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Leopoldo López abandonó la embajada española en Caracas y salió del país
Fuentes opositoras confirmaron a El Mundo de España que el dirigente de Voluntad Popular habría salido por la frontera de Venezuela con Colombia

 

Leopoldo López ha abandonado la residencia del embajador español en Caracas, en donde se mantenía en calidad de huésped desde el 30 de abril del año pasado.

Así lo han confirmado a EL MUNDO fuentes opositoras en la frontera entre Colombia y Venezuela, por donde habría escapado el dirigente político de camino a Bogotá.

Funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) realizaron un despliegue operativo en las inmediaciones de la embajada española en la ciudad capital.

López se refugió en la Embajada de España tras fracasar la rebelión militar del 30 de abril de 2019 contra Nicolás Maduro. Aquella madrugada, el dirigente opositor fue liberado de su arresto domiciliario por los hombres del general Cristhoper Figuera, quien entonces dirigía el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), la policía política del chavismo. Previamente, López había permanecido tres años y medio en una mazmorra de la cárcel militar de Ramo Verde y otros 21 meses en su hogar de Caracas, gracias a una medida de casa por cárcel.

Información en desarrollo.

Iván Duque acusó Nicolás Maduro de adquirir misiles a través de Irán 
Las declaraciones del presidente colombiano ocurren luego de que el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, denunciara que Duque y el Gobierno de EE.UU. pretenden «aumentar los ataques» a Venezuela

El presidente de Colombia, Iván Duque, informó que el gobierno de Nicolás Maduro busca adquirir misiles de mediano y largo alcance a través de Irán. 

El presidente colombiano afirmó que los misiles aún no han llegado a territorio venezolano. 

Además, Duque denunció que miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) están triangulando armamento proveniente de otros países, como Rusia y Bielorrusia, para armar estructuras criminales en la frontera colombo-venezolana. 

Por otro lado, el mandatario colombiano indicó que Colombia siempre ha sido un objetivo del socialismo del siglo XXI, refiriéndose a Venezuela, y ese socialismo ha tenido relaciones incestuosas con los grupos armados ilegales colombianos.

 

Las declaraciones del presidente colombiano ocurren luego de que el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, denunciara que el presidente Duque y el Gobierno de Estados Unidos pretenden «aumentar los ataques» contra el país y alertó a la comunidad internacional «sobre estas amenazas».

«Durante esta semana hubo una reunión entre el presidente de Colombia, Iván Duque, y representantes del Gobierno de Estados Unidos para aumentar los ataques contra Venezuela, como Ministerio Público rechazamos contundentemente estos hechos, alertamos a la comunidad internacional sobre estas amenazas», dijo Saab.

*Con información de El Pitazo.
378 migrantes venezolanos fueron asesinados en la frontera colombo-venezolana desde 2017
Parte de los asesinatos en la zona se deben a disputas territoriales y poderío de grupos irregulares armados, como las FARC y el ELN

La Fundación Paz y Reconciliación reportó este lunes 10 de febrero que un total 378 migrantes venezolanos fueron asesinados en la frontera entre Colombia y Venezuela entre 2017 y 2019.

De acuerdo con la organización, al menos 4.911 personas fueron asesinadas en los últimos siete años en la volátil frontera entre Colombia y Venezuela donde se intensifica la guerra entre distintos grupos armados ilegales.

Según el estudio “Sin Dios ni Ley. Análisis de la situación de seguridad en la frontera colombo-venezolana”, que analizó el periodo comprendido entre 2012 y 2019, entre los asesinados hay 378 migrantes venezolanos, crímenes ocurridos entre 2017 y 2019.

“La actual dinámica de seguridad en la frontera presenta un recrudecimiento de la violencia y el incremento de los escenarios de riesgo tanto para la población migrante como para la población colombiana que reside o transita en esta zona del país”, señala el documento.

 

El informe señala además que “71 niños, niñas y adolescentes han sido vinculados a algún grupo armado ilegal, 71.561 personas han sido expulsadas forzosamente y 203 han sido secuestradas”.

Frontera convulsa

Colombia y Venezuela comparten una porosa frontera terrestre de 2.219 kilómetros que abarca desde la zona desértica del norte de ambos países hasta las selvas del Orinoco y el Amazonas, en el sur.

Desde hace décadas transitan por esa frontera contrabandistas de gasolina y mercancías, así como traficantes de drogas y armas, sin que las autoridades hayan podido controlar los pasos ilegales, situación que se agrava con la ruptura de relaciones diplomáticas ordenada hace casi un año por el gobernante venezolano, Nicolás Maduro.

El informe revela que en esa frontera operan 28 organizaciones armadas ilegales, entre ellas el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que tras la desmovilización de las Farc quedó como el mayor grupo guerrillero de Colombia.

“Estructuras como las del ELN y los Grupos Armados PostFarc (Gapf) pueden identificarse a lo largo de los siete departamentos (fronterizos), concentrándose especialmente en los de Norte de Santander, Arauca y Vichada”, precisa el documento.

Con información de EFE

Colombia cerrará frontera con Venezuela por marcha del #21Nov
El director General de Migración Colombia, Christian Kruger, precisó que el cierre se llevará a cabo en 12 puntos de control migratorio ubicados en los pasos terrestres y fluviales con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela

Por Mariana Duque para El Pitazo

Para evitar que extranjeros ingresen al territorio colombiano con ánimos de alterar el orden público y la seguridad, Migración Colombia anunció el cierre de sus fronteras desde la medianoche del miércoles 20 hasta las 5:00 am del viernes 22 de noviembre, ante las marchas convocadas en su país y en Venezuela para este jueves 21.

La información fue suministrada por el director General de Migración Colombia, Christian Kruger, quien precisó que el cierre se llevará a cabo en 12 puntos de control migratorio ubicados en los pasos terrestres y fluviales con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela.

“El gobierno nacional, con el ánimo de garantizar la tranquilidad de las marchas del próximo jueves 21 de noviembre, ha tomado la decisión de cerrar las fronteras terrestres y fluviales; son 12 puntos de salida que estarán cerrados los días 20, 21 y 22 de noviembre hasta las cinco de la mañana. Si bien es cierto los extranjeros pueden marchar el próximo 21, lo que les es prohibido, al igual que a los nacionales, es alterar el orden público, atentar contra la integridad de las personas y de los bienes públicos y privados de nuestro país”, dijo.

Precisó el director de Migración Colombia que tendrán más seguridad en los puntos fronterizos y se mantendrán en constante monitoreo.

Quijotadas andinas, por Alejandro Armas

LAS RELACIONES ENTRE VENEZUELA y Colombia han sido en líneas generales bastante negativas en dos décadas de autoproclamada “revolución bolivariana”. De todos los mandatarios americanos, Álvaro Uribe fue el segundo blanco más común de los dardos verbales de Hugo Chávez, solo superado por George Bush hijo. Nicolás Maduro continuó la tendencia, al punto de que la retórica chavista hiciera de Colombia una de las mayores causantes de los problemas incontables que asolan al venezolano, desde la pulverización del bolívar (“mafias cambiarias de Cúcuta”) hasta la violencia criminal desatada (“paramilitares”). Ahora, con las acusaciones del presidente Iván Duque sobre la presencia de componentes rearmados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio venezolano, el trato entre vecinos se ha enfriado hasta llegar al cero absoluto diplomático. Es una situación incluso peor que la provocación de la corbeta Caldas en 1987.

La cuestión medular es que dos Estados se acusan mutuamente de alojar a grupos de personas que buscan acabar con ellos de forma violenta. Aunque es la primera vez que tal cosa ocurre en un muy largo tiempo, no es algo sin precedentes. “En este clima de acusaciones mutuas, sobre el escalamiento militar entre Colombia y Venezuela, debemos recordar que el uso del territorio vecino por parte de facciones políticas, para lograr sus objetivos es parte de nuestra tradición política bilateral”, expresó recientemente la politóloga Marisela Betancourt en la red social Twitter. En efecto, durante el siglo XIX y principios del XX, cuando Colombia y Venezuela estaban a menudo en conflictos intestinos (condición que lamentablemente se prolongó hasta nuestros días en el caso neogranadino), a veces el bando insurrecto se resguardaba en tierras al otro lado de la frontera para tramar ofensivas y evitar la persecución del enemigo. En ocasiones, contaban con el apoyo del gobierno vecino, si este no tenía una buena relación con el gobierno contra el cual los insurrectos tomaron armas. Un ejemplo muy rudimentario de la noción schmittiana de la política como relación entre amigos y enemigos.

Como nos recuerda Betancourt, la Revolución Restauradora que dio comienzo a más de medio siglo de hegemonía andina casi ininterrumpida en la política venezolana partió de Colombia rumbo a Caracas. De hecho, el fenómeno descrito en el párrafo anterior tuvo sus ejemplos más elocuentes durante el gobierno de Cipriano Castro. Colombia estaba sumida en una de las peores guerras civiles de su historia, la Guerra de los Mil Días. Uno de tantos conflictos entre los bandos conservador y liberal. En Bogotá mandaba el presidente conservador José Manuel Marroquín, cuyas relaciones con Castro al otro lado de la Cordillera Oriental de los Andes se habían deteriorado, ya que los liberales se refugiaban en suelo venezolano con el beneplácito de Caracas.

Por lo tanto, a Marroquín le convenía deshacerse del “Cabito”. Pero recorrer la distancia enorme que separa la frontera oriental y la Sultana de los Andes, sede del poder nacional venezolano, era una empresa imposible para quien ya estaba ocupado con rebeldes en su propia casa. Así que Marroquín se buscó a alguien que le hiciera el favor. Lo encontró en la figura del tachirense Carlos Rangel Garbiras, un ex compañero de armas de Castro contra los gobiernos del “liberalismo amarillo” tardío y seguidor de la causa de José Manuel “el Mocho” Hernández. Exiliado con Castro en Colombia, ignoro por qué Rangel Garbiras no se sumó a la Revolución Restauradora y se distanció de Castro al punto de encabezar una invasión de Venezuela con el apoyo de Marroquín. La operación se realizó entre el 28 y el 29 de julio de 1901. Rangel Garbiras fue derrotado en la Batalla de San Cristóbal por fuerzas leales a Castro, comandadas por los venezolanos Celestino Castro Ruiz, y Román Moreno… Y el notable general liberal colombiano Rafael Uribe Uribe. Fíjense bien: un venezolano entró a Venezuela para derrocar su gobierno con apoyo de Bogotá y fue frenado por un colombiano aliado de Caracas. El intento de Rangel Garbiras no pasó de esa batalla.

Un par de meses más tarde se intercambiaron los papeles. Desde el Zulia, un grupo de soldados neogranadinos invadió la Guajira colombiana con apoyo venezolano, pero fue derrotado en la Batalla de Carazúa. La Guerra de los Mil Días terminó con un resultado favorable a los conservadores colombianos en 1903. Uribe Uribe retomó su carrera política y fungió como senador y embajador de Colombia en varios Estados latinoamericanos. Fue asesinado en 1914. Rangel Garbiras estuvo exiliado hasta que Juan Vicente Gómez desplazó a Castro. “El Bagre” le dio un puesto en su gobierno, pero Rangel Garbiras falleció a los pocos meses.

Desde aquellos días, el vínculo entre Venezuela y Colombia ha sido mucho menos tumultuoso, obviando incidentes como el del referido barco militar en los 80. Hasta que apareció el chavismo. “Y el uribismo”, dirían algunos, sugiriendo que el deterioro se debió al surgimiento de gobiernos de derecha dura, en Colombia, e izquierda dura, en Venezuela, cada uno con igual carga de culpas. Me parece un juicio equivocado. Aunque no soy de ninguna manera admirador del Centro Democrático ni de Álvaro Uribe, ver a la derecha colombiana como un ente tan problemático como el chavismo es un despropósito. Cualquier Estado que comparta una frontera extensa y dinámica, como la que hay entre Venezuela y Colombia, con un régimen que tenga la naturaleza del chavismo tiene toda la razón de sentirse alarmado.

Las aventuras de personajes como Rangel Garbiras hoy nos parecen ridículas y hasta quijotescas por lo mucho que han evolucionado los Estados, las relaciones entre ellos y los movimientos subversivos en estos casi 120 años. Lo que había en ese entonces en buena parte de Latinoamérica era un conjunto de Estados rudimentarios, en los que caudillos de (por lo general) escasa formación ideológica, como Cipriano Castro, competían por el poder tal como mafiosos se pelean por controlar barrios, objetivo para el cual no veían problema en asociarse con delincuentes del cerro contiguo. A duras penas podía pensarse en entes con el monopolio de la violencia legítima, pues los caudillos veían el territorio bajo su control con ojo de hacendado, y no estadista.

No es lo que sucede hoy, al menos del lado colombiano de la frontera. A pesar de todos los problemas asociados con el uribismo (vínculos entre parte de la elite política y paramilitares, violación de DD.HH., etc.), Colombia sigue siendo una democracia enfrentada con grupos terroristas bien vistos por el chavismo. Al margen de las denuncias de la Casa de Nariño, la presencia del Ejército de Liberación Nacional en buena parte del Venezuela ha sido confirmada ampliamente por medios independientes venezolanos y la red internacional de periodistas InSight Crime. En cuanto al componente rearmado de las FARC, su ubicación en Venezuela fue reportada por la prestigiosa revista Semana. En cambio, el régimen chavista es considerado un Estado forajido, antidemocrático y sin ningún respeto por las leyes nacionales e internacionales. Los venezolanos que se le oponen y que han buscado refugio en Colombia son civiles o militares desertores desarmados, cuya presencia no es nada que las autoridades consideren inconfesable.

El contraste no termina aquí. Cuando Duque denunció que los comandantes de las FARC rearmadas estaban en Venezuela, algunos pensaron que esa sería la justificación de Colombia para intervenir directamente en territorio vecino. Mes y medio después, el gobierno de Duque sigue insistiendo en que no planea tal cosa. Y es que las operaciones militares en suelo extranjero hoy pueden ser mucho más costosas para quien las ejecuta. No era muy difícil armar una montonera arcaica en los Andes a principios del siglo XX y poner al frente a un “general chopo ‘e piedra” (así los llamó el historiador Manuel Caballero) cualquiera. Hoy, en cambio, con las nuevas tecnologías bélicas, la historia es otra. Recordemos que el régimen chavista se ha apertrechado con utensilios castrenses rusos y chinos que, si bien no necesariamente están en la vanguardia de las vanguardias, sí pueden suponer un desafío para cualquiera que las ponga a prueba sin ser una potencia militar, como es el caso de Colombia. Por otro lado, como Colombia lleva décadas en un estado de conflagración permanente, ver a jerarcas chavistas amenazando arrasarla resulta cuanto menos risible. Estos no son tiempos para un Amadís de Gaula tachirense. Ni siquiera para un caricaturesco Alonso Quijano caribeño, por más que a algunos en la elite chavista les guste fanfarronear.

@AAAD25

[VIDEO] Diputado denuncia que grupos armados se enfrentan en frontera colombo-venezolana

EL DIPUTADO FRANKLYN DUARTE DENUNCIÓ que en los pasos ilegales del municipio Pedro María Ureña del estado Táchira se registró un tiroteo entre grupos irregulares la noche del 29 de julio, lo que causó un “toque de queda” en la zona.

“Siguen los enfrentamientos entre grupos irregulares en la frontera del Táchira. Municipio Pedro María Ureña”, informó Duarte a través de su cuenta de Twitter.

“La frontera del Táchira ahora es zona de guerra (…) los que usurpan el poder ejecutivo en Venezuela y la fuerza militar encargada del resguardo de la soberanía nacional no responden, al contrario cada día arman más grupos irregulares”, añadió.

En una declaración vía telefónica a la agencia de noticias EFE, el parlamentario aseguró que en esta área fronteriza se producen enfrentamientos a tiros desde hace tiempo, pero que desde el sábado 27 de julio han sido “más seguidos”.

“La información que nos llega es de un enfrentamiento (…) prácticamente allí hay un toque de queda (…) [en esa zona] hay “una gran cantidad de grupos irregulares que operan al margen de la ley, por supuesto con la vista complaciente de los funcionarios (…) [los efectivos de seguridad] dicen que no pueden actuar contra los grupos irregulares porque son órdenes superiores, mas tampoco dicen de quién es la orden superior, nosotros entendemos que esas órdenes superiores son o de Nicolás Maduro o de Vladimir Padrino López, que es el ministro de la Defensa”, sentenció.

Con información de EFE

Un enfrentamiento a tiros deja 12 muertos en la frontera colombo-venezolana

AL MENOS UNA DOCENA DE personas fallecieron y 20 resultaron heridas en medio de un enfrentamiento a tiros entre grupos irregulares en la frontera con Colombia, informó este martes el Parlamento venezolano, de contundente mayoría opositora.

“Tenemos el saldo de 12 fallecidos, asesinados producto de enfrentamientos entre grupos irregulares. Hay más de 20 heridos de bala”, dijo en una declaración enviada a periodistas el diputado Franklyn Duarte, presidente de la subcomisión legislativa para temas fronterizos.

El enfrentamiento, explicó, se produjo en el sector Boca de Grita, del estado venezolano de Táchira, limítrofe con el departamento colombiano Norte de Santander.

Esta denuncia fue repetida minutos más tarde ante el pleno del Parlamento por la diputada Yajaira Forero durante en un debate legislativo, un día antes de la llegada a Venezuela de la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet.

“Que la alta comisionada haga seguimiento a la grave situación de Venezuela”, subrayó.

Un portavoz de la Gobernación del estado Táchira consultado por Efe aseguró no tener información del suceso, igual que el representante del Gobierno de Nicolás Maduro en la zona, Freddy Bernal.

Hasta el momento, ninguna de las fuentes ha brindado detalles sobre las víctimas y el resto de personas implicadas en los hechos.

El pasado 7 de mayo una persona murió y tres más resultaron heridas en un tiroteo en una de las trochas de esa frontera, concretamente en el paso ilegal de La Isla, que está ubicado en las cercanías del puente internacional Francisco de Paula Santander, que conecta a la ciudad colombiana de Cúcuta con la venezolana de Ureña.

Una semana antes, otro tiroteo dejó una persona herida por una bala perdida en cercanías al Puente Internacional Simón Bolívar, que conecta a Cúcuta con la venezolana de San Antonio del Táchira.

Hace 10 días fueron reabiertos para paso peatonal los puentes fronterizos ubicados en esta zona por orden del presidente Nicolás Maduro, que los mantuvo cerrados durante más de 100 días.

Pese a la reapertura peatonal, la circulación de vehículos no está permitida y los puentes siguen bloqueados con los contenedores que el Gobierno venezolano atravesó en febrero para impedir el paso de una ayuda humanitaria desde Colombia.

Los dos países comparten una frontera terrestre de 2.219 kilómetros.

Angelina Jolie visita la frontera entre Colombia y Venezuela

LA ACTRIZ ESTADOUNIDENSE ANGELINA JOLIE estará este viernes en la frontera de Colombia con Venezuela para observar directamente la ayuda humanitaria que reciban los venezolanos que a diario abandonan su país, anuncia en Ginebra la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Este organismo y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dijeron poco antes que el número de venezolanos que abandonaron su país por la crisis supera la barrera de los cuatro millones.

Jolie cumplirá una misión de dos días, durante los cuales verá la forma en que Colombia y otros países receptores de la región están afrontando esta crisis sin precedentes, que ha convertido a los venezolanos en uno de los grupos de poblaciones desplazadas más grandes del mundo.

La actriz y productora de cine es enviada especial del ACNUR desde 2012, pero colabora activamente desde 2001 con este organismo de la ONU, con el que desarrolla una intensa y comprometida actividad humanitaria.

En esta ocasión, Jolie estará acompañada por la alta comisionada adjunta para los refugiados, Kelly Clements, y durante su estancia en Colombia será recibida por autoridades y representantes de entidades que han colaborado en los esfuerzos para ayudar a la comunidad venezolana.

También está previsto que se entreviste con colombianos que alojan a refugiados o inmigrantes venezolanos.

ACNUR indicó que la activista y Clements mantendrán un encuentro con la prensa este sábado en la provincia de La Guajira.

La última visita de Jolie a Latinoamérica en su misión diplomática en representación del ACNUR estuvo igualmente relacionada con la situación del éxodo de venezolanos y fue en octubre de 2018 a Perú.

Anteriormente, en julio, había visitado un campamento de refugiados en Irak y en febrero la zona de Bangladesh donde se encuentran más de 700.000 refugiados de rohinyás, que huyeron de Birmania por ataques y persecución armada del ejército.