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Desde hace más de un mes no atienden al público en Cencoex

Cencoex (2)

 

A las afueras del Centro Nacional de Comercio Exterior reina la incertidumbre.

Las pocas personas que esperan en los alrededores de la oficina de Los Chaguaramos no reciben información oficial. Allí no atienden al público desde hace más de un mes.

Todo está desolado. Los usuarios que a cuentagotas llegan al portón de entrada, unos caminando y otros en carro, tienen que lidiar con la basura que se amontona justo al lado de la entrada principal.

Las caras son largas, denotan preocupación. Carpeta en mano, la gente mira a todas partes como buscando una alternativa, intercambia opiniones y espera una certeza que no llega. A través de la reja del portón de entrada un hombre explica que el organismo no está atendiendo a nadie. El trabajador ­que viste camisa negra y bluejean­ confirma que la página web del Cencoex lleva más de un mes caída, por lo que no se puede hacer ninguna solicitud vía online.

La situación hace que de hecho estén suspendidas las solicitudes de pagos en divisas con tarjeta de crédito para viajes al exterior, las solicitudes de efectivo para adultos y niños, los pagos por exceso de consumos y la realización de la declaración jurada de cierre. “No puedo dar garantía de nada. No me han informado cuánto durará esto o si en algún momento reactivarán las solicitudes por Internet o si se abrirá la atención al público”, señala el hombre.

Algunos de los presentes informan que le han entregado los recaudos, pero que él no se compromete a nada. Les indica que anexen una carta explicativa de cuál es su situación.

Su sola presencia reaviva la esperanza de quienes allí se encuentran. “La peor diligencia es la que no se hace”, subraya Andrés Colmenares, que en dos semanas viaja a Santo Domingo, República Dominicana. “Como la página tiene un mes caída me dijo que trajera los papeles a ver si se puede hacer algo. Nada pierdo con intentarlo”.

Ricardo Valencia irá a Miami, Estados Unidos, la próxima semana. Manosea nervioso una carpeta marrón donde están una copia de la cédula de identidad, del pasaporte y del pasaje de avión. “El vigilante me dijo que le entregara los papeles a ver qué podía hacer.

El problema es que no da ninguna garantía”.

Andrés González se trasladará a Santiago de Chile en pocos días. “Por la página web no se puede hacer nada. Me vine a ver si conseguía información, pero aquí no es gran cosa lo que se logra”.

Al pasar la reja de la entrada reina la soledad. Un letrero confirma que allí existió un espacio donde alguna vez se atendió al público. Encima de una estructura similar a una barra se acumulan en el mismo sitio los papeles, una carpeta manila, un bolígrafo y un pote de jugo vacío. Las sillas plásticas, donde otrora la gente se apiñaba a esperar su turno, están vacías. Cuatro infopuntos, que formaron parte de otro de los proyectos revolucionarios que sirvió de excusa para grandes desembolsos de dinero, permanecen indiferentes. Están inservibles, no son de utilidad.

Crónicas de la realidad, por Víctor Maldonado C.

venezuela

 

La servidumbre totalitaria comienza cuando compramos mansamente la versión del régimen. Y frente a esa posibilidad, que se nos impone por la fuerza de la propaganda oficial, no queda otra opción que apelar constantemente a la realidad. Los datos están allí y la experiencia cotidiana a la que están expuestos los venezolanos son certezas más convincentes que cualquier alegación. Venezuela, por ejemplo, ocupa el primer puesto en el Índice de Miseria. Lo ha estado ocupando en los últimos años porque la inflación más alta del mundo se ha conjugado con un desempleo que es evidente pero que el régimen lo encubre en la mitad de la población confinada a la informalidad y al destajo. Y para colmo, la producción se ha desplomado. Se ha perdido al menos un 25% de nuestro PIB en tan solo tres años, con sus secuelas en el ser y en el que hacer de los ciudadanos venezolanos. Esa es la realidad.

El Observatorio Venezolano de la violencia concluyó que 2016 fue un año particularmente conflictivo en Venezuela, que esa conflictividad es un indicador de primer orden de lo que está ocurriendo en el proceso social y político que vivimos. Este socialismo, que promete amor, paz y felicidad, en realidad ha expandido la violencia, en sus modalidades y en su gravedad. Baste decir que ocurrieron al menos 28.479 muertes violentas. De ese total, un 64% fueron homicidios, y la otra porción corresponde a muerte en enfrentamientos con las autoridades -19%-, y muertes en averiguación -17%-. El régimen niega esas cifras, pero no presenta estadísticas oficiales. Pero la realidad muestra un torbellino perverso en el que la partidización de la justicia, el colapso carcelario, la insurgencia de bandas, cada vez más organizadas, la impunidad oficial y un discurso sistemáticamente violento, son los condimentos de una realidad que se acumula en términos de muertes y desasosiego.  A esta vivencia que lleva gestándose en los últimos veinte años, el OVV ha añadido una novedad terrible y muy dolorosa: la aparición generalizada de la violencia por
hambre.

La Encuesta sobre las condiciones de vida de los venezolanos, una lúcida iniciativa de las universidades venezolanas, da cuenta de esta circunstancia. Desde el 2014 ha venido advirtiendo que una inmensa ola de pobreza se ha volcado sobre el país. Los venezolanos están castigados por un abismo insalvable que media entre sus ingresos y el precio de la canasta básica. El colapso monetario ha derrumbado la calidad de vida de los venezolanos. La clase media ha sido arrasada, algunos se han visto forzados a intentar una emigración improvisada, los empleos se pierden, las empresas cierran, los mercados negros se convierten en una alternativa que luce inabordable, no hay forma de mantenerse a buen resguardo de cualquier imprevisto, y lo cierto es que ya formamos parte irreversible de una sociedad depauperada, a la que le costará muchos años de esfuerzo y fortaleza encontrar el camino de la recuperación.

El problema es el “mientras tanto”. Porque la depauperación no es una experiencia subjetiva. La gente tiene comida o no puede comer completo. Si la gente pierde su empleo y deja de percibir ingresos, tarde o temprano comienza a juguetear con el hambre. Un poco menos cada día. Un poco peor con el paso de los días. Así se acumulan las carencias mientras no hay una sola señal de que se esté organizando, con sentido de urgencia, alguna medida que pueda paliar al menos a los que están más allá de cualquier cobertura social. Las bolsas CLAP no son una solución, aunque el gobierno las haya convertido en el buque insignia de su recuperación política. Si ellas hubieran resuelto algo no nos tropezaríamos a cada rato con familias que escarban la basura para buscar los restos que otros dejaron. Las estadísticas indican que el 15% de las familias, las más pobres y vulnerables comen desechos. Las magnitudes no engañan. Si las estadísticas no se equivocan, nos estaríamos refiriendo a que 1 millón de familias venezolanas están lejos del sustento mínimo para seguir viviendo. Las madres pobres se desmayan en las maternidades. Los niños pobres menores de dos años sufren desnutrición que los inhabilita para el futuro. Los ancianos ven acortar sus días por las mismas razones. Los enfermos tampoco reciben todos los nutrientes que necesitan. Y los demás pierden peso, se ríen de la gracia, pero se sienten condenados a un proceso implacable de deterioro.

El derecho a la salud está derogado. El que se enferma hoy no tiene como curarse. A la tragedia del padecimiento hay que sumarle el miedo de morir por la estupidez de no contar con el antibiótico apropiado, el calmante, o la droga que pueda hacer la diferencia. Los hospitales están arruinados, y son una demostración esplendida de lo que puede hacer la falta de talento, la escasez de probidad, la improvisación, el desahucio de la formación profesional, la corrupción y de nuevo, la recalcitrante indiferencia de este voluntarismo socialista que solo piensa en mantenerse en el poder, sin respaldo popular, con la sola represión, y el desgaste que significa el ser parte de un sistema que nos obliga a la carencia. El miedo es parte de la cotidianidad del socialismo. El miedo y la búsqueda afanosa, primitiva, de obligada sobrevivencia, imposibilitada de la acción colectiva, esperando que esto pase de alguna manera. El hambre, la enfermedad y la violencia nos reduce a una condición primitiva, solitaria, breve y brutal.

El Observatorio de la Propiedad Privada, liderado por CEDICE,  en su último boletín da cuenta de la terrible expoliación a la que ha sido sometida la sociedad venezolana: “2016 fue un año terrible. Afirmación avalada por las cifras: durante 9 años consecutivos Venezuela ha ocupado los últimos lugares en el ranking del índice internacional de derechos de propiedad, de esos nueve años durante los últimos tres, hemos ocupado el último lugar. Ese deshonroso lugar tiene explicación en el gran número de actuaciones contrarias a los derechos de propiedad perpetradas por el Estado, que desde hace casi dos décadas han ido mutando, pero sin importar la forma que asuman, tienen en común el deliberado interés en acabar con la propiedad privada. Los números son la expresión de un error brutal, que solamente nos ha conducido a esta pobreza que hemos relatado: El Observatorio de la Propiedad, registró entre el 2005 y 2011, la cantidad de 1.167 violaciones a la propiedad privada en diferentes sectores económicos: alimentos, agroindustria, banca, construcción, comercio, telecomunicaciones, metalúrgico, turismo, petrolero, gasífero, transporte, papel, textil e incluso en el sector educativo. En el período 2012-2015 el Observatorio de Propiedad estimó 1270 violaciones a la propiedad privada. En el “Informe para Segundo Ciclo del Examen Periódico Universal de Venezuela, en el Período de Sesiones N° 26 del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas” se hace un recuento de los ataques sufridos a la propiedad privada, y se demuestra que no solo se ha usado la vía de las “expoliaciones”, sino también se han realizado intervenciones, ocupaciones temporales, regulaciones confiscatorias y multas, como parte de una política sistemática del gobierno para la instauración del socialismo del siglo XXI, obviando el contenido del artículo 115 de la Constitución que garantiza el derecho de propiedad. 2437 agresiones que se han transformado en menos empresas privadas y menos mercado. El resultado no podía ser otro que esta realidad.

La constitución es una nota al margen. El régimen se deslindó hace tiempo de sus deberes y se ha extendido, en términos de prerrogativas, tal cual ocurre en las dictaduras totalitarias, sin otro límite que el mero capricho, la última ocurrencia, y ese instinto que, por momentos, les hace temer ir demasiado lejos o demasiado rápido. No tenemos a mano lo que ha ocurrido en 2016. Pero la empresa se ha desplomado en un 60%. El año cerró con el saqueo dirigido contra los inventarios de la empresa Kreisel. La fiesta depredadora condujo a una realidad patética. Los empleados de esa empresa no tienen cómo cobrar su sueldo. La verdad es que, si no hay inventarios, no hay venta. Y sin ventas, no hay ingresos para pagar a nadie. El régimen nos ha convertido en lobos que nos devoramos el bienestar de los otros, en una modalidad de exterminio que se llama “socialismo del siglo XXI”.

El daño tiene una causa. Hay que repetirlo una y otra vez. El origen es ideológico. La ideología convertida en régimen autoritario nos ha colocado a todos en una gran fila. Al final de la cola hay una sentencia de muerte o de servidumbre. No importa lo que digan. No importa lo que prometan. No importa la propaganda. Lo único importante es esta realidad, y el imperativo de pensarla en término de su causa raíz. No hay forma de cohonestar, convalidar, coexistir, ni negociar nada. Ellos practican nuestro exterminio, y nosotros deberíamos hacer todo lo posible para sacarlos del poder y garantizar nuestra sobrevivencia. La vida es un derecho que nos estamos disputando. No hay puntos medios. No hay forma de morir viviendo, ni de vivir muriendo. O ellos en el poder y nosotros extinguidos. O nosotros en el poder para que todos los venezolanos tengan al menos una oportunidad de dignidad y progreso. Y como la gente está muriendo, enfermando, desempleada, pasando hambre, con miedo, desesperanzada, huyendo, o presa de la tristeza, entonces no podemos perder el sentido de urgencia que requiere el cambio político. Cualquier otra consideración, en términos de tiempo, es convalidad un crimen.

@vjmc

Las incógnitas de la política exterior de Donald Trump, por Vicente Emilio Vallenilla

POTUS2017

 

En los dos últimos siglos las novelas por entregas causaron sensación en los periódicos y revistas de Europa y de los Estados Unidos. Se empezaron a publicar a grandes autores en ese formato distinto al clásico libro. A Charles Dickens le fueron publicadas cada semana durante cuarenta años muchas de sus extraordinarias novelas. Ernest Hemingway publicó por entregasAdiós a las Armas“; La cabaña del Tío Tom” salió publicada por capítulos durante dos años, las novelas de Joseph Conrad eran publicadas semana a semana. Ana Karenina, durante cuatro años, mantuvo en suspenso al expectante público del Mensajero Ruso. En la novela en forma de libro, el lector determina a voluntad el avance personal hacia el desenlace. En la novela por entregas ese dominio quedaba en manos del publicista. El público debía acostumbrarse a esperar al desarrollo y el final. La acción externa del gobierno de Donald Trump parece rememorar las expectativas de aquellas novelas por entregas.

Excepto quizá Richard Nixon que tenía desde la etapa pre-elección un conjunto de ideas que deseaba acometer en la escena internacional, como el reconocimiento a China comunista como potencia, los presidentes de Estados Unidos han deseado concentrarse mas bien en los asuntos domésticos, en cierta forma subvaluando en esa etapa de candidatos, las enormes e inevitables demandas del sector externo sobre el gobierno de lo cual no se librarían durante todo el ejercicio del poder. Pero es natural que cada candidato presentara en el programa de gobierno su política exterior. enumerando fines, objetivos e instrumentos para los siguientes años. En la práctica, por la subordinacion –mayor o menor- de lo exterior a lo doméstico en la inicial visión presidencial, ha provocado incontables sobresaltos diurnos y nocturnos debido a acontecimientos imprevistos como Pearl Harbor y otros tantos, como la Crisis de los Cohetes, provocando así alteraciones importantes de las programadas políticas exteriores. De modo que cada gobierno, desde sus inicios, ha tenido invariablemente una política espinal y otra sobrepuesta por las circunstancias.

Esta última abunda en la historia, por ej. F.D. Roosevelt/II GM, George W. Bush/11 sep. 2001. Pero en cualquier caso, la política cincunstancial externa no debe entenderse como una ausencia de objetivos predeterminados por cada nuevo gobierno. Se puede decir que las politicas exteriores enunciadas por los entrantes gobernantes respondieronsicamente a los objetivos generales establecidos como política de Estado, iniciada por Thomas Jefferson, tanto como Secretario del Exterior y luego como Presidente. y que con el pasar del tiempo se fueron acumulando con nuevos principios y posiciones. Republicanos y Demócratas han mantenido esos principios como plataforma, identificados como el Interés Nacional de los Estados Unidos, variando en cada nueva administración, la intensidad, los mecanismos, la estrategia y las tácticas. El resultado ha sido que cada presidencia en los últimos cien años, desde Wilson hasta Obama, ha tenido una política exterior determinada a priori, , concebida para ser implementada mas allá de las vicisitudes sin contar con las resistencias naturales de otros actores del sistema internacional rechazando la pax americana. (lo cual no exime esa política de errores permanentes, algunos de carácter monumental, entre otros por no escoger como embajadores a los expertos del departamento de Estado que los hay de primera, sino a cualquiera que haya donado a la campaña como a un dueño de una muebleria o a un decorador de interiores)

La diferencia con la inédita situación actual es que no existe ese clásico conjunto de objetivos y acciones en el programa de gobierno de Donald Trump. Nos parece que la política exterior estará basada a partir de la percepción del Presidente Trump que Estados Unidos ha perdido aquella antigua posición de poder hegemónico en el sistema unipolar de poca duracion (1945-1955) o quizá mas bien la posición compartida con la Unión Sovietica en el sistema bipolar existente hasta 1989. La “perdida” de la condición de país cúspide del sistema internacional es explicado comoresultado de una serie de errores cometidos por anteriores gobiernos, en ambos planos, el interno y el externo. por negligencia y tolerancia con algunos países adversarios, por malos acuerdos comerciales, por costosas alianzas militares, por la reducción del poder militar, por la flexibilidad y gastos con las Naciones Unidas.

A partir de esa premisa nos parece que el presidente Trump indica sus objetivos de reinstauración de un orden mundial mas apropiado, reformulando la situación con losculpables (China y México), estableciendo una alianza preferencial con Rusia, (actual competidor militar que avanza hacia a la bipolaridad de la Guerra Fria), ignorando parcial o totalmente actores tradicionales (Europa, con o sin Gran Bretaña), revisando las acciones y objetivos en Medio Oriente y Asia, ( acuerdo nuclear con Irán), anunciando la eliminación total del islamismo radical y reafirmando los vinculaciones con Israel, neutralizando el peligro inminente que representa Corea del Norte apoyando a Japón para desarrollar armamento nuclear. y pidiendo a China intervención en ese caso.

Hacia América Latina, aparte del énfasis mexicano, Trump parece haber identificado a Venezuela great peoplesic. Sin embargo queda abierta a la imaginación la nueva línea política hacia el régimen de Nicolás Maduro. América Latina puede sufrir serias consecuencias si se genera un desbalance mayor en el ya desigual esquema entre el Norte desarrollado y el Sur emergente .

El resto del mundo no aparece por ahora en el mapamundi del salón Kennedy en el West Wing de la Casa Blanca que promete a pesar que sus 513 mts cuadrados ser insuficientes para los tiempos venideros.

Donald Trump va a concentrarse en la política económica exterior, quizá como ningún antecesor. Su visión de la política exterior es economicista-militarista. Es decir, la “grandeza” de Estados Unidos está determinada por su poder económico y luego, por su poder militar. Esos dos elementos son la plataforma para el desarrollo de una inedita política exterior para hacer “grande a América de nuevo“.

Ahora, allí hay una contradicción que tendrá que resolver. Propone la reformulación de las alianzas comerciales y militares de los últimos setenta años. Los anuncios sobre la OTAN y el retiro de la manutención financiera de la misma ha creado una enorme tensión política, económica y de seguridad en los países que formaron parte del desaparecido Pacto de Varsovia y en países tradicionalmente aliados como Finlandia, Suecia, Dinamarca.

Pero concentrándonos en el tema de mayor cobertura global todo parece indicar que la nueva arquitectura trumpiana evoca los tiempos del aislacionismo que tuvo EUA durante una era en la que no deseaba ser un actor constante en las relaciones internacionales conbinado con un neo-proteccionismo. Hay dos áreas identificadas que resultan particularmente inquietantes por su enorme impacto sobre las relaciones internacionales.

La “salida” parcial o reforma desigual, de acuerdos como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), el retiro anunciado del Acuerdo de Asociación TransPacífico (TPP) (objetivo central de la politica comercial de Obama) crea incertidumbres de nivel político y económico que puede afectar los mercados de capitales, las corrientes de comercio y el flujo de inversiones a nivel mundial.

Paradójicamente es el sistema de comercio internacional que fue creado progresivamente a partir de la Sociedad de las Naciones, el GATT y la Organización Mundial de Comercio, que no sólo permitió el desarrollo del comercio internacional sino que también creó la plataforma para convertir a EUA desde 1945 en el primer exportador de bienes y servicios en el mundo (recientemente pasado al segundo lugar por la descomunal participación de China, hoy en el primer puesto). El NAFTA entre EUA, Canadá y México será reformulado por el presidente Trump ( o incluso su eliminado) si no consiguen ventajas mucho mayores para EUA. Lo sorprendente es que se trata de los grandes socios. Las mayores exportaciones de EU son hacia Canadá, y México. El tercer país socio es el enemigo comercial mas importante de la era Trump: China. Es obvio que si se desbarata el sistema de comercio con esos tres países, el sistema comercial mundial tendrá repercusiones de proporciones inéditas. En la región, México particularmente, puede sufrir una conmoción estructural en su economía con grandes pérdidas de empleo e inversión.

En general, el impacto de la revisión del sistema de comercio secular de Estados Unidos puede provocar un alto en el paulatino crecimiento del comercio internacional en los últimos cuarenta años, donde los países emergentes pasaron de la periferia del comercio a convertirse en parte indispensable y de mayor potencial en ese comercio internacional, significando hoy en día casi la mitad del intercambio global. Los avances, aunque lentos, han permitido que la pobreza global en los últimos 30 años se haya reducido probablemente mas de 40 %. El sistema financiero internacional ha comenzado desde el Consenso de Monterrey de la ONU a transitar por una reforma paulatina de las instituciones del sistema de Bretton Woods como el Banco Mundial y el FMI para encausar los beneficios de la globalización y las aspiraciones de los países en desarrollo.

La dimensión ambiental que tanto nos esforzamos en vincular al desarrollo económico y social por mas de veinticinco años en las negociaciones internacionales se ve amenazada si EUA se retira de la acuerdos alcanzados en París y de otros instrumentos. Si bien los países productores de petróleo como Venezuela (incluido EUA) tendrían menos presiones internacionales en el corto plazo para eliminar la producción y venta de ese tipo de energía, los daños acelerados al ecosistema global por los efectos de la actividad humanaque saltan a la vista hacen impredecible la supervivencia de la naturaleza y por ende, de la especie humana.

La pregunta crucial: ¿está el nuevo gobierno de Donald Trump en conocimiento del Leviatán que podría crearse por unas reformulaciones radicales de la política exterior con repercusiones estructurales en el propio sistema económico mundial?

Es francamente alarmante que no lo sepamos. El discurso en la toma de posesión reafirma las posiciones de la campaña, con mayor pasión aun.

Tal vez pasaremos los próximos años como aquellos asiduos y pacientes lectores de Ana Karenina, atentos a cada entrega para entender la trama y finalmente, después de varios años el desenlace. En la obra magistral de Tolstoi, el final es trágico. Pero después de todo esa maravilla narrativa pertenece al genero de la ficción realista, mientras que esta novela política publicada, no en periódicos, sino en Twitter, será del mas puro realismo y no precisamente mágico.

*Ex Embajador de carrera de la República

 

Invertir en Venezuela es ya tan peligroso como hacerlo en Siria o Irak

riesgo

 

El mismo que Siria, un país «envuelto en una violenta guerra civil». Ése es el riesgo que presenta Venezuela para los inversores que quieran emprender un negocio o que ya estén presentes en esta nación, tal y como evidencia el mapa de los riesgos políticos 2016 elaborado por Aon. El trabajo, que esta compañía de gestión de riesgos y seguros lleva 19 años realizando, analiza 162 mercados emergentes y señala los países más problemáticos para las empresas, entre los que también están «estados fallidos» como Somalia, «regímenes opacos» como Corea del Norte, o naciones con «riesgo extremo de violencia» como Afganistán.

Todas ellas, por lo tanto, tienen el mismo nivel de inseguridad, inestabilidad e incertidumbre que el país que preside Nicolás Maduro y en el que la presencia de compañías españolas es muy extensa: Telefónica, BBVA, Mapfre o Repsol, entre otras, están allí, y todas ellas han sufrido ya las consecuencias de las sucesivas devaluaciones del bolívar. Precisamente el de las divisas es uno de los seis apartados que se analizan en el informe y que, en todos los casos, arrojan la peor calificación posible cuando se trata de la República Bolivariana de Venezuela. Así, la única nación americana en la lista de países con un riesgo político muy alto suspende en la parte legal y regulatoria, en los problemas derivados del intervencionismo político, la violencia, la posible interrupción de la cadena de suministros y el riesgo a un impacto soberano.

De hecho, sólo la mencionada Somalia y Sudán del Sur tienen una mayor probabilidad de impago soberano, tal y como muestra el mapa. En concreto, ambas naciones africanas presentan más de un 6% de posibilidades de incurrir en un default, mientras que en Venezuela la cifra sobrepasa el 4%. Asimismo, la nación sudamericana destaca también en las probabilidades de que su Ejecutivo lleve a cabo una confiscación o expropiación con un 1,3%, cifra que está en línea con las que presenta Guinea-Bissau o Chad.

De vuelta al riesgo político global, la mayor parte de países que presentan las peores condiciones se concentran en África, que acumula un total de diez. Otros tres se encuentran en Oriente Medio, incluyendo a Siria, Irak y Yemen y sin contar con Irán, que este año ha ascendido hasta el nivel de riesgo alto gracias al «levantamiento de las sanciones». Europa cuenta con una nación, que es Ucrania, y Asia aporta otras dos:Afganistán y Corea del Norte.

 

 

Luis De Lión Ene 10, 2016 | Actualizado hace 4 años
La incertidumbre por Luis De LION
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Los casi 8 millones de demócratas que votaron por la Unidad el pasado 5 de diciembre, no lo hicieron para permitirle a Nicolás Maduro llegar al final de su mandato y hasta poder reelegirse.

No obstante, se corre el riesgo que ello ocurra si la operación imaginada por algunos promotores de la “cohabitación” llega a su término. La operación, de momento, se presenta como aleatoria. Pero no nos llamemos a engaño. Hace tiempo ya, que varios líderes de la MUD sueñan con un chavismo sin Chávez,  como excusa para deshacerse de sus propios compañeros a los que han etiquetado de radicales.

Mientras la cohabitación, va tomando todas sus formas. No debemos olvidar que, la historia del chavismo, está llena de usos y abusos, de las herramientas democráticas para instaurar su dictadura.

¿Por qué ésta Asamblea Nacional sería distinta?

Henry Ramos Allup, en su primera sesión como presidente de la Asamblea Nacional, dio un discurso pedagógico y `prospectivo. Es un político voluntarioso, pero está lejos de ser Maquiavelo. La polémica, por el retiro de las imágenes de Hugo Chávez del recinto del Palacio Legislativo, pusieron en evidencia, el acecho del chavismo sin Chávez dentro de la Unidad, una falange, que sin rubor pidió excusas por lo ocurrido.

Al mismo tiempo, las FAN, se han prestado una vez más, para promover la incertidumbre como política de Estado. El entreguista General Padrino, ha sido el micrófono del desasosiego. Mientras el Ejecutivo avanza, sin descanso, hasta asfixiar al  Legislativo.

Así las cosas, la amplia victoria de los demócratas el pasado diciembre, debe leerse como lo que es, una sanción electoral. En consecuencia, se impone una recomposición política rápida y toca cruzar las líneas marcadas y avanzar en la primera etapa de la reconquista del poder.

Pero la realidad es terca.  Muchos observadores y analistas, ponderados y de reconocida reputación dicen hoy que es inminente un choque de trenes, que la crisis va a estallar. Diría yo, que volvemos al punto de partida, regresamos a febrero del 2014, a la tan detestada por unos e innombrada por otros, La Salida.

Sin juegos ni “muelas” por Gonzalo Himiob Santomé

MaríaCorinaMachadoyAntonioLedezma

 

Las calles se ven vacías. Al menos en Caracas, pese a que es cierto que enero es normalmente un mes “flojo”, ya empezaron las clases y las actividades regulares, y de día no se padece ese tráfico despiadado que ya no respetaba ni siquiera las “horas pico”. De noche la soledad de las calles se ve más. Apenas oscurece, entre rumores que van y vienen, la mayoría se guarda en sus casas. El miedo y la incertidumbre mandan. Por lo que se sabe, en el interior del país la situación no es muy diferente, y ya han comenzado además en varios estados protestas de magnitud, aunque muchos medios no den cuenta de ellas, lo que mantiene a la ciudadanía de esas localidades, también en zozobra.

La crisis y la ansiedad que produce son reales, palpables, inclementes. Se han hecho patentes en los cambios de nuestros hábitos alimenticios, en nuestra desconfianza y desazón perennes, en la manera y frecuencia en la que lavamos nuestra ropa y limpiamos nuestras casas, y hasta en la forma en la que nos entretenemos, cuando toca. Basta circular un viernes o un sábado de noche por algunas de las urbanizaciones que albergan los locales nocturnos, los bares y discotecas más populares de la capital, para que nos demos cuenta de que aunque no hemos renunciado completamente a nuestra proverbial disposición a la rumba, ya no es lo mismo. Nadie quiere salir de la seguridad de su hogar pasadas las diez de la noche, ni mucho menos de madrugada, a arriesgar la vida propia y la de los suyos. La inseguridad y la impunidad reinan, esto es inocultable.

La escasez también es verdad. Más allá de las mentiras oficiales, que chocan de frente con lo que uno vive al hacer sus compras básicas, lo cierto es que los insumos esenciales no se consiguen. Cuando llegan a algún mercado, bodega o abasto, vuelan de los anaqueles a la velocidad de la luz, no porque haya millones de acaparadores y bachaqueros que se los queden para especular o para su reventa, sino porque no son suficientes para satisfacer la necesidad que existe. La situación es igualmente grave con las medicinas, los pañales y los productos de aseo personal.

De estas realidades hasta hace muy poco, haciendo la salvedad de algunas declaraciones puntuales que incluían más crítica que propuestas, el liderazgo político opositor se había mantenido más o menos al margen. A algunos de los dirigentes opositores más conspicuos, se les percibía como desconectados de la realidad, pensando solo en elecciones y cuotas, cuando la calle y sus verdades les reclamaban atención inmediata y urgente. Los últimos meses del año pasado, si hacemos caso a la prensa, el tema principal de discusión y de la proposición política, se centraba en la elección de las autoridades del Poder Ciudadano y del CNE, y en las parlamentarias. Ahora ya no es así.

Capriles, Ledezma, Machado y López, por solo mencionar a los más visibles, al parecer se han puesto de acuerdo para arrostrar la crisis de manera directa y conjunta mostrando, al menos, unidad en el diagnóstico de la enfermedad que padece el país, y en el pronóstico de las graves consecuencias que de esta grave situación pueden derivar, tratando con ello de encauzar políticamente, lo cual no es baladí ni tarea sencilla, la angustia generalizada y la protesta ciudadana que no ha cesado desde los inicios del año pasado.

En lo que aún no parece haber consenso aún es en cuanto al tratamiento a seguir para curar al país. Eso, hay que decirlo, nos tiene a todos los que anhelamos un cambio muy preocupados, como en la sala de espera de la emergencia de un hospital, cuando ya nos han dicho qué tenemos, pero aún no sabemos qué se hará para aliviar nuestros males. En este sentido, de cara al pueblo, el establecimiento de una “línea” de acción lo más incluyente posible, el diseño y difusión del curso a seguir y de sus formas de recorrerlo, son urgentes.

Por ello me sirvo de estas líneas para hacer algunas consideraciones que estimo deberían ser tomadas en cuenta por nuestros líderes, especialmente si se acepta que esta vez, son la ciudadanía y la realidad las que les han forzado a salirse de su zona de confort, para arriesgarse a aceptar públicamente, como lo hizo por ejemplo Capriles, que esto ya es insostenible, que “esto se acabó”, y que quizás si seguimos como vamos, el país, con consecuencias imprevisibles, no aguante ni aguarde hasta el 2019 por el giro de timón que necesita.

Les pido entonces con respeto, pero con firmeza, cuidar las razones por las cuales ahora se muestra la posición recientemente asumida, cuando la verdad sea dicha, hasta hace poco el consenso entre los factores políticos opositores sobre la situación del país, y especialmente en cuanto a las medidas a tomar para cambiarla, no existía. Celebro que por fin la unidad se esté mostrando como algo más que un simple pacto electoral, buscándole la vena al pueblo que está clamando a gritos por ello, pero a veces se hace lo correcto, o se comienza a hacer lo correcto mejor dicho, por las razones equivocadas. Eso siempre conduce al fracaso

Me explico, y me perdonan el ejercicio de duda si estoy equivocado, que espero que así sea. Si en esta movida no hay más que el anhelo de capitalizar, con fines de hegemonía personal, el evidente descontento de las masas, que no una verdadera voluntad de salvar el país, a riesgo incluso de las propias cuotas de poder o de la propia libertad, si así toca, por las vías pacíficas y constitucionales posibles, pero de manera clara e inequívoca, estamos perdiendo el tiempo.

Si detrás de todo esto no está más que la mano peluda de “asesores de imagen”, que viendo las encuestas recientes les han dicho que es “el momento” de montarse en esta ola, para ganar puntos entre los electores y nada más, también están perdiendo y nos están haciendo perder el tiempo; y lo más grave (noten el uso claro del condicional) si tras las declaraciones recientes, lo digo con todas sus letras y de la manera más coloquial posible, alguno de ustedes esconde un pacto con el poder, a costa de nuestro futuro, para tomar por los cachos, desde la acera opositora, al toro del descontento general, para ganarle al gobierno el espacio de maniobra del que ahora carece, mientras todos nos estamos comiendo un cable y mientras la gente está muriendo en Venezuela porque no encuentra insumos médicos, o porque el hampa anda con el moño suelto, es el momento de que se aparten de la arena política y dejen que la historia, de la mano de otros protagonistas, siga su curso.

Si por el contrario en sus empeños subyace, que así lo espero por el bien de todos, la comprensión plena de nuestra realidad, de la grave crisis que se padece y la de la necesidad de poner por encima de los anhelos personales, por legítimos que sean, el bienestar de Venezuela y de todo su pueblo, pues bienvenidos sean su liderazgo, sus propuestas y su dirección política.

Que no haya duda: Lo demás son juegos y “muelas” para los que sinceramente no estamos.

 

@HimiobSantome

Consecomercio: Actividad comercial cierra 2014 con caída entre 25% y 52%

ComercioenVenezuela

 

El Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) asegura que la actividad comercial y de servicio cerrará el año 2014 con una caída entre 25% y 52% dependiendo del tipo de actividad, en comparación con el año previo.

Señalan que este resultado es consecuencia de “la carencia de bienes y a la poca diversidad en los anaqueles”, “la permanente arremetida fiscalizadora contra un comercio en estado de indefensión”, y “la de inamovilidad que han resultado restrictivas para los comercios en la necesaria búsqueda de la competitividad”.

“Como se esperaba, la escasez, la inflación y la incertidumbre en materia económica han impuesto un comportamiento en la relación oferta-demanda a nivel nacional durante los meses de mayor capacidad de compra de cierta parte de la población”, afirman en un comunicado de prensa.

El gremio espera que el Gobierno anuncie medidas para reactivar la producción nacional e incentivar la actividad privada, sin embargo, “hay escepticismo”, porque “se desconoce a qué alternativas recurrirá el Gobierno para que eso suceda”.

“Lo que se percibe es un recrudecimiento de los restrictivos sistemas de controles de cambio y de precios, que han concluido en lo que el Comercio y los Servicios están registrando a finales del 2014 como un efecto negativo histórico. Y, además, en la aprobación de un conjunto de leyes bajo el amparo de la Ley Habilitante, amén de una perjudicial reforma de la Ley de Timbre Fiscal, cuya sola presencia evidencia la negativa gubernamental a evitar que la empresa privada sucumba ante el creciente tamaño del Estado, y su incontrolable voracidad de ingresos para seguir funcionando con base en los postulados y dimensión de la actualidad”, agregan.

En cuanto a 2015, “Consecomercio considera que el 2015 será difícil. Todos los análisis profesionales, académicos, empresariales y laborales así lo confirman, y no es posible creer en que todos están equivocados”.

“En las diversas oportunidades cuando los sectores público y privado han podido conversar y se han dejado escuchar, es decir, han dialogado, también han abundado los diagnósticos y las posibles propuestas y soluciones a los problemas que hoy agobian a la economía nacional. Ante el 2015 y sus demandas, el país se merece la voluntad política de la acción decidida, positiva y seriamente comprometida con todos los venezolanos”, concluyen.