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Opinión

Lo que no te muestra Zoom, por Reuben Morales

@ReubenMoralesYa 

Se nota que el creador de la frase “La primera impresión es la que cuenta”, no tenía Zoom. Si tan solo supiera todo lo que se esconde fuera de ese marquito que nos bordea en cada reunión…

Manicura y pedicura

Levante la mano todo aquel que habla por Zoom y justo debajo de la cámara se está jalando las cutículas. Levante la mano toda aquella mujer que mudó su kit de manicura justo al lado de la computadora, para pintarse las uñas de las manos en plena reunión de Zoom (aunque las más admirables son aquellas que, incluso, se hacen los pies, simulan prestar atención a la junta y, con eso y todo, la pedicura les sale derechita).

Beber algo

Levante la mano todo aquel que tiene una taza de café justo al lado de la computadora cuando se reúne por Zoom. Ahora levante la mano todo aquel que, en dicha taza, no echa café sino cerveza, vodka o el extraño menjurje de conchas de piña con semillas de chía para adelgazar. (También levante la mano todo aquel que tiene la taza vacía y solo finge tomar algo para no desentonar con el resto de los presentes).

Chateo por Whatsapp

Levante la mano todo aquel que pone el celular justo al lado de la cámara de la computadora para revisarlo mientras “atiende” la reunión. Ahora levante la mano todo aquel que no solo ve el Whatsapp, sino que además le baja el brillo a la pantalla del celular para no hacer evidente que lo está revisando en plena reunión. (Ahora levante la mano todo aquel que ya se está sintiendo en un episodio de Dora La Exploradora porque a cada rato le pido levantar la mano).

Partir el cerebro en dos

Levante la mano todo aquel que silencia su micrófono en Zoom para fingir la norma del buen oyente, cuando en verdad lo está haciendo para escuchar notas de voz del Whatsapp. (Por cierto, el verbo “fingir” aplica si usted es hombre, porque si es mujer perfectamente puede atender ambas actividades a la vez… mientras se está haciendo otra pedicura).

Fingir que tiene la cámara mala

Levante la mano todo aquel que se conecta sin activar la cámara o el micrófono, pero en paralelo está barriendo, mandando a los niños a la cama o probándose su nuevo disfraz de Chewbacca. (Y como en los párrafos anteriores siempre he terminado con algo entre paréntesis, agrego este comentario nulo para no romper la tradición).

Fingir que le va de maravilla

Levante la mano todo aquel que instaló su computadora justo delante de la única pared presentable que tiene en la casa (la cual además adornó con libros que nunca se ha leído pero que sirven para subir su estatus). Ahora levante la mano todo aquel que se conecta a Zoom sin haberse bañado. Ahora levante la mano todo aquel que se muestra presente en la reunión, pero silencia el micrófono para liberar ese silencioso y caliente genio de la lámpara que estaba apresado entre sus posaderas. (Y levante la mano si es de esos que sonríe pícaramente cuando lo hace).

No sé si piensan como yo, pero ante todo lo anterior pudiésemos estar de acuerdo en algo: Zoom es demasiado barato para las ventajas laborales que ofrece. Algo parecido a los privilegios que brinda el escribir una columna. Afortunadamente no hay cámaras grabando mientras uno lo hace. De ser así, la primera impresión podría costarme demasiado (incluso más que un tanque de gasolina en Venezuela).

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

¿Cuántos se han ido?, ¿cuántos volverán?, por Armando Martini Pietri

@ArmandoMartini  

Muchos más volverán -diría el poeta español Gustavo Adolfo Bécquer- sus nidos a colgar. Tienen que reconocer, salvo la minoría corrompida, acomplejada, asustada hasta los tuétanos, que esto no es una revolución.

Lo que chavistas llevan años desarrollando, entre robos, errores y corrupción, solo llega a nivel de catástrofe, al igual que la revolución castrocubana. La que dirigen los nefastos Castro es un colosal fracaso socioeconómico anidado en una astuta estrategia de propaganda y represión. La tragedia cubana es culpa de Fidel, el más siniestro que haya parido y conocido América. Se le escapó la vida entre discursos de interminable verborragia, palabrería y paja -estratégica, pero charlatanería-, profundización del poder militar y control social cavados en tierras secas de miseria y hambruna cubana.

A Chávez se le fue la existencia tratando de duplicar el modelo que finalmente lo dejó morir. A Maduro y a sus socios cohabitantes, amantes del diálogo y la negociación, atiborrados de errores pasados y presentes, con la propuesta verdulera de convivir en términos vergonzosos, se les está yendo el tiempo en resolver lo que no entienden, sin discernimiento ni carisma.

No tienen la menor idea de cómo se ajustan las cargas mientras se cruza el río, obstaculizando y perjudicando la solución. Lo demuestran años de pesadilla calamitosa e inviabilidad de ensayos constitucionales y diplomáticos negociados, a fin de restituir la libertad y democracia, sustituyendo a los patibularios que mantienen sojuzgada y cautiva a Venezuela.

La experiencia indica que las dictaduras comunes ceden ante apremios, presiones internas y externas. Pero los regímenes totalitarios, comprometidos en delitos de lesa humanidad, están dispuestos a arrasar antes que ceder el poder. El nazismo es un ejemplo.

Expropiaciones, salidas impuestas perjudican a la gran mayoría popular, la que, se supone, el castromadurismo necesita y protege. ¿O es que acaso el régimen está tan ciego y sordo que confía en que su parafernalia entretiene o distrae?

Contrarrevolución es lo que se opone a una revolución. Puede ser ideológica, activa en calles y actitudes, definida a grupos ciudadanos, sectores económicos o como vaya siendo necesario en cada país. ¿Cuál es la revolución y cuál la contrarrevolución? depende del cristal con que se mire, según quien defina una y otra.

Se abrió ante el oficialismo la alcabala de caída libre y, para la mayoría, una aparente rendija hacia la libertad. Quizá reflexionaron que disparar para frenar una multitud no era confiable, no solo porque al ordenarlo corrían el riesgo de una matanza de complicado manejo internacional ante quienes reclaman legitimidad, democracia, respeto por leyes y derechos humanos. También temieron que militares y uniformados, enmascarados o no, se animaran a apretar gatillos.

¿Se pueden detener a enfurecidos ciudadanos?, ¿a cuántos habría que dar de baja? ¿Qué estallaría primero, el miedo ciudadano hirviendo de emociones, o el temor de los castrenses de ser más represores de lo que han sido? Un despeñadero de furias y contrafurias, de esperanzas refrenadas y rechazadas.

El cangrejo bolivariano avanza de lado y hacia atrás. Para controlar que nadie pase muestran fusiles impresionantes, pero ineficientes contra el arrebato popular. Son uniformados enseñando dientes pero con hambre e incertidumbre del mañana.

Gobernar es hacer, no solo dejar caer. Chávez se murió creyendo que hacía una revolución sin entender que cada día más era un títere de ventrílocuos cubanos. Maduro envejece rodeado de guardaespaldas, payasos de ocasión, bufones utilitarios, hampones oportunistas; acosado por sus errores y el empeño inútil en ser lo que ni es ni podrá jamás llegar a ser: un líder apreciado, respetado y seguido.

 

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Irán... ¡y volverán!, por Laureano Márquez P.

@laureanomar 

Es nuestro deber conocer un poco más de Irán, familiarizarnos con el país, con su sistema político, con su religión, con sus costumbres y no diré con su idioma, porque allí la cosa se complica.

Aunque usan el mismo alfabeto arábigo, la lengua que se habla en Irán es completamente diferente al árabe, pero, en todo caso, suponemos que las instrucciones y directrices vendrán en español.

Uno -equívocamente- suele englobar todo el Medio Oriente bajo la denominación de árabes. Para medio orientarnos, allí coexisten muchas culturas. Irán, por ejemplo, tiene como grupo étnico mayoritario el persa. Sí señor, la legendaria cultura persa que alguna vez intentó conquistar a occidente y fue contenida por los antiguos griegos en las llamadas guerras médicas, no porque en ellas participaran los profesionales de la medicina, no, el nombre tiene que ver con los “medos”, un antiguo pueblo de Persia, con el que los griegos denominaron la los invasores.

Las polis griegas, que eran independientes unas de otras, se aliaron para derrotar al enemigo común. Las batallas fueron memorables y cambiaron el destino de la cultura occidental: Termópilas, donde el general espartano Leónidas, con sus 300 valientes, defendió el estrecho paso del mismo nombre. Ya el oráculo había dicho que o los persas someterán a Esparta o moriría un rey. Leónidas entendió el mensaje y escogió para que le acompañasen en la irreversible aventura  solo a soldados que  tuviesen hijos. Ya lo dijo Churchill: “nunca tantos debieron tanto a tan pocos”.

También la batalla de Maratón (el nombre viene del lugar donde se desarrolló) y de allí también la denominación del maratón que se corre hoy en día rememorando a Filípides, el corredor que supuestamente recorrió los 42 kilómetros que separan el campo de Maratón de Atenas. Había que avisarles a las mujeres de la ciudad, porque si los persas ganaban ellas tenían instrucciones de matar a sus hijos y suicidarse para evitar el sometimiento y la deshonra que hoy día a otros tanto agrada y celebran.

Parece que de lo del maratón de Filípides es una exageración, de lo que sí quedó constancia es que recorrió corriendo los 225 kilómetros que separan el lugar de la batalla de Esparta (¡qué decepción! ¿no?), para pedir refuerzos .

Otra gran batalla fue la de Salamina, una contundente victoria naval contra la inmensa flota persa, gracias a la brillante estrategia (del griego “strategos”, que quiere decir general) de Temístocles. Jerjes contempló la destrucción de sus portapersas y la derrota fue tal que el invasor tuvo que bajar la persiana de sus ambiciones de conquistar el mundo y los barcos persas, hasta el sol de hoy, no se habían atrevido a retar de nuevo a occidente.

El Irán actual, desde el derrocamiento del último Shah Mohammad Reza Pahlevi en 1979, es lo que se denomina una teocracia, que es aquella forma de Estado en la que se juntan el poder político y el religioso.

La religión oficial es el islam en su corriente chiita, así que nunca está de más saber orientarse hacia el lugar donde se encuentra La Meca, porsia.

En el sistema político iraní, puede decirse que -como en la Venezuela de Gómez- “aquí vive el presidente y el que manda vive enfrente”. Aunque hay un presidente de la república electo, el poder real lo ejerce la autoridad religiosa. Durante mucho tiempo (hasta su muerte) el célebre  ayatolá Ruholá Jomeini y hoy día el ayatolá Alí Jamenei (entre Jomeini y Jamenei, la diferencia no es más que el uno se llama Alí y el otro Ruholá).

Menester es decir que frente a la imagen de sometimiento que se tiene de la mujer en el medio oriente, la mujer en Irán goza casi de los mismos derechos que el hombre, que tampoco goza de muchos, por lo cual la situación es bastante igualitaria.

Muchas más cosas podrían decirse, pero mejor que cada uno investigue, mientras se pueda.

 

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Los rumores y el miedo, por Elías Pino Iturrieta

@eliaspino

En 1768, el colegio de los oratorianos de Lyon fue devastado por una multitud enfurecida. Había corrido la voz de que los religiosos albergaban en secreto a un príncipe manco, que necesitaba la colocación de partes provenientes de otros cuerpos para superar su  limitación física. ¿Cómo? Para lograr el cometido, de acuerdo con las historias que comenzaron a divulgarse, los sacerdotes capturaban a los jóvenes que pasaban por las cercanías con el objeto de amputarles un brazo para tratar de implantarlo en el cuerpo del presunto príncipe, quien aceptaba con entusiasmo la operación que le devolvería la plenitud de sus  facultades. Aterrada por la novedad, una muchedumbre asaltó el santo lugar e hirió de gravedad a veinticinco monjes.

Venían apareciendo en los periódicos las hipótesis sobre la posibilidad de la implantación de miembros en individuos sin el cuerpo completo, una probable cirugía hasta entonces desconocida que atrajo la atención de los lectores o se trasmitió a los analfabetos por comentarios incesantes en las tertulias y en la calle. A la vez, sufrían los oratorianos una campaña de desprestigio por haberse atrevido a reemplazar a los jesuitas en los planteles de enseñanza, después de su expulsión de Francia. Como la congregación de los hijos de san Ignacio gozaba de gran prestigio entre las élites, y también en estratos humildes de la sociedad, sus sustitutos fueron objeto de censuras generalizadas, la mayoría insostenibles, pero reiteradas sin freno. Pasto para los rumores, por lo tanto.

Más conocidos e impresionantes son los sucesos de la noche de san Bartolomé, año de 1572, cuando multitudes enfurecidas perpetraron una matanza de hugonotes en París y en otras ciudades francesas.

Durante cinco días ocurrió una masacre de hombres y mujeres indefensos, que eran desnudados en la calle y después ahogados en el Sena. Los jóvenes y los niños eran destripados frente a los templos en medio de general aplauso, y se perseguía con cuchillas a las mujeres encinta para evitar que trajeran al mundo una nueva generación de herejes. Fue tal el grado de inseguridad que se vivió en la capital, que se pensó en sacar a los reyes  del Louvre para evitar que fueran atacados.

Se habían interpretado unos recientes edictos de pacificación como regulaciones complacientes que preparaban el camino para el monopolio de la política por los reformados. Se había comentado en las calles que Montmorency, noble armado hasta los dientes y muy próximo al trono, quien avanzaba con tropas hacia París para evitar disturbios, simpatizaba  con algunos pastores cismáticos y estaba a punto de convertirse en uno de sus fieles. Para colmos, del matrimonio de Margarita de Valois con el protestante Enrique de Navarra, futuro candidato a la Corona, no se esperaba sino la entrega del poder a los hugonotes. Eran versiones insostenibles, porque la monarquía se mantenía fiel al papado y solo trataba de evitar el crecimiento de las tensiones; Montmorency seguía postrado ante el altar de la fe tradicional y la boda de los miembros de la familia real solo buscaba salidas de equilibrio ante las crecientes tensiones. Sin embargo, los temores del pueblo católico predominaron y sucedieron entonces los célebres desmanes.

Hay centenares de sucesos como los descritos, pero de todos se deducen elementos a través de los cuales se explica la aparición de los rumores y la cosecha de sus consecuencias. Vienen de un punto de partida asentado en la realidad, son fantasías con asidero en interpretaciones de hechos sucedidos anteriormente y sobre cuyo contenido real se exagera, pero que conducen a la manifestación de emociones colectivas que crecen progresivamente hasta llegar a la explosión.

La convergencia de varios episodios sometidos a las pulsiones de la sociedad, o relacionados con situaciones de injusticia o malestar que no parecen encontrar remedio mediante la acción de los poderes establecidos, desatan comportamientos irracionales que son capaces de modificar los procesos generales. No tienen un autor singular, debido a que son originados por la irracionalidad colectiva. De allí que aparezcan cuando los cálculos de los guardianes del orden no los esperan. Urden polvorines inadvertidos y de azarosa conclusión. Las inquietudes acumuladas se transforman en rumor, y el rumor influye en el rumbo de la historia por la inestabilidad que origina.

En general se considera a los rumores como productos de las sociedades preindustriales, cuyos poderes rudimentarios no pueden contener su divulgación. Se pudiera objetar la afirmación con solo recordar el pánico que se multiplica en New York a la altura de 1953, cuando Orson Wells anuncia en un programa de radio la invasión de los marcianos. Una propalación que podemos considerar como delirante produjo escenas de pánico colectivo como las que, según suponemos desde nuestras ínfulas de hombres civilizados del siglo XXI, solo podían suceder en la Edad Media cuando el predicador agitaba a masas ignorantes y sumisas.

Hoy las prédicas por los canales habituales de la tecnología, como el tuíter y otros conductos similares de gran penetración, no pocas veces son sabiamente fabricadas para producir conductas que se pueden considerar como esquizofrénicas, y aun como catatónicas.

Cuando la credulidad se enemista con la objetividad porque reina un descontento previo, o porque el entendimiento no puede superar sus limitaciones ante el desafío de comprender el entorno, o porque las frustraciones se pueden encaminar hacia un sendero hecho a la medida para poderes que actúan desde la trastienda, una ola de rumores de última generación no solo puede crear comportamientos pueriles, sino también pavores que no se descubren con facilidad porque son alimentados por la cotidianidad, porque no cuesta nada morder su carnada después de estar frente a la computadora.

 

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May 26, 2020 | Actualizado hace 2 días
Reformar la LOH es una necesidad, por Luis Oliveros

@luisoliveros13 

Siempre hemos dicho que la recuperación del sector petrolero es condición necesaria mas no suficiente para recuperar la economía de Venezuela. Pero sin lugar a dudas, hoy es la mejor y prácticamente única herramienta con la que cuenta el país para cambiar su economía y enfrentar los desafíos de los próximos años. Para hacerlo, hace falta un plan petrolero ambicioso, pro mercado, competitivo e innovador.

Ese plan petrolero requiere de una inversión gigantesca. El colapso actual de nuestra industria petrolera es de grandes y profundas dimensiones. Hay que tener muy claro que solos no podemos hacer frente a esa inversión, por lo que un porcentaje importante de la misma tendrá que venir del sector privado extranjero, pero también serán necesarios los préstamos de los organismos multilaterales.

Esa ayuda de los multilaterales, al igual que ese plan petrolero, mucho dependerá del instrumento legal que en materia de hidrocarburos tengamos en Venezuela.

Tal vez la ley más importante (desde el punto de vista económico) para Venezuela sea la Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH). Hoy el principal problema con esa ley, al igual que con otras en el país, es que no se cumple. Pdvsa es un muy mal socio, las empresas privadas no cuentan con seguridad jurídica. Si se quiere generar una recuperación del sector, irremediablemente hace falta reformar y hacer cumplir la LOH.

Actualmente en el país existe consenso sobre la necesidad de una reforma de la ley y en la importancia de aumentar el rol de las empresas privadas (por ejemplo, hoy nadie se molestaría en abrir el mercado interno a la inversión privada). Ese consenso fácilmente abarca a todos los partidos políticos que hacen vida en la actual Asamblea Nacional.

Una reforma a la LOH debe buscar que Venezuela pueda monetizar sus enormes reservas petroleras y adecuarnos a las nuevas realidades del mercado petrolero internacional.

La imprescindible transformación de la industria petrolera, el necesario aumento del rol de la empresa privada en la industria, el impulso que como sector tiene la industria y las cadenas de valor, se pueden hacer reformando algunos artículos de la ley actual, como por ejemplo el artículo 22. 

Por último, quiero dejar un comentario sobre el tema de regalía, el cual es fundamental: si bien hay que reconocer que no es despreciable otorgar reducciones en la regalía para incentivar proyectos, hay que tener en cuenta que el Estado venezolano necesitará recursos para enfrentar la crisis actual, necesitará espacio fiscal, necesitará una batería de instrumentos fiscales para trabajar en:

Salir de la brutal depresión

Establecer una política social

Generar condiciones para el crecimiento sostenible

Presentar a las multilaterales una fuente de ingresos acorde a los préstamos que se vayan a pedir.

Ese Estado necesitará capacidad para llevar a cabo políticas anticíclicas y sostenibilidad fiscal, más aun teniendo en cuenta lo complicado que será el periodo pospandemia.

El problema-desafío venezolano es aun mayor. Debilitar la obtención de recursos del Estado venezolano lo pone en una situación desventajosa de cara a enfrentar esos problemas o a estos próximos años poscovid-19. Se debe llevar a cabo un ejercicio fiscal para definir el tema de regalía de cara a la reforma de la LOH.

 

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Con bombos y platillos..., por Orlando Viera-Blanco*
Sabemos que la situación en Venezuela es desesperante y que del combustible depende en parte la vida de la gente. Pero ese combustible del que muchos dirán ‘es conveniente’ para aliviar las penurias del pueblo, es pan para hoy y sangre para mañana…

 

@ovierablanco 

Sin duda alguna el ingreso de buques iraníes a Venezuela es un acto antihistórico, muy triste, repudiable y vergonzoso, que dibuja el estado de vulnerabilidad de Venezuela. Hemos llegado al punto de quemar nuestro oro por mendigar alianzas radicales islámicas, y abastecernos de lo que antes exportamos: gasolina. Nada que celebrar…

No es gasolina, es anomia

El debate se ha centrado en asumir la conveniencia o no de “dejar pasar” la llegada de buques del ayatola. Creo que el análisis sobrepasa una visión de check point (de alcabala).

La gravedad del asunto toca terrenos sensiblemente geopolíticos, históricos, sociales y hasta culturales. A cuenta de las bondades del derecho a la libre circulación de mercaderías, Teherán y Caracas se pasean por el mundo libre, democrático y global, despachando algo más que combustible.

Para nadie es un secreto que Irán, en términos de modelo de poder, es violador de DD. HH., proveedor de violencia, fanatismo y radicalismo que ha traído sufrimiento, opresión y miseria a su pueblo y al Medio Oriente.

Ahora pretende instalarse junto con la ocupación cubana -atención- no solo en Venezuela, sino en el todo el hemisferio. Permitirlo registra debilidad y candidez internacional. Abre un boquete en Latinoamérica de antiamericanismo proverbial que pone a riesgo la estabilidad de la subregión… más de lo que está.

La miseria, depauperación y criminalidad que llegó a Venezuela no se resuelve con pañitos calientes.

El origen de la escasez y devastación no es de ayer. Desde el primer día en que Chávez llegó el poder, firmó un decreto presidencial para someter a consulta la reforma de la Constitución de 1961 mediante un inconstitucional e írrito proceso constituyente que entubó un proyecto hegemónico, presidencialista y militarista.

La antigua CORTE SUPREMA DE JUSTICIA no supo ver que en esa iniciativa (Constitución Bolivariana) no venía con buenas intenciones. Era conducir a Venezuela por el camino de una revolución populista y fanatizada, personalista y rodilla en tierra, que metió de contrabando un modelo a la cubana proclamado como “el mar de la felicidad”. Hoy los buques islámicos transitan por esos mares…

En esa carrera insaciable por la dominación absoluta, Chávez estrechó la mano a Saddam Hussein, a Mahmoud Ahmadinejad y a cuanto dictador meridional se le cruzara en sus aguas. Nuestra sentencia estaba escrita. Nos llevarían a las alianzas más perversas y radicales portadoras de un discurso antioccidental y contra-eurocentrista. ¿Quién pagó las consecuencias del peligroso juego? Él y el pueblo.

La gasolina y el oro de sangre

Sabemos que la situación en Venezuela es desesperante y que del combustible depende hoy parte de la vida de la gente. Pero ese combustible, del que muchos dirán “es conveniente” que llegue a Venezuela para “aliviar las penurias del pueblo” -dictadura y opinadores dixit-, es pan para hoy y sangre para mañana.

El problema no es coyuntural. Es inmensamente estructural, social y económico. Es político. Con este modelo de poder estamos condenados al caos, a la nada.

El régimen seguirá cerrando jugosos negocios. Le dará algunas migajas al pueblo para que mínimamente resuelva, mientras el país sigue a oscuras, sin luz, sin agua, con una inflación en dólares, el coronavirus en escalada y la indignación/resignación de vivir de sobras.

Venezuela ha llegado a un punto inédito en la historia de los tiempos modernos, donde el termómetro de los DD. HH. debería haber sido lo suficientemente elevado para estallar y habilitar una coalición internacional humanitaria en Venezuela. Pero la retórica ha agotado la diplomacia y las esperanzas de la gente.

El análisis no se reduce a tener o no gasolina. El análisis es la catástrofe social y humanitaria que acumula Venezuela por años y que afecta de forma visible y peligrosa el resto del hemisferio y del planeta.

El régimen castro-comunista cubano ha sido un error histórico que más ha pagado el pueblo cubano y un mundo pícnico, influenciable, adoctrinado, que el pueblo norteamericano. Cuba ha sido un semillero de violencia, guerras, muerte e ideologización que sigue alzando muros agoreros y aventurados a través del Foro de Sao Paulo y su centro estratégico de operaciones en Caracas.

Cuba lanzó al mundo su propaganda basada en un colectivismo utópico, una innoble lucha de clases que polarizó el planeta y todavía, hasta nuestros días, sigue atrapando la buena fe de los pueblos miserables sometidos a su dialéctica.

No permitamos que Venezuela se convierta en la tercera ola de la anticivilización como lo fueron, en las postrimerías de la revolución industrial y de la Primera Guerra Mundial, el movimiento nazi o su contraparte, la revolución bolchevique.

Ahora, en pleno siglo XXI, la oleada islámica-antillana, con el oro y el petróleo venezolano, y su irrepetible ubicación a tres horas de vuelo de EE. UU. y a pocas horas de cualquier vecino, podría convertir Latinoamérica en el epicentro de otro Medio Oriente. ¿Exageramos?

Con bombos y platillos recibe el régimen los buques iraníes. Todo un cotillón con el cual quieren ocultar más de dos décadas de destrucción, PDVSA incluida, la otrora segunda empresa de petróleo más sólida del mundo. No es solo Venezuela la que peligra. Es el mundo entero. ¿Exageramos?

Nada que vitorear, nada que celebrar…

* Embajador de Venezuela en Canadá.

 

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El general Nico y el sargento Chirinos, por Eddie A. Ramírez S.

No nos referimos al Nico que se las echa de general, quizá porque es el inquisidor general. Al usurpador lo dejaremos un rato tranquilo para que disfrute la satisfacción de sentirse orgulloso de que la “potencia petrolera” tuvo que importar gasolina de Irán. ¡Un gran logro de la revolución roja!

El tema de hoy es sobre un general de división del componente Ejército, que probablemente alcanzó los dos soles sin mayores méritos.

Antes de la hecatombe que destruyó las instituciones del país, los generales ascendían por mérito, con alguna que otra excepción, y de acuerdo a los cargos vacantes, por lo que el número era el adecuado. Entre Chávez y Maduro ascendieron a 1068 generales y almirantes, según informó la periodista Sofía Nederr.

Esta ha sido una de las estrategias para que los generales sean sumisos guardias pretorianos. Los nombran en cargos de la administración pública donde hay cobres, o bien en puestos dentro de la Fuerza Armada no acordes con su rango. Si se respeta el mérito y el número de cargos vacantes pocos pueden alcanzar un sol de general, como era antes. Ahora abundan los bisoleados, trisoleados, cuatrisoleados y cincosoleados. Son tantos los soles, que están quemando a Venezuela.

El caso que nos ocupa es el del general de división Nicodemo Ramos, quien, por falta de oficio, tuvo que ir a la Colonia Tovar a interrogar al sargento Chirinos Parra, integrante del “batallón” de media docena de soldados de la Operación Gedeón que desembarcó en Puerto Cruz. El general tildó al sargento de apátrida y le restregó que esta es la patria de Bolívar y de Chávez.

Nicodemo, apátrida es alguien que carece de nacionalidad. Por ejemplo, tú no pasarás a la pequeña historia como un apátrida, sino como un venezolano traidor a la Constitución y a los principios y valores de la institución armada. Por usufructuar un rango, probablemente inmerecido, te has hecho cómplice de las violaciones a los derechos humanos.

Nicodemo, esta es la patria de todos, no solo la de Chávez.

El sargento Chirinos actuó, como dijo, por su patria y su familia, es decir por todos los venezolanos. Nicodemo, ¿qué interés tenías en interrogar al prisionero al aire libre y ordenar que alguien grabara y divulgara ese bochornoso video? La respuesta obvia es que estás ansioso de otro sol.

Como hemos dicho en un artículo anterior, la Operación Gedeón fue un error. El garibaldismo es romántico, pero con esas acciones no se derroca un régimen totalitario, e incluso puede ser contraproducente. Quienes participaron lo hicieron de buena fe, en contra de un régimen perverso. Mención especial merece el joven Adolfo Baduel, quien a pesar de haber estado preso recientemente, no se ha doblegado.

Los Padrino López, los Ceballos, los Nicodemo y otros dejarán una gran mancha en la Fuerza Armada. Estamos convencidos de que hay muchos más que sí son dignos, aunque están momentáneamente neutralizados.

Como (había) en botica

* La narcodictadura dejó a los venezolanos sin distracción al expulsar a DirecTV. Algo parecido a lo que hizo, mañana hace 13 años, con RCTV. El régimen exigía mantener a Globovisión, cuyo propietario está acusado de actos ilícitos, así como a Pdvsa TV, uno de los muchos órganos de propaganda, sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos (leer Runrunes de Bocaranda del 23 de mayo).

* Ramón Peña en su artículo Épica de bajo octanaje escribió que “El millón quinientos mil barriles de gasolina que traen los tanqueros, navegando más de ocho mil quinientos kilómetros durante 29.5 días, es lo que nuestras refinerías producían en 48 horas de operación. Suficiente para abastecer todo el mercado interno y ganarnos unos buenos dólares exportando a la costa Este de EE. UU.

* Las acusaciones de la narcodictadura en contra de Yon Goicochea son otra patraña para perseguir a los dirigentes de la oposición.

* Continúan las torturas a los detenidos por protestar por falta de agua, de gas, de gasolina y de electricidad.

* Lamentamos el fallecimiento de Héctor Rojas, luchador de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

[email protected]

 

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“Qué bonita vecindad...

@juliocasagar 

Con la frase que sirve de título a esta nota comenzaba el tema musical de ese mítico programa mexicano El Chavo del 8. Terminaba la estrofa con esta otra “No valdrá medio centavo, pero es linda de verdad”.

El programa obviamente estaba concebido para despertar el interés televisivo, por lo que mostraba historias y escenas de las virtudes y miserias de toda vecindad de ese sector social que incluye a pequeños comerciantes, mujeres solas cuidando sus hijos, maestros, “toeros” como don Ramón, niños solitarios como El Chavo y algunos de su pandilla. Obviamente, con la truculencia necesaria para su marketing y para mantener la atención del target al cual estaba dirigido.

Esa vecindad no tenía más adversidades que las que son propias a las de unas familias semiexcluidas en el México de los grandes problemas sociales. Sobrevivían con lo justo para que la saga continuara sembrando expectativas y pareciéndose al gran público mexicano.

Lamentablemente la serie no sobrevivió lo suficiente para que el libretista nos deleitara con capítulos de cómo se desenvuelve una vecindad de esas en la pandemia del coronavirus.

Esta nota que tiene en sus manos quiere explicar cómo vive una vecindad, la nuestra, en medio de los desafíos a los que una familia debe enfrentarse en la Venezuela abollada por 20 años destrucción planificada y que ahora se enfrenta al desafío de sobrevivir con la COVID-19 como espada de Damocles sobre nuestras cabezas.

La historia, como verán, no es de horror sino de todo lo contrario. No es la del Chavo, pero habría podido serlo. Veamos primero…

¿Quiénes somos? Pues somos una comunidad de 62 casas, todas igualitas, construidas hace alrededor de 45 años. Tenemos 42 viviendo en una de ellas. Dada la cercanía de la Universidad de Carabobo, muchos de sus compradores fuimos profesores universitarios, entre ellos había también profesionales liberales, comerciantes, algún militar retirado. En fin, un encuestador de la época diría que éramos clase B y C. Hoy en día, creo que la mayoría somos compradores originales.

El cuento de cómo estamos enfrentando esta situación es peculiarmente interesante. Vea el lector que uso la palabra “hemos” porque es la adecuada a lo que está ocurriendo. Tenemos una particularidad interesante. Nuestra presidenta es una francesa incansable y nuestro animador ecológico, cuidador del agua y más activo directivo, un gringo (no ingeniero, sino jardinero paisajista). No cometo una exageración si digo que son los más venezolanos de toda la urbanización. Nunca han querido irse. Es una suerte que nos hayan tocado de vecinos.

Pues bien, estas 62 familias, desde que la crisis se ha recrudecido, se han convertido en una piña para enfrentar los problemas. El agua escasa que viene de un manantial del cerro ha sido administrada con criterio y las escaramuzas sobre su distribución se han solventado en asambleas con el pueblo de la Entrada y los barrios circundantes. La sangre nunca ha llegado al río y tenemos el agua más pura de toda la comarca.

Los problemas de movilidad se han atenuado porque cada semana recibimos la visita de mercaditos y abastos ambulantes que traen toda clase de mercancías y donde, cual mercadillo europeo, compartimos y departimos quienes a veces pasábamos meses sin vernos.

Los operativos de gas han sido exitosos y, una cosa muy importante, las desavenencias normales de la convivencia se han atenuado porque como la ociosidad es la madre de todos los vicios, cuando nos ponemos a trabajar y a estar pendientes de cosas importantes como cuando llega el señor de las verduras o el del cartón de huevos, los rollos normales pasan a un segundo plano.

¿Y esta Narnia dónde queda? Pues la verdad es que esta Narnia esta en Venezuela y vivimos la desgracia que todos nuestros compatriotas viven a diario. Casi todos los mayores son padres o abuelos de Skype cuando tenemos luz e internet.

Los sueldos que una vez fueron buenos y que nos hizo soñar con jubilaciones doradas ya no alcanzan, y toda una red de ofertas de pastelitos, pizzas, tortas, gestiones etc., han poblado los grupos de Whatsapp del vecindario.

Todos luchamos por sobrevivir. Pero algo nos ocurrió en medio de la tragedia nacional. De repente descubrimos que somos mejores vecinos y mejores seres humanos que antes.

¿Y qué hacemos con esto?, ¿el liderazgo venezolano va a dejar que esto se muera de mengua?, ¿no vamos a advertir que algo importante está pasando?, ¿que, como la hierba que crece sin que nos demos cuenta, un mundo nuevo se está abriendo paso?

Los dirigentes políticos nos hemos educado en el paradigma de que para producir cambios hay que tomar el poder político. Obviamente que esto es cierto. Pero en nuestro imaginario persiste la idea de que en algún momento una gran victoria electoral, una toma de la Bastilla o a un Palacio de Invierno en Petrogrado o un derrumbe del muro de Berlín serán el detonante para que cambien las cosas.

No negamos que la historia está jalonada por acontecimientos como estos y que lo que ahora llamamos “Cisnes Negros”, esos eventos inesperados que pueden dar un giro completo a la realidad, tienen una importancia capital. En Venezuela podríamos ser testigos de un hecho que hoy ni siquiera imaginamos y que podría cambiar el rumbo de lo actual. ¿Quién puede saberlo?

Repetimos que todo esto es posible, pero esa visión solemne, atrabiliaria y de gran epopeya de la historia nos ha privado de ver que, como decíamos en una nota anterior, lo “little or small is beatiful” y que los cambios que queremos ya pudieran estar ocurriendo entre la gente.

Un líder político es muchas cosas, pero una de las más importantes es que debería ser un buen “head hunter”, un scout de grandes ligas que ande buscando los mejores talentos para hacer un gran equipo.

Estamos demasiado ocupados en lo grande y en los teclados de nuestros teléfonos y hemos descuidado lo pequeño, lo que ocurre en las comunidades. Por eso ya no las visitamos. Por eso pensamos en la gloriosa marcha que de Altamira a Miraflores recuperara la libertad o en que nos van a resolver el problema contratando un “out sourcing”.

Esas marchas siempre las paran en Chacaíto. Nunca nos hemos preocupado por “sacarle penco” a las ballenas de la Guardia y llegarnos a Catia, que está a 5 minutos de Miraflores, a ganarnos a la gente para la idea de que la única manera de resolver sus problemas es que cambie el Gobierno.

Seguramente nos sorprenderemos cómo, en casi todas partes, esta crisis ha hecho crecer brotes verdes de gente que se ha ganado el respeto de sus vecinos, que dan la cara, que ponen su trabajo, que no especulan. Esos, los mejores. Los de las nuevas “bonitas vecindades” que existen en el país.

¿Que esperamos para buscarlos?

 

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