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Madres enfermeras celebran la vida que dan y lamentan la que no pueden proteger

Hoy, 12 de mayo, se celebra el Día de la Madre y también el de la Enfermería

Tres mujeres dedicadas al sector de la salud coinciden en que su sueldo no les alcanza ni para lavar el uniforme

Delia tuvo que salir de sus prendas, Mabel empezó a estudiar abogacía y Francis optó por vender gel para el cabello

 

@franzambranor

Vídeo Abrahan Moncada @Monkda92

 

CON LA MISMA DEDICACIÓN que inyectan a un paciente le cogen el ruedo al pantalón de un hijo. Así como le toman la tensión a una persona le preparan la lonchera al chamo. Son enfermeras y también madres. Hoy 12 de mayo celebran con un sabor agridulce por partida doble.

El ínfimo sueldo que perciben las profesionales no les permite festejar a como dé lugar el Día de las Madres y el Internacional de la Enfermera, este último en ocasión del natalicio de la inglesa Florence Nightingale, precursora de la práctica en el mundo.

Desde 2014, las enfermeras venezolanas han protagonizado una cruzada para obtener un salario justo, pero hasta ahora la respuesta del gobierno de Nicolás Maduro ha sido infructuosa. Protestas se perciben a diario en los recintos de salud del país. Las enfermeras alegan que el dinero que les pagan no les alcanzan ni para lavar su uniforme. Por apenas 15 mil bolívares quincenales les exigen dedicación y entrega.

Enfermera, profesora y futura abogada y aún así…

Mabel Castillo sube las escaleras de la casa de su hermana en la vereda San José de Bello Campo de lado. Una lesión en la rodilla la ha tenido alejada desde febrero de su cargo como coordinadora de emergencia nocturna en el Hospital Pérez Carreño. “Chico tengo que operarme esa rodilla y entiendo que son 1500 dólares. De dónde voy a sacar yo eso”, pregunta.

Mabel tiene 11 años trabajando en el HPC y en condiciones normales labora de 7 de la noche a 7 de la mañana. Ha visto de todo en la emergencia del recinto. Desde un hombre con casi la totalidad de su cuerpo quemado luego que la moto donde iba explotara hasta otro con la mano tendiendo de un hilo tras el disparo de una escopeta.

La enfermera vive en El Junquito, pero suele pernoctar en casa de una hermana que hace poco se fue a Chile. Sus padres viven en la parte de abajo de la vivienda de dos plantas.

Su familia está regada por el mundo. Además de la que se encuentra en Chile, tiene a un hermano en Canadá y a otra que planea irse a finales de mayo a Argentina. Dice que aún posee la bendición de tener a sus tres hijos aquí. Quién sabe hasta cuándo.

El mayor es Elio de 20 años, estudia Letras en la Universidad Católica Andrés Bello, pero cree que se mudará pronto a la Universidad Central de Venezuela porque ya es cuesta arriba costearle la carrera. “Y eso que está becado”, dijo Mabel.

Le sigue Paul de 12 años, quien está en el liceo y Paola de 11 años.

Muchas de sus compañeras tienen a hijos viviendo en el extranjero, otras más infortunadas los han perdido a causa de la violencia en Caracas.

“Si no es por el papá de los niños no sé que haría. Porque con mi sueldo ni modo”, dijo Mabel.

Además de laborar en la emergencia del HPC y devengar un promedio de 6 dólares mensuales (30 mil bolívares soberanos). Mabel también es profesora universitaria y está estudiando segundo año de derecho en la Universidad Bicentenaria de Aragua con sede en El Paraíso.

La diáspora, la hiperinflación, la inseguridad y la criminalización de la protesta aún no le han quitado su deseo de seguir hacia adelante.

“Yo me enamoré de la mística con la que se trabaja en el Pérez Carreño. He estado en otros sitios como Salud Chacao, pero considero al hospital como mi hogar”, dijo Mabel.

Castillo considera que el trabajo de enfermera es desgastante. “Hay que estar mucho tiempo de pie”. Eso probablemente le haya generado el desgaste en una rodilla.

La gente cuando sale sana de un hospital no le da las gracias a las enfermeras sino al médico”, dijo Mabel.

Para Mabel, las enfermeras son las primeras y las últimas que atienden al paciente y las que realmente monitorean la evolución de un enfermo cuando está hospitalizado.

Aseguró que en la actualidad el déficit de enfermeras es tal que en el HPC hay una relación de dos enfermeras por 40 pacientes, cuando el protocolo internacional dice que por cada tres pacientes corresponde una enfermeras. “Nosotras a veces pasamos por cómplices porque tenemos que romper ese protocolo. Suele pasar que hay que decidir entre reusar una inyectadora, cambiándole solo la aguja, o la vida de un paciente. Colocar una cinta testigo para tomar una vía o no ponerle nada. Reciclar unos guantes o agarrar a los pacientes con la mano”.

Indicó que hoy en día en el Pérez Carreño no se hacen exámenes de sangre ni radiológicos porque no hay equipos. “He visto que a pacientes les dan de comida una porción de arroz con remolacha y un cambur”.

Mabel y sus colegas están habituadas a cumplir su faena sin insumos, equipos, medicinas y a veces hasta sin agua. “El tema del agua es un problema. No hay agua corriente. Regularmente es del tanque y a veces por horarios. El lavado de las manos es fundamental para atender enfermos. Por supuesto tampoco contamos con jabón antiséptico”.

Mabel considera que ya es hora de ir a un “paro serio”.

“Tiene que ser donde todos se comprometan. Yo entiendo que hay miedo a quedarse sin trabajo, a no tener acceso ni siquiera a esa miseria que dan. Y por supuesto temor a amedrentamientos y amenazas por parte de colectivos que rondan los hospitales. Pero es hora de actuar”.

La enfermera está de acuerdo con la solicitud de ayuda humanitaria al extranjero en materia de salud. “Al Pérez Carreño no ha llegado nada. Pero entiendo que será uno de los beneficiados. Tengo reservas en cuanto a la distribución de estos. Ojalá si llegan se los den a quienes en verdad los necesitan”.

Vendió su oro para poder comer

Delia Alejos tiene dos trabajos desde hace poco más de tres lustros. 25 años tiene en el Hospital José María Vargas de Cotiza y 17 en la Maternidad Santa Ana de San Bernardino. Al año de haber comenzado en la Maternidad nació su único hijo, Christian.

En junio de 2018, Delia decidió salir a la calle para protestar con el resto de sus compañeras. El precio de un producto en comparación con su sueldo fue el detonante. “Me percaté que el valor del cartón de huevos en aquel entonces, que estaba en 1000 bolívares era superior a mi sueldo de 600, eso me generó mucha rabia y tristeza a la vez”.

Actualmente de reposo por una dolencia en la cervical producto de años de trabajo, Delia suele tener jornadas de trabajo de hasta 30 horas continuas. En el Hospital Vargas labora de 7 de la noche a 7 de la mañana y en la Maternidad de 7 am a 1 de la tarde. Pese al esfuerzo, la remuneración mensual apenas pasa los 60 mil bolívares soberanos.

“En el pasado con mis dos sueldos le compré una casa a mi mamá. Empleaba uno de los salarios para comprar comida y el otro lo ahorraba. Ahora juntando los dos no me da ni para comer”, dijo Delia quien sacó la licenciatura en enfermería en la universidad Rómulo Gallegos de San Juan de los Morros en Guárico y tiene una especialidad como instrumentista.

Su esposo también es empleado público. Trabaja desde hace 30 años en el Metro de Caracas, pero ya metió la jubilación. No tienen otras entradas de dinero.

“Con el dolor de mi alma tuve que pasar a mi hijo de un colegio privado a un liceo público. Hace poco me percaté que los zapatos que usa para el colegio estaban rotos. El no me quiso decir nada para que no me mortificara. Una persona se dio cuenta de la situación y nos regaló unos. Me da mucha impotencia no poder comprarle ni un par de zapatos a mi hijo”, dijo Delia.

Antes que la crisis económica se agudizara con la llegada de Nicolás Maduro al poder, Delia optó por comprar prendas de oro. Cuando se topó con el monstruo de la hiperinflación decidió vender en dólares sus joyas y con eso es que afirma ha podido hacerle frente a las necesidades cotidianas. “Las enfermeras sabemos que somos las peores pagadas y por eso comandamos esta lucha que la hemos tenido que llevar a la calle para hacerla visible. Ya yo no tengo miedo. Se me quitó ante tanta injusticia”.

Delia asegura que no planea dejar la enfermería y mucho menos irse de Venezuela. Si la incapacitan por el dolor en la columna, seguirá atendiendo pacientes por su cuenta.

“Es doloroso decir que en el Vargas no hay ni agua para bajar una poceta y en la Maternidad carecen de antibióticos y calmantes para las parturientas”, dijo Delia.

La enfermera coincidió con sus colegas y sentenció que los hospitales en Venezuela funcionan por la vocación de servicio de los profesionales de la salud. “Los médicos diagnostican enfermedades, nosotras jerarquizamos necesidades. En ese sentido mi compromiso es 100% y estoy segura que entre todas vamos a recuperar el país que teníamos”.

6 dólares mensuales le llevaron a hacer gelatina

Francis Guillén, enfermera del área quirúrgica del Hospital Pérez Carreño en La Yaguara, calcula que su más reciente mensualidad fue también de 6 dólares.

“A muchas de nosotras nos mantienen los esposos. Sinceramente no sé cómo hacen mis colegas que son padre y madre a la vez”, dijo Guillén, quien trabaja en el HPC desde 2012.

La necesidad obligó a que Francis y su familia apostaran por un emprendimiento. “Yo en lo personal me rebusco haciendo otro oficio. Unas venden tortas, otras bisutería. Yo vendo gelatina para el cabello”, afirmó.

Francis viene de una familia de enfermeros. Su papá, Marco Guillén, trabaja también en el HPC de noche y en el Hospital Doctor José Ignacio Baldó, conocido como El Algodonal. Su mamá, Zenir Gallardo, está jubilada y ofreció sus servicios en el Hospital Domingo Luciani de El Llanito. Su abuela también lo era.  

“Las enfermeras que estamos en los hospitales estamos por vocación y porque amamos nuestra carrera. Muy pocos profesionales nacen con esa devoción por lo que hacen”, dijo Guillén.

Francis trabaja de 7 de la mañana a 1 de la tarde en el Pérez Carreño. El resto del día se lo dedica a su hijo Diego de 3 años y al negocio de la gelatina que comanda su esposo, Angel Rojas.

“El tiene su mesita en Catia y allí vende la gelatina para el cabello, nosotros mismos la fabricamos”, dijo Francis. “Me ha ido mejor económicamente vendiendo gelatina que redoblándome en una guardia en el hospital. En febrero hice 60 mil bolívares en apenas un día”, agregó.

Francis dijo que antes podía vivir con el sueldo de suplente, hoy en día siendo personal fijo y calificado no puede. “Con mi sueldo y la ayuda de mi esposo, costeamos nuestra boda hace 7 años, por civil e iglesia. Ahorita es imposible”.

La enfermera recuerda una protesta que hizo el gremio recientemente en la Plaza Brión de Chacaito, donde con el uniforme puesto empezaron a vender chupetas y caramelos. “Impresionante la cara de las personas cuando nos veían vendiendo…es que la mayoría de nosotras tiene que recurrir a eso, sino no podemos vivir”.

Francis indicó que lo más duro es carecer de una póliza de seguro para su hijo. “Es difícil cuando se enferma el niño. Tenemos que venir al hospital y la gente cree que como uno trabaja aquí no vas a tener problemas y nos conseguimos con los mismos de toda la gente. Hay que comprar las medicinas y a la hora de convalidar un reposo tenemos que recurrir a una institución privada”.

La enfermera ha sido testigo de la diáspora de profesionales en el HPC debido a las escasas garantías laborales. “Solo del área quirúrgica la semana pasada renunciaron tres personas”.

Aseguró que residentes y enfermeras se van porque deben hacer una guardia nocturna durmiendo en colchones vencidos, no hay agua potable ni insumos, el personal es insuficiente y carecen de incentivo alguno.

“Una gana lo mismo que un TSU, sin ánimo de quitar mérito a nadie. No vale la pena que tengas un doctorado o un magister. Hay muchas supervisoras que son nombradas a dedo”.

Pese a la situación, Francis no quiere irse de Venezuela ni abandonar la enfermería. “Tuve la oportunidad en febrero de ir a Colombia y vi la diferencia del cielo a la tierra. Me afectó mucho porque recordaba que así era Venezuela. No me gustaría irme, pero si me veo en la obligación lo tendré que hacer. Tengo fe que esto va a cambiar”.

Después de haber celebrado su día, este lunes 13 de mayo a las 10 de la mañana es probable que Francis coincida con Mabel y Delia en una protesta que ha convocado el gremio de enfermeras frente al Hospital Clínico Universitario de Caracas. Una más de la tantas manifestaciones que han llevado a cabo solo en 2019.

Frente Amplio llama a gremios y partidos a unirse a las protestas

El Frente Amplio Venezuela Libre llamó este viernes a todos los movimientos sociales y organizaciones políticas a acompañar las protestas ciudadanas y gremiales que se vienen desarrollando en el país suramericano desde hace más de un mes.

“Hacemos un llamado a todas las organizaciones, a todos los partidos a acompañar las luchas que desarrollan en este momento los trabajadores del país y en especial las enfermeras” que iniciaron hace más de un mes las protestas por mejores salarios, dijo la vocera del frente, Belsaí Yánez.

La también representante del partido Bandera Roja, uno de los que agrupa el frente, indicó en rueda de prensa que el llamado de acompañamiento es para expresar solidaridad sin quitarle protagonismo a “los liderazgos naturales que han venido emergiendo”.

Venezuela, el país con mayores reservas petroleras en el mundo, atraviesa una grave crisis económica que se traduce en escasez de alimentos básicos, medicinas, repuestos de maquinarias y vehículos y hasta dinero en efectivo, así como fallos en los servicios públicos.

Esta crisis ha ocasionado que en el último mes, miles de trabajadores dependientes del Estado demanden en las calles sustanciales mejoras salariales que les permitan hacer frente a la rampante inflación, que según el Parlamento, es de 2,8 % diaria.

En ese sentido, Yánez indicó que desde el frente acompañan “esas luchas” y pidieron a los líderes de estas protestas que les indiquen “el camino para articular” y “unificar todas las luchas y protestas que se vienen desarrollando por el salario digno, pero también por los servicios”.

Francisco Zambrano Jul 17, 2018 | Actualizado hace 2 años
Profesionales venezolanos: todo a $1
Tres graduados universitarios con un salario formal de un dólar o incluso menos al mes, narran sus historias de miseria e impotencia, pero también de esperanza, en la Venezuela actual

 

@franzambranor

Los zapatos del “profe” parecen de cartón

 

Profesión Sueldo ¿Qué puede comprar en un mes?
Profesor universitario con especialización en Gerencia de Proyectos de Investigación en Desarrollo, y maestría en la UNESCO. Estudia un doctorado en salud pública 2.916.107 bolívares 1 empanada y 1 malta o medio kilo de carne o ⅓ de desodorante

 

Una maremagno de comentarios de solidaridad desató el tweet del profesor de la escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela, José Ibarra, a finales de junio de este año. El docente escribió: “No me da pena decirlo, con estos zapatos me traslado a la UCV a dar clases. Mi sueldo como profesor universitario no me alcanza para pagar el cambio de suela, pues sale en 20 millones”.

La intención de Ibarra en las redes sociales no era generar lástima, sino plasmar la realidad de un profesor universitario en el presente, profesional alejado en salario del sueldo de entre 60 y 70 millones de bolívares de un coronel del Ejército, según cifras manejadas por Rocío San Miguel, presidenta de la Organización No Gubernamental, Control Ciudadano.

A raíz de su manifestación pública, el profesor Ibarra empezó a recibir donaciones de calzado tanto del interior como del extranjero y creó el movimiento “Zapatos de la dignidad”, para regalar no solo calzado, sino también útiles escolares a hijos de docentes universitarios.

En el más reciente recibo de pago de Ibarra, un especialista en Gerencia de Proyectos de Investigación y Desarrollo con una maestría en la Unesco y un doctorado en Salud Pública en camino, se refleja un monto neto a pagar de 2.916.107 bolívares, poco más de 1 dólar, empleando como referencia la escala para remesas familiares autorizada por el gobierno nacional.

El sueldo de Ibarra representa apenas el 1,59% de la canasta alimentaria que se ubicó en 164 millones de bolívares en junio de este año, de acuerdo a cifras manejadas por el Centro de Documentacion y Analisis para los Trabajadores (Cenda).

 

El desgaste de los zapatos de Ibarra no es casual, a veces el docente debe caminar desde Catia hasta la UCV porque el Metro de Caracas, ahora gratuito, está colapsado y no tiene para el pasaje.

A Ibarra no le gusta usar el transporte público subterráneo. Todavía recuerda cuando lo golpearon y asaltaron  en una estación.

El profesor vive en una zona periurbana entre Catia, El Junquito y La Guaira. Solo en traslado puede gastar diario hasta 100 mil bolívares.

Ibarra fue el primero en su promoción, tiene 10 años como profesor graduado y gracias a unos talleres que imparte calcula que devenga entre 3 y 4 dólares mensuales.

“El tema con los zapatos fue mi punto de inflexión”, dijo Ibarra. “Después de tanto estudiar, me siento tan pobre o peor que en los años ochenta”, añadió.

El docente asegura que puede sortear la crisis porque recibe el apoyo de familiares. “Es la única forma de sobrevivir. Le doy prestada la tarjeta de débito a mi mamá y ella me da el efectivo, además mis hermanos tienen negocios y me tienden la mano”.

Ibarra pudo comprar una casa con sus ahorros en 2010 de contado por 80 mil bolívares, donde vive con su mamá, dos hermanos y sus sobrinos. No tiene hijos. “Antes era yo quien ayudaba a mis hermanos, ahora son ellos los que me brindan apoyo. ¿Quién lo diría?”.

El licenciado califica el 2018 como el peor año de su vida en materia económica. Sin embargo, agradece que aún puede ejercer su profesión y llevar un bocado a la casa de vez en cuando.

“Yo soy un bendecido, conozco profesores que se desmayan de hambre”.

Recibo de pago de José Ibarra

 

Doctor con una comida diaria

 

Profesión Sueldo ¿Qué puede comprar en un mes?
Médico graduado en la Universidad de Oriente con especialización en la Universidad Central de Venezuela 2.600.000 bolívares Un refresco de 2 litros o medio cartón de huevos o un cachito en una panadería

 

Danny Golindano es un doctor egresado de la Universidad de Oriente en Puerto Ordaz. Hace siete años se graduó de médico e hizo una especialización en hematología en la Universidad Central de Venezuela. Tiene 31 años de edad, no tiene esposa ni hijos. Se pasea a diario por los pasillos del Hospital José María Vargas en Caracas, a veces pasa 7 horas de consulta y hace guardias de 24 horas. Todo por la bicoca de 2.600.000 bolívares mensuales.

“Hay días en que solo me alcanza para el almuerzo; he bajado como 8 kilogramos en los últimos dos meses”, dijo el oriundo del estado Bolívar.

Golindano asegura que hay una falsa creencia en cuanto a los profesionales de la salud. Alega que algunos consideran que los médicos que laboran en centros asistenciales públicos compensan sus ínfimos ingresos atendiendo consultas privadas. “Alguien que está haciendo un postgrado requiere dedicación exclusiva, no tiene tiempo para ponerse a trabajar en una clínica”, comentó.

Expuso que los médicos privados deben arrendar consultorios, pagar a secretarias, comprar suministros y papelería. “Lo que le dan a uno en un hospital no alcanza para eso”, alertó.

Danny es el único médico en su familia: su padre fue obrero en una de las empresas básicas de Puerto Ordaz, su madre es ama de casa. Tiene una hermana farmaceuta y otro que trabaja en una contratista en oriente. Sus padres le ayudaron a estudiar con mucho sacrificio. Ahora, el sueldo de un mes no le alcanza para comprarse una empanada y un café grande.

Aseveró que ha conseguido en colegas la solidaridad para obtener recursos adicionales. “Hago suplencias a algunos compañeros cuando se van de permiso o vacaciones, los ayudo en proyectos, pero eso es algo esporádico, no es todo el tiempo”.

A su juicio, las oportunidades en clínicas también han disminuido porque la mayoría de la gente no posee el dinero para pagar una consulta privada. “Antes, un médico con trabajar en un hospital tenía, hoy eso no alcanza. Tengo compañeros que están en bienes raíces o haciendo otras cosas para medio mantenerse”.

Para Golindano el drama más terrible no es el salario que cobra mensualmente, sino la cantidad de personas que ve morir por falta de recursos y medicamentos. “Yo manejo el área de oncología y duele ser testigo de gente que fallece porque no se hizo un tratamiento de quimioterapia a tiempo. El cáncer no perdona; hay que gente que me pide que la ayude, pero cómo hago yo”.

 

Gasta más en transporte de lo que cobra

 

Profesión Sueldo ¿Qué puede comprar en un mes?
Enfermera con 20 años de experiencia, especialista en terapia intensiva y con una maestría en Salud Pública 3.000.000 bolívares Un kilo de tomates o 500 gramos de detergente o un frasco de mayonesa

 

A la enfermera Adelys Urbina le sale más caro trasladarse a Caracas desde Guatire que cobrar la guardia nocturna de 300.000 bolívares que le pagan en el hospital Domingo Luciani. Urbina, una enfermera integral con 20 años de experiencia, devenga un sueldo cercano a los 3.000.000 de bolívares mensuales. Si bien le depositan unos bonos por profesionalización y transporte, también le descuentan por Seguro Social Obligatorio, Paro Forzoso y Fondo de Ahorro Obligatorio para la Vivienda. Al final, siente que va a trabajar gratuitamente.

Urbina es especialista en terapia intensiva, pero conoce de neurocirugía y pediatría. Además tiene una maestría en Gerencia de la Salud Pública en la Universidad Experimental de los Llanos Centrales Rómulo Gallegos.

“En los centros hospitalarios, la persona más importante es la enfermera, porque siempre está ahí. Los pacientes cuando necesitan algo buscan siempre es a una enfermera. No estamos reparando celulares, estamos tratando con personas y eso es un compromiso. A nosotras nos jubilan luego de décadas de servicios con unos sueldos paupérrimos”, dijo Urbina.

Aseguró que la jornada laboral de una enfermera puede llegar hasta 36 horas corridas, si se suman las pernoctas en los hospitales.

La enfermera ayuda a actualizar los libros de contabilidad de la empresa de transporte donde trabaja su marido para conseguir un dinero extra. Considera injusto que a militares les ajusten los sueldos periódicamente y no a los profesionales de la salud. “Yo no quiero bonos, yo quiero un sueldo digno. Si al presidente le gustan los uniformes, nosotros también tenemos; si le gustan las condecoraciones, aquí también hay”.

Urbina tiene dos hijos en edades adolescentes: uno se graduó de bachiller y el otro está por hacerlo. La posibilidad de enviarlos a universidades está cada vez más lejana. “Ellos han tenido que ayudarme vendiendo cigarrillos detallados y guarapos en la calle…Para nosotros ya no existe la diversión fuera de casa, se acabaron las idas al cine y a comer en un centro comercial”.

Pese a la situación por la que atraviesa, considera que hay gente con mayores calamidades. “Hay muchas compañeras que son madres solteras, que tienen familiares enfermos, con familias muy grandes”.

Alertó que la partida de colegas a otros países ha causado una crisis de personal sin precedentes. “Eso nos ha generado una carga adicional de trabajo. Lo peor es que seguimos cobrando el mismo sueldo”.

Al mal tiempo…

Pese a la imposibilidad de tener una calidad de vida similar a la de años atrás, el profesor universitario José Ibarra no desfallece en su afán de mantener los cánones de excelencia en las aulas de la Universidad Central de Venezuela.

“Con todo y crisis, en la UCV seguimos investigando. La educación es el muro de contención de todo esto, hay que fomentar el emprendimiento y las estructuras mentales, la gente no puede acostumbrarse a pedir”, dijo el especialista en Gerencia de Proyectos de Investigación y Desarrollo.

Ibarra reconoce que, como todo ser humano en Venezuela, algunos días amanece con el optimismo en cero. “A veces pienso que debo irme del país, pero veo el empeño de mis estudiantes y recapacito. Me desmoraliza la deserción escolar y el éxodo de profesores, es conocimiento que se está perdiendo”.

“Yo siempre he apostado porque acá debe haber un cambio, que vamos a tener una nación diferente, si todos decidimos irnos hay mucha gente que va a sufrir, cuando pienso en irme, estoy dejando atrás a un grupo de personas indefensas que probablemente mueran”, señala el doctor Danny Golindano. “Aplaudo la valentía de algunos colegas de salir de nuestras fronteras, pero esos mismos me dicen que si aquí hay un giro de timón, se regresan, porque el médico se debe a sus pacientes”, agregó.

“Hay un sentimiento encontrado, por un lado quieres tener una mejor vida y esa no se consigue hoy en día en Venezuela y por el otro está la vocación, estamos en la lucha diaria por la dignidad. Imagínate si acá se fueran todos, nosotros tenemos la esperanza de que esta vaina se acomode”, enfatizó la enfermera Adelys Urbina.

Sueldo de militares, mito o realidad

El diputado a la Asamblea Nacional, José Manuel Olivares, denunció en el fragor de una protesta de médicos y enfermeras para exigir salarios justos a principios de julio de este año que hay una brecha astronómica entre los ingresos de los militares en el gobierno de Nicolás Maduro y el resto de los trabajadores.

“Si un coronel de la República va a ganar 240 millones de bolívares, entonces un doctor también merece ganarlo; si un teniente va a ganar 230 millones, una enfermera también; si un mayor devenga 148 millones, un bioanalista también”, expresó.

“Un teniente coronel cobra como 25 dólares mensuales, poniéndolo a 3 millones, es decir 75 millones, lo demás es puro cuento”, asomó desde el anonimato un miembro de la FANB.

La presidenta de Control Ciudadano, Rocío San Miguel, corroboró la tesis del uniformado.

“Esos sueldos de militares que están circulando por ahí no son fidedignos. Los salarios de los miembros de la FANB se corresponden más con los de la administración pública, lo único cierto es que el presidente Maduro ha hecho ajustes paulatinos”.

Enfatizó que los salarios de los militares dependen de la antigüedad y el estatus. “Cada grado tiene cinco niveles, así que es algo difícil de determinar. Los incentivos que se dan no son generalizados e incide mucho el tema de la lealtad”.

Sostuvo que el pase a un ministerio u otra dependencia pública también puede vislumbrarse en el ámbito militar con una mejora económica. Según cifras de Control Ciudadano, 507 militares han sido responsables de distribución de alimentos desde que se creó la Gran Misión Abastecimiento Soberano en 2016.

Un informe de Transparencia Venezuela en febrero de este año reveló que de 127 empresas del Estado (agroalimentarias, básicas, de energía y financieras), en al menos 38 hay un militar activo o jubilado en la junta directiva.

San Miguel también informó que pese a la diferencia salarial entre militares y civiles en Venezuela, estos primeros siguen siendo los peor pagados en Latinoamérica. “Tal vez en los 80, el militar promedio gozaba de una condición de clase media, hoy en día no”.

Para San Miguel, la situación económica, aunada a las presiones en los comandos, han disparado las peticiones de baja, cifras imposibles de develar con exactitud en vista de la opacidad del ámbito castrense nacional.

 

Enfermeras venezolanas exhortaron a los ciudadanos a sumarse al paro

 

Las enfermeras venezolanas desde hace 22 días protestan por mejoras salariales y por la dotación de materiales médicos y fármacos a los hospitales. Exhortaron este lunes 16 de julio a los ciudadanos del país unirse a estas exigencias.

“Le hacemos un llamado al pueblo venezolano a que se sume a la lucha del sector salud, el derecho que usted tiene a tener insumos y materiales médicos en los hospitales”, dijo la presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas, Ana Rosario Contreras.

En declaraciones a los periodistas, la vocera del gremio de enfermeras, acompañada de distintos trabajadores del sector salud, reiteró que se mantendrán en protesta y “paro presencial” hasta que el gobierno de Nicolás Maduro cumpla con la dotación de hospitales y aumente los salarios, debido  que lo que perciben equivalen a “dos dólares al mes”.

Los médicos, trabajadores administrativos y obreros del sector salud reiteraron este lunes su preocupación por la crisis económica y la falta de medicinas, pues recordaron que son los pacientes quienes deben buscar por sus propios medios los medicamentos y materiales para poder ser atendidos en un centro de salud.

Título de caja

 

Se mantiene conflicto de la salud y no se vislumbra una solución a corto plazo

El conflicto entre el Estado venezolano y los trabajadores de la salud que reclaman salarios dignos sigue sin solución a la vista tras cumplirse  18 días de protestas de médicos, enfermeros y obreros, en medio de la severa crisis económica que azota a la nación.

Los trabajadores, que este jueves volvieron a manifestarse en las calles de varias ciudades del país, celebraron en Caracas una asamblea gremial en la que acordaron arreciar sus protestas, al tiempo que propusieron una tabla de ingresos que varía entre los 200 (8.660 o 416 dólares según la tasa de cambio que se use) y los 420 salarios mínimos (18.186 o 873 dólares).

En la actualidad, el salario mínimo venezolano se ubica en 5.196.000 bolívares (entre 43 y 2,07 dólares) por mes, que no alcanzan para comprar un kilo de detergente.

“Estamos exigiéndole al gobierno que inicie la tabla con 200 salarios mínimos y cerramos con 420 salarios mínimos”, dijo a periodistas el presidente de la FMV, Douglas León Natera.

Esta escala salarial había sido propuesta por la FMV hace días solo para médicos que ejercen en establecimientos públicos, pero hoy los trabajadores de la salud acordaron que el ingreso mensual más bajo del sector inicie en los 200 salarios mínimos.

Esta petición aún no ha sido presentada de manera formal al gobierno del presidente Nicolás Maduro, que respondió a las manifestaciones de las últimas 3 semanas pagando bonificaciones de entre 9 (75 o 3,6 dólares) y 28 millones de bolívares (233 o 11 dólares) a los empleados del sector.

“No vamos a estar aceptando dádivas, sino un salario (justo)”, añadió León Natera.

Título de caja

Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo en el planeta, sufre una grave crisis económica que se traduce en escasez de alimentos básicos y medicinas así como en hiperinflación, un fenómeno que pulverizó el poder de compra de los trabajadores, como dijo a Efe la enfermera de 49 años Sandy Pérez.

“Tengo dos trabajos y no me alcanza para nada (…), a ningún profesional de enfermería, tenga dos o tres trabajos, nos alcanza para nada”, relató Pérez, quien dijo sentir “tristeza” por la situación de crisis del sector.

La médico Moraima Hernández, de la Maternidad Concepción Palacios, aseguró a Efe que la protesta “comienza por el hambre”.

“Tratan de manipular a los trabajadores a través del hambre”, aseguró.

Según Hernández, el gobierno venezolano “dividió” a los trabajadores del sector y acordó incrementos de salarios con representantes sindicales “que nadie reconoce”.

“(Las manifestaciones) serán los días que sean necesarios, nosotros seguiremos protestando”, agregó.

Reiteraron su exigencia de dotación a los hospitales, pues aseguran que en la mayoría de ellos no hay siquiera jeringas. De acuerdo con León Natera, los principales hospitales del país apenas tienen una dotación que no supera el 10%.

“Esta es una protesta por la vida”, señaló.

El propio Natera dijo que las protestas se extendieron a 19 de las 24 entidades federales del país para exigir salarios que permitan enfrentar la inflación diaria de 2,8% y otras consecuencias de la crisis económica.

A través de las redes sociales, circulan a diario vídeos y fotografías de las manifestaciones que se registran en varios estados de Venezuela, organizadas principalmente por trabajadores sanitarios, eléctricos y profesores universitarios.

Este jueves varios audiovisuales dieron cuenta de protestas del sector salud en el estado Bolívar (sur), Cojedes (centro) y en Aragua (centro-norte).

Además, hoy los trabajadores del Metro de Caracas, cuyo servicio ha afrontado diversos problemas en los últimos meses, y los empleados de 18 universidades públicas del país protestaron para exigir mejores ingresos.

En el caso de los universitarios, este viernes cumplirán 48 horas de un nuevo paro.

Salvo pagar algunas bonificaciones que no inciden en los cálculos salariales, el gobierno venezolano no ha respondido a estas manifestaciones con propuestas que los trabajadores consideren dignas de ser analizadas.

Las 9 noticias más importantes a esta hora de la tarde

 

Federación Médica Venezolana: “El ambiente está dado para una protesta nacional”

El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, aseguró este jueves que las condiciones están dadas para llevar a cabo una protesta nacional de cara a la crisis que atraviesa el sector salud y todos los venezolanos. En el marco de la segunda asamblea interhospitalaria, Natera manifestó su apoyo al paro que sostienen los enfermeros en demanda nacional por salarios dignos. Alertó sobre la creciente escasez de medicamentos y la falta de insumos en los principales hospitales y centros asistenciales del país. Caraota Digital

 

Gremio asegura que enfermeras podrían renunciar a sus cargos si no hay mejoras salariales

La presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas, Ana Rosario Contreras, reiteró este jueves que, pese a ya haber obtenido pagos extraordinarios, “si no se mejora el salario” del sector salud, estos trabajadores se verán en la necesidad de “renunciar” a los cargos.  En caso de que exista una renuncia masiva, Contreras resaltó que se están realizando “cursos de enfermería”, pero advirtió que para atender a los pacientes “hay que cursar estudios” pues “en un curso de ocho horas no se va a preparar a alguien para sustituir a las enfermeras”.  El Universal

 

María Corina Machado: Se acabó el tiempo de los falsos diálogos

María Corina Machado, coordinadora nacional de Vente Venezuela, se refirió este miércoles al proceso de elecciones y diálogos realizados en el país. Machado compartió con sus seguidores a través de Twitter detalles sobre su visita al estado Falcón, en donde realizó un foro. “La ruta que nos queda es la del coraje, la de la fuerza. El tiempo de los falsos diálogos y elecciones se acabó”, indicó en una de sus publicaciones. Además, informó que tiene pautada para este jueves una visita a la refinería de Amuay. “La única manera de que podamos convertir recursos en riquezas es que haya un sistema de libertades”, aseveró El Nacional

 

Jesús Faría: El debate económico está abierto

El constituyente Jesús Faría asegura que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) centrará su acción  en el impulso del despliegue en la calle “para avanzar en la lucha por la estabilización de la economía y la construcción del socialismo”. “Ahora vamos al encuentro del pueblo. El debate económico está abierto, estamos en la búsqueda de herramientas, de fórmulas y de esquemas que nos permitan superar esta situación. La clave está en derrotar el dólar paralelo, generar fuentes de dividas y reactivar el aparato productivo. La clase obrera tiene un papel esencial acá y nosotros tenemos que hacer el mayor esfuerzo para que se despliegue con toda su capacidad de trabajo”, señaló  Banca y Negocios

Nuevo cono monetario llega a la banca la semana próxima

La nueva familia de billetes que reemplazará al cono actual será distribuida entre las entidades del sistema bancario nacional la semana próxima. Este miércoles se celebró una reunión entre representantes de la banca y la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) para afinar detalles de la entrada en vigencia de la reconversión monetaria.En el encuentro se informó que la próxima semana el Banco Central de Venezuela (BCV) iniciará la entrega de las nuevas especies. Las autoridades aseguraron que en lo que resta de esta semana comenzarán a firmarse los contratos con los bancos para que reciban en consignación de los nuevos billetes que se colocarán en circulación más adelante. Banca y Negocios

 

Maracaibo colapsó por protestas en rechazo al racionamiento y constantes fallas eléctricas

Este jueves desde muy temprano varias comunidades de los municipios Maracaibo y San Francisco del estado Zulia, salieron a las calles a protestar por el colapso en el sistema eléctrico que los ha dejado sin el servicio hasta por más de 36 horas esta semana. Los habitantes de las zonas trancaron desde tempranas horas de este jueves las más importantes calles y avenidas para manifestar su descontento, ante lo que han calificado un abuso y el colapso del sistema eléctrico por la desinversión y la corrupción. Caraota Digital

Trabajadores de Barrio Adentro también se unen a huelga de enfermeros

Trabajadores la red Barrio Adentro perteneciente al Gobierno nacional decidieron sumarse a la huelga de enfermeros que ya contabiliza 18 días en todo el territorio nacional. Una de las manifestantes, Xiomara Araíz, dijo a Vivo Play que decidió incorporarse a la manifestación porque el salario que devenga ya no le alcanza ni para comprar “un cartón de huevos”. “Estamos aquí porque también nos afecta la situación económica del país. Estamos luchando por un sueldo digno, ya que en la actualidad para medio comer tenemos que tener hasta dos y tres empleos; estamos aquí por razones económicas. El Pitazo

 

La OTAN asegura que sale fortalecida tras abordar diferencias con Trump

Los líderes de la OTAN concluyeron hoy una cumbre de dos días marcada por los desacuerdos de los aliados con el presidente estadounidense, Donald Trump, en asuntos como el reparto de responsabilidades en la Alianza, con el mensaje de que la organización sale fortalecida y comprometida con el gasto militar. “Todos los aliados acordaron redoblar sus esfuerzos. Y esto hará a la OTAN más fuerte (…) Todos los aliados están comprometidos con la OTAN. Y a pesar de nuestras diferencias, estamos haciendo más juntos por nuestra seguridad”, aseguró ante la prensa el secretario general aliado, Jens Stoltenberg, al término de la reunión. Unión Radio

La Justicia alemana decide extraditar a Puigdemont sólo por malversación

La Audiencia territorial de Schleswig-Holstein decidió hoy extraditar a España al expresidente catalán Carles Puigdemont por un presunto delito de malversación de fondos, pero no por un presunto delito de rebelión. Efe

Enfermeras venezolanas: de guardia y en guardia

Tienen décadas de experiencia y una quincena solo les alcanza para un pollo
Aseguran que seguirán en paro aunque los hospitales estén prácticamente parados desde hace tiempo

 

@yeannalyfermin

GANAN 1.500.000 BOLÍVARES AL MES. Algunas no recuerdan la última vez que pidieron un kilo de carne o pollo en la carnicería; otras, viven gracias a las remesas que les mandan sus familiares en el extranjero. A pesar de sus propias carencias, en ocasiones  tienen que llevar cloro de sus casas para limpiar el hospital donde trabajan. Son las que están más cerca de los pacientes y, con más frecuencia de la que pueden soportar, los ven morir por falta de medicinas tan sencillas como un antibiótico.

Desde el pasado 25 de junio el gremio de enfermeras está en paro técnico sin que el gobierno de Nicolás Maduro le haya dado respuesta a sus peticiones de mejora salarial, mientras el sueldo de algunos rangos militares acaba de ser aumentado a más de 240.000.000 de bolívares.  

Aquí hablan ellas.

 

“Con la segunda quincena de junio solo me pude comprar un pollo”

Isabel Heredia, Hospital Domingo Luciani de El Llanito.

 

“Yo sobrevivo gracias a mi esposo que es comerciante y a nuestros hijos que están en Chile y desde allá nos ayudan enviándonos dinero para pagarle el colegio a su hermana y comprarle todo lo que ella necesita.

Con mi profesión, en el 2004 pude comprar una camioneta nueva. Hoy en día lleva bastante tiempo parada porque se le dañó el motor y se nos ha hecho imposible comprar los repuestos para repararla.Con mi segunda quincena de junio sol me pude comprar un pollo, no me alcanzó para más nada.

Como vivo por la Carretera vieja Petare-Guarenas, el acceso al transporte público es bastante difícil y se me va la quincena nada más en pagar pasaje. Así no se puede vivir, no alcanza para nada y no todo es comida.

Aunque la Unidad de Nefrología del hospital funciona con normalidad, los problemas con los cortes de agua y luz, la escasez de medicinas e insumos médicos y los malos olores que se generan de la morgue, nos afectan a todos por igual.

Yo tengo 31 años de experiencia como enfermera en el Domingo Luciani y jamás habíamos pasado por una situación como esta. Por eso apoyo este paro técnico, apoyo todas las acciones del gremio para mejorar la situación de todos los enfermeros y médicos”.

 

“Las enfermeras no queremos tumbar al gobierno, queremos tumbar al hambre”

Anónimo.

 

La cantidad de enfermeras que se han ido del país o que se dedican a ser manicuristas, peluqueras y hasta vendedoras de café y cigarro porque obtienen más ingresos es impresionante. Las enfermeras no queremos tumbar al gobierno, queremos tumbar al hambre que nos está matando a todos por igual.

Ni siquiera es necesario irse a paro porque los hospitales de por sí están en paro y desde hace mucho tiempo. Aunque no tenga comida y me cueste mucho venir a trabajar, mi compromiso es con los pacientes porque ellos no tienen la culpa de la situación.

Seguiremos protestando y exigiendo nuestros derechos de manera pacífica hasta que nuestras voces sean escuchadas. El paro es indefinido y continuaremos levantando la voz sin descuidar a los pacientes”.

 

“No quiero irme del país, pero la situación es insoportable”

Bárbara Méndez, Hospital Domingo Luciani de El Llanito y el Materno Infantil de Petare.

 

“Soy enfermera con más de 15 años de experiencia y para ganar un poco más de dinero trabajo de día en el Hospital  Domingo Luciani y, por las noches, en el Materno Infantil de Petare. Aún así no me alcanza para cubrir completamente mis necesidades de alimentación porque la suma de mis dos quincenas es de solo 1.400.000 bolívares.

La comida no es el único problema que a diario tengo que resolver: trasladarme todos los días de Caracas a Guarenas se me hace cada vez más difícil por los altos precios del pasaje, la escasez de efectivo y la disminución de las unidades de transporte público, Camino como loca para ahorrarme algo, porque la quincena ni siquiera me alcanza para pagar el pasaje de todo un mes.

Tengo dos hijos. El mayor estudia en una universidad privada y el menor también está en un colegio pago. A diario hago magia para poder sobrellevar la situación. Mi esposo es el que cubre la mayor parte de los gastos: paga el colegio y el transporte del que está en secundaria. Mi hijo mayor está becado por la Universidad Santa María por pertenecer al equipo de fútbol; él mismo costea sus pasajes realizando trabajitos de recreación en un club.

Las tarjetas de crédito son otra herramienta con las cuales logro subsistir y cuando me las aumentan aprovecho y compro lo  que necesito. En un momento tuve que vender mis prendas de oro y algunas cosas de valor porque si no me iba a morir de hambre”.

 

“Soy enfermera y no tengo cómo pagarle el tratamiento para el cáncer a mi hija”

Yolanda Rodríguez, Hospital Clínico Universitario.

 

“Desde hace cuatro años vivimos la tragedia que es estar enfermo en Venezuela. Tengo una hija de 23 años que tiene cáncer y a pesar de que soy enfermera y trabajo desde hace 25 años en el Hospital Clínico Universitario, no tengo dinero para costear su tratamiento.

Traer medicinas de afuera es la solución para el cáncer de Mariana, pero no siempre se puede, son muy costosas. Aunque hago otras labores para sobrellevar la situación, es imposible, vivir en Venezuela es prácticamente imposible. Y no es solo la situación económica del país, es todo. En el hospital, por ejemplo, las condiciones de salubridad son deprimentes. En varias oportunidades he tenido que traer el jabón y el cloro de mi casa para poder mantener algunos espacios limpios y evitar la contaminación que se puede generar en una sala de hospital.

Mi hija y yo sobrevivimos gracias a mi hijo mayor que está en el extranjero y nos envía dinero para comprar comida, porque con 1.500.000 bolívares mensuales, nadie, nadie sobrevive en este país. Se me salen las lagrimas al ver tanta gente necesitada, tanta gente con hambre y tanta gente enferma que va a morir porque no tienen 8 millones de bolívares para comprarse unos antibióticos.

 

“Tengo años que no sé lo que es pedir un kilo de algo en la carnicería”

Carmen Freites, Materno Infantil de Petare.

 

“Aunque trabajo en dos hospitales para poder ganar un poco más de plata y mis dos hijos ya son mayores e independientes, no me alcanza el dinero ni siquiera para comprar un kilo de queso. Tengo que endeudarme y vender cosas. Gracias a dios no pago pasaje, porque si no lo poco que me gano lo dejaría en las camionetas.

Yo tengo años que no sé lo que es pedir un kilo de algo o un pollo entero en la carnicería. Siempre digo: “Dame 500 gramos de carne molida o 500 de mortadela”. A veces compro un pedacito de pollo al final de mes que es cuando caen los cestatickets.

Con 20 años de experiencia en la enfermería nunca había pasado por una situación como esta. No es justo que policías y militares sean los únicos que les aumentan el sueldo a cada rato; nosotros somos gente valiosa e importante para el país, nosotros también arriesgamos la vida.

Recibo dos cajas CLAP y no voy a negar que me sirve de mucho, pero eso no es lo que yo quiero. Yo quiero salir y poder comprar lo que yo me provoque sin tener que pensar en qué voy a comer mañana. Soy partidaria de que las cajas son ideales para las personas que están en situación de calle, en albergues, ancianatos y orfanatos. Un profesional de la medicina con postgrado y doctorado que puede trabajar y aportarle mucho al país, no es para que esté recibiendo esa caja.

 

“Hacía milagros para sobrevivir, llegué a tener tres trabajos”

Lorena Esparragoza, ex enfermera en la Clínica Metropolitana y del Hospital Domingo Luciani El Llanito.

 

“Me fui a Estados Unidos en noviembre de 2017 porque me secuestraron y amenazaron a mi familia. Trabajar en el hospital ya era insostenible, veía morir a la gente de mengua porque los médicos y enfermeras del hospital humanamente no teníamos cómo atender a los pacientes. Ver a la gente gritar a dios una oportunidad para sus hijos que morían por una simple neumonía que se complicó porque no consiguieron a tiempo los antibióticos, me marcó mucho.

Cada guardia que iba al hospital en la noche salía llorando al ver tanta crueldad. Recuerdo que una vez un paciente recién operado de una craneotomía estaba tirado en el suelo encima de un charco de orina porque no había personal que lo pudiera movilizar.

Hacía milagros para sobrevivir, llegué a tener tres trabajos. Vendía cosas y ofrecía vuelos en parapente para poder tener un poco más de dinero y mantener a mi hijo. Recuerdo que con mi última quincena ni siquiera pude comprarme dos canillas y un litro de jugo.

Aunque ahora vivo en New York y trabajo en una estética como asistente, sueño con volver a mi tierra cuando este gobierno esté fuera del poder”.

 

En su lucha por un salario digno, las enfermeras del Hospital Clínico Universitario ofrecerán una charla para exponer la situación actual de de la salud pública. Además abordarán temas como la escasez de insumos médicos, la falta de servicios como el agua y la luz, el deterioro de las instalaciones, la falta de inversión por parte del Estado y los bajos sueldos que devengan. La actividad se realizará en la Escuela de Sociología, piso 6 aula 628, edificio de FACES de la Universidad Central de Venezuela, este jueves 12 de julio de 2018, a las 10:00 am.

 

 

Enfermeras cumplen una semana en paro indefinido

FOTO: Efecto Cocuyo

 

El gremio de enfermeras cumple este lunes siete días de paro indefinido para exigir aumentos salariales y mejoras laborales.

El representante de hospitales y clínicas de Caracas, Mauro Zambrano, ratificó desde la Maternidad Concepción Palacios, donde se realizó una protesta este lunes, que todos los trabajadores de la salud seguirán de paro defendiendo el derecho a la vida y el salario justo.

“Es necesario que busquemos soluciones, tenemos derecho a la protesta y estamos en todos los hospitales del país exigiendo que se respete el derecho a la vida, el gobierno debe dar el permiso para que pueda entrar la ayuda humanitaria para salvar vidas”, manifestó el dirigente en el programa En Sintonía transmitido por Unión Radio.

Zambrano señaló que toda la comunidad hospitalaria seguirá unida en la protesta hasta que ser escuchada. “Estamos laborando en la áreas críticas de la emergencia que está garantizada, mientras estamos de paro hasta que nos soluciones las demandas, queremos discutir y estamos dispuestos a sentarnos para solucionar el problema”, recalcó.

“No vamos a permitir que nuestros trabajadores sigan pasando hambre y que no tengan cómo alimentar a sus hijos en este momento” recalcó el dirigente quien también rechazó las agresiones que sufrieron varias enfermeras de la maternidad por parte de colectivos.

 

 

Por su parte, la representante sindical del Hospital Clínico Universitario, Margot Monasterios, manifestó que la protesta responde a tres puntos fundamentales: pedir la liberación del enfermero Alfonso Román, detenido a principios de junio; protestar por sueldos dignos, “iguales o mejores que los militares”; dotación de materiales, medicinas, y la realización de una limpieza profunda en los centros de salud.

“No tenemos agua, hay sitios sin luz, no hay equipos adecuados, seguimos en pie de lucha hasta tanto no se nos dé todos esos beneficios que también son del pueblo”, argumentó.

 

Asamblea Nacional ayudará

El médico cirujano y diputado a la Asamblea Nacional (AN), José Manuel Olivares, aseguró que el parlamento se unirá y servirá como intermediario en la protesta del gremio de la salud por salarios dignos.

“Hoy vinimos a brindar protección a médicos, enfermeras y trabajadores del sector salud que piden salarios justos”, declaró Olivares.

Consideró que los aumentos salariales a los funcionarios de la Fuerza Armada son merecidos, pero que también se deberían decretar los mismos sueldos para médicos, enfermeras, bioanalistas, obreros y trabajadores técnicos de la salud.

“Si un coronel de la República va a ganar Bs 240.000.000, un médico también merece ganar esa cantidad. Si un teniente coronel ganará Bs 203.000.000, una enfermera también lo merece”, manifestó el diputado.

Lo mismo explicó para el salario hacia los bioanalistas, que debería ser de Bs 148.000.000, y para los obreros técnicos Bs 118.000.000.

Olivares aseveró que la AN servirá de intermediaria para que el Ministerio de Trabajo, la Fiscalía General y la Defensoría del Pueblo cumplan sus funciones para atender los requerimientos a los trabajadores del gremio de la salud.

 

 

 

 

*Con información de Unión Radio y El Nacional