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Luis Carlos Díaz

En el podcast #EnSerio, Naky Soto y Luis Carlos Díaz entrevistan al periodista parlamentario Pedro Pablo Peñaloza: “La legitimidad de la Asamblea Nacional no depende de un edificio”, asegura el reportero al referirse a la pugna por el Palacio Federal Legislativo que se ha profundizado desde el pasado domingo. 
“El chavismo se ajustan a una ley, que es la ley orgánica de la selva, la ley del más fuerte”, dice Peñaloza.

 

 

 

 

 

Leo un tuit del periodista Luis Carlos Díaz (@LuisCarlos) en el que comenta una frase que califica de horrorosa: “teníamos que pasar por esto para aprender”. El comunicador responde lo siguiente: “Hemos visto gente morir y partir por diseño estatal. Nadie debería pasar por eso jamás. Es más: no hay garantía de aprendizaje. De trauma seguro que sí. No hay mérito en el sufrimiento”.

Interesante tema para la reflexión: ¿realmente hemos aprendido algo en las últimas dos décadas o hemos olvidado a causa del envilecimiento político al que ha sido sometida la sociedad venezolana? La travesía del pueblo de Israel por el desierto duró mucho más de lo previsto, porque se suponía que el viaje era una lección para un pueblo que había osado adorar a un becerro de oro en lugar de a Dios, que les había liberado de la esclavitud. ¿Qué lección hemos sacado nosotros en este largo transitar por el desierto de la destrucción institucional y económica de la nación? Teme uno que no mucho.

Algunos, los peores, los que nos someten a la barbarie, aprendieron cosas horribles, que pensábamos que ya estaban en el olvido en Venezuela: a matar sin remordimiento, a usar la justicia para su provecho personal, aprendieron a robar de una manera que ha producido una insuperable marca mundial de corrupción. El gran aprendizaje de este régimen es que la democracia puede ser desmontada con los votos, que el cinismo es una extraordinaria herramienta de sometimiento, que el miedo y la ignorancia son las mejores formas de arremeter contra un pueblo para tiranizarlo, que el uso estratégico del hambre puede arrodillar a una nación entera, que el “divide et impera” es una antigua verdad que está más vigente que nunca.

Ciertamente, este régimen nos dejará con muchas cosas que aprender para edificar el país que merecemos. Por ello el papel de la educación, en todos sus niveles, ha de ser la protagonista de la Venezuela que ha de venir. La elevación cultural de nuestro pueblo para que no caiga en las garras de los demagogos, ni en la abulia ni la barbarie, que eran, según Picón Salas, males que pesaban por igual en nuestra “argamasa étnica”. Ya decía Andrés Eloy Blanco en su discurso de lanzamiento al mar de los grillos del castillo de Puerto Cabello: “hemos lanzado al mar los grillos de los pies, vayamos ahora a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de tiranía”.

 

Tenemos, sí, cosas por aprender:

– Que la civilidad es el único camino para el avance y que la experiencia histórica lo demuestra.

– Que los militares no deben tener injerencia en la política y deben ser un cuerpo profesional obediente al poder civil.

– Que no somos un país rico, a menos que haya riqueza en nuestros cerebros para aprovechar con sensatez la que tenemos en el subsuelo, que solo el trabajo y el esfuerzo son el camino del progreso.

– Que la justicia debe ser profesional, independiente, en manos de gente proba y no de criminales.

– Que, como decía Bolívar, no hay nada peor que una persona eternizada en el poder, que el caudillismo es una de nuestras grandes catástrofes históricas.

– Que cuando recuperemos un sistema electoral transparente, no debemos dejar de votar en ningún caso.

– Que el país que anhelamos nace, a fin de cuentas, en cada uno de nosotros; que un país decente es la sumatoria de muchas decencias individuales, de un compromiso con la convivencia cívica. Entre muchas otras cosas.

Estos veinte años no han sido una enseñanza, han sido una catástrofe que nos deja política, económica y moralmente devastados. Solo se puede aprender algo en libertad y cuando ella retorne nos tocará, entonces sí, aprender como evitar que una tragedia política como la padecida vuelva a repetirse.

@laureanomar

Se venció el plazo para que la Fiscalía presentara acusaciones contra Luis Carlos Díaz
De acuerdo con los plazos de la legislación venezolana, la Fiscalía dispone de ocho meses para presentar acusaciones contra Luis Carlos Díaz

Este martes 12 de noviembre venció el plazo legal para que la Fiscalía investigara y presentara la acusación contra Luis Carlos Díaz, periodista y activista por los derechos humanos.

Luego de ocho meses de su detención y del allanamiento de su vivienda, el fiscal no presentó pruebas que sustentaran la continuación del proceso, por lo cual se ha solicitado que sea concluida la investigación declarando su inocencia.

En un artículo publicado por Espacio Público, señalan como otra exigencia la eliminación de las medidas cautelares que afectan su libertad o en última instancia se fije la audiencia para escuchar a las partes.

El pasado 12 de marzo funcionarios del Sebin interceptaron a Díaz cuando se dirigía en bicicleta a su casa, lo detuvieron, y horas más tarde allanaron su vivienda.

Luis Carlos es acusado de “instigación pública” por ejercer su derecho a la libertad de expresión, el Tribunal de Control le impuso prohibición de salida del país, de declarar a los medios sobre su caso, y régimen de presentación.

De acuerdo con la legislación venezolana, la Fiscalía tiene ocho meses para hacer la investigación y presentar ante el Tribunal las pruebas que sustenten la acusación contra Díaz; de no conseguir suficientes, el caso puede ser archivado y reabierto hasta 20 años después.

 

En tal sentido, si la Fiscalía no presenta pruebas en contra Díaz en esta situación particular, el Tribunal debe aplicar el control difuso de la constitucionalidad y declarar el sobreseimiento de la causa: la suspensión del proceso legal por falta de pruebas, que equivale a la inocencia y libertad plena.

La tercera posibilidad era que el fiscal, Farik Mora, obtuviese suficientes elementos para afirmar que Díaz cometió un delito, lo que habría iniciado un proceso de juicio. Por consiguiente, la falta de independencia en el sistema judicial empaña la investigación: Mora también está involucrado en los casos políticos contra Juan Requesens, Roberto Marrero y Fernando Albán.

LLEGÓ EL MES DE ABRIL y con él, la “intervención, modernización y reestructuración de Coropoelec” luego de la destitución de Luis Motta Domínguez y la designación de Igor Gavidia como nuevo titular del Ministerio de Energía Eléctrica, la orden de allanamiento a la inmunidad parlamentaria del presidente de la Asamblea Nacional y Presidente (E) de Venezuela, Juan Guaidó.

Entre los principales reportajes de la alianza entre Runrun.es, Tal Cual y El Pitazo destaca el tema eléctrico. Por RunRun.es, el ingeniero eléctrico Julio Colina aseguró que la capacidad de solventar la crisis eléctrica es limitada, haciendo énfasis en que la empresa podría colapsar en cualquier momento. La Periodista de TalCual, Gabriela Rojas escribió un reportaje donde explica que en Venezuela solo se trabajaron 10 días durante el marzo, de esos, solo ocho pudieron culminar en una jornada laboral completa. Rojas detalla que el calendario escolar también se vio afectado y que en total 17 días se han perdido de clases.

Por El Pitazo, resalta el trabajo de la periodista Andrea Tosta en el que detalla como fueron las 29 horas que duró detenido el periodista Luis Carlos Díaz, luego de ser acusado de ser uno de los responsables del primer apagón, ocurrido el pasado 7 de marzo.

 

 

Prisión, maltratos y allanamientos: Maduro mostró una brutal represión mientras una comisión de la ONU visitaba Venezuela

DESAPARECIERON PERSONAS DURANTE LARGAS HORAS y aparecían después en manos de los servicios de inteligencia o la policía política; mostraron videos de militares detenidos en condiciones de tortura; allanaron hogares; robaron pertenencias y golpearon periodistas… todo eso ocurrió en Venezuela durante los 13 días de la visita del grupo de trabajo de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que preside Michelle Bachelet.

Los expertos llegaron a Venezuela el 10 de marzo de 2019 y se fueron este sábado 23. Por lo general, los gobiernos bajo la lupa de organizaciones internacionales tratan de presentar una buena cara mientras este tipo de comitivas se encuentra en sus territorios.

Pero Maduro no y se ensañó particularmente con periodistas, como el emblemático caso del tambien activista de redes sociales y derechos humanos, Luis Carlos Díaz, ocurrido en la capital, Caracas.

Pero en el interior del país, otros 50 comunicadores sufrieron amenazas y agresiones durante los 18 primeros días de marzo, como reportó el Instituto Prensa y Sociedad (Ipys). El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa ha registrado 41 detenciones a periodistas y trabajadores de la prensa en lo que va del año 2019.

Al mismo tiempo llevaron a prisión a 72 personas en ese periodo de tiempo que duró la visita de expertos, según relató a Univision Noticias Alfredo Romero, director de la organización Foro Penal venezolano, que se dedica a defender a ese detenidos de forma gratuita y llevar registro.

La mayor parte de los arrestos ocurrieron en el interior del país y zonas populares. El estado Barinas, en lo llanos venezolanos, llevó la peor parte, con 17 detenidos, seguido del central estado Carabobo y Monagas, en el oriente del país, con 12 cada uno.

Estos son algunos de los casos más simbólicos de represión ocurridos durante la visita de la ONU:

Roberto Marrero

Un grupo comando de la policía política (Sebin) entró violentamente a su apartamento y se lo llevó detenido la madrugada del 21 de marzo. Marrero es abogado especialista en derechos humanos y fundador del partido Voluntad Popular, donde milita el líder opositor Leopoldo López y Juan Guaidó. Entre las irregularidades de su detención se encuentra la supuesta atribución de posesión de armas largas y granada que habrían colocado los funcionarios policiales en el lugar, según denunció el vecino y diputado Sergio Vergara, quien también fue víctima de una allanamiento en su casa, pese a tener fuero parlamentario.

Maduro acusó a Marrero de terrorismo. El ministro de propaganda del régimen, Jorge Rodríguez mostró públicamente imágenes supuestamente extraídas del celular de Marrero para demostrar lo que denomina un complot para atacar a Maduro. Lo hizo en las pantallas de la televisión estatal este sábado 23, el mismo día que la comisión de la ONU salió del país.

Coronel Johnny Mejías Laya

El coronel activo del ejército fue desaparecido el 31 de enero, en Caracas. Dos semanas después, el 16 de febrero lo llevaron a tribunales y le imputaron los delitos de traición a la patria, conspiración y asociación para delinquir. Pero su imagen encerrado, atado y con ojos vendados se hizo pública en una denuncia ante la OEA que hizo Tamara Suju, defensora de derechos humanos y representante de Juan Guaidó en la república Checa, gracias al testimonio y pruebas en video presentadas por el exfuncionario de contrainteligencia, teniente Ronald Dugarte.

El denunciante explicó que los videos donde se ven otros detenidos hacinados y con problemas de salud, fueron grabados entre diciembre de 2018 y enero de 2019. Pero fueron presentados y ampliamente difundidos mientras la comisión de derechos humanos de la ONU permanecía en Venezuela.

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Luis Carlos Díaz: “Para los venezolanos, Internet es la fe de vida”
El periodista y ciberactivista asegura que pronto volverá a las redes sociales y aunque tiene prohibición de hablar sobre su caso, entiende que la construcción de esa red le ha salvado la vida un par de veces

LAS HORAS TRANSCURRIDAS han estado infladas de adrenalina para el periodista y ciberactivista Luis Carlos Díaz desde la tarde del lunes 11 de marzo cuando fue detenido por una comisión del Sebin, durante esas casi 30 horas que quedaron sumidas en silencio por una orden judicial, hasta que salió a las 11:08 de la noche por la puerta de El Helicoide rumbo a su casa junto a la fortaleza a su lado contenida en Naky Soto, su esposa.

Sus palabras siguen siendo claras pero a ratos buscan la metáfora para expresarse. Piensa en redes, nodos, tejidos, enjambres. Perfila y dibuja en el aire con sus manos una especie de soporte que lo sostiene. Uno firme que él ha ido entendiendo y construyendo desde 1995 cuando por fortuna pudo contar con una herramienta que asegura le salvó la vida una vez y sin saberlo, hace pocos días, se la devolvió de nuevo.

“Yo soy de Charallave, donde no había cine, ni librerías, la única diferencia es que yo tuve internet en el 95. Cuando llegué a la universidad en el 2001 lo primero que me preguntaron fue ‘¿y allá hay ascensores?’, pero resulta que para entonces yo era parte de la sociedad global, ya no era un niño rural. Internet me salvó la vida”.

Cuando habla de la idea de que la raíz de comunicación y comunidad es “lo que tenemos en común” de inmediato entrelaza sus dedos otra vez simulando una red. “Anotemos otra palabra: el enjambre, en el que -aunque todos estemos dispersos- ante una amenaza nos unimos. Ves un cardumen de peces y ves cómo se mueve y se reacomoda para protegerse. Ciertamente alguno caerá, a algún pececito se lo comerán pero el enjambre tiene la capacidad de ser líquido, moverse y retejerse”.

Esa red que intuitivamente dibuja con sus manos y que es un capital de 364 mil seguidores con el que cuenta su alter ego @LuisCarlos se convirtió en su salvavidas por segunda vez, ahora de las fauces del Sebin. “La red es la que te sostiene cuando te caes. La red no son tus seguidores, no son los números, la red es cuántas personas irían a ayudarte si se te espicha un caucho o cuántas personas acuden si necesitas una donación de sangre. A mi me protegió ese enjambre, a mi me protegió esa red”.

Ese espacio público que perdió tejido en la realidad, se mudó al espacio privado que paradójicamente permite internet. “40% del tráfico, del consumo de datos de internet en Venezuela se mueve a través de Whatsapp, que ya tiene unos 9 millones de usuarios aquí. La gente aprendió que está segura en un espacio más privado. Por eso aunque estamos en un cuadro muy complejo, con el internet más lento del mundo, aunque hayan apresado gente y hayan afectado la inversión en comunicaciones, la densidad de un infociudadano en Venezuela es muy fuerte: para otra gente, internet es para hacer tareas o para entretenerse para nosotros internet es la fe de vida, estamos aferrados a ella”.

Luis Carlos llegó a ese espacio virtual como parte de un fenómeno que él considera tiene dos vertientes: “unos llegan de manera evolutiva y otros de manera traumática. Y Venezuela llegó de manera traumática. Hay una generación de periodistas de menos de 35 años para los que buscar en Google era parte de su trabajo, pero para otros no. Y como aquí quebraron medios, rompieron el mercado de los medios tradicionales, muchos llegaron como un náufrago llega a una isla”.

Como todo naufragio dejó secuelas. “En la medida en la que se empobrece el sistema de medios, te das cuenta que te comienzas a desnutrir. La información es como alimento y mientras más desinformado estás te vuelves un ciudadano más torpe, desnutrido, tomas malas decisiones y eso te genera un costo. Por eso mientras más información, más poder”.

Destaca que esto tiene un lado positivo: “Eso implica aprendizaje rápido, colectivo, equivocarse mucho pero también corregir rápidamente”, señala.

Pero advierte que esto no solo lo aprenden los ciudadanos, también lo aprenden los gobiernos. Por eso Luis Carlos entendió pronto que su perfil como comunicador se tenía que mover hacia otros caminos: “entendí que tenía que defender internet y por defender internet, terminé defendiendo derechos humanos”.

“En los países totalitarios los gobiernos aprenden que lo que te sirve para la libertad también sirve para la opresión, así que aumenta la capacidad de control ciudadano. Los Estados también aprenden entre ellos y hay colaboración. Pero en esa misma medida, los ciberactivistas también aprendemos y lo hacemos más rápido”.

Leer entrevista completa en Tal Cual

Periodista Luis Carlos Díaz fue excarcelado con régimen de presentación cada 8 días

EL PERIODISTA LUIS CARLOS DÍAZ fue presentado en tribunales la noche de este 12 de marzo y en la audiencia se decidió su excarcelación.

La periodista Osmary Hernández informó vía Twitter que en la audiencia se le imputó el delito de instigación para delinquir y le impusieron un régimen de presentación cada ocho días, prohibición de salida del país, de participar en concentraciones y de declarar sobre el tema

“Podrá pronunciarse sobre otros temas pero no sobre el caso. Durante la audiencia, Luis Carlos habló durante una hora”, precisó Hernández.

Asimismo, señaló que Díaz será trasladado al Helicoide, desde donde se le permitiría irse a su casa. “A los abogados no se les permite tampoco declarar sobre el tema”, apuntó la periodista.