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Acceso a la Justicia: TSJ contribuyó con la destrucción del voto en 2018
EN 2018 EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA (TSJ) noqueó a uno de los principales mecanismos de resolución de conflictos políticos en el país, el voto, al allanar el camino para que Nicolás Maduro compitiera prácticamente solo en las presidenciales anticipadas del 20 de mayo y cuando se atrevió a torcer la voluntad popular incluso en unos comicios estudiantiles (caso Universidad de Carabobo), dejando claro lo que es capaz de hacer para que el chavismo conserve el poder.
Por un proceso de inhabilitación de partidos políticos de oposición, iniciado en 2016, con un saldo desde ese año de 4 sentencias del TSJ, el resultado es que para el mes de enero de 2018, sólo existían 17 organizaciones políticas en el panorama electoral, de las cuales 12 eran progobierno y apenas 5 de oposición. En diciembre de 2015 había 67 partidos, es decir hubo una disminución de 75%.
Entre los partidos anulados destaca el de la Mesa de la Unidad (la MUD, el más fuerte de oposición), mediante una de las primeras sentencias del año, la número 53, dictada por la Sala Constitucional el 25 de enero. En este fallo argumentó que no podía haber doble militancia (aunque no esté prohibida por el ordenamiento jurídico venezolano), por lo que para evitarla era preferible anular a la MUD con el objetivo que los inscritos en los demás partidos de oposición que formaban parte de esta y debían aun renovarse, no incurrieran en doble militancia y como consecuencia de ello, no fueran anulados posteriormente.
Con ello se buscó impedir la posibilidad de que dicha plataforma postulara a un candidato unitario fuerte contra Maduro, lo cual junto a la ausencia absoluta de garantías, entre otras, una observación internacional calificada, hicieron posible su proclamación tras un proceso electoral adelantado sin ninguna justificación, cuando tradicionalmente siempre se hizo diciembre por ser el mes más cercano a la culminación del período presidencial el 10 de enero.
Tan plagado de irregularidades estuvo el proceso de las presidenciales que gran parte de la comunidad internacional lo desconoció, por lo que dentro y fuera del país se considera, y Acceso a la Justicia se incluye, que a partir del 10 de enero de 2019, cuando culmina el actual período del Jefe de Estado que inició en 2013, Maduro pasa a ser un presidente ilegítimo y además inconstitucional.
Un supuesto candidato de oposición, Henri Falcón, impugnó esos comicios ante la Sala Electoral del máximo tribunal. Los abogados del aspirante presidencial argumentaron que Maduro, así como los partidos políticos que apoyaron su candidatura y, en general, el equipo electoral que lo acompañó, incurrieron en fraude al utilizar los medios y recursos del Estado para sacar ventaja.
Al respecto, destacaron el empleo arbitrario del Carnet de la Patria con el propósito de ejercer presión social a sus militantes al “verificar la asistencia de las personas por medio de la lectura del código QR del carnet (…), al momento de participar en los procesos electorales, en el centro electoral o en las cercanías (puntos tricolor o rojo)”. En suma, según el recurrente, dicho documento se convirtió en un instrumento vicioso de coacción. De hecho, el proceso estuvo caracterizado por la compra de votos, al haberse asociado la obtención de privilegios o retribuciones (dinero o comida) con el empleo del Carnet, a fin de constreñir, intimidar o manipular a los electores para que sufragaran por el candidato-presidente.
No es de extrañar que la acción de Falcón fuera declarada inadmisible por la Sala Electoral (sentencia número 44 del 17 de mayo de 2018), bajo el pretexto que el demandante no narró los hechos en los que la fundamentaba, ni aportó prueba alguna que demostrase el fraude alegado. Sin embargo, esto llama la atención, porque el escrito sí contenía lo exigido como se hace evidente de la propia sentencia que transcribe parte del recurso. Por otro lado, pedir pruebas al considerar el recurso para su admisibilidad resulta violatorio del debido proceso, ya que esto es algo propio del juicio que en esa etapa aún no se ha desarrollado.
Asimismo, varias ONG, entre ellas Acceso a la Justicia, Observatorio Electoral de Venezuela (OEV), Programa Venezolano de Educación Acción de Derechos Humanos (Provea) acudieron el 12 de junio a la sede del TSJ para impugnar las presidenciales. Los alegatos fueron fundamentalmente cinco:
Ilegítima intromisión de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en las funciones del Poder Electoral para la convocatoria de la elección y adelanto de la fecha.
Ilegítima exclusión de candidatos y organizaciones políticas, menoscabando el derecho a la libre decisión del elector.
Ilegítima composición del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la ausencia de separación efectiva de poderes.
Violación de los principios básicos de la democracia constitucional durante la campaña, con especial referencia a la pseudoley contra el odio.
Ilegítimas desviaciones en la conformación del Registro Electoral.
Pero, la guinda en el pastel fue colocada por el TSJ el 27 de noviembre de 2018, cuando la Sala Electoral (SE) mediante sentencia n.° 102, admitió el amparo constitucional interpuesto por la candidata a las elecciones estudiantiles de la Universidad de Carabobo (apoyada por el gobernador rojo Rafael Lacava) Jessica Bello, contra los comicios para escoger al presidente de la Federación de Centros Universitarios, celebrados el 14 de noviembre, en los cuales resultó electo Marlon Díaz. Ante una comunidad universitaria perpleja por la intromisión del poder político a tal punto, el alto tribunal anuló la escogencia y proclamó a Bello.
Sería deseable que la SE resolviera con la misma diligencia el juicio contra los cuatro diputados de Amazonas, y con ello diera cumplimiento a la voluntad de los electores de dicha entidad que ya cumplen tres años sin representación en el parlamento. Ni siquiera el hecho de que en 2018, esa Sala tuviera todavía menos ingresos de expedientes (59) que en 2017 (121) no fue un incentivo para que decidiera este caso.
En otras palabras, queda cada vez más claro que cuando en un país no hay Poder Judicial independiente no sólo no hay justicia, sino que el ejercicio de los derechos de los ciudadanos va desapareciendo progresivamente hasta que es completamente anulado, y el que empieza a tener derechos y no deberes es el poder.
Con información de Acceso a la Justicia 
Acceso a la Justicia: TSJ propinó golpe electoral contra la autonomía universitaria

CON TAL DE DEFENDER E INCLUSO DE IMPONER LA IDEOLOGÍA DEL GOBIERNO, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha demostrado que es capaz de intervenir para torcer la voluntad popular, desde unas elecciones nacionales (como ocurrió con las de la Asamblea Nacional (AN) en diciembre de 2015) hasta unos comicios estudiantiles, por increíble que parezca. Al anular la contienda para que los alumnos escogieran al presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Carabobo (UC), en la que resultó ganador Marlon Díaz para darle el triunfo a la abanderada roja Jessica Bello, el Poder Judicial lo dejó claro.

El 27 de noviembre, la Sala Electoral del TSJ mediante sentencia n.° 102 declaró que admitió el amparo constitucional interpuesto por Bello contra las elecciones celebradas el 14 de noviembre –en medio de hechos de violencia, propiciados por seguidores del chavismo, que hasta crearon una comisión electoral paralela–por una presunta violación de los derechos al sufragio y a la participación previstos en los artículos 62, 63 y 70 de la Constitución. El fallo dejó sin efecto la proclamación de Díaz y además ordenó a las autoridades de la UC garantizar la toma de posesión de la ganadora impuesta.

La sentencia, cuyo texto íntegro se desconoció hasta el 5 de diciembre (ocho días de retraso para ser publicada), pues para el momento del anuncio sólo se había colgado en la página web del TSJ el extracto del dispositivo de la decisión, evidencia una clara finalidad de favorecer a las fuerzas políticas progobierno en la casa de estudios superiores carabobeña, puesto que no sólo viola los derechos de las partes involucradas en el proceso electoral, sino que adicionalmente violenta la autonomía universitaria, al avalar la arbitrariedad y el desconocimiento de las normas por parte de la accionante y sus seguidores. Así, el TSJ propinó con esta decisión un verdadero golpe a la autonomía universitaria y a la soberanía popular.

La decisión evidencia cómo el TSJ, brazo político del Gobierno, sigue actuando de espaldas a las leyes y la Constitución, porque decidió el caso sin procedimiento alguno, es decir, dictó la decisión de fondo al mismo tiempo que admitió la causa. En este sentido, Acceso a la Justicia denuncia que ilegalmente la Sala Electoral en un mismo acto se declaró competente para conocer del asunto planteado por Bello, declaró con lugar la acción de amparo autónomo solicitada, la nulidad de las actuaciones realizadas por la Comisión Electoral designada por las autoridades universitarias (única autoridad competente para ello), por las cuales fue proclamado como ganador Díaz, y puso en su lugar a la candidata del Gobierno, especialmente del gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava, quien hasta extendió sus felicitaciones a la joven. Todo esto sin que se le diera la oportunidad a la contraparte de presentar alegatos y pruebas a favor de sus actuaciones ni defenderse de alguna manera.

Cuando ocho días después de conocerse la decisión se puede leer el texto de la sentencia completa publicada este 5 de diciembre, desde Acceso a la Justicia determinamos que en la motivación de la sentencia la arbitrariedad cometida por la Sala Electoral se agrava, pues según la instancia, el 12 de noviembre, previo a las elecciones estudiantiles, se había declarado la ausencia de Eduardo León como presidente de la Comisión Electoral Estudiantil, por lo que la Sala indica que no entiende cómo tal Comisión se constituyó el 14 sin ser legítima y que posteriormente el 15 se contaran los votos del alumnado. En tal sentido, usó la aparente irregularidad para apoyar la decisión tomada. Pero la Sala omite que aunque León efectivamente se ausentó, fue sustituido por Álvaro Londoño el 13 de noviembre. Es decir, la comisión sí era legítima y estaba bien constituida.

Tampoco declaró nulo el acto de votación en sí, pese a las observaciones hechas al proceso electoral, sino que cambió el resultado y proclamó a Bello como la presidenta de la FCU-UC. En todo caso, lo que procedía jurídicamente hablando, si se hubiera ejercido un recurso contencioso electoral, era repetir las elecciones, puesto que no se puede declarar nula la proclamación de Díaz, sin declarar como tal el acto electoral. Otra opción era que el TSJ contara los votos con presencia de las partes.

Con esta sentencia la Sala Electoral violó además de los derechos humanos antes mencionados, derechos fundamentales como el del debido proceso y el de la defensa, ya que el tipo de acción ejercida no era la idónea para el objetivo perseguido, por ser un amparo una demanda para proteger o restaurar derechos y no para adjudicarlos, como lo que en realidad hizo el TSJ al resolver el caso, proclamando a un ganador distinto. Es la negación del Derecho al darle otro significado al amparo.

Adicionalmente resolvió el caso sin procedimiento alguno: la parte demandada no fue escuchada, no tuvo la oportunidad de presentar sus alegatos ni pruebas y, en términos generales, no pudo contradecir lo dicho por el accionante, ni siquiera presentarse en el juicio. Por lo tanto, no es una sentencia realmente, se trata más bien de un golpe de mano, porque toda decisión judicial debería ser el resultado de un proceso y esta no lo es. La Sala invoca el artículo 27 de la Constitución para justificar la falta de procedimiento, pero la Carta Magna lo que dice es que el juez hará todo lo que está en sus manos para restablecer la situación jurídica pero mediante un proceso.

Vale destacar que en enero de 2019 se cumplen tres años desde que el alto tribunal congeló la voluntad popular de los electores del estado Amazonas al suspender la proclamación de los cuatro diputados electos en dicha entidad en 2015 y hasta la fecha no hay decisión definitiva, pero en menos de quince días se pronunció para secuestrar unos comicios estudiantiles en los cuales no debía inmiscuirse como lo hizo, pues para eso existe autonomía, consagrada en el artículo 109 constitucional y debe ser respetada.

 

Con información de Acceso a la Justicia 

Califican sentencia del TSJ contra elecciones de la UC como la negación de la justicia
*Marlon Díaz dijo que desconocerá el dictamen que nombra a Jessica Bello como presidenta de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Carabobo
**Alí Daniels, director de la ONG Acceso a la Justicia sostuvo que la sentencia se produjo sin ni siquiera un juicio
***Este viernes 30 se llevará a cabo el primer Consejo Universitario ampliado con Díaz a la cabeza 

 

ASÍ COMO HIZO EN MARZO DEL AÑO PASADO el diputado Julio Borges con la sentencia 156 del Tribunal Supremo de Justicia que anulaba las competencias de la Asamblea Nacional, Marlon Díaz, el juramentado presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Carabobo, rompió el dictamen emanado por el máximo tribunal del país que declara a la candidata Jessica Bello como principal autoridad de la FCU.

“Nosotros tenemos las actas y las actas representan la voluntad estudiantil, esta sentencia no vale más que la autonomía y la voluntad por un cambio universitario. Ya no es un ataque contra Marlon Díaz, es un ataque contra la universidad”, dijo Díaz a las afueras de la UC flanqueado por estudiantes con carteles que decían “Fuera Lacava de la UC” y “Justicia Marlon Díaz”.

Díaz aseguró que seguirá trabajando y no se detendrá a evaluar eventuales escenarios posterior a la sentencia del TSJ. Este jueves, el Comité Ejecutivo de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Carabobo, presidentes de centros de estudiantes, delegados y consejeros universitarios, instalaron el primer Consejo Directivo de la FCU. Fue el primer encuentro formal de Díaz con su tren ejecutivo.  “Seguiremos trabajando por los estudiantes, este viernes 30 hay Consejo Universitario de la FCU y la universidad presidido por mi donde las autoridades se pronunciarán”.

El pasado martes 27, la Sala Electoral del TSJ por medio de la sentencia 102 declaró que la presidencia de la FCU corresponde a Jessica Bello Barreto, quien introdujo un amparo cuestionando los comicios del pasado 14 de noviembre en los cuales resultó electo Díaz. “Sabemos que triplicamos la votación y eso significa que la mayoría del Comité Ejecutivo de la FCU es de nosotros”, dijo el estudiante carabobeño.

En esa jornada comicial, Díaz y demás factores de la oposición acusaron al gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava, de promover la violencia luego que robaran material electoral, detonaran bombas lacrimógenas e hirieran a estudiantes.

Alí Daniels, director de la ONG Acceso a la Justicia, sostuvo que la sentencia del TSJ que anula las elecciones de la UC  es la negación del derecho. “En primer lugar, la sentencia es solo dispositiva porque no se ha publicado. Como ya es costumbre con este tipo de dictámenes polémicos el TSJ no publica las sentencias y priva a la opinión pública de evaluar la base jurídica de la misma. La Sala Electoral ha recibido apenas 59 casos este año, cómo se explica que no tengan las sentencias al día”.

El abogado constitucionalista indicó que el TSJ admite un amparo autónomo sin llevar a cabo una audiencia, escuchar a la otra parte ni evaluar las pruebas. “Por naturaleza, los amparos tienen un carácter restitutivo. Esto significa que en todo caso las cosas deberían volver a ser como eran antes de la elección, pero en esta oportunidad se le dio una naturaleza constitutiva”.

Asimismo, dijo que la velocidad con la que actúa el TSJ en situaciones para beneficiar a una tendencia es increíble. “Las elecciones que fueron apenas el 14 de este mes y dos semanas después se declara con lugar al amparo. En el caso de los diputados electos en la Asamblea Nacional por el estado Amazonas ya han pasado tres años y todavía no ha habido una decisión”.

Dijo que el gobierno chavista se jacta de ser el que más ha construido universidades, pero ninguna con autonomía.

En declaraciones al diario El Carabobeño, Pablo Aure, secretario general de la UC, dijo que una cosa son las elecciones de gobierno y otras de co-gobierno. El presidente de la FCU es electo a través de estas primeras y las autoridades universitarias no lo proclaman ni lo juramenta. “Es inexplicable que no hayan obtenido ninguno de los cargos de co-gobierno y pretendan hacernos creer que la candidata apoyada por el gobierno ganó las elecciones”.

Los Runrunes de Bocaranda de hoy 29.11.2018: MEDIO: A lo interno

 

MEDIO

PIENSA MAL Y…: 

Converso con una abogada que conoce muy bien los tras bastidores de la justicia roja rojita. Me apuesta que la decisión de la Sala Penal del rojo TSJ ordenando a la Universidad de Carabobo a reconocer el triunfo de la perdedora, Jessica Bello, en las elecciones de la FCU-UC donde ganó abrumadoramente Marlon Díaz, podría haber sido una maniobra del exgobernador Francisco Ameliach para endilgarle dicho atropello al gobernador Rafael Lacava su enemigo dentro del PSUV. Ameliach ha sido el cerebro tras las estrategias electorales rojas todos estos años, así que ninguna decisión sobre ese tema le es ajena. ¿No será que también quieren sacarlo del juego negociador con los Estados Unidos? Pareciera que hay varias guerras a lo interno, especialmente en cuanto a la indecisión en cambiar el rumbo de la hiperinflación que sigue en aumento mientras siguen dándole la “gasolina socialista” en el troglodita plan de recuperación económica.

 

EL DIÁLOGO:

Cuando muchos se sorprenden y buscan razones por las que los venezolanos denigren de cualquier diálogo entre la dictadura y los demócratas hay que entender una que ha sido de las causantes de ese escepticismo y vilipendio. Tenemos al menos tres lustros sin diálogo político, sin programas televisivos de participación a los que nos acostumbró la democracia venezolana desde 1958 hasta que llegó y se impuso la corrupta hegemonía comunicacional. La nueva generación de venezolanos no conoció lo que eran los diarios debates entre invitados en los canales RCTV, Venevisión, Televen y hasta VTV, cuando el rojo aún era incipiente. El no tener cultura del diálogo, de la confrontación democrática entre las fuerzas políticas del gobierno y la oposición que fueron la norma diaria en la “anterior república”, promueve recelo, suspicacia, prejuicio, desdén e insensibilidad cuando no frustración, incredulidad y hasta dudas en torno a cualquier encuentro entre quienes se oponen políticamente. Tras las enseñanzas de Chávez en miles de cadenas desde 1999 hasta 2013 denigrando, insultando, desprestigiando y sobre todo mintiendo en torno a quienes respetando las reglas de juego de la democracia lo enfrentaban como siempre había pasado en los 40 años anteriores. Lo que comenzó con una irreverencia bufa y chistosa de aquel frustrado actor de reparto, se trastocó muy rápido en un trapiche de las buenas costumbres, del buen trato al contrincante que observaba todas las reglas de juego mientras él lo engañaba y hacia burla de todos a quienes no le rieran sus chistes, sus inventos, sus locuras y sus enormes metidas de pata en la conducción del país. Bien se dijo muchas veces  “de aquellos polvos vinieron estos lodos”. Retomando el curso, cuando tras los primeros seis años de la televisión en el país, 1958, comenzaba la democracia también comenzaban las tertulias, entrevistas, diálogos, conversaciones entre los políticos de turno, entre los gobernantes y los gobernados. Desaparecido ello nos vemos hoy enfrentados a censuras, autocensuras, miedos, exhortos rojos desde Conatel, presiones con las licencias de transmisión de los medios radioeléctricos o con la no entrega del papel a los periódicos, con el acoso a los portales críticos que dicen la diaria verdad bajo los ataques programados.

[VIDEO] Marlon Díaz: “Ningún tribunal pretenderá pasar por encima de la voluntad estudiantil”

Integrantes del movimiento estudiantil de la Universidad de Carabobo, se apostaron la mañana de este miércoles 28 de noviembre, en el Arco de Bárbula, a la afueras de la ciudad de Valencia, para manifestar su rechazo ante la sentencia que dictó el Tribunal Supremo de Justicia, de anular los resultados de las elecciones estudiantiles de la UC y declarar como ganadora a la candidata oficialista Jessica Bello.

Marlon Díaz, presidente electo del FCU-UC, expresó que los estudiantes se encuentran “resteados y firmes”, ante la sentencia que señalan “no posee ningún tipo de sustento legal”, y destacó que “ningún tribunal va a pasar por encima de la voluntad estudiantil”.

“Hoy hacemos un llamado al país a que se pronuncie (…), porque esto es un ataque a la universidad venezolana”, afirmó el dirigente estudiantil.

Los chamos de la UC, pistas para una transición, por Carlos Valero

 

 

EN LOS AÑOS SESENTA, EN HOMENAJE A LAS REBELDÍAS ESTUDIANTILES que cundieron por América Latina, la chilena Violeta Parra compuso Me gustan los estudiantes. Esta semana he recordado su primera estrofa: “¡Que vivan los estudiantes/jardín de las alegrías! Son aves que no se asustan/de animal ni policía”.

De una manera inexplicable la letra se cuela cuando recuerdo las jornadas que tuvieron que cumplir los estudiantes de la UC para rescatar el derecho a votar y para defenderlo del único modo práctico posible: votando en medio del acoso de fuerzas, ajenas a la universidad, que intentaron con violencia que no hubiese elecciones ese día.

En la Universidad de Carabobo dieron una larga batalla cívica contra los designios de una reproducción autocrática de Maduro, que se hace llamar Drácula. Sin cruces, sin collares de ajo o balas de plata, miles de jóvenes universitarios respaldaron a los candidatos de una amplia fórmula unitaria y se dedicaron a formar una estructura electoral, a organizar a sus compañeros, a construir una estrategia comunicacional en defensa al derecho al estudio y la universidad, libre de tutorías oficiales o ideológicas. Fueron a unas elecciones para denunciar las agresiones contra la educación, los educadores y los estudiantes, para vencer al ventajismo y la trampa.

Muchas lecciones arrojan al país y a sus sectores democráticos los resultados obtenidos por los universitarios carabobeños. La primera es la ratificación de una verdad de sentido común: la unidad siempre es más fuerte que la suma de acciones dispersas. Las direcciones políticas debemos asimilar, con humildad y sentido de superación, una consecuencia para nuestra conducta inmediata: hay que fortalecer lo que nos une y acentuar los acuerdos que hagan eficaz las luchas de la sociedad por el cambio.

Una segunda es la comprensión y la capacidad para emplear el voto como una de las herramientas de lucha frente a un régimen autoritario. No es buen consejo prescindir de ninguna forma de lucha y menos cuando ella puede permitir que se le propine una derrota a las fuerzas que se oponen al cambio.

Es importante hoy, a la luz de la gesta de los estudiantes de la UC, reconsiderar la visión que convierte la abstención en una doctrina aplicable por siempre o que la asocia, solo en términos meramente declarativos, a una ruta insurreccional, que es claramente un mayúsculo error.

Las experiencias de lucha por reconquistar la democracia nos indican que ella tiene una naturaleza multidimensional: unión y movilización, acciones de presión externa, construcción de un proyecto de país alternativo, análisis de escenarios permanentes para ir adecuando las estrategias de lucha, coherencia y muchísima constancia. Debemos evitar el error de jugar en un solo tablero.

Los escenarios donde debe estar presentes el cuestionamiento y la confrontación con el régimen son muchos. Los estudiantes de la UC, a su nivel, nos indican que si hay factores que nos unan en nuestras diferencias, puede recuperarse la ruta exitosa.

No es verdad, aunque el régimen quiere que lo creamos, que las cuatro doñas del CNE y las restricciones a unas elecciones competitivas sean factores invencibles. Son graves obstáculos, pero se pueden sortear, como los estudiantes de la UC no se detuvieron frente al asalto de mesas, los operativos violentos contra las Facultades de Medicina, Ingeniería y Derecho, la inducción a no votar y todo el ventajismo desatado por el gobernador Lacava.

Si miramos la historia de otros países, nos damos cuenta que la recuperación de la democracia y el respeto a los DDHH pasa por una lucha tridimensional. Ocurrió en Polonia en los 90. Lech Walesa, quien logró derrocar el comunismo en la Europa del Este, contó que para acabar con el régimen estalinista fue necesario la unión y la presión de más de 10 millones de ciudadanos que estaban en contra del gobierno, las mesas de negociación y las elecciones.

En 2015 demostramos que con unidad no hay trampa, artimaña ni chantaje que pueda con la democracia. Los estudiantes, de nuevo, lo demostraron. Acaso, ¿qué hubiese pasado si en las parlamentarias la oposición hubiese actuado como lo ha venido haciendo desde 2017?

Lo que nos queda, para hacerle honor a esa victoria a pulso de los estudiantes de Carabobo es: unirnos, trabajar para capitalizar el descontento, fortalecer las alianzas con los gremios, sindicatos y sectores empresariales, actuar en dirección a las demandas de la comunidad internacional.

Es un trabajo por el país, por su gente, por los que resistimos adentro y los que buscan otros horizontes afuera. Un trabajo al que vale la pena dedicarnos juntos a pesar de los sacrificios y riesgos que supone. Un trabajo para sostener la esperanza en el cambio y para lograr una solución política que deje atrás este mal tiempo de país. Los estudiantes de Carabobo son una luz en el túnel, un signo de cambio que nos anima a repetir:”¡Que vivan los estudiantes!”.

 

@carlosvalero08

El chavecismo y las universidades, por Luis Fuenmayor Toro

 

 

FUI ACTOR DE EXCEPCIÓN DE CÓMO COMENZÓ EL DESARROLLO DE LAS RELACIONES entre el chavecismo gobernante y las universidades venezolanas. Presencié las contradicciones iniciales dentro del gobierno, entre quienes instrumentamos una relación de crecimiento y desarrollo de las más altas instituciones del conocimiento en el país, y quienes sucumbían ante la tentación autoritaria, todo ello en un escenario donde se debió enfrentar sin ambages los vicios e insuficiencias de las instituciones y aquellos intereses gremiales y sindicales que no estaban en sintonía con el bienestar académico. Fue una lucha interna fuerte, que debió enfrentar la ignorancia y desconocimiento del sector universitario, los prejuicios de la mayoría del gobierno; la ambigüedad mal intencionada presidencial, las ambiciones de funcionarios con buen currículo académico y las de muchos trepadores de la política.  

La toma del Consejo Universitario de la UCV, en 2001, fue el suceso que expuso todas las contradicciones de aquel momento en la materia, las cuales siguieron presentes con los gobiernos de Chávez y han continuado con Maduro. Mientras la Vicepresidente Adina Bastidas incitaba las agresiones del M-28 y otras minorías, el ministro Héctor Navarro y la Dirección de la OPSU se colocaron al lado de los universitarios y la universidad. A pesar de la violencia, los usurpadores, quienes por lo menos eran estudiantes de la UCV, terminaron siendo expulsados del campus por una acción masiva de estudiantes y profesores. El caso acaba de repetirse en la Universidad de Carabobo durante las elecciones estudiantiles, coordinado y financiado por el grotesco gobernador Lacava, con el uso de mercenarios armados y bajo la dirección de Diosdado Cabello. El fracaso fue de nuevo el resultado.

El problema central ha sido que el gobierno, pese a todo el poder y los recursos que llegó a tener, no ha podido tomar el control político de las universidades. Sabe que no gana ninguna elección que se realice en estos centros, entre otras cosas porque no tiene al interior de los mismos ningún liderazgo estudiantil ni profesoral. Modificó la Ley Orgánica de Educación violentando la Constitución, pero no ha podido instrumentar los cambios que para siquiera pensar en participar electoralmente con alguna posibilidad de éxito. En consecuencia, ha suspendido a través del TSJ la realización de las elecciones de cogobierno desde hace una década, en espera de condiciones para la toma del control institucional. Hay por ahí uno que otro espécimen que, sin ningunas credenciales, aspiran a ser rectores, pero requerirían de la intervención de las instituciones y de ser designados.

Al chavecismo en general, y también al gobierno de Maduro, no le gustan las universidades, rechazan la academia, no la entienden y la sienten muy lejana. Han fracasado en ellas o no han podido ingresar a sus aulas, pero no por exclusión social como estereotipadamente dicen, sino por no tener motivación al estudio ni gustarles la superación que depende del esfuerzo permanente. Son gente iletrada, profundamente ignorante y con grandes prejuicios y limitaciones. Se sienten bien en la mediocridad, rechazan la excelencia, les gusta el facilismo, no quieren empleo formal complejo y bien remunerado, prefieren la chamba juvenil. Piensan en una venta de empanadas cuando les hablas de industrialización y les encanta cultivar en azoteas y criar pollos y conejos en apartamentos. Disfrutan con los saberes populares y ancestrales, los espíritus de la sabana, los paleros, y rechazan el conocimiento científico y tecnológico.

Quizás Diosdado, desde la ANC, quiera promulgar la Ley de Universidades  que Chávez echó para atrás, cuando lo convencieron los pocos académicos que le quedaban. Lo de la Universidad de Carabobo puede ser un globo de ensayo, para estudiar la reacción de la gente y decidir si asumen la intervención definitiva, por la calle del medio, de las instituciones académicas. Puede también ser una carta en el juego político interno del gobierno, en su enfrentamiento con Maduro. Hay que estar atentos.     

 

@LFuenmayorToro

Proclamado Marlon Díaz como presidente de la FCU de la Universidad de Carabobo

 

Escrito por Ruth Lara Castillo para El Pitazo

 

EN HORAS DE LA NOCHE DE ESTE JUEVES fue proclamado como presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad de Carabobo, el dirigente por la Unidad Estudiantil, Marlon Díaz.

La proclamación se llevó a cabo en el núcleo La Morita de la casa de estudios por la Comisión Electoral Estudiantil, encabezada por el presidente saliente Eduardo León, quien fue reconocido en su cargo por los miembros del Consejo Universitario.

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El recién proclamado presidente de la FCU expresó que, “luego de 11 años sin renovar a nuestra representación estudiantil, a pesar de la violencia con la que algunos pretendieron sabotear el proceso, ayer hicimos historia, más de cinco mil ucistas asistieron a las urnas y confiaron en nosotros”.

Díaz aseguró que defenderá incansablemente los derechos de los estudiantes y la autonomía de la universidad, que dijo “será siempre libre y democrática, luz de tierra inmortal frente a quienes pretender apagar a la academia y la libertad”, agregó en su red social Instagram.