Transnscurrido más de un cuarto de siglo de nuestra historia nacional, recordamos que en 1999 era común ver cómo el librillo El oráculo del guerrero, o El arte de la guerra, de Sun Tzu, se vendían como pan caliente entre quienes seguían el verbo cautivador y agitado del recién electo presidente de la república, Hugo Chávez.
En aquellos años, para todo militante chavista era obligatorio mantener en su portafolio ideológico, junto al arsenal literario mencionado, el infaltable Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano. Material suficiente para inflamar el relato y el espíritu revolucionario contra todas las maldades perpetradas por el imperialismo en nuestro continente.
Las tres raíces (secas) del chavismo
Aun hay más: el summum del ideario chavista en 1999 lo concentraba “El árbol de las tres raíces”, enfocado en el pensamiento de Simón Bolívar (raíz bolivariana: independencia, igualdad, unidad latinoamericana), Simón Rodríguez (raíz robinsoniana: educación popular, originalidad americana) y Ezequiel Zamora (raíz zamorana: justicia social, tierras y hombres libres, unión cívico-militar).
Al especificar los fundamentos de este marco teórico —desarrollado en los años 80 y formalizado en documentos como el Libro azul y el proyecto del MBR-200, orientados hacia la transformación radical del Estado venezolano—, se detalla que:
- La “raíz bolivariana” se resume en la soberanía, el antiimperialismo, la integración de América Latina y el concepto de libertad e igualdad social.
- La raíz robinsoniana (Simón Rodríguez), basada en la educación popular y la necesidad de “inventar” un modelo americano original en lugar de copiar modelos europeos o estadounidenses, se centra en la formación para la ciudadanía y la justicia.
- La raíz zamorana (Ezequiel Zamora), enfocada en la lucha contra la oligarquía, la redistribución de tierras (“Tierra y hombres libres”) y la soberanía popular, incorpora la idea de la unión cívico-militar para alcanzar la justicia social.
Fundamentos desfondados
Posteriormente, revistieron a nuestro país de un carisma de relanzamiento ideológico mundial, con una elaboración política más actualizada: la propuesta del “socialismo del siglo XXI”, de Heinz Dieterich. Su contenido establece una alternativa al capitalismo y al socialismo estatista del siglo XX. La propuesta, basada en una economía de equivalencias, democracia participativa directa y autogestión, buscaba superar la economía de mercado mediante el valor del trabajo y la planificación democrática.
Asimismo, Marta Harnecker fue clave en la estructuración teórica del chavismo, aportando fundamentos para el “socialismo del siglo XXI”. Propuso la planificación descentralizada, la organización comunal y la formación popular, e influyó en la transformación del Estado hacia “formas de poder popular”.
El Foro de Sao Paulo y las alianzas con lo peor del mundo
Este bagaje teórico no le sirvió para afrontar una crucial decisión ante un menú de posibilidades en el campo global de la izquierda: la más destacada, la de la Internacional Socialista —donde están el PSOE, el Partido Laborista inglés, el SPD de Alemania, AD, PRI y el PS chileno, entre otros, que propugnan el Estado de bienestar y la reforma—. El chavismo desechó esta para vincularse estrechamente con el Foro de São Paulo, con el estalinismo internacional a través del castrismo cubano, Corea del Norte, China y Rusia, y con el islamismo radical internacional a través de Irán, Hamás y Hizbulá.
Con esa decisión selló su suerte al convertirse en un alfil del ajedrez de estas potencias. Conducidas por cruentos regímenes, sus élites se sustentan en la corrupción y en la depredación infinita de los recursos naturales y financieros de cada país. Mandones que sumergen a sus pueblos en la miseria, sometidos por un aceitado sistema de represión de los DD. HH.
Este posicionamiento internacional tuvo sus consecuencias para los venezolanos. Al ver cómo la cúpula chavista traicionaba los postulados de redención —comenzando por la Constitución nacional—, millones se movilizaron en 2002, 2014, 2017, 2019 y 2024, con un saldo de miles de asesinatos, presos políticos sin procesos judiciales y una diáspora superior a los 9 millones de ciudadanos dispersos por el mundo.
Inédita devastación
Toda esta política de exterminio contra la población opositora fue impulsada con todo el peso del Estado. En nombre del antiimperialismo, mediante acusaciones de ser agentes de la CIA y de gobiernos de la UE, o de formar parte de invasiones de potencias extranjeras, el objetivo era impedir a cualquier precio el voto democrático y el cambio de régimen por la vía constitucional.
Igualmente, en materia económica, no se conoce en la región un grado mayor de devastación de sus recursos naturales que el que fue sometido nuestro país: al estatizar el sector privado, se redujo la capacidad de producción del sector industrial y se precarizó la condición de vida de la población económicamente activa y pensionada.
Por tanto, a la hora de hacer el balance de los restos de un legado que se inició bajo la aureola de la redención de un país ante el decaimiento del puntofijismo, deben dar respuesta, en primer lugar, los integrantes de la cúpula chavista —postrados ante una potencia extranjera— y, luego, los militantes y apóstoles del chavismo ante la postración de su dupla gobernante, capaz de enterrar sus postulados tras el único objetivo de mantenerse con las prebendas del poder.
Entregados al imperio
Finalmente, ante la pregunta planteada al inicio, la respuesta es: nada. No queda vestigio alguno de la propuesta política que estafó a un país. Al contrario, se encargaron durante un cuarto de siglo de destruir cualquier rastro de humanidad en el ejercicio del poder. En realidad, echaron al cesto de la basura todo: el árbol de las tres raíces, el socialismo del siglo XXI de Dieterich y Marta Harnecker y, lo más lamentable, la Constitución nacional, cuyo texto hoy es la requisitoria contra una tiranía que arrebató al país un cuarto de siglo de su historia.
En definitiva, el constructo chavista terminó siendo una vergonzante charlatanería y cháchara revolucionaria impregnada de manipulación para obtener el poder y los recursos del país. Terminaron entregándose al mejor postor.
@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.
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