¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este lunes, 21 de septiembre, ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; La “perla” del día, esa frase altisonante que te hará espabilar; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo guayoyo.
El primer sorbo:la dosis fuerte de información para abrir los ojos
Las ONG VE Sin Filtro y Espacio Público advirtieron que decenas de portales continúan presentando anomalías de acceso desde Venezuela. El anuncio de un levantamiento de los bloqueos a páginas web de medios de comunicación en Venezuela comenzó a ejecutarse de forma parcial. Para este 19 de septiembre, solo 18 dominios habían sido desbloqueados, mientras 51 medios de comunicación continuaban restringidos.
“El enfoque en este momento está en la economía y la estabilidad, pero el objetivo final es crear las condiciones para que haya elecciones”, Chris Wright, Secretario de Energía de Estados Unidos
Lo que rompe en redes
Imágenes muestran a Wilber Garcés Pérez, venezolano de 29 años, dentro de su Toyota Corolla azul en la zona de 7000 de West Anderson Lane, cerca de la U.S. 183, donde fue herido por un agente de ICE en Austin Texas.
Atlético Madrid ganó 2-1 a Real Madrid en el Estadio Metropolitano por la séptima fecha de La Liga Española. El derbi de la capital española estuvo marcado por la intensidad, la expulsión de Dean Huijsen y una soberbia actuación de Giuliano Simeone, determinante en los dos goles del conjunto dirigido por el “Cholo” Simeone.
En Venezuela ya están en preventa las entradas para el estreno de Duna 3 el 17 de diciembre de este año, la última entrega de la saga dirigida por Denis Villeneuve.
Me he enterado de que está empeñado en fabricar carros inteligentes que se manejan solos, detectan obstáculos, frenan cuando deben y hasta parecen tener el sentido común del que carecen muchos seres humanos.
Le tengo una propuesta que podría ahorrarle millones de dólares en laboratorios, pistas de prueba y simuladores: venga a Venezuela.
Aquí tenemos una prueba que ningún ingeniero de Silicon Valley ha sido capaz de imaginar. Se trata de nuestros motorizados. No son simplemente motociclistas. Son una categoría aparte de la evolución humana. Una mezcla de piloto de Fórmula 1, acróbata de circo y kamikaze, con una corneta en la mano y una urgencia que nadie conoce.
Se desplazan a toda velocidad, tocando corneta como si el sonido tuviera poderes mágicos. El que va tranquilamente en su carro tiene que apartarse, frenar en seco o encomendarse a Dios. El peatón también. Porque no crea que basta con caminar por la acera para estar a salvo: aquí hay motorizados que consideran que la acera es una vía expresa, diseñada especialmente para ellos. No importa si uno está cruzando la calle, esperando el cambio del semáforo o paseando con la inocencia de quien cree que la acera le pertenece. El motorizado aparece de pronto, como una criatura mitológica, y es uno quien debe resolver el problema de su presencia.
También hacen carreras. Se adelantan por donde pueden, se cruzan, se rozan, levantan la rueda delantera y ejecutan piruetas que desafían las leyes de la física y, en ocasiones, las de la supervivencia. Todo esto, naturalmente, mientras el resto de los mortales intenta llegar vivo a su destino.
Pero hay algo todavía más interesante: su organización gremial. Imagine que uno de ellos choca con usted, que estaba detenido en un semáforo, que no se ha movido. Que no ha invadido ningún espacio, en fin, que no ha hecho nada. Sin embargo, en cuestión de segundos, aparecen motorizados por todas partes. Se multiplican. Lo rodean. No sabe quiénes son ni de dónde salieron, pero todos parecen compartir una misma contraseña y un objetivo común: demostrarle que el accidente es culpa suya. Es una especie de secta sin templo, sin sacerdotes y sin necesidad de conocerse entre sí. Basta con que uno de sus miembros emita una señal de auxilio para que los demás acudan. No sé si tienen un sistema de comunicación secreto o si simplemente se huelen a distancia.
Por eso, señor Musk, le recomiendo que traiga uno de sus carros inteligentes a Caracas. No lo someta primero a las pruebas habituales. No pierda tiempo con conos, líneas blancas ni obstáculos programados. Póngalo en una avenida cualquiera, a las seis de la tarde, y déjelo enfrentarse a la realidad. Que intente cambiar de canal sin que le pasen tres motos por ambos lados. Que detecte al motorizado que viene en sentido contrario. Que frene ante el que atraviesa la calle en diagonal. Que calcule la trayectoria del que circula por la acera. Que decida qué hacer cuando cinco de ellos se lanzan simultáneamente y en todas direcciones a una intersección. Y, sobre todo, que aprenda a interpretar el lenguaje de las cornetas. Ese será su verdadero examen de inteligencia artificial.
Si su carro consigue sobrevivir una semana en Caracas sin atropellar a nadie, sin ser atropellado y sin que le rompan un espejo, podrá usted anunciar al mundo que ha alcanzado un nuevo nivel de autonomía vehicular.
Y si además logra estacionarse sin que aparezcan veinte motorizados a reclamarle el puesto, le garantizo que habrá inventado algo mucho más extraordinario que un carro inteligente: habrá inventado un milagro.
Una premisa resulta de elemental y en doble banda. En la misma medida en que cede o se admite que pueda manipularse o modificarse a discreción al sistema de administración de justicia y los valores que lo soportan dentro de todo Estado, para que los juzgadores forjen desde lo judicial la mentira política, afirmándola como fisiología del poder –no se olvide que el TSJ venezolano nombró presidente a Nicolás Maduro luego de ser derrotado en las elecciones por Edmundo González Urrutia– al cabo, todo atentado a la ley como expresión de moralidad social termina siendo justificado y normalizado. Es lo que viene ocurriendo dentro de las dictaduras del siglo XXI, que no son ideológicas, sino que, proviniendo de las viejas derechas e izquierdas, expresan verdaderas satrapías electivas, en suma, expresiones de la decadencia civilizatoria que hoy avanza en Occidente.
El crimen y el delito, ahora transnacionalizados y organizados como poder por el derrumbe de las fronteras soberanas y el dominio de la aldea global, encuentran, además, una senda ancha para verse purificados y quedar coludidos, es decir, a la orden de las élites tanto políticas y económicas que los prohíjan por razones utilitarias; lo que es peor, con un manido argumento que nos lega la historia. Se viola la ley y se subvierte la justicia en nombre de supuestos intereses superiores, dado que la misma justicia o la ley, dentro de sus nichos formales, resultaría incapaz o insuficiente para atender las urgencias de la nación en su conjunto. Y así, dejan a la misma nación en el descampado, a la suerte de lo mesiánico.
Esas élites dominantes, sin patria, distintas de la misma nación a la que estas desprecian, encuentran un camino sin alcabalas para realizar sus despropósitos. Entre tanto las gentes, el común de los mortales, pierden el único mecanismo de protección que la misma historia del Occidente judeocristiano les ofrece frente al poder desembozado y arbitrario, el juez independiente. Solo les resta confiar en que el padre bueno y fuerte emergente o de turno –resurrección del viejo cesarismo napoleónico– cumpla y les proteja.
Nada más, pues la instancia que le quedaba antier a todo marchante frente al funcionario represor y ante el diputado abusador y de privilegios, a saber, la del mismo juez, muta y queda reducido al papel de notario para el registro del mal absoluto. Es el que se limita a legalizar las ilegalidades por vía del fraude semántico. Esas tenemos, huelgan los ejemplos. Se encuentran a la vista.
De allí que otra vez sirva, para mejor comprender el entuerto, lo que ya he repetido en otros ensayos y columnas, a saber, la enseñanza que toma de la experiencia, de la suya, Joseph Ratzinger, el papa emérito fallecido y que vierte ante sus compatriotas del parlamento alemán: “«Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?»”, afirma este citando a San Agustín.
Y cabe la cruda consideración, como mero indicio, de lo igualmente ocurrido en Venezuela. Por una parte, la satrapía reinante, que con toda liberalidad paga el precio de su prórroga en el poder a su tutor extranjero de circunstancia, ayer los cubanos y ahora los norteamericanos, sabiéndose que es ilegal e ilegítimo su ejercicio, pacta negocios sobre el oro negro unas veces con gobiernos y otras con sus criminales asociados.
Esa contraparte, decadente, me refiero a la norteamericana, por la otra parte firma y consiente sobre esos pactos espurios; mientras que a la par pide de la satrapía y de sus amanuenses opositores, para el futuro, que le agencien nuevos jueces para que administren una justicia decente y ofrezcan las seguridades propias de un Estado de derecho. ¿Acaso para que protejan y vuelvan legal lo que negocian y en su origen es fraudulento, nada transparente, violatorio del propio orden constitucional que formalmente existe y rige entre los venezolanos?
¿Cómo se resuelve esa aporía? Bajo la ilegalidad conocida y actuante se suscriben entendimientos que después se espera que puedan sostenerse en el futuro, dentro de un régimen de legalidad en vías de ser construido, que no existe. Y en esa estamos.
Cuando el crimen se vuelve normal
Ante los hechos y dado el absurdo, en espera de que las leyes elementales de la decencia alguna vez regresen y se instalen para diluir –uso la expresión de Cioran– el breviario de podredumbre que se nos muestra sin rubor ni reservas, en especial a quienes observamos la dinámica que se desarrolla sobre un territorio que purgó al 30 % de su población y a la que se persigue como la diáspora judía del siglo XXI, la cuestión estriba en que cuando menos busquemos entenderlos. Sin que podamos justificarlos.
Quien repase lo actual mirando a la distancia lo que nos enseña la historia, que es irrepetible pero que siempre es maestra, tendrá presente el dilema platónico sobre la república. Los filósofos de su tiempo discernían entre la patria interior, la del alma, y la ciudad patria, es decir, la que se construye desde la inteligencia y la conciencia en la cotidianidad de lo colectivo. Es la que después nos llevaría hasta la Ciudad de Dios o la civitas divina, desde la república como Estado terrenal o civitas terrena.
De modo que, si bien algunos sostenían que dentro de esta Ciudad del Hombre predomina la maldad, a la que solo escapan los filósofos que se dejan atrapar por el ideal o el deber ser, Platón enseña que cabe y le urge al filósofo bajar a la tierra. Es de obligarlos a que participen en la vida del Estado, para superar sus males intestinos. Y no le faltaba razón. Los que anclan para el desempeño de la vida política en el mundo de los principios y los valores no se dejan tentar fácilmente por la liza política, a saber, por el manejar a la política como un terreno cerrado para un combate o torneo. Mas por lo pronto, es este el ecosistema que domina y nos tiene por testigos. De donde alguna consideración mayor se nos impone, para mejor comprender.
Simplificando las cosas, lo que no siempre es admisible para un juicio prudente, tengo la creencia –acaso por leer atropelladamente a Max Weber– que ese choque de realidades que observamos atónitos los venezolanos, léase, las víctimas del doble terremoto y los que hacen pleno dentro de las mazmorras políticas del régimen y sus asociados, en una banda, a saber, la de la nación nuestra en su conjunto, de estirpe hispanoamericana, que profesa valores antagónicos. Y es que, en la otra banda se encuentran los tributarios del puritanismo anglosajón, dominados por la experiencia de la vida sensorial y en lo político la «civilización del tener».
Toda empresa y el tener éxito dentro de la misma purificaría, facilitando al que lo logra e igualmente al logrero asociado, el camino ganado hacia la Ciudad Dios. Quienes somos tributarios de la visión judeocristiana, tamizada por lo hispano y lo latino, que asume el trabajo como un deber y un medio para llevar una vida digna en lo propio y para nuestras familias como extensión, cultivamos, antes bien, la «civilización del ser».
Pues bien, volviendo a simplificar las cosas, la perspectiva anglosajona penetró en las élites de la América Colombina a finales del siglo XX, mientras las grandes mayorías no se despegaron de su identidad raizal, conservándola con orgullo, repito, destacando el valor de la dignidad personal, humana y que humaniza. Eso lo grafica una sola imagen. La de la mujer guaireña que, desde los escombros de su vivienda, pasados los terremotos, descubre ocultas unas pacas de dólares a los que quiso ponerle la mano un funcionario judicial. Y necesitada como ninguno otro de esos billetes, incluso para proveerse de comida al siguiente día y encontrar algún refugio, los rompió ante todos. Significaba en su hora de dolor que, mientras unos se afanan por tener y en expoliar al país, ella intentaba elevar su ser en búsqueda de empatía, ante el familiar fallecido y la indiferencia del poder.
Es esto, sencillamente, lo que divide a la república de utilería que aún se mantiene en Venezuela por quienes transan sus riquezas con Estados Unidos, y que la separan de manera irreconciliable con la nación que somos los venezolanos. Se trata, insisto, de la gente, que son los presos políticos, es el país carente de agua y luz eléctrica, es el conjunto de las familias separadas por el ostracismo, es cada muerto y cada familiar que sobrevive bajo los edificios mal construidos que les proveyese a los habitantes del estado Vargas la satrapía del Estado criminal instalado y protegido por Estados Unidos.
La radiante estupidez de los cándidos
Pero vayamos a lo central, para mejor seguir entendiendo sin justificar, por lo que vuelvo a Cioran: “Una civilización comienza a decaer a partir del momento en que la vida se convierte en su única obsesión. Las épocas de apogeo cultivan los valores por sí mismos: la vida –que puede ser larga o corta– no es más que un medio para realizarnos; el individuo no sabe que vive, él vive, esclavo feliz de las formas que engendra, mima e idolatra”.
Darles vida a los valores, ciertamente, es lo que hace a la vida una vida buena y la que potencia al ser, más allá del tener; así esos valores, superando las meras ideas que surgen desde el plano de los sentidos, se nos vuelvan luego conceptos y los conceptos culminen en mitos o en utopías movilizadoras.
Lo cierto es que, cuando se reseca la afectividad –que es empatía, que la anima la inteligencia, que resulta del discernimiento, y de la experiencia concreta de la libertad hasta para soñar–, llega a su final nuestra entrega al mundo de los valores. Y son estos los que le dan vida y vitalidad a nuestras categorías existenciales y a las normas que permiten nuestra convivencia social y hasta familiar. Es lo que llamamos Derecho.
En conclusión, a riesgo de que lo dicho resulte para algunos farragoso o abstracto o incluso indigerible en su lectura o políticamente incorrecto, cuando una nación se deja doblegar por las desviaciones de sus élites logreras, “convirtiendo a la vida en la finalidad”, los sueños y las utopías que nos empujan desde la ciudad del hombre hasta la ciudad del Dios y que nos permiten descubrirnos como criaturas trascendentes, se apagan, desaparecen. Se vuelven conceptos vacíos y de regreso y los conceptos degeneran en meras ideas y en voluntarismo, tomando cuerpo en nosotros la animalidad y el sueño de la razón, creyendo que tener nos hace vivir. Ni siquiera sobrevivimos.
Otra precisión histórica, aquí sí, resulta a todas estas pertinente. Los venezolanos somos genéticamente libertarios, de suyo dignos. En nuestro más remoto génesis no hicimos parte de estructuras piramidales, regimentadas, autoritarias o paternalistas como las conocidas por los originarios del altiplano americano.
Éramos nómades los venezolanos y el cacique nuestro dejaba que los niños se le fuesen a la selva, pues retenerlos mataba el sentido genuino de la libertad y también morían. Llegado el siglo XVIII, en nuestro primer 19 de abril, el de 1749, unos 800 mestizos venidos desde el Tuy tomaron Caracas para protestar contra el monopolio de la Compañía Guipuzcoana, pues les frenaba sus hábitos de libre comercio, impidiéndoles ser, disminuyendo el ser de lo que eran. No les bastaba el tener, que cómodamente les ofrecían los vascos.
Eso fue lo que se nos extravío como huella de nuestro ser nacional, en la hora en la que, desde Cartagena de Indias, en 1812, se proclamó –como ahora en pleno siglo XXI– que no estábamos preparados para el bien supremo de la libertad. Allí se arguyó que los filósofos sentados en el Congreso nuestro de 1811 no hacían otra cosa que delirar con repúblicas aéreas, sin considerar que el pueblo medraba urgido de ser tutelado; presentándosenos a los venezolanos, ayer como ahora, bajo un defecto que solo se encuentra acuñado en los “buenistas” de la república, en sus élites políticas y, antes que económicas, expoliadoras. Ese defecto es la moral turpitude.
En suma, así como en escrito reciente volví sobre las Memorias de un venezolano de la decadencia, para dar cuenta con Pocaterra de los que se desayunan sus vergüenzas llamándolas habilidad política, pregunto y me pregunto esta vez, con el propio Cioran, si ¿acaso no es la radiante estupidez de los cándidos quien realiza la tarea de las grandes épocas?
El primer encuentro entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de 11 años tendrá lugar la semana entrante cuando el presidente de Estados Unidos Donald Trump se reúna con Delcy Rodríguez la semana entrante en la Asamblea General de la ONU, que se celebra en Nueva York.
Antes de esta, el único registro que había fue el breve encuentro que mantuvieron Barack Obama y Nicolás Maduro durante la Cumbre de las Américas de 2015, celebrada en Panamá.
Este domingo 20 de septiembre, la administración de Venezuela confirmó la participación de Rodríguez en el cónclave mundial.
La última visita de un jefe de Estado venezolano a la ONU fue la de Maduro en 2018.
Maduro ahora se encuentra detenido en una prisión a solo unos kilómetros de la sede de la ONU, después de que fuera capturado por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero en Caracas durante una operación militar.
“¡Nos vemos en la ONU!”, expresó el Ministerio de Comunicación en un mensaje publicado en X.
“Gracias a esfuerzos previos, Venezuela ha recuperado su estatus y reincorporado a la dinámica diplomática del planeta”, expuso el ente ministerial.
Apenas este viernes, la Casa Blanca anunció que Trump y Rodríguez se reunirán el martes en Nueva York al margen de la Asamblea General de la ONU, en lo que significará el primer encuentro entre ambos gobernantes.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
El senador republicano Bernie Moreno volvió a poner fecha a las próximas elecciones presidenciales de Venezuela: 24 de julio de 2027.
Moreno, uno de los asesores del presidente estadounidense Donald Trump para asuntos latinoamericanos, hizo la propuesta a través de su cuenta en X, donde vinculó la eventual celebración de los comicios con la transición política del país y la nueva estrategia petrolera de Washington hacia Venezuela.
En su mensaje, Moreno sostuvo que las elecciones “libres y justas” son necesarias para completar la transición democrática y propuso que se realicen el día del natalicio de Simón Bolívar.
La fecha, sin embargo, aparece en sus declaraciones como una propuesta del senador, no como un calendario electoral oficialmente anunciado en el material suministrado.
Una fecha con carga histórica
No es la primera vez que Moreno plantea el 24 de julio de 2027.
Semanas atrás ya había sugerido esa fecha al considerar que el natalicio de Simón Bolívar, ocurrido el 24 de julio de 1783, le otorgaría un significado histórico a los comicios.
En aquella ocasión escribió que el proceso para llegar a unas elecciones en Venezuela era “esencial” y calificó el 24 de julio de 2027 como una fecha histórica para elegir al próximo presidente.
Moreno también hizo entonces una referencia a Trump al presentarlo en términos políticos como un “libertador moderno”, una caracterización que forma parte del discurso del senador y no de una determinación electoral formal.
Moreno vincula elecciones y petróleo
En su nuevo mensaje, el senador también relacionó la transición venezolana con la política energética de Estados Unidos.
Moreno afirmó que Trump habría “liberado a Venezuela de la dictadura” y presentó el acuerdo petrolero promovido por la administración estadounidense como un triunfo para el dominio energético de Estados Unidos.
El senador aseguró además que dicho acuerdo garantiza a Estados Unidos el control mayoritario de 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas.
La referencia se produce en medio de los cambios en la política de Washington hacia el sector petrolero venezolano y del creciente interés de la administración Trump por la producción de crudo del país.
¿Qué está planteando Moreno?
La propuesta del senador contiene tres elementos: una fecha concreta para las presidenciales, la celebración de los comicios en una fecha asociada a Bolívar y la vinculación del proceso electoral con la estrategia de Trump hacia Venezuela.
“Las elecciones libres y justas siguen siendo esenciales para completar la transición democrática”, escribió Moreno antes de plantear el 24 de julio de 2027.
Su mensaje vuelve a colocar el calendario electoral venezolano en el debate político de Washington, aunque la propuesta de Moreno no equivale por sí misma a una convocatoria oficial de elecciones.
Por ahora, lo que existe es la reiteración pública de una fecha sugerida por un senador estadounidense que participa en las discusiones de la administración Trump sobre Venezuela.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
El anuncio del gobierno interino de levantar las restricciones contra sitios web de medios de comunicación no se ha traducido en un desbloqueo general, es decir, la censura sigue.
ONG como VE Sin Filtro y Espacio Público mantienen el monitoreo de las conexiones y advierten que decenas de portales continúan presentando anomalías de acceso desde Venezuela. El anuncio de un levantamiento de los bloqueos a páginas web de medios de comunicación en Venezuela comenzó a ejecutarse de forma parcial. Para este 19 de septiembre, solo 18 dominios habían sido desbloqueados, mientras 51 medios de comunicación continuaban restringidos, de acuerdo con el monitoreode VE Sin Filtro y Espacio Público.
El Programa para la Paz y la Convivencia Democrática había anunciado el 16 de septiembre que recomendaría eliminar las restricciones contra dominios de medios de comunicación.
Al día siguiente, Conatel informó a los proveedores de internet sobre la habilitación de varios portales informativos. Espacio Público confirmó que algunos bloqueos efectivamente fueron levantados, pero calificó el proceso como selectivo e incompleto.
De los dominios que fueron desbloqueados, 11 registraron cero anomalías de conexión durante las 48 horas posteriores al levantamiento de la restricción, según los datos suministrados para este monitoreo.
¿Qué significa una anomalía?
Las organizaciones defensoras de la libertad de expresión utilizan los datos del Observatorio Abierto de Interferencias en la Red (OONI, por sus siglas en inglés) para verificar el comportamiento de las conexiones desde Venezuela.
La herramienta compara las conexiones realizadas desde distintos puntos del país con un servidor de referencia externo. El porcentaje de anomalía indica cuántas conexiones presentan problemas para acceder a un determinado sitio.
Así, una tasa de 100% de anomalía significa que el portal presenta un bloqueo total en las conexiones examinadas. El porcentaje también puede variar entre proveedores: si Cantv bloquea un sitio, pero Digitel y Movistar permiten el acceso, el resultado será diferente dependiendo de las conexiones analizadas.
Espacio Público explica que OONI permite identificar estas diferencias entre proveedores y determinar si una página continúa presentando restricciones.
Medios siguen con bloqueos de hasta 100%
Desde el anuncio del 16 de septiembre, varios dominios continuaron registrando tasas elevadas de anomalía.
Entre ellos están Tal Cual, Infobae, VPI TV, The Wall Street Journal, La Gran Aldea y Armando.info, cuyos registros se ubican, según el monitoreo citado, entre 79% y 100%.
La situación no habría cambiado en los días posteriores al anuncio del desbloqueo.
Espacio Público documentó también que, antes de la medida, más de 47 sitios relacionados con medios, derechos humanos y herramientas de privacidad presentaban bloqueos, algunos con tasas de anomalía superiores a 90%.
Las restricciones tampoco se limitan a portales informativos.
Entre los dominios que continúan afectados se encuentran páginas de organizaciones de derechos humanos, plataformas de investigación y herramientas utilizadas para proteger la privacidad de los usuarios.
En esa lista aparecen organizaciones como Provea, Medianálisis e IPYS Venezuela, además de servidores y herramientas VPN utilizadas para evadir bloqueos y proteger la navegación.
Espacio Público informó que aunque algunos portales recuperaron el acceso, otros medios independientes y organizaciones de derechos humanos permanecen restringidos.
Entre los sitios que Espacio Público identificó como desbloqueados están Crónica Uno, El Carabobeño, El Pitazo, EFE Noticias, Efecto Cocuyo, El Estímulo, Caraota Digital, Alberto News, Espacio Público, 6to Poder Web, Dollar Paralelo Venezuela, Monitoreamos y Runrunes.
Las organizaciones defensoras de la libertad de expresión sostienen que el levantamiento selectivo permite observar que los bloqueos no corresponden simplemente a fallas técnicas de las redes.
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Un informe elaborado por investigadores venezolanos radicados en Washington y divulgado por el diario español ABC reconstruye los vínculos financieros que Alejandro Betancourt mantuvo durante años con entidades relacionadas con el Estado ruso.
La relación adquirió relevancia por el nuevo papel que el empresario desempeña en el negocio petrolero venezolano. Betancourt es uno de los principales accionistas de North American Blue Energy Partners (NABEP), compañía que en 2024 regresó a la operación de activos vinculados con Petrozamora y que actualmente ocupa un lugar central en el nuevo esquema petrolero entre Venezuela y Estados Unidos.
La puerta de entrada fue Gazprombank
La incursión de Betancourt en el petróleo venezolano se produjo hace más de una década, después de su participación en negocios eléctricos durante el gobierno de Hugo Chávez.
La estructura empresarial utilizada para entrar al sector petrolero estuvo vinculada con Gazprombank, banco ruso posteriormente sancionado por Estados Unidos.
A través de Gazprombank Latin America Ventures BV, registrada en Países Bajos, se estructuró una participación de 40% en Petrozamora, empresa mixta constituida junto con Pdvsa para explotar campos petroleros en la cuenca del Lago de Maracaibo.
La reconstrucción de esta trayectoria también conecta a Betancourt con Derwick Oil & Gas Corporation, sociedad registrada en Barbados.
Según documentos citados en las investigaciones, esta estructura terminó vinculándose con los vehículos de inversión de Gazprombank.
Transparencia Venezuela documentó que Betancourt explotaba y comercializaba petróleo en Zulia desde 2013 a través de Gazprombank Latin America Ventures.
Un informe de la organización señala que la empresa rusa y Derwick Oil & Gas estuvieron detrás de la estructura mediante la cual Betancourt llegó a Petrozamora.
Del negocio eléctrico al petróleo
La historia empresarial de Betancourt comenzó a ganar notoriedad durante la crisis eléctrica venezolana de 2010, cuando Derwick Associates obtuvo contratos para la instalación de plantas generadoras.
De acuerdo con documentos citados en el material suministrado, reportes internos de la entidad suiza Compagnie Bancaire Helvetique (CBH), elaborados en 2013, señalaban que la asignación de campos petroleros a Derwick habría estado relacionada con sus gestiones previas en el sector eléctrico.
La trayectoria fue objeto de investigaciones y señalamientos durante años. Transparencia Venezuela ha documentado las conexiones empresariales de Betancourt y su regreso a Petrozamora mediante NABEP.
Washington: lobby, abogados y contactos
La relación de Betancourt con Estados Unidos tampoco comenzó con el actual negocio petrolero.
En 2017, su empresa Hawkers contrató a Ballard Partners, firma en la que trabajaba Susie Wiles, quien posteriormente se convirtió en jefa de Gabinete de la Casa Blanca.
Dos años después, Betancourt contrató al exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, para que lo representara ante el Departamento de Justicia estadounidense, en medio de investigaciones federales, según el material divulgado por ABC.
Durante la crisis política venezolana de 2019, además, Betancourt utilizó sus contactos en Moscú para presentar ante autoridades rusas una propuesta procedente del sector opositor que buscaba retirar el respaldo al gobierno de Nicolás Maduro. La gestión no prosperó y posteriormente perdió temporalmente su participación en Petrozamora.
El regreso con NABEP
El empresario volvió al negocio petrolero en 2024 de la mano del estadounidense Harry Sargeant III.
Ambos estuvieron vinculados con NABEP, compañía que suscribió ese año un Contrato de Participación Productiva (CPP) con Pdvsa para operar activos relacionados con Petrozamora.
Transparencia Venezuela señala que Sargeant logró la adjudicación de campos de Petrozamora en abril de 2024 y que Betancourt reclamó sus derechos como antiguo socio minoritario para incorporarse a la operación.
La recuperación de estos activos coincidió con un fuerte aumento de la producción. Distintas investigaciones periodísticas sitúan el crecimiento de unos 20000 barriles diarios a cerca de 200000 barriles diarios en los campos operados por NABEP.
Ese crecimiento convirtió a NABEP en uno de los actores privados de mayor peso en el sector petrolero venezolano.
Un empresario con investigaciones abiertas
El regreso de Betancourt al centro del negocio petrolero ocurre mientras su trayectoria continúa bajo escrutinio judicial internacional.
Betancourt mantiene investigaciones abiertas por presunto blanqueo de capitales en la Audiencia Nacional de España y en la Fiscalía de Zúrich, Suiza. En Estados Unidos no enfrenta imputaciones formales.
Betancourt y sus representantes legales han sostenido que sus actividades empresariales son legales y que su patrimonio tiene origen lícito.
La investigación de Transparencia Venezuela publicada en 2026 también recoge la trayectoria de Betancourt y sus conexiones empresariales con Petrozamora y NABEP.
Con información de ABC
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país
El segundo ciclo de conversaciones entre el chavismo y la oposición arrancó con cambios en la delegación opositora. Nuevos dirigentes se incorporaron a las mesas técnicas, mientras algunos de los representantes anunciados inicialmente no han participado presencialmente en las reuniones.
Entre las nuevas caras aparece Elimar Díaz, de Primero Justicia (PJ), quien no estuvo en el primer ciclo. También se sumaron el exalcalde de Lechería, Gustavo Marcano; Marco Bozo, designado en agosto como secretario de la Asamblea Nacional de 2015; y Julio César Moreno. Los cuatro participan presencialmente en las reuniones como parte de la delegación técnica.
La delegación opositora había sido anunciada por Dinorah Figuera con Ramón López, Jorge Millán y Juan Miguel Matheus, todos de Primero Justicia, además de Marco Aurelio Quiñones y Sergio Vergara, de Voluntad Popular (VP), como integrantes principales.
Para las mesas técnicas fueron anunciados inicialmente Díaz y Moreno, por PJ, y Macario González y Desirée Barboza, por VP.
Vergara no ha participado presencialmente
Uno de los cambios más notorios está relacionado con Sergio Vergara. El dirigente, residenciado en Estados Unidos, no participó presencialmente en ninguno de los dos ciclos de conversaciones, aunque se ha mantenido activo en redes sociales comentando el proceso.
Su puesto fue ocupado por Desirée Barboza, dirigente de Voluntad Popular en el estado Zulia, quien se mantiene en el equipo de los seis representantes principales.
Tampoco estuvo presente González durante la instalación del segundo ciclo, realizada el 17 de septiembre. El dirigente de VP y exalcalde de Barquisimeto había adelantado a un medio regional de Lara que las conversaciones se retomarían el 15 de septiembre, pero posteriormente explicó que no pudo asistir por “razones personales”.
El regreso de Gustavo Marcano
La presencia de Gustavo Marcano es otra de las novedades del segundo ciclo. Una fuente citada por El Pitazo señaló que el exalcalde de Lechería es asesor de Dinorah Figuera desde 2023, cuando esta asumió la presidencia de la Asamblea Nacional de 2015.
Marcano fue diputado de la Asamblea Nacional de 2010 por Primero Justicia y entre 2013 y 2017 ocupó la alcaldía de Lechería, en Anzoátegui.
Su salida del país ocurrió después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenara su destitución y lo condenara a 15 meses de prisión, en el contexto de las protestas antigubernamentales contra Nicolás Maduro.
Entre 2019 y 2023, durante el interinato encabezado por Juan Guaidó, Marcano fue ministro consejero ante Estados Unidos. También tuvo participación en la coordinación de la defensa de activos venezolanos congelados en ese país durante el primer gobierno de Donald Trump.
Ahora, nueve años después de su salida, Marcano regresó a Venezuela.
“Nueve años después… Un día que soñé tantas veces y que hoy se hace realidad. Con Dios y la Virgen del Valle siempre… Seguimos”, escribió en redes sociales.
Aunque la delegación opositora no ha informado oficialmente cuál será su función dentro del proceso, Marcano estuvo presente en la instalación del segundo ciclo de conversaciones. Por ahora tampoco está confirmado si integrará formalmente las mesas técnicas.
Derechos políticos y libertad de expresión sobre la mesa
El segundo ciclo está centrado en derechos y garantías políticas. Entre los asuntos que se espera sean discutidos están la situación de los partidos políticos, la devolución de tarjetas electorales a organizaciones intervenidas judicialmente, las inhabilitaciones políticas y la libertad de expresión.
En paralelo, el chavismo inició un proceso de desbloqueo de medios digitales independientes. .
El proceso, sin embargo, ha sido parcial. De acuerdo con Venezuela Sin Filtro, hasta ahora solo 17 dominios de noticias han sido desbloqueados, mientras otros 79 continúan restringidos, dentro de un universo de 189 dominios bloqueados.
Con información de El Pitazo
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país