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Claves | El colapso de los derechos civiles y políticos durante 2025 según informe de Provea

La ONG Provea presentó un balance de la situación de los derechos civiles y políticos en Venezuela durante 2025, el cual revela una profundización del control estatal y la desarticulación progresiva de las garantías ciudadanas.

Estos hallazgos forman parte del “Informe Provea 2025: El eclipse de la Constitución, Venezuela exige justicia y democracia”, presentado el 14 de mayo. La organización detalla el estado de vulnerabilidad de la población frente al poder público.

La sección correspondiente a los derechos civiles y políticos explica la magnitud del retroceso institucional: el uso de los tribunales como herramienta de castigo, la persistencia de la letalidad policial, el repunte de las desapariciones forzadas, el deterioro de la integridad en los centros de reclusión y la anulación de la participación política.

Derecho a la justicia: Un sistema subordinado

El informe describe un Poder Judicial que no solo padece de falta de independencia, sino que actúa activamente en la persecución. Durante 2025, el sistema se caracterizó por la vulneración sistemática del debido proceso y la criminalización de la disidencia.

Provea destaca que la proclamación de Nicolás Maduro para el periodo 2025-2031 se realizó al margen de los estándares de transparencia, sumiendo al país en una “crisis de legitimidad sin precedentes”.

En este contexto, el informe advierte sobre la propuesta de Reforma Constitucional que busca instaurar el “Estado Comunal”, alertando que dicho modelo pretende sustituir la democracia representativa por instancias de control político vertical, lo que contraviene el deber del Estado de facilitar las condiciones para la práctica participativa ciudadana.

Asimismo, se documenta un patrón de impedimento a la defensa privada: “A los detenidos se les impuso defensores públicos que, lejos de tutelar sus derechos, actuaron como facilitadores de la condena política”.

Por otra parte, alertan que existe un 89% de opacidad en los Tribunales Ordinarios: 85.945 decisiones publicadas frente a 781.403 anunciadas en la apertura judicial.

Derecho a la vida: Letalidad policial y militar

A pesar de la disminución de las protestas masivas, la letalidad de los cuerpos de seguridad se mantuvo en niveles alarmantes. En 2025, un total de 336 personas fueron asesinadas por efectivos de seguridad estatales. El informe revela que el 54% de las víctimas fueron jóvenes de entre 18 y 30 años, habitantes de sectores populares.

Asimismo, destaca un dato crítico: el 42% de los fallecidos no pudo ser plenamente identificado en los registros oficiales iniciales, lo que fomenta la impunidad. El Ministerio Público no investigó estas muertes. La Defensoría del Pueblo guardó silencio. 

Sobre la responsabilidad, el informe exige el “establecimiento de responsabilidades penales no solo para los autores materiales, sino también para las cadenas de mando intermedias y superiores”.

Libertad personal: El auge de la desaparición forzada

Si bien las violaciones al derecho a la libertad personal bajaron un 77,4% con respecto a 2024 (sumando 596 casos), Provea explica que el foco cambió hacia la desaparición forzada. En 2025 se registraron 160 víctimas de desaparición forzada, un incremento del 196% comparado con las 54 del año anterior. 141 de los casos (23,7%) corresponden al patrón de detenciones individuales, lo que representa un descenso de 44,6% respecto a 2024.

Según la organización, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) fue responsable del 43% de las detenciones arbitrarias. La Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim) estuvo involucrada en el 25% de los casos. 2025 fue el segundo año con más detenciones políticas en el registro histórico de Provea con 513 víctimas.

Además, recuerdan casos que siguen sin respuesta, como el de Alcedo Mora, activista popular de izquierda, detenido desde el 27 de febrero de 2015, y el de Hugo Enrique Marino Salas, desaparecido el 20 de abril de 2019 y que fue visto por última vez en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía”.

Estas acciones buscan el aislamiento total del detenido. El informe define el año como uno “signado por la criminalización de la disidencia y el cierre definitivo del espacio cívico”.

Integridad personal: Tortura y tratos crueles

El informe registra 659 denuncias de violaciones a la integridad personal y 42 víctimas directas de tortura. La organización utiliza el concepto de “muerte institucional” para explicar fallecimientos bajo custodia, como los de Osgual González y Lindomar Bustamante (este último en Tocorón, mayo de 2025).

Sobre las condiciones de reclusión, el texto señala que el Estado venezolano contraviene el artículo 43 de la Constitución, el cual le otorga el rol de garante de la vida y la integridad de quienes se encuentran bajo su autoridad.

Para Provea es crucial de “avanzar en la definitiva puesta en marcha de la Comisión Nacional de Prevención de la Tortura y Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes”.

La organización también señaló que al menos 463 privados de libertad por razones políticas, denunciaron haber sido víctimas de tratos crueles, tras la negación de servicios de salud y acceso a contacto con sus familias.

Participación ciudadana y libertad de asociación

Durante 2025, Provea documentó 2219 manifestaciones, lo que representa una caída del 86,7% en comparación con 2019. El informe advierte que este descenso es producto de un entorno de inhibición y criminalización de la protesta.

La ONG manifiesta su preocupación por la “crisis de legitimidad por la cual atraviesa el Poder Electoral” y el hostigamiento a la sociedad organizada, refiriendo ataques contra la sociedad civil como la registrada el 7 de agosto de 2025 contra madres en una vigilia frente al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

De acuerdo con el informe, lejos de facilitar las condiciones para este derecho, el Estado ha profundizado una estructura de exclusión y vigilancia sobre la sociedad organizada. Provea indica que los comités de víctimas de violaciones de derechos sufrieron 12 incidentes represivos en 2025 por su campaña pacífica de exigencia de libertad para presos políticos.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La Conversa de ARI con la Luz | Muerte de Quero evidencia el patrón de ataque generalizado del Estado

Para Martha Tineo, directora de la ong Justicia, Encuentro y Perdón (JEP), la desaparición y posterior muerte del preso político Víctor Hugo Quero Navas bajo custodia del Estado, el 24 de julio del 2025, según lo anunciado por el Ministerio para el Servicio Penitenciario, pone en contexto un patrón de ataque sistemático, que ha sido implementado como política de Estado, dirigido a grupos de la sociedad civil en Venezuela. 

Según Tineo este caso forma parte de un patrón de persecución generalizado, que se califica como crimen de lesa humanidad. 

“No es solo el caso de Víctor Quero”, aseguró la abogada durante su intervención del domingo 10 de mayo de 2026 en La Conversa ARI con la Luz, el programa de debate de la Alianza Rebelde Investiga (ARI) en el que participaron Ronna Rísquez, coordinadora de ARI; César Batiz, director de El Pitazo, Luis Ernesto Blanco, director de Runrun.es; y Luz Mely Reyes, directora de Efecto Cocuyo, que 

La abogada sostuvo que desde 2014 la ong ha documentado, al menos, 27 muertes de presos por razones políticas bajo custodia del Estado. Precisó que todas las muertes ocurrieron como consecuencia de torturas, negación a servicios de atención médica o a las condiciones de reclusión. “De otros privados de libertad por motivaciones distintas son muchísimos más”, aseguró Tineo.

“Cuando vemos que en el 2014, 2016 o como en el 2020 o 2026, esto se repite (…) te das cuenta que pasa a ser una política de Estado. Ya no estaríamos hablando de una violación a los derechos humanos (DD.HH.), que se refiere a cuando efectivamente hay responsabilidad del Estado (…). Este caso, en cambio, hace parte de, al menos, 27 que desde el 2014 han ocurrido en Venezuela”. 

Un caso que debe ser incorporado a la investigación de la CPI

Para Tineo, la muerte de Víctor Hugo Quero Navas, es un crimen de lesa humanidad, que debe añadirse al proceso de investigación Venezuela I, que adelanta la fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela desde 2017. 

“Entre los crímenes que precisamente se están investigando en la fiscalía de la CPI está el de ‘persecución por razones políticas’ y el de ‘detenciones arbitrarias’. En el caso de Víctor Quero esto ocurre como parte de una política de persecución contra disidentes y se ejecuta a partir de una detención arbitraria que fue continuada a una desaparición forzada, y finalmente con este desenlace terrible. Definitivamente podríamos enmarcar este caso en uno de esos que debería ser incorporado a la investigación que cursa ante la fiscalía de la CPI”, dijo. 

No hay expectativas para encontrar justicia en Venezuela

De acuerdo a una investigación de la Alianza Rebelde Investiga, la muerte de Víctor Hugo Quero involucra, al menos, a 12 funcionarios del Estado que integran el sistema de justicia en Venezuela.

Los señalados directamente son Julio García Zerpa, ministro de Asuntos Penitenciarios; Alexander Martínez, director del El Rodeo I; Dionita Coronado; defensora III de la Defensoría delegada del Área Metropolitana de Caracas; Alfredo Ruíz, defensor del pueblo en ese momento; Tarek William Saab, fiscal general del Ministerio Público en ese momento; Luis Felipe Cádiz; fiscal 67 del Área Metropolitana de Caracas; Carlos Liendo; juez del Tribunal 2do de Control para el Terrorismo y Daniel Ramírez, defensor público general.

También están involucrados de manera indirecta Diosdado Cabello; ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz; Douglas Rico, director general del Cicpc; Lisset Moreno, directora del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) y Luis Montaño Hernández, director del Hospital Militar Universitario “Dr. Carlos Arvelo”.  

Para Martha Tineo no hay expectativas de que haya justicia en Venezuela. “Este caso ilustra todas las violaciones a los derechos humanos, que durante al menos dos décadas se han denunciado en Venezuela, cuando se ejerce la persecución política por vía judicial”. 

De acuerdo con la abogada, el sistema de justicia venezolano a través de todos sus órganos se ha conjugado para “perseguir, castigar y criminalizar por vía judicial a la disidencia”. Tineo detalló que, hasta que Venezuela “no avance en un proceso de reinstitucionalización del sistema de justicia, todas las expectativas de las víctimas están puestas en los sistemas internacionales”. 

El acompañamiento colectivo como herramienta para documentar casos de violaciones a DD.HH.Durante el programa, la abogada dió orientaciones para los familiares de víctimas de casos de violaciones de derechos humanos, que ante el miedo de denunciar, pueden apoyarse en periodistas, abogados, organizaciones y defensores de derechos humanos que les permitan documentar su proceso, lo cual es fundamental para que haya justicia, garantía de no repetición y reparación integral a las víctimas. “Ante el miedo, acompañarnos y hacer una documentación exhaustiva”. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

El “eclipse” de la Constitución: informe anual de Provea documenta una crisis estructural de DDHH

La organización no gubernamental Provea presentó este jueves, 14 de mayo, su informe anual titulado “Informe Provea 2025: El eclipse de la Constitución, Venezuela exige justicia y democracia”. El evento, realizado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), congregó a activistas, víctimas, académicos y miembros del cuerpo diplomático para analizar el estado de las garantías fundamentales en el país durante el último año y los primeros meses de 2026.

La presentación contó con un panel de expertos y voces de la sociedad civil que abordaron la crisis desde distintas dimensiones. Óscar Murillo, coordinador general de Provea, quien ofreció el contexto político y los retos de la transición; Lissette González, coordinadora de Investigación de la organización, quien detalló los hallazgos estadísticos sobre derechos sociales y civiles; la historiadora Margarita López Maya, que tuvo la responsabilidad de analizar el nuevo escenario geopolítico tras los eventos de enero de 2026; Javier Tarazona, director de Fundaredes y expreso político, quien brindó un testimonio sobre la tortura y la judicialización; y Lis Hernández, lideresa indígena que denunció la devastación ambiental en el sur del país.

Un sistema democrático en eclosión

Óscar Murillo inició su intervención contextualizando la gravedad del retroceso institucional. Según el coordinador de la ONG, el año 2025 estuvo marcado por el desconocimiento de procesos electorales y una respuesta estatal basada en la “represión histórica”. Murillo explicó que Venezuela es un caso de estudio sobre cómo líderes populistas autoritarios logran socavar los contrapesos democráticos desde el interior de las instituciones.

Sobre el panorama actual de 2026, Murillo señaló que los hechos del 3 de enero abrieron un proceso de “enorme incertidumbre y altas expectativas”. Sin embargo, advirtió sobre los peligros de una estabilización cosmética.

“Existe un riesgo real en que la estabilización se centre únicamente en brindar garantías para las inversiones extranjeras, dejando de lado la justicia, la memoria, el estado de derecho, los DDHH y la democracia”, expresó Murillo.

Para Provea, el “aparato represivo” sigue intacto y el marco normativo que lo sustenta continúa vigente.

El riesgo de la “tecnocracia“

Óscar Murillo manifestó su preocupación por el modelo económico que intenta emerger bajo la nueva gestión gubernamental tras los sucesos del 3 de enero enero. El coordinador general de Provea alertó sobre la posibilidad de que se consolide un modelo de “liberación económica” despojado de derechos ciudadanos.

Sobre la política de pacificación, advirtió que la Ley de Amnistía no ha cumplido su objetivo primordial. “La Ley de Amnistía, desafortunadamente, no fue suficiente porque ha excluido a muchísimas personas y su aplicación ha sido discrecional y arbitraria”, sentenció.

Asimismo, señaló que las decisiones económicas actuales marcan una transición hacia un modelo más ordenado, pero no necesariamente más democrático. Advirtió que este camino puede derivar en una “tecnocracia autoritaria” que priorice el capital sobre la justicia social.

La deuda social: Salarios ínfimos y colapso de servicios

Lissette González presentó los resultados de la investigación de Provea, enfatizando que la deuda social creció exponencialmente en 2025. Los datos revelan un estancamiento del salario mínimo en 130 bolívares desde el año 2022, lo que para diciembre de 2025 representaba apenas 0,45 dólares al mes. González explicó que este ingreso no ocurre en el vacío, sino bajo una inflación en alimentos que alcanzó el 260% el año pasado.

La investigadora vinculó la precariedad económica con la vulneración de derechos básicos. En el área de salud, el monitoreo independiente registró más de 94 000 denuncias por violaciones al derecho a la salud. Los datos de la Encuesta Nacional de Hospitales citados en el informe son preocupantes: “89% de los centros hospitalarios no contaba con insumos suficientes, 88% no contaba con medicamentos”. Además, se reportó un incremento en el cobro de servicios en centros de salud que legalmente deberían ser públicos y gratuitos.

En materia educativa, González destacó que, aunque hubo intentos por aumentar la escolaridad, el 30% de los niños en Venezuela no asistió a clase los cinco días de la semana durante 2025 debido a barreras económicas. Según la experta, la educación en Venezuela está dejando de ser un derecho universal para convertirse en un privilegio que depende del origen socioeconómico de los padres.

Represión focalizada y desapariciones forzadas

El informe de Provea detalla un cambio en la dinámica represiva del Estado. Si bien las detenciones masivas disminuyeron en comparación con el pico inusitado de 2024 en el contexto poselectoral, la violencia se volvió más selectiva. González reportó 596 violaciones a la libertad personal en 2025, con un enfoque dirigido hacia dirigentes políticos, sindicalistas, periodistas y defensores de derechos humanos.

Uno de los puntos más críticos fue el aumento de las desapariciones forzadas, con 160 víctimas registradas el año pasado. El informe también documenta 42 víctimas de tortura y 336 violaciones al derecho a la vida.

“54% de estas víctimas son jóvenes entre 18 y 30 años. Continúa allí vigente un patrón de etiquetamiento y criminalización de los jóvenes pobres”, afirmó González, denunciando además que el Ministerio Público no investigó ninguna de estas muertes.

González enfatizó que la crisis no es solo estadística, sino que se manifiesta en el deterioro físico de las nuevas generaciones. Según el informe, diversas organizaciones registraron un aumento drástico en la desnutrición infantil y la inseguridad alimentaria en los hogares durante 2025. A esto se suma el colapso del sistema preventivo: “La baja cobertura de las vacunaciones nos muestra una situación de salud también muy complicada que viene siéndolo desde la pandemia”, explicó la investigadora.

El fin de una época y el “tutelaje” internacional

La investigadora e historiadora Margarita López Maya presentó el capítulo especial del informe, donde analiza la trayectoria del chavismo y el madurismo hasta la crisis actual.

La historiadora ofreció una distinción técnica sobre la degradación del poder en Venezuela. Explicó que mientras en la primera etapa se vivió una “democracia iliberal” donde se respetaban las formas electorales pero no las instituciones, a partir de 2015 el modelo mutó hacia un autoritarismo abierto.

Según la experta, el gobierno de Nicolás Maduro, al reconocerse como una minoría electoral tras las parlamentarias de ese año, optó por desmantelar los residuos democráticos para gobernar bajo estados de excepción permanentes, lo que culminó en el “eclipse” constitucional que documenta Provea.

En ese sentido, sostiene que el ciclo que se inició con grandes expectativas de participación protagónica terminó degradándose en un régimen autoritario abierto que, tras los sucesos del 3 enero de 2026, que resultaron en la captura del exgobernante Nicolás Maduro, ha entrado en una fase de “tutelaje” por parte de los Estados Unidos.

López Maya agregó que las directrices del Ejecutivo Nacional en Venezuela son ahora supervisadas o impuestas por el gobierno estadounidense bajo la administración de Donald Trump. Esta situación genera un escenario complejo: “Se abrió la posibilidad de un escenario en el cual nosotros sigamos dentro de un régimen autoritario modificado para adaptarse a los intereses de los Estados Unidos”.

Asimismo, la experta enfatizó que mientras el interés de Washington parece centrarse en la reactivación económica y la estabilidad para las inversiones, el anhelo de la sociedad venezolana es recuperar la institucionalidad democrática y el acceso a derechos básicos.

El testimonio de la tortura y la luz del activismo

Javier Tarazona, director de Fundaredes, ofreció un testimonio vívido sobre su experiencia tras cuatro años y siete meses de cautiverio. Tarazona describió los centros de detención como lugares de “mucha oscuridad” y relató los tratos degradantes sufridos: “47 días pasé sin bañarme, donde me servían la comida de donde defecaba”.

Para Tarazona, la Constitución venezolana se ha convertido en un “escudo roto” y el eclipse actual representa la imposición de la arbitrariedad sobre la dignidad. Sin embargo, su mensaje se centró en la necesidad de transformar el dolor en acción ciudadana.

“Si el poder ha usado la ley para oprimir, nosotros usaremos la verdad para liberar”, declaró, instando a los presentes a no ser simples espectadores del “eclipse” político y a trabajar en la formación de una ciudadanía que ejerza sus derechos en lugar de mendigarlos.

A pesar de su presencia en el auditorio de la UCV, Tarazona recordó que su proceso judicial no ha terminado. “Salgo de aquí, voy al tribunal a audiencia de juicio. Porque se pretende callar la verdad”, denunció.

Minería y abandono de los pueblos indígenas

La lideresa indígena Lis Hernández denunció la situación en el municipio Gran Sabana y las zonas mineras. Hernández describió una crisis de inseguridad provocada por la minería ilegal y la presencia de grupos armados, que ha derivado en un aumento de enfermedades como la malaria y afecciones de transmisión sexual.

Hernández señaló que el Estado ha fallado en su rol de protector. Denunció que el 18 de febrero de 2026 la sede del Consejo de Caciques Generales fue atacada por grupos armados pese a la presencia de 11 cuerpos de seguridad en la zona.

Además, denunció que la nueva normativa minera se aplica sin la consulta previa, libre e informada que exige la Constitución. Señaló que el concepto de “minería responsable” del gobierno es inexistente en la práctica de las comunidades.

“El Estado o el gobierno donde menciona en su nueva ley que va a ser una minería responsable, ellos han fallado en su rol de protector”, sentenció la lideresa.

Finalmente, alertó de la inacción de los cuerpos de seguridad frente a grupos armados extranjeros que explotan las tierras indígenas. La lideresa denunció que estos grupos obligan a hombres y mujeres indígenas a practicar la minería ilegal como única vía de subsistencia ante el abandono total de servicios básicos por parte del Estado.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país

Las perlas de Marco Rubio sobre Venezuela: “No queremos ir tan rápido porque todo se puede romper”

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se refirió este miércoles 13 de mayo a la situación venezolana . En alusión a la fragilidad del proceso político en curso, advirtió: “No queremos ir tan rápido porque todo se puede romper”.

Durante una entrevista con Sean Hannity a bordo del Air Force One, en el vuelo que trasladó al presidente Donald Trump a China para reunirse con Xi Jinping, Rubio aseguró que la administración estadounidense ha trabajado para “normalizar” a Venezuela luego de años de crisis.

Explicó que ahora los ingresos provenientes de las ventas de petróleo venezolano están siendo depositados en una cuenta bancaria en Nueva York, auditada por la firma KPMG, pero reconoció que aún queda “más trabajo por hacer”.

A continuación las perlitas de Rubio sobre Venezuela

  • “Venezuela es un mejor lugar hoy de lo que era hace cuatro meses”.
  • “Estamos tratando de normalizar ese lugar. Este era un país con una riqueza increíble, pero toda esa riqueza estaba siendo robada, no iba a beneficiar al pueblo venezolano”.
  • “A medida que avanzamos en este proceso, tendremos que llegar a una etapa de transición donde tendrán que normalizar su gobierno, tendrá que haber un proceso legítimo, con presidencia, elecciones y cosas de esa naturaleza”.
  • “Ese momento tiene que llegar. No queremos esperar demasiado, queremos ver que suceda. No queremos ir tan rápido porque todo se puede romper”.
  • “Todo el dinero que obtienen del petróleo ahora va a una cuenta bancaria en Nueva York, es auditada por KPMG y se está utilizando para pagar los salarios de maestros, bomberos, oficiales de policía y profesores universitarios”.
  • “Por primera vez en más de una década, la riqueza del país está beneficiando realmente a los ciudadanos de Venezuela”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Sumar o restar magistrados: las maromas del gobierno en el TSJ según la necesidad

Desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999 una de las misiones centrales de su proyecto de gobierno fue propiciar la disolución de la antigua Corte Suprema para dar paso al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). No en vano, una de las primeras tareas de la Asamblea Nacional Constituyente fue decretar la emergencia judicial y la “depuración” del sistema. La Constitución que emanó de esta ANC consolidó la estructura formal del actual TSJ.

No conforme con ello, desde 2004, el chavismo ha reformado la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia (LOTSJ) en al menos tres oportunidades. Estas modificaciones se han convertido a lo largo de los años en una herramienta clave para que el gobierno —primero el de Hugo Chávez, luego el de Nicolás Maduro y, ahora el interinato de Delcy Rodríguez— reconfigure el Poder Judicial a conveniencia.

La estrategia de aumentar o disminuir la cantidad de jueces según el momento político ha permitido asegurar el control del país en coyunturas como la crisis económica y las protestas antigubernamentales.

Las razones que el oficialismo expone para reformar el TSJ van desde la modernización, eficiencia y celeridad procesal; sin embargo, a efectos prácticos, los resultados no han sido los esperados. Datos de organizaciones no gubernamentales como Acceso a la Justicia y el Observatorio Venezolano de Prisiones estiman que en Venezuela el retardo procesal ronda el 70%, una cifra que se mantiene como constante con el paso del tiempo.

Este martes 12 de mayo, la Asamblea Nacional (AN), de tendencia oficialista, aprobó una reforma a la Ley Orgánica del TSJ que aumenta de 20 a 32 el número de magistrados, es decir, el gobierno vuelve a utilizar la estrategia aplicada por Hugo Chávez en el 2004 de elevar el número de magistrados para asegurar una mayoría absoluta de jueces afines al proceso.

A continuación, una cronología de las reformas al TSJ:

Reforma de 2004: de cómo Chávez desmontó la independencia judicial

La reforma del TSJ del año 2004, aprobada bajo la actuación complaciente de una AN de mayoría oficialista, es considerada como el punto de quiebre de la independencia judicial en Venezuela. En esta reforma, además de aumentar el número de magistrados de la Sala Plena, se reestructuró la Sala Constitucional, considerada como la más importante a nivel político.

En esta ocasión se modificó la ley para permitir la designación de magistrados. Si no se lograba la mayoría calificada en tres intentos, en una cuarta votación se elegiría por mayoría simple.

Poco tiempo después de la aprobación de la ley, se aprobó la jubilación de magistrados que no eran afines al gobierno de Chávez para que otros comprometidos con el proceso ocuparan las vacantes.

El argumento principal del chavismo fue el de combatir el retardo procesal, lo que permitiría “descongestionar los tribunales” y “hacer más eficientes” a los tribunales.

Cabe recordar que esta reforma tuvo lugar en un contexto crítico para el gobierno marcado por un proceso revocatorio en contra de Chávez, luego de dos convulsos años en la política nacional: en 2002 con la salida breve del poder del fallecido mandatario y en 2003 con un paro petrolero.

Justo uno de los motivos que llevó al fallecido presidente a proponer la reforma judicial fue una sentencia emitida por la Sala Plena en 2002, en la que se determinó que los generales involucrados en los sucesos del 11 de abril de 2002 no cometieron un golpe de Estado sino un “vacío de poder”. El enfurecido líder de la “revolución bolivariana” descalificó públicamente al tribunal y encendió los motores de su gobierno para remover a los magistrados disidentes.

Distintas organizaciones no gubernamentales calificaron la reforma de “golpe institucional”. Por su parte, Human Rights Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) alertaron que la decisión violaba los principios de la independencia judicial.

El TSJ conformado a gusto de Chávez ratificó muchas de sus polémicas decisiones en contra de las libertades públicas: en 2007, la Sala Constitucional rechazó los recursos de amparo interpuestos por el canal de televisión Radio Caracas Televisión (RCTV) y avaló la decisión del Ejecutivo de no renovar la licencia de transmisión analógica, lo que autorizó la incautación de sus equipos e infraestructura técnica para cedérselos al nuevo canal estatal TVes.

En 2013, y ante la gravedad de la salud de Hugo Chávez en Cuba, la Sala Constitucional emitió la Sentencia N° 2, que eximió al mandatario de acudir a la juramentación formal del 10 de enero fijada por la Constitución. El tribunal interpretó que al tratarse de un presidente reelecto no existía interrupción del ejercicio, lo que permitió que el gabinete y el vicepresidente Nicolás Maduro continuaran funciones sin tomar posesión de un nuevo período constitucional. Pero el artículo 231 de la Constitución establece taxativamente que el candidato electo tomará posesión del cargo de presidente el 10 de enero del primer año de su período constitucional mediante juramento ante la Asamblea Nacional. La ley no contempla prórrogas automáticas ni “continuidades” de mandatos previos para un nuevo período.

Por si fuera poco, en marzo de 2013 y tras el fallecimiento de Chávez, el TSJ dictaminó que Nicolás Maduro ejercería la presidencia encargada y estaba legalmente facultado para postularse como candidato presidencial sin necesidad de separarse de su cargo, decisión contraria a la ley, pues al encontrarse el presidente hospitalizado en Cuba sin poder comparecer se configuraba una falta temporal o absoluta de acuerdo con el artículo 233 de la Carta Magna. Al negarse a declarar dicha falta, el TSJ bloqueó la aplicación del mecanismo constitucional que obligaba a que el presidente de la Asamblea Nacional asumiera la jefatura del Estado interina mientras se resolvía la ausencia.

Reforma de 2022: un TSJ para la “reelección” de Maduro

18 años después de la reforma impulsada por Chávez, el gobierno, esta vez liderado por Nicolás Maduro, redujo de 32 a 20 el número de magistrados, modificó el proceso de selección -incluyendo la participación de la sociedad civil en el Comité de Postulaciones- ajustó los períodos de los magistrados y redefinió las atribuciones internas del ente.

El propósito para este momento sería dar pasos firmes hacia un proceso de “despolitización”, “independencia” y “modernización” del sistema judicial, según alegaron públicamente. Jorge Rodríguez, quien presidía la Asamblea Nacional en ese año, afirmó que con las reformas el país contaría con un TSJ “eficiente y menos burocrático”.

En esta reforma la Sala Constitucional paso de tener siete magistrados a cinco, mientras que el resto de las salas Político-Administrativa, Electoral, Casación Civil, Penal, y Social disminuyeron de cinco a tres integrantes cada una.

“Mejor manejo de los proceso y las salas” y acabar “definitivamente” con el retardo procesal fueron los alegatos oficiales de dicha reforma. Además se prometió acabar con el hacinamiento en las cárceles, promesa que, hasta el momento, no se ha cumplido porque reportes de ONG estiman que el mismo roda el 54%.

Organizaciones como Acceso a la Justicia y Provea se pronunciaron por la decisión alegando que la reducción de magistrados permitía reorganizar nuevamente el TSJ con perfiles ideológicos afines al gobierno y así renovar las lealtades de cara a un nuevo ciclo político.

El máximo ente judicial allanó en estos años el camino para facilitar la reelección de Nicolás Maduro. En enero de 2024, la Sala Político-Administrativa emitió resoluciones definitivas ratificando la inhabilitación para ejercer cargos públicos contra la principal líder opositora María Corina Machado, quien había resultado ganadora en las primarias opositoras de 2023 para representar a la oposición en las presidenciales de julio de ese año. Esto impidió su inscripción formal ante el CNE e impactó el desarrollo de la ruta electoral pactada políticamente en los Acuerdos de Barbados.

Fue este mismo TSJ el que validó los cuestionados resultados de esos controversiales comicios, en las que el Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Nicolás Maduro sin mostrar los resultados desagregados, lo cual fue calificado por diversos países como una consolidación del “fraude”.

Distintas organizaciones no gubernamentales insistieron en denunciar que el TSJ usurpó funciones del CNE al realizar un “peritaje” de las actas de votación, un procedimiento no previsto en la ley.

Reforma de 2026: El TSJ para la era de Delcy

En la sesión de la AN de este martes 12 de mayo, se aprobó en segunda discusión y por unanimidad, la reforma parcial de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia. En este nuevo reordenamiento, el gobierno volvió a aumentar el número de magistrados de 20 a 32.

Entre los cambios se incluye que la Sala Constitucional volverá a estar integrada por siete magistrados, y las demás salas por cinco, restableciendo la fórmula vigente antes de la reforma de principios de 2022.

El gobierno encargado justificó la acción como parte de una “transformación estructural” del sistema judicial en aras de modernizar, ampliar capacidades operativas y garantizar la celeridad judicial.

La ONG Acceso a la Justicia indicó a través de su cuenta en X que se mantiene que la Inspectoría General de Tribunales, la Inspectoría General de la Defensa Pública y la Escuela Nacional de la Magistratura quedan adscritas jerárquica, organizativa y funcionalmente a la Sala Plena del TSJ.

La reforma agrega que en caso de falta absoluta de sus directores, la AN designará a los nuevos titulares para un período completo, conforme al procedimiento establecido en la ley. Mientras tanto, la falta será cubierta temporalmente por el suplente respectivo, cuyo nombramiento seguirá el mismo procedimiento que el de los magistrados suplentes del TSJ, con un período de siete años.

Acceso a la Justicia señaló que a diferencia de la LOTSJ de 2022, se elimina de esta disposición la posibilidad de postulación de los magistrados en ejercicio que no hubieran completado su período al momento de entrar en vigencia la ley.

Es necesario destacar que Venezuela actualmente vive un momento coyuntural luego de los sucesos ocurridos el pasado 3 de enero que derivaron en la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y la posterior designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada con el aval de los Estados Unidos.

La misma excusa de hace 22 años

A juicio del abogado y director de la ONG Acceso a la Justicia, Alí Daniels, la excusa actual para subir y bajar el número de magistrados es la misma que utilizaron en 2004, 2022 y que ahora se repite.

“Las razones políticas que están detrás son también las mismas. El aumento o disminución de magistrados se ha hecho dependiendo del momento político para tener siempre, y esto es lo común, más control sobre el Tribunal Supremo”, aseguró.

El abogado señaló que una similitud entre la reforma de 2004 y la de 2026 es que, al aumentar el número de magistrados —siete en la sala constitucional y cinco en el resto de las salas— el oficialismo podía “presentar” que dejaba un espacio a la oposición y con ello proyectar una imagen de pluralidad. De hecho, en una intervención reciente de Jorge Rodríguez ante la plenaria, aseguró que “iba a haber un Tribunal Supremo más plural”, cosa que a juicio de Daniels es contrario a la Constitución, porque en la Carta Magna no dice que el órgano rector del Poder Judicial deba tener representantes de partidos políticos.

“Urge reconstruir la institucionalidad en el sistema de justicia”

Alí Daniels señaló que si bien hay que construir una nueva institucionalidad en el sistema de justicia, también es importante deconstruir el aparato represivo que ha naturalizado y normalizado abusos en la sociedad.

Daniels explicó que el actual sistema de justicia se ha convertido en “en un mundo donde se hace lo contrario a lo que se debe hacer y lo primero es encontrar esas conductas, identificarlas y neutralizarlas”.

El abogado detalló que para construir una nueva institucionalidad se debe formar jueces de carrera creando los concursos públicos de oposición, así como implementar otras medidas básicas tales como la publicación de sentencias en la web, permitir que los periodistas puedan asistir a las audiencias de cualquier juicio y puedan hacer reseñas de la evolución de los mismos y que los abogados puedan tener acceso al expediente de cualquier juicio: “Estas son cosas básicas que en Venezuela no se cumplen”, finalizó.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Proponen plan nacional de emergencia eléctrica para recuperar y estabilizar el servicio

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Los constantes cortes de luz a nivel nacional se han vuelto insostenibles para los venezolanos. Este martes 13 de mayo, Román Lozinski entrevistó en su programa radial Éxitos al ingeniero electromecánico Juan Carlos Rodríguez Adrián, quien afirmó que el sistema eléctrico entró en un colapso operativo y ya no es capaz de suministrar la energía que el país requiere, por lo que propone un plan de emergencia eléctrica con miras a mejorar el servicio en al menos dos años y estabilizarlo en cuatro a cinco años.

Ya no aguantan otro apagón más

La mañana de este miércoles, diversos sectores de la capital amanecieron sin servicio eléctrico. Entre las zonas más afectadas estuvieron la urbanización El Llanito, en el municipio Sucre, que ha registrado apagones constantes desde hace tres días. Usuarios en redes sociales también reportaron cortes de energía en Catia, municipio Libertador; Lomas de Prados del Este, Colinas de Tamanaco, Colinas de Bello Monte y Lomas de La Trinidad, en el municipio Baruta.

Asimismo, durante la madrugada de este miércoles, se registró una protesta en Valencia, estado Carabobo, luego de que habitantes permanecieran más de 24 horas sin electricidad. Vecinos del sector Ciudad Plaza Sur denunciaron pérdidas de alimentos y daños en electrodomésticos.

El Ejecutivo informó el pasado 7 de mayo, mediante un comunicado, que el país alcanzó un “hito” en la demanda de energía y pidió al sector privado hacer un uso responsable del servicio eléctrico. Sin embargo, esta problemática ya venía siendo denunciada desde marzo. La vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, anunció un “Plan Nacional de Ahorro Energético” por 45 días debido a las olas de calor que incrementaban la demanda eléctrica. No obstante, el calor no sería el único factor detrás del aumento del consumo.

La verdadera causa tras los cortes de luz

Según Juan Carlos Rodríguez Adrián, ingeniero electromecánico y exmiembro del comité de expertos del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos, la demanda nacional de energía se ubica en 15 000 MW, mientras que la generación disponible apenas alcanza los 12 500 MW. El déficit de 3.500 MW sería la causa de los constantes apagones registrados en el país.

El especialista también destacó que el sistema eléctrico ha enfrentado una presión adicional por la producción petrolera y las granjas de criptomonedas, ya que ambas actividades requieren un suministro continuo de energía las 24 horas. Además, aseguró que Venezuela permanece en estado de emergencia eléctrica desde 2010.

El ingeniero enfatizó que cualquier empresa que llegue al país debe asumir que necesitará generar su propia electricidad para desarrollar actividades como la extracción petrolera. Sin suministro eléctrico, incluso la producción de petróleo se ve comprometida. A esto se suma que las plantas termoeléctricas operan apenas al 20% de su capacidad instalada.

A juicio de Rodríguez Adrián, la estatización del sector eléctrico perjudicó el servicio y, con la capacidad actual de generación, resulta inviable sostener la industria petrolera. Aunque consideró que una inversión de 20 millones de dólares podría contribuir a frenar el deterioro del sistema, advirtió que la crisis ya sobrepasó una simple fase de rehabilitación. En ese sentido, sostuvo que la participación del sector privado es clave para la recuperación del sistema y aseguró que el Gobierno no podrá garantizar un servicio eléctrico eficiente sin su intervención.

“Esto amerita un plan nacional de emergencia eléctrica, que inclusive sobrepasa la capacidad del propio Ministerio de Electricidad y de Corpoelec para resolver la crisis”, subrayó el ingeniero.

El plan de emergencia debe estar a cargo de profesionales competentes

Rodríguez Adrián aseguró que se debe convocar a la Academia de Ingeniería y a la Asociación Venezolana de Ingenieros Eléctricos y Mecánicos, organizaciones que ya tienen el problema eléctrico “radiografiado”. Consideró necesaria la creación de un comité de emergencia liderado por profesionales capacitados, y afirmó que muchos especialistas en Venezuela están dispuestos a colaborar. 

Indicó que, incluso, hay propuestas para un plan de recuperación por etapas: la primera contempla una fase de emergencia de dos años para aumentar la generación de energía y resolver fallas en puntos críticos. Posteriormente, vendría una etapa de estabilización, de entre dos y cinco años, orientada a recuperar y poner nuevamente en funcionamiento plantas eléctricas paralizadas o que operan por debajo de su capacidad.

La energía hidráulica representa el 80% de la electricidad producida en Venezuela. No obstante, Rodríguez Adrián señaló que también podrían aprovecharse otras fuentes renovables, como la energía solar. Según el especialista, el 70% del territorio nacional posee potencial para impulsar la producción eléctrica.

“Si comenzáramos con un verdadero plan de emergencia, creo que en dos años y medio podríamos empezar a ver una mejoría significativa, y alcanzar una estabilización entre los cuatro y cinco años”, sentenció.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Ligia Bolívar: Los logros en DDHH no son por “mendigar” al poder

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La activsita en derechos humanos, Ligia Bolívar envió un mensaje al movimiento de derechos humanos y a la sociedad civil venezolana y recordó que los avances en esta materia  no se obtienen plegándose al poder ni moderando el lenguaje para resultar “potable” ante el Ejecutivo.

“El papel de la sociedad civil siempre está en la acera de enfrente porque allí es que tú puedes ver si el Estado está o no haciendo lo que tiene que hacer”.

En una nueva edición de Espacio Runrunes, la socióloga e investigadora del Centro de DDHH de la UCAB señaló que “la sociedad civil venezolana ha tenido logros importantísimos” y puso como ejemplos la creación de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos de la ONU y los avances ante la Corte Penal Internacional.

Según la experta, estos hitos no fueron algo que se “mendigó” al gobierno, sino el resultado de un trabajo constante que ha hecho la sociedad civil para poder medir el cumplimiento de los estándares internacionales.

Bolívar, reconocida con el premio Rudolf Benario  de la Universidad de Nuremberg en 2026,  cuestionó severamente a los grupos que participan en espacios de “reconciliación” que no generan resultados tangibles y por el contrario, a menudo lleva a las organizaciones a edulcorar su lenguaje, dejando de usar términos como “emergencia humanitaria compleja” para hablar simplemente de “personas afectadas”.

Calificó a los actores que participan en estos espacios en nombre de la sociedad civil como “factores potables” escogidos por el gobierno a su medida, comparándolos con la oposición que hace vida en la Asamblea Nacional.

En este sentido, la activista alertó sobre una “narrativa de normalización” que intenta imponer la idea de que la situación en Venezuela ha mejorado. Bolívar calificó este momento no como una transición, sino como un “reacomodo de fuerzas” donde el poder actúa con mayor discrecionalidad al sentir que la amenaza externa ha disminuido.

 La “monstruosidad” de la desaparición

La entrevista también abordó el reciente reconocimiento por parte del Estado de la muerte de Víctor Quero, quien estuvo desaparecido por 15 meses mientras su madre, Carmen Navas, lo buscaba incansablemente. Bolívar calificó este hecho como un “delito continuado” que involucra la responsabilidad de múltiples administraciones y actores del Poder Moral. 

Según Bolívar el caso Quero muestra no solamente opacidad institucional, irregularidades y falta de confianza. “Quero fue ocultado a pesar de las peticiones de la CIDH y la ONU; además existieron comunicaciones contradictorias de la Defensoría que ubicaban a Quero en el Rodeo I cuando ya había fallecido”. 

Sobre la situación de los más de 400 presos políticos que se mantienen en las cárceles venezolanas, Bolívar señaló que “la estructura de poder del chavismo es una estructura de mafia, hay diferentes líderes, cada uno de esos líderes tiene sus propios presos, y cada uno de ellos decide cuándo o no salen esos presos”.

Diplomacia de rehenes

El caso del argentino Germán Giuliani, preso en Venezuela a pesar de tener orden de excarcelación es un ejemplo de esa situación y de cómo “órdenes de arriba” hacen que una persona siga en prisión sin ninguna justificación.

La activista en derechos humanos alertó sobre cómo la narrativa de que “Venezuela se arregló”, ahora con el aval de Donald Trump, atenta también contra la situación de los migrantes venezolanos y mostró su preocupación por el aumento de discursos xenófobos y el cierre de espacios migratorios no solamente en Estados Unidos sino en toda la región. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Agua ausente y derechos humanos vulnerados en los hospitales

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La crisis del sistema sanitario en Venezuela ha dejado de ser una falla técnica para convertirse en una vulneración constante de los derechos humanos. En el Hospital General Dr. José Ignacio Baldó, más conocido como El Algodonal y ubicado en Caracas en la zona de Antímano, la precariedad ha escalado a tal nivel que la recuperación de un paciente ya no depende solo de un diagnóstico médico, sino de la capacidad de su familia para conseguir los recursos más básicos, como el agua potable.

Esta situación no es un hecho excepcional, sino que es el reflejo de un colapso institucional que, según registros de Monitor Salud, mantiene al 37% de los hospitales del país bajo un régimen hídrico de apenas 7 a 12 horas diarias, mientras que un 3% carece totalmente del acceso a este servicio.

A través de un video Mauro Zambrano, coordinador general de Red Sindical Venezolana, denunció la situación. Los testimonios recogidos en el centro de salud revelan una rutina marcada por la escasez. El suministro de agua con suerte empieza por la mañana y se cierra de forma abrupta. Los familiares se quedan con los envases a medio llenar y la imposibilidad de mantener la higiene necesaria.

@maurozam10

Sin agua no hay salud: El calvario en El Algodonal W Guillermina Tovar, esposa de un paciente en el hospital El Algodonal (Antímano), denuncia la crisis que viven a diario: la falta constante de agua potable. Una carencia que convierte el cuidado de los enfermos en un auténtico viacrucis para sus familiares. La situación no es aislada. Según @monitorsaludve 37% de los hospitales recibe agua solo entre 7 y 12 horas al día. 3% no tiene acceso al servicio en lo absoluto. La salud de los pacientes no puede esperar por una cisterna. ¡Exigimos condiciones dignas! bI #SaludEnCrisis #Caracas #ElAlgodonal #DerechosHumanos #trabajadores

♬ sonido original – Mauro Zambrano

Esta carencia no afecta solo el funcionamiento del hospital, sino que genera un efecto en cadena donde los familiares se encuentran expuestos a infecciones, a una gran carga física y a altos niveles de estrés que pueden terminar enfermándolos junto al paciente debido a la insalubridad de los espacios. 

Como explica Zambrano, la salud de los pacientes no puede depender de una cisterna. Sin agua no hay protocolos de esterilización, no hay limpieza y no hay dignidad para el enfermo, los familiares y ni para el servicio médico.

La salud financiada por el paciente

A la falta del agua se suma la carencia de insumos y equipos funcionales. En Venezuela, la salud pública ha transitado hacia un modelo donde el Estado delega el financiamiento de los tratamientos e insumos médicos a os ciudadanos. 

Esta realidad es compartida por gremios como el de los bioanalistas, cuya presidenta, Judith León, describió el ejercicio profesional como un “peregrinaje” constante.

En una entrevista concedida a Runrun.es hace un par de semanas, indicó que el colapso es de tal magnitud queel 81% de los servicios públicos de bioanálisis se encuentran inoperantes, lo que obliga a los pacientes a buscar laboratorios privados para procesar muestras que el sistema público, por falta de de reactivos o servicios básicos, no puede realizar.

Esta seguidilla de fallas estructurales rompe con lo establecido en la Constitución, la cual obliga al Estado a financiar y garantizar un sistema de salud funcional.

Hoy, los diagnósticos dependen de equipos sin mantenimiento preventivo y de un personal que trabaja enfrentándose a la impotencia de no poder ofrecer resultados confiables y oportunos porque, en la mayoría de los casos, no se cuenta ni con las inyectadoras para tomar las muestras.

La ayuda que no llega

A esta crisis de salud se le suma la creciente opacidad institucional sobre los recursos de la ayuda humanitaria. Recientemente, la Federación Médica de Venezuela (FMV) solicitó investigar el destino de 71 toneladas de medicamentos e insumos enviados al país en febrero de este mismo año por el gobierno de Estados Unidos, los cuales, según el gremio, desaparecieron del radar de los depósitos hospitalarios.

Aunque el oficialismo aseguró la distribución de casi la mitad de los suministros, el monitoreo realizado por la FMV en 18 estados confirma que los centros de salud siguen desabastecidos de materiales básicos.

Finalmente, el personal sanitario en el país también enfrenta una crisis salarial donde los ingresos están entre los 3 y 60 dólares mensuales, montos que no cubren el costo de la canasta básica. Esta precarización ha forzado la migración de miles de profesionales y ha dejado vacantes en áreas especializadas. 

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.