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Este miércoles 22 de enero, Human Rights Watch (HRW) alertó a través de un informe que grupos armados ilegales imponen su ley en una amplia franja de la frontera entre Colombia y Venezuela, a ambos lados, donde amenazan a los habitantes con castigos que van desde multas o trabajos forzados hasta la muerte.

“Los residentes en Arauca y Apure viven con miedo, ya que los grupos armados reclutan a sus hijos e imponen sus propias reglas, amenazan a los residentes y castigan a quienes desobedecen, incluso con asesinatos o meses de trabajo forzado en los campos”, dijo el director ejecutivo para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, quien presentará hoy el estudio en Bogotá.

En el informe de la HRW destaca que se cometen abusos en ambos lados de la frontera por parte de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), una disidencia de las desmovilizadas FARC y las venezolanas Fuerzas Patrióticas de Liberación Nacional (FPLN).

HRW visitó Arauca, en el este de Colombia, en agosto de 2019 y entrevistó a 105 personas, incluidos líderes comunitarios, víctimas de abusos y sus familiares, trabajadores humanitarios, defensores de derechos humanos, funcionarios judiciales y periodistas.

Con dichos testimonios, la organización concluyó que los grupos armados ilegales imponen en ambos lados de la frontera una amplia gama de reglas y “las hacen cumplir brutalmente”.

 

Las reglas incluyen medidas de carácter judicial como toques de queda, “prohibiciones de violación, robo y asesinato” y regulaciones que rigen las actividades cotidianas como la pesca, el pago de deudas y los horarios de cierre de bares.

Según el organismo, en algunas áreas “prohíben usar cascos de motocicleta para que los miembros del grupo armado puedan ver las caras de los viajeros y extorsionan rutinariamente dinero a prácticamente cualquier persona que realice actividades económicas”.

Vivanco subrayó en el informe que “los grupos operan con una impunidad casi absoluta en ambos lados de la frontera y especialmente en Venezuela a veces están en connivencia con las fuerzas de seguridad y las autoridades locales”.

Según el estudio, aunque Colombia ha tratado de arrebatar el poder a los grupos armados, los abusos siguen impunes. Mientras en Venezuela, las guerrillas “parecen sentirse aún más libres para operar”.

“Al menos 16 cuerpos (sin vida) de civiles fueron encontrados en Arauca en 2019 con mensajes en papel en los que se acusaba a las víctimas de ser ‘informantes’, ‘violadores’, traficantes de drogas’ o ‘ladrones’. Algunos estaban firmados por grupos disidentes de las FARC que operan en el área”, añade el informe.

 

La “asociación” entre la política y la criminalidad estructurada transnacional, en lo particular la del narcotráfico y lavado de dineros corruptos, que apela al terrorismo para inhibir a sus enemigos mediante la siembra del terror, es un fenómeno específico del siglo XXI. Es la consecuencia de la inevitable liquidez de las fronteras, más allá de que tal “asociación” y su holding cubano se hagan de enclaves que les aseguren la impunidad, mientras alcanzan a expandirse y dominar a nivel planetario.

No le basta o no es lo propio del ecosistema digital sobre el que se apuntala la “asociación” desafiar con la sola violencia a sus adversarios. Los cánones de la globalización la hacen cada vez más impertinente, en la medida misma en que las autopistas de la información le facilitan crear narrativas justificativas de su deshacer e instantáneamente. Así que, las armas que apuntalan a este proyecto de maldad absoluta, suerte de tecnología para la destrucción, son las de la manipulación política de las realidades. Apelan al clima global de desconfianzas e incertidumbres imperante, incrementado por los neologismos en boga: posverdad, pospolítica, posmodernidad, posliberalismo, posdemocracia.

 

Ayer, la “asociación” se oculta tras el mito del socialismo del siglo XXI. Hoy se renueva como progresismo a ritmo de Twitter, tutelado por la naciente reconversión del Foro de Sao Paulo como Grupo de Puebla. La lucha contra el imperialismo es la categoría o símbolo resurrecto, gratamente musical a los oídos de la envejecida Europa y sus discípulos latinoamericanos.

 

Además, poder propulsar a través de las redes el reclamo airado e indignado de derechos como armas – no de los derechos humanos, que son todos y para todos, sino los de los diferentes, que pulverizan y siembran caos sin vocación de poder – les favorece. Quita la mirada sobre los actos criminales de la “asociación” y no arriesgan su poder real, salvo el de las entelequias de los Estados y gobernantes incómodos para esta, y les sirven para instrumentar su estrategia de disolución de los valores occidentales e imponer el relativismo.

En 1999, desde Venezuela se pacta la primera entente entre el narcotráfico – representado por las FARC – y la naciente revolución militar bolivariana. Luego, al requerirse de la sublimación del hecho, para asegurarlo en sus propósitos necrofílicos, se instala una narrativa apropiada al ecosistema global. Hugo Chávez se revela como el maestro de las ilusiones a la medida: “Yo mastico coca todos los días en la mañana y miren cómo estoy.

Evo [Morales, gobernante de Bolivia] me regaló, así como Fidel [Castro] me manda helados Copelia y muchas otras cosas que me llegan frecuentemente de La Habana; Evo me manda pasta de coca. Se las recomiendo, entonces, no es cocaína…”, afirma ante el mundo, públicamente, en acto oficial, en 2008. Banalizado el narcotráfico, llegado el 2009 e intentando blindar Mel Zelaya su dominio en Honduras como parte de la “asociación”, busca repetir la fórmula castro-chavista.

Provoca una constituyente “democrática” para quedarse en el poder eterna y democráticamente, lo que lo expulsa. Su caída arriesga a la “asociación”. Chávez y su Canciller Nicolás Maduro, junto a la gobernante argentina, Cristina Kirchner y el chileno José Miguel Insulza, secretario de la OEA, arman una intervención para reparar los daños. Honduras es el puente de oro de los negocios hacia el norte.

La intervención se frena, pero se impone la solución negociada, sugerida por otros presidentes de la región que prefieren distraerse con los árboles sin mirar al bosque. El diálogo es, al cabo, la gran ganancia de la “asociación”. Es reconocida como actor político y a su holding habanero se le consagra como la Meca de la Paz. Así, llegado el gobierno de Juan Manuel Santos en Colombia, se pasa la página de la acusación de Álvaro Uribe contra Chávez por sus vínculos con el narcotráfico y como responsable de crímenes de lesa humanidad.

Pacta el primero con las FARC e invita a Porfirio Lobo, sucesor de Zelaya, para que se entienda con éste. Lobo, más tarde, pasará por el trago amargo de ver a su hijo involucrado en el narcotráfico, como parte de la “asociación”. Los muertos y el crimen por ajustes de cuentas, no obstante, se hacen exponenciales. Hay altos y bajos en la gerencia de la “asociación” que se le encomienda a Nicolás Maduro, siempre bajo los dictados del holding. Pero la guerra de narrativas, en las redes, tamiza lo peor y hace mudar las percepciones de la realidad.

Pasada una década, el mayor beneficiario del lavado de los dineros criminales, Lula da Silva, es puesto en libertad. La Kirchner, bajo cuyo mandato ingresa la “asociación” con sus dineros a la Argentina, sometida a juicio es electa vicepresidenta. Y al término, el protector de la mayor cadena de producción de cocaína, Evo Morales, miembro de la “asociación”, expulsado por la misma deriva de violencia popular que alimenta el buró diplomático de esta – el Grupo de Puebla – para diluir las acciones internacionales en contra de su más preciado enclave, la Venezuela de Maduro, es acogido con honores por Andrés Manuel López Obrador.

 

Días antes, dicho gobernante, pone en libertad al hijo del Chapo Guzmán, el mayor narcotraficante de México.

 

En suma, la cuestión es que mientras avanza la “asociación” y otra vez copa espacios desestabilizando a sus críticos, los europeos obvian la criminalidad transnacional y política para no dejar sin piso a su monserga antinorteamericana. Ser parte tácita de la “asociación”, a través de su mascarón de proa útil, el holding cubano, lo juzgan de preferible. Entre tanto, las víctimas son brizna de paja en el viento, letras muertas en los informes de la ONU.

 

@asdrubalaguiar

Alejandro Armas Oct 18, 2019 | Actualizado hace 3 meses
Quijotadas andinas, por Alejandro Armas

LAS RELACIONES ENTRE VENEZUELA y Colombia han sido en líneas generales bastante negativas en dos décadas de autoproclamada “revolución bolivariana”. De todos los mandatarios americanos, Álvaro Uribe fue el segundo blanco más común de los dardos verbales de Hugo Chávez, solo superado por George Bush hijo. Nicolás Maduro continuó la tendencia, al punto de que la retórica chavista hiciera de Colombia una de las mayores causantes de los problemas incontables que asolan al venezolano, desde la pulverización del bolívar (“mafias cambiarias de Cúcuta”) hasta la violencia criminal desatada (“paramilitares”). Ahora, con las acusaciones del presidente Iván Duque sobre la presencia de componentes rearmados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio venezolano, el trato entre vecinos se ha enfriado hasta llegar al cero absoluto diplomático. Es una situación incluso peor que la provocación de la corbeta Caldas en 1987.

La cuestión medular es que dos Estados se acusan mutuamente de alojar a grupos de personas que buscan acabar con ellos de forma violenta. Aunque es la primera vez que tal cosa ocurre en un muy largo tiempo, no es algo sin precedentes. “En este clima de acusaciones mutuas, sobre el escalamiento militar entre Colombia y Venezuela, debemos recordar que el uso del territorio vecino por parte de facciones políticas, para lograr sus objetivos es parte de nuestra tradición política bilateral”, expresó recientemente la politóloga Marisela Betancourt en la red social Twitter. En efecto, durante el siglo XIX y principios del XX, cuando Colombia y Venezuela estaban a menudo en conflictos intestinos (condición que lamentablemente se prolongó hasta nuestros días en el caso neogranadino), a veces el bando insurrecto se resguardaba en tierras al otro lado de la frontera para tramar ofensivas y evitar la persecución del enemigo. En ocasiones, contaban con el apoyo del gobierno vecino, si este no tenía una buena relación con el gobierno contra el cual los insurrectos tomaron armas. Un ejemplo muy rudimentario de la noción schmittiana de la política como relación entre amigos y enemigos.

Como nos recuerda Betancourt, la Revolución Restauradora que dio comienzo a más de medio siglo de hegemonía andina casi ininterrumpida en la política venezolana partió de Colombia rumbo a Caracas. De hecho, el fenómeno descrito en el párrafo anterior tuvo sus ejemplos más elocuentes durante el gobierno de Cipriano Castro. Colombia estaba sumida en una de las peores guerras civiles de su historia, la Guerra de los Mil Días. Uno de tantos conflictos entre los bandos conservador y liberal. En Bogotá mandaba el presidente conservador José Manuel Marroquín, cuyas relaciones con Castro al otro lado de la Cordillera Oriental de los Andes se habían deteriorado, ya que los liberales se refugiaban en suelo venezolano con el beneplácito de Caracas.

Por lo tanto, a Marroquín le convenía deshacerse del “Cabito”. Pero recorrer la distancia enorme que separa la frontera oriental y la Sultana de los Andes, sede del poder nacional venezolano, era una empresa imposible para quien ya estaba ocupado con rebeldes en su propia casa. Así que Marroquín se buscó a alguien que le hiciera el favor. Lo encontró en la figura del tachirense Carlos Rangel Garbiras, un ex compañero de armas de Castro contra los gobiernos del “liberalismo amarillo” tardío y seguidor de la causa de José Manuel “el Mocho” Hernández. Exiliado con Castro en Colombia, ignoro por qué Rangel Garbiras no se sumó a la Revolución Restauradora y se distanció de Castro al punto de encabezar una invasión de Venezuela con el apoyo de Marroquín. La operación se realizó entre el 28 y el 29 de julio de 1901. Rangel Garbiras fue derrotado en la Batalla de San Cristóbal por fuerzas leales a Castro, comandadas por los venezolanos Celestino Castro Ruiz, y Román Moreno… Y el notable general liberal colombiano Rafael Uribe Uribe. Fíjense bien: un venezolano entró a Venezuela para derrocar su gobierno con apoyo de Bogotá y fue frenado por un colombiano aliado de Caracas. El intento de Rangel Garbiras no pasó de esa batalla.

Un par de meses más tarde se intercambiaron los papeles. Desde el Zulia, un grupo de soldados neogranadinos invadió la Guajira colombiana con apoyo venezolano, pero fue derrotado en la Batalla de Carazúa. La Guerra de los Mil Días terminó con un resultado favorable a los conservadores colombianos en 1903. Uribe Uribe retomó su carrera política y fungió como senador y embajador de Colombia en varios Estados latinoamericanos. Fue asesinado en 1914. Rangel Garbiras estuvo exiliado hasta que Juan Vicente Gómez desplazó a Castro. “El Bagre” le dio un puesto en su gobierno, pero Rangel Garbiras falleció a los pocos meses.

Desde aquellos días, el vínculo entre Venezuela y Colombia ha sido mucho menos tumultuoso, obviando incidentes como el del referido barco militar en los 80. Hasta que apareció el chavismo. “Y el uribismo”, dirían algunos, sugiriendo que el deterioro se debió al surgimiento de gobiernos de derecha dura, en Colombia, e izquierda dura, en Venezuela, cada uno con igual carga de culpas. Me parece un juicio equivocado. Aunque no soy de ninguna manera admirador del Centro Democrático ni de Álvaro Uribe, ver a la derecha colombiana como un ente tan problemático como el chavismo es un despropósito. Cualquier Estado que comparta una frontera extensa y dinámica, como la que hay entre Venezuela y Colombia, con un régimen que tenga la naturaleza del chavismo tiene toda la razón de sentirse alarmado.

Las aventuras de personajes como Rangel Garbiras hoy nos parecen ridículas y hasta quijotescas por lo mucho que han evolucionado los Estados, las relaciones entre ellos y los movimientos subversivos en estos casi 120 años. Lo que había en ese entonces en buena parte de Latinoamérica era un conjunto de Estados rudimentarios, en los que caudillos de (por lo general) escasa formación ideológica, como Cipriano Castro, competían por el poder tal como mafiosos se pelean por controlar barrios, objetivo para el cual no veían problema en asociarse con delincuentes del cerro contiguo. A duras penas podía pensarse en entes con el monopolio de la violencia legítima, pues los caudillos veían el territorio bajo su control con ojo de hacendado, y no estadista.

No es lo que sucede hoy, al menos del lado colombiano de la frontera. A pesar de todos los problemas asociados con el uribismo (vínculos entre parte de la elite política y paramilitares, violación de DD.HH., etc.), Colombia sigue siendo una democracia enfrentada con grupos terroristas bien vistos por el chavismo. Al margen de las denuncias de la Casa de Nariño, la presencia del Ejército de Liberación Nacional en buena parte del Venezuela ha sido confirmada ampliamente por medios independientes venezolanos y la red internacional de periodistas InSight Crime. En cuanto al componente rearmado de las FARC, su ubicación en Venezuela fue reportada por la prestigiosa revista Semana. En cambio, el régimen chavista es considerado un Estado forajido, antidemocrático y sin ningún respeto por las leyes nacionales e internacionales. Los venezolanos que se le oponen y que han buscado refugio en Colombia son civiles o militares desertores desarmados, cuya presencia no es nada que las autoridades consideren inconfesable.

El contraste no termina aquí. Cuando Duque denunció que los comandantes de las FARC rearmadas estaban en Venezuela, algunos pensaron que esa sería la justificación de Colombia para intervenir directamente en territorio vecino. Mes y medio después, el gobierno de Duque sigue insistiendo en que no planea tal cosa. Y es que las operaciones militares en suelo extranjero hoy pueden ser mucho más costosas para quien las ejecuta. No era muy difícil armar una montonera arcaica en los Andes a principios del siglo XX y poner al frente a un “general chopo ‘e piedra” (así los llamó el historiador Manuel Caballero) cualquiera. Hoy, en cambio, con las nuevas tecnologías bélicas, la historia es otra. Recordemos que el régimen chavista se ha apertrechado con utensilios castrenses rusos y chinos que, si bien no necesariamente están en la vanguardia de las vanguardias, sí pueden suponer un desafío para cualquiera que las ponga a prueba sin ser una potencia militar, como es el caso de Colombia. Por otro lado, como Colombia lleva décadas en un estado de conflagración permanente, ver a jerarcas chavistas amenazando arrasarla resulta cuanto menos risible. Estos no son tiempos para un Amadís de Gaula tachirense. Ni siquiera para un caricaturesco Alonso Quijano caribeño, por más que a algunos en la elite chavista les guste fanfarronear.

@AAAD25

Reportan robo de municiones en Brigada “Ambrosio Plaza” en Apure

DURANTE ESTA SEMANA, pobladores de Elorza, municipio Rómulo Gallegos en el estado Apure vivieron momentos de tensión tras escuchar el pasado sábado 14 de septiembre varios disparos en las inmediaciones de la brigada Ambrosio Plaza 911 G.C.B donde reposan armas y municiones propiedad del Ejército Venezolano.

La causa de este hecho fue que en este mismo lugar se reportó el robo aproximadamente 22.176 cartuchos 7,62x51mm por parte de seis sujetos que al parecer son miembros de la Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia (Farc) en la zona, informaron vecinos a El Pitazo. Sin embargo otras fuentes aseguran que las armas fueron robadas por funcionarios del Ejército para luego revenderlas a la guerrilla.

Mientras tanto lugareños que pidieron mantener en reserva su nombre por temor a represalias expresaron que hubo varios detenidos posteriormente fueron trasladados hasta centros de reclusión en Guasdualito, entre ellos un Mayor del Ejército. A pesar que reportan enfrentamientos entre los cuerpos de seguridad del Estado y grupos insurgentes no se conoce la cifra de muertos y heridos.

Extraoficialmente se conoció que la causa del enfrentamiento tiene que ver con el cambio del jefe del Ejército en Elorza. Igualmente una fuente militar reveló que el jefe de este grupo armado (Farc) en el Elorza alias Lucas fue trasladado por castrenses hacia un lugar desconocido tras supuestos enfrentamientos perpetrados en la zona. Se manejan como lugares destino Guasdualito y Caracas.

Se conoce que en la población de Elorza se evidencia la presencia de grupos insurgentes como la Farc, cuyos miembros han ganado terreno en todos los ámbitos con el apoyo de funcionarios del gobierno nacional en actividades ilícitas como el contrabando de gasolina, narcotráfico, entre delitos de delincuencia organizada. Además guerrilleros han declarado públicamente la lucha armada entre Venezuela y Colombia tras la conquista del poder.

ABC: Régimen chavista recibió dinero del narcotráfico a través de cargamentos de los CLAP

INVESTIGACIONES DEL DEPARTAMENTO del Tesoro de los Estados Unidos, así como otras agencias de Washington, apuntan a que el régimen chavista habría utilizado cargamentos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), para recibir dinero en efectivo de cárteles de narcotráfico de México.

De acuerdo con una publicación hecha por el diario español ABC.es, el efectivo recibido correspondía a pagos destinados a dirigentes chavistas por el envío de droga.

Un colaborador de la investigación señaló que la operación se habría realizado a través de una parada de los barcos en Puerto Limón, Costa Rica, donde la empresa de propiedad estatal venezolana Alusana, dispone de un terminal. A través de esa empresa habrían ingresado el dinero al sistema financiero, el cual llegaría a bancos rusos vinculados a Diosdado Cabello y Tareck el Aissami.

“La hipótesis de los investigadores era que, dado el carácter de narcoestado de Venezuela, lo normal era que los dirigentes chavistas intentaran resolver la necesidad de alimentos que hay en el país”, comentó uno de los colaboradores en la investigación.

Asimismo, la fuente señaló: “Al mismo tiempo resolvían cómo obtener de los carteles mexicanos el pago por la cocaína colombiana que sale a través de Venezuela”.

Presuntamente, según las investigaciones reseñadas por el referido rotativo, una parte del dinero proveniente del narcotráfico pasaba por Venezuela para luego llegar a manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Relación con El Sardinero

ABC.es señaló que esta operación podría guardar relación con cargamentos gestionados por la empresa mexicana El Sardinero Es Servicio, S. A. que durante los últimos años ha exportado alimentos a Venezuela para los CLAP. Curiosamente, esta empresa actualmente es favorecida por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

A pesar de haber tenido relación con el expresidente Enrique Peña Nieto, El Sardinero, a través de su filial Surtipractic, obtuvo un contrato de 70 millones de dólares para suministrar los alimentos de la Policía Federal y estaría cerca de firmar un acuerdo para proporcionar la comida de la mayor parte de las cárceles federales de México.

Fuente: ABC

Los #Runrunes de Bocaranda de hoy 13.09.2019: BAJO: ¿Confusos?
BAJO
¿CONFUSOS?:
 

Infobae, en un reporte de la colega Sebastiana Barráez, da cuenta de lo que “un general del Ejército” a quien consultamos sobre los ejercicios militares y la movilización de equipos de defensa hacia la frontera, considera que no se ha hecho con seriedad y así queda evidenciado en la manera como ha hecho los anuncios. Lo que explicó es que Nicolás Maduro ordenó primero la movilización militar, luego pasar a la alerta naranja y, después que hizo todo eso, llamó al Consejo de Defensa de la Nación (Codena). “Llama al Codena y lo hace con un error fundamental porque dice: “Activé el Consejo de Defensa” cuando él no puede activarlo, porque él lo que debe hacer es convocar a la reunión, como presidente del Codena que es”. “Además, al día siguiente Maduro dijo en Twitter: ‘Le delego al Consejo de Defensa la conducción colectiva como máxima instancia de Estado de esta coyuntura de amenaza real de violencia, de conflicto armado…’ ¿Pero en qué momento se planteó la crisis? ¿Cómo llegamos a ese punto? Pero no dice que entrega el mando de la Fuerza Armada, ni la administración de la renta pública y mucho menos la conducción de la política exterior. Entonces era inoficioso activar el Codena, después de ordenar Alerta Naranja y ejercicios militares en la frontera”. Para la historia.

 
IMPORTANTE SABERLO:

El amigo, analista y politólogo John Magdaleno ha venido explicando, desde hace mas de un año, los distintos tipos de transiciones de dictaduras a democracias en mas de dos docenas de países en conflicto y sin él. Su último tuit es contundente ante la repetida pregunta en las redes “¿En qué casos se acusó al régimen autoritario de vínculo con el narcotráfico, entre los que experimentaron transiciones a la democracia? Lo repetiré por tercera vez: Bolivia, Chile, El Salvador, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú (1980 y 2000), Burkina Faso, Níger y Mali”. Viene al caso cuando cada día se descubren más vínculos gubernamentales, civiles y militares, con los grupos irregulares colombianos como el ELN y las FARC así como con grupos del Caribe y Surinam. 

 
ALERTA A VIOLACIONES:

La  obra, coeditada con el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro (IEPFT) y coordinada por el presidente del instituto, el abogado y exparlamentario Ramón Guillermo Aveledo, reúne en poco más de 200 páginas los siete ensayos que produjeron, como trabajo final, los abogados que participaron, durante el primer trimestre de 2019, en el curso de Derecho Parlamentario de la Maestría en Derecho Constitucional de la UCAB. Su título lo dice todo: “Contra la Representación Popular: Sentencias Inconstitucionales del TSJ de Venezuela”. Los textos explican cómo las decisiones tomadas por el Tribunal Supremo de Justicia contra de la Asamblea Nacional, desde que la oposición logró la mayoría en diciembre de 2015, han violado la propia Constitución Nacional e impactado negativamente la labor del parlamento, menoscabando su función legislativa y de control como poder público, afectando su potestad para decretar amnistías y hasta anulando asuntos como el fuero parlamentario. “Van varias decenas de fallos que constituyen fallas del TSJ al país y a su Constitución, y la cuenta no se detiene. Últimamente se incrementa con las continuadas decisiones contra la inmunidad parlamentaria. En los trabajos mencionados se retrata uno de los capítulos más vergonzosos y regresivos en el largo y accidentado esfuerzo venezolano por construir una República”, apunta Aveledo en el prólogo del libro, en el que también advierte que las acciones del TSJ  burlan “la voluntad expresada en el voto de catorce millones de personas” y bloquean “los caminos para que los venezolanos resuelvan sus diferencias democráticamente, en libertad y en paz”.

 

Carlos Holmes Trujillo solicitó a la OEA detener alianza entre Maduro y grupos terroristas

EL CANCILLER DE COLOMBIA, CARLOS HOLMES TRUJILLO, presentó el miércoles ante la Organización de Estados Americanos (OEA) un informe que muestra eventuales nexos entre el gobierno en disputa de Nicolás Maduro y grupos terroristas como la disidencia de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Holmes Trujillo indica que el informe da cuentas de una preocupante ​amenaza a la seguridad de la región. “Es un fenómeno criminal que tiene más de dos décadas, el relacionamiento de los dos actores ha sido expuesto continuamente por el gobierno colombiano”, expresó el funcionario durante su intervención en la sesión. El canciller señaló que “el régimen de Venezuela alberga y auspicia organizaciones terroristas, le sirve de refugio a estos delincuentes que desde ese territorio planean acciones criminales que luego ejecutan en Colombia”, afirmó.

El canciller denunció que los frentes de guerra del ELN tienen zonas campamentarias permanentes en Venezuela, “con actividades criminales tendientes al fortalecimiento armado”.

“Los grupos residuales, terroristas, mantienen vínculos con las autoridades venezolanas de tipo local y regional, ejecutan actividades económicas, logísticas y de control social. Entrenan milicias y controlan algunos pasos fronterizos” señaló Trujillo.

Dijo a representantes de países miembros de la OEA que el presidente en disputa de Venezuela, Nicolás Maduro, ha infiltrado miembros de estos grupos narcoterroristas en el ejército de esa nación, y que esto es una amenaza para Latinoamérica.

Trujillo García detalló que desde hace un año, Iván Márquez y alias Granda mantenían reuniones clandestinas en Venezuela, en las que se definían estrategias para denunciar supuestos incumplimientos del gobierno colombiano, «es decir, acción política contra el gobierno colombiano, calumnias».

SOLICITUD DE COLOMBIA 

El canciller solicitó ante el Consejo Permanente de la OEA que se adopten acciones efectivas para combatir el terrorismo y detener la «amenaza» que representa para la región la alianza entre el régimen «dictatorial y tirano» de Maduro y estos grupo armados.

«Esta organización nació para defender la democracia y es el escenario de legalidad para hacer estas denuncias (…) combatir el narcoterrorismo, aplicar las sanciones a los Estados que resguardan a estos grupos es el mejor homenaje que se le puede hacer a los fundadores de estados americanos», concluyó.

*Con información de El Nacional y VOA Noticias.
 
Guaidó: El régimen de Maduro ratifica que ampara a grupos irregulares
EL PRESIDENTE ENCARGADO DE VENEZUELA y de la Asamblea Nacional denunció que el régimen de Nicolás Maduro confirmó, con declaraciones de Pedro Carreño, que los miembros de las FARC Iván Márquez y Jesús Santrich están en Venezuela. 
 
En declaraciones a las afueras del hemiciclo de sesiones, Guaidó aseguró que están trabajando con Colombia para superar la emergencia humanitaria y también la detección de grupos irregulares en el país. 
 
El presidente del Parlamento recordó cuando Maduro dijo, en el Foro de São Paulo, que tanto Márquez como Santrich eran bienvenidos a Venezuela. “Hoy el vocero del régimen ratificó lo que hemos venido denunciando”, repitió sobre Carreño. 
 
Señaló que ya están funcionando los satélites para ubicar grupos guerrilleros, aunque no ofreció mayores detalles sobre el sistema. 
 
Carreño aseguró la mañana de este martes en el programa Primera Página de Globovisión que los disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Iván Márquez y Jesús Santrich, son bienvenidos al país, ya que a su juicio, Venezuela se encuentra “avanzando de forma sistemática en un plan de paz”.
 
El constituyentista agregó que la presencia de Márquez y Santrich, permite observar una muestra de “filantropía” y “altruismo”, que permite una colaboración con el país venezolano.