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Gobierno colombiano condenó amenazas contra venezolanos en Bucaramanga

MIGRACIÓN COLOMBIA RECHAZÓ las amenazas que han recibido los venezolanos que residen en Bucaramanga. Mediante un panfleto, un grupo que se hace llamar Las Águilas Negras amenazó a la población que reside en ese lugar y también a los colombianos que ayudan a los migrantes.

Las intimidaciones fueron dadas a conocer por el embajador de Venezuela en Colombia designado por Juan Guaidó, Humberto Calderón Berti. 

Luego de que el diplomático venezolano pidió una investigación, Migración Colombia expresó su rechazo a las amenazas.

 

“No vamos a permitir que unos cuantos afecten la seguridad y la tranquilidad de la ciudadanía. La mayoría de los venezolanos son personas de bien. Nosotros, como colombianos, hemos vivido lo que es el rechazo y la xenofobia, por eso hago un llamado a la ciudadanía para que en lugar de tomar la justicia por las manos, una esfuerzos para construir un mejor país”, afirmó Andrés Martínez, director encargado de Migración.

 

Por su parte, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez se pronunció por la situación a través de un video. “En el gobierno del presidente Iván Duque hemos dicho claramente que Colombia tiene una mano tendida frente a la migración venezolana”, indicó.

Señaló que Colombia debe ser capaz de asimilar la migración venezolana. Sin embargo, destacó que el país ha presionado a la comunidad internacional para que se restablezca la democracia en Venezuela.

 

*Con información de El Nacional

ONU aplaude la liberación de 59 colombianos detenidos en Venezuela

LA OFICINA EN COLOMBIA de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos aplaudió este viernes la liberación de 59 ciudadanos colombianos que estuvieron casi tres años encarcelados en Venezuela, donde fueron acusados de formar parte de un grupo de paramilitares.

A través de su cuenta de Twitter, la oficina de la ONU afirmó que los 59 ciudadanos colombianos habían permanecido «detenidos arbitrariamente durante casi tres años».

Asimismo, calificó su liberación como «un signo positivo» de que el Gobierno de Nicolás Maduro «está cumpliendo los compromisos que hizo en el marco de la visita» la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

 

Puede leer también: Ciudadanos colombianos detenidos por más de dos años en Venezuela serán deportados

 

Finalmente, anunciaron que esperan «más liberaciones», si bien no detalló de quién ni cuándo.

Asimismo, explicaron que desde la ciudad fronteriza de Cúcuta, que alberga el principal paso limítrofe con Venezuela, monitorean la llegada de las 59 personas liberadas.

Colombianos podrán tramitar el carnet de movilidad fronterizo hasta el 17 de julio

HASTA EL 17 DE JULIO DE 2019, los ciudadanos colombianos tendrán la oportunidad de tramitar el carnet de movilidad fronterizo en la sede del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) ubicada en San Antonio del Táchira, reseña la AVN.

Así lo hizo público el protector del Táchira Freddy Bernal, quien especificó que los ciudadanos colombianos cuentan con un mes para efectuar el registro y solicitar el Carnet de Movilidad Fronterizo, por la página web http://carnetfronterizo.saime.gob.ve

El documento con vigencia de un año, permitirá a los colombianos el desplazamiento solo por los municipios fronterizos Bolívar y Pedro María Ureña del estado andino.  Si el viaje es más allá de esos municipios, tendrán que presentar el pasaporte como cualquier otro extranjero que ingrese a Venezuela.

Destaca el comunicado, que una vez realizado el registro, el solicitante debe imprimir el documento y luego llevarlo a la Oficina del Saime ubicada en San Antonio del Táchira para estampar sello húmedo e iniciar su uso.

La utilidad de carnet ha sido fuertemente criticada por los ciudadanos colombianos, quienes estiman innecesaria su entrada en vigencia hace una semana.

Guaidó afirma que Maduro no puede emitir carnet migratorio a colombianos

EL JEFE DEL PARLAMENTO VENEZOLANO, Juan Guaidó, a quien más de 50 países reconocen como presidente interino, aseguró este martes que el Gobierno de Nicolás Maduro “no está en capacidad” de emitir carnet migratorios a los ciudadanos colombianos que deseen ingresar al país, una medida que fue anunciada este lunes.

“Es un trámite burocrático que sabemos que el régimen no está en capacidad de cumplir, no pueden ni siquiera emitir pasaportes (a los venezolanos)”, dijo Guaidó a periodistas antes de presidir la sesión del Legislativo.

El opositor señaló como razones para el que prevé que será el fracaso de la medida los retrasos, la “burocracia exacerbada” y la “destrucción” del aparato de administración pública de Venezuela.

“¿Cómo van a poder, entonces, emitir un carnet fronterizo? Sabemos que han fracasado en todos los mecanismos que han implementado, como llevaron al fracaso a Venezuela”, añadió.

El lunes, el Gobierno de Maduro anunció que a partir del próximo lunes 17 de junio solicitará un carnet de “control migratorio fronterizo” para los colombianos que deseen ingresar a Venezuela, como parte de un “operativo de regularización” del paso entre ambos países.

“Este proceso se regirá por un carnet de control migratorio fronterizo para los ciudadanos colombianos que ingresen a la República Bolivariana de Venezuela”, dijo en Twitter el chavista Freddy Bernal, denominado “protector” de Táchira, un cargo paralelo a la opositora Gobernación de ese estado.

Explicó que esto se hará de forma virtual a través del sitio en Internet www.carnetfronterizo.saime.gov.ve.

Con todo, tras varias revisiones, Efe constató que durante la mañana de este martes el servicio se hallaba fuera de servicio.

El pasado viernes, el gobernante Nicolás Maduro ordenó la reapertura de los pasos fronterizos con Colombia en el estado de Táchira, que limitan con el departamento del Norte del Santander.

La medida entró en vigencia un día después y tras más de tres meses del cierre que también instruyó Maduro para impedir el ingreso de la ayuda humanitaria que la oposición esperaba introducir desde Colombia el pasado febrero.

Pese a esto, el flujo migratorio entre Colombia y Venezuela se mantuvo a través de pasos irregulares, algunos ubicados muy cerca de los puestos controlados por las autoridades y fuerzas de seguridad de ambos países.

Venezuela asegura que acoge en su territorio a más de cinco millones de colombianos que, dice, huyeron de la guerra y las malas condiciones para los pobres en ese país.

Entretanto, Naciones Unidas cifró el viernes en cuatro millones el total de emigrantes venezolanos que han abandonado su país desde 2016 huyendo de la crisis económica. EFE

Colombianos y ecuatorianos aprovechan crisis para estudiar en Venezuela

MIENTRAS MILES DE ESTUDIANTES VENEZOLANOS abandonan sus estudios y el país para huir de la crisis, otros universitarios extranjeros hacen el camino inverso.

Tito Bohórquez, ingeniero agrónomo, viaja dos veces al año una distancia de 2.500 kilómetros entre su natal provincia de Los Ríos, en Ecuador, y Maracaibo, en el noroeste de Venezuela, para participar en clases presenciales de su doctorado en Ciencias Agropecuarias.

El primero de los vuelos que toma tarda tres horas antes de hacer escala en Caracas. Debe pagar también por estadías en hoteles, comidas y taxis. El desgaste vale la pena, dice.

Profesor contratado y director de la carrera de Agropecuaria en la Universidad Técnica de Babahoyo, en Ecuador, Bohórquez es parte de un grupo cada vez más numeroso de profesionales ecuatorianos y colombianos que cursan estudios de postgrado en la Universidad del Zulia(LUZ) en Maracaibo, cerca de la frontera con Colombia.

Estudian especialidades, maestrías y doctorados en Medicina, Odontología, Ingeniería, Derecho, Veterinaria, Humanidades y Agronomía.

“Nunca pensé en estudiar acá”, admite Bohórquez antes de explicar por qué se decidió.

Es la segunda de sus tres estancias de clases intensivas en Venezuela durante su doctorado. La primera fue en abril, también por tres semanas.

Profesionales de Colombia y Ecuador interesados en cursos de cuarto y quinto nivel académico hallan en las universidades públicas de Venezuela una combinación perfecta: matrícula muy económica y calidad en la educación, a pesar de la crisis.

Bohórquez y el resto de cursantes de doctorados pagan en LUZ 1.500 dólares cada semestre. La inscripción les costó 500 dólares. A eso le suman gastos de vuelos, hospedaje, alimentación y transporte cada vez que viajan a Maracaibo: unos 1.000 dólares.

La inscripción y el pago de su doctorado en LUZ representarán, al final de sus estudios, una inversión aproximada de 8.000 dólares.

“La colegiatura y los viáticos de un doctorado en Perú saldrían en entre 28.000 y 30.000 dólares. En Colombia, los cursos son cada tres semanas y cuestan 40.000 dólares. En Chile, igual, y hay que residir allá”, dice Bohórquez.

Boom por ahorro y calidad

El interés en los postgrados de la Universidad del Zulia de parte de extranjeros ha aumentado exponencialmente desde hace siete años, dice Rosa Raaz, coordinadora de Doctorados de la Facultad de Agronomía.

El proyecto en el que participa Bohórquez, por ejemplo, inició en 2011 exclusivamente con estudiantes venezolanos. En 2012, dos profesionales de Cúcuta, ciudad colombiana en la frontera con Venezuela, se registraron. En 2013, otros dos colombianos de Barranquilla.

“Y en 2017 hubo un boom”, cuenta Raaz a BBC Mundo. “Hubo dos cohortes con 33 estudiantes ecuatorianos de universidades de Manabí, Machala y Guayaquil, también de empresas privadas, solo en Agronomía”.

 

*Vea la nota completa en BBCMundo

Acnur instó a los colombianos a combatir xenofobia contra los venezolanos

JOZEF MERKX, REPRESENTANTE del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Colombia, instó este jueves a los colombianos a combatir la xenofobia contra los migrantes venezolanos.

“Hacemos un llamado a la solidaridad porque hace muchos años fue al revés cuando el flujo migratorio era desde aquí”, dijo Merkx en Barranquilla, donde inauguró una oficina de la ONU para apoyar la respuesta del Estado colombiano a las necesidades de la población que huye de la crisis venezolana.

El representante de la Acnur afirmó que los venezolanos no llegan al país por razones de turismo, sino que emigran forzosamente.

“Es muy difícil predecir lo que pasará en los próximos años en materia de migración de venezolanos, pero estamos preocupados porque el flujo es grande, ya que casi todos los días están llegando unas 5.000 personas y casi la mitad se queda en Colombia”, expresó.

Merkx explicó que, además de las acciones de apoyo al gobierno colombiano, se están realizando procesos con las autoridades locales que están recibiendo los problemas generados por la migración masiva tanto de venezolanos como de colombiano retornados.

“Un ejemplo del trabajo que podemos hacer con las gobernaciones y las alcaldías está en las escuelas a donde llegan tantos niños venezolanos. Nosotros podemos apoyar para que presten un mejor servicio, con la construcción de aulas o entregando kits escolares”, aseveró.

5 militares colombianos muertos y 10 heridos en emboscada atribuida a ELN

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Al menos cinco militares murieron y diez resultaron heridos este martes la madrugada de este martes en una emboscada con explosivos contra una caravana del Ejército colombiano en una zona rural de la ciudad de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, informaron fuentes oficiales.

El ataque fue perpetrado contra militares de la Fuerza de Tarea Vulcano que se desplazaban en camiones esta madrugada por el sector de Palmarito, en la carretera entre Cúcuta y la localidad de Tibú, según el Ejército.

El grupo emboscado, que iba a bordo de dos vehículos, realizaba “actividades operacionales en la ruta”.

En declaraciones a Blu Radio, el comandante del Ejército colombiano, general Ricardo Gómez, dijo que la primera hipótesis que se maneja es que el atentado fue perpretado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN). “Lo que nos corresponde es ir directamente allá para hacer una evaluación seria y responsable”.

 

Santos repudia ataque terrorista en el Norte de Santander

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, repudió el atentado ocurrido la madrugada de este martes en el Norte de Santander en el que 5 soldados del ejército perdieron la vida.

“Toda mi solidaridad con las familias y pronta recuperación para los heridos. Vamos tras los responsables. Perseverar es la consigna”, agregó el mandatario en su cuenta twitter.

8 de cada 10 colombianos temen ser víctimas de homicidio

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La mayoría de los colombianos continúan estando a favor de una salida negociada al conflicto armado (55 %) –no sólo con las Farc, sino también con el Eln– y opinan que, tras la firma del Acuerdo de Paz, los homicidios disminuirán (44 %) o permanecerán iguales (41 %). Contrario a la preocupación que han manifestado sectores adversos al proceso de paz, sólo uno de cada diez ciudadanos cree que la violencia letal aumentará luego de la firma del Acuerdo.

Sin embargo, los homicidios siguen teniendo gran impacto en la vida cotidiana y el entorno de los colombianos, según una encuesta reciente que la Fundación Ideas para la Paz (FIP) encargó al Centro Nacional de Consultoría, en el marco de la iniciativa regional para la reducción de los homicidios “Instinto de Vida”. El 61 % de los encuestados afirma tener conocimiento de al menos un asesinato en su barrio durante los últimos 12 meses y el 78 % siente temor de ser una víctima directa. La gran mayoría asocia este temor a la delincuencia común (85 %), seguida por los conflictos entre grupos criminales (17 %).

En cuanto a las respuestas del Estado, el 70 % afirma que el gobierno debe invertir en prevención –como oportunidades de educación y trabajo–, mientras que una tercera parte señala que deben aumentar los castigos contra los delincuentes.

Teniendo en cuenta estos hallazgos, para la FIP resulta clave no sólo consolidar los impactos positivos de la desactivación progresiva del conflicto armado, sino responder a los desafíos vigentes, en especial a la inseguridad ciudadana y la delincuencia común.

La salida negociada y su impacto positivo en los homicidios

Terminar el conflicto armado a través de una negociación sigue teniendo un apoyo mayoritario, lo cual no sólo incluye el proceso con las Farc, sino también la mesa de diálogo con el Eln. Esto se expresa principalmente entre hombres, jóvenes, adultos mayores y en ciudades intermedias y territorios rurales. En cambio, el apoyo es claramente minoritario en las grandes ciudades y en estratos altos.

El 57 % de las personas que son optimistas frente a las negociaciones han presenciado homicidios en su barrio durante el último año, pero se inclinan por soluciones preventivas para contrarrestar este flagelo. En cambio, el 68,5 % de quienes no apoyan la negociación y tuvieron conocimiento de homicidios en sus barrios, sienten mayor temor de ser víctimas de este delito y se muestran más cercanos a políticas de “mano dura” para enfrentar el problema.

El optimismo sobre los beneficios del Acuerdo de Paz en relación con la disminución de homicidios se entiende si se mira el número de muertes asociadas a la confrontación armada, que pasó de 1.710 combatientes en 2007 a 440 en 2016. Además, la tasa de homicidios nacional en este último año se ubica ocho puntos por debajo de la del 2012, año en que comenzaron formalmente los diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc.

Un punto a destacar es que en medio de la campaña para el plebiscito por la paz y más recientemente en el inicio de la competencia electoral, sectores que se han opuesto al proceso con las Farc han buscado infundir temor, mostrando un escenario de deterioro de la seguridad. Sin embargo, esta idea parece tener poca acogida entre los encuestados (sólo 12 % consideran que los homicidios aumentarán), independientemente de si están de acuerdo con la salida negociada o han tenido conocimiento de homicidios.

El temor a ser asesinado es mayoritario, ligado a la delincuencia común

Seis de cada diez entrevistados afirman que en su barrio ocurrió al menos un homicidio durante el último año –28 % dice que una o dos veces al año, 20 % una o dos veces al mes y 13 % una dos veces a la semana–. Estos resultados son preocupantes y muestran la cercanía de los ciudadanos con la violencia. Una reciente encuesta realizada por el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP) de la Universidad de Vanderbilt para la campaña “Instinto de Vida”, muestra que este número sería comparable con países como Brasil y Venezuela, que enfrentan una situación de violencia urbana intensa.

A la pregunta: “Pensando en su vida diaria, ¿cuánto temor siente de ser víctima directa de homicidio?”, el 30 % de los encuestados respondió que “mucho”, el 26 % “algo de temor” y el 22 % “poco temor”. Esta percepción está relacionada mayoritariamente con la delincuencia común (85 %), mientras que la desmovilización de integrantes de las Farc sólo registra el 6 %. Ese temor presenta pocas variaciones entre edades y estratos. Sin embargo, hay que decir que las mujeres tienen mayor temor asociado a la delincuencia, así los datos oficiales muestren que se ejerce mayor violencia sobre los hombres.

En las ciudades principales, el temor a ser víctima de homicidio por la delincuencia común (88 %) es mayor al del resto del país (82 %), a pesar de que allí los homicidios por atraco vienen cayendo: hace una década representaban el 9,6 % de todos los casos y el año pasado el 6,3 %. Bogotá fue la ciudad que más aportó a este logro, pues las muertes por atraco pasaron del 11 % al 3,7 %. Cali y Soledad (zona metropolitana de Barranquilla) también tuvieron mucho que ver.

La FIP revisó los registros de la Policía para saber qué relación hay entre el temor de los encuestados y la delincuencia común, y encontró que, del total de homicidios ocurridos en el 2016, solo 5,2 % fueron resultado de un atraco. Se suma que, en gran parte de las ciudades principales, la violencia asociada a la delincuencia común viene reduciéndose. Esto quiere decir que el temor de los encuestados no se corresponde con el escaso número de homicidios normalmente asociados con la delincuencia común. En todo caso, es importante mencionar que en el país sólo llegan a esclarecerse dos de cada diez homicidios.

Llama la atención que solo el 7 % de las personas encuestadas asocian el temor a problemas de convivencia, mientras las cifras de Medicina Legal y de la Policía muestran un porcentaje alto de homicidios como consecuencia de este fenómeno.

Los resultados de la encuesta revelan que aun cuando el país ha logrado reducir significativamente su tasa de homicidios durante los últimos 27 años, el problema de la violencia letal sigue vigente. Con una tasa de 25,2 por cada 100.000 habitantes en el 2016, Colombia aún supera la tasa de América Latina, que está alrededor de 21, y algunas de sus ciudades se encuentran entre las 50 más violentas del mundo. A esto se suma que la institucionalidad del país carece de consensos en relación con los factores que se encuentran detrás de los homicidios.

Los desafíos que enfrenta Colombia han cambiado. Mientras que los homicidios asociados al conflicto armado pierden fuerza, otras violencias ganan visibilidad. Por eso, la preocupación de los colombianos por la seguridad en sus municipios y barrios, asociada con la delincuencia común y los problemas cotidianos, toma notoriedad luego de la firma del Acuerdo de Paz.

La solución: más prevención que castigo

Los encuestados tienen una fuerte preferencia por las medidas de prevención, lo cual coincide con los resultados de la encuesta LAPOP/Instinto de vida en los seis países más violentos de la región (Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Venezuela). Este punto de vista resulta prometedor, ya que, según la evidencia, las estrategias más eficaces son justamente las que buscan prevenir los homicidios de manera temprana y ligada a entornos familiares, escolares y comunitarios.

El Gobierno Nacional, las autoridades locales y especialmente los candidatos presidenciales deben prestar atención a este mensaje que manda la ciudadanía. Contrario a las medidas que prometen mejorar la seguridad apelando al endurecimiento de los castigos y las que privilegian la represión, en el mediano y largo plazo la única manera para lograr disminuir los homicidios en Colombia es invertir en las nuevas generaciones, lo cual implica tomar en serio la prevención. Ya logramos apagar un incendio, ahora es necesario preparar el terreno para una nueva siembra.