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Juanita Goebertus: la resistencia de la sociedad civil venezolana ha sido fundamental

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El 18 de septiembre del 2008, José Miguel Vivanco, director de la división americana de Human Rights Watch, y un investigador de su equipo, se encontraban en Caracas. Habían presentado un informe titulado Una Década de Chávez: Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela, en el que denunciaban cómo el régimen había dado inicio a una serie de medidas que atentaban contra la libertad de expresión, el pluralismo político y las libertades individuales. Por eso, ambos fueron interceptados por funcionarios públicos en un hotel, se les decomisaron sus teléfonos y los trasladaron hasta el aeropuerto, donde tomaron un viaje hasta San Pablo, Brasil.

No sería sino hasta el 2026 cuando la organización volvería a Venezuela, esta vez, de la mano de la directora actual, Juanita Goebertus Estrada, abogada y politóloga colombiana egresada de la Universidad de los Andes. Entre el 2008 y el 2026, la organización realizó varias investigaciones, pero sin que sus miembros directivos pudieran pisar suelo venezolano.

Goebertus  es consciente de la intrincada situación actual. Venezuela, se supone, está atravesando una transición hacia la democracia. Tras la captura de Nicolás Maduro ocurrida el 03 de enero, bajo el tutelaje del gobierno de Estados Unidos, han ido implementándose reformas para ponerle fin a la etapa de autoritarismo chavista. Sin embargo, en la población, el desespero se ha hecho notar. Muchos comentan que Trump parece más interesado en los acuerdos petroleros que en terminar con esta etapa. Muchos presos políticos han sido liberados, pero no todos. Algunas leyes han sido modificadas, pero continúa existiendo el aparato represivo. Entonces: ¿estamos, sí o no, en una transición?

Es una pregunta que muchos se hacen hoy en día. Hay esperanza, pero también desconfianza. Pero ella tiene experiencia en entornos complejos. Entre 2012 y 2016, coordinó el grupo de Justicia Transicional de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y formó parte de la delegación gubernamental en las negociaciones con las FARC en La Habana. Y desde el 2022, ha estado en varios países de la región como parte de su labor institucional. Ella es muy consciente de que, en el escenario venezolano, hay muchos factores jugando en el tablero.

Formó parte de la delegación a cargo de los acuerdos de paz en Colombia. De cara a una futura transición hacia la democracia, ¿será un proceso similar en Venezuela con respecto a quienes son responsables de las violaciones a derechos humanos?

Creo que son casos muy distintos. Hay que tener cuidado con los paralelismos. Colombia viene haciendo procesos de negociación, y de desmovilización de distintos grupos desde los 90, y llegando a este proceso último en La Habana, donde hice parte como miembro de la delegación del gobierno en ese momento, que culminó con dejación de armas de más de 13.000 excombatientes de las FARC y la creación de un proceso complejo de implementación de acuerdos. En los distintos capítulos de la historia de Colombia ha habido modalidades de justicia transicional que combinan mecanismos judiciales y extrajudiciales, como la Comisión de la Verdad, el Centro Memoria Histórica o la creación de un programa de reparación administrativa para las víctimas, o como los procesos judiciales que han tenido distintas variables, desde los procesos de justicia y paz, que fueron procesos en la justicia ordinaria para investigar a los responsables entre los paramilitares de las violaciones a derechos humanos hasta la Jurisdicción Especial de Paz, que hoy en día ha condenado tanto a comandantes de la guerrilla como a miembros de las fuerzas públicas por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

En el caso de la FARC por las políticas de secuestro, o a los funcionarios colombianos por ejecuciones extrajudiciales. Todo ese contexto lo doy porque creo que es un escenario muy distinto al venezolano.

El proceso venezolano busca ser una transición a la democracia. Requiere mecanismos de reinstitucionalización, reforma de la justicia, reforma al sector seguridad, el desmonte del aparato represivo del Estado, fijación de un calendario electoral, garantías electorales, reconfiguración del sistema electoral, garantías para el ejercicio de la oposición. Es un proceso distinto, tiene el tutelaje de EE. UU. y tiene una altísima influencia internacional. Eso marca un tipo de proceso muy diferente al que ha tenido Colombia.

Ahora, hay un hilo común: investigar, juzgar y sancionar a los responsables de las graves violaciones de derechos humanos, al menos a los principales. Los que incluso podrían estar incluso incurso en la Comisión de Crímenes de Lesa Humanidad. Es una deuda con las víctimas y al deber del Estado venezolanos. ¿En qué consistirá ese proceso? Es una pregunta muy abierta, y dependerá de lo que los venezolanos y venezolanas, y las víctimas, quieran en su proceso de vuelta a la democracia.

¿Qué cambios se observan en la relación del Estado venezolano con los derechos humanos tras el 3 de enero?

Creo que, en efecto, y lo publicamos en nuestro comunicado de prensa, ha habido una serie de cambios a partir de la llegada de la presidente interina Delcy Rodríguez, que incluye la liberación de más de 900 presos políticos, la promulgación de la Ley de Amnistía, el establecimiento de las mesas de conversaciones, el desbloqueo de páginas webs, y el desmonte -al menos por ahora- de varios mecanismos de represión, como las alcabalas o los dispositivos de vigilancia sobre líderes políticos de oposición, o la culminación de varios procesos contra líderes de la sociedad civil, como el de Carlos Correa o el de Rocío Sanmiguel.

Se muestra un clima distinto, ahora, creemos que son cambios que hay que reconocer, pero que todavía no son sostenibles, parten de una serie de decisiones que podrían retraerse. No ha habido desmonte de los organismos de inteligencia, de sus funciones de control en varios centros penitenciarios donde sigue habiendo torturas, y algunas personas son liberadas y otras no. Hay avances, los notamos, los destacamos, pero para que esto sea sostenible y que se avance hacia una transición a la democracia hay que avanzar en varias reformas institucionales profundas.

¿Cuáles son las medidas más urgentes que deben tomarse en materia de derechos humanos el Estado venezolano?

Lo primero, y aquí está la vida de las personas, terminar de liberar a todos los presos políticos; dependiendo de la lista, hay entre 350 y 500, hay que hacer el proceso de revisión de todos los casos. Lo segundo es avanzar en la reforma y la recomposición no solo del TSJ, sino en general, para así recuperar un sistema judicial independiente, no politizado, que permita garantizar la idoneidad de quienes ocupan esos cargos. Y el tercero debe ser un proceso una reforma del sector encargado de la seguridad: quitarle las funciones de sustentación penal a los organismos de inteligencia, con procesos de depuración, que haya una reconstrucción de unas fuerzas profesionales que tengan capacidad de lucha contra el crimen organizado y que no sean usados como una policía política para reprimir a opositores y críticos, que en eso se convirtieron SEBIN y DGCIM.

Y luego tenemos todo un entramado de leyes: la ley del odio debe derogarse, no solo despenalizarse, para que nadie sea perseguido por lo que piensa; también la ley contra el terrorismo, que ha sido uno de los principales vehículos para perseguir a opositores; y la Ley Bolívar y la Ley Resorte, que han impedido el funcionamiento de las organizaciones de la sociedad civil y de los medios independientes.

Hay que desmontar todo ese aparato legislativo. No son las únicas, pero dirías estas. Y dicho de paso, la reforma del CNE y el establecimiento de un calendario electoral, que permita la participación de todos los actores políticos, el ingreso al país de los líderes de oposición que quieran ingresar al país y el destrabe de los mecanismos judiciales que han impedido su participación en los procesos electorales.

¿El equipo de Human Rights, y otras organizaciones con las que hayan podido tener contactos, sienten que este año han sido escuchadas por el Estado?

Estamos en un proceso de restableciendo canales. No hacíamos una visita al país desde que nuestro director, José Miguel Vibanco, fue expulsado hace 18 años y enviado en un avión a Brasil. Nuestra visión es que el restablecimiento tomará tiempo. Hemos tenido reuniones con la ministra Ana María San Juan, con el vicecanciller Oliver Blanco, con el fiscal general de la nación Larry Devoe, con la presidenta interina Delcy Rodríguez. Les hemos mencionado estos temas. Hemos visto que algunas personas han sido liberadas, pero insistimos en que deben ser todas. Diría que es el proceso de restablecimiento de un canal, que aunque lejos de ser perfecto, busca incidir en las decisiones que se toman para se avance en la protección de derechos humanos que se avance hasta el restablecimiento de la democracia.

Tomando en cuenta lo sucedido en casos como el de Chile o Argentina, ¿qué acciones deberá tomar la ciudadanía para mantener la memoria histórica?

Si algo hemos aprendido de esos procesos es que la resistencia de la sociedad civil es fundamental. Mantiene la información, recolecta los casos. Yo creo que la sociedad venezolana, de manera heroica, en contra de muchísimos ataques y persecución, ha dejado registros y ha documentado todo a detalle, y eso forma parte de esa tarea. Implica mantener una presión. Hay el riesgo de que esta transición, sobre todo en la medida de que EE. UU controle este proceso, haya un sentimiento de no empujar hacia una transición plena. Pero hemos visto una sociedad civil que se manifiesta de materia pacífica, y que insista en que haya cambios para estos procesos de transición y para que se preserve la memoria histórica, que es importante para cuando llegue el proceso de satisfacer los derechos de las víctimas.

¿Por qué es importante para las víctimas conocer la verdad como punto de partida para lograr luego reparación y garantías de no repetición?

Toda la lógica y el objetivo de la justicia transicional es recuperar las relaciones de confianza entre la ciudadanía que se rompen durante regímenes totalitarios porque está en el sentimiento de que cualquier vecino podría estar vigilando y avisándole al régimen. Creo que lo que se ha vivido con el terremoto fue una muestra clara de eso: el sentimiento de que es un Estado represor, no uno que busca ayudar y rescatar a sobrevientas. Es una relación fracturada.

La aspiración de la justicia transicional, a través de mecanismos judiciales que buscan esclarecer la verdad, reparar a las víctimas, buscar a los desparecidos, que buscan investigar, juzgar y sancionar a los responsables de los crímenes más graves y representativos, se busca reconstruir la relación entre ciudadanía y estado. Para que adelante la ciudadanía pueda confiar en el Estado, sin pensar “qué susto, si denuncio me van a perseguir a mí”. La idea de la justicia transicional es esa: restituir el tejido de confianza.

¿El terremoto dejó en evidencia la situación de los derechos humanos en Venezuela?

Creo que el terremoto evidenció una paradoja extraña: pese a ser un Estado represor y responsable de gravísimas violaciones a los derechos humanos, era al mismo tiempo un Estado ineficiente, pequeño e incapaz de brindar servicios públicos básicos. Demostró esa dualidad: es un Estado represivo al que le faltan muchísimas reformas para dejar de perseguir a la ciudadanía y restablecer la confianza, pero al mismo tiempo es un Estado roto, sin capacidad de hacer lo más básico, como brindar humanitaria ante emergencia, protección de las personas que quedan sin organizar, buscar sobrevivientes. Lo que hace un Estado: organizar política pública y ejecutar. El terremoto mostró esa doble cara. Hay que reconstruir instituciones que ya no existen, que no tienen capacidad, presupuesto ni personas capaces de diseñar políticas públicas para atender a la ciudadanía.

¿Crees que los intereses económicos en torno al petróleo pueden poner en riesgo el proceso de democratización?

Creo que el gobierno de EE. UU. tiene la principal palanca para avanzar o no en las reformas institucionales para que Venezuela transite a la democracia. Es innegable ha habido liberación de presos, ley de amnistía, el desbloque de algunas páginas webs, en gran medida, por la presión que ha ejercido el gobierno de EE. UU. Lo que a mí me preocupa, es que mientras más uno más ve el interés económico, como el acuerdo petrolero, las personas involucradas en ese acuerdo relacionadas con casos de gravísima corrupción, en la medida en la que el interés de EE. UU. parecería estar concentrado en los aspectos económicos, se puede perder el ímpetu en los derechos humanos. Dicho de otra forma: si EE. UU. solo se centra en temas económicas, no habrá un incentivo para las reformas institucionales.

Creo que el gobierno de EE. UU y el secretario Rubio debería tener cuidado en si su legado será simplemente la extracción de los recursos de Venezuela o si se usará su capacidad y su incidencia para avanzar en serio para una reforma que permita llegar a una democracia en Venezuela.

¿Crees que la ciudadanía venezolana ha logrado resistir?

La ciudadanía venezolana ha sido estoica. Ha resistido en medio de una persecución y censura brutales, a pesar del inmenso miedo de que el Estado venezolano haga un uso de la fuerza violento, y ha seguido documentando, registrando, teniendo periodismo de investigación del más alto nivel del continente. Han hecho todo y más para poder resistir unos embates muy fuertes. En este escenario, hay algo más de apertura para hablar y documentar, así que lo que sigue es empujar de forma pacífica esta ventana de oportunidad para que realmente Venezuela implementa la reforma para lograr una transición hacía a la democracia.

¿La corrupción es un obstáculo para la aspiración?

La corrupción, por supuesto que me preocupa mucho. En el caso de Venezuela, no solo durante el chavismo, sino desde antes, la corrupción asociada a la renta petrolera ha estado en el centro del quiebre de la confianza de la ciudadanía a las instituciones. Muy seguramente Venezuela no habría terminado en décadas de chavismo, y de lo que eso ha significado para los derechos humanos, si no hubiera habido el tipo de corrupción asociado a las rentas. El chavismo, pese a tener una plataforma ideológica distinta, siguió con la misma lógica. Un proceso serio hacia la democracia, que debería poner en el centro la recuperación de la confianza en las instituciones, tiene que poner mecanismos contundentes de transparencia en el manejo de la renta petrolera para que la ciudadanía confíe. Desafortunadamente, el gobierno de los EE. UU. está haciendo todo lo contrario, y entre más opacos son esos acuerdos hay más posibilidades de que esa dinámica de corrupción siga existiendo.

Reportan operación de la FANB contra campamento del ELN en Apure

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La ONG Fundaredes reportó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) habría bombardeado un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el sector Buena Vista del Meta, al sur del estado Apure, cerca de la frontera con Colombia. El operativo, que aún no ha sido confirmado por las autoridades venezolanas, habría dejado al menos 19 muertos y varios heridos. 

El exdiputado de la Asamblea Nacional y coordinador de la organización Fundaredes en Apure, Juan Francisco García Escalona, publicó este sábado 31 de octubre en su cuenta de X que habían recibido el reporte el día viernes 30. 

“Según información preliminar recibida del bombardeo; nueve personas habrían muerto y sus cuerpos habrían sido trasladados a San Fernando, donde una comisión nacional del Cicpc estaría realizando los procedimientos forenses correspondientes, otras diez personas fallecidas han quedado en la zona y un número no determinado de heridos que habría logrado llegar a territorio colombiano”, escribió. 

García Escalona recordó que durante años hizo advertencias sobre la presunta presencia de grupos armados irregulares en esta región. “Los testimonios que he recogido describen una zona utilizada como retaguardia y como punto de acopio de cocaína”, dijo y señaló que organismos y agencias internacionales conocen lo que ocurre y lo han descrito en múltiples informes. 

Instó al Estado venezolano a actuar con transparencia y aseguró que las comunidades de Apure merecen explicaciones sobre estas denuncias, las operaciones militares y las medidas que se adoptarán para garantizar su seguridad. “Lo urgente es esclarecer qué ocurrió, proteger a la población civil e identificar a las víctimas mediante procedimientos verificables, con notificación a sus familiares”, añadió. 

El director de Fundaredes y ex preso político, Javier Tarazona, recordó que por años la organización ha documentado que la frontera venezolana vive bajo el asedio y el control de grupos armados irregulares ante la opacidad y el silencio oficial. “Las comunidades fronterizas no pueden seguir siendo zona de operaciones”, dijo.

La periodista especializada en la fuente militar, Sebastiana Barráez, también reportó el hecho para el medio argentino Infobae. Reseñó que de acuerdo a sus fuentes “el ataque contra la instalación guerrillera, comenzó con drones que destruyeron aeronaves atribuidas al ELN, camufladas entre la vegetación”. 

Añadió que el ataque se produjo en un contexto de amplia presencia militar en distintas zonas del estado Apure, y que estas acciones de la FANB responderían al interés que la administración de Estados Unidos en combatir a los grupos irregulares en Colombia. 

La defensora de DDHH y presidenta de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, citó el mensaje de Juan Francisco García Escalona y añadió: “Se espera información oficial del Estado, indicando el número total de fallecidos y el alcance de la operación militar”.

Los cambios tributarios amplían el alcance del Seniat 

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El Gobierno introdujo cambios en la administración tributaria que combinan una reducción de algunas exigencias para empresas y personas naturales con nuevas herramientas para detectar inconsistencias y actividades económicas que no están registradas ante el fisco. Las medidas modifican tanto las condiciones para cumplir con las obligaciones tributarias como la capacidad del Seniat para contrastar información de los contribuyentes. 

La digitalización del sistema tributario quedó como tarea principal de Román Maniglia cuando la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció su designación como superintendente del Seniat, a principios de julio de este año. Dos semanas después, representantes de los gremios del sector privado se reunieron con el funcionario y le plantearon una nueva arquitectura tributaria, con menos cargas para las empresas, mayor armonización entre los tributos nacionales, regionales y municipales y condiciones que facilitaran el paso de la informalidad a la formalidad. 

A mediados de octubre las autoridades publicaron una providencia que elimina, a partir de abril de 2027, la obligatoriedad de usar máquinas fiscales y permite a las empresas optar por sistemas digitales o electrónicos, incluidos los canales gratuitos del Seniat, mientras que los talonarios impresos quedan reservados para situaciones de contingencia. 

Las demandas de los empresarios se producen en un contexto de elevada presión tributaria, que no se limita a los impuestos nacionales, sino que comprende también tributos municipales y contribuciones parafiscales. La acumulación de estas obligaciones, junto con los costos administrativos que implica cumplirlas, ha sido uno de los principales reclamos del sector privado, que considera que la carga fiscal reduce los márgenes de rentabilidad y limita la capacidad de inversión de las empresas. En 2025, el especialista en materia tributaria Héctor Orochena estimó que la carga fiscal podía representar entre 60 % y 65 % de las utilidades de una empresa, e incluso alcanzar porcentajes superiores en determinados sectores.

Tiziana Polesel, primera vicepresidenta de Fedecámaras y expresidenta de Consecomercio, había advertido a la prensa especializada que la compra de máquinas fiscales y su adaptación podía costar entre 3.000 y 15.000 dólares, según el tamaño de la empresa y la integración con sus sistemas administrativos. Al eliminar la compra de estos equipos como requisito obligatorio, la medida facilita que los pequeños comercios y negocios que operan en la informalidad puedan incorporarse al registro fiscal y emitir facturas, uno de los objetivos del fisco. 

La información bancaria entra al radar tributario 

Como parte del paquete de cambios, a principios de octubre, el Seniat y la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) formalizaron un acuerdo para intercambiar información e interconectar sus plataformas con el sector financiero nacional. El mecanismo permitirá contrastar los datos financieros de personas y empresas con sus declaraciones tributarias para identificar posibles inconsistencias y actividades comerciales que no estén registradas ante el fisco. 

Los movimientos financieros de las personas naturales también podrán contrastarse con la información tributaria disponible, aunque todavía no se conocen los datos que intercambiarán los organismos ni los criterios y procedimientos que regirán las revisiones. En una nota publicada por la agencia de noticias Bloomberg se aclara que el anuncio no establece que el Seniat vaya a tener acceso irrestricto a todas las cuentas bancarias de los venezolanos. 

Las personas naturales también soportan una parte de la carga tributaria del país a través de los impuestos que pagan al consumir bienes y servicios y de las obligaciones fiscales asociadas a sus ingresos. Cada compra sujeta al impuesto al valor agregado (IVA), cuya alícuota general es de 16 %, representa un costo adicional para los consumidores. A esto se suman las obligaciones de trabajadores independientes y personas que prestan servicios profesionales. El rezago histórico de la unidad tributaria frente a la inflación también ha sido cuestionado porque puede hacer que personas con ingresos modestos queden sujetas a obligaciones fiscales que no necesariamente reflejan su capacidad económica.

Las medidas llegan cuando el Gobierno ha anunciado aumentos importantes en la recaudación, que según cifras oficiales alcanzó en septiembre un total de 1.003.772 millones de bolívares. Por su parte, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, atribuyó a la interconexión un aumento de 27 % en la recaudación tributaria. 

Mayor alcance fiscal 

Entre las medidas adoptadas, el Seniat anunció que más de 87.000 contribuyentes especiales pasarían a la categoría de ordinarios tras elevar los umbrales económicos que determinan esa clasificación. Para quienes pasen a la categoría de ordinarios, el cambio supone dejar de cumplir obligaciones específicas, como actuar como agentes de retención del IVA a sus proveedores y cumplir con el calendario particular de declaraciones y pagos, lo que simplifica la gestión tributaria de empresas y personas sin eximirlas de los impuestos que les correspondan. 

Estas medidas reducen algunas barreras administrativas para el sector empresarial, mientras amplían la capacidad del Seniat para cruzar información financiera y tributaria, detectar actividad económica no registrada y ampliar la base de contribuyentes para fortalecer la recaudación. 

Sin embargo, los cambios aprobados aún no responden a todas las demandas del sector privado. Los actores económicos esperan una reforma tributaria integral que revise las cargas fiscales y las condiciones en las que operan los negocios, más allá de los ajustes administrativos y tecnológicos introducidos hasta ahora. 

Preso en Lara muere por tuberculosis tras tres años detenido sin juicio

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La falta de atención médica oportuna y el hacinamiento en los centros de detención preventiva cobraron una nueva vida en Venezuela. Franklin José Abello Castellanos, de 65 años, falleció por tuberculosis el martes 27 de octubre tras permanecer tres años recluido en los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Barquisimeto, estado Lara, conocidos como Pata e’ Palo.

De acuerdo con las denuncias recabadas por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), el sexagenario murió sin haber tenido un juicio ni contar con una sentencia definitiva. Su estado de salud se deterioró progresivamente durante meses, período en el cual solo recibió acetaminofén para paliar síntomas severos como fiebre continua, dolores corporales y pérdida de la movilidad.

Uno de los familiares de Abello Castellanos contó al OVP que el 15 de octubre lo trasladaron a la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda, pero los médicos se negaron a dejarlo ingresado a pesar de la gravedad de su cuadro respiratorio, devolviéndolo al calabozo policial. Ante el agravamiento de los síntomas, lo llevaron al día siguiente a otro centro asistencial, donde finalmente le diagnosticaron tuberculosis.

Aunque sus allegados intentaron ingresarlo en el área especializada del Hospital Luis Gómez López, la falta de camas disponibles obligó a que permaneciera en condiciones precarias hasta que lo volvieron a internar. Según el testimonio de sus allegados, el trato hacia el detenido estuvo marcado por la discriminación y la renuencia del personal sanitario a atender a privados de libertad. La fase avanzada de la infección impidió su recuperación.

El OVP enfatizó que los calabozos policiales están concebidos legalmente para permanencias no mayores a 48 horas. No obstante, las instalaciones de Pata e’ Palo albergan actualmente a más de 300 detenidos en un espacio a donde originalmente trasladaban a personas detenidas por accidentes viales. La organización advirtió sobre el elevado riesgo epidemiológico dentro del recinto, donde coexisten múltiples reclusos con afecciones respiratorias sin medidas de aislamiento, asistencia médica permanente ni alimentación garantizada por el Estado.

Melanio Escobar responsabiliza al Estado venezolano por la seguridad de su familia

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El activista y periodista venezolano Melanio Escobar denunció desde el exilio en Estados Unidos una nueva ola de hostigamiento, difamación y amenazas de muerte dirigida contra él y su entorno familiar.

A través de un comunicado publicado en sus redes sociales, el defensor de derechos humanos responsabilizó directamente al gobierno venezolano por cualquier agresión física que puedan sufrir su esposa, su hija o él.

El origen de la campaña y la amplificación estatal

El ataque comenzó días atrás, cuando un exempleado del empresario Alex Saab impulsó una narrativa difamatoria en Venezuela. En este intento de desinformación, tergiversaron declaraciones de Escobar para vincularlo falsamente con insultos hacia los dirigentes opositores María Corina Machado y Juan Pablo Guanipa.

Aunque la organización de verificación Cazadores de Fake News desmintió la manipulación, el contenido fue amplificado en televisión nacional por Diosdado Cabello durante su programa semanal Con el Mazo Dando. Para Escobar, esta acción evidencia que el aparato estatal mantiene un seguimiento sistemático contra las voces críticas en el extranjero.

Escalada de amedrentamiento a la familia

La presión se intensificó tras la emisión televisiva. Cuentas anónimas en la red social X divulgaron fotografías de la esposa e hija del periodista acompañadas de mensajes violentos. Entre las publicaciones destacó la del usuario @Johnnyse33, quien difundió una imagen familiar junto a la frase “Para cuándo estos” y emojis de cuchillos, gotas de sangre y hospitales.

“Soy periodista y defensor de derechos humanos. Llevo años siendo perseguido por una dictadura que me obligó a abandonar mi país y que, incluso después de años viviendo en Estados Unidos, continúa acosándome, señalándome y amenazándome”, expresó Escobar.

El 30 de octubre la agresión escaló. El usuario Alexander León Ramos (@Alex_elleon40) respondió a un alerta del comunicador escribiéndole directamente: “Hay que tratarte como objetivo militar… A TI”.

Persecución sin fronteras y respaldo internacional

Escobar advirtió que la intimidación y la censura no se detienen en las fronteras venezolanas. Señaló que estas tácticas persisten sin importar el contexto político, las dinámicas de la administración estadounidense o los procesos de negociación en Caracas.

“Ninguna persona debería tener que acostumbrarse a vivir bajo amenazas de muerte, mucho menos cuando estas incluyen a su esposa y a sus hijos”, remarcó el activista.

El comunicador agradeció las muestras de solidaridad recibidas por parte de colegas, medios de comunicación y organizaciones internacionales. Subrayó que la denuncia colectiva y la visibilización son las herramientas principales para frenar la represión transnacional y proteger a las familias de los perseguidos políticos.

Machado tiene el reto de administrar el uso del tiempo

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María Corina Machado ha regresado a Venezuela para producir un estremecimiento político y social destinado a darle mayor vigor a la transición a la democracia. Su regreso, que parece una decisión unilateral, se ha concretado de forma sorpresiva, y puede venir con más consecuencias al remolque.

De momento, podemos apreciar cómo un matiz constatable el hecho de que —acaso por primera vez— la oposición se ha apropiado de la agenda política y la narrativa pública local con la circunstancia actual. Delcy Rodríguez decidió ofrecer un mensaje a la nación una hora antes de la primera alocución pública de la líder opositora. La presidenta encargada hizo en esta ocasión un esfuerzo especial, casi único por lo infrecuente, para renovar votos por la reinstitucionalización y presentar sus credenciales democráticas al país. Este chavismo “reformista” pide un nuevo voto de confianza para mejorar la situación socioeconómica de la población.

Los contenidos del anuncio hecho por la presidenta encargada —otra vez, de unos brevísimos quince minutos de duración— constituyen, quizás, la concesión programática más ambiciosa y extensiva que hace el oficialismo chavista desde el poder. Es una oferta que va aún más allá de las promesas de aquel Hugo Chávez que en 1998 hablaba de democracia y Estado de derecho. Delcy Rodríguez ha pedido que “le juzguen por los hechos”, si es que algunos no creían en aquello que estaba afirmando.

El cambio en la discursiva de la plana dirigente chavista —una metamorfosis que lleva todo 2026— se desarrolla en un contexto de extrema presión. En Miraflores todo el mundo quiere continuar al mando, pero, para volver al libreto revolucionario y antimperialista, es necesario que el tiempo pase y las circunstancias cambien en la comunidad internacional, particularmente en los Estados Unidos. Por ahora, para mantener el vigor en el poder y garantizar la gobernabilidad del país, los chavistas se limitan a hacer caso.

Machado logró ejecutar una reintroducción “suave” en las entrañas de la sociedad venezolana, y ahora se prepara, de acuerdo a lo que informan fuentes en Vente Venezuela, para iniciar una gira nacional con una intensa agenda de contactos con el universo civil del país. Tendrá frente a sí a un gobierno al mando, con el control de la situación, pero acorralado, debilitado por sus contradicciones, detrás del sentir popular.

Esta estrategia de consultas, en la cual están incluidos los partidos aliados de la oposición, —informan en Vente Venezuela— tendrá un carácter ascendente, irá de menos a más, y debería desembocar en la concreción un “gran acuerdo nacional”, que deberá ser presentado al país durante las primeras semanas de 2027.

Con el barrido geográfico de contactos de toda índole que se dispone a iniciar Machado, y que concluirá con el proyectado gran acuerdo nacional, se busca, entre otros (siempre según las fuentes), un objetivo estratégico: ir consolidando consensos en torno a temas programáticos que la nación tiene pendientes, revoloteando frente a sus narices. Muchos de ellos tienen ya un recorrido en materia de aceptación popular: economía de mercado; alternabilidad republicana; democracia y Estado de derecho; propiedad privada; protagonismo empresarial; descentralización y gobierno federal.

Con mucha probabilidad, el regreso de María Corina Machado a Venezuela marcará un punto de inflexión en el desarrollo de la prolongada crisis política nacional. Ella tiene ante sí el reto de administrar con inteligencia el uso del tiempo, pero sobre todo el manejo de las expectativas: todos sabemos que las masas en Venezuela, en todos sus estratos socioeconómicos, tienen en la política la costumbre de depositar una esperanza desproporcionada en aquello que es capaz de hacer una sola persona por su cuenta.

El ingreso de María Corina Machado lucía muy cuesta arriba, casi imposible, hasta hace poco tiempo. Era uno de esos prerrequisitos que debían concretarse para poder imaginar la llegada de la democracia. Su capacidad de convocatoria y determinación la convierten hoy en un personaje protagónico, dinámico, peligroso para los amantes del inmovilismo.

Es cierto, como afirman sus críticos, que el tiempo puede jugar en su contra, y que su capital político podría quedar afectado si la dinámica de acuerdos no corre a la par de las exigencias ciudadanas. En Venezuela tenemos 27 años afirmando que la transición a una democracia está a la vuelta de la esquina.  

Pero, aún siendo así, sería insensato subestimar aquello que sea capaz de hacer María Corina Machado dentro del país en un momento como el actual. La crisis venezolana tiene ya demasiado tiempo, y el agotamiento con la clase política actual puede ser mucho más profundo, incluso, que lo que reportan las encuestadoras.  Machado es la única persona capaz de colocar las demandas de una transición a la democracia en el mismo lugar donde están las penurias económicas y la falta de luz.  

Su presencia en el país, su desplazamiento por el país, será un revulsivo, un dinamizador que llevará presión a la mesa de negociaciones en Caracas, y acaso a la propia administración de Donald Trump. 

Grupos armados ocupan una escuela de Fe y Alegría en comunidad indígena de Bolívar

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El coordinador general de la organización Cecodap, Carlos Trapani, rechazó la presencia de grupos armados en una escuela vinculada a Fe y Alegría en la comunidad indígena eñepa La Batea del municipio Cedeño, al sur del estado Bolívar. La situación ha obligado a docentes y familias a abandonar el sector por razones de seguridad. 

A través de su cuenta de X, el defensor de derechos humanos recalcó que la afectación no se limita a la suspensión de las clases. “Se pierde uno de los principales espacios cotidianos de protección de la niñez”, dijo. 

Advirtió además que los riesgos para niños, niñas y adolescentes son múltiples: “exposición a la violencia, captación y reclutamiento, utilización para vigilancia o apoyo logístico, secuestro, trata y explotación, violencia sexual, desplazamiento, separación familiar, interrupción escolar y afectaciones psicosociales”. 

El abogado destacó que hay una dimensión que no puede ignorarse tratándose de que se ve perjudicada la niñez indígena: “Salir de su comunidad puede significar separarse del territorio, de su cultura, de la familia extensa, de sus docentes y de sus autoridades tradicionales. Proteger a un niño indígena también exige proteger esos vínculos”.

“Fe y Alegría mantiene desde hace años presencia educativa en comunidades indígenas de Los Pijiguaos y Las Bateas forma parte de esa red. No hablamos solo de un edificio: hablamos de un espacio construido para garantizar educación y acompañamiento a niños de una comunidad indígena”, añadió. 

Garantizar protección integral

La situación de violencia, recordó Trapani, no ocurrió “de un día para otro”. Hace un año el Estado venezolano reconoció públicamente la presencia de grupos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Los Pijiguaos. Durante 2026 continuaron las alertas sobre el control territorial de estas organizaciones.

“El 2 de agosto de 2026, hombres armados se llevaron al capitán indígena Julio Rodríguez de su comunidad. Su cuerpo fue encontrado días después. Autoridades indígenas habían denunciado además incursiones de grupos armados y solicitado protección”, recapituló.

Durante agosto y septiembre continuaron las denuncias sobre secuestros, amenazas y reclutamiento forzado en la zona. Luego de algunas operaciones y sobrevuelos militares, el 5 de octubre pasado la Fuerza Armada Nacional informó que había inhabilitado una pista clandestina y un campamento logístico de minería ilegal en Los Pijiguaos.

“La respuesta no puede limitarse a retirar a los hombres armados del plantel. Hay que proteger a las familias y docentes, identificar a niños y adolescentes en riesgo, garantizar continuidad educativa, prevenir reclutamiento y explotación, atender a quienes han salido e investigar los hechos”, insistió Carlos Trapani y recordó que la protección de la niñez no comienza cuando la violencia entra a la escuela sino que debe anticiparse para evitarlo.

Transportistas mantendrán pasaje urbano mínimo en 230 bolívares o 25 centavos

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Representantes del sector transporte en Caracas decidieron mantener la tarifa mínima del pasaje urbano en el equivalente a 25 centavos de dólar este mes de noviembre. 

El monto mínimo actual del pasaje urbano que pagan los usuarios era de 220 bolívares. Se espera que a partir de este domingo 1 de noviembre se ajuste a 230 bolívares.

Así lo anunciaron voceros del gremio en una reunión en la sede de la Unión de Conductores de Antímano (UCA) el jueves pasado, 29 de octubre. La medida apunta a honrar el acuerdo de palabra al que llegaron hace unos meses con la Presidenta interina, Delcy Rodríguez. 

Días antes, el vicepresidente de la Central Única de Autos Libres y por Puesto, Hugo Ocando, había insistido en solicitar que se aumentara esta tarifa mínima del pasaje urbano a 70 centavos de dólar. Argumentó que con el monto actual no era posible sostener los costos operativos y de mantenimiento de las unidades. 

Nelson Vivas, presidente del Bloque Suroeste y coordinador de los bloques de Caracas (Oeste, Norte-Sur, Este, Suroeste y Baruta) explicó aunque mantendrán la tarifa en 25 centavos de dólar, mantienen comunicación con las instancias competentes para dar solución a sus reclamos

Durante la reunión, los conductores discutieron la situación de las unidades de transporte retenidas desde la campaña electoral del 2024. Exigieron nuevamente que devuelvan los vehículos de inmediato y una compensación por los daños derivados del hecho. 

Insistieron en que los autobuses son la fuente de ingresos de quienes los operan y parte del patrimonio familiar. La asamblea guardó un minuto de silencio en homenaje a Maira Vivas, fallecida recientemente, y pidió que a sus hijas, huérfanas de padre y madre, les sea restituida la propiedad legítima de la unidad.

En la asamblea también discutieron sobre el bono de transporte para las y los adultos mayores, las personas con discapacidad y los estudiantes. Propusieron que se implemente un subsidio de 40 dólares para los sectores más vulnerables. Además, insistieron en que se les incorpore a las instancias para buscar soluciones a los problemas que impiden los ajustes en sueldos y pensiones. 

Con información de Efecto Cocuyo y Venevisión. 

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