premio archivos - Runrun

premio

Ron Santa Teresa ganó medalla de oro en Los Ángeles

RON SANTA TERESA, producto insignia fue distinguido con la medalla de oro en el concurso Los Angeles International Spirits Competition, un certamen con una trayectoria de más de 10 años, que forma parte de la Feria Internacional de esa ciudad y que este año celebró su edición número 80.

“Nos llena de alegría que nuestro Santa Teresa 1796 haya sido reconocido en su primera participación en este concurso internacional. Este es un ron elaborado por manos de gente extraordinaria en los valles de Aragua, para estar presente en los mejores bares del mundo”, dijo Alberto C. Vollmer, presidente ejecutivo de Ron Santa Teresa. “Este reconocimiento nos compromete a seguir adelante en nuestro propósito de ser fuente de inspiración y una herramienta de transformación para todos los que disfrutan de nuestros productos”, agregó.

Los Angeles International Spirits Competition se creó en 2007 como parte de las diferentes actividades gastronómicas de la Feria de Los Ángeles, que desde sus inicios incluyó una competencia de vinos para premiar tanto los productos locales como los de otros países. Los productos son evaluados bajo la modalidad de cata a ciegas, por un jurado integrado por propietarios de bares, destiladores y periodistas con experiencia en gastronomía. Los premios se otorgan en forma de medallas de oro, plata y bronce que serán entregadas durante la feria del condado el 22 de junio.

Ron Santa Teresa 1796, el superpremium de la casa Santa Teresa, es un ron suave, seco y balanceado que combina rones de hasta 35 años que son envejecidos mediante el antiguo método de solera. Fue galardonado en el Congreso Internacional del Ron de Madrid con la máxima distinción, doble Medalla Oro, en 2016, 2017 y 2018. Además, fue reconocido con Medalla de Oro en el San Francisco World Spirits Competition en 2009 y 2016.

Ron Santa Teresa es la primera productora de ron de Venezuela, una empresa venezolana reconocida por la calidad de sus productos y por sus iniciativas de inversión social, asentada en el municipio Revenga del estado Aragua. Sus productos ostentan con orgullo la Denominación de Origen Controlado Ron de Venezuela, y tienen presencia en más de 40 países alrededor del mundo

Reportaje de Runrun.es sobre las OLP obtiene primer lugar en el VIII Premio de Periodismo de Investigación de IPYSve

“OLP: La máscara del terror oficial en Venezuela” y “Detrás de los CLAP” compartieron el primer lugar de los premios IPYS Venezuela. “Arco Minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro” obtuvo el segundo puesto, y “Venezuela, crimen sin frontera” se llevó el tercero.

Entre 37 trabajos que cumplieron con los requisitos exigidos en las bases del VIII Concurso de Periodismo de Investigación de IPYS Venezuela, los Operativos de Liberación del Pueblo, una suerte de purga oficial; los Comité Locales de Abastecimiento y Producción como un enroque de corrupción; el Arco Minero del Orinoco, intento infructuoso de Maduro de sustituir la renta petrolera por la renta minera para paliar la crisis económica y social; y la empresa criminal que las guerrillas y las bandas colombianas han montado en coordinación con la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela, son los temas que acapararon la atención del jurado.

Un jurado integrado por los periodistas Milagros Salazar (Perú), Antonio Rubio (España), Sergio Dahbar y Laura Helena Castillo (Venezuela), acordó entregar el primer premio a los trabajos de Ronna Rísquez, Lorena Meléndez, Lisseth Boon, Carmen Riera, Abraham Moncada y Juan Carlos Hernández (“OLP: La máscara del terror oficial en Venezuela”), y a Roberto Deniz y Patricia Marcano (“Detrás de los CLAP”).

Según el veredicto, el jurado se refiere al trabajo sobre el CLAP como “una serie que resalta por su metodología y estructura, en la que los periodistas involucrados se enfrentaron directamente al poder para revelar quiénes son los beneficiarios de la importación de alimentos, cómo idearon el negocio, cuánto dinero representa y hasta la mala calidad de productos, como la leche en polvo que llega en las cajas CLAP”. Y, en cuanto a los OLP, destaca “su búsqueda para usar técnicas de periodismo de datos, diferentes narrativas y dar un mensaje claro contra la impunidad, que muestra cómo una política de seguridad convirtió a los ciudadanos en objetivos de guerra”.

“Arco Minero del Orinoco: crimen, corrupción y cianuro” de Edgar López y Julett Pineda, “que aprovecha las ventajas del periodismo en redes para trascender y llegar más allá sobre lo se convirtió en una inviable promesa” obtuvo el segundo lugar. Y  “Venezuela, crimen sin frontera”, de la Unidad Investigativa de El País de Colombia, obtuvo el tercer lugar.

Medios digitales comprometidos con la sociedad venezolana

Los miembros del jurado acordaron:

1.- Resaltar la calidad y el esfuerzo periodístico de los trabajos presentados. En las piezas se destaca un claro intento por mover a la opinión pública a pesar de los obstáculos de acceso a la información, los riesgos de seguridad personal y las presiones del entorno.

2.- Reconocer la importancia del trabajo en las redes y el periodismo colaborativo. Con estos trabajos se evidencia que los periodistas venezolanos han hecho consciente que se puede llegar más lejos si se colabora tanto con profesionales dentro y fuera del país.

3.- Destacar el coraje de los autores de los trabajos finalistas. Todos ellos se han visto frente al temor y lo han superado. Cada una de las piezas toca nervios que desde el poder no quieren que se toquen. Señalamos nuestro respaldo en medio de la adversidad al buen periodismo.

4.- Subrayar el marcado compromiso social de los medios digitales participantes. Instituciones que están defendiendo y manteniendo a flote el periodismo en Venezuela. Dicho compromiso quedó reflejado en las diferentes temáticas tratadas por los periodistas, las cuales incluyeron líneas de investigación relacionadas con el medio ambiente, alimentación, la salud, el desempeño de las instituciones y la gobernanza, el nepotismo, la violencia e inseguridad ciudadana.

5.- Exhortar a los periodistas a dar pasos cada vez mayores para profundizar en la presentación de sus trabajos y hacer uso de las herramientas que ofrece el mundo digital de modo que sus productos sean más completos y trasciendan la narrativa tradicional.

Runrunes se alza con el premio La Buena Prensa por cobertura de hecho imprevisto

RUNRUN.ES GANÓ EN LA CATEGORÍA “Mejor cobertura hecho imprevisto” de los premios españoles de alcance global “La Buena Prensa” por el trabajo realizado sobre las protestas de 2017.

La noticia la dio a conocer Miguel Ángel Jimeno, profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y organizador de los premios. Este galardón con el propósito de reconocer los mejores trabajos periodísticos en español del año en medios impresos y digitales.

Esta séptima edición resalta el seguimiento que le hizo el equipo de periodistas y reporteros de runrun.es durante los cuatro meses de protestas que vivió el país el año pasado. Toda la base de datos recolectada, multimedia y reportajes realizados están en el especial “Protestas 2017”

runrun.es es el único medio latinoamericano galardonado dentro las siete categorías regulares y dos menciones especiales que conforman los premios.

Cuatro venezolanos galardonados con el premio Sájarov están presos en El Helicoide

helicoide-sebin

 

Mientras este miércoles se entrega en Estrasburgo el premio Sájarov, cuatro de los venezolanos galardonados cumplen su condena en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) conocida como El Helicoide.

En esa construcción futurista, concebida como un centro comercial y convertida después en sede de la policía política, vive desde el 17 de agosto de 2015 Andrea González, detenida ese día al ser acusada por dos asesinos confesos de planear el asesinato de la hija de un potentado chavista.

González nació en Venezuela hace 31 años y emigró a Canarias de adolescente con su familia para regresar por amor en 2010 a su país natal, sin poder imaginarse que acabaría presa.

“Cuando Andrea volvió a Venezuela la situación ya estaba muy deteriorada y ella no estaba acostumbrada a una situación tan horrible para la gente. Le tocó muy de cerca”, dice su hermana Alejandra, remontándose al origen de la historia que la llevó a El Helicoide.

Andrea González participó en voluntariados en los que conoció a Liana Hergueta y empezó a ir a protestas en contra del gobierno, al que consideraba responsable del sufrimiento que veía.

Junto a Hergueta entró en contacto con Carlos Trejo, un supuesto opositor con el que pronto rompió relaciones por su comportamiento conflictivo.

González no volvería a saber de él hasta que Hergueta, a quien Trejo había estafado, le pidió ayuda para localizarlo, una misión en la que también se implicó otra persona vinculada a las protestas, Rafael Pérez Venta.

Después de que obtuviera de este el compromiso de encontrar a Trejo, Hergueta fue asesinada y descuartizada. Los responsables eran Trejo y Pérez Venta, quienes confesaron al ser detenidos.

Habían pasado días del asesinato cuando el Sebin se llevó a Andrea de su casa. Desde El Helicoide le pidieron que llamara a su novio, Dany, para que también testificara.

27 meses después, Andrea y Dany siguen allí encerrados, acusados por los dos asesinos de tener un plan para matar a la hija del dirigente chavista Diosdado Cabello.

Según varias fuentes, los asesinos de Hergueta eran infiltrados del gobierno en medios opositores.

“Como no le convenía al gobierno que se dijera que ese asesino estaba en sus filas lo pusieron a grabar varios vídeos en los que incrimina a Betty Grossi, a Andrea González, a Dany Abreu, y a Ángel Zerpa”, dijo Joel García, abogado de Andrea.

“Las pruebas no son más que un google maps en la que aparece la urbanización donde vive Diosdado Cabello y los dichos de Pérez Venta”, cuenta García, tras enumerar el rosario de ilegalidades que paralizan el juicio de Andrea.

Bajo el mismo techo duerme desde diciembre de 2016 el activista Lorent Saleh. Antes de llegar a El Helicoide, pasó 26 meses en los sótanos de otro edificio del Sebin en Caracas, conocidos como “La Tumba”.

“‘La Tumba’ está en el sótano 5, en lo que eran las bóvedas de un banco”, explicó su madre, Yamile Saleh, que relata las condiciones de reclusión bajo tierra de su hijo.

“El aire acondicionado muy alto, de modo que ellos no pudieran pararse ni siquiera de la cama. Son celdas 2×3, con una cama de concreto”.

Saleh nació en 1988 y fue entregado en septiembre de 2014 al Sebin por el gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Pese a las acusaciones de paramilitarismo y terrorismo del chavismo contra él, los cargos que le mantienen preso son por violar una restricción de movimientos dictada por la justicia por poseer tirachinas para usarlos en las protestas.

Yamile denuncia los más de 40 aplazamientos de la audiencia previa al juicio a su hijo, y relata cómo era su vida en “La Tumba”.

“Sin un lápiz, sin un papel, sin un libro ni un reloj”.

Con las luces encendidas 24 horas y sin escuchar más ruido que los trenes del metro de Caracas, cuya interrupción cada jornada a las 11 de la noche era la única referencia del paso del tiempo y la vida afuera.

Cerca de Andrea y Lorent cuentan las horas esperando la libertad dos alcaldes opositores, Daniel Ceballos, de San Cristóbal, y Alfredo Ramos, de Iribarren, localidades del oeste del país.

Ambos fueron detenidos por promover y no impedir las protestas que en 2014 y 2017 llenaron de barricadas las calles de Venezuela.

Después de que el presidente Nicolás Maduro dijera en televisión que le tenía preparada una celda “más fría” que la que entonces ocupaba Leopoldo López, Ceballos, que ahora tiene 33 años, fue apresado el 19 de marzo de 2014.

Tras varios cambios de cárcel, recaló en El Helicoide, donde lleva más de dos meses aislado, sin visitas ni explicaciones de las autoridades sobre el motivo.

La detención de Ramos llegó el pasado 28 de julio en su ayuntamiento, el Sebin se lo llevó mientras los funcionarios trataban de impedirlo cantando el himno nacional en señal de protesta.

Ramos tiene 62 años y sufre de hipertensión severa crónica. Los medicamentos llevan tres meses sin hacerle efecto, y no ha sido trasladado a un hospital como piden los doctores que le han visto, que le califican de paciente de alto riesgo.

“Tiene morados en todas las piernas y está muy hinchado”, dijo Natasha, una de sus hijas, que cuenta cómo la familia teme por su vida.

Rómulo Gallegos: muerte de un premio, por Ibsen Martínez

RomuloG

 

Se atribuye a Carlos Fuentes, cuando ganó en 1977 el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, la afirmación de que el capítulo inicial de la gran novela venezolana bien podía comenzar en el open house que cada año, por el mes de agosto, solía ofrecer la directiva del diario El Nacional en un fastuoso salón de un hotel caraqueño.

La observación casa bien con el cariz coloridamente plural y tolerante que ofrecía la sociedad venezolana durante el último cuarto del siglo pasado.

La poeta Ana Nuño cuenta que, siendo aún muy jovencita, su padre, el filósofo español Juan Nuño, que en los años cincuenta se exilió en Venezuela, se hizo acompañar de su hija a uno de aquellos festejos que comenzaban al mediodía, con la entrega de premios internos de la empresa editorial, y languidecían al caer la noche cuando el último achispado con corbata de quita y pon constataba que no quedase ya una gota de escocés que empinar ni un canapé que mordisquear.

“Bien, ¿qué te pareció?”, preguntó Nuño a su hija cuando iban ya camino a casa. La joven respondió altaneramente que el espectáculo de un ex comandante guerrillero entrechocando un vaso de whisky y canjeando chascarrillos con el coronel encargado de darle caza en el monte apenas unos años atrás le resultaba obsceno. Nuño se detuvo un instante para comentar que él había dejado un país donde por aquellos mismos años se fusilaba a presos de conciencia. “Prefiero mil veces esta promiscuidad que tanto te choca”.

Desde 1967, cuando Mario Vargas Llosa ganó la primera edición del Premio Rómulo Gallegos, la entrega del mismo comenzó a solaparse con el festejo del diario. Yo no cumplía aún 16 años cuando supe de La Casa Verde y ningún año fui tan dichoso como en 1973, cuando Gabriel García Márquez regaló la totalidad del premio otorgado a Cien años de soledad para que Teodoro Petkoff pudiese fundar un desprendimiento liberal del Partido Comunista. Mi juventud fueron los años que van de Palinuro de México a Mañana en la batalla piensa en mí. Y nunca me perdí el open house de El Nacional.

Cada presidente venezolano, entre 1967 y el ascenso al poder de Hugo Chávez, acudió, infaltable, a otorgar personalmente el premio, a despecho de que las ideas políticas de algunos ganadores no siempre fuesen de su agrado.

Hugo Chávez, en cambio, no tuvo nunca en mucho al premio. Siendo su epónimo don Rómulo Gallegos, maestro de escuela, primer presidente civil que en el siglo XX se dio Venezuela por voto universal y secreto, ¡y derrocado en 1948!, se entiende que la cosa urticase al militar golpista. Desde el principio optó por enviar un subrogado a la ceremonia de entrega. Uno de ellos, el inefable Nicolás Maduro, confundió la bandera de Puerto Rico con la de Cuba al premiar, en 2013, al escritor boricua Eduardo Lalo.

Recientemente, Adán Chávez, hermano del extinto presidente y ministro de Cultura de la Bolivariana República, ha informado por boca de un ministril que este año el premio no dispondrá de los 100.000 dólares que tradicionalmente lo acompañan. Será convocado el certamen, cómo no, pero olvídense de la plata.

Ya en 2015 dejaron con la mano tendida durante seis meses al ganador, el colombiano Pablo Montoya. Es posible que la guerra económica desatada por la burguesía y el imperialismo yanqui exija que esos dineros se destinen a adquirir bombas lacrimógenas, tanquetas antimotines y munición de 9 milímetros para la proterva Guardia Nacional Bolivariana que ya, a poco de cumplirse 3 meses de protestas, ostenta una macabra cuenta de casi 80 asesinatos.

 

@IBSENMARTINEZ

El Nacional

Arte por los DDHH: Amnistía Internacional Venezuela reconoció a personalidades con el lxs Emisarixs de Conciencia

EmisarixAmnistiaI

 

Una vez más, durante la reciente Asamblea General Ordinaria de Amnistía Internacional Venezuela, varias figuras de la escena artística y del entretenimiento nacional recibieron el galardón “Emisarix de Conciencia”, máximo reconocimiento que otorga la organización a aquellas personalidades públicas que no solo son imagen de las campañas de AIVEN, sino que además participan enérgicamente desde sus propias plataformas en la promoción de los derechos humanos de todas las personas, sin discriminación, al alzar su voz contra las injusticias y al animar al activismo a seguir en sus pasos por un mundo mejor.

Las bandas musicales Caramelos De Cianuro y La Pagana Trinidad, al igual que la animadora Andrea Matthies, y la cantante Laura Guevara fueron quienes en esta oportunidad se llevaron las estatuillas. Al hacerlo, ratificaron su compromiso de acompañar y formar parte del activismo, usando su visibilidad como herramienta para amplificar mensajes a favor del derecho fundamental a reclamar derechos, en el marco de la campaña VALIENTE de Amnistía Internacional, siguiendo el llamado de Salil Shetty, Secretario General de AI: “Sin su valentía, nuestro mundo es menos justo y menos igualitario. Por esta razón pedimos a todos y a todas —no solo a los líderes y lideresas mundiales— que apoyen a quienes defienden los derechos humanos y protejan a los y las valientes”.

Los integrantes  de Caramelos de Cianuro, quienes llevan más de una década apoyando a Amnistía Internacional, incluso donando una canción para el primer disco recopilatorio de Amnistía Internacional Venezuela, aseveraron que “hoy en día, nuestro compromiso con los derechos humanos es más grande que nunca”; y al final del evento ofrecieron un concierto en homenaje a las personas víctimas de la represión y la conflictividad en lo que va de año en el país.

El trío musical La Pagana Trinidad, quienes entre otras actividades se unieron al maratón de cartas mundial de Amnistía Internacional por la protección de defensoras y defensores de derechos humanos en todo el mundo, ratificó que “más que un premio, es un compromiso”; mientras que Andrea Matthies, quien recientemente se sumó al llamado mundial de AI contra las detenciones arbitrarias en Venezuela, por su parte manifestó que “todos tenemos el compromiso de elevar la voz ante las injusticias y no hacernos cómplices cuando estas ocurren”.

Finalmente, la talentosa Laura Guevara afirmó que “tenemos que afrontar con la mayor responsabilidad, amor y compromiso los tiempos difíciles” e hizo un llamado a todas las personas a comprometerse y a reclamar sus derechos.

En ediciones anteriores, Amnistía Internacional Venezuela reconoció con el premio “Emisarixs de Conciencia”, a artistas como Amigos Invisibles, Desorden Público, Ramón Castro, Hana Kobayashi, Jean Paul Leroux, Michelle Dernersissian, OneChot, Calle 13 y Leornardo Aldana, entre otras destacadas personalidades que con su respaldo, han incrementado el impacto de campañas de relevancia local de AIVEN como “Basta de Balas” y otras campañas orientadas a la solidaridad internacional del movimiento global.

 

*Con información de Amnistía Internacional

Periodistas venezolanas reciben premio Ortega y Gasset

UNIVISION

Foto de David Maris

Las periodistas venezolanas, Maye Primera, Patricia Clarembaux y Tamoa Calzadilla recibieron el premio Ortega y Gasset del periodismo, celebrados por el diario El País en su trigésima cuarta edición. Primera, Clarembaux y Calzadilla formaron parte del equipo que llevó adelante la investigación Vacaciones en aguas de nadie, de Univisión, un trabajo que destapa la verdad detrás de una de las industrias millonarias menos reguladas de Estados Unidos: los cruceros.

El producto periodístico, que recibió el premio a mejor cobertura multimedia, investiga las tres empresas que concentran el 80% del mercado mundial de los cruceros, las cuales llegan a transportar hasta 18 millones de personas anualmente, aprovechándose de los paraísos fiscales y los pocos controles ambientales.

Según El País, el jurado resaltó “la originalidad de la temática, así como la amplitud con la que está enfocada la cobertura, que abarca múltiples narrativas como el vídeo, la infografía interactiva o el texto”.

 

Médico venezolano es Investigador Joven del Año en Estados Unidos

William_Bracamonte

Los descubrimientos de William Bracamonte-Baran lo convierten en la única persona en el mundo que ha recibido dos importantes premios del campo de la medicina en apenas seis meses

 

Adiós pastillas para el corazón, adiós inmunosupresores. Probablemente en diez años esto sea una realidad gracias al médico venezolano William Bracamonte-Baran. Es por ello que la American Heart Association (AHA) y la American Autoimmune Related Disease Association (AARDA) decidieron premiarlo por su trascendental descubrimiento sobre células linfoides innatas (ILC, por sus siglas en inglés).

Es primera vez que se entregan estos importantes galardones a alguien de apenas 35 años, lo que lo convierte adicionalmente en Joven Investigador del año para ambas instituciones, sin duda un gran reto para un fresco galeno que llegó a Estados Unidos a través de una cadena afortunada de recomendaciones, sin mayor ayuda económica que la propia. En sus años de estudiante de Medicina en la Universidad Central de Venezuela Bracamonte publicó varios artículos en revistas regionales y fungió como coautor de algunos libros de Biofísica y Fisiología, información que llegó a Wisconsin y así recibió la oferta para hacer un doctorado allá.

“Me siento tan atribulado como orgulloso. La decisión de quedarme aquí no fue fácil y aún me causa desazón. Me hubiera gustado descubrir algo más modesto pero pudiendo aportar directamente al país, sin separarme de mi familia. Pero sé que en Venezuela desafortunadamente no hubiera podido hacer nada en términos científicos. De hecho mi doctorado lo costeé yo, toda ayuda en divisas me fue negada pues dijeron que la inmunología no era un área prioritaria para el desarrollo de la nación”, revela.

Bracamonte se mudó a Wisconsin en septiembre de 2011 para hacer un doctorado en Inmunología en la Universidad de Wisconsin que normalmente toma seis años, pero él lo culminó prácticamente en la mitad de ese tiempo. Ya en 2014 ganó el premio del World Transplant Congress, gracias al descubrimiento de unas células que podrían evitar que los trasplantados tomen inmunosupresores de por vida. Los resultados in extenso ya fueron aceptados para publicación en Proceedings of the National Academy of Sciences, una de los cinco revistas de mayor impacto en el área de inmunología.

Puede continuar leyendo en Sala de Espera.