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Observatorio Venezolano de Violencia

Municipios más violentos de Aragua durante 2019 pertenecen a los ejes este y sur del estado
El más violento fue el municipio Santos Michelena con una tasa de muertes violentas de 272 por cada 100 mil habitantes

 

En Aragua, durante 2019, hubo siete municipios considerados muy violentos, por tener tasas de muertes violentas que superaron a la del estado (82). El más violento fue el municipio Santos Michelena con una tasa de muertes violentas de 272 por cada 100 mil habitantes (mil/hab.), triplicando la tasa de la entidad y quintuplicando la tasa de muertes violentas del país (60,3).

En segundo lugar está el municipio José Rafael Revenga, con una tasa de muertes violentas de 162 por cada 100 mil/hab., la cual duplica la tasa del estado y triplica la del país. José Félix Ribas ocupó el tercer lugar, con una tasa de 136 por cada 100 mil/ hab., 1,66 veces mayor que la tasa del estado y 2,27 veces mayor que la del país.

Le siguen el municipio Camatagua, al sur del estado, con una tasa de 130 por cada 100 mil/hab.; Zamora, con una tasa de 115; Bolívar, con una tasa de 107 y José Ángel Lamas con una tasa de 103 por cada 100 mil/hab.

Producto del monitoreo de prensa del OVV Aragua, se pudo observar que en el año 2019 se registraron 771 sucesos y 990 víctimas de homicidios, de las cuales el 96% son hombres, con edades comprendidas entre los 15 y 34 años.

Se evidencia que el 93% de los homicidios ocurrieron en día de semana y 61% en horario diurno. El lugar más frecuente de ocurrencia de los sucesos fue la calle (53%); sin embargo, 40% de éstos ocurrieron dentro de la casa. Según lo reportado en prensa, el 79% de estos sucesos violentos involucraron a varios victimarios. El 50% de ellos, funcionarios de organismos de seguridad del Estado y 45% por desconocidos.

Es importante señalar que la coincidencia sistemática de todas estas circunstancias relacionadas con las muertes violentas, son generadoras de un gran amedrentamiento o impacto emocional en la población, que se manifiesta primordialmente como impotencia y frustración entre los familiares, especialmente la población de niños y adolescentes testigos de estos sucesos, que podría a corto y mediano plazo estar influyendo, de alguna manera, con la acentuada reproducción de la violencia en el estado Aragua.

Según los reportes de prensa, el 51% de las víctimas recibieron asistencia médica, sin embargo ninguna sobrevivió, hecho que llama profundamente la atención e invita necesariamente a reflexionar en relación a la capacidad resolutiva actual de los servicios de emergencia de las redes de atención ambulatoria y hospitalaria de la región, así como de la letalidad de los hechos violentos que ocurren en el estado.

FAES cometieron 70% de las ejecuciones extrajudiciales en Caracas hasta noviembre de 2019
De con estimaciones del Observatorio Venezolano de la Violencia en 2019 los cuerpos de seguridad ajusticiaron a 14,5 personas al día

 

Pese a la petición de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), Michell Bachelet, de la disolución de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), estas aún lideran la cifra roja de ejecuciones extrajudiciales. 

Entre enero y noviembre de 2019 hubo 317 ejecuciones en los cinco municipios de Caracas —según cifras del Monitor de Víctimas—, de las cuales 70 % (223) fueron cometidas por las FAES. Les sigue la policía científica con 63 muertes y la Policía Nacional Bolivariana (PNB) con 7.

El miércoles 18 de noviembre Bachelet reiteró que su oficina todavía recibe denuncias sobre las actuaciones de las FAES, principalmente contra jóvenes varones “en el contexto de operativos de seguridad en barrios marginales”.

Ya el 4 de julio de 2019 la alta comisionada se había referido a este cuerpo policial y pidió su disolución. También instó a investigar las ejecuciones extrajudiciales “llevadas a cabo en el curso de operaciones de seguridad”.

Luego de esa petición hubo 2698 fallecidos a manos de la policía, según el informe del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV).

Entre enero y noviembre pero de 2018, las FAES también lideraron los ejecuciones extrajudiciales con 200 víctimas. Este año aumentaron la cantidad de muertos durante los operativos.

Contrario al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) que disminuyó las víctimas, hasta noviembre registraron 191 ejecuciones extrajudiciales y la PNB 118.

Casi 15 personas al día asesinaron los funcionarios

De acuerdo con las estimaciones del OVV en 2019 los cuerpos de seguridad ajusticiaron a 14,5 personas al día.

En seis estados del país la violencia policial fue mayor a la violencia cometida por delincuentes, estos fueron: Guárico, Trujillo, Anzoátegui, Lara, Aragua y Portuguesa.

Y en 10 municipios de Venezuela no hubo muertes a manos de la delincuencia, todas fueron cometidas por funcionarios policiales. El OVV explicó que esos municipios se encuentran en los estados Guárico, Trujillo y Anzoátegui.

Víctimas en zonas populares

Según el informe «Uso de la fuerza pública y el derecho a la vida en Venezuela», de Keymer Ávila, abogado e investigador del Instituto de Ciencias Penales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), 67 % de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales son jóvenes varones, entre 18 y 30 años, quienes viven en barriadas. 

Monitor de Víctimas registró que los municipios que más asesinatos reportaron son Libertador, con 173 ejecuciones extrajudiciales, y Sucre con 60. En 2018 —también entre enero y noviembre— Libertador registró 271 fallecidos mientras que en Sucre hubo 75.

El OVV sostiene que la represión del delito por parte del Estado se basa en el exterminio de los delincuentes y no en disminuir la inseguridad, ya que no existe ninguna política pública para hacer cumplir la ley ni programas de prevención del delito, al contrario, solo «dan de baja», como se refieren representantes del gobierno de Maduro, a los presuntos delincuentes.

Responsable la cadena de mando

Tarek William Saab, fiscal designado de manera inconstitucional por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), dijo en diciembre de 2019 que 505 uniformados de cuerpos de seguridad fueron imputados por vulneración a los Derechos Humanos y de ellos 390 fueron privados de libertad.

La ONG insta a que toda la cadena de mando de las FAES sea investigada y sancionada por las violaciones a los Derechos Humanos, incluso al presidente Nicolás Maduro y funcionarios de su gobierno, como el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol.

 

 

Los estados más violentos de Venezuela durante este año fueron Miranda, Bolívar, Aragua, Guárico y el Distrito Capital
Se registraron 24 homicidios por cada 100.000 habitantes en manos de delincuentes

 

Más de 16 mil fallecidos por muertes violentas se registraron en el país durante el 2019, dijo este viernes 27 de diciembre el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) durante la emisión de su informe anual.

“Este año cierra con un estimado de al menos 16.506 fallecidos por muertes violentas, con una tasa de 60.3 fallecidos por cada 100.000 habitantes”, dijo el director de la organización, Roberto Briceño León, al tiempo que recalcó que ha diferencia de años anteriores la cifra disminuyó, pero que todavía está muy por encima de Colombia donde se contabilizaron 25 muertes por cada 100.000 habitantes.

Asimismo detalló que de los 16.506 asesinatos, 6.588 fueron por responsabilidad de delincuentes, lo que representa 24 homicidios por cada 100.000 habitantes en manos de antisociales. Mientras que 5.282 fueron víctimas al resistirse a los cuerpos de seguridad, lo que significa que asesinaron a 19 personas por cada 100.000 habitantes.

De igual manera, indicaron que además de la capital, los estados más violentos de Venezuela son Miranda, Bolívar, Aragua y Guárico.

 

La mayor crisis social de la historia

En el año 2019 Venezuela ha vivido la mayor crisis social de la historia por la destrucción de la economía, la pérdida de capital humano por la migración, el deterioro del estado de derecho y el incremento de la desigualdad social. 

En ese contexto de destrucción institucional, la violencia y la criminalidad han sufrido cambios importantes, pues la criminalidad acompaña los cambios en las sociedades, y procura adaptarse a las oportunidades que le ofrece el mejoramiento o empeoramiento de las condiciones de vida en esa sociedad.

El año 2019, Venezuela se mantiene como uno de los países con mayor número de muertes violentas en la región y en el mundo. 

Este año cierra con un estimado de al menos 16.506 fallecidos y una tasa de 60,3 muertes violentas por cada cien mil habitantes, muy por encima de cualquiera de los otros países considerados violentos en América Latina.

 

 

Letalidad policial

Las muertes provocadas por los policías se mantienen en un niveles extremadamente alto, registrándose en 2019 un promedio de 14,5 personas muertas cada día del año.

La acción de represión del delito por parte del Estado se ha reducido al exterminio de los delincuentes. No existe ninguna política sostenida de de aplicar los castigos previstos en las leyes, ni programas de prevención del delito, sino de eliminación de los presuntos delincuentes.

La reducción de la letalidad en algunos estados puede tener su explicación no en la disminución de la acción policial violenta, sino en una nueva modalidad que tortura y amenaza de muerte a los presuntos delincuentes con el propósito de forzarlos a emigrar del país.

 

La violencia arrasa con la población más joven en Petare
En 2018 hubo una tasa de 112 asesinatos por cada 100 mil habitantes

 

Sucre es el municipio más densamente poblado de Venezuela, en una superficie de 164 kilómetros cuadrados reúne a una población de 711.885 habitantes. Su principal parroquia, Petare, tiene 448.861 habitantes según cifras del Instituto Nacional de Estadística. 

El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) señaló que para el año 2018 Petare tuvo una tasa de 112 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Mediáticamente es considerada como una de las zonas más violentas del mundo. 

Al analizar los datos levantados por el Monitor de Víctimas desde mayo de 2017 se pudo observar que la cifra de asesinatos por año no baja de 300 muertes. En 2017 fueron 312, el año siguiente 305 y hasta agosto de 2019 se habían contabilizado 168 crímenes, faltan por recopilar datos de los últimos cuatro meses del año. En ese período al menos 785 personas fueron asesinadas. Poco más del 25% de los crímenes cometidos en toda Caracas donde se registró el asesinato de 3080 personas. 

Víctimas y victimarios 

Según el OVV, la violencia criminal en Venezuela afecta particularmente a hombres, jóvenes, pobres, con menos nivel educativo y trabajadores poco especializados. El informe señala que el criminal venezolano tiene un comportamiento espejo, asesinos y víctimas se asemejan física y socialmente. 

Los datos recopilados por el Monitor de Víctimas, ratifican esas observaciones. En el municipio Sucre, 750 de las 785 víctimas eran hombres, 230 de ellas tenían entre 15 y 30 años. Al encontrarnos en un municipio con una alta población en situación de pobreza, se observa que más de la mitad de las víctimas, 413, para ser exactos, tenían empleos no formales, eran obreros, buhoneros, mototaxistas, mecánicos, choferes y desempleados. 

La violencia además se ensaña con las personas de bajo o medio nivel educativo, 452 víctimas, 58%, tenía a lo sumo bachillerato aprobado. 

Huérfanos y desamparados 

Contrario a lo que se piensa el homicidio no es un crimen de una víctima. Tras el crimen todo el entorno se resquebraja hijos, madres, esposas, son muchos los afectados. La violencia deja profundas cicatrices en la sociedad. En los últimos tres años al menos 581 niños quedaron huérfanos al perder a uno de sus padres. Además al menos 474 personas quedaron a la deriva al perder a quien se encargaba del sustento del hogar. Lo grave de esta realidad es que hasta la fecha no existen iniciativas del Estado dirigidas a brindar asesoría psicológica o económica a los sobrevivientes, por lo que las condiciones de vida de estas familias empeoraron. 

Violencia civil 

En relación a la identidad de los criminales, en 62% de los casos, en 398 muertes, los asesinos fueron identificados como civiles, mientras que en 84 casos familiares no sabían quien mató a la víctima. 

Al comprobar los crímenes cometidos por uniformados, 293 personas murieron a manos de policías y diez perecieron en acciones militares. En relación al tema de la letalidad de organismos policiales, en el caso de Sucre el organismo policial más letal es el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) que acumuló 134 víctimas, 13 muertos más que las FAES y la PNB juntas. 

Otro detalle importante es el papel jugado por la policía municipal de Sucre en la violencia, aun cuando parece una cifra pequeña, Polisucre acumula la muerte de 23 personas, la cifra más elevada para policías locales de Caracas. 

Las causas más recurrentes fueron el robo con 164 casos, la resistencia a la autoridad y la ejecución policial con 264 casos, el ajuste de cuentas con 77 víctimas mortales, las riñas cobraron la vida de 41 personas y 40 murieron al quedar atrapadas en la línea de fuego.

Armas de fuego 

Finalmente vale destacar el papel de las armas de fuego en la violencia venezolana. En el municipio Sucre casi 80% de los asesinatos fueron cometidos con armas de fuego cortas y largas, en total 610 víctimas perdieron la vida a balazos.

 

 

Polihatillo convirtió baños en calabozos a causa del hacinamiento

DOS PRESAS OCUPAN el baño de la sede de la policía del municipio El Hatillo, debido al hacinamiento que padecen los organismos de seguridad del país. Esta sede policial carece de calabozos, pero como los presos ya no son detenidos solo por las 48 horas establecidas, los funcionarios de este cuerpo policial decidieron convertir el baño en celda con barrotes.

El Secretario de Seguridad Ciudadana de la alcaldía de El Hatillo, Javier Gorriño, explicó que en la sede policial hay aproximadamente 68 hombres detenidos, distribuidos en dos ambientes que anteriormente eran cuartos para los funcionarios.  Otro de los espacios que fue convertido en celda improvisada es el dormitorio de la Brigada Motorizada.

Gorriño indicó que cada vez que un detenido recluido en esos calabozos es sentenciado se le envía la decisión al Ministerio de Servicio Penitenciario para que se le otorgue un cupo.

Humberto Prado, director general del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), señaló que hay hacinamiento crítico en las cárceles.

Explicó que en un espacio destinado a cinco personas conviven más de 25 individuos. “Las condiciones de insalubridad son dramáticas. Solo trabaja 15%, el resto vive en hacinamiento, maltrato y corrupción, de lo cual el Estado no tiene control”, aseguró.

Prado resaltó que los detenidos deben permanecer en los calabozos  por 48 horas, como indica la Constitución, pero en lugar de eso,  los presos pasan hasta 6 años en centros policiales no aptos. “Los policías deberían estar al cuidado de los ciudadanos y no cuidando presos” sostuvo.

OVV Zulia: Investigación indica que ciudadanía percibe a policías como delincuentes

FAMILIARES DE VÍCTIMAS, testigos y ciudadanía en general tienen una opinión altamente desfavorable sobre la actuación de los cuerpos policiales a los cuales les asignan características criminógenas y se les equipara con la delincuencia organizada. Tal es el resultado de un estudio que adelanta el Observatorio Venezolano de Violencia Zulia sobre las acciones extrajudiciales cometidas por cuerpos policiales y militares.

“Los policías son la nueva hampa”, afirma Patricia (nombre ficticio), pareja de una víctima de acción extrajudicial asesinado en el interior de su vivienda y frente a sus hijos, según testimonia la mujer. Hecho en el que los funcionarios habrían simulado un enfrentamiento y una cifra más de muerte por resistencia a la autoridad.

Relata Patricia que, no conforme con quitarle la vida a su marido, también se llevaron equipos y otros bienes de la vivienda. La misma historia de Aura: “aparte de que obviamente lo habían matado, se llevaron los dos teléfonos, parte de su ropa… y se llevaron una comida que él tenía”.

“Además de asesinos, ladrones”, sentencia Gilberto, un ex policía que sostiene que quienes ingresan en las escuelas policiales no cuentan con el perfil requerido para la formación de un funcionario al servicio de la ciudadanía. En este aspecto coincide Daniela, hermana de otra víctima de la letalidad policial. “A los nuevos policías los seleccionan para agredir, asesinar y robar; entrenados para matar, sean culpables o inocentes (…) caiga quien caiga”.

Aura escuchó cómo asesinaban a su pareja. El policía había puesto el altavoz y, a pesar de los ruegos de la mujer, dijo “yo lo voy a matar porque ahora me da la gana. Y lo mató, le metió dos tiros y ben ese momento trancó el teléfono” contó Aura.

Desde la perspectiva de los entrevistados, los policías de ahora no son más que “delincuentes con chapa” y coinciden en que son más peligrosos que los malhechores. Para ellos, delitos como la extorsión están en manos de funcionarios policiales. En los barrios de Maracaibo se aduce que la delincuencia opera libremente si se paga vacuna a la policía, si no lo hacen pueden ser asesinados para quedarse ellos con el control de, por ejemplo, el micro tráfico de drogas, dice Jeremy, joven testigo de una acción extrajudicial.

El coordinador del OVV Zulia, profesor Johel Salas, afirma que al igual que en el año 2018, las muertes por resistencia a la autoridad siguen en aumento, al punto que tienden a superar las producidas por los delincuentes. Cada vez es más letal la acción de los cuerpos policiales y también altamente sospechosa de violentar el estado de derecho con ejecuciones vestidas de enfrentamientos, tal como lo relatan familiares y testigos. Como dice Aura: “Él no tenía arma, entonces la policía le puso una”.

Afirma el profesor Salas que la acción policial se ha convertido en unos de los principales factores criminógenos en el país, por lo que contrariamente al clima de seguridad al que está llamada a construir, la policía contribuye a un mayor índice de violencia y de sentimiento de inseguridad. Para el coordinador del OVV Zulia, la evolución de la delincuencia en el país exige mano dura por parte de los organismos del Estado, pero esa mano dura debe estar metida en el guante de la legalidad, porque al desconocer el debido proceso no solo se mata a delincuentes, sino también al estado de derecho y a las garantías de seguridad de toda la ciudadanía.

OVV: Mérida presentó nuevos patrones de violencia durante el primer trimestre de 2019

EL PRIMER TRIMESTRE del año trajo consigo algunos cambios en los patrones de violencia en el estado Mérida, según se destaca en las revisiones realizadas a la prensa regional. Al comparar las cifras obtenidas de prensa entre el primer trimestre de 2019 con su equivalente en 2018, se observa que para este año, si bien disminuyó a 78 el número durante el mismo trimestre, el porcentaje de sucesos con múltiples delitos aumentó a 16% y descendieron los hechos con un solo delito a 83%, mientras que  en el 2018, entre el primero de enero y el 31 de marzo, acontecieron en la entidad merideña 92 hechos. De éstos, el 89% fueron sucesos con un delito cometido, mientras que el restante 11% fueron sucesos con múltiples delitos.

Para 2019, los tres delitos con mayor peso relativo fueron los homicidios, robos y robos con lesión, que concentraron un 68%. Se observa, entonces, que la tentativa de homicidios fue desplazada al sexto lugar en 2019. Estas cifras revelan la tendencia presente en la entidad desde el 2017, relacionada con el descenso de los homicidios. En la comparación con el primer trimestre de 2018, se nota que los tres delitos que en la prensa concentraron mayor número fueron los homicidios, tentativa de homicidios y robos con lesión, 42, 28 y 26%, respectivamente. Éstos, en conjunto acumularon un 96% del total de agresiones acontecidas en dicho trimestre.

De igual manera, toman mayor relevancia ahora agresiones, tales como: lesiones, amenazas de muerte, secuestros, violaciones y extorsiones, concentrando un 18,5% del total de delitos ocurridos entre enero y marzo de 2019. En 2018, según lo recabado en prensa, no se reseñó en la misma ningún caso de los anteriores sucesos, lo cual no significa que realmente no ocurriesen.

Otro aspecto a considerar es que, como es habitual, el sexo masculino es la principal víctima de los delitos en cuestión; no obstante, para el 2019 declinó ese valor a 77%. Durante el primer trimestre de 2018 el 94% de las víctimas eran hombres. Esto significa que aumentaron los casos donde la mujer es víctima de delitos, pasando de 7 a 23%. Según el coordinador del Observatorio Venezolano de Violencia Mérida, Gustavo Páez, se maneja como hipótesis que este aumento porcentual de las mujeres como víctimas de delitos pueda estar correlacionado con el aumento en la entidad de casos de lesiones vinculadas a violencia intrafamiliar o de género y de violaciones.

Otro patrón que cambió en este primer trimestre fue con respecto a la edad. Explicó Páez que en 2019, llama la atención varios aspectos: en primer lugar, que en 2018 en los grupos de 0 a 9 años no se presentó ningún caso reseñado donde hubiese víctimas de algún hecho violento. Para 2019, preocupa que se reseñaran 4 casos, es decir 9,3% del total de delitos. En segundo lugar, las personas entre 15 y 34 años perdieron importancia relativa como víctimas de delitos pasando de 74 a 54%, aumentando los casos de víctimas entre 35 y 44 años, pasando de 12,1 a 25,6%, y entre las personas de 55 años y más pasó de 4,4 a 9,3%. En 2018 se observó que las víctimas fueron individuos principalmente entre 15 y 34 años, acumulando un 73,7% en conjunto, acotó Páez

Con respecto a las hipótesis que se pudieran manejar en torno a estos cambios en los patrones de violencia, Páez señaló que el primer aspecto, es decir, lo correspondiente a las edades de las víctimas, podría estar explicado por una mayor frecuencia de casos de violencia intrafamiliar en menores de edad o por una mayor cobertura por parte de los periodistas en cuanto a estos casos se refiere.

En segundo lugar, la conjetura que posiblemente podría explicar ese cambio, cuándo principalmente las víctimas de delitos son personas entre los 15 y 34 años, es la emigración de jóvenes y adultos-jóvenes concentrados en el mismo intervalo  de edad. “Al disminuir por migración el número potencial de individuos con mayores probabilidades de ser víctimas de distintos tipos de hechos violentos y delitos, puede disminuir el número real efectivo de personas jóvenes y adultos-jóvenes víctimas de la inseguridad, quedando ahora como principales víctimas potenciales los adultos entre los 35 y 64 años, y los adultos mayores de 65 y más”.

Otros patrones a resaltar

Otro punto a resaltar en la revisión del primer trimestre de 2019 fue con respecto al sexo del victimario. En este sentido la mujer adquirió protagonismo, contando con un peso relativo de 6% de los delitos reseñados en la prensa regional, es decir, de cada 100 delitos acontecidos en el estado Mérida en el primer trimestre de 2019, 6 fueron perpetrados por mujeres. Las edades de los victimarios se continúan concentrando entre los 15 y 34 años en 66,6% de los delitos de dicho trimestre 2019. En 2018, el 100% de los delitos fueron cometidos por hombres.

En cuanto al sitio de las agresiones, durante los primeros tres meses del año el panorama cambió. El 59% de los delitos se cometieron en las calles y avenidas, mientras que el 22% se perpetraron en viviendas. Haciendo una correlación con el primer trimestre de 2018, se observa que el 89% de los hechos se ejecutaron en las calles, en tanto que apenas un 7% ocurrieron en casas. “Si la víctima potencial no va a la calle, por temor a la violencia e inseguridad creciente, el delincuente va en búsqueda de la víctima a su casa, apartamento o finca, no sólo para llevarse objetos de valor o dinero en moneda extranjera sino, incluso, alimentos almacenados por las personas”. “Por otra parte, también ese aumento de agresiones consumadas en viviendas se correlaciona con casos de violencia intrafamiliar”, explicó el coordinador del OVV Mérida.

El tipo de victimario fue otro aspecto a resaltar en el análisis trimestral de 2019. En este sentido, se encontró  que el 67% de quienes agreden son desconocidos, seguidos de un 3% que corresponden a cuerpos de seguridad del estado. Haciendo una comparación con los datos emanados de 2018 donde habían tomado protagonismo dos tipos de victimarios (desconocidos 96% y cuerpos de seguridad 4%), durante los tres primeros meses de 2019 hubo una mayor variabilidad, tomando protagonismo familiares o conocidos (17%), grupos armados irregulares con 11%, funcionarios de organismos de seguridad 3,1% y colectivos armados 2%. Llama poderosamente la atención  que en este aspecto, es decir tipo de victimario, se hayan ubicado en segundo lugar a personas familiares o conocidos de las víctimas. “Esto es un reflejo fehaciente de la crisis humanitaria que se vive en el país conjugada con una irrefutable descomposición social caracterizada principalmente por la pérdida de valores de muchos venezolanos. En cuanto a los otros dos tipos de victimarios, es también una muestra del no control de la inseguridad por parte del estado venezolano y la permisividad del mismo para dar rienda suelta para delinquir a grupos de individuos organizados”, explicó Páez

Tanto en 2019 como en 2018 el medio que más se utilizó para cometer los delitos fue el arma de fuego en 77 y 79% de los casos, respectivamente. No obstante, llama la atención que en 2018, en segundo lugar se ubicaba el arma blanca con 17% y el uso de la fuerza física, con apenas 2% en tercer lugar. En 2019, el arma blanca fue desplazada por el uso de la fuerza física, la cual se ubicó ahora en segunda posición con un 13%. Nuevamente este cambio refuerza la hipótesis de la creciente violencia intrafamiliar en la entidad y posiblemente de casos de violaciones.

Finalmente, los tres municipios donde acontecieron la mayoría de los delitos cometidos en el primer trimestre de 2019 fueron: Alberto Adriani, Libertador y Campo Elías, con un 65% del valor global. Le continúan Obispo Ramos de Lora, Caracciolo Parra y Olmedo, Julio César Salas y Sucre, concentrando un 21% de éstos, y el restante 14% se distribuye entre los municipios Tovar, Tulio Febres Cordero, Andrés Bello, Antonio Pinto Salinas, Rangel, Rivas Dávila y Santos Marquina.

OVV presentó libro

“VENEZUELA NO ERA UNA SOCIEDAD VIOLENTA, los violentos eran otros. Ahora Venezuela es otra. A veces cuesta reconocerla. Venezuela se volvió una sociedad violenta y hambrienta”.

Con estas afirmaciones desgarradoras comienza el prólogo del libro Los nuevos rostros de la violencia. Empobrecimiento y letalidad policial, una recopilación de investigaciones y artículos, producidos en ocho universidades venezolanas bajo la coordinación del sociólogo Roberto Briceño-León, máxima cabeza del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) y director del Laboratorio de Ciencias Sociales (LACSO). Acompañan a Briceño-León en esta laboriosa tarea los especialistas Alberto Camardiel –estadístico- y Gloria Perdomo –educadora-, director de Análisis de Datos del OVV-LACSO y coordinadora nacional del OVV, respectivamente.

En el mismo prólogo se describe someramente cuáles son esos nuevos rostros de la violencia, los cuales ya intuimos con los datos duros dados a conocer por el OVV -en su Informe Anual de Violencia- los diciembres de cada año, y que colocan a Venezuela entre los países más violentos del mundo. “El generalizado proceso de empobrecimiento ha llevado a la aparición de formas inéditas de violencia por hambre. La acción policial, desbordada por el delito y marcada por una concepción militar y bélica de la seguridad, ha incrementado sus acciones de exterminio de los delincuentes, mostrando unos niveles de violencia ilegal del Estado como nunca antes había tenido el país. Y finalmente ha aparecido una violencia política que reprime con un uso desproporcionado e ilegítimo de la fuerza pública las manifestaciones de disidencia política, causando muertes de adultos y menores de edad”.

El libro inicia enmarcando el problema de la violencia en América Latina, luego de lo cual se desgrana en tres partes, que aluden específicamente al caso venezolano, a lo largo de 14 capítulos redactados por 24 especialistas.

La primera sección habla de los Procesos sociales y allí se abordan temas como El impacto de la Violencia en la Cohesión Social; La presencia de Niños y Adolescentes en las bandas armadas; Actores y procesos de la violencia en las protestas políticas; El impacto de los homicidios en la composición por edad y sexo de la población de Venezuela; Impacto en seguridad de una intervención en el transporte público; y La Ciudad Víctima del Miedo: 2014-2018. La segunda parte describe la fisionomía de la violencia regional: La situación de violencia e inseguridad ciudadana (Mérida); Sensibles ante lo insensible de la violencia (Bolívar); La violencia como privación de las capacidades humanas (Lara); Inseguridad por mar y tierra (Sucre); Territorio de oportunidad para la violencia (Caracas); Frontera insegura (Táchira); y Privatización y abandono del espacio público (Maracaibo). Finalmente, la tercera y última sección detalla y analiza las Nuevas Realidades: Los nuevos rostros de la violencia.

“Hay nuevos rostros de la violencia que este libro quiere documentar: describir, analizar y criticar, con la esperanza de un día poder superarlos. Son procesos sociales y políticos que nos acercan y separan de lo que acontece en el resto de América Latina. Venezuela fue por décadas una excepción de paz y acuerdo social, y hoy es una excepción de violencia y conflictividad”.

Los nuevos rostros de la violencia. Empobrecimiento y letalidad policial, publicado en abril de 2019 por Editorial Alfa, constituye una obra que muestra la cara más cruda de la Venezuela actual y pone en el tapete cifras y hechos reales para que sirvan de base para las discusiones y formulación de políticas públicas necesarias para construir la Venezuela de paz que pide a gritos la sociedad.

El libro fue presentado la tarde del jueves 23 de mayo en la librería El Buscón del centro comercial Paseo Las Mercedes, en el marco de un conversatorio entre el periodista Javier Ignacio Mayorca y el sociólogo Roberto Briceño-León.