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El doblete sísmico cambió las prioridades de la economía

El doblete sísmico de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio ha causado hasta ahora, según registros oficiales, 2595 fallecidos, 10 000 heridos y 12 841 damnificados. Más allá del importante impacto directo en la vida de más de 8 millones de venezolanos, la pérdida de infraestructura redefine por completo el panorama económico nacional.

Las evaluaciones satelitales preliminares del PNUD calculan los daños físicos directos en 6700 millones de dólares —cerca del 6 % del PIB—, mientras que las firmas privadas duplican esa expectativa hasta los 12 500 millones de dólares. Los datos de la NASA reportan 58 870 edificios dañados o destruidos en una región que concentra los principales motores de actividad no petrolera: Caracas, La Guaira, Carabobo, Miranda, Yaracuy y Aragua. Ante este escenario, el economista Asdrúbal Oliveros, economista e investigador de la UCAB, proyecta un impacto severo y estima el costo total de los daños y pérdidas entre 7500 y 9000 millones de dólares, lo que representaría un impacto potencial del 8,5 % del PIB.

Un aparato productivo fracturado

No todos los sectores económicos comparten la misma alarma. Desde la perspectiva empresarial, el presidente de Fedecámaras, Felipe Capozzolo, sostiene de forma preliminar que el efecto sobre el crecimiento del PIB en 2026 será limitado. Su argumento se basa en que el principal sostén de la economía, la industria petrolera, no sufrió daños estructurales debido a los sismos.

Sin embargo, esta visión contrasta con las proyecciones anteriores al desastre. El PNUD había calculado para este año un crecimiento del 7,4 % impulsado por el petróleo, pero advertía una inflación de 271,6 % y un consumo interno deprimido por un salario mínimo rezagado frente a una canasta alimentaria de 700 dólares. Con 1,7 millones de estructuras comprometidas en el centro del país y la estimación de la ONU de 50 000 personas desaparecidas, las condiciones de ese mercado interno cambiaron drásticamente. La pérdida de capital físico y humano altera las bases de cualquier previsión de crecimiento.

Las barreras para la reconstrucción

La teoría económica sobre desastres naturales señala que las naciones logran recuperar su PIB a largo plazo si cuentan con tres pilares: inyección rápida de capital, fortaleza institucional y tejido social. En Venezuela, la ausencia de estas condiciones dificulta el proceso. Como explica a The New York Times el economista Omar Zambrano, el evento genera necesidades urgentes de gasto público que el Estado venezolano no está en capacidad financiera de asumir.

De acuerdo con la información publicada por el medio France 24, el proceso superará este año las fases de rescate, remoción de escombros (estimada en seis semanas) y la recuperación temprana de redes básicas entre diciembre y enero. El verdadero cuello de botella económico se ubica en la cuarta fase: el rediseño y reasentamiento de damnificados, un proceso de construcción que tomará entre dos y tres años.

La escala financiera de esta última etapa es el mayor desafío. Estimaciones de Ecoanalítica sugieren que la restitución integral de la infraestructura pública, el aparato productivo y los servicios básicos requerirá cerca de 20 000 millones de dólares. Para contextualizar la viabilidad de este monto, el consultor José Gabriel Arapé advierte que la solución no se limita a la obtención de un fondo de emergencia —el cual calcula en unos 15 000 millones—, sino en la creación de una arquitectura financiera de largo plazo que sostenga el sistema.

El final del túnel está fracturado

Frente a esta colosal brecha de capital, la fragilidad fiscal previa y el deterioro acumulado de los servicios públicos limitan las opciones de respuesta inmediata. En estos momentos hay todavía más preguntas que respuestas. Queda por ver si el país cuenta con los canales institucionales y el reconocimiento internacional necesarios para movilizar estos recursos de forma transparente, o si el sector petrolero podrá compensar, de manera aislada, la paralización económica de las principales regiones industriales del centro del país.

Asimismo, queda pendiente saber si la reciente e inédita iniciativa de reestructurar la deuda externa podrá avanzar sin un programa económico integral y un marco de seguridad jurídica que genere confianza real en los mercados. Está en el aire determinar cómo se financiará la urgente reconstrucción física en un contexto de asfixia presupuestaria.

Finalmente, la gran interrogante institucional y social persiste: ¿será posible articular un plan de estabilización viable sin resolver la profunda crisis política de fondo, y podrá este esfuerzo atraer de vuelta al capital humano calificado que hoy se encuentra en la diáspora?

El éxito de la reconstrucción no dependerá únicamente de la atracción de capital, sino de la capacidad del país para edificarla sobre los escombros de la economía.

Delcy Rodríguez defiende actuación del Gobierno frente al doblete sísmico: “Ha sido oportuno”

La vicepresidenta con el aval de los Estados Unidos, Delcy Rodríguez, ofreció un “balance ampliado” a ocho días del doblete sísmico que sacudió a la región central del país el pasado 24 de junio y avaló la actuación del Gobierno. 

Rodríguez informó que la cifra de fallecidos aumentó a 2 595, mientras que la de heridos supera los 12 000. Agregó que desde el 24 de junio han ocurrido más de 862 réplicas.

En rueda de prensa con medios nacionales e internacionales, la gobernante encargada destacó que el despliegue de más de 19 000 funcionarios civiles y militares en las jornadas posteriores al los eventos sísmicos en trabajos de búsqueda, rescate, triaje y atención médica, “ha sido oportuno”.

Aseguró que Venezuela solicitó ayuda internacional “desde el primer minuto” a Gianluca Rampolla, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en el país.

La mandataria encargada recalcó que inmediatamente después del doblete sísmico aprobó la llegada de equipos de rescate de países de América, Europa, Asia y Medio Oriente.

La presidenta señaló que durante las primeras horas posteriores al terremoto se difundió la matriz mediática “bajen a La Guaira”, la cual buscaba “generar zozobra, desestabilizar el país y entorpecer las labores de búsqueda y rescate que activó el Estado”.

Señaló que el gobierno identificó el origen de estas matrices y que “afortunadamente” la militarización del Estado respondió a la necesidad de garantizar el trabajo de los equipos especializados.

Planes de acción

La vicepresidenta informó la puesta en marcha del “sistema semáforo” para evaluar la infraestructura afectada y la habitabilidad. Puntualizó que un nutrido grupo de ingenieros de la mano con universidades, empresas privadas y organismos públicos realizarán las respectivas inspecciones técnicas.

Rodríguez señaló que 30 edificios en Caracas ya tienen semáforo rojo, mientras que 189 estructuras colapsaron en todo el país, la mayoría en La Guaira.

Informó que ordenó la creación de un fondo para la reconstrucción del país con 200 millones de dólares con recursos recuperados del Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Además, anunció la apertura de una cuenta en la CAF para recibir donaciones internacionales destinadas exclusivamente a la construcción de viviendas, con auditorías externas.

Precisó que ya están activos 46 campamentos transitorios que actualmente atienden a más de 11 500 personas que perdieron sus viviendas. 

“En estos espacios se brinda alimentación, salud, apoyo psicológico y actividades recreativas para niños, incluyendo programas del Sistema de Orquestas y espacios deportivos instalados por la Federación Venezolana de Fútbol”, detalló. 

Contradicciones 

Mientras Rodríguez anunció el despliegue de más de 19 000 funcionarios, medios nacionales y sociedad civil denunciaron que la ayuda gubernamental “llegó tarde”.

Testimonios recogidos por medios locales y difundidos en redes sociales afirmaron que la coordinación gubernamental no fue la más adecuada, sobre todo en las primaras 48 horas del desastre.

En videos que se viralizaron en redes sociales se pudo ver cómo familiares removían escombros con instrumentos rudimentarios para hallar con vida a los familiares que quedaron bajo los escombros.

La militarización del Estado fue una medida ampliamente criticada por ONG y la ciudadanía en general, quienes denunciaron bloqueos a voluntarios y cierre total y parcial de vías, lo que retrasó la entrada de la ayuda humanitaria. 

Durante la contingencia, los cuerpos policiales y militares han enfrentado denuncias de la sociedad civil y brigadas internacionales que los han acusado de hurtar bienes y divisas entre los escombros, amedrentar a periodistas, hostigar a los rescatistas e imponer trabas al traslado de donaciones, mientras las comunidades afectadas critican su inacción en las labores de salvamento.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Machado afirma que la catástrofe por terremotos no anula los planes de transición en Venezuela

La coordinadora nacional de Vente Venezuela, María Corina Machado, analizó el impacto de la catástrofe causada en Venezuela por los terremotos del pasado 24 de junio. Resaltó el liderazgo que asumió la propia ciudadanía para atender la emergencia ante la ausencia de las instituciones estatales, hecho que modificó la agenda pública del país, y ahora concentra esfuerzos en la asistencia humanitaria.

Durante una entrevista concedida a la presentadora de televisión Erika de la Vega en su podcast En defensa propia, Machado enfatizó que esta tragedia transformó la percepción de los ciudadanos. Explicó que el derrumbe material expuso también las fallas morales del entorno político nacional. En este escenario, dijo, la población exige la exposición cruda de los hechos para sentar las bases de la planificación futura.

“Hoy somos una Venezuela distinta a la de hace una semana. Yo siento que esto es una herida tan profunda, no solamente por el evento en sí, que tiene unas consecuencias enormes, sino por todo lo que se derrumbó. Porque entendamos que no solo se derrumbaron edificios e instalaciones, también se derrumbaron caretas, se derrumbaron mentiras y ha emergido lo que los venezolanos creemos que es la verdad”, expresó Machado.

En los últimos días se supo que Machado ha intentado volver al país, pero no ha sido posible. La opositora mantiene en pie la intención de regresar. “Yo quiero que mis manos sean útiles, poner mi energía, mi esfuerzo, mi amor en esto (…) Todos nos necesitamos abrazar yo he recibido mensajes que te desgarran el alma”, afirma.

Canalización del descontento y la urgencia humanitaria

Machado resaltó que el trabajo conjunto de los ciudadanos expuso aún más la falta de capacidad del Estado para responder a la crisis. Sostuvo que el desastre desnudó deficiencias estructurales acumuladas durante años.

“Cuando tú constatas el dolor y la indolencia, o episodios de corrupción, o se empieza a evidenciar todo lo que ha sido la negligencia cruel de años y años, evidentemente la sociedad siente que esto te abofetea”, precisó. A pesar de la indignación, el comportamiento de la población demostró una inclinación hacia los métodos cívicos, con el único fin de ayudar a los afectados.

La opositora planteó que el restablecimiento de los servicios públicos, fundamentalmente el suministro eléctrico, representa el primer paso técnico indispensable para garantizar la normalización de la vida diaria y el desarrollo de actividades productivas. Argumentó que la superación del escenario crítico depende de la cohesión social y del reconocimiento mutuo entre los distintos sectores que integran el tejido nacional.

En ese sentido, consideró que la reconstrucción exige la adopción de normativas claras y el respeto riguroso al Estado de derecho para evitar la repetición de negligencias institucionales. La dirigente apeló a la madurez colectiva para encauzar el malestar general: “Toda esta angustia que sigue creciendo y esa indignación que sigue creciendo debe ser canalizada, debe ser encausada, tiene que ser liderada de manera muy clara, de manera muy franca”.

Reconfiguración de las fases políticas ante el duelo colectivo

Al evaluar si los planes políticos previamente anunciados bajo distintas fases experimentaron cambios tras el desastre, Machado descartó que la atención de la emergencia humana anule los procesos institucionales en marcha. La dirigente explicó que las tareas orientadas al desmontaje de las estructuras represivas y de los esquemas de corrupción mantienen su vigencia y deben continuar en paralelo.

“Yo no creo que avanzar en una dimensión implique perjudicar o desestabilizar a la otra. Yo sí creo que este evento catastrófico de los terremotos nos ha traído una conciencia de la fragilidad en Venezuela, de las capacidades del Estado (…) Ahorita es atender a nuestra gente y atenderla físicamente, pero también emocional y espiritualmente, porque no es solamente un tema de que la gente necesita techo y alimentos”, detalló.

Además, describió la existencia de un duelo colectivo y un trauma social que requieren un abordaje integral del liderazgo nacional. Sostuvo que el intercambio solidario entre los ciudadanos de dentro y de fuera del territorio nacional impulsa una dinámica de integración interna que dejará como resultado una sociedad civil más cohesionada.

“Mi certeza de una transición ordenada está ahí. Cuando hablo de la idiosincrasia venezolana me refiero a eso, a esos atributos, a esa conciencia que tenemos de, incluso en circunstancias muy extremas, darle estabilidad a punta de nuestro trabajo y de nuestra entrega a un proceso que es arduo”, manifestó.

Concluyó señalando que el intercambio solidario entre los ciudadanos dentro y fuera del país impulsa una dinámica de integración interna que dejará como resultado una sociedad civil más cohesionada.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

El poder de la solidaridad

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El pasado 24 de junio de 2026 quedará grabado en la memoria de todos los venezolanos. Un movimiento telúrico sacudió gran parte del país y nos recordó, en apenas unos segundos, lo vulnerables que somos frente a la naturaleza. Sin embargo, también dejó al descubierto algo mucho más esperanzador: la extraordinaria capacidad de solidaridad que aún existe entre nosotros.

Como persona con discapacidad motora que utiliza una silla de ruedas para desplazarse, evacuar mi edificio durante el sismo representó un enorme desafío. Mientras el piso parecía moverse bajo mis ruedas y los objetos caían dentro del apartamento, mis vecinos reaccionaron de inmediato.

Uno de ellos asumió un riesgo que nunca olvidaré. En medio del temblor decidió acompañarme en el ascensor para ayudarme a salir del edificio. Aunque los protocolos indican que no debe utilizarse durante un sismo, nuestras circunstancias hacían de esa la alternativa más rápida y segura. Gracias a su valentía y a la solidaridad de toda la comunidad, hoy puedo contar esta historia.

Después del terremoto, el miedo a las réplicas hizo que mi madre y yo decidiéramos permanecer fuera del edificio. Una vez más, los vecinos demostraron que la empatía no necesita discursos. Organizaron un espacio común, sacaron sus vehículos y algunos incluso pasaron la noche dentro de ellos para acompañarnos y brindarnos tranquilidad.

Aquel gesto me hizo reflexionar sobre el verdadero significado del poder.

Durante años hemos asociado el poder con cargos, posiciones o autoridad. Sin embargo, ese día comprendí que el auténtico poder se manifiesta cuando somos capaces de servir a los demás, de tender una mano sin esperar nada a cambio y de actuar pensando en el bienestar colectivo.

La naturaleza nos recordó que no tenemos el control de todo, pero también nos enseñó que las diferencias desaparecen cuando la condición humana ocupa el primer lugar. En medio del miedo no existieron colores políticos ni intereses particulares; solo personas ayudando a otras personas.

Venezuela atraviesa momentos complejos y todavía muchas familias enfrentan las consecuencias de este desastre. No obstante, también quedó demostrado que existe un país profundamente humano, dispuesto a acompañar, proteger y reconstruir.

Ojalá no esperemos una nueva tragedia para recordar que el bien común siempre será más importante que cualquier diferencia.

Porque, al final, el verdadero poder no está en el cargo que ocupamos, sino en las acciones que realizamos por los demás. Y esa, quizás, sea la mayor lección que nos dejó aquel 24 de junio: lo humano sigue siendo nuestra mayor fortaleza y lo distinto continúa siendo aquello que, lejos de separarnos, puede unirnos como sociedad.

@eduardofrontado

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Mercantil habilita canales digitales para aportes al Dividendo Voluntario para la Comunidad

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Mercantil anunció la habilitación de canales digitales seguros y de fácil acceso para que personas naturales, tanto en Venezuela como en el exterior, puedan realizar aportes económicos al Dividendo Voluntario para la Comunidad (DVC), organización dedicada a programas de asistencia social en el país.

La información fue difundida a través de una publicación en Linkedln y en comunicaciones institucionales del banco, en las que se detalla que la iniciativa busca agilizar la respuesta solidaria de ciudadanos y organizaciones, y maximizar el alcance de los programas de asistencia y mitigación de daños en comunidades vulnerables.

Según la entidad financiera, la diversificación de plataformas de pago permite ampliar las opciones disponibles para los donantes, al facilitar transferencias rápidas, seguras y con distintos métodos de acceso, tanto desde el país como desde el exterior.

Métodos nacionales e internacionales

Entre los mecanismos habilitados se incluyen transferencias bancarias nacionales, pagos móviles y opciones internacionales que permiten canalizar fondos hacia cuentas del DVC en Mercantil Banco y en su filial en Panamá. También se incorporan herramientas digitales como el uso de tarjetas de débito y crédito internacionales mediante botones de pago en línea, además de billeteras digitales como Zinli.

De acuerdo con la publicación, el objetivo central es fortalecer la capacidad de respuesta del Dividendo Voluntario para la Comunidad en la ejecución de programas de asistencia y mitigación de daños, especialmente en contextos de emergencia o aumento de necesidades sociales.

Finalmente, Mercantil subraya que estas herramientas buscan garantizar procesos de donación más eficientes, trazables y accesibles, y promover una mayor participación de la comunidad nacional e internacional en iniciativas de impacto social.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Dinorah Figuera reaparece y hace un llamado a la unidad

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Dinorah Figuera, diputada y presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, publicó la mañana de este 2 de julio en la red social X un mensaje sobre los terremotos registrados el 24 de junio en Venezuela. En el texto expresó condolencias a las víctimas, agradeció la ayuda internacional y llamó a la unidad nacional para afrontar la emergencia y la reconstrucción del país.

Figuera afirmó que los sismos han dejado “dolor y destrucción” en distintas regiones del país y agradeció el apoyo brindado por Estados Unidos y otras naciones que, agregó, han acompañado a las comunidades afectadas, con especial énfasis en el estado La Guaira.

La dirigente parlamentaria sostuvo que la magnitud de la tragedia exige responsabilidad y visión de Estado, así como la implementación de soluciones concretas y sostenibles para las personas que perdieron sus viviendas o resultaron afectadas por el desastre natural.

Asimismo, indicó que la Asamblea Nacional de 2015 mantiene seguimiento a las labores de rescate y asistencia que, de acuerdo con su planteamiento, se realizan en coordinación con el Gobierno de Estados Unidos y el denominado Gobierno Interino.

Unidad y reconstrucción nacional

Figuera también hizo un llamado a la unidad de los venezolanos para acompañar el duelo por las víctimas y promover un proceso de reconstrucción nacional e institucional. En ese marco, señaló que dicho proceso debería avanzar conforme a las tres fases planteadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos: fortalecimiento de la estabilidad, recuperación económica y transición hacia una democracia con instituciones sólidas.

Finalmente, reiteró su disposición a asumir responsabilidades dentro de ese proceso y envió un mensaje de solidaridad a las familias afectadas por la tragedia. Mientras tanto, en el marco del decreto de siete días de duelo nacional, quedó suspendida la venta y distribución de bebidas alcohólicas desde las 6:00 de la tarde de este jueves, como parte de las medidas adoptadas por las autoridades tras los terremotos registrados en el país.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

EE. UU. presenta guía para enviar ayuda humanitaria a Venezuela tras terremotos

El Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó este jueves, 2 de julio, una guía oficial para orientar los esfuerzos de asistencia internacional tras los sismos registrados en Venezuela el pasado 24 de junio.

Informó la institución que con el secretario de Estado, Marco Rubio, al frente, está desplegando un Equipo de Respuesta para Asistencia ante Desastres (DART) de carácter regional, así como equipos de búsqueda y rescate urbanos, “con el fin de evaluar las necesidades y prestar asistencia en las tareas de búsqueda y recuperación”.

El comunicado del Departamento de Estado establece los mecanismos logísticos, legales y de seguridad que deben seguir las personas, empresas y organizaciones no gubernamentales que deseen colaborar con la población afectada.

Prioridad de recursos financieros sobre ayuda material

La Oficina de Respuesta Humanitaria y ante Desastres solicita a los donantes que prioricen las contribuciones en efectivo por encima del envío de bienes materiales.

Las autoridades explican que los envíos de ropa, alimentos o medicamentos suelen colapsar los puertos y aeropuertos locales. Las donaciones financieras, en cambio, permiten comprar los insumos directamente en la región y agilizan las tareas de rescate.

Asimismo, el gobierno estadounidense coordina estas acciones directamente con organizaciones internacionales establecidas en la región, entre las que destacan Catholic Relief Services, Samaritan’s Purse y World Vision.

Filtros legales y cumplimiento de sanciones

El Departamento de Estado exige que todos los donantes verifiquen el marco normativo de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) antes de mover cualquier capital. Los ciudadanos y las empresas deben revisar minuciosamente la Lista de Nacionales Especialmente Designados.

El cumplimiento de estas leyes estadounidenses asegura que la ayuda llegue de forma íntegra a la población civil afectada. Las autoridades recuerdan que el andamiaje de sanciones sigue vigente durante la emergencia humanitaria. Por lo tanto, cualquier transferencia de recursos debe respetar los canales legales autorizados por el Departamento del Tesoro.

La guía también incluye un recordatorio de carácter fiscal para los contribuyentes que residen en los Estados Unidos. El documento aconseja solicitar y guardar los recibos formales de cada transacción realizada.

Regulación de empresas, voluntarios y fraudes

El sector privado cuenta con un canal de comunicación exclusivo para coordinar sus aportes con la estrategia oficial. El Departamento de Estado habilitó el correo electrónico PSDisasterResponse@state.gov para evaluar las propuestas de grandes corporaciones. Las autoridades buscan que las iniciativas empresariales se sumen a los planes del gobierno en lugar de ejecutar proyectos de forma aislada.

Con respecto al voluntariado individual, el comunicado desaconseja por completo los viajes improvisados hacia las zonas de desastre. Las agencias oficiales advierten que la falta de preparación técnica suele entorpecer los trabajos de rescate locales. La normativa estipula que solo el personal capacitado y afiliado a organizaciones reconocidas debe participar en las labores operativas de campo.

Por último, el Departamento de Estado alerta sobre el riesgo de estafas financieras que suelen surgir durante estas crisis. Las autoridades recomiendan investigar la reputación y las credenciales de cualquier organización antes de realizar una transferencia. Asimismo, el texto pide atención especial para proteger a los menores de edad, orientando los fondos hacia programas de infancia establecidos y evitando iniciativas informales.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Los edificios se caen antes de los sismos cuando se ignoran las normas de construcción

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Cada terremoto en Venezuela ha dejado al descubierto una verdad incómoda: en un país donde la amenaza sísmica ya era conocida, el mayor riesgo no siempre ha sido el movimiento de la tierra, sino las decisiones —o la ausencia de ellas— que marcaron la política de vivienda, infraestructura y prevención.

El 29 de julio de 1967, un terremoto de magnitud 6,5 sacudió Caracas y causó centenares de fallecidos, edificios colapsados y una profunda revisión de la forma en que Venezuela concebía la ingeniería estructural. A partir de ese momento, el país comenzó a transformar sus criterios constructivos, impulsando investigaciones sobre el comportamiento del suelo, creando mapas de amenaza sísmica y desarrollando normas técnicas que, con el paso de los años, darían origen a la Comisión Venezolana de Normas Industriales, el principal instrumento para el diseño de edificaciones sismorresistentes. La premisa era sencilla: los terremotos no podían evitarse, pero sus consecuencias podían reducirse mediante una mejor ingeniería.

Ese proceso no nació de un día para otro. Durante las décadas de los setenta, los ochenta y los noventa, universidades, centros de investigación y organismos técnicos fueron perfeccionando los criterios de diseño estructural hasta consolidar un sistema normativo que hoy exige que las edificaciones sean diseñadas para soportar la acción de los sismos sin colapsar y para proteger la vida de sus ocupantes. Las sucesivas revisiones de la Norma Venezolana Covenin 1756 —incluidas las versiones de 2001 y 2019— incorporaron nuevos conocimientos científicos sobre la amenaza sísmica en el país, la respuesta de los distintos tipos de suelo y el comportamiento de las estructuras frente a movimientos telúricos.

Cuando la prevención se convirtió en norma

Las normas Covenin no nacieron en el año 2000. Son el resultado de un proceso iniciado tras el terremoto de Caracas de 1967, cuando Venezuela pasó de prácticas constructivas empíricas y sin estandarización sísmica al desarrollo progresivo de un sistema técnico formal de diseño sismorresistente, creado inicialmente en los años 70, consolidado en las décadas de los 80 y los 90 y actualizado de manera continua hasta convertirse en el marco normativo vigente.

La ingeniería sísmica moderna parte de una premisa simple: construir bien siempre es más barato que reconstruir después. En Venezuela, sin embargo, esa ecuación ha sido invertida por décadas de subinversión, deterioro institucional y pérdida de recursos públicos que debían transformarse en infraestructura segura.

De acuerdo con estimaciones habituales en el sector de la construcción en América Latina, un edificio residencial sismorresistente de mediana altura —por ejemplo, una torre de 14 pisos con 4 apartamentos por nivel— puede costar entre 8 y 12 millones de dólares, dependiendo de los acabados, el tipo de suelo y las condiciones de urbanización. Bajo ese parámetro, un urbanismo de 400 edificios de características similares implicaría una inversión aproximada de entre 8000 y 18 000 millones de dólares, suficiente para desarrollar decenas de miles de unidades habitacionales según estándares modernos de seguridad estructural.

En términos demográficos, cada edificio de estas características podría albergar alrededor de 200 a 250 personas, dependiendo del tamaño familiar promedio. Un urbanismo de esa escala permitiría alojar a cerca de 90 000 personas en viviendas diseñadas bajo criterios sismorresistentes, con capacidad de evacuación y resistencia estructural frente a eventos sísmicos severos.

El ingeniero civil Juan Pérez explicó que en países donde no existe una cultura sísmica consolidada el problema no es únicamente el terremoto, sino la forma como se construye cuando se ignoran principios básicos de la ingeniería estructural. Pérez reitera que la falla no aparece cuando el suelo se mueve, sino mucho antes, cuando se decide ahorrar en estudios, cuando se acelera una obra sin supervisión real o cuando se asume que después se corrige:

“Un edificio no se cae el día del sismo, eso es lo que la gente no entiende. El edificio ya venía mal desde el primer cálculo, desde la primera decisión improvisada, desde el primer ‘déjalo así para avanzar’. Y después del desastre todo el mundo habla del terremoto, pero nadie quiere hablar de lo que se hizo mal durante meses o años. Aquí se construye con fe, no con ingeniería, y la fe no sostiene concreto armado”

El proceso formal incluye seis etapas: la evaluación del terreno, el diseño estructural, la revisión de planos, la aprobación de permisología urbana, la inspección durante la obra y la verificación final antes de la habitabilidad. Cada fase debería dejar registro trazable de quién aprobó, cuándo y bajo qué criterios técnicos.

En cada una de esas fases intervienen actores distintos: proyectistas, ingenieros calculistas, inspectores de obra y oficinas municipales de control urbano.

El ingeniero geotécnico Roberto Sala advirtió que el problema del suelo es uno de los más subestimados en la región, porque se asume que el terreno siempre “aguanta”, hasta que demuestra lo contrario. Recalcó que la permisología no debería ser un trámite administrativo sino una barrera técnica estricta, especialmente en zonas con antecedentes de fallas geológicas.

“El suelo no se equivoca, el que se equivoca es el que decide ignorarlo. Aquí se ha vuelto costumbre pensar que un permiso lo resuelve todo, como si un papel pudiera cambiar la física del terreno. Si una zona ya mostró inestabilidad, volver a construir encima es como insistir en cruzar un puente que ya sabes que está quebrado. No es valentía, es desconocimiento… o algo peor, que es hacerse el loco”, lamenta. 

El sismo como un recordatorio de lo ocurrido

Yalimar Abreu, habitante de La Guaira, recordó cómo su edificio tembló por tercera vez como si fuera una advertencia. Un segundo después, el sonido cambió: no era viento, no era tráfico ni nada cotidiano. Era un golpe seco que venía desde abajo.

—“¿Otra vez?”— gritó en el pasillo, sin moverse todavía. Y entonces entendió que el movimiento no sube: empuja.

El “doblete” sísmico no espera explicaciones. Primero sacude. Luego vuelve a golpear, como si el edificio dudara un segundo entre resistir o rendirse. En los pasillos de condominios en zonas urbanas y costeras, la escena se repite con variaciones: puertas que no cierran, paredes que suenan huecas, grietas que no estaban ayer.

Y mientras la gente intenta entender qué pasa, la respuesta siempre es la misma: el movimiento viene de abajo.

La geógrafa Gabriela Jiménez sostiene que las placas tectónicas están en constante movimiento, incluso cuando no lo percibimos, y que los sismos ocurren cuando ese desplazamiento continuo se interrumpe momentáneamente en un punto de contacto entre ellas. 

Según su planteamiento, cuando una placa se “traba” contra otra, la energía se acumula hasta que finalmente se libera de forma brusca, generando las ondas sísmicas. En ese sentido, advierte que no existe un lugar fijo en la corteza terrestre que esté completamente quieto, ya que todo el territorio está sometido a ese movimiento permanente, lo que implica que la superficie del planeta se está modificando de forma continua. 

En el territorio venezolano, ese movimiento tiene un nombre geológico clave: la falla de Boconó, uno de los sistemas tectónicos más importantes del occidente del país. Con unos 500 kilómetros de extensión, marca el límite entre la placa del Caribe y la placa sudamericana, y cruza los Andes desde Táchira hasta el centro del país. No es un evento raro ni excepcional: es un sistema activo. Y, como advierte Jiménez, un terremoto no se predice, simplemente ocurre.

Lo que dice la norma, lo que exige el control y lo que falta por responder

En zonas sísmicas como Caracas y La Guaira, la pregunta no es si se debe construir o no. La respuesta técnica es clara: sí se puede construir, pero solo bajo cumplimiento estricto de normativa, control de obra y supervisión verificable en cada etapa del proceso.

El ingeniero constructor Pedro Orcheta relató que la habitabilidad en zonas sísmicas no depende de prohibiciones absolutas, sino del cumplimiento estricto de normas técnicas y supervisión constante. Señaló que el riesgo no desaparece por decreto, sino que se controla mediante disciplina constructiva:

“No existe un lugar completamente seguro ni completamente peligroso. Lo que existe es buena o mala construcción. Puedes vivir en una zona sísmica perfectamente, si haces las cosas bien. El problema es cuando se relajan las normas, cuando se construye con confianza excesiva o con controles débiles. Ahí es cuando el riesgo deja de ser teoría y se vuelve realidad.”

El problema no es la ausencia de normas, sino la dificultad de verificar públicamente su cumplimiento en cada proyecto y su trazabilidad cuando ocurren fallas. En ese punto, la arquitecta y archivóloga Josefina Plaza reitera que el sistema de control técnico en Venezuela existe y es obligatorio, que las constructoras están forzadas a cumplir con normas Covenin y a someter los proyectos a evaluaciones de suelo y cálculos estructurales antes de ejecutar obras. Según su experiencia, si esos requisitos no se cumplen, los permisos de construcción no deberían ser otorgados. Como ejemplo, menciona que edificaciones como la Torre de David pasaron por procesos técnicos formales dentro del sistema regulatorio vigente.

Plaza también recuerda que históricamente existía una estructura dual de supervisión en obra: el ingeniero residente, vinculado a la constructora, y el ingeniero inspector, encargado de auditar la ejecución. De acuerdo con su conocimiento del sector, ese modelo de control ya operaba antes del ciclo político actual como mecanismo estándar de verificación técnica.

La tensión aparece cuando ese esquema no deja suficiente información pública sobre su cumplimiento efectivo en cada proyecto ni sobre la responsabilidad individual en caso de fallas estructurales. De ahí surge una de las propuestas más repetidas en el ámbito técnico: la necesidad de un registro público de ingenieros responsables por edificio, especialmente en casos de daños, fallas o colapsos, que permita rastrear decisiones técnicas y administrativas de forma verificable.

En ese contexto, Andrea Tavares, secretaria general de La Causa R, comentó durante la transmisión en vivo de La Conversa Con la Luz, de la Alianza Rebelde Investiga, el 29 de junio, que la diferencia con la tragedia de Vargas de 1999 radica en la presencia del Estado frente a la emergencia. “En Vargas había instituciones y autoridades al frente, acompañando a la gente. Hoy eso no se ve”, afirmó.

Tavares añadió que la pérdida de capacidad institucional también se refleja en el desconocimiento ciudadano sobre las propias autoridades de gestión de riesgos: “Hoy uno le pregunta a un venezolano quién es el director nacional de Protección Civil y no sabe. Ya no es relevante”. 

Esa ausencia de respuestas también tiene una dimensión de derechos humanos. La activista María Rojas cuestionó la falta de mecanismos claros de atención y seguimiento para los damnificados y advirtió que la reconstrucción no puede limitarse a reparar edificios mientras persistan víctimas sin respuestas ni responsables identificados:

“No se puede hablar de reconstrucción mientras haya personas esperando respuestas, mientras haya casos sin aclarar y familias sin saber qué pasó. La Constitución dice que hay derecho a la integridad física y a la vivienda, pero parece que no aplica en la realidad ante la indiferencia de las autoridades”.

“Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, dijo el fallecido presidente Hugo Chávez mientras el deslave de Vargas —ahora La Guaira desde 2019— sepultaba a miles de venezolanos. Veintisiete años después queda claro que la naturaleza nunca obedeció; el que sí terminó doblegado fue el país. Sobre el propio Chávez pesan investigaciones que le atribuyen el manejo discrecional de 56 000 millones de dólares en fondos públicos durante su gobierno.

Con el dinero que no se usó en viviendas sismorresistentes que nunca se construyeron —entre los 159 millones de dólares vinculados a contratos de Alex Saab, los señalamientos que escalaron a decenas de miles de millones sin trazabilidad en el sistema habitacional y el vacío que ya en 2017 se calculaba en torno a 76 000 millones de dólares sin destino claro— no solo se evaporó presupuesto: se evaporó prevención.

En Venezuela, una administración transparente pudo haberse traducido en estudios geotécnicos, inspecciones, reforzamientos estructurales y edificaciones seguras, pero su gestión terminó a la deriva porque cuando la norma exige cálculo y control sin tener capital, el terremoto solo acaba haciendo de auditor: que no firma, pero cobra vidas.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.