Universidad de Los Andes archivos - Runrun

Universidad de Los Andes

OVV: Mérida preocupado por la violencia hacia propiedades de la ULA

LA INSEGURIDAD DENTRO DE LAS INSTALACIONES de la Universidad de Los Andes (ULA) se ha incrementado drásticamente, tanto así que las autoridades de esta casa de estudios han dedicado varios Consejos Universitarios para denunciar el acoso por parte de la delincuencia. La institución ha sido víctima de constantes robos y hurtos en las distintas dependencias, lo que ha ocasionado contratiempos en la normal actividad de la institución.

Según Gustavo Páez, Coordinador del OVV Mérida, desde finales de 2016, todo 2017 y 2018, la ULA ha sido azotada por la delincuencia. “Estamos viendo un proceso de desmantelamiento progresivo de la Universidad, en el cual prácticamente no se ha salvado alguna de sus tres sedes (Táchira, Mérida y Trujillo) y seguramente ninguna de sus facultades y otras dependencias”.

Las reseñas periodísticas muestran las denuncias que han realizado algunas autoridades universitarias sobre robos y hurtos no sólo en las distintas facultades sino en muchos centros de investigación. Prácticamente todas las facultades y dependencias han reportado actividades delictivas. Es oportuno señalar –indicó Gustavo Páez- que el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (IIAP), ubicado hacia la zona norte de la ciudad de Mérida, específicamente en el sector Santa Rosa, es una de las dependencias que más se ha visto afectada por la delincuencia. “La mayoría de estos robos y hurtos en nuestra institución han ocurrido en horas de la noche, fines de semana o en temporadas de vacaciones colectivas extensas, es decir, las de los meses de agosto y diciembre”, recalcó Gustavo Páez.

A manera de ejemplo, solo en el IIAP, entre 2017 y 2018, se han contabilizado una docena de robos y hurtos en sus instalaciones, algunos de ellos perpetrados por los victimarios con armas de fuego. “En las inmediaciones donde se ubica la empresa Lácteos Santa Rosa, los clientes se han visto afectados por robos a plena luz del día. Incluso se han presentado matanza y hurto de varias cabezas de ganado pertenecientes a la Universidad, las cuales se ubican en potreros de la mencionada dependencia, donde queda la interrogante, si el delito cometido fue por hambre o para posteriormente comercializar el producto en carnicerías”, agregó el representante del OVV Mérida.

De acuerdo a una revisión de prensa encabezada por el equipo de Mérida, se lograron cuantificar entre 2017 y 2018 unos 32 robos y hurtos ocurridos en ese período. Adicionalmente, en un sondeo rápido hecho a las autoridades de algunas dependencias, se contabilizaron unos 22 actos delictivos más, entre robos y hurtos. “Ello representa seguramente solo una pequeña muestra de todos los robos y hurtos cometidos contra las instalaciones y bienes de la Universidad, donde también es probable que un buen número de hechos delictivos no sea denunciado”, explicó Páez.

A mediados del mes de noviembre, un hecho impactó a la comunidad ulandina cuando sujetos armados entraron a la Facultad de Humanidades, específicamente a la Escuela de Medios Audiovisuales e hirieron de gravedad a un vigilante y procedieron a robar 19 computadoras, con lo que desmantelaron el área de producción de esta dependencia. Todo parece indicar, y así lo han dejado ver las denuncias realizadas por autoridades de la ULA, que existen grupos delincuenciales que operan dentro de la universidad. Cantidades de llamados se han realizado desde el Consejo Universitario para que las autoridades gubernamentales atiendan la situación de inseguridad presente en el campus universitario.

Finalmente, el coordinador del OVV Mérida recalcó que en la consumación de esos delitos los delincuentes han sustraído, entre otros equipos, cantidades de metros de fibra óptica, computadoras de oficina, laptops, equipos de jardinería, diversidad de materiales de oficina, partes de vehículos (incluso se han llevado vehículos completos), fluorescentes, bombillos, tuberías y cables de electricidad.

Todo esto sin ahondar en la cantidad de robos (con armas de fuego y armas blancas) que se ejecutan a diario en los alrededores de las distintas facultades y dentro de las mismas en salones, pasillos, áreas verdes y estacionamientos. “La Universidad de Los Andes viene padeciendo un proceso de desmantelamiento progresivo en sus diversas instalaciones que, además del factor negativo de asfixia presupuestaria y migración masiva de sus profesores y personal administrativo, técnico y obrero, la está conduciendo inexorablemente a corto o mediano plazo a un cierre técnico”, concluyó el profesor Gustavo Páez.

Cambios en la violencia y el delito se analizaron en la UCAT

LOS CAMBIOS EN LA VIOLENCIA y el delito en Venezuela fue el tema protagonista, el viernes 17 de noviembre, en la Universidad Católica del Táchira.

En un foro que reunió a Roberto Briceño León, Rina Mazuera y Freddy Crespo, investigadores del Observatorio Venezolano de Violencia, y a más de 240 asistentes se creó, desde la capital tachirense, el espacio oportuno para pensar uno de los mayores problemas de la sociedad venezolano: la inseguridad.

“No se puede ser profesionales exitosos en sociedades fracasadas”, fue una de las frases destacadas, con la que el padre Wilfredo González, vicerrector académico de la UCAT, dio inicio al encuentro. Freddy Crespo, criminólogo de la Universidad de Los Andes, continuó con la primera de las exposiciones, enfocada en el aumento de los suicidios y linchamientos en la espiral de violencia venezolana.

La normalización y legitimación de la violencia como forma de acción para resolver conflictos y como expresión de la frustración y la tensión social fueron algunas de las razones, expuestas por Crespo, para entender el alza de ambas formas de violencia. “Según la revisión hemerográfica, en 2017 se han registrado 139 suicidios.

De igual forma, en prensa, se reseñan de dos a cuatro intentos de linchamientos mensuales”, precisó el investigador.

La distribución geográfica de Mérida y la justificación del linchamiento como forma de justicia social son algunas de las variables, indicadas por Crespo, que dificultan tener cifras exactas de este fenómeno criminal. “El linchamiento se ha convertido en una forma de expresión social, en la que la violencia conduce la recomposición social a través de la violencia misma, supliendo los canales institucionales”, dijo.

La proyección del académico sobre la propagación de ambos tipos de delitos no es alentadora. “Bajo este contexto no solo se van a incrementar los suicidios y linchamientos, sino que lo hará la violencia generalizada, en la que estas conductas pasen a ser patrones normales”, manifestó Crespo.

La violencia en la frontera

La acción de grupos irregulares armados en la frontera no podía faltar en un foro sobre violencia realizado en Táchira. La extorsión y el secuestro como rasgos propios de la delincuencia organizada en la región fue el centro del análisis llevado acabo por Rina Mazuera, decana de investigación de la UCAT.

En julio en el Táchira este tipo de bandas delincuenciales destacó dentro de la lista de victimarios, 17,6% de los delitos fueron cometidos por ellos. “La acción de estos grupos irregulares gira alrededor de dos actividades propias de la economía informal desarrollada en la frontera: la extorsión y el contrabando”, indicó Mazuera.

Delitos por hambre, extorsión y las ejecuciones extrajuduciales, fueron los temas elegidos por el sociólogo y director del OVV, Roberto Briceño León, para precisar en los cambios de la violencia en el país. Exponiendo la evolución del delito desde 1984 hasta 2017 y la institucionalidad como detonante de la violencia.

Ponencias que lograron unirse a través de una ronda de intervenciones de los asistentes, donde estos junto a los ponentes pudieron pensar en profundidad el tema. El evento cerró a las 12 del mediodía, luego de 3 horas dedicadas a pensar uno de los flagelos que más perturba el desarrollo de la sociedad venezolana.

Homicidios, victimización y expansión de la violencia reinan en Mérida durante 2017

YIMMY SÁNCHEZ, UN RECONOCIDO COMERCIANTE de la ciudad de Mérida, de 40 años de edad, nunca pensó que el 24 de octubre la muerte le acechaba desde muy temprano y en su propio hogar. Aquel día, como todos los demás, se levantó a iniciar su jornada; abrió el portón de su garaje para salir a llevar a sus hijos al colegio, cuando velozmente cinco sujetos armados le sometieron, lo obligaron a entrar a su casa y le amordazaron junto a su esposa e hijos. Les robaron electrodomésticos, computadoras, dinero en efectivo, entre otras cosas. Mientras unos delincuentes hacían “mercado”, los otros le golpeaban para que dijera si había más bienes que robar. Ya contentos con el botín, los antisociales le quitaron la llave de su carro, pero no contentos, por alguna desconocida razón, uno de ellos se regresó y le dio un disparo en la cara a Yimmy. Murió en el instante, amarrado sin poder hacer nada, frente a su esposa e hijos.

Como este suceso, son más de 300 los que se han registrado en Mérida entre enero y octubre de este año. Exactamente: 321 casos, de los cuales en 189 la víctima ha perecido en el momento y en 132 han sobrevivido al ataque, aunque en más de la mitad de ellos perecen a los días del suceso.

Se habla entonces que en estos diez meses del 2017, Mérida ha registrado una tasa de homicidio de 34 víctimas por cada cien mil habitantes, seis veces mayor a la media que la Organización Mundial de la Salud considera como límite máximo, a partir del cual el homicidio debe considerarse un problema de salud pública.

Esta información la dio a conocer el criminólogo, profesor de la Universidad de Los Andes y Coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia, Mérida (OVV Mérida), Freddy Crespo, en una charla que sobre la violencia en la entidad andina se dio en los espacios de esta casa de estudio.

La violencia en cifras

Según los registros del OVV Mérida, apuntó Crespo, febrero, julio y agosto fueron los meses que reportaron mayor cantidad de víctimas fatales (ver gráfico 1). El homicidio, aparece como el delito más frecuentes en los registros del observatorio, los cuales se basan en los reportes de sucesos de los diarios Pico Bolívar y Frontera. “Este registro implica el estudio sistemático de las características generales de los sucesos publicados en la prensa regional, lo cual nos permite tener una idea e imagen, aproximada, de la magnitud y distribución de la violencia en el estado, con lo que buscamos compensar la ausencia de cifras oficiales sobre este fenómeno. Si no se intenta conocer el fenómeno desde diferentes fuentes, difícilmente habrá una política anti delictiva exitosa en cualquier región”, explicó Crespo.

Total de homicidios y tentativas de homicidios mensuales registrados. Mérida: enero – octubre, 2017

homicidios-merida

En cuanto a la distribución geográfica, los municipios Libertador, Alberto Adriani y Campo Elías son los que mensualmente acumulan más de la mitad de los registros de sucesos. Sin embargo, llamó la atención el doctor Crespo, hay un repunte importante en los registros de delitos violentos en los municipios rurales y pequeños de la entidad, por lo que también es frecuente observar reportes de homicidios y robos en municipios como Julio César Salas, Obispos Ramos de Lora, Tulio Febres Cordero o Cardenal Quintero, entidades locales cuya población representa menos de 5% del total de la entidad.

Las víctimas de los delitos son principalmente hombres, aunque esta proporción se hace casi exclusiva a los hombres cuando se trata de homicidios y en siete de cada diez para este género, al hablar de los robos. Las víctimas tienen una media de edad de 24 años, victimizadas principalmente en horas del día, mayormente entre semana. Los delitos, en 75% se registraron con arma de fuego, variando igualmente el porcentaje cuando se detalla esta cifra según el delito: los homicidios se cometen en 90% con arma de fuego, mientras que los robos y lesiones en 65%, apuntó Crespo en su disertación.

Victimización y cifra negra: la urbanización de lo rural

Además de llamar la atención sobre el aumento y registro constante de delitos violentos en zonas rurales de la entidad, el profesor Crespo adelantó algunos resultados de la encuesta de victimización y percepción de seguridad ciudadana que el OVV Mérida realizó en el mes de septiembre en algunos municipios de la entidad merideña.

Desde finales del siglo pasado, autores como Graeme Newman han advertido sobre las deficiencias que existen en el registro de las cifras delictivas y como tales deficiencias pueden llevar a una calificación errada de la violencia como un asunto exclusivo de la ciudad. De hecho, en el texto compilatorio Global report on crime and justice publicado por el Centro Internacional para la Prevención del Delito de las Naciones Unidas, varios autores, entre ellos Newman y Van Dijk, indican que los fuentes oficiales sobre la criminalidad, aun cuando son confiables, tienden a presentar un registro diferenciado según las zonas urbanas y rurales, lo cual trae como consecuencia que se genere un sesgo importante en la magnitud de la cifra delictiva en cada una de estas zonas. Su conclusión fue que no es que la violencia es asunto exclusivo de la ciudad o de lo urbano, sino que cada zona tiende a tener su propia manifestación de la violencia.

Según Crespo, esta conclusión se corrobora en el caso venezolano con los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad ciudadana que aplicó el INE en 2009 y publicó en 2010. De acuerdo a estos resultados, las ciudades grandes y pequeñas presentaron una tasa de homicidio similar (50 y 49 por cien mil habitantes, respectivamente), mientras que la tasa de lesiones personales en las ciudades grandes, medianas y pequeñas fue también homogénea, pero mayor en las ciudades pequeñas (266 por cada cien mil habitantes, frente a 259 y 217 en las ciudades medianas y grandes, respectivamente). Por otro lado, la tasa de robo fue tres veces mayor en las ciudades grandes que en las medianas y pequeñas, en las que se presentó similar.

“Esto puede interpretarse sosteniendo que en las ciudades pequeñas prevalecen los conflictos interpersonales más que los delitos contra la propiedad, lo cual evidenciamos en la encuesta de victimización aplicada en septiembre de este año” expuso Crespo. Este tipo de encuesta busca medir directamente en las personas, si han sido víctima de un delito, en caso positivo, de qué delito y si efectuó la denuncia, entre otras cosas. Además, mide la percepción de seguridad ciudadana y la calificación de la actuación de los organismos de seguridad. Estos estudios se vienen efectuando desde el 2010 por un grupo de investigadores de la ULA y el OVV Mérida.

“Este año encontramos el nivel de victimización más alto en el período en estudio. 67% de las personas entrevistadas manifestó ser víctima de un delito. El municipio Libertador tiene este nivel, el más alto entre los cinco municipios estudiados, pero cuando se desglosa por tipo de delito, el panorama varía: El robo en el municipio Libertador es el más frecuente (80%), mientras que en los demás municipios la distribución parece ajustarse a su condición urbana: Campo Elías (urbano y rural), registró un nivel de victimización para el robo de 65% y lesiones en 20%; Sucre y Rivas Dávila, presentaron niveles de robo en 58% y 56%, respectivamente, y lesiones en 30% y 35%. En Rivas Dávila y Obispos Ramos de Lora el homicidio (victimización de un familiar directo) se registró en 6%, cifra alarmante”. Describió el investigador.

Nivel de victimización en muestra de ciudadanos. Mérida, 2010 – 2017

victimizacion-merida

La ausencia de denuncias, de acuerdo a Crespo, corrobora lo comentado por otros investigadores: en las zonas rurales 93% de las victimizaciones no son denunciadas, mientras que en las urbanas (municipios Libertador y Campo Elías) esta cifra es de 75%.

“Parece que la expansión de la violencia en Mérida y en el país, es inconmensurable. Pensar que en la actualidad la violencia e inseguridad es un asunto exclusivo de las grandes ciudades o localidades más urbanizadas, implica negar la existencia de la violencia que se vive en las zonas menos pobladas o localidades pequeñas y cuyo impacto es mayor por la mayor desprotección institucional y gubernamental a la que este sector geográfico está sometido. Las expresiones de la violencia han cambiado, como consecuencia de los cambios sociales, poblaciones e institucionales que ha sufrido el país. Los resultados de los estudios están dando pie a nuevas reflexiones para pensar en la violencia y de ahí, tomar decisiones para su intervención desde las políticas públicas, concluyó Crespo.

Verdugos de libertades, por Antonio José Monagas

Conatel1

Por Antonio José Monagas

Nada es más resistente que la palabra pronunciada desde la ecuanimidad que reviste al periodismo respetuoso y además, democrático. Vale advertir que cuando las realidades pretenden exaltarse a través de la imagen, entonces la palabra adquiere doble compromiso. Primero, el que consagra la verdad como deber omnímodo. Segundo, el que exhorta el ejercicio de derechos que abrigan esperanzas y necesidades. Esto hace que la palabra cuando se convierte en imagen televisada, hiere más profundamente que una espada. Asimismo, motiva más intensamente que el orgullo que provee el conocimiento. Incluso, cuando es manejado con la erudición de un maestro educador.

El problema surge cuando la palabra escrita u oral, funge como vehículo del pensamiento. Sobre todo, del pensamiento democrático pues esa misma palabra tiene la fuerza no sólo para estimular la preeminencia de libertades. También, para encadenar abusos tanto como para acusar agresiones, corrupciones o violaciones. Más, cuando actuando desde la política, no es difícil discernir entre la palabra que ampar, resguarda, escuda y previene, y las palabras que gustan, adulan y ensalzan.

 

Muchos eventos y procesos tienen que recorrer serpenteados y encorvados caminos, antes de conseguir el objetivo anhelado o de alcanzar la meta conclusiva. La universidad, desde su creación como centro de creación, enseñanza y divulgación de cultura científica, humanística, tecnológico y artístico, ha transitado por parajes que, aunque espinosos, no fueron óbice para que pudiera escalar peldaños y vencer dificultades cuyos efectos permitieron su desarrollo cada vez más integrado a planteamientos en conciliación con necesidades de toda índole.

 

La Universidad de Los Andes, así como las restantes universidades autónomas venezolanas, se ha esforzado por lograr siempre mayores escaños ante el horizonte al cual debe su impronta académica. La creación de sus medios de comunicación, constituyó uno de esos propósitos que sólo consiguió a partir de la constancia con que se marcan las victorias en batallas entre la moralidad y la trivialidad. El establecimiento de la Televisora Universitaria, representó uno de estos hitos. Como hecho, aconteció en respuesta a la fundación de la emisora de radio ULA FM lo cual incitó la consecución de recursos en franca relación con una política comunicacional fiel a los principios sobre los cuales se deparaba la consolidación de la universidad en un todo con lo que para entonces significaba el desarrollo nacional e internacional. Sin duda, su puesta al aire representó el triunfo de la  educación académica, apoyada en la comunicación social, sobre las contingencias propias de la consuetudinaria dinámica social.

 

Fue así, que como medio de comunicación universitario, actuando apegada al ejercicio respetuoso de las libertades de expresión, opinión, pensamiento y de prensa, el canal de televisión de la Universidad de Los Andes comenzó a apalancar al esclarecimiento de problemas locales, regionales y nacionales. Tal como lo establece la Ley de Universidades en su segundo precepto. La información fue encaminada a fungir como consejera y orientadora en procura siempre de concienciar universitarios y población en general. Desde un principio, cada mensaje divulgado, se dirigió a avalar la docencia, la investigación, la extensión y la gerencia universitaria y de extramuros.

 

Pero como escribió Madame de Sevigne, escritora epistolar francesa del siglo XVII, “hay palabras que suben como humo y otras que caen como lluvia”. Tan elocuente reflexión, hace ver que la palabra, tiene el poder suficiente para movilizar opiniones o para atravesar hasta el más depurado blindaje “a prueba” de acusaciones, intimidaciones, chantajes y tergiversaciones. Particularmente, cuando la palabra se convierte en imagen televisada. Más aún, desde la conciencia y capacidad de crítica y de búsqueda de la verdad que puede erigirse desde una universidad con autonomía y carácter.

 

Quizás en dicha consideración, y apremiado por criterios revolucionarios los miedos propios de gobernantes sin más aprehensiones que las dictadas por la avidez del poder político equivocadamente entendido, el alto gobierno decidió erigir la hegemonía comunicacional que necesitaría para la consolidación de su obtuso proyecto político-ideológico. Para cimentar su misión como verdugo de verdades y manipulador de realidades, optó por cerrar medios de comunicación libres, críticos y plurales. As, importantes medios, comenzaron a ser silenciados. Algunos, cedieron ante la violencia y la inseguridad promovida por el mismo gobierno lo cual incitó ser vendidas al régimen. Otras más, se vieron constreñidas a reducirse para lo cual la autocensura sirvió de acelerador a las intenciones asomadas de desaparecerlas mediante amenazas directas o encubiertos procedimientos de sistemática y perversa intimidación.

 

No obstante, las pocas que quedaron asumiendo su papel educador y constructor de democracia, se vieron cercadas por inhibiciones más externas que internas. Más aún, tratándose de ULA TV en virtud de ser un canal de televisión de corte universitario, dedicado a la búsqueda de la verdad y a promover los valores trascendentales del hombre. De manera que a decir por los argumentos que adujo la comisión de CONATEL que intervino sus espacios físicos, había que ensayar una forma bastante solapada para retirarla del aire.

 

Fue así como apeló a la excusa más nimia posible. Pero válida a la vista de una justicia pervertida e inicua para callar su palabra pedagógica, informativa, y comunicativa confiscando sus transmisores ubicados sobre uno de los perfiles más representativos de la Sierra Nevada: La Aguada.

 

En consecuencia, el terrorismo de un gobierno forajido y acusado de delitos de grave raigambre, procedió a dejar a Mérida sin la señal universitaria que con el mayor esfuerzo y abnegación, ha sabido brindar desde el momento de su puesta al aire en 1993. No obstante tan prosaica decisión, alejada del debido proceso y de lo  que constituye un “Estado democrático y social de Derecho y de Justicia”, según el segundo artículo del texto constitucional, no será razón para encarcelar las libertades de conciencia y de pensamiento que por antonomasia es propia de una universidad que tiene una ciudad por dentro. De insistir el régimen en acallar el clamor del pueblo venezolano, entonces será la calle una tribuna de oradores, un escenario de acción libertaria y un lugar de encuentro de opiniones. Ninguna tiranía que refiere la historia contemporánea universal, ha podido apagar la flema que ilumina las esperanzas de un pueblo cuando busca reivindicar sus libertades, derechos y esperanzas. Ni siquiera porque esbirros a sueldo, en su condición de representantes de la actual tiranía, actúan como verdugos de libertades.

Observatorio Venezolano de la Violencia condena represión en Mérida

LAS MANIFESTACIONES EN MÉRIDA durante el último mes han dejado tres personas fallecidas, incontables número de heridos muchos de gravedad e innumerables daños económicos, materiales e inmateriales. La ciudad está prácticamente bloqueada durante el día y peor en las noches. Las clases en las escuelas, liceos y universidades están a media máquina, precisamente porque el acceso e determinados sectores es muy limitado. Muchas noches transcurren como noches de guerra, con detonaciones, bombas y quema de cauchos.

“La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad. Por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti”. Con este epígrafe del poeta John Donne, inicia la novela Por quién doblan las campanas, del no menos famoso Ernest Hemingway, encerrando en sus versos varios significados sociales que van más allá del uso armónico de la palabra para transmitir una idea. De hecho, en la literatura de Hemingway puede encontrarse algo de sociología, en especial, en las bellas metáforas en las que describe que cuando el mar toca la arena de la playa, algo de sí deja en la arena y algo de ella se lleva consigo.

Según esta bella alusión literaria, todo está conectado. En especial, entre los seres humanos en sociedad, la interacción individual implica una dinámica en la que cada persona tiene un impacto particular en las otras personas. Es, lo que John Braithwaite llamó en sus estudios como interdependencia. De allí la idea que las campanas doblando para anunciar una muerte, anuncian la muerte de todos. Porque la muerte de un hombre encierra más significados que su deceso físico y cuando la misma ocurre en manos de otros hombres, con la intención que fuera, el significado trastoca el tejido social y la humanidad misma.

Con esta reflexión inició el profesor de la Universidad de Los Andes y coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia, Mérida (OVV Mérida), Freddy Crespo, su acostumbrada presentación del seguimiento y registro delictivo que se lleva en la entidad. Aunque en esta ocasión, optó por hacer un llamado a la conciliación, la paz y la tranquilidad de los merideños, repudiando los actos de violencia que se han suscitado durante el último mes en varios sectores y municipios del estado Mérida.

“Desde el OVV Mérida, condenamos todo acto de violencia y cualquier expresión de la misma en contra de cualquier persona. Condenamos la intolerancia y la polarización que se vive actualmente en el país y que en Mérida no ha sido la excepción. Una intolerancia que ha llevado a juzgar de manera equivoca la vida o la muerte de las demás personas, aplaudiendo o condenando los heridos y asesinados, según el sector del que se mire. Exhortamos a los líderes políticos de la entidad, a que busquen canales de diálogos y puntos comunes para buscar la manera de resolver las diferencias de manera en la que no siga siendo la ciudadanía los más afectados por estas diferencias, pues a la final el muerto de uno u otro bando, no son ciudadanos de uno u otro lado, son venezolanos”.

La represión no cesa. Y esta a su vez conlleva el surgimiento de nuevas formas de evitarla y confrontarla, precisamente, como conducta para evitar y repeler la violencia. Es decir, la violencia de unos, los otros la evitan y contrarestan con más violencia, la cual al mismo tiempo, es respondida con mayor violencia. “En ese escenario, el ciclo de violencia se retroalimenta y crece cada vez más, produciendo mayor intolerancia y una reducción al mínimo de la empatía entre los individuos de sectores que se confrontan. Allí no hay posibilidad de puntos medios. Allí o estás conmigo o estás en mi contra”, señaló Crespo.

La intolerancia lleva a la irracionalidad y con esta, la violencia se hace más aceptable; se justifica como castigo y respuesta necesaria en la dinámica donde el rol de bueno y malo, de justo o injusto, se propone a conveniencia según de quien se trate para calificar o quien es el que califica. “Esto no lo han entendido nuestro dirigentes. Quienes se empeñan en buscar culpables de la violencia y no en reconocerse como responsables para evitar la violencia y generar espacios de paz y entendimiento social. Es inaceptable que la muerte de una persona se califique como justa o se menosprecie su vida por el hecho de “ser un tupamaro, chavista u opositor”, poniéndonos al nivel de la Alemania nazi, cuando la muerte de un judío no importaba, solo porque era judío”.

 

Mérida registró 57% de aumento de la violencia en febrero

CON 23 HOMICIDIOS CERRÓ el mes de febrero en Mérida. La información la dio a conocer el profesor de la Universidad de Los Andes y coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia, Mérida (OVV Mérida), Freddy Crespo, quien destacó que esta cifra implicó un incremento de 57% con relación a la registrada en el mes de enero.

A través del estudio, revisión, sistematización, depuración y registro de los sucesos publicados en los diarios Pico Bolívar y Frontera en la entidad merideña, el OVV Mérida detectó un total de 61 registros delictivos reportados en prensa, de los cuales 36% fueron homicidios, 33% tentativa de homicidio, 28% robo, en su mayoría con lesiones, y 8% otros delitos.

Según Crespo, llama la atención que, de acuerdo al registro, 43 personas sufrieron victimizaciones que implicaron atentados directos a su integridad física, bien con arma de fuego (60%) o con arma blanca (30%), de las cuales 20 murieron en el acto y dos, tras días de hospitalización.

Igualmente, un dato importante fue que de las 23 víctimas de homicidio, cinco eran profesionales del volante que fueron asesinados en la ejecución de su trabajo y uno funcionario policial, quien fue torturado y asesinado para robarle su arma de reglamento mientras estaba de servicio.

Libertador sigue apareciendo como el municipio que en estos estudios acumula mayor registro delictivo: 42%. Vale destacar que un cuarto de los delitos acaecidos en este municipio ocurrieron en la parroquia J. J. Osuna Rodríguez, donde ocurrieron dos homicidios en menos de 36 horas durante el mes de febrero. Los municipios Alberto Adriani y Campo Elías con 18% y 12% respectivamente, ocupan el segundo y tercer lugar en la incidencia delictiva observada.

Los resultados aportados por el OVV Mérida también destacan que nueve de cada diez víctimas durante este mes fueron hombres; 52% de los delitos se registraron entre semana de día (24%) y de noche (28%),  y la mitad de las víctimas tenía 30 años o menos.

De acuerdo a los resultados hallados en este monitoreo y registro de la incidencia delictiva, febrero fue el segundo mes más violento de los últimos doce meses, solo superado por el mes de diciembre del 2016.

 

infografia-violencia-febrero-merida-667x1024

Cátedra Hillo Ostfeld en la ULA, por Milos Alcalay

HilloOstfeld

La Universidad de Los Andes realizará un significativo evento para presentar durante los días 15 y 16 de Febrero la “Cátedra de Estudios Hillo Ostfeld sobre el Holocausto” en la capital Merideña. En el acto inaugural el Rector de Universidad Mario Bonucci; la Decana (E) de la Facultad de Humanidades y Educacion Mery Lopez de Cordero y los Miembros del Centro de Investigación “Ideas en Libertad” con el apoyo de la Profesora Jo-Ann Peña Angulo asumirán el compromiso de adelantar las propuestas de lo que para Venezuela representa la denuncia del Holocausto, y al mismo tiempo, brindarle un merecido homenaje a Hillo Ostfeld, uno de los sobrevivientes del Holocausto reconocido en Venezuela, Rumania, Israel y otros países del Mundo, quien se ha consagrado en la denuncia para impedir que se olviden las atrocidades que produjeron el trágico exterminio de 6 millones de judíos que perecieron -al igual que otros millones de gitanos, eslavos, minusválidos y otras minorías- por el simple hecho de ser distintos a quienes gobernaban de manera enloquecida desde Berlín. Desde la Cátedra se consolidará el compromiso de apoyar propuestas de acción hacia el futuro, a través de la formación de jóvenes generaciones para motivarlos con esperanza y fe en la construcción de un mundo justo y humano y evitar que estas pesadillas se vuelvan a repetir.

Hablara en el evento el Embajador de Rumania en Venezuela Emil Ghitulescu, mientras que Trudy Ostfeld de Bendayan hará un reconocimiento a la obra del Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel y posteriormente Hillo Ostfeld dará su testimonio de vida y acción. Igualmente intervendrán en las jornadas siguientes representantes de la Institucion Yad Vashem sobre los temas del Holocausto y de esa manera recordar el llamado hecho por el Papa Francisco el mes pasado cuando afirmó “Hoy deseo recordar con el corazón a todas las víctimas del Holocausto: Que sus lagrimas no sean olvidadas nunca”

@milosalcalay

ULA Táchira suspendió todas sus actividades hasta nuevo aviso tras hechos violentos

ulatachira

 

La Universidad de Los Andes, núcleo Táchira, suspendió las actividades académicas y administrativas tras los hechos violentos ocurridos este miércoles.

Más temprano, una camioneta de transporte de la GNB fue quemada en el portón del alma mater por grupos encapuchados. Otro conjunto de personas rayó e incendió el vehículo del Ejército que manejaba un integrante del cuerpo militar que acudía al centro de estudio para defender su tesis.

Presuntamente, los manifestantes exigen cauchos y baterías para el transporte de la UNET.

ulatachira2