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Lisseth Boon

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Todos los miércoles de 01:30 p.m. a 02:20 p.m. el equipo de Runrun.es toma el espacio de Portales en Fedecámaras Radio, un programa diario que diversas páginas digitales toman un día a la semana, y que puede escucharse a través de SoundCloud.

Los Comités Locales de Abastecimiento y Distribución, mejor conocidos por su acrónimo CLAP, y el caso de corrupción más grande que ha afectado a políticos de muchos países latinoamericanos, incluyendo a Venezuela, fueron los temas que trataron Ronna Risquez junto a las periodistas de investigación de Runrun.es, Lisseth Boon y Lorena Meléndez.

Las bolsas entregadas por los Clap, que ahora vienen en cajas ensambladas en Panamá, tienen un costo de producción muy distinto al que el gobierno cobra por ellas, haciendo un “guiso verde” que deja muchas preguntas.

En el otro lado de la corrupción está el caso Odebrecht, por el cual han abierto varios expedientes a expresidentes y altos funcionarios de gobiernos latinoamericanos. Se conoce que en Venezuela la constructora pagó cerca de 98 millones de dólares en sobornos para la adjudicación de obras a su favor. Lisseth Boon explica como a nivel internacional los políticos se han visto afectados y qué ha pasado con el caso en el país.

Periodistas de Runrun.es ganadores del premio IPYS 2016 revelan detalles de sus investigaciones

ESTA CASA ESTÁ DE FIESTA. Tres periodistas de la Unidad de Investigación de Runrun.es fueron galardonados en la edición 2016 de los premios de periodismo de investigación que otorga el Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela. Lorena Meléndez, Lisseth Boon y Jesús Alberto Yajure cuentan cómo llevaron a cabo sus reportajes y hablan sobre el valor del periodismo de investigación en el contexto nacional actual.

 

Lorena

Lorena Meléndez: “Vivimos en un país en donde a cada paso te encuentras con una irregularidad”

Poner la lupa sobre el desarrollo de la Misión Vivienda les valió a los periodistas Lorena Meléndez, Vanessa Moreno, Valentina Oropeza y Yorman Guerrero, el primer lugar del VII Concurso de Periodismo de Investigación 2016, reconocimiento que concede el Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela.

La serie de ocho reportajes publicada en el portal Contrapunto: Biografía Misión Vivienda: testimonios, cifras y desafíos, fue desarrollada por los periodistas a partir de las observaciones realizadas durante la reportería diaria. La limitación de tiempo y la dificultad para obtener datos oficiales no les impidió desarrollar una investigación que tomó más de dos meses completar. 

Meléndez, quien desde octubre de 2015 forma parte del equipo de investigación de Runrun.es, cuenta cómo surgió el trabajo galardonado y habla sobre el valor del periodismo de investigación en el contexto venezolano actual.

-¿Cómo surge la investigación?

Valentina Oropeza, quien era la coordinadora de investigación del grupo, tenía la inquietud de hacer un reportaje sobre la Misión Vivienda (MV) enfocado hacia el área de infraestructura, pero a medida que ahondamos en la reportería fuimos identificando irregularidades y el trabajo cobró un peso mayor. Al final tomó dos meses y medio culminar la investigación. En cuanto al tema de infraestructura, identificamos la precariedad de los servicios públicos y las deficiencias en la construcción y planificación de los urbanismos. También abordamos el tema de la inseguridad, de hecho, dos semanas después de que sale publicado el último reportaje de la serie se llevaron a cabo las primeras OLP en urbanismos de la MV; descubrimos problemas de convivencia e incluso que existía sesgo hacia los residentes colombianos; e identificamos que las personas que habían invadido no tenían derecho a una adjudicación en los urbanismos.

-¿Es incompatible el diarismo con la investigación?

-Mira, ninguno de los reporteros del equipo formaba parte de la unidad de investigación, lo que demuestra que desde el diarismo sí es posible profundizar. El tiempo siempre es limitado pero el diarismo no es incompatible con la investigación, nosotros teníamos el afán de ahondar en las historias con las que nos topamos en la reportería diaria y además contamos con jefes como Valentina y Héctor Bujanda, quienes nos dieron el tiempo para realizar el trabajo.  

-¿Cómo sortearon la dificultad en el acceso a los datos?

Todo se apoyó en una base de datos que fuimos alimentando durante el proceso de investigación, no puedes esperar que te llegue la tablita de excel hecha. A medida que avanzamos vimos las incongruencias en las cifras que reportaban sobre la MV. A mí me tocó revisar las notas de prensa de las construcciones en Trujillo, las cuales un mes decían un número y al mes siguiente otro; nada cuadraba y así identificamos las inconsistencias. Los datos que usamos dentro de las infografías que acompañan cada reportaje fueron tomados de fuentes oficiales públicas, por ejemplo, las Memoria y Cuenta; también de notas de prensa publicadas por el Ministerio de Vivienda. Claro que hay obstáculos porque muchos datos están dispersos y hay que recogerlos de forma manual, por eso es importante tener paciencia, persistencia y entrega; al final te terminas enamorando de tu investigación.

-La entrega de premios de 2016 demostró que la investigación se mudó a los medios digitales ¿Por qué es importante el periodismo de investigación?

-En primer lugar porque vivimos en un país en donde a cada paso te encuentras con una irregularidad y es tu deber investigar, y en segundo lugar porque los trabajos de investigación son los que perduran. Vivimos rodeados de información en redes sociales, pero para ahondar en los temas hay que investigar, no solo le debemos al lector un titular, sino un trabajo que aporte valor y lo ayude a conocer la realidad del país.

 

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Lisseth Boon: “Investigamos para conocer la parte de la historia que el poder no quiere que se sepa”

Lisseth Boon no es ajena a los reconocimientos a su labor periodística. Con la obtención del segundo lugar en el VII Concurso de Periodismo de Investigación del Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela 2016, la periodista que forma parte del equipo de investigación de Runrun.es suma cinco galardones. En 2012, su trabajo sobre la construcción del Mausoleo de Simón Bolívar derivó en que el presidente Chávez le pidiera la renuncia al ministro Farruco Sexto.

Seis meses le tomó a Boon completar el trabajo premiado en esta edición: Familia zuliana guisó $455 millones “preferenciales” en contratos a dedo con el Seguro Social. Hasta ahora, ninguno de los denunciados ha sido investigado por el Gobierno, sin embargo, los datos presentados tampoco han sido desmentidos. Quedó el registro, la justicia, se dice, siempre tarda en llegar.

-¿Cómo arrancó el trabajo?

-Todo comenzó cuando la fuente me dio un nombre: Continental Medica. Me dijo que esa empresa estaba muy ligada a la importación de insumos médicos a través del Seguro Social. Claro, con un simple nombre uno no llega a ningún lado. A partir de ese nombre comencé a indagar y aparecieron otras empresas, otros RIF de contratistas del Estado; así fui tejiendo una enorme red para llegar a la conclusión de que de Continental Medica era la matriz de una red que manejaba una familia de origen zuliano, la Rangel Baron.

-El mérito del periodismo de investigación está en las pruebas que demuestran la denuncia. ¿Cómo llevaste a cabo ese proceso de búsqueda de datos?

– Estaba el cuento de que esta familia tenía contratos asignados a dedo, pero el reto era demostrarlo. Consulté varios registros para sustentar este trabajo pero a lo largo de la investigación tuve que construir mis propias bases de datos basadas en la información que iba recogiendo. Fue muy valioso revisar el registro de importaciones a través de movimientos portuarios que revelaron que estas empresas habían traído insumos médicos por un valor de US$ 455 millones; esos datos los crucé con Cadivi y así pude construir toda esta historia. También implicó un trabajo de campo en Maracaibo para verificar toda la información, ahí me di cuenta de que se trataba de empresas fantasma, no existían. Todos los días escuchamos cuentos de gente que se enriqueció a través de importaciones hechas con el control de cambio, valiéndose de ese esquema de comisiones y sobre facturación que sabemos que existe; pero demostrarlo es lo difícil. Para mí este trabajo fue un gran entrenamiento y hasta ahora nadie ha rebatido los hallazgos. Todo está sustentado con cifras oficiales.

-Al principio sólo tenías un dato, pero ¿qué más hizo falta para arrancar la investigación?

– Indignación, este caso me indignó mucho por tratarse de insumos médicos. Esa indignación es el principal motor, querer saber qué estaba pasando; no tenía sentido que se aprobara esa millonada para la importación de insumos médicos mientras crecía el nivel de escasez de insumos. Por qué hay tanta escasez; por qué hay tanta gente sufriendo. Dar respuesta a esas preguntas fue una de las principales motivaciones, sabía que ahí había una parte de la historia que no se estaba contando. El periodismo de investigación sirve no sólo para denunciar un caso, sino para evidenciar que hay un responsable; esa es la historia que el poder no quiere que se sepa. El otro requisito para realizar este tipo de trabajos es la pasión. Fueron seis meses trabajando, dedicándole fines de semana y eso sólo lo haces si el tema te apasiona. Los periodistas de investigación tienen un perfil especial, no sé si mejor o peor, pero se apasionan por un tema y persisten hasta completar la historia. No les importa dedicarle tiempo extra.

-Los tres trabajos galardonados por el IPYS fueron publicados en medios digitales. ¿Se mudó la investigación a los portales?

– No es gratuito que los últimos premios del IPYS pertenezcan a medios digitales, en Venezuela pasa un fenómeno muy particular: en su proyecto de hegemonía comunicacional, el Gobierno ha comprado muchos medios y ejerce censura sobre otros; eso hizo que muchos periodistas que estaban en medios impresos migraran a medios digitales. Estos trabajos han sido posibles porque hay editores que creen en la investigación y han abierto estos espacios; además te dan tiempo, que es un recurso valiosísimo para hacer investigación. También hay que decir que yo no estaba dedicada exclusivamente a este trabajo, lo llevaba en paralelo a otras pautas. Ese periodismo de investigación que se refleja en la película ganadora del Oscar, Spotlight, es la referencia soñada; pero eso ya no existe ni existirá, es imposible para una redacción soportar el costo de una unidad exclusiva de investigación. Esos periodistas se dedicaron por dos años únicamente a esa investigación, eso ahora es inviable para cualquier medio. De hecho, en Venezuela se están desmantelando las unidades de investigación.

-El IPYS reconoció tu trayectoria en el periodismo de investigación. ¿Cómo haces para no desanimarte cuando los hallazgos no logran cambiar la realidad que denuncias?

– A veces puede ser muy frustrante. El primer trabajo con el que gané en 2012, el del Mausoleo de Simón Bolívar, impactó porque a los cuatro días el presidente Chávez le pidió la renuncia al ministro Farruco Sexto, pero no todos consiguen repercutir de esa manera. En otro contexto, las autoridades del IVSS habrían sido llamadas a responder por esas denuncias. Creo que es importantísimo en este país saber que los trabajos de investigación no siempre tendrán el impacto deseado. Dicho sea de paso, nosotros no somos jueces ni policías, no vamos a meter presos a los responsables, nosotros somos periodistas y nuestro trabajo es presentar las denuncias sustentadas. Además, hay una labor súper importante que estamos haciendo los periodistas: dejar el registro de todos los abusos de poder, de todas las injusticias que se están cometiendo. Eso me motiva a seguir trabajando, saber que en unos años se leerán estos trabajos y la gente sabrá qué pasaba en Venezuela en 2016 y quiénes fueron los responsables de los casos de corrupción, con nombre y apellido. El que se haga justicia no depende de mí, a mí me tocó registrar la historia de los abusos de poder.

 

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Jesús Alberto Yajure: “Para investigar hay que ver con ojos nuevos situaciones que creemos trilladas”

Nos vigilan. La investigación que mereció el tercer lugar del VII Concurso de Periodismo de Investigación 2016 del Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela, demostró mediante documentos oficiales, la connivencia entre el organismo rector de las telecomunicaciones y el servicio de inteligencia venezolano.

Al periodista de la unidad de investigación de Runrun.es, Jesús Alberto Yajure, le llevó dos meses completar la historia que describe el estado de vigilancia gubernamental al que son sometidos los usuarios de las redes sociales, en particular Twitter.

El galardón del IPYS a @Conatel elaboró informes para el @Sebin_oficial sobre tuiteros detenidos fue compartido con el reportaje de la periodista Katherine Pennacchio, del portal Armando.Info.

-¿Cómo desarrollaste la investigación?

-El tema de los tuiteros ya se había tratado de alguna manera, había notas sueltas, pero queríamos hacer un abordaje más profundo e indagar por qué estaban detenidos y cuáles eran los cargos que les imputaron. El hecho de que se trataba de un tema nuevo para mí, ya que en 2014 estuve fuera del país, quizás me ayudó a profundizar. Yo veía como nuevas situaciones que otros daban por conocidas. Para investigar hay que ver con ojos nuevos situaciones que creemos trilladas. Lo primero que hice fue sistematizar la data y construir una base de datos completa de los tuiteros. En el transcurso de ese proceso surgió la mediación para tener acceso al informe de Conatel, ya que esa era una pieza clave para demostrar que el organismo efectivamente había colaborado con los servicios de inteligencia y había levantado unos análisis técnicos de las cuentas de Twitter de esos ciudadanos.

-¿En qué medida es importante para el oficio periodístico mantener la capacidad de asombro?

-El equipo de Runrun.es se distingue porque hacemos esfuerzos por contar historias. Cuando lees relatos periodísticos desprovistos de testimonios solo quedan los datos, pero cuando ves a la persona la historia es distinta. Este trabajo muestra cómo el aparato del Estado ha triturado personas y ha acabado con familias; ha apresado a gente con cargos fabricados por represalias políticas. Si como periodista eso no te asombra o no consideras que ahí hay una historia que merezca la pena ser contada y conocida por los venezolanos, creo que quizás el sentido de la profesión está perdido. Toma el tema de las protestas, en las regiones hay cinco o seis protestas diarias por el mismo tema, digamos, el acceso a gas doméstico; no se puede decir que el pesar de esas personas no merece atención, lo que hay que buscar es un ángulo nuevo que permita contar una historia que parece trillada bajo una perspectiva distinta, más amplia.

-¿Cuál fue el ángulo de la historia que te llamó la atención?

-El trabajo evidenció el rol penoso que cumple Conatel en la vigilancia de los ciudadanos; vimos cómo se usó una institución del Estado para hacer un análisis de métricas sobre lo que las personas comentan en las redes sociales. Esto contrasta con la afirmación de los funcionarios frente a organismos internacionales cuando dicen que en Venezuela hay libertad de expresión y que no se castiga a la gente por opinar. El argumento que usan es la existencia de “supuestos de delito”, pero eso hay que probarlo en un tribunal, no se puede acusar a la gente en un programa de televisión. Otro aspecto fue el uso de las instituciones del Estado con fines de persecución política. El papel del Ministerio Público en presionar a los imputados para que se declaran culpables aunque no había pruebas contra ellos; como el caso de Daniely Benítez, quien fue señalada por Diosdado Cabello en su programa de televisión y luego se demostró en los tribunales que ella era inocente. Al final fue absuelta pero cómo se resarcen los daños morales cuando los funcionarios emiten juicios públicos sin respeto a la presunción de inocencia.

-¿Qué se necesita para hacer periodismo de investigación?

-Ahorita es muy complejo hacer investigación. Muchas personas tienen miedo de hablar y es difícil que cuenten sus historias. La investigación es un ejercicio de voluntad periodística, de persistir. La gente tiene que saber que su historia tiene que ser contada. El periodismo de investigación persiste y está vivo en el país porque hay profesionales con voluntad, con ganas de trabajar, con equipos de reporteros que buscan la verdad y gracias a gente que apuesta, que abre espacios, que confía en el periodismo libre como condición indispensable de la democracia. Y el equipo de Runrun.es es un gran ejemplo de esto: con gente joven, con disposición, con ganas de trabajar por el país y para los venezolanos. Yo agradezco mucho la oportunidad de ser parte de ese equipo y agradezco también todo el respaldo y el apoyo del medio.

Lisseth Boon: “El gran motor del periodismo de investigación es la indignación”

@MariaAlesiaSosa

LA PERIODISTA DE RUNRUNES Lisseth Boon fue la más premiada en la VI edición del Premio Ipys (Instituto Prensa y Sociedad) al periodismo de Investigación, celebrada el día del periodista en Caracas. Boon se llevó el tercer lugar con la publicación del trabajo “Productora del video promocional de Fitven, evade la ley de contrataciones públicas”. Además fue reconocida con una mención especial por su trabajo “Hospitales: Seis elefantes rojos de la Revolución”, ambos publicados en Runrunes.

De las seis ediciones que tiene este premio, Lisseth ha sido galardonada, en cuatro ocasiones, bien sea de forma individual o como parte de un equipo. Con sus trabajos, Boon ha constatado irregularidades en organismos públicos, ha revelado hechos de corrupción, y logró que el propio Presidente de la República sacara a uno de sus ministros, tras la publicación de sus hallazgos sobre la construcción del mausoleo para Simón Bolívar.

“Sin ninguna duda, estamos frente a una de las mejores periodistas de investigación que hay en Venezuela”, dice el reconocido periodista César Bátiz, uno de los integrantes del jurado de Ipys.

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Premios anteriores

2014. Primer lugar para el equipo de investigación de Últimas Noticias, del que Boon formaba parte. Ganaron con el trabajo: “Uniformados y civiles dispararon en La Candelaria el 12F”.

2013. Segundo lugar con el trabajo “Leche importada por el Gobierno se va de contrabando a Colombia”.

2012. Primer lugar con el trabajo “Entorno del ministro Farruco construye mausoleo para el libertador”.

Para Batiz, Lisseth es la bandera de la transición de los periodistas que han tenido que irse de medios tradicionales a medios digitales. “En este concurso demostró que esa es la bandera, y ella es pionera, porque participó con textos publicados en Últimas Noticias y con trabajos publicados en Runrunes, aunque haya ganado con los del portal Web”, explica.

Boon se siente halagada por este premio que ya se ha llevado cuatro veces. “Es un reconocimiento al trabajo de investigación en Venezuela, no sólo por mí, sino por el resto de los ganadores. En Venezuela es muy difícil hacer periodismo de investigación, pero esto es una muestra de que sí se puede a pesar de las adversidades y obstáculos”.

Siempre le llamó la atención este tipo de periodismo, pero confiesa que al principio de la carrera era difícil desarrollarlo, porque el diarismo consumía todo su tiempo. “Todo periodismo implica investigar, pero el periodismo de investigación va muchísimo más allá, es muy exigente porque requiere una dedicación de 100% del tiempo. Hay que ser muy minucioso, muy metódico con las bases de datos y con cada detalle de la información. Además debes enamorarte y casi obsesionarte con el tema”.

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Un vocación con muchas prácticas

Lisseth llegó a Caracas a los 17 años con el sueño y la convicción de ser periodista. Estudió Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello, y en plena etapa universitaria le agarró el golpe de Estado del 92. “Desde esa fecha cambió mucho mi manera de ver las cosas, y por supuesto el país”. En la cédula se llama Helena, pero todo el mundo la conoce como Lisseth, Lisseth Boon. Nació en Upata, y se crió en Puerto Ordaz, “la única ciudad planificada de Venezuela” como le gusta repetir. Estudió en el colegio de los jesuitas, el Loyola Gumilla, y lo dice con mucho orgullo.

Es la segunda de cuatro hermanos, dos varones y dos hembras. La otra mujer, Carmen Helena es como morocha de Lisseth, también es periodista pero vive en Nueva York desde hace algunos años.

La familia por parte de su papá es de Colombia, pero Lisseth se siente venezolana por todos lados. Ella y su esposo, el también periodista Alonso Moleiro, son de los que todavía se resisten a la idea de irse del país.

Su primer trabajo como reportera fue en El Correo del Caroní, durante unas vacaciones en las que hizo una pasantía. Más adelante, entró al Diario de Caracas. Allí vivió la transición entre las máquinas de escribir, las Olivetti enormes, y las primeras computadoras. Pasó también por las páginas de cultura de El Universal, que dirigía Sofía Imber, estuvo en la redacción del diario Economía Hoy, y en la revista Estampas. “Trabajé en muchas partes. Comenzaba a inquietarme cuando pasaba más de tres años en un mismo sitio, hasta que me fui a España”.

Lisseth es pro Europa en casi todo. Cuando se pone a soñar, se imagina viviendo en alguna ciudad europea, haciendo cursos de artes plásticas y estudiando algún idioma.

En el año 2000, se fue a vivir a Barcelona (España) y se matriculó en un doctorado en Periodismo de Investigación. Allá vivió cuatro años. “Mi vida se divide antes y después de Barcelona. Me abrió los ojos, conocí muchísima gente, maneras de vivir y de pensar. Como periodista, esa etapa definió muchos de mis intereses y reafirmó mis inquietudes”.

Fue justamente vivir en Barcelona lo que la hizo darse cuenta que tenía que regresar a Venezuela a hacer periodismo de investigación. “Por un lado sentía un vacío, necesitaba sentirme útil, y por eso decidí volver. No me arrepiento ni un minuto, la mejor etapa profesional de mi vida, la viví después de Barcelona, en mi país”.

Desde la tercera semana de haber vuelto a Caracas, empezó a trabajar en la Cadena Capriles, allí estuvo diez años. Fue coordinadora de Cultura en El Mundo vespertino, y formó parte de la Unidad de Investigación de Últimas Noticias, a cargo de Tamoa Calzadilla y César Batiz. “Por broma le decíamos la UCI, como Unidad de Cuidados Intensivos. Era un gran lugar para trabajar, un equipo maravilloso, en el que se hicieron muchos reportajes de investigación que marcaron mi carrera”.

Desde allí, Boon publicó trabajos muy destacados como el del Teatro Teresa Carreño y su uso para el chavismo, las reformas del Cuartel San Carlos, el Mausoleo del Libertador o uno sobre el contrabando de leche venezolana, en el que fue tutoreada por la periodista Giannina Segnini.

César Batiz la describe como una persona perseverante y muy despierta, que no permite que una hipótesis le pase por las narices sin que despierte su alarma y comience a investigarla. “Trabaja de forma organizada, es una experta en la búsqueda incesante de información en bases de datos, y sabe cómo conectar los diferentes puntos de una investigación para llegar a los hallazgos que suele llegar”.

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La era de la Cadena

Cuenta que se fue de la Cadena Capriles, porque luego de su venta en 2013, notó que las cosas empezaron a cambiar. “No íbamos a poder seguir haciendo este tipo de reportajes, porque incomodaban al Gobierno, y nos fuimos yendo poco a poco”. Al final la unidad quedó desmantelada, y cada uno tomó caminos no muy diferentes: todos emigraron a medios digitales. “Yo dije: me quedo hasta que no me dejen escribir. En los últimos dos trabajos empezaron a intervenir los títulos, a cambiar enunciados, y los focos de los trabajos, entonces decidí renunciar”.

Luego de la publicación del trabajo sobre las irregularidades en la restauración del cuartel San Carlos, el entonces ministro para la cultura, Farruco Sesto, decidió suspender toda la publicidad de ese despacho en Últimas Noticias. Boon cuenta que recibió todo el apoyo del propietario del diario, Miguel Ángel Capriles. “Michu dijo, ‘la periodista hizo bien su trabajo y no va haber ningún problema con eso”.

Más tarde, hizo el trabajo sobre el Mausoleo del Libertador, que también salpicaba al ministro Farruco Sesto. El director del diario Últimas Noticias, Eleazar Díaz Rangel, no permitió que saliera publicado pero El Mundo sí quiso publicarlo. “Aunque tenía menos difusión, igual tuvo impacto. Tanto, que a los cuatro días el presidente Chávez anunció que Farruco Sesto tenía que abandonar el cargo”.

Lisseth ha sabido unir sus dos pasiones: la cultura y la investigación. “En Venezuela la fuentes de cultura y deportes están desasistidas por el periodismo de investigación, y allí también hay muchísimo que investigar”. Explica que esos campos hay que trabajarlos, y son ideales porque pueden unirse pasiones, como es su caso. “Los colegas suelen pensar que ahí no hay cuentos oscuros, pero resulta que hay muchísimos, porque también reciben presupuestos y partidas enormes”.

En el caso del mausoleo para el libertador, Boon recuerda que eran temas, no sólo que le interesaban, sino que le dolían. Sus compañeros de entonces, dicen que esa investigación empezó cuando Lisseth se dió cuenta que estaban talando árboles cerca del Panteón Nacional, y se enfureció, entonces comenzó a indagar para qué era.

“El caso del mausoleo no sólo me apasionaba, sino que me dolía. Otro de los grandes motores del periodismo de investigación es la indignación”.

La reportera no comprende a los que pierden la capacidad de indignarse y asombrarse por lo que hacen mal quienes están en el poder.

Periodismo como servicio público

Lisseth es una defensora a capa y espada de las minorías. Muy especialmente de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales), y dice que esa sensibilidad también se la debe a su oficio. “El periodismo te permite estar cerca de realidades a las que no todo el mundo tiene acceso. En el caso de la causa LGBT siento que cuando hago una nota de ellos, aporto a la causa, a la difusión de su mensaje, y a la defensa de sus derechos. También creo que cumplo con esa labor educativa que tiene el periodismo, por dar a conocer las causas de las minorías”.

No se atreve a decir que quisiera ser como alguien, pero claro que tiene referentes en el mundo del periodismo a los que le sigue la pista. Admira mucho el trabajo de la periodista costarricense Giannina Segnini, también las coberturas globales de Jon Lee Anderson. Resalta el trabajo que hacen algunos medios en América Latina como Animal Político en México, Plaza Pública en Guatemala, La Silla Vacía en Colombia, Ojo Público en Perú, o periodistas como Daniel Santoro y Hugo Alconada en Argentina.

Ha sido invitada a importantes conferencias de periodismo de investigación en México, Brasil, Colombia, y cree que a Venezuela le falta mejorar las plataformas de difusión en ese área. “Estamos un poco rezagados con respecto al periodismo de investigación multimedia, tenemos que desarrollar más esas herramientas de otras narrativas digitales, pero Venezuela tiene el potencial para hacerlo”.

Le dedica los premios de este año a su familia, a su esposo y a su hija. También destaca a sus compañeros, con los que ha trabajado y con los que trabaja hoy en día. “Le quiero dedicar esto a los periodista valientes y aguerridos de Venezuela”.

Runrunes se llevó dos premios Ipys al periodismo de investigación

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Photo: María Alesia Sosa 

 

La periodista de Runrunes Lisseth Boon fue premiada con dos menciones del Premio Ipys (Instituto Prensa y Sociedad) al periodismo de investigación en Venezuela.

De los 24 trabajos seleccionados, 7 eran de Runrunes. El primer lugar se lo llevó el equipo de El Nacional, liderados por el periodista David González sobre irregularidades en la asignación de dólares Cadivi y los funcionarios militares vinculados al organismo cambiario.

El segundo lugar fue para el portal Contrapunto, con el trabajo “Justicia a los caídos” sobre las víctimas del 12 de febrero de 2014.

En tercer lugar hubo un empate: Lisseth Boon con su trabajo “Video promocional de Fitven, violó la Ley de Contrataciones públicas”; y un trabajo publicado en El Universal sobre el caso de La Venezolana, firmado por los periodistas Joseph Poliszuk y Roberto Deniz, quien también escribe para Runrunes.

 

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Puede leer aquí el trabajo sobre la productora del video promocional de Fitven que ganó 3er lugar en el premio de IPYS Venezuela al periodismo de investigación 2015.

 

Una vez más, Lisseth Boon se llevó una mención especial entre lo galardonados por su trabajo sobre los hospitales que el Gobierno de Chávez prometió y no construyó, publicado en Runrunes: Los 6 elefantes rojos de la revolución.

En el acto de entrega, el periodista Alonso Moleiro abrió con unas palabras de aliento a la labor periodística. “Estar aquí es motivo para estar de pie por el día del periodista”.
Además, aprovechó para homenajear a Pedro Llorens, veterano periodista quien falleció el viernes 26 de junio.”Fue un gran maestro de maestros, el rey de las horas de cierre. Para muchos aquí fue muy importante en nuestras vidas”.

Moleiro continuó diciendo que este “no es un evento social, es un evento con contenido, vivimos en dificultades muy grandes, lo que nos jugamos en las próximas elecciones es muchísimo”. Destacó la importancia de la labor periodística “para fotografiar ese momento tan importante en la historia de Venezuela”.

 

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Puede leer aquí el trabajo sobre los “Elefantes rojos de la revolución” que ganó mención especial en el premio de IPYS Venezuela al periodismo de investigación 2015.

 

La directora de Ipys, Marianella Balbi, destacó las virtudes que rescatan al periodismo como servicio público. “El año pasado, cuando vimos desmantelarse las unidades de investigación temimos que el periodismo de investigación se acabara, pero se reinventaron y ese periodismo sigue palpitando en Venezuela”.

Como parte de su campaña “Soy periodista, soy impertinente”, Ipys mostró una serie de testimonios de los que hacen este oficio. “El país está reclamando ese periodismo impertinente”, concluyó Balbi.

Aunque no pudo asistir, el periodista salvadoreño Carlos Dada, envió un mensaje por video a sus colegas venezolanos. “Hay mucho que celebrar en Venezuela. Estoy muy sorprendido por la calidad del periodismo que se esta haciendo allá, están empeñados en investigar y en cumplir con su labor social y de denuncia”.

Además dijo que el venezolano, es un periodismo que tiene que sobreponerse a la polarización, a las amenazas, a las presiones, faltas de recursos. Es el periodismo que intenta sobrevivir de la mejor manera a pesar de las dificultades.

Expresó su admiración a los periodistas venezolanos y a Ipys por darle la oportunidad de conocer el mejor el periodismo que se hace en Venezuela. “Tienen muchos motivos para celebrar y para sentirse orgullosos de su terquedad”, puntualizó.

El acto culminó con un brindis por los premiados y por los que siguen haciendo periodismo a pesar de la dificultades.

 

 

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