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Elecciones libres

El castro/madurismo y su oposición cooperante, dispuesta y obediente, señalan haber hecho de Venezuela un país estable. Sin fundamento y poca inteligencia, lo dicen y peor, como buenos engreídos están convencidos de semejante ingenuidad. Pero, como igualmente son crueles y se mantienen asustados, no es insensato predecir la represión contra quienes con el coraje que castro-maduristas y castro-opositores no tienen, se oponen con firmeza al panorama idílico de una luna de miel electoral. El contubernio incivil está en marcha.

Se conversa más de cohabitación, transición de la fiereza represora, abusiva, auténtica creación de Chávez y ampliación ineficaz, uniformada por el madurismo, a una democracia moderna, plena en libertades, de amplio espectro para un período inevitable de metamorfosis, pero con participación de ambos. Suena a Walt Disney, bonito, romántico, telenovelero, pero, ¿tiene sentido?

¿Cómo se cohabita con el enemigo? Aún peor, quienes hablan de convivencia están pensando en pequeñas tranquilidades, pero no en lo que, la ciudadanía aspira, incluyendo algunos chavistas de emociones arrinconadas. No es que pacten para llegar a un sofá donde todos quepan. A la gente no le interesa sólo cambiar al régimen vejatorio, violador de los Derechos Humanos, sino que anhela y necesita un cambio en profundidad, de raíz, total.

 

¡Cohabitación es colaboracionismo! Y se demuestra cada vez con más desparpajo, sin pudor o rubor, ni siquiera por decencia son capaces de guardar las formas. Han evidenciado su confabulación vociferando, la negociación electoral no se trata de la mejor alternativa, es la única; sumergiéndose en una relación tóxica, peligrosa, sin sentido ni futuro. La armonía entre sectores concubinos de orgasmos múltiples avanza esperando el éxtasis, por ahora sólo en prácticas y delirios. Están gestado un proceso electivo mórbido, infectado, defectuoso. Es vicioso, y como todo lo depravado, es retorcido, contrastante de sonrisas falsas, expresiones amargadas y retenidas.

¿Elecciones sin cese de la usurpación? No tendrá apoyo tampoco lo acompañará el ciudadano ni la comunidad internacional. Porque si lo que tiene que ir primero no va primero, el resto no funciona. El país no quiere tratados ni coexistencias, exige un cambio a fondo, la ilegitimidad se originó antes, el actual régimen es usurpador e ilegítimo. Son años de errores convertidos en fracasos, llevando a demasiada frustración, hambre, miseria, desesperanza y un creciente éxodo que los países van asimilando poco a poco, pero, así como alivia el desvaído presupuesto nacional con la acumulación de remesas, nos deja sin familia.

Eso no se arregla con un gobierno acomodaticio y de acomodamientos. Al país no le basta con la salida del usurpador y algunos más que, aunque tengan pocos sitios donde ir, tienen sólidas y robadas reservas atesoradas en Rusia, Turquía, India, Dubai, paraísos fiscales y bóvedas bancarias que todavía pasan desapercibidas de las sanciones.

Ciudadanos hartos, agotados, empobrecidos, no admiten una transición pactada ni cohabitación que son indignantes contradicciones. El país quiere que todo sea cambiado, no basta la escapatoria de unos pocos; la demanda, que se vayan todos.

Cuando piensan en arbitraje humanitario, aplicación del TIAR, 187.11, Doctrina Roldós, R2P, es eso lo que esperan, les quiten de encima la ignominia responsable de la ruina y desastre, culpables del hambre, infortunio, deficiencias en los servicios públicos, inseguridad, desatención e incompetencia generalizada. Cohabitar es pactar y la gente ya no acepta acomodamientos.

Podrían pasar sin la venganza, pero nunca negociar con enemigos. La cohabitación es justamente lo que el chavismo madurismo castrista quiere, ve con terror la explosión boliviana y la furia chilena, envidian salir a la calle con tranquilidad y paz, que se pueda volver a fomentar esperanzas como antes de esta perniciosa trampa cazabobos que ha sido el castro-chavismo.

 

Cohabitar es condicionar y los compromisos cupulares ya no son digeribles para una ciudadanía que ha visto su país, y condición personal, devastarse día tras día de pacto en pacto. Los venezolanos dentro y fuera del país persiguen soluciones concretas, de un solo camino. Por eso siente, resiente y rechaza a opositores que hablen de acuerdos que no son más sino pretextos para satisfacer deseos reales de los mismos bandidos que se han enriquecido aferrados a un poder sin ninguna disposición de abandonar. Quieren pactar, para no tener que irse, no tienen a dónde independiente de cuánto dinero tengan reprimido.

Se ha dialogado con el régimen dictatorial para una solución gatopardiana. Los representantes del PSUV y MUD/FA, admitieron el compromiso adquirido en la negociación de Oslo/Barbados. El cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, en ese orden, quedaron de lado, fueron olvidados, violaron la Ley que rige la transición y se burlaron inmisericordes del ciudadano.

Se inicia un equivocado, desafortunado y minado camino a las elecciones para un nuevo Parlamento, sin el cese y peor, con la participación del usurpador, lo que de antemano muestra raquitismo desde su propia concepción. La ciudadanía está hecha trizas, agotada, saturada de artimañas políticas sombrías y embaucadoras.

La postura valiente de la Fracción Parlamentaria 16J de no formar parte del sainete, es digna, y en concordancia con la representación y el sentir de la inmensa mayoría. Es una negociación sórdida, innoble, en contra y a espaldas del país. En consecuencia, es predecible su rotundo fracaso. Contradicción de la cohabitación.

 

@ArmandoMartini

El conuco es una pequeño terreno apto para la agricultura en el cual el campesino y su mano de obra familiar siembran varias especies generalmente asociadas y sin la aplicación de tecnología moderna. La producción obtenida es para consumo propio, con pequeños excedentes para el mercado. El conuquero vive pobre y muere pobre. Sus hijos emigran a los centros poblados para poder progresar. Venezuela se asemeja a un conuco: la producción es muy baja, cada quien atiende su propia parcela, quienes dejaron de trabajar y los que todavía tienen empleos se convirtieron en pobres y los que emigran en búsqueda de mejores oportunidades, sufren las penurias de empezar a desmontar la nueva parcela para poder sembrar y luego cosechar.

El conuco persiste en zonas con escasez de suelos aptos para cultivos, elevada población campesina y ausencia de otras oportunidades, lo cual obliga a sembrar áreas de tamaño reducido para subsistir, aunque sea a duras penas. Desde luego que este sistema de producción tiene la ventaja de ser amigable con el medio ambiente, al requerir menos uso de productos químicos y conservar los suelos, pero promoverlo es condenar al campesino a ser esclavo de la tierra y a los citadinos a pasar hambre. Ese es el sistema de producción que predican Maduro y sus acólitos. Algunos pensarán que es por ignorancia, pero los más estamos convencidos que es para que agricultores y consumidores dependamos de las dádivas del régimen.

Ningún país puede reducir la pobreza y alimentar a su población en base a conucos. En esta Tierra de Gracia la agricultura ha ido del timbo al tambo. Hemos contado con algunos buenos ministros de agricultura y otros muy malos. La rotación ha sido muy elevada. En los últimos años del siglo pasado hubo dos importantes esfuerzos para darle a la agricultura el estímulo requerido para un crecimiento sostenido. Uno de ellos fue bajo la conducción de Felipe Gómez Álvarez (AD), quien estableció por decreto precios muy atractivos para los principales rubros. Algunos criticaron que fueron subsidios muy elevados, pero con ello se logró el objetivo inicial de darle a la agricultura un gran impulso.

 

El otro fue el esfuerzo concertado de Nidia Villegas (Copei) para elaborar un Plan Agrícola de largo plazo, que no logró su objetivo por los cambios de gobiernos. Desde que los rojos llegaron al poder solo el fallecido ministro JJ. Montilla merece respeto. Ahora, un grupo de distinguidos profesionales del sector agrícola y eficientes productores del campo han elaborado una plan para la recuperación de nuestra agricultura, lo cual debe ser prioritario para el nuevo gobierno.

El resto de los sectores del país han tenido los mismos vaivenes. Hay una bonanza ficticia cuando aumenta el precio del petróleo y volvemos a la realidad cuando los precios disminuyen. Algunos dirigentes del pasado y del presente se han concentrado en sus respectivas parcelas para defender intereses personales o de tolda política. Son, unos más, otros menos, unos conuqueros por decisión propia y no obligados por las circunstancias, como los desvalidos campesinos que luchan para subsistir.

La responsabilidad del desastre del sector agrícola, del energético y del resto de la economía es del nacorégimen. Por ello es lamentable que parte de nuestra dirigencia de oposición no esté aportando lo mejor de sí para que el usurpador Maduro y su grupo dejen el poder lo antes posible. Es el colmo que ni siquiera puedan imitar a los campesinos y acordar una cayapa o una “mano vuelta”, para realizar trabajos que ameritan unirse para lograr esa salida. Tampoco ayudan los tuiteros que por su cuenta disparan dardos contra el presidente (e ) Guaidó, sin considerar el esfuerzo que realiza con los pocos medios de que dispone.

Guaidó y la Asamblea Nacional trazaron una ruta : fin de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Esa secuencia es la deseable, pero no puede descartarse que primero se realicen elecciones presidenciales, siempre que estas sean libres, lo cual llevaría al fin de la usurpación y, necesariamente, a un gobierno de transición para enderezar los entuertos. Lamentablemente, sin medir las propias fuerzas y sin esperar acontecimientos, algunos luchadores por la democracia pontifican que no se cuente con ellos si primero son las elecciones.

El conuco en el sector agrícola no permite sacar al campesino de su pobreza. El conuco político de algunos opositores es uno de los factores que dificultan salir de este totalitarismo aderezado con narcotráfico.

 

Como (había) en botica: Las protestas pacíficas son bienvenidas en cualquier democracia, pero los actos de vandalismo en Chile no pueden justificarse. Tampoco explicarse solo por la desigualdad social o la pobreza, las cuales existen pero con clara tendencia a disminuir. En los mismos hay indudable participación de agitadores de extrema izquierda, pero también de un grupo de gamberros o malandros, así como de personas que quieren tener todo con muy poco esfuerzo. La situación en la Pdvsa roja es cada día más crítica con tomas de instalaciones, por sus trabajadores, robos de equipos, corrupción y renuncias ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Guaidó cambió su agenda, por Carlos Blanco
  1. GUAIDÓ CAMBIÓ SU AGENDA, que estipulaba como primer punto “el cese de la usurpación”, entendida como la salida del régimen y su asunción como presidente de la República en un gobierno de transición que concluyese en unas elecciones libres y limpias.
  2. Este cambio puede haber ocurrido por considerar que la salida inmediata del régimen se hizo inviable porque aunque hay apoyo de la opinión pública mayoritaria del país y de Estados Unidos, Canadá, Colombia y Brasil, no tendría apoyo de la Unión Europea y de la mayoría del Grupo de Lima. Guaidó, así se habría plegado no a Estados Unidos (que ni propició ni comparte las operaciones de Noruega y Barbados), sino a Europa.
  3. La tesis, entonces, sería buscar afanosamente elecciones sobre la razonable hipótesis de que si son “medianamente libres”, como algún sofista argumentó, no habría forma de perderlas. Por esta razón, lo que se sabe del diálogo es que se ha concentrado en el sistema electoral y la oportunidad de realización de elecciones; los delegados de Guaidó insisten en que Maduro abandone la Presidencia (que “el usurpador” acceda voluntariamente a “cesar la usurpación”) y los del régimen se oponen; pero, en la práctica, la insistencia en el tema electoral empujado sin rubor por los europeos, tiene como hipótesis la de que eventualmente podrían competir Guaidó y Maduro. Este último podría retirarse de “la Presidencia” unos meses antes de las elecciones y así se habría cumplido “el cese de la usurpación”.
  4. ¿Por qué afirmo que en la práctica hay un cambio de agenda? Porque a pesar de que se diga y rediga que el orden de prioridades no ha cambiado, ya se observa que Guaidó anda en campaña electoral, sobre la base de la idea de que debe imponerse en su propio partido y que si la usurpación no cesa, el país democrático estaría obligado a respaldar al candidato único opositor. Por el contrario, si el régimen es el que cesa y las elecciones son verdadera y francamente libres (no “medianamente libres”), no habría razón alguna para candidaturas únicas.
  5. Lo que soslaya todo este galimatías es una cuestión básica: Maduro y toda la banda descompuesta que lo acompaña no quieren, ni pueden disponerse a abandonar el poder voluntariamente, y la amenaza mortífera que lo podría obligar no se puede articular mientras los diálogos adormecedores sigan.
  6. Estimo que una rectificación de Guaidó es posible y es necesaria. Posible porque pienso que comprenderá en algún momento que no puede pasar impune de Presidente de todos a candidato, sin que se erosione su prestigio gravemente; necesaria, porque es la persona que en virtud del artículo 233 de la Constitución puede encabezar una vasta coalición nacional e internacional para, entonces sí, salir del régimen sin Maduro, sin Padrino, sin el Maikel y toda la pandilla.
Debate en Mercosur priorizó la crisis de Venezuela

L A CRISIS DE VENEZUELA fue el centro del debate político entre los jefes de Estado que, este miércoles, acudieron a la ciudad de Santa Fe (Argentina) a la cumbre semestral del Mercosur, bloque del que ese país se encuentra actualmente suspendido.

El anfitrión de la cita regional, el presidente argentino, Mauricio Macri, afirmó que reconoce a la Asamblea Nacional como órgano legítimo del país, y expresó su solidaridad con Venezuela y la crisis humanitaria de la que actualmente es víctima a causa del régimen despótico de Nicolás Maduro. Además, reclamó al mismo que «deje de obstruir la transición democrática y cese con las violaciones de derechos humanos de los venezolanos».

Por su parte, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sostuvo que la crisis social, política y económica que vive Venezuela nació «a partir del populismo y de la irresponsabilidad de un proyecto de país que no tuvo límites».

“No queremos lo que pasa lamentablemente con Venezuela. Le pedimos a Dios que nos dé fuerza e inteligencia y que el destino de Venezuela sea el mismo que tenemos nosotros, es decir, la democracia, la libertad y la prosperidad”

Por su parte, el presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, recordó a todos los presentes que «uno de los pilares fundamentales del Mercosur es la concertación política, la cual debe traducirse en mecanismos que garanticen la vigencia plena del Estado de Derecho y la Democracia».

“Nuestra solidaridad para esa gran Venezuela que estoy optimista de que en poco tiempo su pueblo protagonizará la vuelta a la democracia de esa gran nación hermana”

En cuanto a los demás miembros del debate, los presidentes de Uruguay, Tabaré Vázquez, de Bolivia, Evo Morales, y de Chile, Sebastián Piñera, respectivamente, optaron por no emitir palabra alguna con relación a la crisis que vive Venezuela.

En agosto del año 2017, el Mercosur suspendió a Venezuela debido a la ilegítima toma de posesión por parte del régimen de Nicolás Maduro. Pero a pesar de esta suspensión adoptada por consenso, la posición de los miembros del bloque no es del todo unívoca respecto a la situación en Venezuela, persistiendo así la constante de cómo ayudar para lograr el cese de la usurpación.

 

*Con información de EFE 

Centro de Estudios Políticos y Gobierno UCAB: 64,6% de los venezolanos votarían si hay elecciones presidenciales

64% DE LOS VENEZOLANOS ESTÁ está dispuesto a votar en caso de que se convoquen elecciones presidenciales, a lo que se agregaría un 15,1% que quizás sí lo haría; pero el condicionante más importante para participar es que sea cambiado el Consejo Nacional Electoral.

Este es uno de los principales resultados de la última encuesta realizada por el Centro de Estudios Políticos de la UCAB, con trabajo de campo de Delphos, en la cual se indica que la disposición a votar sube a 70,2% si cambia el CNE, si existe observación electoral, si Nicolás Maduro renuncia y si éste no es candidato.

En la encuesta se indica que en el caso de una elección, el candidato de la oposición podría obtener 67% de los votos (12,9 millones de votos) y el del chavismo 33% (6,3 millones). En el escenario de que la magnitud de la diáspora pudiera afectar el voto opositor, se mantendría una ventaja pues obtendría unos 9,9 millones de votos.
Esta fue una de las conclusiones presentadas durante el Foro Perspectivas Económicas, Políticas y Sociales de Venezuela para el Segundo semestre de 2019, convocado este jueves por el Centro de Estudios Políticos y Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello.

En este encuentro participaron como ponentes Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y Gobierno de la UCAB; Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica; Maria Gabriela Ponce, socióloga del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Ucab; Phil Gunson, analista de Crisis Group para Venezuela; y Félix Seijas, director de Delphos.

Benigno Alarcón, director del CEPyG de la Ucab, al abordar los resultados del estudio de opinión, resaltó que existe una diferencia con la percepción sobre la posibilidad de cambio en Venezuela este año, ya que se ha pasado de 38,7% en noviembre a 50,6% en mayo. También destacó el hecho de que 54,7% estima que Juan Guaidó ganará el conflicto en comparación con 27,3% que considera que será Maduro.

Utilizando una metodología de visualización de cuatro escenarios, Alarcón explicó que el primero es la continuación del régimen, el segundo es la autocratización militar, el tercero una transición tutelada y el cuarto una transición perfecta. Comentó que el tercero tendría mayor probabilidad, tomando en cuenta las acciones de la comunidad internacional y las condiciones internas para una salida al conflicto. Pero advirtió que para que se genere un escenario de transición hace falta, no solo que la comunidad internacional pro-democracia genere más presión, sino también una movilización masiva de la gente, unidad opositora y que ocurra una división en el bloque en el poder.
Al analizar los factores de presión, anticipó que es muy probable que las movilizaciones se activen sobre todo a partir de septiembre, ya que los problemas de los venezolanos serán mayores, y es un periodo cuando tradicionalmente se genera más acción social y política.

A su juicio, no debe cerrarse la puerta a la posibilidad de una negociación, pero recomendó incluir a actores más influyentes. En el caso del gobierno, destacó que entre ellos deberían estar los militares y otras instituciones, pues no necesariamente los que pueden decidir son los que se están sentando a negociar.

Sentimientos activadores

Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos, expuso que en el estudio se encuentra un hallazgo importante: los sentimientos activadores de la gente frente a la situación actual del país han aumentado, mientras que los inhibidores han disminuido. Los esperanzados pasaron del 24,7% en noviembre a 33,8% en mayo y los molestos subieron del 21,7% al 23,8%. Entre estos dos factores activadores hubo un incremento combinado al pasar de 46,5% a 57,6%. En contraste, los sentimientos inhibidores (tristes, deprimidos, desilusionados), bajaron en su conjunto del 43,6% al 36,5%.

El estudio de opinión muestra que de mantenerse la situación actual, 31,4% está dispuesto a seguir luchando sin correr muchos riesgos, 25,4% a hacerlo asumiendo riesgos y un 10,5% estaría proclive a armarse para luchar. Por otra parte, 21,7% optaría por quedarse tranquilo y adaptarse y 10,6% buscaría la manera de irse del país.

La encuesta del CEPyG Ucab-Delphos indica que luchar asumiendo todos los riesgos aumenta a 39,4% entre los opositores que apoyan al liderazgo, y a 37% entre los opositores que no lo apoyan.

En la hipótesis de que Guaidó sea apresado, del total de los encuestados 25,1% se adaptaría, 22% lucharía corriendo todos los riesgos, 20,4 lo haría sin correr muchos riesgos, 16,9% emigraría y 15,3% se armaría para luchar.
Regionalización de la crisis

Phil Gunson, analista de Crisis Group, explicó que ya la crisis venezolana pasó a ser regional, especialmente por el impacto de la emigración en América Latina. “Incluso con repercusiones que van más allá, lo que ha activado a actores de gran peso internacional como Estados Unidos, China, Rusia y Europa”, dijo.

Según su observación, la tendencia en la comunidad internacional es a generar las condiciones para que se produzca una negociación. “Todas las iniciativas tienden en esa dirección”, y puso como ejemplo la reunión convocada para el 6 de agosto, cuando en la práctica se realizará una cumbre mundial para analizar la situación venezolana.

Según Gunson, se ha producido una brecha entre lo que sucede internacionalmente y lo que ocurre dentro del país. “Todos los actores internos deben saber que es muy importante escuchar a la comunidad internacional”.
Ajuste económico recesivo

El economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, demostró cómo el país produce la mitad con respecto a hace seis años. Este año habrá una contracción de 36% de la economía, después de haber caído 52% desde 2013.
Expuso que el chavismo ha hecho un ajuste tardío, incompleto, que agrava esa recesión, pero que le ha dado resultados parciales para desacelerar la hiperinflación. Ha recortado gasto público. Permite liberación de precios y tarifas, aunque sin derogar las leyes de controles. Por otra parte está restringido el crédito y hay menos monetización. Comentó también que hay un esquema cambiario de menos controles y sin penalizaciones.

Pero Oliveros advirtió que hay una serie de factores en contra de una estabilización: hay una restricción externa, con lo cual el gobierno no tiene divisas. Y no tiene capacidad de generarlas.

También se está produciendo un efecto de las sanciones, se mantiene el colapso de los servicios y de los ingresos fiscales, con escasa credibilidad y problemas de coordinación para la ejecución de las políticas.
Anticipa que se va a profundizar la dolarización, pero continuará la hiperinflación en bolívares, con el agravante de que solo un sector de la población minoritario que se mueve en divisas.

“Sin transición política no habrá transición económica, y aquí el modelo chino no es viable”, afirmó Oliveros.

Mayor pobreza

La investigadora social María Gabriela Ponce, expuso que según la encuesta Encovi, cada vez hay más pobreza y es la tendencia que se proyecta para el cierre de este año. Ya el año pasado 51% de los hogares venezolanos por ciento está en pobreza multidimensional, un concepto que combina las privaciones en vivienda, educación, estándar de vida, servicios, trabajo y protección social. En 2014 esa cifra estaba en 39%.

Advirtió que esta situación es mucho más dramática en ciudades pequeñas, donde el índice alcanza el 75,3%.

Expuso que 89% de los venezolanos tienen insuficiencia de ingresos para compra de alimentos. “La preocupación mayor que expone la gente es quedarse sin comida en el hogar, especialmente en el sector de menores ingresos, que supera la media”, comentó Ponce.

87 por ciento de los hogares tiene inseguridad alimentaria. Una de las consecuencias de esta situación es que existen 800 mil niños menores de 5 años en riesgo de desnutrición o desnutridos y la mitad de ellos tienen talla baja por desnutrición crónica.

La encuesta Enconvi también refleja que la gente que emigra, tendencia que sigue en crecimiento, busca de oportunidades de trabajo, especialmente para poder enviar remesas a los familiares.

Explicó que aunque no es posible hacer proyecciones con cifras, “con mucha probabilidad las tendencias negativas en términos de la condición social de los venezolanos no van a mejorar aceleradamente en el corto plazo, dado el enorme deterioro acumulado”.

Agregó que no es posible revertir estas realidades sin un cambio del modelo de desarrollo y de la concepción de la política económica y social que se ha venido manejando en el país.

La ruta es: gobierno de coalición, ajuste económico, reinstitucionalización y elecciones libres, por Víctor Álvarez R

CUALQUIER GOBIERNO QUE SUSTITUYA al régimen de Maduro recibirá un país en ruinas. Desde el inicio tendrá que aplicar drásticas medidas para corregir los graves desequilibrios macroeconómicos que causan la escasez e hiperinflación. A las medidas de ajuste económico se les atribuye un impacto social y costo político que puede significar para el nuevo gobierno la pérdida de las parlamentarias. Y al no contar con el respaldo de la AN, se habrá producido un cambio político pero no se habrá superado la crisis de gobernabilidad.

En efecto, para aliviar el déficit fiscal y erradicar su financiamiento con emisiones de dinero inflacionario, el nuevo gobierno tendría que sincerar las tarifas de electricidad, agua, gas y teléfono, cuestión que no sería bien recibida en los hogares que han visto como su ingreso es devorado por la hiperinflación. Además, tendría que internacionalizar el precio de la gasolina con su impacto en las tarifas del transporte público; y, por si fuera poco, reactivar el cobro de peajes para generar recursos que permitan repotenciar la deteriorada infraestructura vial.

El nuevo gobierno tendría que iniciar un duro y no siempre rápido proceso de renegociación de la deuda externa. Los términos de esa negociación son claves para liberar fondos y reinsertar a la República en el mercado financiero internacional. De lo contrario, no se podrá tener acceso a los recursos para importar los repuestos, insumos y maquinarias que requiere la reactivación productiva.

El nuevo gobierno tendría que ejecutar un profundo proceso de reestructuración de toda la administración pública, fusionar y reducir el exagerado número de ministerios, liquidar entes públicos inoperantes y privatizar empresas estatales que terminaron quebradas por la corrupción. Tendrá que acometer la reconstrucción de Pdvsa y deslastrarla del enorme peso de misiones sociales y productivas que nada tienen que ver con las funciones medulares de exploración, extracción, refinación y comercialización de crudos, que es donde la compañía se tiene que enfocar. Aliviarle esta carga a Pdvsa implica sincerar una nómina de más de 144 mil trabajadores que se resistirán a perder su empleo. La considerable reducción de las abultadas nóminas de la burocracia pública puede desencadenar una ola de conflictividad sindical y social que comprometería la gobernabilidad.  

Todos estos son problemas económicos complejos que llevará tiempo resolver. Liberar controles de cambio y de precios, corregir el déficit fiscal, erradicar el financiamiento monetario, sincerar tarifas de electricidad, agua, gas, teléfono y peajes, eliminar ministerios y entes públicos inoperantes, privatizar empresas quebradas, reconstruir Pdvsa y sincerar su exagerada nómina, son una pesada carga que puede dar al traste con un nuevo gobierno en su primer año de gestión.

Un cambio político no es garantía de cambio económico

El nuevo gobierno se enfrentaría a un difícil dilema: si aplica las medidas de ajuste económico, el impacto social y costo político lo llevaría a perder las subsiguientes elecciones parlamentarias, temor que lo obligaría a posponer las medidas de ajuste económico hasta después de las elecciones; pero si pospone las urgentes medidas para superar la escasez y abatir la hiperinflación, el nuevo gobierno defraudaría las expectativas de cambio y de todas formas pagaría los costos de una alta abstención o votos en contra, con la inevitable pérdida de la mayoría parlamentaria.  

La ruta es gobierno de coalición, ajuste económico, reinstitucionalización y elecciones libres: primero parlamentarias y después las presidenciales

Nervio sin inteligencia es torpeza, nervio con inteligencia es habilidad. Más allá de la desesperación por salir de este nefasto régimen y del apuro que tienen los aspirantes a la Presidencia de la República por instalarse lo más pronto posible en el Palacio de Miraflores, el interés nacional indica que sería mejor convocar las elecciones presidenciales después de las parlamentarias, una vez que se haya asegurado la mayoría de diputados que respalde al nuevo gobierno.

Gobierno de Coalición

Para evitar que un nuevo gobierno pierda rápidamente la confianza del pueblo, es necesario evaluar con sensatez la conveniencia de conformar un Gobierno de Coalición que haga el trabajo “sucio” de aplicar las medidas de ajuste para sanear la economía. Este gobierno conformado por el Oficialismo y la Oposición crearía las condiciones electorales para convocar primero las elecciones parlamentarias y luego las presidenciales, con el incentivo de que, quien resulte ganador, recibirá un país que se pueda gobernar. La mediación internacional puede contribuir al logro de una solución política y pacífica a la crisis venezolana al hacer una oferta creíble al Oficialismo y Oposición para sustituir las sanciones financieras por incentivos económicos, a cambio de que se sienten en la mesa a conformar un Gobierno de Coalición. Entre los incentivos económicos se pueden mencionar los siguientes  

  • Levantamiento de las sanciones financieras internacionales
  • Reapertura del mercado internacional para las exportaciones de petróleo
  • La protección de los activos de Pdvsa y Citgo en el exterior
  • Refinanciamiento de la deuda externa
  • Nuevo financiamiento internacional
  • Inversiones extranjeras para reactivar la economía
  • Ayuda humanitaria para atender la emergencia
Ajuste Económico

Con el apoyo de estos incentivos, el Gobierno de Coalición tendría la misión de complementar las capacidades y recursos del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo en función de llevar a cabo las reformas económicas y legislativas para promover la inversión y reactivar la producción. La corresponsabilidad del  Oficialismo y la Oposición en el Gobierno de Coalición los obliga a:

  • Concertar, aplicar y apoyar el Programa de Reformas Económicas
  • Convenir la Agenda de Reformas Legislativas para Reactivar la Producción
  • Garantizar la seguridad jurídica a la inversión productiva
  • Respetar los derechos de propiedad
  • Socializar y privatizar empresas públicas que fueron quebradas por la corrupción
Reinstitucionalización de los poderes públicos

El canje de sanciones financieras por incentivos económicos será a cambio de la reinstitucionalización de los poderes públicos, comenzando por el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia. Así se evitaría reeditar la experiencia de elecciones con ventajismo oficialista y, sobre todo, que el resultado electoral sea luego anulado por maniobras del TSJ, tal como pasó con la impugnación de los diputados del estado Amazonas. Los compromisos del Gobierno de Coalición para la reinstitucionalización de los poderes públicos serían al menos los siguientes:  

  • Restitución de las funciones de la Asamblea Nacional
  • Liberación de los presos políticos
  • Rehabilitación de los partidos ilegalizados
  • Renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE)
  • Reinstitucionalización del Tribunal Supremo de Justicia
  • Depuración y actualización del Registro Electoral Permanente (REP)
  • Convocatoria de Elecciones Parlamentaria en diciembre de 2020 o antes
  • Convocatoria de elecciones presidenciales en diciembre de 2021 o antes
  • Garantías para la postulación de candidatos
  • Transparencia en el financiamiento de la campaña electoral
  • No uso de los recursos públicos para promover candidatos
  • Observación internacional de todo el proceso electoral
  • Garantizar derechos políticos al sector que resulte derrotado en las elecciones
  • Ofrecer incentivos para el desarme y pacificación de colectivos y paramilitares
Elecciones libres

Los analistas del proceso electoral venezolano advierten que se requieren al menos nueve meses para la reinstitucionalización del poder electoral y asegurar unos comicios que cumplan con los estándares internacionales. El apuro por convocar elecciones presidenciales antes que las parlamentarias puede conducir a la restauración del viejo orden. Una jugada mejor pensada y más inteligente puede ser tomarle la palabra a Maduro para adelantar las elecciones legislativas, a cambio de convocar nuevas elecciones presidenciales, a lo sumo seis meses después.

Debido al creciente rechazo al régimen, en unas elecciones con las condiciones y garantías adecuadas, las fuerzas democráticas lograrían una abrumadora mayoría calificada que puede llegar a 4/5 de los diputados; es decir, 80 % del total. Esta tendencia se mantendría en las siguientes elecciones presidenciales y llevaría a una contundente e indiscutible victoria, siempre y cuando las fuerzas democráticas no vayan divididas y presenten un solo candidato unitario.   

Para conjurar el riesgo de tener que aplicar medidas antipopulares a las que se asocia un costo político que desembocaría en la pérdida de la AN, una vez renovados el CNE y el TSJ se convocarían primero las parlamentarias y luego las presidenciales, a lo sumo seis meses después. En este orden, quien resulte  ganador en las presidenciales, contará con una mayoría calificada en la AN que apoye su gestión, y recibirá del Gobierno de Coalición una economía saneada, sin escasez y sin hiperinflación, así como un país desarmado y pacificado que se pueda gobernar.

 

@victoralvarezr

Stalin González: Podríamos realizar elecciones en siete o nueve meses luego de lograr el

LA COMISIÓN ELECTORAL DE LA ASAMBLEA NACIONAL (AN) se reunió para debatir la propuesta de cronograma electoral donde se contempla la posibilidad de realizar elecciones entre siete o nueve meses, luego de lograr el “cese de la usurpación” del poder.

“Con la construcción de un registro electoral fuera del país y con su actualización dentro del país, podríamos hacer una elección libre en siete o en nueve meses de acuerdo con lo que decidamos. Sabemos que tener elecciones libres en Venezuela no es nada más convocarla o hacerla; todo tiene que ver con un cambio de Consejo Nacional Electoral, pero también tenemos el problema del Poder Ciudadano, ir a comicios en estas condiciones”, señaló González
González informó que la realización de un proceso electoral es la mejor salida a la crisis que atraviesa el país. “Para nosotros es importante que esta crisis se solucione a través de la realización de un proceso electoral, democrático, justo y transparente, donde no se coaccione a los venezolanos con sus necesidades y sin ser chantajeados, un proceso electoral donde todos puedan elegir libremente; por ello, estamos trabajando en mejorar el registro de venezolanos en el exterior, para eso es importante la designación de autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE), organizar a las comunidades en el extranjero para la actualización del registro y preparar a los voluntarios en formación e información al elector”.

El parlamentario resaltó la importancia de rescatar el sentido democrático de los comicios en Venezuela. “Venimos de un proceso al que no se le puede llamar elección, lo que ocurrió en Venezuela en mayo del año pasado no fue una elección porque no cumplió con las garantías para que todos os venezolanos pudieran elegir libremente. Sabemos que el ejercicio del voto en Venezuela no depende únicamente del cambio de CNE, por eso estamos trabajando esta propuesta del cronograma electoral. Nosotros no queremos interferir en las competencias del nuevo CNE pero que sí estamos interesados en que ese registro electoral cuente con todas las garantías para los venezolanos. ¡Queremos que los venezolanos podamos elegir en libertad!”, finalizó González.

 

El superior general de los jesuitas pide elecciones para Venezuela

EN UN ENCUENTRO EN ROMA celebrado este sábado, 16 de enero, el padre Arturo Sosa, general de los jesuitas, mostró su esperanza de que la sociedad venezolana “encuentre un camino para llegar a una solución pacífica que lleve a unas elecciones políticas que todos sientan como legítimas y como posibilidad de futuro”. 

Sosa lamentó la situación de Venezuela y  la grave crisis “social, política y económica”, así como el “enorme sufrimiento de la población que carece de las cosas más esenciales”.

Sosa es uno de los venezolanos con mayor influencia de la Iglesia católica junto al arzobispo Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.