La falta de transparencia sobre las cuentas públicas y la ausencia de acciones capaces de generar confianza fueron algunos de los principales cuestionamientos planteados por el economista Omar Zambrano durante el espacio EspacioRres “Venezuela y el reto fiscal”, realizado este 19 de agosto y moderado por Luis Ernesto Blanco, director editorial de Runrun.es.
Zambrano, CEO de ANOVA Policy Research, sostuvo que Venezuela enfrenta dificultades para generar ingresos mientras el Estado mantiene un nivel de gasto superior a sus recursos. A su juicio, esta dinámica, sumada a la incertidumbre cambiaria y la falta de información, dificulta establecer una ruta clara para la recuperación económica.
Un Estado sin información suficiente
Uno de los principales cuestionamientos del economista estuvo dirigido a la opacidad de las cuentas públicas. Señaló que Venezuela lleva años sin disponer de información suficiente sobre su presupuesto nacional y cuestionó que tampoco exista claridad sobre cuánto vende actualmente el país y cómo se utilizan esos recursos.
La falta de información adquiere mayor relevancia en un contexto de dificultades fiscales. Zambrano sostuvo que el Estado tiene problemas para obtener ingresos, pero continúa gastando por encima de lo que recibe. Según explicó, esa brecha contribuye a aumentar la cantidad de bolívares en circulación, presiona el mercado cambiario y termina incidiendo en la depreciación de la moneda.
A esta situación se suma, según el economista, una ciudadanía que busca desprenderse rápidamente de los bolívares ante la incertidumbre. El resultado es un escenario de mayor presión sobre el tipo de cambio y de fuga de capitales, mientras la política económica pierde capacidad para ofrecer previsibilidad.
La deuda marcará el rumbo
Para Zambrano, la reestructuración de la deuda venezolana será uno de los procesos más determinantes para el futuro económico. Consideró que el país debe reconocer cuáles obligaciones puede asumir y cuáles corresponden a deudas que no deberían ser reconocidas, pero insistió en que esa discusión debe formar parte de una estrategia nacional de recuperación.
El economista advirtió que las decisiones relacionadas con la deuda no pueden quedar desvinculadas de la capacidad real de pago del país. A su juicio, Venezuela necesita definir una ruta propia que permita recuperar sus capacidades económicas sin quedar sometida a decisiones externas sobre el valor de sus obligaciones.
También cuestionó la falta de inversión efectiva. Argumentó que, pese a las expectativas generadas a comienzos de año sobre un posible aumento de inversiones, estas no se han traducido en una movilización significativa de capital, incluso en el sector petrolero.
Terremotos agravaron las debilidades
La situación fiscal y productiva también debe analizarse a la luz de los terremotos del 24 de junio. Zambrano afirmó que Venezuela ya había perdido alrededor de 80 % de sus capacidades antes de enfrentar ese evento natural, por lo que sus consecuencias se incorporaron a una economía que ya presentaba importantes limitaciones.
En ese contexto, lamentó que el Estado no cuente con suficiente capacidad técnica para desplegar a las personas preparadas para atender a quienes resultaron afectados por los sismos. La crítica apunta no solo a la disponibilidad de recursos, sino también a la capacidad institucional para convertirlos en respuestas efectivas.
El especialista sostuvo que la recuperación requiere acciones concretas y no únicamente anuncios. La ausencia de resultados, dijo, termina alimentando el deterioro de las expectativas y limita la posibilidad de que el sector privado vuelva a comprometer recursos en el país.
El costo de no corregir
Zambrano advirtió que el problema trasciende las cifras fiscales del presente. “Si fracasa el equilibrio económico”, sostuvo, Venezuela estaría condenando a la generación actual y a dos generaciones más a vivir en condiciones de extrema precariedad.
El planteamiento resume el principal riesgo que identificó durante el espacio: mantener una política económica costosa e insostenible mientras persisten la opacidad, el déficit fiscal, la inflación y la incertidumbre puede convertir la recuperación en una expectativa cada vez más distante.
Durante la conversación, Blanco subrayó que el discurso oficial promete crecimiento mientras la inflación continúa siendo una emergencia permanente. Para Zambrano, superar esa contradicción exige recuperar la capacidad institucional, transparentar las cuentas públicas y ejecutar una política económica capaz de generar nuevamente confianza.
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