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Cristianismo

Los rostros de la decadencia, por Asdrúbal Aguiar

@asdrubalaguiar

 

Hace 27 años Samuel Hungtinton escribe su ensayo seminal ¿Choque de civilizaciones?, acaso como explicación de lo que imagina se hará realidad en lo sucesivo y concluye, antes bien, en el fenómeno de la autodestrucción.

Al perder los Estados las bases de sustentación de su poder histórico como la unidad de las gentes varias y dispersas dentro de territorios comunes, luego del ingreso a la sociedad de la información y de la inteligencia artificial quedan al descubierto e intentan sobrevivir, en su defecto, las civilizaciones raizales subyacentes. Ser musulmán o judeocristiano, o confucionista, se supone para Hungtinton como lo definitorio del nuevo marco de las relaciones globales una vez llegado el siglo XXI.

De que la historia, que se nutre del tiempo y cuyos proventos germinan en los espacios llega a su final, es lo que predica Francis Fokuyama. Y que lo teóricamente deseable es el diálogo o la “alianza entre civilizaciones” como fuera posible en 1948 cuando se adopta la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, nadie lo pone en duda; pero ni parece que sobrevivirán las civilizaciones – al menos la judeocristiana – ni promete nada el diálogo que propone ante la ONU el tristemente célebre José Luis Rodríguez Zapatero.

Reclama España, en 2005, la compresión recíproca entre el Occidente y el islamismo, sobre una mesa de platos envenenados. Busca adormecer o adormecerse, neutralizar al primero mientras los musulmanes ganan terreno y avanzan. Tras las ideas de la amistad entre las culturas y la consolidación de la paz apenas le interesa ponerles freno a los norteamericanos, por depositarios de parte de la civilización judeocristiana y a quienes acusa de alimentar el militarismo y los males que sufre la Humanidad.

El resultado está a la vista

Los musulmanes, quienes aún se destruyen entre ellos – chiitas contra sunitas – invaden los suelos del Occidente a marcha forzada como en el año 711 d.C., siguen violentando a sus propias mujeres y practicando la pederastia como parte de sus tradiciones, mientras los chinos, cultores del confucianismo asumen la economía liberal y de mercado sin renunciar a su genética paternalista, negadora de las libertades fundamentales. Entre tanto los cristianos, como Saturno, devoramos nuestro futuro y callamos lo anterior.

Muy atrás, como antigualla queda así cuanto constata Jacques Maritain durante la reunión de la Comisión Nacional francesa de la UNESCO que evalúa la citada Declaración Universal: “Alguien manifestó su extrañeza al ver que ciertos defensores de ideologías violentamente opuestas se habían puesto de acuerdo para redactar una lista de derechos. «Claro – replicaron ellos – estamos de acuerdo en esos derechos a condición de que no se nos pregunte por qué»”.

Lo paradójico es que luego del portazo islámico sobre el Occidente, cuando se derriban las Torres Gemelas de Nueva York, símbolo del capitalismo cristiano y se cierra, es verdad, el ciclo de las relaciones y confrontaciones entre Estados que viene desde 1648, la propuesta “onusiana” de la alianza entre civilizaciones como distractor deja de lado lo esencial. Valora más conjugar en clave antinorteamericana y avanzar, ahora, hacia la destrucción de los sólidos romanos. El filme Dos Papas no es ingenuo, al respecto.

Lo destacable, sin embargo y como lo apunta Niall Ferguson en 2006, es la “civilización de conflictos” del mundo árabe, la propensión de su cultura política a resolver las disputas mediante la violencia y no a través de la negociación”. Lo constatable, asímismo, es que mientras una parte de los occidentales saluda y aplaude las alianzas con el mundo chino y musulmán, todos a uno se avergüenzan de sus propias raíces y las ocultan con vergüenza, comenzando por el señor Zapatero y sus muñecos de ventrílocuo, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Las Tablas de la Ley, destruidas hace 3.500 años por Moisés y no por ello desaparecidas sus prescripciones, pues son las leyes universales de la decencia humana, en suma, cristalizan en los derechos humanos que consagra el texto mencionado de 1948. Es el denominador común que ahora pisotean y relativizan los traficantes de ilusiones en Cuba, Venezuela, Nicaragua, la señalada España y sus aliados en el Lejano Oriente y en el Oriente Medio.

Que Donald Trump, sin relevarle de pecados, reivindique la defensa de lo nativo se presenta como escandaloso, obviamente. Que se obligue a las escuelas españolas retirar los crucifijos o que los alemanes de izquierda protesten a Benedicto XVI por hablar ante el parlamento y exigir la defensa del Estado liberal y democrático de Derecho en 2011 antes de su renuncia, se presenta como un signo de tolerancia.

Papa Francisco, por si faltasen las sorpresas, habla: “No estamos más en la cristiandad. Hoy no somos los únicos que producen cultura, ni los primeros, ni los más escuchados… No estamos ya en un régimen de cristianismo, porque la Fe – especialmente en Europa, pero incluso en gran parte de Occidente – ya no constituye un presupuesto obvio de la vida en común…”.

“Una civilización comienza a decaer – lo precisa con lucidez y sensiblemente un ateo, en su Breviario de podredumbre –a partir del momento en que la vida – el vivir para la experiencia instantánea y narcisista, agrego yo – se convierte en su única obsesión. Las épocas de apogeo cultivan los valores por sí mismos: la vida no es más que un medio de realizarlos”. En “el crepúsculo, usados y derrotados, son abolidos”, es la sentencia lapidaria de Cioran.

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La aniquilación del poder opuesto, por Alejandro Armas

Poder

 

A pesar de que él se identifica como auténtico cristiano, Maduro ya ni siquiera permite el sosiego reservado para el domingo por mandato divino a quienes profesan esa religión. Con un programa de televisión transmitido cada segunda jornada del fin de semana, ahora ese es uno de sus momentos predilectos para hacer anuncios, esos que, cada vez que informa que los hará, es como el leitmotiv de una película de terror, la señal de que algo espantoso está por ocurrir. Así, fue un domingo cuando dictó la orden de enviar al paredón de fusilamiento al billete de Bs 100, lo que desató un tifón en la ya tormentosa psiquis colectiva del venezolano. La reacción presidencial fue un soberbio “No habrá prórroga” que no se concretó.

Otro domingo Maduro anunció la creación del Comando Antigolpe. No había que ser muy perspicaz para tener una idea de qué entrañaba esta nueva entidad que (oh, sorpresa), no figura en ninguna parte del ordenamiento jurídico venezolano. Lamentablemente, en solo cuestión de días se confirmaron las sospechas. Primero, Maduro juramentó como sus integrantes a varias de las figuras del chavismo más visiblemente intolerantes hacia cualquier forma de oposición. Al día siguiente, la cabeza del comando y nuevo vicepresidente, Tareck El Aissami, anunció que “casualmente” 24 horas luego de que comenzaran a operar, el diputado suplente Gilber Caro y su pareja, Steyci Escalona, fueron detenidos “con armas de uso exclusivo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”.

Cada diciembre uno desea que el Niño Jesús, por no hablar del imperialista San Nicolás de la Cota Mil, dé como regalo a cada jerarca revolucionario un diccionario. De esa forma tal vez verían el pésimo uso que hacen de términos como “oligarca”, “fascista” y “prueba”. Porque cada vez que se producen capturas como la de Caro, las pruebas son unas imágenes del material bélico supuestamente incautado. Es decir, esperan que asumamos su santa palabra como vínculo indestructible entre los fusiles en la foto y las manos del aprehendido. Nada más se les puede pedir. Esta vez no fue la excepción, y El Aissami, para cerrar con broche de oro su mensaje incriminatorio, exclamó “¡Basta de impunidad!”, a pesar de que dejó Aragua en 2016 como el estado con la mayor tasa de homicidios en el país, según el Observatorio Venezolano de Violencia. Además, aseguró que en el procedimiento contra Caro se respetaría la Constitución. El parlamentario fue recluido en una sede del Sebin, a pesar de que la Carta Magna claramente ordena que un diputado capturado en flagrancia (supongamos por un instante que fue así) solo podrá ser recluido en su residencia.

En fin, a estos dos arrestos siguieron el de Jorge Luis González Villasmil, concejal de Primero Justicia en Maracaibo; de Roniel Farías, correligionario de Caro y Escalona en Voluntad Popular y concejal en el municipio Heres (Ciudad Bolívar); de Irwing Roca, activista juvenil de la misma tolda en dicha entidad; y del exministro de Defensa Raúl Isaías Baduel. Seis arrestos en menos de una semana son el primer saldo del Comando Antigolpe.

A la gravedad de esta oleada de detenciones se suma la forma en que son anunciadas al país. Esa tarea nunca está a cargo de un fiscal, funcionario público a cargo de iniciar los procesos de rendición de cuentas ante la justicia en el país. No, la noticia siempre sale de boca de algún connotado dirigente oficialista, sea un ministro, un diputado o la persona a cargo de un organismo de jure establecido para la seguridad en la República, pero de facto consagrado a velar por los intereses de la clase gobernante.

Los señalados no son expuestos como políticos incursos en los delitos característicos de quienes hacen vida en los Estados verdaderamente republicanos (delincuentes comunes de la política, pudiera llamárseles), sino como algo muchísimo peor: conspiradores, desestabilizadores violentos, terroristas. En fin, como enemigos en una guerra.

La lucha contra la disidencia deja de ser axiológica, como en cualquier sociedad democrática, y se vuelve existencial. Es decir, la plena realización de una forma de pensamiento requiere la aniquilación del pensamiento opuesto. O mejor dicho, de los pensamientos opuestos, porque toda filosofía puede ser cuestionada desde diferentes perspectivas, pero si dicha filosofía se blinda con un poder totalitario, no admite ninguna de estas críticas.

“Solo nosotros podemos recuperar la economía”. “Solo nosotros podemos ponerle fin a la violencia criminal. “Solo nosotros podemos garantizar la prosperidad y felicidad del pueblo”. Por descaradas que sean, estas expresiones se han vuelto muy comunes desde las tarimas rojas. Su contraparte necesaria es una oposición a la que no se le puede permitir bajo ninguna circunstancia ni una parcela de poder. Por esa “tara burguesa” que son las elecciones libres, la cosa complica y hay que moverse por aguas más turbias. Si los adversarios ganan una gobernación, se monta otra paralela para el mismo territorio con autoridades nombradas a dedo; si logran la mayoría en la Asamblea Nacional, esta es anulada con sucesivos pretextos judiciales que escandalizan a cualquier jurisperito con el cuello libre de la cadena ideológica. Y si el riesgo es demasiado grande, sencillamente, como ahora, se suspende indefinidamente el derecho al voto. Más que eliminación física del contrario se trata de su eliminación como elemento de poder.

Quien así procede espera una reacción, y es entonces que debe activarse el aparato represivo para evitar cualquier protesta demasiado subida de tono. Para justificarlo, todas las formas de oposición son amalgamadas en una entelequia perversa: la “derecha”, inherentemente violenta, excluyente, apátrida, vendida a los intereses extranjeros, clasista, racista, machista y un largo etcétera.

Este maniqueísmo de “buenos en el poder y malos fuera de él” fue uno de los soportes morales de la doctrina de la seguridad nacional, a su vez fundamento de las dictaduras militares sudamericanas de los años 60, 70 y 80. En Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia, las Fuerzas Armadas reclamaron para sí el papel de garantes únicos del orden ante una amenaza: los diferentes movimientos de inspiración marxista. Estos fueron los enemigos internos que había que arrancar de raíz, sin importar cuanta sangre hubiera de por medio.

Es cierto que en estas naciones había grupos comunistas armados y que algunos de ellos, sobre todo en Argentina y Uruguay, fueron responsables de atroces actos de terrorismo. Pero la garra militar amplió su alcance de manera tal que todo aquel con simpatías activas hacia la izquierda era un blanco potencial. Las consecuencias fueron los miles de encarcelados, torturados, desaparecidos y asesinados.

Como los militares tenían el sagrado deber de hacer la guerra a los apátridas ñángaras, entregados todos a Moscú y La Habana, cualquier cuestionamiento a su poder y acciones introducía igualmente en el rango de enemigos a su autor. También los opositores no marxistas-leninistas, desde democristianos hasta socialdemócratas, sufrieron por eso el yugo de la tiranía uniformada. Menos que el enemigo público número uno, cierto, pero lo padecieron en fin.

Igual pasa con algunas organizaciones políticas venezolanas de hoy, que se han visto más afectadas que otras por la arremetida gubernamental. Por cierto que, sin menoscabar el mayor grado de injusticia cometido contra estos partidos, sus militantes no deben asumir que ello les abrirá más adelante las puertas del poder más que a los otros. Los comunistas no se hicieron con ningún gobierno tras la caída de los dictadores militares del Cono Sur. Eso correspondió a los que estaban más hacia el centro. Los más moderados, diríase. Chile tuvo, en mi opinión, el desenlace más feliz: la transición desde una abominable dictadura hacia una democracia sólida, por vía electoral (aunque con mucha protesta y sacrificio de por medio), en la que colaboraron todas las fuerzas políticas opuestas al pinochetismo, desde comunistas hasta democristianos.

El trance actual de la oposición venezolana consiste en la búsqueda de una forma efectiva de lograr el cambio político que la mayoría de la población desea, a la vez que minimiza los riesgos de represión. Con un gobierno inescrupuloso, la amenaza no se cierne como nube negra solamente sobre los dirigentes, sino también sobre individuos dentro de las masas seleccionados al azar. La vía ideal es el voto, pero todo indica que habrá que luchar por él.

 

@AAAD25

 

Semana Santa: 5 diferencias entre mujeres y hombres sobre actitudes religiosas

Religión

De acuerdo con una investigación del Pew Research Center, presentamos cinco diferencias sobre de las actitudes religiosas entre hombres y mujeres que profesan el cristianismo:

1.-  Las mujeres son más religiosas que los hombres: de acuerdo con el estudio, 83,4% de mujeres alrededor del mundo se identifican con alguna religión, versus 79,9% de hombres. En los Estados Unidos, más mujeres que hombres (60% Vs. 47%) afirmaron que la religión era “muy importante” en sus vidas.

2.- Las mujeres que rezan diariamente superan en 10% a los hombres: en 43 de 84 países encuestados, más mujeres que hombres respondieron afirmativamente a si oraban todos los días. Grecia e Italia evidenciaron las diferencias más grandes entre los géneros, con 25% y 20% respectivamente. En Venezuela la diferencia fue de 13%.

3.- Entre los cristianos, más mujeres que hombres asisten a servicios religiosos: en 30 de 81 países encuestados, más mujeres que hombres reportaron asistir con mayor frecuencia a las iglesias. Entre judíos y musulmanes, la relación era inversa.

4.- No hay diferencia entre los géneros en la creencia de que existe el Cielo, el Infierno y los ángeles: en 63 de los países encuestados no se halló diferencia entre hombres y mujeres en torno a la creencia sobre la existencia del Cielo, el Infierno y los ángeles.

5.- Latinoamérica y los Estados Unidos tienen la mayor disparidad en relación a la religiosidad de ambos géneros: en contraste con cristianos de otras regiones, el estudio encontró que en América Latina y en los Estados Unidos era más marcada la diferencia entre hombres y mujeres en torno a temas como la oración diaria, la importancia de la religión y la asistencia a la iglesia.

May 21, 2015 | Actualizado hace 5 años
Nacer de nuevo por Luis Ugalde

CubayVenezuela

 

Las revoluciones marxistas se hicieron para instaurar la plena felicidad humana en la tierra. Con su triunfo se eliminaría la propiedad privada de los medios de producción, y se extinguirían el Estado y la religión, las tres argollas que amarran la  miseria humana. Así liberada, la humanidad se desaliena y se encuentra consigo misma en “un mundo con corazón”. Ese es el mundo que querían construir los comunistas, sin miseria ni dolor. Por eso impacta ver que en Cuba donde el Estado es todo, ahora se busca atraer empresas privadas exitosas para aliviar la miseria de su pueblo, y oír a Raúl Castro confesando que su reciente visita al papa “es la más importante de toda mi vida” y que le despierta añoranzas y remueve las brasas de la antigua oración en el colegio de jesuitas.

Muchos pensarán que todo es una comedia cínica y oportunista, pero me inclino a pensar que, más allá de las ideologías, no es posible renunciar al misterio humano, que es el amor que da sentido a la vida. Trotsky dijo alguna vez que ellos, los marxistas, iban a hacer el mundo de justicia y amor prometido y no cumplido por los cristianos.

Ni los cristianos, ni los marxistas, ni los sacerdotes ilustrados de la diosa Razón, trajeron el prometido paraíso a la tierra, porque esa plenitud es imposible, aunque inevitable su búsqueda permanente. La otra cara de esa permanente utopía es el misterio del amortrascendente, fuente de vida inagotable en el corazón humano, fuente que salta hasta la vida eterna, como dice Jesús. Amor que no llega a puerto en este “mundo sin corazón”, pero sí enciende millones de corazones, de chispas divinas que iluminan la noche estrellada de la vida.

Marx decía que la religión es el opio para adormecer el dolor del pueblo y cultivar la resignación sumisa, es el suspiro en la miseria y el centro de un mundo sin corazón. La humanidad, adolorida, explotada y enajenada, inventa la religión como analgésico, como evasión y como ilusión de otro mundo “con corazón”, donde proyecta las frustraciones de este mundo desalmado. Antes que los marxistas, los racionalistas ilustrados prometieron que la diosa Razón, blandiendo la antorcha iluminista, iba a disipar las tinieblas de la religión oscurantista. Y como el mal –decían– es fruto de la ignorancia, la razón ilustrada barrería las tinieblas penetrándolas con su luz. El hecho es que, en el mundo religioso de ayer o en el agnóstico de hoy, los seres humanos terminan experimentando que la Torre de Babel de este mundo, que construyen con ilusión liberadora, no logra alcanzar el cielo. A pesar de todas las revoluciones de la racionalidad instrumental y del paso de la pobreza a la abundancia y al consumo sin límites (al menos en algunos sectores), la humanidad sigue añorando a Dios, que es amor. La razón y toda la ciencia no agregan a la vida un gramo de amor; aunque sí lo dotan de instrumentos para el bien, pero sin desterrar el mal. El reino de Dios no es un estadio definitivo en la tierra, sino el camino y la búsqueda de plenitud en el amor desde la fuente interior de cada uno, donde Dios-amor habita. En el siglo XXI no son reconocibles la pobreza y el atraso de tiempos anteriores, pero poco cambia en cuanto a falta del reinado del amor, de la justicia y de la paz. Trilogía que se cultiva en el reconocimiento cordial de los otros y la afirmación de pueblos y de razas en toda su variedad y diferencias.

Desde luego, las religiones (muy concretamente la cristiana) siempre tienen que vencer la tentación de bendecir tiranías o de parecerse a los reinos (de poder y posesión) de este mundo, creando deformaciones institucionales corroídas en parte por el espíritu mundano. Vemos al  papa Francisco como un hombre llamado a centrar a la Iglesia en su misión de hacer visible y cercano a Jesús de Nazaret en la vida cotidiana, hacer ver que los pobres valen más que los poderes de este mundo que los excluyen; a escuchar la invitación de Jesús –como a Nicodemo en su visita nocturna– a “nacer de nuevo en espíritu y en verdad”. Como decía Einstein: “Si limpiásemos de clericalismo el judaísmo de los profetas y el cristianismo, tal como Jesús nos lo enseñó, entonces tendríamos una religión capaz de salvar al mundo de cualquier mal social”. Tal vez Castro, con Francisco, encuentra algo de esto que comentamos y que parece tan necesario para la Cuba posrevolucionaria y la Venezuela de grandes palabras y acciones miserables que matan la esperanza que despertaron. También Cuba y Venezuela tienen que nacer de nuevo “en espíritu y en verdad”.

 

El Nacional

Ene 28, 2015 | Actualizado hace 5 años
¿Dios proveerá? por Andrés E. Hobaica

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En su pasada alocución, el 21 de enero de 2015, Maduro cambió públicamente la religión en nuestro país, o mejor dicho, oficializó la que existía de hecho. Es una (triste) realidad, que la gran mayoría de los venezolanos no depositan su fe en el cristianismo-catolicismo, judaísmo, islamismo, ni siquiera en los distintos cultos santeros que están de boga en estos días, sino en el culto al Estado (Estadismo). El Estado venezolano, desde hace más de 40 años, ha intentado ser todopoderoso, receptor de plegarias y ejecutor de deseos, con más ahínco en estos últimos 13 años; pues no hay tarea que no se arrogue o necesidad que no intente de satisfacer, desde la producción de abono a subsidiar whiskey, de producir bicicletas a crear un organismo para gestionar la suprema felicidad social. Sin embargo, hemos visto que la omnipotencia de un Estado es directamente proporcional a su cartera…

Después de más de un mes de expectativas para los anunciados anuncios económicos y cambiarios, Maduro terminó diciendo poco, y de lo poco, bastante mal es lo que se puede esperar. Después del derrumbe de los precios del petróleo en el último cuarto del 2014 y en lo que va de 2015, Maduro optó por gastar en lugar de recortar. Cuando la realidad económica clama desesperadamente por austeridad, el gobierno refuerza el paternalismo: el presupuesto de las misiones va a toda marcha,  millones y millones de bolívares para las pintorescas ocurrencias “sociales” de los planificadores revolucionarios. Arrancaron decretando 15% de aumento del salario mínimo, cuando el Estado venezolano es el principal empleador nacional, con casi 3 millones de empleados.  Después de prácticamente un año de discusión, el Gobierno no logra dilucidar si es necesario el aumento de la gasolina, mientras tanto este subsidio regresivo nos cuesta más de 200 millones de dólares al mes. Por último, en materia cambiaria optaron por conservar 3 tipos de cambio, la única tasa que anunciaron que iban a mantener es la más irracional e irreal de todas, Bs. 6,30 por dólar; pero únicamente para alimentos y otros bienes de primera necesidad.

Hasta la fecha, no se han adoptado los ajustes económicos necesarios, y los anunciados son insignificantes. El resultado será (y es) lógico: nuestro Estado Divino no proveerá, y Dios menos. La economía no escucha plegarias, ni cree en religiones, no jugar por sus reglas conlleva ciertas consecuencias (“autosuicidio colectivo”). No quiero parecer un hombre de poca fe, pero se quieren lograr ciertos resultados y todos los esfuerzos de aquellos en la posición de dirigirnos a ellos, van en el sentido opuesto… ¡Y Él lo dijo! (o por lo menos se le atribuye la frase): “ayúdate, que yo te ayudaré”.

 

 

Mis creencias religiosas y el Niño por Jesús Eduardo Semtei

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Noto que envejezco en la medida que me convenzo cada día más acerca de la existencia de un Creador. Mi padre de origen judío, oriundo de Hungría, salió de aquellas tierras desoladas por la guerra y heridas por el odio hitleriano. Mi madre venezolana fue bautizada y criada en un hogar cristiano, católico, para nada fervoroso. Así que tuve dos opciones que prontamente deseché por los cantos del socialismo y la izquierda. Con el devenir del tiempo voy entendiendo poco a poco la relación del hombre con la naturaleza, sus creencias religiosas y su búsqueda incesante del origen de la vida. Y quizás, solo quizás de la felicidad. Entiendo a mi padre el emigrante y su religiosidad judía. Entiendo a mi madre y su lejanía con la religión cristiana y apostólica. Al que no entiendo mucho es al Niño Jesús. Miren ustedes que le he pedido cosas, de todos los tipos: materiales, espirituales, políticas, sociales. Y jamás he recibido la bendición del regalo oportuno. Además hay unos misterios, unas paradojas a su alrededor que son harto complejas para entenderlas, por ejemplo el concepto de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Eso de verdad que no logro asimilarlo. Veamos lo que dice el Credo. “Creo en Jesucristo su Único Hijo, nuestro Señor… fue crucificado, muerto y sepultado….  resucitó entre los muertos….  y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso”. Es decir Dios está sentado como en una tarimita, y Jesucristo que es Dios está también sentado, un poco más abajo, a la derecha. ¿Dos dioses? Inasible. Volvamos a lo nuestro. Ummh, ahora que recuerdo me pregunto, cuando Jesucristo nació ¿era un bebé normal? ¿Tomaba tetero? La Iglesia católica y romana no habla del asunto. ¿Cuándo dio sus primeros pasos? Silencio total. De igual forma existe la controversia si Jesucristo tuvo o no hermanos. En algún lugar de la Biblia encontramos ésta frase “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?” Inmensa controversia la relacionada con la Virginidad Perpetua de la Virgen María. En todo caso, aparte de esos misterios religiosos, confieso que siempre le pedí al Niño Jesús en los diciembres y le seguiré pidiendo. ¿Quién sabe? Para 2013 y 2014 hice la misma lista de deseos que en nada se compadece con los resultados. Aquí les escribo un resumen de alguna de mis peticiones. 1. Niño Jesús danos a los venezolanos un CNE que sea confiable. Que no viole tan repetidamente algunos de tus Mandamientos más importantes. Los más sentidos por las masas. Desde el “No robarás” que se refiere a la desconfianza en el Rebaño del Señor acerca si las benditas máquinas de Smartmatic se roban o no las elecciones. O el asunto peliagudo de los Cuadernos Electorales. Todo un lío. El otro mandamiento machacado por esa pila de ateos electorales es el relacionado con la prohibición de mentir y no levantar falsos testimonios. Allí se repite la desconfianza, pues le he pedido al que está sentado a la derecha del Dios Padre, que cuando la susodicha baje por la rampa del CNE con el escrutinio final y las tendencias irreversibles nos confiese si hubo o no uso abusivo de los bienes y recursos del Estado en favor de los Rojos Rojitos. Si acaso el voto asistido no se convirtió en un acto pecaminoso. Un pecado mortal. Pero miren ustedes queridos lectores, mejor les pregunto ¿Cumple el CNE propuesto por los diputados oficialistas las condiciones rogadas al Niño Jesús? Entérense de otra petición. Sencilla. 2. Otórganos unos ministros sanos. Inteligentes. Cultos. Trabajadores. Honestos. De vida sencilla. No esa parranda de irresponsables y sectarios. Esos que usan aviones de Pdvsa para llevar harina PAN, revólveres y personal de servicio doméstico. Si el Jesse sigue en Corpoelec es que la carta no llegó al Cielo a pesar que iba respaldada con 10 millones de firmas. Mayoría cristiana y católica. Aquí no pegué una tampoco. Está bien que el Niño Jesús haya descabezado a Giordani el Monje Loco del Fracaso Económico. Pero quedan muchos. Le pedí, le rogué que adecentara a Diosdado Cabello. Que lo alejara del malandrismo político y le diera buena oratoria y escritura. Nada de nada. Fue peor. Yo sé que el Niño Dios también se llevó en los cachos a Mario Silva al anticristo y paladín de la indecencia, pero allí llegó Diosdado con un programa similar. Ahora donde si estoy seguro voy a recibir buenas nuevas es en relación a mi rogatoria solemne de una Asamblea Nacional con dos tercios opositores y de la reconciliación y unidad de los venezolanos. Gracias anticipadas Señor de los Cielos. Tengo que finalizar deseándoles a todos mis amigos y a los que fueron mis amigos y a los que son mis enemigos que reine en sus casas y en sus corazones la paz. Estamos llenos de esperanza. Nos toca un camino de sudor y lágrimas para recuperar a Venezuela pero no fracasaremos en esa hermosa tarea. Feliz Navidad (con hallacas a 25 bolívares según el gobierno) y Prospero Año Nuevo (bien difícil con una inflación cercana a 120%, una recesión de 5% y el petróleo a 50 dólares el barril).

 

@eduardo_semtei