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6D

Un largo viaje al día en que todo esto comenzó #6D

Hoy, hace 20 años, el fallecido mandatario Hugo Chávez Frías ganó la primera de las cuatro veces que se midió en una contienda presidencial venezolana.

Henrique Salas Römer, Luis Alfonso Dávila, Lucy Gómez y Nelson Bocaranda Sardi fueron testigos privilegiados del inicio de una herida que ya lleva 20 años.

 

Henrique Salas Römer, contendor de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales del 6D 1998

Chávez ganó y Venezuela perdió

El exgobernador de Carabobo y excandidato presidencial dice que los mismos que propiciaron la salida de Carlos Andrés Pérez buscaron asociarlo a Acción Democrática en la recta final de la campaña para favorecer a Chávez.

El dia 6 la asonada se oficializó.
Las referencias partidistas tradicionales estaban agotadas. Un año antes sin intención de ofensa lo habíamos afirmado: “Después de Caldera, Venezuela va a ser como un ejército en desbandada”. Con esa frase tituló mi entrevista El Nacional.

 

En las presidenciales del 6 de diciembre de 1998 dos procesos de renovación compitieron. Lo demás fue adorno. Yo encabezaba la plataforma de la descentralización y el empoderamiento ciudadano, y Hugo Chávez, cuyo único antecedente era un alzamiento militar, propiciaba un modelo evidentemente autoritario y centralista. Los partidos realmente no contaban.

En mi comando de campaña nos sentíamos muy seguros. Tanto, que habíamos anunciado públicamente la fecha en que las líneas cruzarían y en efecto se cruzaron. El 31 de octubre de 1998, la candidatura de Hugo Chávez había perdido ímpetu y mi candidatura lo había alcanzado. Varias encuestas recogieron la información, pero se la guardaron. Solo los números de Datos se dieron a conocer… y un poco tarde.

Nuestra seguridad nacía de estudios mantenidos en secreto según los cuales 71% de los votantes pensaba que mi gobierno había sido el mejor del país, y de extensas pruebas de campo que demostraban que, al asociar mi nombre con mi gestión, los números se dispararían. En los primeros días de septiembre salieron al aire las primeras cuñas, y lo previsto ocurrió.

Fue allí cuando la emboscada fue hundida.

Carlos Andrés Pérez había sido defenestrado en 1993 por desmontar el estado populista nacido de “La Gran Venezuela”. Con tanto odio lo derrocaron que, no contentos con destituirlo, lo remitieron a prisión. Cinco años más tarde la historia se repetiría, pero de distinta manera. Al colapsar las candidaturas de los dos grandes partidos, con igual o peor saña cerraron filas con Hugo Chávez para derrotar la renovación.

Conocían el sentimiento anti-adeco que prevalecía, sobre todo en la clase media, y de allí la feroz campaña mediática dirigida a asociarme con Acción Democrática, partido al que yo varias veces había derrotado. La entrevista final que me hizo Alfredo Peña sirvió de colofón.

Mis palabras en el Ateneo de Caracas, aquellas que me dieron inmerecida fama de profeta, se produjeron cuando de ser seguro ganador, yo había pasado a un lejano segundo lugar.

La rabia anti-adeca se había impuesto a la razón, y tal como lo previeron los conjurados, los votos se volcaron hacia quien ofrecía “freírle la cabeza a los adecos”.
El 6 de diciembre la conjura triunfó.

De allí, mis palabras al reconocer la victoria del adversario: “A veces se pierde ganando… y a veces se gana perdiendo”. Lo dije sonriente pero profundamente preocupado porque ese día Chávez ganó y Venezuela perdió.

 

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Luis Alfonso Dávila, jefe de campaña de Chávez, exsenador y expresidente del Congreso, exministro de Relaciones interiores y de Relaciones exteriores

Un tal 6 de diciembre

El militar retirado y político recuerda que la noche antes de las elecciones corrió el rumor de que habría un fraude a través de CANTV. Gustavo Roosen, entonces presidente de la empresa, le permitió al comando de campaña de Hugo Chávez acceso a las instalaciones y que dos ingenieros supervisaran la transmisión de datos.

“La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios, sino sobre las faltas de los demócratas”
Albert Camus

Un día de 1994, ya retirado del ejército, recibí en mi casa en el Tigre, Edo. Anzoátegui, la visita de Hugo Chávez Frías recién salido de la cárcel. Me propuso, en aquel momento, que le ayudara para lograr a través de un proceso constituyente, la transformación de Venezuela. Yo había sido su antiguo jefe en el año 1987 mientras estuve encargado de fundar y comandar la X Brigada de Caballería en el Estado Apure. A su requerimiento, días después, le exprese por escrito -carta que conservo- que podía contar con mi ayuda, si de lo que se trataba, era de lograr lo establecido en el Preámbulo de la Constitución de 1961.
En aquel entonces dos corrientes disímiles apoyaron a Chávez: una de militares y otra de “revolucionarios” o “aventureros”. Estos últimos se decían herederos de quienes sostuvieron la lucha armada en la década de los años 60 y 70.
Estas dos corrientes se diferenciaban entre sí. Había quienes aspiraban a tomar el poder por las armas y estaban también quienes pensábamos en una salida electoral y democrática. Luego de haber sufrido múltiples zancadillas, triunfó esta última tesis. Nuestra propuesta se sustentaba en el creciente apoyo que Hugo Chávez Frías venía alcanzando en diferentes regiones, así como en diferentes círculos sociales de Venezuela. Encuestas realizadas en los sectores más humildes del país reflejaban un 60% de apoyo a la opción representada por él.

 

 

 

 

 

 

A principio de 1998 Chávez designa su Comando de Campaña; inicialmente, nombra al general Alberto Müller Rojas como jefe, a Luis Miquelena como jefe de finanzas y a mí como jefe de operaciones. Una semana después, destituye al general Müller y me designa como jefe de campaña y a Ernesto Alvarenga como mi colaborador inmediato.
Hoy, a 20 años de aquella gestión puedo asegurar:

1.- No percibí de las finanzas de la campaña un solo bolívar para desarrollar mi responsabilidad.

2.- Se cubrió en ese lapso toda Venezuela con excepción del estado Amazonas.

3.- A finales de noviembre de 1998 obtuve información de que se gestaba un golpe para desconocer los resultados electorales. La maniobra consistía en cambiar los resultados de los votos manuales que se transmitían al otrora Consejo Supremo Electoral a través de un nodo de comunicaciones de CANTV. Y así, una vez proclamados los resultados manipulados de esa manera, saldría a la calle el Ejército y se consumaría el golpe.

4.- Por lo tanto, convoque a una reunión de urgencia el día 5 de diciembre de 1998 a las 8:00 pm al doctor Jorge Dugarte Contreras, quien era uno de los directores del CSE y al doctor. Roberto Chang Motta, persona de amplio conocimiento del referido consejo y les puse en conocimiento de la información. Chang Motta inmediatamente se comunicó vía telefónica con Gustavo Roosen, entonces presidente de CANTV, a quien puso en antecedentes de la preocupación que yo le había comunicado.

5.- De inmediato Roosen, ante esta situación, en el mismo momento, hablo conmigo. Le propuse que me permitiera poner en la CANTV a dos personas de mi máxima confianza a partir de la madrugada del día 6 de diciembre o, caso contrario, yo estaría obligado a trasladar un tribunal a la CANTV.

6.-El doctor Roosen, diligentemente y de la mejor manera, autorizó para que en aquel lugar donde convergían la recepción de todos los votos manuales, antes de ser transmitidos al CSE, estuvieran presentes un ingeniero Electrónico y un ingeniero de Sistemas que yo había designado con el fin de impedir cualquier alteración en la transmisión

7.- Concluida la jornada del 6D, a eso de las 7:00 pm y habiendo sido aceptados los resultados expresados libremente por los ciudadanos que participamos en dicha votación, fue proclamado ganador Hugo Chávez Frías. Su contendor, Henrique Salas Romer, reconoció sin objeción dichos resultados. Fui testigo de excepción de esta circunstancia.
El proceso previo y los resultados de aquella elección del 6 de diciembre de 1998 colocaron a Venezuela, a sus habitantes, a sus instituciones republicanas y democráticas, a sus riquezas, también a su porvenir, ante dos “cajas de Pandora”.

Impedimos a tiempo la apertura de aquella “caja” que proponían abrir quienes habían planificado, a través del frustrado golpe, desconocer los resultados que recogían la voluntad mayoritaria y limpiamente expresada por los venezolanos. Al respecto, me manifestó hace algún tiempo Asdrúbal Aguiar, en aquel entonces ministro del Interior, del presidente Rafael Caldera, que se “entregaría el gobierno, aun en contra de Rojas Pérez, militar yerno de Caldera”.
La otra “caja de Pandora” que abrimos fue el inicio de una hecatombe que aún se mantiene y se incrementa. A Chávez Frías se le dio el más amplio poder, una nueva Constitución, nuevas leyes, infinitos recursos; no hay razón alguna que sirva para lograr entender cómo, hasta qué punto y con cuál objeto, se haya podido defraudar a toda una Nación, se haya atentado contra su población, contra su historia, contra su credibilidad, contra su porvenir.
Hoy, a 20 años de esa elección, cobra vigencia el pensamiento de Albert Camus que encabeza este resumido recuento.
Han salido de la caja de Pandora abierta casi todos los males que puede aquejar a un país.
Queda la esperanza.

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Lucy Gómez, jefa de Política del diario El Nacional para el 6D de 1998

La recepción

La periodista recuerda haber sentido frustración por “la embriaguez” de los seguidores de Chávez, tanto en las calles como en el diario en el que trabajaba

Ese día bajé desde la plaza O’Leary, donde se iba reuniendo la gente que venía caminando con banderas rojas, cantando feliz porque había ganado “el comandante”. Llegaban de los cerros que bordean el centro. Yo iba al periódico a recibirlo. Hugo Chávez visitaba la redacción y se suponía que tenía que organizar una mesa con mis reporteros de la sección de Política para hacerle preguntas.

Nada más caminar por las calles que llegaban a El Nacional encontré también muchos en la acera esperando saludarlo, con lacitos rojos, banderas rojas, mirando nerviosamente hacia arriba, por donde se suponía que bajaría a pie.

En la redacción, los jefes de información, periodistas y fotógrafos formaron dos columnas a los lados de la entrada para recibirlo. Llegó con su vozarrón, su sonrisa y sus maneras bruscas de militarote. Muchos de los presentes llevaban un lacito rojo en el traje.

¿Que si yo llevaba lacito? Pues no. ¿Que si hicimos las preguntas que eran? Pues tampoco. Todo el mundo (directivos, jefes de página, aunque no tuvieran nada que ver con la política) quería lucirse haciendo preguntas amables para que las bateara “el comandante”; coparon la mesa en donde apenas si había reporteros y estuvieron horas mirándolo a los ojos, algunos y algunas realmente hechizados. Eso pasa. Ese día, los periodistas que cubrían la campaña y yo, volvimos a casa decepcionados, sin poder preguntar lo que pensábamos que era la noticia. Estaba medio frustrada.

No sería la primera vez. Era el comienzo de una larga luna de miel.

La gente en la calle, borracha de ilusión, tardaría muchos años más que los periodistas en despertar a golpes. Mientras llegaba a casa, seguían bailando, cantando y tomando, celebrando porque habían “ llegado al poder” y “ los ricos iban a dejar de robar”.

Nelson Bocaranda Sardi, periodista y columnista de los Runrunes

¡GANÓ CHÁVEZ!:

El hombre emblema de la prensa de Venevisión presenció la “fiesta electoral de Chávez” en el canal de los Cisneros y conoció la resistencia de su jefe, Óscar Yánez, quien pidió transmitir la noche antes de las elecciones un documental sobre Hitler, como una alerta que pocos reconocieron a tiempo.

¡Recuerdo aquella noche en Venevisión! Cuando apenas me dijeron que Chávez era el ganador se lo comenté a Gilberto Correa que estaba junto a mí, fuera del aire, mientras los reporteros entrevistaban desde la calle a otros dirigentes políticos, y de inmediato saltó al escenario a decirlo primero. Ambos teníamos el piso para dar la información esa noche: Gilberto era el emblema de los espectáculos y yo el de prensa. Siempre esa noche era todo un show periodístico y político.
Sin embargo, la fiesta electoral de Chávez había comenzado mucho antes, no solo en el canal sino también en otros medios de comunicación que eufóricos celebraban todo lo que Chávez decía en su campaña. Ejemplo notable fue El Nacional, que con el periodista Alfredo Peña estaba más que cerca del teniente coronel. Peña tenía además un programa en Venevisión, “Conversaciones”, donde la última noche de campaña había fustigado sin misericordia al candidato Henrique Salas Römer, mientras creaba las mejores expectativas sobre el militar que iba a combatir la corrupción y a llevar los destinos del país hacia mejores tiempos. Tanto se acercó al candidato que al ganar la presidencia lo nombró su ministro de Secretaría en Miraflores y a la entonces esposa de Miguel Henrique Otero, la directora ejecutiva del Ateneo de Caracas, Carmen Ramia, como su primera directora de la OCI, Oficina Central de Información, que luego devendría en el ministerio de Información.
Ramia duró poco al discrepar con Chávez sobre los fondos que el mandatario quería repartir a diarios amigos que le habían dado espacio en su campaña. Los Otero, Miguel y su madre María Teresa Castillo, le habían prestado la sede del Ateneo de Caracas para las ruedas de prensa y convocatorias de Chávez. El paracaidista electo, de la misma forma que hizo con otros que lo habían ayudado cuando era un “pata en el suelo”, le quitó el comodato del Ateneo y su edificio en 2009 para instalar la Universidad de las Artes que, como todo lo que han expropiado, está “debidamente en el suelo”. Así pagaba Hugo, me dijo uno que hoy está en el “chavismo crítico”.
Volviendo al fin de semana del triunfo rojo, la noche del sábado mi jefe en Venevisión, Oscar Yanes, me pidió presentara a las 10:00 pm del sábado 5 de diciembre de 1998 un documental de una hora de duración sobre Adolf Hitler y “cómo había engañado al pueblo alemán haciéndose pasar como un angelito. Ese Chávez es igualito, lo verás con el tiempo”. Palabras premonitorias de “Chivo Negro”, el sobrenombre que tenía Oscar desde los tiempos que dirigió Últimas Noticias. Oscar lo había llevado dos veces a “La Silla Caliente” el programa especial para la época electoral. Venevisión siempre fue el centro de información más completo de todas las elecciones desde 1963. Primero Don Diego Cisneros, y luego Gustavo su hijo, eran los anfitriones con todo el staff del canal y de la Organización Diego Cisneros y PepsiCola. El país político y empresarial desfilaba por el canal donde disfrutaban de muy buenos canapés rociados con escocés y seguían en directo las elecciones y sus resultados.
Además, todos los visitantes eran entrevistados en vivo emitiendo sus opiniones. El triunfo del militar no había sorprendido pues todas las encuestas así lo señalaban. La empresa española INDRA, contratada por primera vez por el Consejo Supremo Electoral (hoy Consejo Nacional Electoral), había dispuesto la maquinaria. Sin embargo, los temores del país comenzaban a despertar. Esa misma noche Venevisión lo proclamó presidente -con poco disimulo- minutos antes de que el CSE lo anunciara. Era la costumbre. Luego del anuncio oficial se puso al aire la “Galería de presidentes electos por el voto en Venezuela” y el mapa en colores de los resultados de los partidos que era un clásico electoral en el canal. Chávez apareció en una transmisión desde el Ateneo de Caracas donde llamó a la unidad, a mejorar la democracia y a ofrecerle el cielo a los pobres al tiempo que anunciaba no haría ninguna expropiación ni de tierras ni de negocios o industrias.
Recuerdo sus palabras: “Llamo a mis compatriotas a no tener miedo. No voy a instalar una dictadura tipo cubano o comunista en Venezuela. Eso está muy lejos de la verdad. Los hechos demostrarán que todo eso es mentira”. Eso lo declaró poco después conocer la victoria. Se cerraba así el ciclo de 40 años de la democracia venezolana en manos de dos partidos democráticos: Acción Democrática y Copei y, los últimos cinco años con Rafael Caldera II tras aliarse con el llamado “chiripero”, un grupo de pequeños partidos de todo pelaje, desde la izquierda hasta la derecha. El “proceso” ya lleva 20 años, la mitad exacta de lo que duró la mal llamada Cuarta República.

Plan República para elecciones municipales se desplegará el 6D

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El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, informó que el plan República se desplegará el próximo 6 de diciembre con motivo de la realización de las elecciones municipales que se llevarán a cabo el 10 de ese mismo mes.

“El próximo 6 de diciembre de 2017 será desplegada la Operación República, para garantizar al pueblo venezolano el pleno ejercicio de sus derechos políticos”.

El plan República se despliega cada vez que se realizan elecciones en el país para garantizar la seguridad en los centros de votación, de los electores y del personal acreditado, así como en el resguardo de los insumos, equipos y maquinaria electoral.

A esta cita electoral están convocados 19 millones 740.846 electores: 19 millones 514.561 venezolanos y 226.285 extranjeros.

 

Feb 13, 2017 | Actualizado hace 3 años
La nueva MUD y el electoralismo, por Armando Durán

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Dos hechos ominosos ensombrecen el horizonte político nacional.

El primero de ellos ocurrió el martes de la semana pasada, cuando Jesús Torrealba, inexplicablemente todavía secretario ejecutivo de la MUD, en rueda de prensa convocada para informar sobre la reestructuración de la alianza, en lugar de hacerlo, se limitó a notificar que se había designado una junta reestructuradora, que en los próximos días presentaría las diversas opciones posibles de darle nueva forma y contenido a la organización. Más allá de la composición inaceptable de esta comisión, en la que incluso se incluyó al diputado Juan Carlos Caldera, a quien todos vimos en un video que lo mostraba siendo sobornado por Wilmer Ruperti, ¿cómo es posible que los dirigentes de la oposición, tras haber dilapidado el capital político que millones de venezolanos habían depositado en sus manos aquella excepcional jornada electoral del 6-D, insistan en desconocer de tan grosera manera el sufrimiento, la dignidad, el malestar y la indignación que embarga al pueblo opositor ante el incumplimiento sistemático del compromiso adquirido con los ciudadanos de cambiar presidente, gobierno y régimen en un plazo no mayor de 6 meses y sólo pensar, obsesivamente, en las “próximas elecciones”?

El segundo hecho lo protagonizó otra vez Vicente Bello, representante de la MUD ante el CNE, cuando al terminar una ingrata reunión de algunos delegados de la alianza con el directorio del ente electoral para precisar el proceso de reinscripción de los partidos, declaró que el diseño de ese proceso de renovación fue “improvisado y atropellado”, porque el CNE “no se percató de que en él se incluyeron los fines de semana de Carnaval y Semana Santa”. Una afirmación absolutamente complaciente y falsa, porque Bello, la MUD y todo el mundo saben que esta decisión, como siempre han sido, fue perfectamente calculada por el régimen y anunciada en el momento oportuno.

Si a esta interpretación tramposa de la realidad electoral, de clara inspiración en la fórmula empleada por Daniel Ortega para reelegirse en unas elecciones a las que no pudo presentarse la oposición, le añadimos la insultante rueda de prensa de Torrealba sobre la reestructuración de la MUD, debemos admitir que ciertamente buena parte de la oposición ha perdido el rumbo. Definitivamente y sin remedio aparente.

Esta situación se hace aún más grave si tomamos en cuenta que desde el pasado mes de octubre, cuando el régimen decidió borrar el referéndum revocatorio del mapa electoral, los principales voceros de la MUD, en rueda de prensa primero y desde la Asamblea Nacional después, sostuvieron que con esa decisión quedaba roto el hilo constitucional y se instalaba en Venezuela, ya sin ningún disimulo, una auténtica dictadura. Razón por la cual, para devolverle su vigencia a la Constitución, esos mismos voceros convocaron repetidamente al país a la rebelión civil. De ahí las grandes manifestaciones de protesta de aquellos días y la decisión parlamentaria de condenar políticamente a Maduro. ¿Cómo es posible entonces que representantes de esos mismos dirigentes hagan como si nunca hubieran hablado de dictadura y acudan a la sede del CNE, implacable instrumento del régimen desde el año 2003 para negarle a los venezolanos su legítimo derecho a elegir, con la intención de discutir con sus rectoras los términos de esas dichosas elecciones regionales, como si en Venezuela reinara una plena normalidad democrática?

Planteada en octubre la confrontación en términos de dictadura o democracia, ¿con qué propósito se anuncia la reestructuración de la MUD, para qué dialogar con las rectoras del CNE? ¿No constituye una inaudita aberración reducir el debate político a la celebración de elecciones en el marco de un régimen al que se señala como dictadura? Se comprende que Manuel Rosales y Henri Falcón lo hagan, pero ¿cómo van a actuar los restantes dirigentes de la oposición? El pueblo opositor espera de Leopoldo López, de Antonio Ledezma, de María Corina Machado, pero también de Julio Borges, de Henry Ramos Allup y de Andrés Velázquez una respuesta clara, sin sus habituales ambigüedades, coherente. Todos ellos tienen, esta semana, la palabra. Por lo que decidan hacer y digan serán juzgados.

@aduran111

El Nacional 

Un año perdido, por Marianella Salazar

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Nicolás Maduro aprovechó los días de la Navidad para sacarnos los billetes y los ojos a los venezolanos, darle más vértigo a la política y negarnos cualquier momento de felicidad aunque sea en medio de esta ruina general, provocada con la maldad y alevosía que caracterizan a cualquier malandro que sale a robar y nos deja hundidos en la miseria. La desesperanza ha terminado por calarnos hasta los huesos y parece que en el horizonte se ha instalado un muro que no vamos a poder saltar. Tal día como hoy, hace un año, después del resultado apoteósico de las elecciones parlamentarias, nos encontrábamos eufóricos, aunque sabíamos que no era fácil para el régimen aceptar su derrota y dejar que la mayoría ejerciera su facultad contralora sobre toda la administración pública,  pero estábamos seguros de que el camino para recuperar la democracia estaba allanado; nunca pensamos que la situación iba a empeorar a niveles insospechados, que las libertades serían conculcadas, que seguirían presos los dirigentes, activistas políticos y ciudadanos comunes que se atrevieron a protestar y hasta opinar en el Twitter, que muriera gente de mengua en los hospitales, que hurgaran en la basura para comer.

Recordaré este 2016 por ser el año de las esperanzas frustradas, concebíamos una Asamblea que haría cumplir el mandato de cambio que le ordenó el pueblo en las elecciones del 6-D. Soy de las que pensé erróneamente que Henry Ramos Allup era el hombre para liderar la transición hacia la democracia e implementar una salida constitucional; el contundente discurso en la instalación del Parlamento, el 5 de enero, en el que anunció con bombos y platillos la salida del gobierno en seis meses y la inmediata destitución de los llamados magistrados express devolvieron la confianza, pero, el veterano dirigente adeco sucumbió demasiado pronto a la tentación de convertirse en candidato presidencial y esa ambición largamente insatisfecha lo llevó a una confrontación inútil, apeló a su verbo hiriente –en ocasiones escatológico–,  con ofensas impropias para una figura con el papel de presidente del Parlamento, eso facilitó que se trancara el juego y permitió al gobierno salirse con la suya al castrar de una forma ignominiosa a la Asamblea Nacional e imponer un diálogo que le sirvió a Maduro para seguir en el poder y violar  aún más los derechos humanos.

Encuestas

En el último sondeo de Meganálisis –que no es precisamente una encuestadora  servil ni cómplice de dirigentes del oficialismo ni de oposición, como algunas  expertas en crear escenarios virtuales absolutamente inexistentes–, realizado durante la primera semana de este mes de diciembre, los resultados no pueden ser más preocupantes: 71,3% de los encuestados piensa que la AN no logró los objetivos planteados y cuestiona su credibilidad, en cuanto a Henry Ramos Allup, su popularidad se ubicó en los últimos lugares (en el hipotético de que  las elecciones presidenciales se realizaran en este momento) y cayó  de penúltimo con apenas 3,5%, seguido por Henry Falcón con 3,1. Los resultados de esos estudios arrojan en el primer lugar a Leopoldo López, con  22,0 de las preferencias, seguido por Capriles Radonski con 9,5 y María Corina Machado, quien a pesar del victimismo rencoroso en filas masculinas de alguna dirigencia opositora con altos niveles de misoginia, logra un tercer lugar de popularidad con 9,0, gracias a la fuerza y coraje con la que viene capitalizando  el descontento. 2017 será como dicen mucho peor, y no ya por la crisis, sino porque estaremos más entrenados en la sobrevivencia y la humillación. En esta Navidad solo nos queda brindar por los buenos días del pasado y por los sueños imposibles. Seguir vivos es nuestra victoria. Regresaré en enero…

 

@AliasMalula

El Nacional

Dirigencia suicida, por Marianella Salazar

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Para celebrar el primer aniversario de la aplastante derrota del chavismo el 6-D de 2015, el régimen narco-chavista y sus patéticos aliados en la oposición (Timoteo & Co.) armaron un tinglado vil conocido como el Pacto de Punta Cana, derivando en una indeseable Mesa de Diálogo, y terminando así con la posibilidad cierta de un cambio político pacífico y democrático este mismo año, como prometieron falsamente y no se cansaron de vociferar los “conspicuos” voceros de la MUD a quienes sufrimos la pesadilla de un país en ruinas y en estado de guerra. Más valieron los egos desmedidos, los guisos rojos y de todos los colores dentro de alcaldías y gobernaciones, y la promesa de una incierta campaña electoral en 2018, para dar tiempo a posicionar candidaturas presidenciales y satisfacer aspiraciones personales largamente insatisfechas.

Hasta nuevo aviso, el nefasto suspiro del poder sigue en manos de los tiranos cubanos, uno vivo y otro muerto. La euforia que siguió a la contundente elección de diputados hace un año se fue desvaneciendo y transmutando en desesperanza.

Es imperdonable la pérdida de este año legislativo, el primero con el control absoluto de la Asamblea Nacional en 17 años de férreo dominio chavista. No solo fueron incapaces de nombrar a los rectores vencidos del CNE, ni de destituir al fraudulento e ilegal nombramiento de los magistrados exprés del TSJ, sino que perdieron todas la oportunidades para propiciar una salida impecable y constitucional de la dictadura cubana que gobierna por persona interpuesta a través de Nicolás Maduro, quien no tiene partida de nacimiento venezolana y ha sido acusado de ser colombiano, otro motivo para destituirlo de inmediato de la Presidencia, pero en la directiva de la AN se hacen los locos. Tampoco han condenado en plenaria los acuerdos que permitieron la entrega ignominiosa de nuestra soberanía a Cuba, la traición que significa los 150.000 barriles diarios que los depredadores cubanos reciben gratis a costa del hambre de los venezolanos.

La AN en voz de su presidente no ha hecho más que vociferar, confrontar, amenazar y anunciar que va a anunciar, y al final, un año después de la más importante victoria electoral de la oposición estamos mucho peor que antes, con más presos políticos, el país quebrado y colapsado, y con el desconcierto que produce una dirigencia opositora egoísta, miope, torpe y traicionera.

Mientras el G3 de la MUD –PJ, AD y UNT– sigue embarrándose más en su proyecto político para el 2018, el país colapsa entre un dólar que supera la obscena cifra de 4.000 bolívares, mientras un grupo de enchufados reciben divisas a 10 bolívares para importar alimentos, que es uno de los guisos más codiciados en la nomenclatura chavista, después del narcotráfico y el narcolavado, insignias inconfundibles del socialismo del siglo XXI.

Como lo hiciera en 2013, Nicolás Maduro pretende paliar el profundo rechazo a su gestión propiciando otros dakazos que intenten distraer los estómagos vacíos con televisores y ropa a precios de ganga, pero en esta oportunidad el colapso se le fue de las manos y no puede controlar el dólar paralelo, convertido en marcador de la paupérrima economía de importación.

La desgracia cubano-chavista se mantendrá vigente todavía, aun a costa de la hecatombe nacional, gracias a un país inmovilizado a consecuencia de una dirigencia suicida, obnubilada de poder, que será juzgada como colaboracionista cuando recuperemos la libertad y la democracia.

Existe un país que reclama ser reivindicado, el esperado cambio vendrá, hay gente trabajando para eso. Y no están en el G3 de la MUD.

@AliasMalula

El Nacional

 

Más críticas que aplausos para la oposición a un año del 6D

Oposición es mayoría en la Asamblea Nacional

 

Un año ha transcurrido desde que la oposición obtuviera su primera victoria contundente en las urnas en una era dominada prácticamente por el chavismo; el pasado 6 de diciembre los votantes se volcaron a respaldar la alternativa democrática en los comicios para escoger a los diputados de la Asamblea Nacional.

De los 167 escaños disponibles, la MUD conquistó 112, lo que le otorgaba en teoría mayoría calificada para legislar, condición que fue anulada posteriormente a raíz de la desincorporación de tres parlamentarios indígenas en Amazonas, producto de un presunto fraude denunciado por el oficialismo. Una jugada del madurismo en coordinación con el TSJ para desarticular la fuerza del cambio.

Desde entonces, los contrarios al régimen han estado dando tumbos, entre desacatos, asaltos al hemiciclo por parte de afectos a los rojos, concentraciones en las calles, intento de juicio político al Presidente de la República y marcha al Palacio de Miraflores, así como mesas de diálogos con la intervención de la iglesia católica y expresidentes iberoamericanos. Una verdadera montaña rusa de emociones donde el simpatizante opositor ha estado montado y que no necesariamente se ha traducido en los resultados esperados.

¿Cuál es balance real de la oposición luego de un año de haber demostrado que son mayoría? ¿Es tan negativo como algunos de sus adversarios lo perciben? Enemigos incluso dentro de la misma coalición antichavista o ¿Hay algo que se pueda rescatar?

Son interrogantes muy generales, complicadas de responder en vista de un escenario que podría calentarse esta semana con el virtual levantamiento de la oposición de la mesa de diálogo por el incumplimiento de ciertos acuerdos, eso aderezado por la creciente conflictividad social, la inflación, la escasez de alimentos y medicinas, inseguridad, violaciones a los derechos fundamentales y el constante verbo hiriente de Nicolás Maduro.

Para el analista político Oswaldo Ramírez, el pasado 6 de diciembre, la oposición obtuvo la legitimidad electoral que nunca antes había demostrado, apalancada en una narrativa de cambio, pero no pudo ejecutarla, debido a que la neutralizaron por la vía judicial. Como dicen en el argot beisbolístico, un strike que estaba cantado.

”Quedó en el limbo, a pesar de que las Comisiones de la Asamblea Nacional trabajen arduamente, no ha habido trofeos, no ha habido resultados tangibles”.

El director de ORC Consultores sentenció que no ha existido una ruta clara, especialmente en los meses más recientes donde ha habido voces disidentes en el mismo seno de la oposición, con demostraciones claras como las de Voluntad Popular y Vente Venezuela y su negativa de respaldar la opción de diálogo.

“La oposición ha tenido más aciertos que desaciertos”, aseveró el miembro de Marea Socialista, Nicmer Evans. “Tienen que asumir una forma correcta de liderazgo. Llegaron al poder por voto castigo y se han tratado de atribuir una militancia que no le corresponde”.

A juicio de Ramírez en el último mes se han producido una serie de errores comunicacionales y estratégicos.

Entre ellos podrían contarse los acuerdos suscritos en la segunda jornada de trabajo del diálogo donde se reconoció en una primera instancia la supuesta existencia de un sabotaje a la economía y se denominó como “personas detenidas” a los presos políticos.

Además se negoció o pospuso un elemento vital. “La herramienta de la presión popular parece que la entregaste en el diálogo. El opositor siente que la MUD no ha generado la presión de calle suficiente”.

Según el profesor universitario, el diálogo  tiene un rechazo de 70 % entre los contrarios al chavismo-madurismo.

Para Evans hay dos tipos de acercamiento entre gobierno y oposición. “Hay el diálogo público, el del show estilo novelas de RCTV -ahora Tves- y el subyacente, el que no está a la vista de todos y en ese podría estar algún tipo de pacto para que Maduro llegue al 2019”.

“Prefiero pensar que han habido negociaciones, que imaginar que la oposición fue como un manso corderito al diálogo”, agregó.

También se percibe en el seno opositor que no hay un interés genuino por resolver los problemas álgidos del venezolano, sino de mantener o conquistar parcelas de poder.

“Pareciera como que la oposición ha contribuido igualmente en el desasosiego del país, hay una falta de visión de cómo marcar el rumbo. Por eso cada grupo en el seno adverso a Maduro termina halando para su lado”, puntualizó Ramírez.

“La  oposición no ofrece un proyecto, solo cambiar al gobierno. Hay que comprometerse y generar confianza”, completó Evans.

“La MUD tiene que ser más transparente y no con esto coincido con María Corina Machado y Voluntad Popular. Hay una diferencia entre la oposición de la MUD y el resto, yo por ejemplo pertenezco a una de izquierda”, puntualizó.

Para el director de Visor 360 Consultores no todo ha sido malo en este primer año de la oposición. “Si hay aspectos positivos, los avances que se han hecho en casos de corrupción en las Comisiones, el pronunciamiento sobre el problema con el arco minero, que hayan vuelto los medios de comunicación a la AN”.

¿Lo realmente malo? “El simbolismo de Ramos Allup bajando las figuras de Chávez de la AN y la proclamación de los diputados de Amazonas han costado. Fue un error incorporar a los parlamentarios indígenas. Además vendieron el RR como un instrumento no para defender los derechos de la gente, sino para llegar Miraflores”

Una opción interesante, propone Evans, sería ampliar el abanico opositor, una alternativa que ni siquiera el parcializado Consejo Nacional Electoral ha querido hacer con la inscripción de nuevas tarjetas en el padrón. “Hay que ofrecer un panorama  más variopinto. El sistema se va a seguir caracterizando por tener dos tarjetas grandes y eso contribuye  más a la polarización”.

Analizó el politólogo de tendencia chavista que pese a los tropiezos que han tenido y a que están apegados a un modelo arcaico, la oposición aún podría gozar de resultados favorables en unas eventuales elecciones.

“Tanto el gobierno como la oposición tienen una postura stalinista, pero el 6D podría haber sido su última victoria electoral. La MUD en el gobierno no duraría seis meses”.

No obstante, primero tienen que efectuarse unos comicios, sendero que el gobierno no ha querido transitar este año con la paralización del referendo revocatorio a través de tribunales en la provincia.

En la unión está la fuerza 

“Si hay elecciones, la oposición tiene una alta probabilidad de éxito, siempre y cuando actúen como una coalición electoral”, expuso Ramírez.

El profesor universitario sentenció que la clave está en la participación, mayor abstinencia podría favorecer al madurismo, porque así podrían conquistar más espacios.

“Hay un 90 % que quiere cambio, 72 %  desea salir de Maduro por la vía constitucional”, dijo Ramírez citando el más reciente estudio de ORC Consultores efectuado en septiembre.

“85 % está a favor de revocar. Hay un 65 % que apoya a la oposición y un 50 % a la MUD, por otro lado el respaldo al PSUV está por el orden de un 27 %”.

Aseveró el consultor político que el espaldarazo a Maduro ha estado estancado en un 22 %, pero podría seguir bajando y llegar a 16.

Pero mientras el presidente cae en popularidad, otra figura ha ido ascendiendo dentro del chavismo. “Diosdado se ha movido como líder, tiene un 20 % de aceptación dentro de los votantes oficialistas”, dijo el consultor.

De producirse unos comicios regionales en el corto plazo. “La oposición ganaría 17 de 24 gobernaciones con relativa facilidad”, enfatizó el politólogo.

“El problema es que el gobierno no está dispuesto a medirse”.

Dentro de la oposición Leopoldo López sigue siendo (desde la cárcel) la opción número uno para los opositores, seguido de Henrique Capriles Radonski, Henry Ramos Allup y Henry Falcón.

“López representa una amenaza para el gobierno, Capriles fue el gran promotor del revocatorio que no se dio”.

Para este segundo año en el poder, la oposición tiene tres opciones, según Ramírez. “La primera es reconectarse con la gente, rearticular el sentir social, conquistar espacios, la segunda es la división, podría haber más persecución política a la disidencia y la tercera es el caos, el tsunami de la crisis le pasa por encima a la oposición y por ende a todos”.

Este martes, un levantamiento de la mesa de diálogo por parte de la oposición podría marcar el devenir de lo que resta del año o tal vez el pulso en lo que le queda de mandato del chavismo. Las cartas parece que no se han barajado ni repartido, la partida más importante está por jugarse o quizás haya forfeit. Nadie tiene una bola de cristal y si existiera no pudiese comprarse en bolívares.  

Runrunes también recogió el pulso de la gente en la calle.

 

Presos políticos inician huelga de hambre ante incumplimiento de acuerdos en la mesa de diálogo

presospoliticos

 

A través de un comunicado, el Movimiento Liberación ULA informó que al menos 14 presos políticos, recluidos en el Sebin Helicoide, iniciaron el domingo 4 de noviembre de 2016 una huelga de hambre indefinida. A continuación, el comunicado:

COMUNICADO DE LA LIBERTAD

Los prisioneros políticos en el SEBIN-HELICOIDE a la opinión pública nacional e internacional

Hoy 4 de diciembre de 2016, a las 5 pm, hora de Venezuela; como consecuencia del incumplimiento por parte del régimen a los acuerdos que aceptaron en la Mesa de Diálogo, como lo fue la libertad de los presos políticos, canal humanitario y elecciones que es un derecho constitucional el poder elegir y basados en la inocencia, en nuestros principios democráticos y en el compromiso con la libertad de Venezuela tomando en cuenta el deterioro de la salud que padecemos la mayoría de los que aquí estamos prisioneros, afirmados en nuestra fe, en la dignidad de todo ser humano y la de nuestros familiares; hemos decidido iniciar una huelga de hambre indefinida.

Nuestra huelga de hambre ha surgido como una respuesta al llamado nacional de una navidad sin presos políticos.

Se acuerda también pedir la mediación de la Santa Sede a través de la persona del Nuncio Apostólico.

Hacemos un llamado urgente a todos los compañeros y compañeras de las diferentes organizaciones políticas, así como al movimiento estudiantil y al pueblo Venezolano a solidarizarse con esta jornada de lucha.

Afirmamos que aun prisioneros mantenemos intactos nuestros derechos ciudadanos y haciendo uso de la Constitución, como nuestra única arma, les aseguramos que mantendremos hasta las últimas consecuencias la huelga de hambre.

Como Venezolanos reafirmamos nuestra exigencia:

LA LIBERTAD PLENA DE TODOS LOS PRISIONEROS POLITICOS DE VENEZUELA

Nuestro credo es y sera la creación de una nación genuinamente democrática, por ello fuimos hechos prisioneros y por ello estamos dispuestos a dar nuestras vidas.

Le decimos a nuestros compañeros Prisioneros Políticos que están en otras cárceles que se sumen y juntos conquistemos la libertad de Venezuela.

Atte: Los abajo firmantes

Diputado Gilberto Sojo

Diputado Renzo Prieto

Danny Abreu

Andrea Gonzalez

Betty Grossi

Maria Pérez

Josman Paredes

Victor Hugas

Gregori Sanabria

Ronny Navarro

Jeimi Varela

Venus Soleil Medina Ferrer

Angel Contreras

Villca Fernández

Con el diálogo hemos topado (y III), por Armando Durán

dialogo-op

 

Este 30 de noviembre, mientras los representantes del gobierno y la oposición se disponían a celebrar su primera reunión, uno tenía la impresión de estar contemplando un espectáculo teatral chocante. Sobre todo, porque cuando estaba a punto de iniciarse el encuentro, Nicolás Maduro se incorporó al grupo por sorpresa, sonriente y feliz, todos juntos y casi revueltos, como si la Asamblea Nacional, dentro de dos días, no fuera a enjuiciarlo por haber dado un golpe de Estado y como si para el jueves 3 de noviembre no estuviera programada la madre de todas las marchas, en esa ocasión hasta el mismísimo palacio de Miraflores, para entregarle personalmente a Maduro su carta de despido.

¿Qué había pasado para que tras unos pocos días de tremendismo verbal la dirigencia política de la oposición recuperara abruptamente las maneras y modos de la buena conducta burguesa que hasta la rueda de prensa del viernes 20 de octubre había regulado las relaciones de la oposición con el régimen? Peor aún, ¿a qué acuerdos secretos se había llegado ese domingo y el fin de semana siguiente para que Carlos Ocariz, ahora portavoz de la alianza opositora, leyera la noche del sábado 12 de noviembre un comunicado en el que uno y otro bando expresaban su coincidencia en torno a puntos tan inadmisibles como la existencia de una guerra económica contra el régimen y contra Venezuela, el desacato continuo de la Asamblea Nacional a las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, el reconocimiento de que en efecto la oposición había hecho fraude en la elección del 6-D en el estado Amazonas y la inaudita adopción del término “personas detenidas” para identificar a quienes sin ninguna discusión son pura y simplemente presos políticos?

El último punto de esta nueva y desoladora rectificación de la radical estrategia opositora adoptada 10 días antes fue cancelar el juicio político a Maduro y la marcha  del 3 de noviembre, al parecer, a solicitud tanto de Claudio María Celli, nuevo representante papal, como de Thomas Shannon. Poco le importó a la dirigencia de la MUD que pocas horas después de la primera reunión, Maduro le advirtiera al país que “ni con votos ni con balas me sacan más nunca de Miraflores” y que de paso le recomendara al pueblo opositor entender que “la revolución es irreversible”.

Sólo el padre jesuita José Virtuoso, rector de la Universidad Católica Andrés Bello, marcó distancia del Vaticano y de la dirigencia opositora que se había reunido dócilmente con los representantes del gobierno, al calificar estas palabras de Maduro como “una aberración política”. Shannon, a su vez, declaró antes de marcharse de Venezuela que el diálogo que auspiciaban el Vaticano y Unasur “es la última y mejor oportunidad” de lograr una salida pacífica a la crisis. Si no se logra, sostuvo, la situación venezolana puede hacerse “impredecible y peligrosa”. Por su parte, monseñor Celli afirmó que “si fracasa el diálogo, el camino podría ser el de la sangre”. La misma posición que asumió la Conferencia Episcopal al plantear un viejo dilema diseñado por los estrategas políticos del régimen después del 11 de abril: o la oposición acepta convivir en paz con el gobierno, o en Venezuela “habrá guerra civil”. Como si en verdad fuera posible una confrontación bélica entre un pueblo indefenso sin remedio, y un ejército entrenado y equipado para la guerra.

¿Qué ocurrirá esta semana? Varias decisiones me parecen inevitables. Por una parte, Voluntad Popular y Vente tendrán que definir su posición y su estrategia dentro de la MUD. Por la otra, dirigentes como Henry Ramos Allup y Henrique Capriles, quienes han perdido buena parte de su capital político en una mesa que a fin de cuentas, a cambio de la libertad de algunos rehenes, sólo ha servido para oxigenar a un régimen que agonizaba, sin la menor duda, irremediablemente, también puede que protagonicen nueva confrontaciones internas en la MUD. Mientras tanto, acosados por las consecuencias más despiadadas de la escasez y la hiperinflación, de nuevo perdido el rumbo político, crecerá el malestar y la impaciencia de los ciudadanos, que exigen, con toda la razón del mundo, y ya sin demasiadas contemplaciones, una solución global a la crisis, a muy corto plazo. ¿Al costo que sea?

 

@aduran111

El Nacional