Distrito Capital archivos - Runrun

Distrito Capital

Caracas, desde el puño y letra de sus protagonistas
Caracas arriba a 453 años de fundada, en medio de una pandemia que permite a quienes la habitan y recorren sus calles, experimentar una suerte de re-descubrimiento de la denominada selva de concreto
Locales y foráneos de todas las profesiones y carreras quienes han hecho de ella su casa, le dedican unas palabras y la recuerdan desde una óptica muy personal e intima en este aniversario lleno de nostalgia y en cuarentena

@ldmiquilena

Composición gráfica @gatobotz

 

Caracas está de fiesta, pero sin poder celebrar con mucha pompa. La mayoría de sus habitantes se encuentran bajo resguardo, producto de la pandemia de coronavirus que ha hecho de la cuarentena, un nuevo estilo de vida. En sus autopistas, avenidas y calles ya no se observa al trafico caótico que una vez marcó la agenda de los caraqueños.

Ahora se puede ver unas cuantas motocicletas atravesando la ciudad, llevando y trayendo todo lo que se necesite, en una reinvención que demuestra justamente su mejor cualidad, la de renacer, resurgir, cambiar y moldearse a los tiempos modernos, sin perder su magia, su encanto y tormento. Una ciudad que ha sobrevivido por 453 años y trascenderá incluso a quienes hoy la gobiernan con desprecio.

En Runrun.es quisimos hacerle un homenaje desde la visión de algunos de sus  protagonistas y  testigos que se enfrentan a ella a diario, la cuidan, la disfrutan y han echado raíces . 

 

Nelson Bocaranda Sardi

Mi Caracas es el Ávila, la montaña, el Hotel Humboldt y la cafetería del Centro Médico de San Bernardino. El cerro por su verde majestuosidad, sus caminos para las excursiones y los chorros de agua y pozos donde nos bañábamos. El Humboldt por su pista de hielo donde todos los miércoles subíamos a patinar con los compañeros de La Salle de La Colina en el flamante teleférico al que llegábamos a pie desde el colegio. Ese camino fue luego la Cota Mil. La fuente de soda del Centro Médico, primer drive-in de la ciudad, con sus merengadas, el Hot Fudge, el Banana Split y el Club Sandwich. Eran los novedosos sabores de una ciudad que fue punto focal de la modernidad, la actualidad, los espectáculos y lugar de visita de maestros de la cultura mundial. La Universidad Central con su Aula Magna y sus obras de arte. Desde arquitectos hasta sabios. Desde escritores hasta artistas de Nueva York, Londres y Paris. Maiquetía fue Aeropuerto del Concorde al mismo tiempo que Paris, NY, Washington y Rio de Janeiro. Pujante y siempre en desarrollo. Comentario obligado en la gran prensa global. Ese es el país que recuerdo, añoro y tengo presente. Estos 20 años de atraso me impulsan a mantenerla asi: viva, alegre y pujante.

Michael Zerpa

Para mi Caracas es una ciudad mutante que a cada momento cambia de piel. Con tantos contrastes que a veces nos cuesta agarrarle el ritmo. Un patio de juegos gigante con tantas ofertas como amenazas en cada esquina. Esta (la portada de esta nota) es mi versión del sector El Silencio, Caracas. Un sitio que siempre ha estado presente en cotidianidad pero que a la vez se suele sentir muy hostil. En la realidad paralela de mi trabajo de #Ccs_surreal somos los ciudadanos los que tomamos el control y recomponemos la ciudad, como si estuviésemos jugando con bloques de legos.

Elías Pino Iturrieta

La ciudad de las promesas. La urbe ha resistido todos los embates, los del pasado y los de la actualidad. Renació de los terremotos y las pestes, de las guerras civiles, de la invasión de chafarotes que pretendieron domeñarla, de la recurrencia de las algaradas. Señalada por el Himno Nacional como paradigma, ganó el lugar de vanguardia y se mantiene allí sin variaciones. Su tejido es resistente, sus hijos y sus vecinos le han labrado una coraza capaz de superar el desafío de los tiempos y la osadía de los villanos. Una maña para la sobrevivencia y para la superación de los obstáculo en la cual se encuentra la clave de su ubicación en la médula de la escena nacional. No hay manera de conquistar a la urbe por las malas, no hay fórmulas certeras para derrotarla porque tiene recursos de sobra para salir del atolladero, para dar la cara ante la arbitrariedad y la tragedia. Por eso vivimos confiados en Caracas, en los recursos que nos ofrece, en las habilidades con las cuales nos dota, precavidos pero libres, preocupados pero incentivados por proyectos pendientes y por lo que se revuelve en la cabeza, seguros en el seno de sus inesperados y sutiles argumentos, confiados en las respuestas con las cuales nos reta la capital en las batallas por la dignidad y la ciudadanía que ha sabido ganar a través del tiempo. Aquí sigue la ciudad centro, pues, la congregación brújula, mirando hacia el futuro desde sus insólitas luces.

María J. Maya 

Caracas es la mezcla perfecta entre caos y felicidad. Es la ciudad que me ha enseñado a manejar situaciones difíciles y saber cómo darle la vuelta. Es la ciudad más caótica que conozco hasta el momento, pero en la que más disfruto estar. Aquí he creado los mejores recuerdos junto a mi familia y amigos. ¡Feliz cumpleaños Caracas!

Diego Arroyo Gil

A Caracas le camina un animal por la mirada, y la fascinación que nos causa obedece a que nos pasamos la vida entera procurando precisar de qué animal se trata. Es un lugar común decir que el Ávila parece el lomo de una bestia echada, pero ese no es el animal al que me refiero. El Ávila ha resistido, súbito y tranquilo, tanto desvarío humano, que no puede ser una bestia. En cambio, es una suerte de don que alivia los males de la historia. El animal que yo presiento –y que no llego, aunque lo intente, como todos, jamás a descifrar– de hecho recorre con nosotros la montaña cuando la vemos, sea que estemos bajo los cielos limpios de enero, en medio del polvo trasatlántico del Sahara, asediados por la canícula o inundados por la lluvia. En días felices, ese animal está allí. En días de infortunio, ese animal está allí. Pero, pase lo que pase, no se ríe con nosotros así como tampoco llora con nosotros: es sereno. Y esa serenidad, además de ser toda belleza y toda misterio, es la garantía de que nada ni nadie podrá acabar con Caracas sean cuales sean, o sigan siendo, los tropiezos de nuestro destino.

Martha Rodríguez Miranda

Caracas es mi refugio, donde estoy cómoda y es la ciudad que más me gusta en el mundo. Soy de sitios cosmopolitas y en Caracas lo he encontrado todo, es mi respiración a través del Ávila, es la arquitectura de los 50, la de los edificios altos, la de los pájaros de todos los colores, de las ardillas y perezas, es donde llegaban los grandes espectáculos, donde se disfrutaba del teatro, de las galerías de arte, donde se comía divino… Caracas es mi lugar favorito y donde desde hace muchos años, tiene lugar un sueño: el de ser y hacer buena ciudadanía.

Ronna Rísquez

Hoy justamente amanecí pensando en Caracas. En los sitios donde he vivido. Caracas es mi ciudad. Es como el estadio donde he jugado 90 % de todas las temporadas de mi vida.  Caracas es mi infancia en la vieja casa de La Pastora, junto a mis primos y mi abuela, donde eché mis primeros pasos de salsa, y aprendí de béisbol y boxeo, con el Ávila al lado y el centro a unas pocas cuadras. También es el inicio de mi juventud en El Paraíso, a unos metros del Parque Naciones Unidas, con los recorridos en el autobús San Ruperto hasta la UCV, y los paseos a las playas de La Guaira en camionetica con salsa erótica de fondo. Fue la época en que despertó mi interés por el cine, algunas lecturas y la pasión por el periodismo. También es el escenario de mi independencia desde un pequeño apartamento en Los Símbolos, cerquita del metro, de las hamburguesas de El Cubanito y del estadio Universitario. En Caracas fue el comienzo de mi vida en pareja en Sebucán, casi frente al Parque Miranda, donde jugaba mi equipo de basquet favorito: Panteras. Recurso los recorridos por la Cota Mil hasta la Cadena Capriles, en la avenida Panteón. Luego, vino la vida en Chacao con el matrimonio y la maternidad. También mi consolidación profesional como experta en violencia y seguridad ciudadana. El paso por El Nacional y los trayectos por la autopista Francisco Fajardo hasta Los Cortijos; la experiencia maravillosa del periodismo de investigación en Runrun.es, cerquita en Los Palos Grandes, frente a la Av. Francisco de Miranda. Y claro, las visitas constantes a la Candelaria y El Marqués para ver a mis padres y a mi madrina. Caracas es mi comida, mi gente, mi vida. Soy yo.

Andrea González

¡Caracas! Es una ciudad con muchas cualidades, una ciudad diversa y aunque es tan pequeña, alberga un sinfín de experiencias que a lo largo de su historia la ha transformado. Caracas está dentro de mi ser, pero definitivamente ahora no es lo que muchos queremos. Soy joven y no he visto mucho de los cambios que ha tenido el precioso valle capitalino. Sin embargo, extraño cuando usar el sistema Metro era una aventura, cuando podías ‘gordear’ en la calle el hambre o había eventos musicales en Altamira. Esa era la Caracas que podía ser una gran ciudad, avanzada y llena de personas dispuestas a trabajar en su desarrollo. Aunque ahora no es la mejor y está tan golpeada, es la ciudad que me ha visto crecer, donde me formé como profesional y donde he conocido a la mayoría de las personas que me rodean. Amo a mi Caracas, pero quiero verla florecer en un futuro y poder vivirla, poder sentir que mi ciudad se convirtió en un lugar que muchos quieren visitar y de la que nadie se quiere ir.

Valentina Quintero

Desde 1994 jamás me había pasado ni siquiera un mes completo en Caracas. Este encierro me enamoró desbarrancada. Caminarla ha sido sorprendente porque supe que la podemos pasear. A los árboles les dio por florear desatados para aliviar nuestra ansiedad. Las latas de agua le dieron una limpieza profunda al cielo que se puso como de diciembre. Los caraqueños tomamos las calles, las aceras, los senderos y admiramos la luz de la tarde y la frescura de las mañanas. Contemplamos por primera vez las cascadas de vegetación que cuelgan de los balcones. El empeño en los muros vegetales. La modernidad de la arquitectura. Nunca se me alborotó tanto la caraqueñidad. Entendí por primera vez en mi vida que soy dichosa en Caracas y que agarrar carretera no es una urgencia. Es solo una dicha. Un modo de vida.

Lorena Meléndez

En Caracas aprendí a ver la belleza del caos. Quizá no valoro tanto el azul de sus cielos en diciembre, pero sí disfruto ver al sol transformar el verde del Ávila cada hora. No añoro sus épocas doradas, pero me fascina encontrar los vestigios de aquellos años esparcidos en sus historias. No hubiese querido vivir en la ciudad de techos rojos, pero sí me gusta admirar esta urbe de hoy, con un puñado de edificios afrancesados, el brutalismo de su concreto y el aire cinético que le imprimieron Cruz-Diez, Soto y Otero. A Caracas le debo el haberme enseñado a “patear calle” para contar y escribir, empujarme hacia la independencia y hallar el amor sin haberlo buscado. Es la ciudad fallida que espero seguir descubriendo, donde nacerá mi hijo y a la que quiero ver despojarse de las sombras, la desidia y el silencio.

Luis Ernesto Blanco

Caracas me cae bien. No es por su buen clima, buenas vistas, lugares para visitar, el Ávila o las guacamayas. Caracas me gusta porque tiene historia; es un amigo que conoce mí historia. Nunca he vivido en otra ciudad así que la mayoría de mis recuerdos, tanto los buenos como los malos, tienen a la ciudad como testigo excepcional. Cada vez que un cuento comienza con “te acuerdas cuando estuvimos en…”, es muy probable que sea una locación caraqueña: bonita o lúgubre; confiable o insegura; lujosa o modesta. Discreta o irritante. Pero siempre confiable, como los viejos amigos. Feliz cumpleaños, Caracas.

Cristina Weber 

Mi Caracas, ciudad que me recibió desde muy pequeña y quien me acompaña cada día hasta ahora. Cuando te pienso lo primero que me viene a la mente es tu Ávila generoso, tu verdor y tus asombrosos
contrastes que te hacen única. Recorrerte permite apreciar tan variadas situaciones, paisajes, historias. ¡Qué diversidad maravillosa la que ofreces! Una Plaza Bolívar, la Cota Mil, Altamira, un mirador o un barrio. En menos de quince minutos podríamos encontrarnos con todo aquello. Recuerdo cuando, no hace tantos años, te recorría de Este a Oeste sin ningún tipo de preocupación, cuando se salía de noche y se disfrutaba con seguridad, cuando te caminaba rodeada de un ambiente amable, seguro y pujante, cuando tuve la oportunidad de participar en la ejecución de obras que mejoraran la calidad de vida de la gente. Hoy en día que me ha tocado vivir entre “burbujas” me aferro al recuerdo de esa Caracas llena de vida, espléndida y acogedora. Espero con optimismo que por encima de todas las adversidades, se logre alcanzar una gestión eficiente y creativa centrada en intereses comunes que te devuelva cada uno de los espacios que has ido perdiendo. Espero verte progresar y sonreír de nuevo.

Sarai Coscojuela

Dos veces he vivido fuera de Caracas y las dos veces he querido volver. El último regreso fue hace un año y uno de mis mayores deseos -después de dos años de ausencia- era sentir su clima tan perfecto. Cuando eso sucedió y la brisa caraqueña me abrazó, me sentí bienvenida y querida, como si el tiempo no hubiera pasado. Caracas es mi sentido de pertenencia.

Inés Quintero

Nostalgia de Quinta Crespo. En mi infancia, una de mis mayores dichas y placeres fue acompañar a mi papa para el mercado de Quinta Crespo, bien tempranito en la mañana. El recorrido era super completo: carnes, charcutería, quesos, verduras, legumbres y frutas para el consumo de la casa. Allí aprendí a distinguir la calidad y los cortes de la carne, a combinar la carne molida con un trocito de cochino; a seleccionar las mejores chuletas y costillitas; a disfrutar las delicias del jamón de verdad, como le seguimos diciendo al jamón tender con hueso. La selección de las frutas era uno de los mejores momentos: siempre salía premiada con un durazno o una ciruela. Tengo un tiempazo que no visito el mercado, pero sus olores, el colorido, el gentío, el bullicio siguen siendo un recuerdo imborrable de mi infancia. En una oportunidad, para un reportaje sobre la ciudad, me preguntaron dónde quería que hiciéramos la foto y sin dudarlo propuse que el lugar fuese el mercado de Quinta Crespo. Allí me encontré con Efrén Hernández quien se encargó de hacer el registro del momento. Años despuès, cuando tuve el fabuloso privilegio de elaborar el libro Imágenes de Santiago de León de Caracas, editado y diseñado impecablemente por Ekaré, esta foto la incorporamos como parte de mis vivencias de la ciudad.

Nilda Silva

Me vine de Maracaibo a Caracas el domingo 2 de julio del 2000. El lunes 3 debía asumir la dirección de Dominical, la revista del hoy malogrado diario Últimas Noticias, punta de lanza de la entrañable Cadena Capriles. Caracas me fue curando poco a poco el duelo del desarraigo, como quien se acerca sin querer molestar. Dejé atrás aquel sol feroz, vos no podéis caminar 5 cuadras en Maracaibo sin riesgo de caer fulminado por tabardillo, para toparme con este caraqueño bien criado por el Ávila. El sol de Caracas es un espléndido anfitrión que muestra con discreta calidez los colores más brillantes de su casa. Por eso este sol y su Ávila me explican los ríos de gentes que inicialmente abrumaron mi paso por la avenida Urdaneta y el paseo del Panteón hacia la Torre de la Prensa. Y aún faltaba lo mejor: los afectos con los que Caracas me ancló aquí por 20 años y dele. Como un huésped agradecido, la celebro y sigo en ella pese a los monstruos que hoy la ensombrecen –como a todo el país- desde sus espacios capitales. Que no crea que mi acento maracucho intacto es desdén hacia el “vale”, el “pana” o el “burda” que pronuncia a cada rato. Con esas palabras no podría decirle, en mis propios términos, lo vergataria que es.

Mayerlin Perdomo

Caracas, hace un tiempo te abandoné porque te creí culpable de mis penurias. Descubrí que no eras tú y te busqué, sin éxito, por distintas ciudades del sur. Pero en esas calles modernas vivía a destiempo, porque solo en las tuyas los días van al compás del pasodoble. Volví y me consolaste con tus persianas azules y una bocanada de aire fresco. Eres mi ejemplo de resistencia. Eres furia y adrenalina, pero también eres melodía mestiza producida por el sonido de los techos de zinc, concreto y voz dicharachera.  Quizás es masoquismo, pero soy quien soy gracias a ti. Así que me disculpo por acusar de cursi a Sadel por aquello de “Si de ti estoy lejos, llora el corazón”…

Bolivia Bocaranda

La Caracas que recuerdo es la de mi infancia, en la urbanización La Florida, donde vivíamos cerquita todos los de la familia. La Florida, con sus matas de mangos en los jardines, con ese olor tan rico y que formaba parte de nuestra merienda diaria. Lo machucábamos contra la pared, le abrías un huequito y te lo chupabas hasta la última gota, luego lo pelabas y te chupabas la pepa hasta dejarla sin hilachas. ¡Que rico! En La Florida, había una quincalla que me fascinaba ir. La quincalla de Padrón, que estaba justo frente al supermercado CADA, donde conseguías todos los jugueticos que te pudieras imaginar. No sé cuál sería su tamaño, pero para mi era inmensa, una divinidad y solo ir a ver ya era una distracción. Las idas al colegio que eran en la mañana y en la tarde. Almorzábamos en la casa y de vuelta al colegio. Allí teníamos las matas de javillo, en el patio del colegio, con sus cachitos, que nos pasábamos horas interminables puliéndoles en el uniforme para luego convertirlos en llaveros. Las salidas con mi abuelo a pasear por Sabana Grande los sábados, parada segura en la zapatería “Pepito” y luego a merendar las quesadillas en la Panadería Novescienos. Otros paseos eran ir a la panadería de Sebucan que vendía los golfeados con queso de mano más ricos de la ciudad. Los domingos solíamos arreglarnos para función de matinée en el Teatro Río presentaban unas obras teatrales infantiles de Lili Álvarez Sierra, impelables, con sus dos brujas y lo mejor, las rifas al final de función con cajas de chucherías SAVOY. El repartidor de pan, que iba en moto en las tardes y todos los de la cuadra nos reuníamos a comer pan dulce. Primero pasando la lengua hasta quitarle toda la azúcar antes de darle un buen bocado. Mi abuela me llevaba a muchas actividades culturales y le encantaban las visitas y conferencias en la Quinta Anauco, los cursos para niños en el Planetario y siempre esperábamos la época de las zarzuelas en el Teatro Municipal de Caracas. 

Yolanda Ojeda

Ese sol inmenso en El Ávila y un clima frío para alguien que venía del estado Aragua fueron las dos cosas que me atraparon cuando conocí Caracas. De joven había venido a una corrida de toro en el Nuevo Circo y ese ambiente de El Silencio me impactó mucho. Luego la viví y la conocí con más profundidad cuando comencé a estudiar en la UCV, desde donde podía disfrutar de ese sol posado en la montaña. Aquí conocí a mi esposo y le regalamos dos hijos a Caracas.

Ingrid Serrano Duque

Caracas es mi ciudad por derecho. Aquí nací, mis abuelos paternos y mi padre también. Mi abuelo Pedro Manuel iba todos los días a misa a la Catedral y conversaba con los edecanes del Libertador. Me levanto con olor al Ávila, con las guacharacas de la mañana y las guacamayas en las tardes. Sueño con mis hijas jugando, tirando maíz a las palomas en la Plaza Bolívar y corriendo en libertad. Lamento los dolores y el abandono del ahora. Sé que de este silencio, en encierro, un día saldremos fortalecidos a recuperarte como el azul del cielo infinito que cada día nos das.

Yeannaly Fermín

“Iluminada y eterna, enfurecida y tranquila”, es la frase de una canción del cantautor venezolano Ricardo Montaner que, a mi juicio, define perfectamente a Caracas. Su caos, desorden, gentío; pero también el Ávila, su clima, sus paisajes y espectaculares edificaciones; hacen que la ames sin importar que sea catalogada como una de las más violentas del mundo. Para mí, Caracas es mi casa, es mi mundo y aunque conozco casi todos los estados del país porque desde pequeña viajaba mucho con mis padres, siempre he pensado que “Caracas es Caracas” y que no podría vivir en otro lugar por muy bonito y pacífico que sea. A diario, desde mi balcón la contemplo, la admiro, la aprecio, la considero y le agradezco todos los amaneceres y atardeceres que generosamente me regala. En simples palabras, en Caracas nací y en ella me gustaría morir.

Laura Helena Castillo

Caracas “y lo lejos que nos queda”

A Caracas no, dijo mi mamá. Yo, de 17 años, tenía las exactas certezas de esa edad: ninguna. Vivía en Valencia, Carabobo, y todo iba bien. Mi mamá ascendiendo en el departamento de Bioquímica de la Universidad de Carabobo (iba a dar clases con la elegancia de las moléculas: conjuntos de lino, tacones y un maletín de cuero); mi papá, con una carrera política emocionante (Salas Römer era gobernador y el estado iba convirtiéndose en referencia de una vistosa gestión pública) y yo acababa de graduarme de bachiller en un colegio que amaba, con unos amigos que sigo amando. Era 1993.
Voy a probar en Caracas, dije yo. Había sacado buen puntaje en la prueba de admisión de la UCAB y la universidad me había mandado una carta. Esa hoja membreteada fue mi baza, el secreto de mi propia voluntad ante la duda, que en realidad eran dudas y me hacían llorar. Me vine a casa de unos tíos valerosos que recibieron a una sobrina adolescente y universitaria; mi primo pequeño, menos convencido, me mordía los dedos de los pies mientras yo dormía en la cama que, antes de mi llegada, era de él. Pero una tarde fresca y con el cielo limpio de diciembre estás como un fiambre, en un carro lleno de gente que acabas de conocer (y que serán tus nuevos mejores amigos), recorriendo una ciudad también adolescente, sudorosa, turgente, en la que el norte siempre es verde, las fachadas de los edificios tienen la memoria de los músculos y hay sinagogas, mezquitas, monasterios maronitas, museos para niños y caraqueños, esa raza que diseñaron con los brazos abiertos. Tenía clases todos los días a las 7:30am, atravesaba la ciudad en metro –primero– y en cola con mi vecino –después– y pasaba las tardes descubriendo Los Palos Grandes, donde vivía. Así, descubriendo la brisa que solo es de aquí, han pasado 27 años.  Un día sacas la cuenta y llevas más tiempo habitando el lugar vetado, que iba a ser solo una prueba, que ese donde naciste. Un día te convences –te reprochas- que tus ciudades –las que te habitan – queden tan lejos aunque estén cerca. Un día entiendes que, como en la Islandia de Montejo, has pasado la vida plegando una autopista para acercarlas.

 

Distrito Capital y Miranda entran en cuarentena radical desde este #15Jul
El Distrito Capital y Miranda ya no tendrán flexibilización parcial, como se había anunciado el fin de semana por Rodríguez

Foto: Crónica Uno

La vicepresidenta del chavismo, Delcy Rodríguez, anunció que a partir de este 15 de julio el Distrito Capital y el estado Miranda pasarán al nivel 1 de cuarentena radical.

A través de su cuenta de Twitter, Rodríguez informó que fue Nicolás Maduro quien comunicó la decisión a la Comisión Presidencial de la COVID-19.

De esta manera, el Distrito Capital y Miranda ya no tendrán flexibilización parcial, como se había anunciado el fin de semana por Rodríguez.

Según Rodríguez, la decisión se tomó “en razón del crecimiento de casos y en aras de proteger la salud del pueblo”.

Además, espera que con estas medidas se pueda controlar el aumento de contagios en esas zonas “para cortar con las cadenas de contagio derivadas del brote que viven estas entidades”.

Advertencia previa

Este lunes, durante la presentación del balance de la COVID-19, Rodríguez informó que ambas entidades podrían entrar en cuarentena radical por aumento de contagios.

En este nivel se encontraban únicamente el estado Zulia, el municipio El Vigía de Mérida y municipios fronterizos de los estados Táchira y Apure.

Además, entre viernes y domingo de la semana pasada, el gobierno de Maduro reportó 235 casos en el Distrito Capital y 75 en el estado Miranda.

En el caso de la capital, este lunes se registraron 69 casos, 22 de ellos en la parroquia El Valle (el 31,88 % del total).

Embajada Británica promueve práctica deportiva en niñas de escasos recursos
A través del programa She Plays Safe, la delegación diplomática persigue abrir mayores espacios de participación de mujeres en el deporte a la par de crear conciencia sobre igualdad de género, empoderamiento femenino y derechos sexuales y reproductivos

@franzambranor

Génesis Mendoza comenzó a sentir atracción por los deportes desde los cinco años de edad. Primero fue el béisbol, luego el karate, el taekwondo y por último el rugby. 

Actualmente  juega rugby con el equipo de la Universidad Metropolitana en la Liga Universitaria y pertenece a la selección de karate del estado Aragua.

La oriunda de Cua fue una de las beneficiarias del programa She Plays Safe (Ella Juega Segura) de la Embajada Británica en conjunto con la organización Deporte para el Desarrollo.

A través del programa, 170 niñas y jóvenes de escasos recursos de Distrito Capital, Miranda, Nueva Esparta y Carabobo recibieron entrenamiento deportivo desde octubre de 2019 a marzo de 2020.

She Plays Safe forma parte de la campaña internacional #LeaveNoGirlBehind (Que Ninguna Chica se quede Atrás), promovida por el gobierno del Reino Unido para garantizar al menos doce años de educación para niñas y jóvenes en el mundo entero.

Aquellas que asistieron a la iniciativa también contaron con capacitación en temas como liderazgo, empoderamiento femenino, igualdad de género, derechos sexuales y reproductivos, prevención del embarazo adolescente y oportunidades de estudio y trabajo para las mujeres en el deporte.

“Una adolescente empoderada es una adolescente preparada para la vida”, es el lema de Génesis, quien tiene 21 años y estudia octavo semestre de Educación Física en el Instituto Pedagógico de Caracas.

“En el programa trabajamos mucho el empoderamiento femenino. La autoestima de las niñas ha bajado mucho debido a la exclusión. Tenemos que hacer valer nuestros derechos”, dijo Génesis. 

Oído a las mujeres

En el área metropolitana solo faltaron a la convocatoria niñas y jóvenes del municipio El Hatillo, mientras que a las de Nueva Esparta y Carabobo acudieron deportistas de tres municipios, respectivamente.

“Las niñas ya entienden y exigen sus derechos”, dijo el encargado de negocios del Reino Unido en Venezuela, Duncan Hill. “Es imposible que los países puedan prosperar sin escuchar a la mujer”, agregó.

El diplomático reveló que según un estudio en su país, cada año de educación representa la posibilidad de un 20% de aumento de sueldo para la mujer. “Estamos haciendo el esfuerzo por incrementar la matrícula escolar de las niñas”.

Para Héctor González, director de Deporte para el Desarrollo, She Plays Safe no puede ser un programa de unos meses, debe convertirse en una filosofía para toda la vida. “En el deporte femenino hay pocos espacios y la idea es procurar que haya más”, dijo.

González aseveró que en un principio se manejaba ofrecer entrenamiento en fútbol y rugby, pero luego se fueron sumando disciplinas como baloncesto, voleibol, patinaje, kickingball y ultimate o disco volador. “Por ejemplo en Margarita tuvimos que incorporar la natación”. 

El director de Deporte para el Desarrollo sostuvo que las deportistas debieron sortear los problemas de movilidad y servicios básicos para incorporarse a las actividades. “Especialmente en el interior. Con todo y eso las ganas de hacer deporte eran superiores”.

Ahora el próximo objetivo de She Plays Safe es trasladarse a los estados Vargas y Anzoátegui. “Ojalá podamos hacerlo en toda Venezuela”, comentó González.

 

Designan a Dario Vivas como nuevo Jefe de Gobierno de Distrito Capital

El constituyente Dario Vivas fue designado este miércoles como el nuevo Jefe de Gobierno de Distrito Capital, informó Nicolás Maduro.

A través de un mensaje en Twitter, Maduro detalló que el nuevo dinamismo debe aplicarse en la gestión de gobierno con las 7 líneas estratégicas de acción y desarrollo en la ciudad de Caracas.

Agradeció la acción política y social emprendida por Carolina Cestari, como Jefa de Gobierno, “Agradezco a la incansable Carolina Cestari por su gran labor. ¡A Vencer!”, expresó.

 

 

Las líneas estratégicas a las que hace referencia Maduro en su mensaje en la red son:

  • Consolidar la paz, fortalecer y acrecentar la estabilidad política del país.
  • Defensa de la patria y la seguridad ciudadana.
  • Crecimiento económico.
  • Aumento de las misiones y grandes misiones.
  • Mejora de los servicios públicos.
  • Desarrollo audaz de la nueva diplomacia bolivariana y la nueva geopolítica.
  • Transformación, cambio y modernización revolucionaria del Estado y del gobierno.
#MonitorDeVíctimas | Asesinaron a dos hombres que salían de fiestas en Petare y Sarría
A ambos les robaron los zapatos. Uno de ellos se detuvo a orinar cuando fue abordado por los antisociales. El otro se retiraba a su casa

Sandra Guerrero @SandraGuerrero1 / Fotografías Carlos Ramírez

FRANK NELSON SOJO QUEVEDO, COMERCIANTE, DE 23 AÑOS DE EDAD, se divertía con sus amigos en una fiesta que realizaban en una casa  de la calle Juan XXIII, sector la U del barrio La Dolorita de Petare.

Junto a unos amigos se marchó de allí para seguir celebrando en otra reunión.

Salieron juntos, pero Sojo Quevedo se quedó atrás porque tenía ganas de orinar y se detuvo en la vía.

Esa circunstancia fue aprovechada por unos delincuentes que estaban a la caza de víctimas.

Los antisociales lo llevaron hasta un callejón y le dieron dos disparos, uno en el corazón y otro en el abdomen.

Cuando el hombre cayó al pavimento los homicidas aprovecharon para robarle sus zapatos y ponerle otro calzado.

Los amigos que habían salido con él de la fiesta se devolvieron en vista de que él no llegaba al sitio acordado y hallaron el cadáver.

A pesar de que estaba muerto lo trasladaron a la clínica popular de La Dolorita. Vivía en el sector El Tanque de esa parroquia.

Murió desangrado

Para el 31 de agosto pasado, Michell Alexander Pérez, de 20 años de edad, no estaba estudiando ni trabajaba.

En la noche de ese día asistió a una reunión familiar que se celebraba en una casa de Sarría, urbanización Simón Rodríguez de la parroquia El Recreo.

Allí estuvo hasta la madrugada del primero de septiembre cuando se retiró de la fiesta para dirigirse a la vivienda de unos primos.

En el camino fue atacado por varios hombres armados. Aunque los vecinos oyeron los gritos de auxilio del joven, nadie salió a ayudarlo.

Cuando los primos fueron a buscarlo, porque Pérez residía en el sector La Troya de Barlovento, lo hallaron muerto porque el disparo que le dieron en una pierna le afectó la arteria femoral.

Le quitaron la vida para robarle los zapatos.

Había venido a Caracas para asistir a la reunión familiar.

Fuerzas de seguridad del Estado asesinaron a 287 menores de edad en 2018

EN 2018 SE REGISTRARON 287 muertes por resistencia a la autoridad, 187 casos más en comparación con el mismo período del año anterior, de acuerdo con el informe presentado este viernes por Cecodap y el Observatorio Venezolano de la Violencia, luego de un monitoreo en la prensa nacional.

El informe reveló que en 2018 estas muertes ocurrieron por la actuación de funcionarios y cuerpos de seguridad del Estado. De las 287 muertes, 267 fueron adolescentes: 256 hombres, 30 mujeres y 20 niños y niñas.

Mientras, en 2017 Cecodap y el OVV reseñaron 109 muertes a manos de policías y militares, con un total de 109 casos, 106 de los cuales las víctimas fueron adolescentes de entre 15 y 17 años de edad, un caso entre 10 y 14 años y otro que involucró a un menor de 5 a 9 años de edad.

“Los casos ocurrieron durante presuntos enfrentamientos policiales. La cifra de muertes por agentes de seguridad en 2018, pretende justificar el abuso policial como uso legítimo de la fuerza. En sus minutas policiales los tratan con los términos dada de baja, enemigo que se resistió, como política belicista y violatoria de los derechos humanos”, indicó Roberto Briceño-León, director del OVV.

Destacó que el informe recabó los casos de muertes por la represión contra protestas sociales “por la actuación excesiva, innecesaria y violatoria de la ley por parte de los funcionarios que asumen el control de las manifestaciones públicas”.

Homicidios

Briceño-León señaló que en  2018 se contabilizaron 1.484 homicidios de niños, niñas y adolescentes. La cifra refleja la sumatoria de 174 niños y niñas asesinados y 1.310 adolescentes.

“Son 1.484 muertes en solo 1 año, 4 niños o adolescentes muertos cada día de ese año, 120 niños, niñas y adolescentes muertos cada mes, el equivalente a 4 salones de clase asignados cada mes del año. Son estimaciones que deberían estremecer la conciencia de la sociedad”, afirmó Briceño-León.

Las entidades con mayor número de casos fueron Miranda, Carabobo, Aragua, Distrito Capital, Bolívar y Zulia.

En 2017, el informe de la OVV indicó que se cometieron 1.134 homicidios.

#MonitordeVíctimas | Joven señalado por maltrato doméstico quemó viva a boxeadora tras conflicto familiar
Una semana antes del hecho, la víctima, de 18 años, había sido atacada con un bate por parte de su presunto homicida

 

@loremelendez

SEIS DÍAS TRANSCURRIERON ANTES de que Ailín Oriana Silva Solórzano, de 18 años, muriera de un infarto con 98 % de su cuerpo quemado. La mañana del 16 de abril pasado, la rociaron con combustible y la prendieron en fuego. Su presunto victimario, un joven con quien había peleado por motivos familiares, la había amenazado meses antes a través de su Facebook. “La gasolina es barata (…) Tú me dices y se prende la maldición de una vez”, escribió en el muro de su perfil en octubre de 2018.

Todo comenzó cuando la familia de Ailín y quien suponen que es su asesino, un joven llamado Ray José Escalona López, empezaron a reñir. El muchacho es la ex pareja de una prima de la víctima, a quien había maltratado y amenazado. Ese comportamiento hizo que los parientes evitaran que el bebé que nació de esa unión viera a su padre con frecuencia. Ailín varias veces defendió a su prima y él quiso tomar venganza.

“Él es un ‘chocón’: a él le gusta matar, robar, a él no le importa nada. Se mete con las mujeres”, señaló Eilín Chona, quien fue la pareja de Ailín. La joven era boxeadora y se mantenía con lo que ganaba como buhonera en la avenida Sucre de Catia, parroquia Sucre del Distrito Capital.

La segunda semana de abril, Ailín se encontró con su presunto victimario. Ella hablaba con unos amigos en la Plaza Sucre de Catia en horas de la tarde y él llegó a atacarla con un bate. Le pegó en las costillas pero ella, más ágil, tomó el palo y comenzó a golpearlo. Ella terminó con moretones en el torso y él con un brazo roto. “Eso es para que aprendas a no pegarle a las mujeres”, le gritó la joven cuando lo dejó ir.

Los días pasaron y Ailín siguió con su vida. La noche del lunes 15 de abril llamó a su novia, que había viajado fuera de Caracas, y le dijo que iría a una fiesta. Eilín, su pareja, le recomendó que no fuera, pero la joven salió. En la madrugada, para no llegar a su casa de Alta Vista tan tarde y pasada de tragos, decidió dormir en una especie de refugio en El Paredón de Catia, al oeste de Caracas, un galpón abandonado en donde los jóvenes se acuestan en colchonetas.

Cuando ya había avanzado la mañana del 16 de abril, Ailín seguía dormida junto a una amiga. Su presunto homicida se enteró de que estaba en el refugio y fue hasta el sitio. La amiga de Ailín se despertó y el muchacho la amenazó hasta hacerla correr. La joven huyó, pero momentos después volvió para evitar una tragedia. Cuando regresó, ya la boxeadora ardía en llamas en el suelo y el victimario se había ido. La había despertado el dolor de las quemaduras.

La amiga de Ailín apagó el fuego con una sábana y se llevó a la víctima hasta el Hospital Periférico de Catia. De allí fue remitida a la Unidad de Quemados del Hospital de Lídice, donde pudo contar lo que había pasado y señalar al culpable. El domingo 21 de abril, poco antes de las 8:00 am, sufrió un infarto.

El próximo julio hubiese cumplido 19 años. Estudiaba en la Misión Ribas y, al terminar, planeaba cursar Diseño Gráfico junto a su novia. También quería boxear profesionalmente.

De acuerdo con los datos recabados por Monitor de Víctimas, 19 mujeres fueron asesinadas durante el primer trimestre del año y 57 % de ellas eran menores de 35 años. En ese mismo período, dos murieron por armas de combustión, tal como Ailín Silva, cuya muerte deja huérfana a una niña de tres años.

Noche de protestas en cuatro estados tras apagón de al menos 60 horas

DESDE LAS 8:00 P.M. DE ESTE SÁBADO, distintas protestas se registraron en distintos sectores del estado Carabobo, luego de más de 52 horas sin servicio eléctrico.

En la Av. Andrés Eloy Blanco, cerca del elevado los colorados, vecinos se concentraron y cerraron la vía con cauchos, que quemaron posteriormente. Las cacerolas y las consignas contra Nicolás Maduro caracterizaron la protestas.

En la Av. 137 de Prebo, cerca del Centro Comercial Shopping Center de Valencia, habitantes de la zona se concentraron por más de dos horas para rechazar el retraso en el restablecimiento del servicio eléctrico.

En la Av. Universidad de Naguana, habitantes de la Av. 190 y otros sectores del municipio también cerraron la vía, incendiaron cauchos y tocaron cacerolas para llamar l a atención de las autoridades, a quienes exigen el restablecimiento del servicio eléctrico.

Desde el pasado jueves, en los 14 municipios de Carabobo se reportaron fallas en el suministro eléctrico. La madrugada de este sábado el servicio fue restablecido, pero luego de las 10:30 una nueva falla dejó al estado sin servicio, solo en una parte del sector Los Colorados, al norte de Valencia registra servicio eléctrico.

En la redoma El Mango en el estado Cojedes, los vecinos están quemando cauchos. Funcionarios de la Guardia Nacional reprimieron las protestas de los ciudadanos en la zona. El estado continúa sin luz pasadas las 9:00 pm.

En la capital del estado Bolívar, Ciudad Bolívar, continúa sin luz. Vecinos ponen barricadas y prenden cauchos en la Avenida Libertador y redoma del Psiquiátrico en protesta por la falta de electricidad durante nueve horas. En la entidad persisten las fallas con la energía eléctrica.

En las parroquias Candelaria, Chapellín y San Bernardino los vecinos también protestaron para expresar su descontento por la falta de luz en el país. En la Av. Baralt, a la altura de la esquina de Truco, están quemando basura y las personas están gritando.

Una situación similar se presentó a las 7:54 los vecinos de Los Corales, en Caraballeda, donde los vecinos prendieron un terreno baldío y quemaron monte para protestar molestos por tener tres noches sin energía.

En Mérida, fuertes protestas en diferentes sectores de la Av. Las Américas. Se escuchan fuertes detonaciones.

A las 9:20 pm desconocidos incendiaron dos cauchos frente a la sede del Ministerio Público en Av. Los Llanos de San Juan de los Morros, en plena oscuridad tras más de 9 horas sin luz.