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Cómo se vive luego de ser voluntario en los sismos del 24J

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Luego del doble terremoto del 24 de junio, cientos de individuos dejaron sus actividades cotidianas para sumarse a la respuesta. Cargaron alimentos y medicamentos, recorrieron las zonas afectadas, acompañaron a familias y atendieron necesidades mientras la emergencia seguía abierta. Semanas después, algunos regresaron a sus trabajos y rutinas; otros todavía mantienen vínculos con las comunidades afectadas.

Voluntarios que participaron en estas labores contaron a Runrun.es cómo vivieron aquellos días, qué cambió en sus vidas después de ponerse al servicio de otros y por qué, aunque la emergencia dejó de ocupar el centro de atención de muchos, para ellos todavía no ha terminado.

De una pregunta a un equipo de más de 100 voluntarios

Betzabet Pérez, de 29 años, trabaja como coordinadora de formación pastoral en el Instituto Radiofónico Fe y Alegría. Estudió Teología y mantiene su trabajo vinculado con proyectos educativos. 

Pérez, quien actuó inicialmente como voluntaria independiente, comenzó a movilizar ayuda hacia las zonas afectadas por los terremotos del 24 de junio. Lo que empezó con unas pocas personas fue creciendo rápidamente. “¿Qué hacemos?” dejó de ser una pregunta entre amigos y se convirtió en el punto de partida para organizar una red de voluntarios.

A los dos días, el equipo ya superaba las 100 personas. Pérez comenzó entonces a asumir una tarea distinta: coordinar. Había que determinar qué se necesitaba, qué podía conseguirse y cómo hacer llegar los insumos hasta quienes los requerían. La respuesta crecía al mismo tiempo que las necesidades y exigía confiar en personas que, en muchos casos, ni siquiera se conocían.

Esa confianza entre desconocidos es uno de los aspectos que más recuerda. La emergencia consiguió que personas sin vínculos previos se organizaran alrededor de una misma tarea y que incluso aparecieran ayudas inesperadas. Mientras unos conseguían insumos, otros los trasladaban, armaban kits o se encargaban de distribuirlos.

El ritmo terminó pasando factura. Pérez cuenta que durante las primeras tres semanas prácticamente no durmió. Las jornadas de distribución terminaban con el cuerpo agotado y el regreso a casa apenas significaba una pausa antes de volver a empezar. El cansancio se acumulaba mientras la necesidad de mantener la ayuda no desaparecía.

Con el tiempo, cada voluntario comenzó a regresar a su rutina. Pérez también tuvo que hacerlo, pero la vuelta a la normalidad no significó que aquella experiencia quedara atrás. Después de haber coordinado a más de un centenar de personas y haber pasado semanas sosteniendo la respuesta, todavía piensa en regresar.

Porque para ella la ayuda no terminó exactamente cuando los equipos dejaron de moverse. La pregunta de aquella noche encontró una respuesta en la acción, pero también dejó una inquietud: volver.

Erinson Bustamante, psicólogo y cofundador de PsicoEscena, una iniciativa que combina herramientas de la psicología, la expresión teatral y espacios de acompañamiento emocional, también fue llamado para sumarse a la atención de la emergencia en La Guaira. 

Su experiencia le permitió observar de cerca cómo la emergencia también impactaba a quienes llegaron para ayudar. La exposición al dolor, la incertidumbre y la destrucción no desaparecía para quien estaba del otro lado de la respuesta. “Hay un tema de conexión humana que es inevitable y que afecta. Todo realmente ha cambiado para algunas personas y allí hay mucha indefensión, pero justamente por una sensación real y natural de inseguridad, de desprotección y de abandono”.

Aunque salió del terreno después de casi tres días, Bustamante no se desvinculó de la emergencia. Desde entonces ha continuado acompañando procesos de apoyo emocional en línea, una forma distinta de permanecer cerca de quienes siguen lidiando con las consecuencias del terremoto.

 “Hay gente que nos necesita porque hay una ausencia del Estado”

Mariandreina Montilla, de 29 años, integrante de Voto Joven y de la Alianza de Mujeres Políticas, ya contaba con una amplia red de voluntarios cuando ocurrió el doble terremoto del 24 de junio. Esa red se convirtió en una herramienta para canalizar la ayuda durante las primeras horas de la emergencia, cuando las solicitudes comenzaron a llegar desde distintos puntos y todavía era difícil dimensionar todo lo que hacía falta.

Las primeras 72 horas fueron especialmente complejas. Montilla tuvo que intentar sostener su vida personal al mismo tiempo que respondía a los mensajes y coordinaba a quienes querían colaborar con las personas afectadas. Desde el primer día estuvo activa, aunque durante las primeras horas no pudo movilizarse físicamente hasta las zonas afectadas. Su papel fue otro: articular, conectar y conseguir que la ayuda encontrara un camino.

“Me tocó ser un puente”, resume al describir aquellas jornadas.

La coordinación la llevó a integrarse con otras compañeras. Entre llamadas y mensajes, organizó, contactó, acomodó y volvió a coordinar. La red de voluntarios permitió que distintas necesidades fueran atendidas mientras ella funcionaba como enlace entre quienes pedían ayuda y quienes la podrían ofrecer. 

Pero en medio de ese ejercicio ocurrió algo más. Al revisar las necesidades que llegaban, Montilla comenzó a observar la emergencia desde una perspectiva de género. Las prioridades no eran iguales para todas las personas y esa mirada terminó incorporándose a la forma en que ella y otras mujeres organizaron la respuesta.

La experiencia también modificó su percepción sobre la duración de la emergencia. Montilla comprendió que las consecuencias del doble terremoto no desaparecerían después de los primeros días ni cuando dejara de ocupar los titulares. “Esto iba a ser una realidad que atravesaría a la gente por un par de años al menos”, entendió.

Por eso, para ella, la respuesta no podía limitarse a las primeras horas. Había que sostener las redes creadas durante la emergencia y mantener la capacidad de ayudar cuando las necesidades fueran cambiando.

En esa continuidad encontró también una explicación para el papel que asumieron los voluntarios. “Hay gente que nos necesita porque hay una ausencia del Estado”, afirma. Y frente a esa ausencia, su apuesta está en la organización comunitaria: “Nosotras y nosotros nos podemos ayudar, aunque pueda ser agotador”.

Juan Vega, médico cirujano y voluntario de la Cruz Roja Venezolana, subraya que el esfuerzo de una emergencia no afecta de la misma manera a alguien acostumbrado a trabajar en rescates que a una persona que se incorpora por primera vez como voluntaria independiente. La exposición al esfuerzo físico, el calor, la falta de descanso y la tensión puede generar consecuencias que no necesariamente aparecen durante la jornada.

“Todo eso puede traer consecuencias si el cuerpo no está acostumbrado, y más si nunca has estado en zonas o situaciones de rescate. La diferencia también está en la preparación: quienes tienen experiencia en este tipo de escenarios conocen mejor sus límites y las exigencias que enfrentarán”, revela.

Vega recomienda que quienes participaron en jornadas de este tipo mantengan controles y exámenes regulares, incluso después de regresar a su rutina. “El cuerpo reacciona al tiempo, no en el momento”, advierte, porque la adrenalina propia de una emergencia puede hacer que el desgaste pase inadvertido mientras la persona todavía está concentrada en ayudar.

La solidaridad también alcanza a quienes ayudan

Desde Acción Solidaria, Kenny Antor, de 33 años, acompañó la respuesta al doble terremoto del 24 de junio en coordinación con el Grupo de Rescate Metropolitano de Caracas (GREMCA), una organización de rescatistas con más de 40 años de experiencia. Mientras los equipos de rescate se desplegaban en las zonas afectadas, Acción Solidaria puso a disposición sus capacidades para respaldarlos: levantó recursos, habilitó un centro de acopio y gestionó donaciones de medicamentos e insumos.

Pero al mirar de cerca a quienes estaban en primera línea, Antor encontró algo que suele quedar fuera de las imágenes de una emergencia: el cansancio.

“Lo natural es el agotamiento”, dice. Los integrantes de GREMCA llegaron a turnarse cada 12 horas para rotar los equipos que participaban en la excavación y remoción de escombros. El esfuerzo físico era apenas una parte del desgaste. También estaba la carga de enfrentarse, durante horas, a la posibilidad de encontrar a alguien con vida y tener que aceptar que no siempre llegarían a tiempo.

Antor recuerda el relato de una rescatista que detectó que una persona seguía viva entre los escombros. El equipo trabajó para llegar hasta ella, pero cuando finalmente logró acceder al lugar, ya había fallecido.

“Hay un tema de conexión humana que es inevitable”, explica. La preparación y experiencia de los rescatistas no impiden que situaciones como esa tengan un impacto emocional. Detrás del uniforme y de la capacitación hay personas que deben procesar lo que encuentran mientras continúan trabajando.

Las primeras dos semanas fueron especialmente tensas. A la exigencia física se sumaron el estrés, la preocupación, la incertidumbre y la conmoción de comenzar a dimensionar la magnitud del desastre. Ese impacto tampoco se limitó a quienes removían escombros. Los equipos que trabajaban desde los centros de acopio y coordinaban la ayuda también acumularon cansancio.

Por eso Antor retoma una pregunta que Acción Solidaria ya había planteado en investigaciones anteriores: “¿Quién cuida a los cuidadores?”.

La respuesta, en este caso, también estuvo en la propia red de solidaridad. Personas que se acercaron a donar, colaborar y acompañar terminaron sosteniendo no solo a quienes habían sido afectados por el terremoto, sino también a quienes llevaban días trabajando para responder a sus necesidades. Ese acompañamiento continúa mientras algunos voluntarios y organizaciones siguen pendientes de la emergencia.

Para él, además, ayudar no significó necesariamente estar en primera línea. La vocación de servicio llevó a muchas personas hacia La Guaira, pero la respuesta también exigía reconocer qué podía hacer cada organización y dónde podía ser más útil.

“¿Cuál es nuestro rol en este proceso? ¿Qué sabemos hacer, qué hacemos bien y qué podemos hacer?”, fueron las preguntas que se plantearon en Acción Solidaria. La organización decidió concentrarse en lo que sabía hacer: levantar recursos, identificar necesidades de centros de salud y hospitales y canalizar medicamentos, alimentos, kits de higiene e insumos hacia las organizaciones que sí estaban desplegadas en el terreno.

En menos de tres días, lograron habilitar un almacén con más de 60 paletas y unas 30 toneladas de insumos. La operación continuó cuando comenzó a disminuir la presencia de organizaciones en las zonas afectadas.

La situación no terminó cuando dejaron de aparecer imágenes de rescates. “Esto no se acaba con una semana después del terremoto”, cuenta Antor. Las necesidades permanecerán durante años y la reconstrucción será lenta, por lo que la respuesta tendrá que sostenerse más allá de la primera etapa.

Cuando el cuerpo vuelve, pero la mente se queda

Emmanuel Briceño, de 25 años, activista comunitario y director ejecutivo de Caracas Construye Soluciones, regresó a Caracas después de continuar en La Guaira con censos casa a casa y la entrega focalizada de insumos. Semanas después de los sismos, encontró una emergencia distinta: menos visible, pero todavía presente en las comunidades.

“La emergencia no termina cuando se van los reflectores; apenas comienza la verdadera prueba de resistencia humana”, cuenta. Durante una jornada de distribución, el calor, el cansancio acumulado y la presión de administrar recursos limitados le hicieron reconocer que quienes ayudan también están expuestos a las mismas condiciones que quienes atienden.

“No eres una máquina; eres solo un ser humano intentando sostener a otros seres humanos mientras el suelo bajo tus pies también tiembla”, recuerda.

El regreso tampoco significó desconectarse. Ya en Caracas, Briceño describe una transición abrupta entre la adrenalina del terreno y la tranquilidad de su casa: “El cuerpo apaga el modo emergencia, pero la mente se queda allá”. Para él, esa permanencia es parte de lo que significa continuar siendo voluntario cuando el furor de las primeras semanas se ha desvanecido.

Susana Raffalli, asesora de Cáritas Venezuela y especialista en gestión de emergencias, coloca esa experiencia dentro de una premisa que suele olvidarse cuando se habla de respuesta humanitaria: “La persona que se moviliza para ayudar también forma parte de la respuesta humanitaria y, por tanto, necesita ser cuidada: no podemos pedirle que sostenga una emergencia durante días y después asumir que, cuando sale del terreno, ya no necesita acompañamiento”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El Mañanero del 20 de agosto: Preso político fue detenido cuatro días después de ser excarcelado

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¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este jueves, 20 de agosto, ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo café.

El primer sorbo

Sixto José Salamanca fue detenido solo cuatro días después de haber sido excarcelado de El Rodeo III, de acuerdo a organizaciones defensoras de derechos humanos en Venezuela.

Familiares de Salamanca informaron que la nueva aprehensión ocurrió en un punto de control de Cúpira, estado Miranda, pasadas las 12:00 del mediodía, cuando se desplazaba junto a su esposa en transporte público.

Recién salido del horno: otras noticias

Venezuela fue el segundo país con más deportaciones en EEUU durante junio

PUD suma 105 excarcelaciones desde el 14 de agosto mientras ONG avanzan en la verificación de casos

Fallas en los suelos y drenajes aumentan la vulnerabilidad de Caracas ante las lluvias

Industria venezolana pierde 44 % de sus horas por apagones

Empresas Polar extiende su apoyo tras los sismos

Colombia y Venezuela tendrán una relación tutelada 

Dólar/Euro BCV

La cita

“nosotros nunca hemos podido verificar las cantidades de presos políticos que son anunciadas de forma oficial. Siempre hay una enorme brecha entre el anuncio y la realidad que nosotros logramos constatar”, Martha Tineo, directora de la ong Justicia, Encuentro y Perdón

Lo que rompe en redes

El Saime informó que no hace falta llevar una hoja impresa a sus sedes.

Azuquita pa’l café

El FC Barcelona presentó oficialmente este miércoles el fichaje de Rodrigo Hernández “Rodri”, reciente campeón mundial con España. 

La ñapa (recomendamos…)

Para el próximo jueves 27 de agosto está pautada el estreno de Coyote vs Acme.

Cuando estabilizar es desestabilizar

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Algo está latente, se siente en todos lados, algo más sistémico, pero sobre lo que poco se analiza.

Es un mar de fondo que viene desarrollándose en Venezuela desde hace mucho y que podría hacer saltar todo por los aires, al invocar una palabra que pocos quieren escuchar, particularmente en Washington: desestabilización.

No se le está prestando atención a algo que ya acumula demasiado malestar: un agudo deterioro del humor social. Esa energía social y política, que lleva quizás mucho tiempo contenida, podría generar profundas repercusiones para esta nueva etapa política venezolana.

De la epopeya al silencio

Luego de años con derrotas acumuladas, llegó el 28 de julio de 2024. Aquella epopeya —erróneamente llamada campaña—(1), liderada por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, movilizó a toda una sociedad sumida en una peculiar mezcla de esperanza y desesperación para reafirmar su voluntad democrática y, contra todo pronóstico oficial, produjo una extraordinaria liberación de energía cuyos resultados ya todos conocemos.

Esa aplastante victoria electoral fue pisoteada por un obsceno fraude y una masiva operación de terrorismo de Estado que sumió a la República en uno de los periodos más oscuros de nuestra historia contemporánea, con un trágico saldo de muerte, represión, exilio y migración. Los años 24 y 25 ahogaron ese grito de libertad proclamado en las urnas y mientras se hacía un pesado silencio. Un nuevo ciclo de acumulación de energía se inició. El 3 de enero, con la extracción de Maduro y su abrupta salida del poder, tras unos meses previos de tensión y articulación militar norteamericana, pudo haberse liberado. Pero no fue así.

Esa energía no se liberó a modo de júbilo. Hubo silencio y ninguna celebración pública. Muchos aguardaron pacientemente hasta la posterior alocución de Donald Trump en la que confirmó que ellos (los EE. UU.) “ahora estarían a cargo” y que el régimen, esta vez con Delcy Rodríguez como figura visible, seguiría. Se dio inicio así a lo que el mismo Marco Rubio denominó el periodo de la “estabilización”, con las subsiguientes fases de recuperación y transición sin un horizonte definido (2).

Esperanza y frustración

Sin embargo, la deposición de Maduro y la expectativa de que se abrieran finalmente las compuertas al tan ansiado cambio político y económico elevaron los niveles de esperanza a niveles estratosféricos: en febrero, según el estudio de ORC Consultores (3), el 81 % de los venezolanos aseguraron sentirse esperanzados con el futuro del país.

Después de varios meses, la efervescencia —y producto de los hechos o ausencia de los mismos— ha decaído. En otra encuesta de la misma firma realizada en junio (4) y previa a los terremotos, esa esperanza descendió a 65 %. Una cifra todavía alta, hay que decirlo, pero en descenso.

Otro dato que vale la pena sumar es el registrado por More Consulting (5) y preguntado de un modo distinto, pero igualmente interesante y pertinente a este análisis. La firma analiza el sentimiento de los encuestados con respecto a la situación política actual del país, utilizando los siguientes: confianza, satisfacción, tranquilidad, esperanza, miedo, rabia, frustración y preocupación.

En su más reciente estudio, realizado en julio (6), nos encontramos con un panorama turbulento: el sentimiento predominante es la preocupación con un 33 %, seguido de la frustración con un 23 % y la esperanza ubicada en un lejano tercer lugar con un 17 %.

En conjunto, los sentimientos negativos predominan con un 72 % frente a un 24% de los positivos (el resto no opinó). Esto es, la energía “negativa” es mayor que la positiva.

Lo verdaderamente relevante es apreciar cómo se han movido esos sentimientos.

La preocupación se ha mantenido estable entre abril de 2024 y julio de 2026, ocupando un 30 % (bajando levemente a 25 % entre marzo y abril de este año). Mientras tanto, y más importante, conviene observar la tendencia de la esperanza. En enero era de 38 % y alcanzó su cúspide en marzo con un 42 %, pero a partir de ahí el sentimiento no ha hecho más que decaer: de ese 42 % bajó a 32 % en junio y siguió bajando hasta ubicarse en el 17 % de julio anteriormente citado. Viene en caída libre. Como correlato, lo obvio: los niveles de frustración que estaban en 6 % (enero) casi se han cuadriplicado hasta el 23 % en julio. Esto no ha acontecido en el vacío, esta caída no ocurrió a pesar de la estabilización. Ocurrió gracias a ella. Más caldo de cultivo para la desestabilización.

Todo lo anterior, me indica la experiencia de los últimos 25 años, es el abono perfecto para incrementar a niveles dramáticos el malestar que por tanto tiempo se viene acumulando y que el aparente cambio avizorado en enero está defraudando las enormes expectativas generadas.

Hay un mar de fondo que se está removiendo. Mientras tanto arriba, en la superficie, hay un pasto seco que ante cualquier chispa puede encenderse. Venezuela es como un cuero seco, diría Antonio Guzmán Blanco, y en este momento, ese cuero está sumamente reseco. A punto de rasgarse. Y eso importa. Mucho.

El fallo de origen

La nueva etapa de la política venezolana iniciada en enero encierra una gran contradicción: estabilizar el país significó estabilizar el régimen encabezado por los Rodríguez. Y la gente no es tonta. Venezuela es hoy políticamente más inestable que hace unos meses. No haber establecido un horizonte claro para materializar el ansiado cambio y no proporcionar cuando menos una válvula de escape para liberar toda esa presión contenida ha profundizado el malestar y ha incrementado la desestabilización. El plan ha funcionado al revés.

Erróneamente se creyó desde Washington que impulsar un temprano cambio político sería provocar un nuevo Iraq o un nuevo Afganistán. Al parecer la CIA y la inteligencia norteamericana no valoraron adecuadamente las profundas diferencias culturales y religiosas de esas sociedades con la venezolana.

Y ante los temores de provocar una “guerra asimétrica” adelantada por los colectivos, el crimen organizado y grupos irregulares, la mejor demostración fue lo que ocurrió en la madrugada del propio 3 de enero: en apenas minutos se descabezó al liderazgo y no ocurrió mayor cosa. Alguien replicará y argumentará que fue producto de haber dejado a los mismos personajes en el poder. Yo creo que la fanfarronería de milicias y colectivos se reveló como la figura de un espantapájaros.

Estimar que la gente no reaccionará si le siguen cerrando las compuertas puede ser un terrible error de cálculo político e institucional.

Mientras las condiciones de vida desmejoran diariamente a una velocidad dramática, la depauperación avanza y la crisis de servicios públicos se agudiza, ese pasto seco puede incendiarse. Hay que sumarle otro agravante: los terremotos del 24 de junio ahora hacen todo más difícil.

Un blindaje insuficiente

Ante unas inmensas expectativas populares que han sido mal gestionadas, porque lo que se ha intentado privilegiar es el clima de inversiones, se podría decir que quizás se celebren algunos contratos que puedan estar blindados jurídicamente, pero todavía no se conoce una cláusula que los blinde ante reacciones sociales.

¿Ejemplos? Ocurrió en las navidades de 2016 frente a una devaluación y otras veces más en 2014, 2017 y 2019 por razones políticas. En todo ese tiempo, y en repetidas ocasiones, se privilegió a la mesa para desactivar a la calle, pero el conflicto siempre llamó a la puerta.

Esto no es un pronóstico de una explosión social, porque nadie tiene la menor idea sobre cuándo estas ocurren, pero sí es una mirada al pasado reciente y a la lectura de indicadores y de riesgos presentes. Solo basta ver cómo se han incrementado los niveles de conflictividad producto de la terrible situación del sistema eléctrico y los apagones. Y ahora, quizás, con la presencia en el terreno del “tutelaje”, pudiese operar un efecto inesperado: que la población se envalentone más a sabiendas de que el régimen no puede reprimir como lo hizo en el pasado.

Es el momento adecuado para que aquellos que toman las decisiones modifiquen un poco su esquema de análisis y vean que cosas como el retorno de Machado a Venezuela podrían ayudar a encauzar las expectativas y organizar a la mayoría de quienes desean un cambio político, contribuyendo así a la estabilización del país, algo que dista mucho de lo que han sido sus cálculos y acciones realizadas hasta el momento. Eso contribuiría a la liberalización política y a disminuir la frecuencia de las declaraciones llenas de hipocresía que hasta ahora hemos apreciado.

Quizás estas últimas horas desnudan la improvisación con la que desde un comienzo se ha manejado el conflicto venezolano o bien que la decisión de avanzar a marchas aceleradas, ahora sí, con la famosa “fase de transición” se explica, en parte, por todo este humor social. ¿Estamos ante un golpe de timón?

La válvula sigue cerrada

La coyuntura todavía está en desarrollo y conviene analizarla cautelosamente, observando el proceso con prudente escepticismo y dejando la ingenuidad a un lado. Los acuerdos que conocimos hace pocos días entre los actores políticos venezolanos —ambos tutelados— prometen continuar y pueden ser un paso en la dirección correcta hacia una genuina reinstitucionalización. Pero todavía es pronto y está por verse su ejecución y aplicación. La reforma judicial es condición necesaria, pero no suficiente. Mientras, la válvula de presión —la expresión popular a través del voto— sigue sin abrirse.

Y el problema, como siempre ocurre en la política, es el manejo de los tiempos.

Esto no es un llamado al pesimismo, a todos nos interesa y nos conviene que esto salga bien. Pero desatender las señales por ahora latentes que podrían devolvernos a momentos críticos es irresponsable.

Notas:

  • (1) En alguna otra ocasión, más oportuna, me referiré al proceso electoral de 2024 cuyo análisis merece un tratamiento especial.
  • (2) En otro momento me referiré a este “plan”, aunque en este escrito ya dejaré algunas pistas.
  • (3) Estudio Frequency 58 de ORC Consultores, realizado vía telefónica, entre el 4 y el 13 de febrero de 2026 a 1126 personas en todo el país con un +/- 2,5 % de error muestral estimado.
  • (4) Estudio Frequency 58 de ORC Consultores, realizado vía telefónica, entre el 8 y 16 de junio de 2026 a 1142 personas en todo el país con un +/- 2,6 % de error muestral estimado.
  • (5) Agradezco a su director Luis Vidal, por la autorización para divulgar estos resultados.
  • (6) Estudio julio MORE Consulting, realizado vía telefónica entre el 8 y 14 de julio de 2026 a 1000 personas con un +/- 3,5 % de error muestral.

Artículo publicado originalmente en la web descifrarelpoder.substack.com, el 18 de agosto de 2026.

@gedgard | © 2026 Edgard Gutiérrez | Consultor y estratega político

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Omar Zambrano cuestiona opacidad fiscal y falta de confianza en Venezuela

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La falta de transparencia sobre las cuentas públicas y la ausencia de acciones capaces de generar confianza fueron algunos de los principales cuestionamientos planteados por el economista Omar Zambrano durante el espacio EspacioRres “Venezuela y el reto fiscal”, realizado este 19 de agosto y moderado por Luis Ernesto Blanco, director editorial de Runrun.es.

Zambrano, CEO de ANOVA Policy Research, sostuvo que Venezuela enfrenta dificultades para generar ingresos mientras el Estado mantiene un nivel de gasto superior a sus recursos. A su juicio, esta dinámica, sumada a la incertidumbre cambiaria y la falta de información, dificulta establecer una ruta clara para la recuperación económica.

Un Estado sin información suficiente

Uno de los principales cuestionamientos del economista estuvo dirigido a la opacidad de las cuentas públicas. Señaló que Venezuela lleva años sin disponer de información suficiente sobre su presupuesto nacional y cuestionó que tampoco exista claridad sobre cuánto vende actualmente el país y cómo se utilizan esos recursos.

La falta de información adquiere mayor relevancia en un contexto de dificultades fiscales. Zambrano sostuvo que el Estado tiene problemas para obtener ingresos, pero continúa gastando por encima de lo que recibe. Según explicó, esa brecha contribuye a aumentar la cantidad de bolívares en circulación, presiona el mercado cambiario y termina incidiendo en la depreciación de la moneda.

A esta situación se suma, según el economista, una ciudadanía que busca desprenderse rápidamente de los bolívares ante la incertidumbre. El resultado es un escenario de mayor presión sobre el tipo de cambio y de fuga de capitales, mientras la política económica pierde capacidad para ofrecer previsibilidad.

La deuda marcará el rumbo

Para Zambrano, la reestructuración de la deuda venezolana será uno de los procesos más determinantes para el futuro económico. Consideró que el país debe reconocer cuáles obligaciones puede asumir y cuáles corresponden a deudas que no deberían ser reconocidas, pero insistió en que esa discusión debe formar parte de una estrategia nacional de recuperación.

El economista advirtió que las decisiones relacionadas con la deuda no pueden quedar desvinculadas de la capacidad real de pago del país. A su juicio, Venezuela necesita definir una ruta propia que permita recuperar sus capacidades económicas sin quedar sometida a decisiones externas sobre el valor de sus obligaciones.

También cuestionó la falta de inversión efectiva. Argumentó que, pese a las expectativas generadas a comienzos de año sobre un posible aumento de inversiones, estas no se han traducido en una movilización significativa de capital, incluso en el sector petrolero.

Terremotos agravaron las debilidades

La situación fiscal y productiva también debe analizarse a la luz de los terremotos del 24 de junio. Zambrano afirmó que Venezuela ya había perdido alrededor de 80 % de sus capacidades antes de enfrentar ese evento natural, por lo que sus consecuencias se incorporaron a una economía que ya presentaba importantes limitaciones.

En ese contexto, lamentó que el Estado no cuente con suficiente capacidad técnica para desplegar a las personas preparadas para atender a quienes resultaron afectados por los sismos. La crítica apunta no solo a la disponibilidad de recursos, sino también a la capacidad institucional para convertirlos en respuestas efectivas.

El especialista sostuvo que la recuperación requiere acciones concretas y no únicamente anuncios. La ausencia de resultados, dijo, termina alimentando el deterioro de las expectativas y limita la posibilidad de que el sector privado vuelva a comprometer recursos en el país.

El costo de no corregir

Zambrano advirtió que el problema trasciende las cifras fiscales del presente. “Si fracasa el equilibrio económico”, sostuvo, Venezuela estaría condenando a la generación actual y a dos generaciones más a vivir en condiciones de extrema precariedad.

El planteamiento resume el principal riesgo que identificó durante el espacio: mantener una política económica costosa e insostenible mientras persisten la opacidad, el déficit fiscal, la inflación y la incertidumbre puede convertir la recuperación en una expectativa cada vez más distante.

Durante la conversación, Blanco subrayó que el discurso oficial promete crecimiento mientras la inflación continúa siendo una emergencia permanente. Para Zambrano, superar esa contradicción exige recuperar la capacidad institucional, transparentar las cuentas públicas y ejecutar una política económica capaz de generar nuevamente confianza.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Venezuela fue el segundo país con más deportaciones en EEUU durante junio

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De acuerdo a un reporte de Trac Inmigration, Venezuela fue el segundo país con mayor número de deportaciones de Estados Unidos en el mes de junio con 10939, solo superado por México que contabilizó 15773.

Los venezolanos fueron en el segundo grupo más afectado por las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), que emitió 78882 órdenes de deportación en el sexto mes del año, 30% más que en mayo. 

De esa cantidad, seis países latinoamericanos ocuparon el 70% de las deportaciones, además de México y Venezuela figuraron Honduras (9686), Guatemala (8340) y Colombia (5255).

También figuraron ciudadanos de Nicaragua (4365) y El Salvador (3182), lo que suma aproximadamente 78,6% de todas las órdenes de deportación. 

De acuerdo al informe de Trac Inmigration, 68% de los inmigrantes que recibieron una orden de deportación en junio no estuvieron presentes cuando se celebró su caso ante un tribunal. 

El documento también expone que apenas el 1,9% de las personas cuyos procesos terminaron en junio obtuvo algún mecanismo de alivio legal. 

El estado que registró el mayor aumento de órdenes de deportación fue Illinois con 120%, seguido de Massachusetts con 79%, Nueva Jersey con 66%, Pensilvania con 66%, Texas con 66%, Colorado con 60%, Missouri con 54%, Nevada con 46%, Luisiana con 45%, Oregón con 43%, Nebraska con 38% y Carolina del Norte con 33%. 

 *El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

PUD suma 105 excarcelaciones desde el 14 de agosto mientras ONG avanzan en la verificación de casos

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La Plataforma Unitaria Democrática (PUD) contabilizó 105 excarcelaciones de presos políticos hasta el mediodía de este miércoles, 19 de agosto. La coalición opositora difundió un listado detallado de las personas excarceladas tras el anuncio que realizó gobierno encargado bajo tutela estadounidense el pasado 14 de agosto sobre la revisión de casos de 131 detenidos por motivos políticos.

Mediante una publicación hecha en redes sociales, la PUD exigió “procesos de liberación masivos, permanentes, expeditos, públicos y transparentes que garanticen la libertad de todos los presos políticos”. Además, la alianza opositora afirmó que “solo se necesita voluntad política” para lograr la libertad de todos los detenidos.

En el reporte, la PUD registró un total de 985 excarcelaciones desde el 8 de enero de 2026, aunque precisó que más de 455 ciudadanos continúan encarcelados por razones políticas.

Por su parte, las organizaciones de derechos humanos mantuvieron el seguimiento de las liberaciones y registraron balances distintos. El Foro Penal confirmó la excarcelación de 78 presos políticos en su reporte con corte al 16 de agosto, mientras que Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) informó el 17 de agosto que corroboró la salida de prisión de 83 personas, grupo que integraron 17 mujeres y 66 hombres. La entidad puntualizó en su boletín que 11 de los excarcelados no figuraban previamente en sus registros.

Coalición por los DDHH reportó la excarcelación de cinco militares

La Coalición por los Derechos Humanos y la Democracia reportó la excarcelación de cinco efectivos militares que permanecían la cárcel de Ramo Verde. La organización confirmó que la medida ocurrió el martes 18 de agosto bajo el otorgamiento de medidas cautelares sustitutivas.

En el listado, la Coalición incluyó al mayor César Alejandro Girón Contreras, a quien los cuerpos de seguridad detuvieron el 13 de abril de 2025. Girón permaneció en reclusión junto a su pareja, la sargento Milagros Molina, quien dio a luz en prisión antes de recibir su excarcelación en marzo de este año.

Según la organización, la medida benefició también al sargento mayor de tercera Johandri Aguilar, al sargento primero Jhorman Jiménez, al sargento segundo Jhonson Enrique García y al sargento segundo Edwin Noguera.

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Fallas en los suelos y drenajes aumentan la vulnerabilidad de Caracas ante las lluvias

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El paso de la Onda Tropical número 37 por la capital del país el pasado 15 de agosto dejó en evidencia, una vez más, la extrema fragilidad de la infraestructura urbana y los cauces de ríos o quebradas de Caracas ante eventos meteorológicos de esta intensidad: con fuertes lluvias en pocas horas y un volumen de agua que sobrepasó la capacidad de los drenajes en la ciudad.

Esta emergencia climática generó un incremento del nivel del cauce principal de la capital. El ingeniero hidráulico Diego Suárez, uno de los directores de la firma Ing. Luis Miguel Suárez Villar – Proyecto y Supervisión de Obras Hidráulicas, explicó el comportamiento del río durante la lluvia:

“La lluvia tan intensa (…) afectó a toda la cuenca del río Guaire y parte de sus afluentes. Se reporta que cayeron alrededor de 50 mm (que equivale a 50 litros por metro cuadrado de superficie), en unas pocas horas. Esto es mucha agua en poco tiempo”.

El ascenso en el flujo del río produjo un efecto de obstrucción en las alcantarillas a lo largo de toda la ciudad.

“Se reportó también que el río Guaire subió 3,5 metros en hora y media aproximadamente, por la zona del Recreo. Al subir el Guaire, tapa las descargas que drenan hacia él, generando problemas en la red de drenaje. En la zona de Bello Monte hubo un ligero desbordamiento. Petare, en el Barrio La Línea, se vio afectado”, precisó Suárez. 

Estragos en la ciudad

El desbordamiento ocasionado por la lluvia trajo consigo el fallecimiento de tres mujeres en el municipio Libertador durante el fin de semana. En la parroquia La Vega, sector Los Mangos, las adolescentes Dougleinys Gil, de 15 años, y Jonairys Maza, de 17 años, perdieron la vida por una corriente de agua mientras intentaban regresar a sus hogares. 

Habitantes de la zona señalan que en la parte alta de la comunidad existe una quebrada conectada a tuberías que, ante fuertes lluvias, se desborda e impacta a las viviendas situadas en las zonas de abajo.

El tercer caso ocurrió en la carretera vieja Caracas-Los Teques, en el sector El Peñón de la parroquia Macarao. En esta zona un peñasco de gran tamaño se desprendió e impactó contra una vivienda, provocando el fallecimiento de una mujer de 49 años. Por otro lado, en la parroquia Sucre se contabilizaron 30 inmuebles anegados, mientras que en el sector El Hueco de Petare el colapso de un muro dejó viviendas incomunicadas. 

A este panorama se le suma el derrumbe parcial de una estructura en el sector Carapita, parroquia Antímano. El comandante general del Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital, Pablo Palacios, informó que el incidente se debió a la inestabilidad de un terreno saturado por las lluvias y por el sismo ocurrido la madrugada del martes 18, los funcionarios evacuaron por prevención a los residentes de la vivienda y las cercanas a la misma.

Las continuas lluvias de esta onda tropical generó otros incidentes como la caída de un árbol sobre una casa en El Paraíso y la anegación vial del sector El Amparo en Catia. 

Drenajes colapsados y trabajos inconclusos

La vulnerabilidad vial de Caracas se evidencia ante las fallas de mantenimiento y obras públicas sin terminar. En la vía que conecta La Yaguara con El Junquito, específicamente a la altura del kilómetro 2, los ciudadanos denunciaron retrasos de hasta dos horas para movilizarse debido al deterioro en la calzada, la falta de alcantarillado y la acumulación recurrente de lodo y desperdicios posteriores a cada lluvia.

Los vecinos del sector señalaron que desde hace cuatro meses se iniciaron las labores de incorporación de tuberías que siguen inconclusas y esta situación ha empeorado por la colocación reciente de un asfaltado provisional que se corrió por el paso de las aguas. En el sitio, equipos de Hidrocapital tuvieron que ejecutar labores de remoción de escombros y lodo para restablecer el tránsito entre La Yaguara y el kilómetro 1. 

Familias en refugio y prevención

Estas precipitaciones agravaron las condiciones de vida de unas 115 familias provenientes de la estructura OPP10 de Santa Rosalía, quienes permanecen en refugios temporales por los terremotos del pasado 24 de junio. Denunciaron que los vientos y las lluvias fuertes destruyeron los toldos y anegaron los colchones en refugios improvisados como el ubicado en el bulevar Panteón, dejando a niños y adultos mayores a la intemperie. 

Ante el riesgo que presentan estos asentamientos provisionales durante la temporada de lluvias, el ingeniero Diego Suárez enfatizó la necesidad de reubicar a la población afectada en sitios más aptos para su estadía.

“Lo ideal es que las personas damnificadas estén en campamentos en zonas elevadas, con buen drenaje, alejados de taludes que drenen hacia ellos o en galpones acondicionados”, explicó el experto.

Finalmente, con respecto a las medidas estructurales de prevención para detener nuevas inundaciones en la ciudad, el especialista enfatizó el rol fundamental de la gestión urbana y la participación ciudadana. 

“En cuanto a los cauces naturales y canalizaciones, es necesario su mantenimiento periódico (limpieza), así como la toma de conciencia de no usarlos como botadero de basura, obstruyéndolos”, concluyó Suárez.

De acuerdo con información oficial, Protección Civil y el Cuerpo de Bomberos de Caracas mantienen el monitoreo operacional en quebradas, laderas y accesos viales ante la proyección de que nuevas ondas tropicales pasen sobre el país.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.


Industria venezolana pierde 44 % de sus horas por apagones

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La industria manufacturera venezolana crece, pero lo hace sobre una jornada laboral cada vez más difícil de sostener. Durante el segundo trimestre de 2026, Conindustria reveló que las empresas reportaron 214 horas sin suministro eléctrico de las 488 horas laborables del período, una interrupción que compromete buena parte del tiempo destinado a producir.

Las horas afectadas equivalen al 44 % del período laboral trimestral y representan un incremento de 68 % respecto al primer trimestre. A esto se sumaron 57 cortes no programados en promedio por empresa, cerca de cinco interrupciones semanales, lo que dificulta organizar procesos que requieren continuidad y aumenta el riesgo de daños en equipos y materias primas.

Pese a ese escenario, la manufactura privada acumuló un crecimiento de 8,1 % en el primer semestre. El resultado, sin embargo, muestra una pérdida de impulso: la producción avanzó 9,9 % durante el primer trimestre y 6,5 % entre abril y junio. El sector continúa expandiéndose, pero a un ritmo menor mientras enfrenta un servicio eléctrico cada vez menos previsible.

La electricidad tampoco es el único obstáculo. Conindustria señalo que las empresas tienen otras dificultades: los tributos fiscales y parafiscales, la inflación, la devaluación, las restricciones para acceder y movilizar divisas y la falta de financiamiento. También identifica 206 leyes que, según el gremio, dificultan la expansión de la actividad manufacturera.

Zulia recibió el mayor golpe

Las interrupciones tuvieron una intensidad distinta según la región. Zulia acumuló 333 horas sin electricidad durante el segundo trimestre, seguido por Los Andes, con 295, y la región centrooccidental, con 263. En la Gran Caracas se contabilizaron 82 horas sin servicio.

La diferencia territorial obliga a las empresas a buscar soluciones propias. Algunas han trasladado parte de sus recursos hacia la autogeneración para mantener las operaciones durante los apagones. Tito López, presidente de Conindustria, señaló que hay compañías que destinan entre 2 500 y 3 000 dólares mensuales al diésel necesario para mantener funcionando sus plantas eléctricas.

Otras han cambiado incluso sus horarios. Algunas fábricas trasladan turnos del día a la noche para intentar aprovechar períodos de menor demanda y reducir la posibilidad de interrupciones. La estrategia permite mantener parte de la producción, pero convierte el suministro eléctrico en una variable que condiciona cuándo y cómo pueden trabajar las industrias.

En Zulia, la situación llegó también a la Defensoría del Pueblo. El organismo acordó establecer canales de comunicación con la Mesa Zuliana por la Autosuficiencia Energética para recibir información técnica y propuestas sobre el uso de las termoeléctricas como alternativa para atender la demanda regional y disminuir el racionamiento.

Las pequeñas tienen menos margen

El impacto no es igual según el tamaño de las empresas. Mientras la industria de mayor escala logró crecer, la pequeña industria se contrajo 5,4 % durante el período analizado. La diferencia refleja una desventaja concreta: las empresas pequeñas tienen menos capacidad para comprar, instalar y mantener equipos de autogeneración o asumir de manera prolongada el costo del combustible.

La utilización de la capacidad instalada, en cambio, llegó a 51,7 % en el segundo trimestre, por encima del 48,4 % registrado entre enero y marzo y del 46,1 % del mismo período de 2025. La remuneración promedio del sector alcanzó 541 dólares, un aumento de 16 % interanual.

El gremio industrial plantea que recuperar el crecimiento requiere algo más que resolver los cortes. Propone simplificar el marco regulatorio mediante una “Ley Puente”, aliviar la carga fiscal y facilitar el financiamiento para que las empresas puedan destinar recursos a producir y modernizarse, en lugar de utilizarlos para compensar las deficiencias del servicio eléctrico.

Una recuperación que depende de la energía

Las dificultades de generación ya habían sido advertidas antes del doble terremoto del 24 de junio. El 18 de junio, representantes de la intergremial y del Colegio de Ingenieros del Zulia señalaron un déficit regional cercano a 300 megavatios porque el consumo superaba la generación local.

Después de los sismos, la presión aumentó. Las afectaciones en dos plantas termoeléctricas de Carabobo redujeron en unos 600 megavatios la capacidad disponible para el sistema nacional, según Fedecámaras Zulia, y contribuyeron a prolongar las interrupciones en varios estados occidentales.

La industria, mientras tanto, mantiene una proyección de crecimiento para cerrar 2026, pero su capacidad para alcanzarla dependerá también de recuperar horas de trabajo que hoy se pierden frente a los apagones. El dato más revelador no es solamente que la manufactura haya crecido 8,1 %, sino que haya conseguido hacerlo mientras 44 % de las horas laborales del segundo trimestre transcurrieron sin electricidad.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.