asentir que estos valores -en tanto que culturales- tienen la fuerza para vincular saber-ser-estar, con lo que da sentido a las emociones y esperanzas de todo ser humano. Sobre todo, en la relación que se establece entre el sentido de civilidad y la educación adquirida. De esa manera, el individuo allana su recorrido de vida disponiéndose según sus valores, creencias, sentimientos y pasiones. Así cada geografía apellida su entorno en función de lo que identifica a sus elementos naturales, culturales y sociales.

Toda esta explicación arriba explayada, justifica en principio esta disertación toda vez que busca trazar el análisis que a continuación se desarrolla. Más, cuando puede decirse que, vista la situación que ha padecido el zuliano, particularmente quienes (en Maracaibo) viven el caos desatado por la indolencia de funcionarios del régimen usurpador, la zulianidad (sentimiento mediante el cual se hace posible enraizar la condición de ciudadanía con la cultura propia de tan hermosa geografía y afable infraestructura citadina) se ha visto golpeada brutal e incesablemente.

Tan insólita situación, se traduce en un delicado problema que se refleja al momento que se acerca la Navidad. Y tiene que ver con el hecho cultural representado a través de la música que mejor identifica la zulianidad: la gaita zuliana.

 

Tan característicos acordes, indiscutiblemente, exaltan el gentilicio del zuliano. Su historia, en cualquier contexto de su desarrollo, está íntimamente relacionada con tan connotada musicalidad. Más, cuando el gentilicio que impone la zulianidad, se convirtió en razón suficiente para que todo zuliano se arrogue tan contagioso género musical como elemento que afianza y confirma el sentido de lo que representa su “patria chica”. Precisamente, a partir de tan particular condición cultural, el zuliano (sobre todo, el nativo de Maracaibo) hace suya aquellas tradiciones exaltadas desde la música gaitera que también adquiere el sonido de cual parranda aguinaldera. Incluso, no luce exagerado afirmar que en ello se halla la esencia misma del modo típico de exhortar la zulianidad.

Sin embargo el problema en referencia se desencadena, cuando el mismo régimen opresor intenta manipular al pueblo venezolano hurgando su apego a la celebración de la Navidad. Y para lograrlo, abusa de su fuerza mediática aprovechándose de la gaita zuliana como si tan resuelta patraña no significara otra cosa que propinar cuantas bofetadas sean posible a la zulianidad. Sobre todo, luego del inusitado maltrato que le ha brindado al pueblo zuliano haciéndole vivir la crisis social-político-económica de la forma más despiadada y humillante posible.

No es difícil pues reconocer que el uso de la gaita zuliana por parte del régimen usurpador, en tiempos en que la Navidad invita a dejar de lado el odio y la retrechería, criterios éstos propios de la actual represión gubernamental, además de ratificar su clase usurpadora al apropiarse irreverentemente de la zulianidad como sentimiento y atributo propio del zuliano, es clara demostración de cuánto y cómo se vale para golpear y destruir todo lo que destaca ante la significación del concepto de democracia.

Así, la zulianidad se amalgamó en los sentimientos y vocación musical de todo nativo del territorio zuliano. No sólo como resultado de la geografía que circunda tan encantadora región. También, por el afecto que con el tiempo vino cultivándose en la gaita zuliana, la cual como expresión propia de la zulianidad, se hizo parte fundamental del acervo histórico que fue aprehendiéndose a los sentimientos del zuliano.

Del zuliano asediado y apaleado por una represión “socialista” que abusa de su poder para pisarle al mismo zuliano, sus valores, su cultura y su pasión musical.

 

De ahí que hoy se hizo obligado advertir sobre lo que tiene de fondo el aprovechamiento abusivo de la música tradicional (decembrina) zuliana. Por eso había que considerar el problema de falta de ética pública y de inmoralidad cívica que se dibuja en el caso de la zulianidad vapuleada.

 

@ajmonagas

Un sismo de 4,2 grados se registró este viernes 22 de noviembre a las 11:05 de la mañana en Maracaibo estado Zulia.

La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) informó que la localización fue a 45 kilómetros al noreste de Paraguaipoa al norte del estado Zulia y la profundidad fue de 2,6 kilómetros.

El sismo se sintió con fuerza en Maracaibo y San Francisco,  reportaron los usuarios en las redes sociales. Hasta ahora, no se han reportado daños mayores, ni pérdidas humanas.

 

 

 

 

Runrunes de Bocaranda: BAJO – Médicos de Cuba en Qatar

MÉDICOS DE CUBA EN QATAR

El reportaje del diario inglés The Guardian es profundo en su investigación sobre la participación de los médicos cubanos en los programas de salud de Qatar. Relata como el gobierno cubano se lleva hasta el 90% de lo que le asigna el estado qatarí a cada uno de ellos. En un hospital del gobierno en las afueras de la capital trabajan 475 médicos, enfermeras y técnicos cubanos desde 2012. Las instalaciones de primer mundo y alta calidad en sus sofisticados equipos. El pago es tan solo el 10% de lo que ganaría un médico extranjero en el país árabe.

Qatar paga a Cuba entre $ 5.000 y $ 10.000 por mes por cada profesional médico. El resto de sus ganancias la guarda el gobierno cubano en virtud de un acuerdo secreto con los qataríes. Cuba informó al periodista que tiene enviando médicos a otros países desde la década del 60. Según ellos hay 30.000 médicos y enfermeras trabajando en 60 países. Es la principal fuente de ingresos a la economía cubana que vio mermados sus ingresos tras la crisis venezolana y por eso se dedicó a buscar nuevos países sin escasez de dinero como Qatar y Arabia Saudita.

“Cuba es un estado totalitario con un grupo de trabajadores cautivos y mal pagados que se explotan fácilmente como productos exportables” escribe el colega Pete Pattison desde Dukhan. En un acuerdo similar con Brasil, al gobierno cubano se le pagó alrededor de $ 4,000 por mes por cada médico, de los cuales los médicos recibieron $ 1,000. Co la llegada del derechista Jair Bolsonaro a la presidencia brasilera miles de médicos cubanos abandonaron el país. Un médico en Cuba gana entre $40 a $70 por mes”.

 

¡AY TIMOTEO!:

Dos miembros de su recién creada agrupación política para negociar con el régimen madiurista, “Cambiemos Movimiento Ciudadano”, han sido expulsados de sus “filas” pues fueron comprados por el gobierno según señaló el diputado José Guerra en lo que él llama la operación “Maletín Verde”. Los diputados José Antonio España y Adolfo Superlano fueron sacados de Ciudadanos “por violar sus principios éticos”. Hasta el periodista Vladimir Villegas señaló en su programa que “los parlamentarios fueron objeto de una operación politico-financiera para el cambio de su línea política”. ¿No fue asi la propia creación de esa agrupación?. Cachicamo y morrocoyes conchudos…

LAS GRANADAS:

Siguen apareciendo en los ataques contra comercios en Maracaibo. Salieron del circuito “entre bandas criminales” para atacar a los pocos comerciantes que aún quedan en la desolada capital zuliana. ¿Que mas se puede esperar de esa gobernación? me dice un chavista light que se sorpendió al escuchar a Delcy dándole las gracias a López Obrador por “recibir a Evo en México”….

Codhez: Madres con hijos en desnutrición están predispuestas a trastornos depresivos
La Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia divulgó un artículo de investigación que expone la situación de las madres que asisten con sus hijos en desnutrición y bajo peso al servicio de nutrición del Hospital Universitario de Maracaibo.
 

El artículo titulado “Ansiedad y depresión en madres con hijos en desnutrición y bajo peso” que asisten al servicio de nutrición del Hospital Universitario de Maracaibo (HUM), devela cómo la inseguridad alimentaria genera consecuencias directas y negativas en el estado psicológico de las personas.

En el estudio se realizó una encuesta a 30 madres, en el período de mayo a agosto de 2019, en el marco de la documentación sobre la situación de derechos humanos en el Zulia, con especial atención en la inseguridad alimentaria.

“Entre los hallazgos de la investigación, se encontró que 56.7% de las madres encuestadas en el servicio de nutrición del HUM manifestaron síntomas de depresión moderada, como consecuencia de un estado de frustración y preocupación en torno a la seguridad alimentaria. Además de ello, 13.3% de las madres encuestadas manifestó síntomas severos de depresión, caracterizados por tristeza, llanto y afectación en su funcionamiento social, laboral o académico”, señaló Codhez en una nota de prensa.

En la investigación “se evidencia que la violación al derecho a la alimentación no solo tiene incidencia en el desarrollo físico de las personas, sino que produce consecuencias secundarias, en cuanto a síntomas a la predisposición a trastornos depresivos o de ansiedad”.

Desde Codhez se hizo una serie de recomendaciones al Estado venezolano ante los elevados índices de ansiedad y depresión encontrados en el estudio.

 

Acá las recomendaciones de Codhez, dadas a conocer en el estudio:

1.- La situación de inseguridad alimentaria está impactando en bienestar psicológico de las madres en Maracaibo, por ello el Estado, los centros asistenciales de salud y la comunidad internacional debe comprender que la violación al derecho a la alimentación no solo tiene incidencia en el desarrollo físico de las personas, sino que produce consecuencias secundarias, pero no por ello menores, en cuanto a síntomas de atención clínica, y predisposición a trastornos depresivos o de ansiedad.

2.- El Estado tiene el deber de publicar datos oficiales y de fomentar la documentación sobre las incidencias que tiene la situación de inseguridad alimentaria en la población maracaibera, para generar planes de acción que puedan crear una mejor situación.

3.- Ante los elevados índices de ansiedad y depresión encontrados en la muestra, instamos a los centros asistenciales en salud a crear programas de salud pública para propiciar el bienestar psicológico en madres con situación de inseguridad alimentaria.

4.- Referimos a los centros de asistencia en salud que en sus programas sobre de bienestar psicológico, contemplen el fortalecimiento de los intereses y deseos de las madres en situación de inseguridad alimentaria, abriendo la posibilidad a la pluralización de sus oportunidades, más allá del solo hecho de la responsabilización del cuidado de sus hijos a las cuales, de manera forzosa, se han tenido que sumergir.

5.- Debido a las creencias patriarcales que someten nuestra cultura, recomendamos que las instituciones de salud y las organizaciones públicas que atiendan a estas madres, capaciten en materia de género a sus profesionales para transmitir conocimientos sobre empoderamiento femenino.

6.- El Estado venezolano tiene la obligación de realizar todas las acciones pertinentes para garantizar el derecho a la alimentación adecuada, por ello debe aceptar la cooperación internacional como recurso disponible e inmediato con el fin de contener la desnutrición de la población y salvaguardar su bienestar.

7.- Instamos a las agencias de protección internacional, en especial aquellas que velan por el derecho a la alimentación y las de resguardo de los grupos vulnerables escogidos en esta investigación (mujeres y niños especialmente) para que se avoquen a examinar la situación de Venezuela y en especial la del estado Zulia e intercedan por la protección y garantía de este derecho frente al Estado venezolano.

8.- Instamos al Estado venezolano a tomar las medidas correctivas, de prevención, preservación de alimentos para las comunidades indígenas y las intersectoriales emitidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Transportistas de Maracaibo claman a gritos por gasolina

Conductores de al menos 70 rutas de transporte de Maracaibo, exigieron este lunes, 3 de junio, que se garantice el suministro oportuno de combustible, así como la asignación de estaciones de servicios de uso exclusivo para el sector.

Al menos 800 choferes se concentraron la mañana de este lunes, en el sector Grano de Oro de Maracaibo y gritaron al unísono “¡Queremos gasolina!” y denunciaron que pagan entre 30.000 y 50.000 bolívares, o hasta 20 dólares, a los trabajadores de las estaciones de servicio y policías para que les llenen completo el tanque del vehículo, que, por órdenes del Ministerio de Petróleo, solo puede se despachar 30 litros de combustible. Denunciaron corrupción entre los funcionarios de seguridad de los establecimientos, a quienes calificaron de “sinvergüenzas, que aparte de que hay que pagarles, meten en la cola a todos los que ellos quieran”, acotaron.

El presidente de Fontur en Zulia, Mamoun Tajhedine, asistió a la concentración y prometió estaciones de servicio controladas por ellos, sin especificar el número.Ofreció con surtirles 50 litros de gasolina, propuesta que fue rechazada por los conductores y la polémica terminó con la conversación que mantenían con el funcionario.

“No lo podemos aceptar, porque con 50 litro solo trabajamos en la mañana. Lo menos que se lleva un microbús son 100 litros. Aquí se van a quedar sin transporte, porque con 50 litros no podemos trabajar, para luego estar tres días en una bomba”, indicó uno de los presentes, quien pidió a Nicolás Maduro atender la situación, “ya que dice que es transportista”.

Antonio Chango, presidente de la Federación de Transporte de Maracaibo Oeste, hizo un llamado al gobierno para que controle la situación con la distribución de combustible.

“Necesitamos que el gobernador (Omar Prieto) nos llame a una reunión y hablemos para solventar a nuestros transportistas. Pedimos bombas exclusivas manejadas por los transportistas, no por los policías. Al final el que padece todo es el pueblo porque no tiene cómo movilizarse”, dijo.

Con el mismo nudo en la garganta, los maracuchos cruzan el puente de salida

Aguantaron los dos primeros apagones, pero con el tercero no pudieron. Algunos habitantes de la capital zuliana han optado por irse a otras ciudades del país en las que el racionamiento de luz es menos implacable

David rebajó 10 kilos antes de irse a Valera, Emiliana* se fue a Colombia, Viviana* a Punto Fijo y Carlos se quedó sin trabajo y planea emigrar a España

@franzambranor

EN MARACAIBO está haciendo 32 grados de calor. Los meses de marzo y abril son de los más secos y calientes en Venezuela. Justamente el 7 de marzo ocurrió el primer mega apagón que acentuó los problemas de suministro de luz que ya venían afectando al estado Zulia, en el occidente del país. Ese día, Maracaibo estuvo 106 horas sin luz. 13 días después algunas zonas estuvieron 66 horas sin servicio de electricidad y el 25 de marzo (segundo mega apagón) pasaron 78 horas a oscuras.

Desde entonces, los marabinos han experimentado un racionamiento eléctrico sin cronograma, sin aire acondicionado, sin agua y con zancudos. La incertidumbre sobre si el colapso eléctrico se perpetuará obligó a los marabinos a tomar una determinación que aún no saben si tendrá vuelta atrás: escapar del caos.

De Maracaibo pa’ Valera

A David Padilla se le hizo “un nudo en la garganta al pasar el puente” como dice la gaita de Maracaibo 15. Y no fue porque estaba transitando el popular viaducto para llegar a la capital zuliana, sino todo lo contrario. Estaba dejando atrás amigos y familiares para huir hacia otra ciudad en Venezuela. La serie de tres apagones prolongados, aunado al racionamiento que viven los marabinos a diario prácticamente lo echó a patadas de su ciudad natal.

“Yo tengo familia en Valera. Mis vecinos iban a Escuque, me dijeron que si quería venir con ellos y antes que terminaran la frase ya me estaba poniendo la ropa interior y montándome en el carro”, dijo el periodista que labora en la radio de la Universidad del Zulia y además genera contenidos para una página de internet en el exterior.

Padilla indicó que su plan inicial era quedarse una semana en Valera y ya lleva tres. “Los apagones me quebraron de todas las maneras posibles, especialmente en lo económico. No podía movilizarme, no podía comprar comida. Rebajé 10 kilos”, dijo Padilla.

David sorteó los obstáculos durante los dos primeros apagones, pero al tercero tiró la toalla.En mi apartamento solo podía trabajar de madrugada que era cuando tenía datos. Yo vivo en Zapara, al norte de Maracaibo, y no tengo carro. Me tocó tomar el morral con la laptop y buscar un sitio con internet para conectarme”.

Según David, la radio de LUZ tiene tres semanas sin salir al aire. No poseen planta eléctrica y está ubicada en un undécimo piso. “Me vine a Valera para mantener una estabilidad mental. Cuando vi que los cortes eléctricos en Maracaibo eran de 18 o 20 horas y que faltaba el agua una semana y media, no aguanté más. Aquí en Valera los cortes son de dos o tres horas, el agua se va una o dos veces a la semana y se mantiene por tres días”.

Sostuvo que en el trayecto tuvieron que lidiar con la escasez de efectivo y las kilométricas colas para surtir gasolina.

“El edificio donde vivo en Maracaibo está desierto. La mayoría de mis amigos se han ido, incluso de Venezuela”, dijo Padilla.

El periodista sentenció que para poder salir de Maracaibo, la gente se ha visto en la necesidad de vender sus pertenencias para recolectar dinero, especialmente en divisas. “Las personas vende prendas, muebles, entre otras cosas. Me percaté que un vecino estaba vendiendo sus pistolas…no sabía que había tanta gente armada hasta que comenzaron los saqueos y los vecinos buscaban defenderse como fuese de un posible asalto al edificio”.

 

De Maracaibo pa’ Colombia

Al igual que David, Emiliana* trabaja para una empresa extranjera en el departamento de soporte técnico. Su labor se desarrolla frente a una computadora y como la mayoría de los trabajadores no puede desempeñarse sin servicio de luz.

También luego del tercer apagón, Emiliana decidió irse a Colombia. Ya había contactado a una pareja de amigos en Sopó, una localidad a una hora de Bogotá.

Emiliana vive en el complejo de edificios de Isla Dorada, a orillas del Lago de Maracaibo. “Allí todo es eléctrico. No tengo carro y para salir a comprar cosas y poder hacer comida era una pesadilla. Me daban ataques de pánico en las noches y dije que no podía continuar de esa manera”.

Sostuvo que optó por abandonar Maracaibo para no perder su trabajo. “Mis jefes fueron condescendientes, pero he escuchado de otras empresas que han despedido gente porque simplemente no pueden laborar”.

Hizo una maleta y le dijo a su hermano que la acompañara hasta la frontera con Maicao. “Fue un viaje relativamente tranquilo. Me cobraron 20 dólares por llevarme a la frontera. Mi preocupación era que me quitaran la laptop o que me pidieran dinero”, dijo Emiliana.

La ingeniero industrial tenía mucha ansiedad a la hora de cruzar el paso colombo-venezolano. Sabía que cualquier cosa podía suceder y que los imponderables se resuelven con dinero y no precisamente bolívares.  “No había cola, pero igual tuvimos que pagarle a un militar venezolano para que nos dejara pasar rápido. No quería que estuviesen hurgando mis cosas”.

Aseguró que una vez del lado colombiano el ambiente cambió. Se sintió como el estadounidense Billy Hayes cuando escapó de una cárcel de Turquía luego de ser sentenciado a cadena perpetua en los 70. “Dudo mucho que vaya a regresar, más bien quisiera que mi hermano y mi mamá viniesen para acá. Tengo la sensación que las cosas van a empeorar. Estoy segura que va a haber un punto en que toda Venezuela se va a apagar”.

De las orillas de Lago pa’ Punto Fijo

Viviana* es vecina de Emiliana en Isla Dorada. Es del estado Falcón, pero tiene 18 años viviendo en Maracaibo. Junto con su esposo e hijo de 7 años decidió irse a Punto Fijo luego del apagón general del 25 de marzo.

Señala que en los primeros tres días de la interrupción eléctrica general del 7 de marzo pudieron adaptarse a la situación sin mayor trauma.

“Nos organizamos en el edificio de manera espontánea. Yo ponía la carne, otra vecina las arepas. Íbamos a cocinar a casa de una vecina que tenía una cocina a gas. Los hombres hacían vigilancia a los carros y así”, dijo.

Recuerda haber visto gente agarrando agua del Lago de Maracaibo para bajar las pocetas de sus casas.

Al igual que David y Carla, uno de sus mayores temores era perder el trabajo. Porque también labora a distancia para una compañía extranjera, al igual que su esposo.

“Salíamos a cargar los equipos en un café que tiene planta eléctrica. Nos llevábamos tres laptop, power bams, una regleta y así resolvíamos”.

Pero al cuarto día la gasolina escaseaba más de lo normal en las estaciones de servicio, las tarjetas de débito y crédito no pasaban por los puntos electrónicos, no había forma de hacer y corroborar una transferencia bancaria y lo peor: comenzaron los saqueos.

“La noche del domingo 10 de marzo escuchaba ráfagas de tiros en la noche. Comencé a leer por las redes que estaban saqueando el Centro Comercial Sambil”, dijo Viviana.

A su jefe le comunicó que no iba a seguir laborando en esas condiciones, pero no la despidieron. Por el contrario se solidarizaron con la situación que estaba padeciendo. “Recuerdo que estaba en el supermercado Super Fresh Market al final de la avenida Delicias y llegó un policía golpeado a resguardarse. Nos dijo que venia una turba a saquear, salimos corriendo y llegamos a casa con las manos vacías”.

Esa noche se acostó en medio de la penumbra y no podía parar de llorar. “Es lo más cerca que me he sentido de una depresión, pero al día siguiente me paré y dije que debía seguir por mi hijo”.

“Mi esposo y yo empezamos a ayudar a la gente más desvalida. Él es medio McGyver (haciendo alusión al personaje de la serie de TV) y todo lo resuelve. Hizo un adaptador a la batería del carro y allí cargábamos los celulares y la gente iba a nuestro apartamento para conectar sus teléfonos”, prosiguió Viviana.

Ese lunes 11 de marzo se asomó por la ventana de su apartamento en la noche y vio cómo toda la Costa Oriental del Lago empezó a iluminarse. Se acostó y a las 2 de la mañana llegó la luz.

Posterior a esos días transcurrieron jornadas de adaptarse nuevamente a la realidad. Su hijo regresó al colegio y ella a sus labores profesionales y domésticas.

Pero el 25 de marzo se repitió el caos. Una vez más desde su ventana vio como toda la ciudad se cubrió de oscuridad. “Allí sí le dije a mi esposo que no tenía la entereza emocional para pasar otros seis días en esas condiciones, empacamos todo, nos equipamos con agua, comida y gasolina y al día siguiente emprendimos viaje a Punto Fijo…allá mi mamá me dijo que había luz”.

Viviana sostuvo que a lo sumo vio tres carros circulando por la carretera Falcón-Zulia. “Nunca me había asustado tanto en una vía. Teníamos miedo de conseguirnos protestas por la carretera, afortunadamente nada pasó”.

Una vez que llegaron a su destino, el cambio fue sustancial. “Había pasado un mes sin poder bañarme en una ducha, sin fregar un plato con agua de chorro”.

Viviana y su esposo estuvieron un mes en Punto Fijo y recientemente regresaron a Maracaibo. Lo único que le motivó a volver fue la educación y el colegio de su hijo.

“Cuando estábamos cruzando el puente empecé a llorar. En apenas un mes fui testigo del deterioro de esta ciudad. La mayoría de los negocios cerrados. Si vimos tres semáforos con electricidad fue mucho”, dijo.

También en su entorno, Viviana sintió la metamorfosis. “Increíble la cantidad de gente que se ha ido de acá”, aseguró.

Abrió la puerta de su apartamento en Isla Dorada el martes 23 de abril y a la hora la luz se fue.

Ahora los vecinos le advirtieron que debía sacar la batería de su carro todas las noches porque las estaban robando. Su esposo lo hace, sube con ella 8 pisos y a la mañana siguiente la vuelve a instalar. Eso es parte de su nueva rutina.  

Sin trabajo por el apagón y pronto pa’ España

Los jefes de Carlos Aguirre no fueron tan amigables como los de Carla y Viviana*. “Esa gente no entendía que yo no tengo el control sobre la electricidad o el internet”, dijo el periodista quien trabajaba a distancia para una universidad de música con sede en Panamá.

“Tengo mes y medio que no he podido trabajar y por eso tuve que dejarlo”, comentó.

Carlos vive en la urbanización Sabaneta con su madre. “Por mi casa habían cuatro panaderías, ahora solo hay una. El supermercado que había cerca ya no existe. No hay transporte publico y carezco de carro. Si quiero comprar algo debo ir hasta el kilómetro 4”, dijo Aguirre.

Está obligado a comprar comida casi a diario por temor a que se le dañe con un apagón. “Es un fastidio porque uno no puede movilizarse y de paso te sale más costoso”, sentenció.

Actualmente, Carlos y su familia tienen electricidad 12 horas diarias. “Somos de los afortunados, nos la ponen de 8 de la mañana a 2 de la tarde y de 8 de la noche a 2 de la mañana. Estoy durmiendo hasta las 3 am porque el calor es insoportable”.

 

Carlos asegura que sus sobrinos van a clase 2 o 3 días a la semana y que uno ellos, el que está en segundo grado, ya va por la cuarta maestra en este año escolar. “Las anteriores se han ido del país”.

Hace poco su cuñado y un hermanastro se fueron del país. “Ya ni amigos me quedan. No hay nada que hacer. Es una sensación que la vida se te está yendo”.

Carlos y su mamá tienen planes de emigrar a España este año, pero primero deben conseguir la prórroga del pasaporte de esta última. “Mantener la salud mental en este tiempo me ha costado mucho, uno siente que no hay futuro. Es frustrante”.

A David, Carla, Viviana* y Carlos, Maracaibo se les apagó de un momento a otro. Esa ciudad efusiva y espléndida se llenó de sombras y ninguno sabe si la llamada “tierra del sol amada” volverá a brillar.

 

*Nombres ficticios a petición de las entrevistadas

Dos mil dólares puede costar una planta eléctrica en Maracaibo

EN UNA ÉPOCA DONDE EL AGUA FRÍA VALE ORO y la carga del teléfono es una necesidad, las plantas eléctricas constituyen un paliativo durante la crisis energética que afronta el país. Sin embargo, no todos tienen el dinero para comprar una, porque generalmente se cotizan en dólares tanto en Maicao como en Maracaibo, y su precio varía, según el lado de la frontera en el que se compre.

Mientras que del lado colombiano las personas hacen cola para comprar las plantas, en la capital del estado Zulia existe un negocio que se perfila en auge por la necesidad de las personas de conservar alimentos, licuar la fórmula materna o sencillamente contar con el placer de un ventilador y encender el televisor.

En Maracaibo, la planta más barata es la de 2.800 wats y cuesta mil dólares. La de 3.000 tiene un precio de mil 200 dólares; la de 6.500 se puede encontrar entre los mil 700 y mil 800 y la de 7.500 wats llega a los dos mil dólares.

En Maicao una planta pequeña de 700 wats, la cual puede encender dos televisores, una nevera pequeña y cinco bombillos, puede costar 200 dólares. Mientras que la de siete mil 500 wats, que puede encender la casa completa, puede alcanzar los mil dólares.

Más información en La Verdad.

Guardia Nacional reprimió a manifestantes en Maracaibo este #6Abr

EFECTIVOS DE LA GUARDIA NACIONAL reprimieron la manifestaciones opositoras que se concentraron en el oeste y el este de Maracaibo.

Cientos de marabinos se concentraron en la plaza Francisco Araujo, en la urbanización La Rotaria al oeste de la ciudad. Media hora más tarde, inició la represión.

Un contigente antimotín de la Guardia Nacional lanzó bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes que estaban en la plaza, cuyos alrededor es una zona residencial y comercial.

Tras la ida de los funcionarios, a las 11.00 am los seguidores de Juan Guaidó, jefe del Parlamento, decidieron marchar hasta la sede de Corpoelec, ubicada en Amparo con Circunvalación 2.

Pero, a la mitad del camino, justo en el sector Valle Claro, la GN los emboscó, les impidió el paso y les lanzó bombas lacrimógenas y perdigones.

Una horas después, se mantenía el enfrentamiento. El Pitazo constató cuando cuatro motorizados de la GN sorprendió a un grupo de manifestantes por una calle aledaña y golpeó con los escudos a dos jóvenes.

La marcha de la zona este también fue reprimida. Los manifestante se concentraron en la calle 5 de Julio con avenida Delicias y caminaron hasta Bella Vista para ir hasta la sede de Hidrolago para exigir mejoras en el servicio.

Justo frente a la Iglesia La Consolación, a unas cuadras de Hidrolago, comenzó la represión. Lanzaron bombas lacrimógenas y perdigones, mientras que jóvenes manifestantes respondieron con piedras.

Los periodistas Gerard Torres de TvVenezuela y María Carolina Quintero de VPI denunciaron que guardias nacionales los golpearon y les robaron los celulares.

El helicóptero usado por autoridades de la Gobernación de Zulia mantuvo el sobrevuelo durante la concentración y represión.