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Confianza

Dios mío, ¿por qué nos abandonas? por Alejandro Moreno

 

Son estas, las de este título, puestas en plural, las primeras palabras del salmo 22 que Jesús reza colgado de la cruz. Llegada la Pascua de Resurrección, está viva la esperanza. No hay razones para desesperar. Por eso podemos meditar repitiendo el grito angustioso de Jesús. Jesús reza. Y reza como lo hacía todo buen judío, recitando un salmo. Es la angustiosa y casi desesperada oración del inocente perseguido, rodeado de enemigos que quieren su muerte y que sin embargo desde ese abismo confía en Dios, en un acto de pura fe que es plenitud de confianza.

Nuestra pasión dura todavía en este país. La Pascua es firme promesa y por eso esperanza. El salmo profetiza los sufrimientos del Mesías, que tendrá que apurar toda la amargura de la humanidad sufriente pero también su entrega plena a ese Dios cuyo abandono no entiende. Abandono que tampoco nosotros entendemos. Las primeras palabras de ese salmo son las de un hombre desesperado en el momento del supremo dolor ante un Dios que no responde a ese grito del alma y del cuerpo. La humanidad toda de Jesús está sumergida en el sufrimiento.

Sin embargo, desde las tinieblas del abandono, Jesús confía en Él porque sabe muy bien, por experiencia propia, que ese Dios “no ha sentido desprecio ni repugnancia hacia el pobre desgraciado, no le ha escondido su rostro”. El Nazareno que carga con la cruz, y nosotros, sabemos que “nos dará vida”.

Los venezolanos de hoy, hermanados en el dolor y en la muerte injusta, sufrimos como Jesús el padecimiento de ser víctimas inocentes de una violencia desenfrenada. Somos hambreados en carne propia, inicuamente encarcelados, arbitrariamente asesinados, sometidos a angustias insoportables.

El salmo es también un grito de protesta. Protesta contra la violencia que convierte en víctima al inocente. Nos resuenan en sus palabras los gemidos de los torturados, de los heridos en su cuerpo y en su espíritu, de los violentados en sus más elementales derechos. A Jesús el Padre le dejó sufrir hasta lo último la muerte para luego darle la plenitud de la vida en la Resurrección. No lo abandonó, sino que lo resucitó. Esta es nuestra última certeza base de nuestra esperanza.

Más allá de todos nuestros sufrimientos, de todas nuestras horas de angustia y desesperación, Dios nos acompaña aunque parezca que nos abandona. Siempre responde a nuestra súplica si bien no sepamos cómo lo hará. Ni del mal, ni de los malos, es la última palabra. Nunca lo ha sido. No tenemos motivos para perder la esperanza. La resurrección también en este mundo, y no solo en el otro, nos espera.

 

El Nacional 

Ene 09, 2018 | Actualizado hace 2 años
Recuperar la majestad perdida, por Edward Rodriguez

personascaminando

 

Esta casa se jod..”, diría la famosa Vieja de la cerca y los mangos para resumir la pérdida de respeto y majestad que han tenido los cargos de los funcionarios públicos en Venezuela, y que constituye, aunque parezca una nimiedad, un gran problema a solucionar dentro del cambio y reconstrucción del país.

Desde hace tiempo me preocupa el tema porque el respeto es la base de la confianza; determinante para el crecimiento, desarrollo, progreso y futuro en cualquier tipo de relación.

Hablar de un Alcalde era referirse con respeto al gobernante de más cercanía a los ciudadanos, compartiéramos o no la ideología o la tendencia política que representara; uno decía: es el alcalde de mi ciudad.

Un diputado o senador tenían un significado distinto, sobre él recaía la función de redactar leyes, controlar y denunciar la corrupción, el narcotráfico y todo lo que anduviera mal. De un gobernador se decía que era aquella figura que uno veía con más mérito para regir los destinos de las regiones.

En el caso de los ministros, había ese toque de admiración y de sentir que tenía méritos para ser el motor de un Gobierno; el de infraestructura hacer carreteras, el de finanza la política económica de la nación, el de minas en el caso de Venezuela la política petrolera.

Los jueces, magistrados, fiscales y defensores públicos, la ley y la rectitud por sobre todas las cosas, eran los hombres y mujeres “ciegos” para ser justos y con una balanza sobre sus hombros.  Hoy por hoy sentimos que toda esa majestad de perdió.

En la actualidad nos da igual quien sea el alcalde pues ya no goza de nuestro respeto, no nos asombra, ni nos preocupa si nos gobierna un malandro o un corrupto pues decimos: eso no sirve y seguimos. Si nos hablan de un parlamentario, preguntamos, ¿Qué hace fulanito?, ¿Qué denunció?, ¿Qué se logró con eso?. Descalificamos, faltamos el respeto y seguimos.

Valdría la pena reflexionar sobre el tema para rescatar la majestad de los cargos, el respeto al funcionario público designado y electo a través del voto, sino examinamos y reconsideramos al respecto creo que sería difícil volver a creer en esa majestad.

Para esto, el trabajo del político tiene que ser ejemplar, de conocimiento en la materia, de sensibilidad social, de carácter y cercanía para que genere credibilidad en la sociedad. De parte de nosotros, los ciudadanos, la tarea consiste en volver a creer, en confiar, y sobre todo en respetar.

Hay ciudades en el mundo donde la gente no sabe quiénes los gobiernan, pero el sistema funciona. En el caso nuestro el protagonismo personal siempre está presente y por encima del trabajo o responsabilidad que se tiene.

Creo que si de ambas partes se construye esa nueva majestad estaríamos recuperando un valor fundamental en quien nos dirige.

En días pasados conversando con varios venezolanos en el exterior en condición de exilio me impresionó la magnitud de la opinión que se tiene sobre funcionarios públicos en ejercicio o no. “Fulano de tal se vendió, sutano, a ese lo compraron,  perencejo se llenó los bolsillos”, eran los señalamientos que se hacían contra ministros, alcaldes, jueces, gobernadores y cualquier otro funcionario público cuyo nombre saliera a relucir en la tertulia.

En medio de esa especie de fusilamiento colectivo, yo me preguntaba: ¿será que nadie se salva?. Las redes sociales  tienen un papel preponderante en la descalificación, pero no podemos creer que son las responsables de todo cuando el valor fundamental de la majestad del cargo está en manos de quien lo ostenta. 

Tener un cargo para no ejercerlo no tiene sentido, tenerlo y ejercerlo mal es peor todavía, pero tenerlo y no trabajar en que vuelva la admiración y el respeto es algo imperdonable.

Del cargo presidencial lo dejamos para un próximo artículo; sin duda el más devaluado de todos, pero es momento de cambiarlo y salir de este desastre para recuperar la majestad.

@edwardr74

 

Confianza de los CEO venezolanos disminuye por la incertidumbre y nuevos riesgos

Negocios

 

Crece la confianza de los presidentes ejecutivos de empresas (CEO) en cuanto a las perspectivas de crecimiento para la economía mundial, no obstante son muchas las amenazas y los temas por los cuales hay que preocuparse en el futuro inmediato

De acuerdo a la 20ª encuesta global anual de CEO de PwC, el 38% (2016: 35%) confía en las perspectivas de crecimiento de su compañía en los próximos 12 meses, mientras que el 29% (2016: 27%) cree que el crecimiento económico global aumentará en 2017.

Los hallazgos anunciados hoy por PwC en el Foro Económico Mundial de Davos muestran que mientras los líderes empresariales son más positivos en sus perspectivas, sus niveles de preocupación por la incertidumbre económica (82%), sobre-regulación (80%) disponibilidades de habilidades clave (77%), siguen siendo muy altos. También están creciendo las preocupaciones por el proteccionismo, con un 59% , particularmente en Estados Unidos y México que el 64% de los CEO muestra preocupación por el proteccionismo

Aunque los beneficios de la globalización en la construcción de la libre circulación de capital, bienes y personas son positivos, los CEO se preguntan si la globalización ha hecho lo suficiente para cerrar la brecha entre ricos y pobres o mitigar la cuestión del cambio climático. Esto está en contraste con la primera encuesta de CEO de PwC en 1998, cuando los CEO fueron positivos sobre los impulsores de la globalización

Bob Moritz, Presidente Mundial de PwC, comenta que “a pesar de un tumultuoso 2016, la confianza de los CEO se está recuperando – aunque lentamente y todavía muy lejos de los niveles que vimos en 2007. Pero hay señales de optimismo en todo el mundo, incluso en el Reino Unido y EE.UU., donde a pesar de las predicciones sobre Trump y una salida de Brexit, la confianza de CEOs en el crecimiento de su compañía se incrementa a partir de 2016

Pedro Pacheco, Socio Principal de PwC Venezuela comenta que “por séptimo año consecutivo CEOs venezolanos han participado en la Encuesta Global de PwC, lo que nos permite tener un “Capitulo Venezuela” de los resultados presentados en Foro Económico Mundial de Davos. Solo el 19% de los CEO venezolanos espera que el crecimiento de la compañía mejore en los próximos años, 32 puntos por debajo del promedio mundial”

Aumenta la confianza en el crecimiento de los ingresos

En contraste con 2016, la confianza de losCEOs en su propio crecimiento de ingresos está en aumento en casi todos los países importantes del mundo. India (71%), Brasil, donde los niveles de confianza se han más que duplicado (57%), Australia (43%) y el Reino Unido (41%). La confianza también aumentó  11 puntos en China a 35%, 6 puntos en los EE.UU. a 39% y 3 puntos en Alemania a 31%.

España, México, Japón y Venezuela, son los países en los cuales los niveles de confianza de los CEOs se han reducido respecto al año anterior, siendo la confianzas bajaen Japón y Venezuela con 14% y 13%, respectivamente

El 79% de los CEOs considera que el crecimiento este año será consecuencia de la expansión orgánica, mientras que el 41% está planeando nuevas actividades de fusión y adquisición en el 2017, y un 23% lo hará para fortalecer sus capacidades de innovación y poder capitalizar nuevas oportunidades.

 

Donde los CEOs buscarán crecimiento

La Encuesta global de CEO de PwC muestra que los mercados emergentes como China e India son una apuesta segura para el éxito. Pero la inestabilidad de los mercados, exacerbada por la volatilidad de las monedas, ha llevado a los CEOs a recurrir a una mayor mezcla de países. La Encuesta de PwC de este año muestra que los EE.UU., Alemania y el Reino Unido se han convertido en prioridades más grandes, mientras que el entusiasmo por invertir en Brasil, India, Rusia y Argentina se ha reducido desde hace tres años.

Los cinco países más importantes para el crecimiento identificados por los lideres globales son Estados Unidos (1), China (2), Alemania (3), Reino Unido (4) y Japón (5). El Reino Unido crece en popularidad como destino de crecimiento para los CEOs de Estados Unidos (+ 4%), China (+ 11%), Alemania(+ 8%) y Suiza (+ 25%).

Los CEOs venezolanos identifican las principales oportunidades de crecimiento en; Estados Unidos 52%, Colombia 42%, México 23%, y en Perú y Brasil el 19%

 

Globalización

El 58% de los líderes empresariales mundiales piensan que se ha vuelto más difícil equilibrar la globalización con las tendencias crecientes en el proteccionismo.

Durante los últimos 20 años, tiempo que PwC lleva realizando la Encuesta a los CEO, han mostrado en gran medida ser positivos sobre la contribución de la globalización a la libre circulación de capital, bienes y personas. Sin embargo, los encuestados de este año se muestran escépticos de que la globalización haya ayudado a cerrar la brecha entre ricos y pobres

En relación a Venezuela, el 58% de los CEOs manifestaron que la globalización ayudó en gran medida a permitir la conectividad universal, el 42% que le ayudó a mejorar la facilidad de mover capital, personas, bienes e información y al 35% le ha ayudado con la creación de mano de obra calificada

 

 

Tecnología y Confianza

Los CEOs consideran que la tecnología ahora es inseparable de la reputación, de las habilidades y del reclutamiento, de la competición y del crecimiento del negocio. Casi una cuarta parte cree que la tecnología modificará completamente la competencia en su industria durante los próximos cinco años.

En un mundo cada vez más impulsado por la tecnología digital, la tecnología ha creado una nueva dinámica entre los negocios y los clientes, con grandes beneficios para ambos. Sin embargo, el 69% de los CEOs dicen que es más difícil ganar y mantener la confianza de la gente en este entorno y el 87% cree que los riesgos del uso de las redes sociales podrían tener un impacto negativo en el nivel de confianza en su industria. 91% de los CEO también están de acuerdo en que la privacidad de los datos y las cuestiones éticas podrían afectar la confianza de las personas en sus organizaciones en los próximos cinco años. “Los CEO esperan que sea más difícil mantener la confianza en la era digital. Pero la ventaja competitiva será para aquellos con la mayor capacidad para convertir la tecnología en su fuerza, junto con la capacidad de conectarse con sus partes interesadas en una relación continua basada en la confianza “, añadió Bob Moritz.

Comentó Pedro Pacheco, “En el caso de los CEO´s de Venezuela el 55% manifestó que la tecnología ha reformado completamente o ha tenido un impacto significativo en su negocio en los últimos cinco años y el 87% (frente al 75% global) cree que en los próximos años este impacto será mayor


Habilidades y empleos

La preocupación por las habilidades se ha más que duplicado en 20 años (de 31% en 1998 a 77% en 2017) y el capital humano es una de las tres prioridades empresariales, con la diversidad e inclusividad y la movilidad de la mano de obra. La disponibilidad de habilidades es una preocupación para más de tres cuartas partes (77%) de los líderes empresariales, y es más alta para CEO en África (80%) y Asia Pacífico (82%).

Más de la mitad de los CEO (52% vs 48% 2016) esperan aumentar la plantilla en los próximos 12 meses. El Reino Unido (63%), China (60%), India (67%) y Canadá (64%) figuran entre los países con los planes de contratación más ambiciosos. En Venezuela el 48% de los CEO espera recortar su plantilla en los próximos 12 meses, solo el 23% planea aumentar la plantilla

Mientras que sólo el 16% de los líderes de negocios encuestados espera reducir su base de empleados en general, los CEO dicen que el 80% de los trabajos afectados están relacionados de alguna manera por el uso de la tecnología o la automatización. Los líderes empresariales en Canadá (100%), Estados Unidos (95%), Alemania (93%), Australia (92%) y Brasil (91%) consideran que la tecnología tiene el mayor impacto.
Con la velocidad del cambio tecnológico una preocupación para el 70% de los CEO les preocupa la velocidad del cambio tecnológico y las carencias de habilidades relacionadas con creatividad e innovación, liderazgo e inteligencia emocional e identificanestas como las habilidades más valiosas, y que los CEO tienen dificultades para reclutar.

El 74% de los CEOs venezolanos utilizan la tecnología para mejorar el bienestar de sus empleados

Entre los hábitos actuales de los CEOs venezolanos destaca la utilización de los medios digitales más que los impresos en un 87% (69% de los CEO´s globales), y el 74% dicen que son activos en las redes sociales (43% de los CEO´s globales)

Bob Moritz, Presidente Global de PwC concluye que “los CEO’s están preocupados porque la escasez de habilidades clave afectará el potencial de crecimiento, relevancia y sostenibilidad de su empresa, y son las habilidades blandas las que más valoran.La priorización del elemento humano en un mundo más virtual será un requisito previo para el éxito futuro“.

Pedro Pacheco, Socio Principal de PwC Venezuela informó: “Próximamente estaremos llevando a cabo un evento en nuestras instalaciones para presentar en detalle los resultados de la Encuesta de los CEO´s(Capítulo Venezuela), entre los que destacan las amenazas empresariales por la interrupción en la cadena de suministros (81%) o los cambios de comportamiento del consumidor venezolano(65%)

 

Sin estrategia no hay paraíso, por Víctor Maldonado C.

estrategia

Poco más de veinte días han pasado desde la entrevista que J.J. Rendón dio por CNN. En esos 34 minutos el estratega venezolano presentó un cuadro prospectivo de la situación política venezolana que rompió los esquemas y modelos conceptuales. Unos y otros se sintieron descolocados. El régimen, por supuesto, al ser mostrado nuevamente como una dictadura que persigue a los ciudadanos venezolanos hasta hacerles pedir asilo político, último recurso de defensa, cuando ni siquiera el pasaporte es suministrado a los que contradicen la narrativa autoritaria y populista del socialismo del siglo XXI. Pero no solo ellos se dieron por aludidos.  La alternativa democrática respondió con desproporción, porque está poco acostumbrada a ver desafiadas sus premisas, y mucho menos impugnadas sus jugadas estratégicas. Y el problema es que no hay estrategia. No hay una estrategia que haya sido capaz de conservar el capital político heredado del 6 de diciembre sin desparramarlo en malos diagnósticos y peores apuestas. Y para muestra solamente hay que apreciar todo lo que ha pasado en menos de un mes.

J.J. Rendón comienza diciendo que para hacer buena la política sobre todo se debe hacer un esfuerzo sostenido de integración de las buenas ideas, vengan de donde vengan. Por lo tanto, no importa si al adversario se le ocurre una idea mejor que la propia, porque no hay posibilidad de victoria si los que tienen la responsabilidad, siempre contingente, de dirigir un proceso comienzan por cerrarse a los demás. El primer requisito de una buena estrategia es una predisposición a la unidad que sea capaz de integrar a los que piensan diferente.

El segundo tema es la confianza. Hay que ganársela. En política no hay espacio bueno para las componendas. Si hay congruencia y transparencia de la trama estratégica se pueden manejar exitosamente esas circunstancias donde los bandos en pugna deciden reunirse en privado hasta poder determinar si tiene sentido alguno revelar o no los eventuales resultados de una discusión natural entre contrarios. “La paz se logra entre enemigos” y ese esfuerzo se debe transitar desde las etapas más preliminares, donde se buscan acuerdos sobre la agenda misma, hasta una etapa más sólida donde se intentan llegar a acuerdos. La primera puede ser confidencial. La segunda tiene que ser pública. Pero nunca se debe olvidar que esas aproximaciones siempre deben tener un “para qué” claro y preciso. Lo cierto es que no hay diálogo posible sin una agenda de puntos concertada. No es solamente lo que convenga al régimen. Si no hay una preocupación por el país, si la suerte del país no es esa lógica trascendente, no tiene ningún sentido. Y lo cierto es que el régimen solamente quiere discutir que no haya referendo revocatorio, sin soltar uno solo de los presos políticos y sin dejar de manipular todos los poderes públicos. Lo que no puede confundirse es amedrentamiento con diálogo. Y probablemente eso fue lo que ocurrió.

Varias veces dijo J.J. Rendón que Venezuela distaba de vivir un régimen democrático. Porque ese es el talante del régimen “nada tendremos que antes no se gane con una estrategia sólida”. Ni amnistía, ni referendo, ni aplicación de la Carta Democrática. Tampoco ha cesado la persecución política y la extorsión sistémica que viven todos los venezolanos. Todas esas metas se han quedado en promesas. El régimen sigue imbatible a pesar de sus terribles errores políticos y económicos, y del deterioro tal vez irreversible de su reputación. Vivimos una dictadura impopular a la que pocos se han atrevido a designar de esa forma, pagando por lo tanto el costo de no tener bien identificado al contrincante. Y si no conoces a tu enemigo tienes menos probabilidades de ganar la guerra.

“Yo no creo que va a haber amnistía ni liberación de presos políticos mientras el régimen sienta que tiene todo el poder y mientras se sienta lejos de una posible derrota que los desaloje del poder”. No es un problema legal sino político que sin embargo necesita de esas señales legislativas que muestren al menos que el compromiso de la alternativa democrática no se ha diluido. Hay iniciativas que se promueven aun sabiendo que van a ser infructuosas. Pero lo esencial es reconocer que no hay forma de convivir con el régimen. No hay puntos intermedios. La agenda del gobierno es inamovible y no se parece a las expectativas de los demócratas venezolanos.

¿Quién ganó el 6 de diciembre? El pueblo venezolano votó contra el régimen y no a favor de ningún candidato o partido en particular. Mucho menos se comprometió con una agenda legislativa de cohabitación. Y allí ocurrió un error grave, porque los esfuerzos se desviaron hacia un conjunto de iniciativas nobles pero fútiles, olvidando que había que afrontar tempranamente la invalidación del régimen en cada uno de sus baluartes: el CNE y el TSJ. Había que casarse esa pelea porque debía saberse que el régimen de ninguna manera iba a reconocer a una Asamblea Nacional independiente. El mandato era para cambiar al régimen dentro de la ley. Todo lo demás era superfluo. Todo este tiempo no han llegado a entender plenamente que la causa es otra. Que no tiene que ver con egos, mucho menos con agendas individuales. La causa es Venezuela democrática.

Somos muchas oposiciones buscando un buen guionista. Uno que nos permita ver, en el menor tiempo posible, un final feliz, que seguramente será el comenzar de un largo esfuerzo para cimentar las bases de algo diferente a cualquier experiencia que hayamos vivido. Pero poder concretarlo requiere que nos reconozcamos como diversos y plurales. La oposición todavía no cabe en la MUD ni se ve reflejada en la actual Asamblea Nacional. Es por eso que resulta urgente intentar una reingeniería de lo que hay para lograr efectivamente la unidad de todos los factores, incluso aquellos que, por razones de persecución, represión o decisión personal, ya no están en el país. “No es suficiente una composición de dieciocho partidos y una mayoría de diputados para resolver una crisis que llegó al quiebre. Lo que acaba de hacer el régimen es quitarse la careta y decir a la comunidad internacional, a la oposición y a la gente que “¡no me importa!” invalidar la esencia del revocatorio para transformarlo en una mascarada donde los mismos se quedan con las mismas políticas”. Así se comportan las dictaduras.

El estratega insiste en diagnosticar una falta de lucidez terrible. Estamos afrontando un juego sucio sin poder aprovechar todas las sinergias del trabajo articulado de todas las oposiciones del país. Por eso el desenlace intermedio no va a ser otro que la muerte de lo que está vigente para que pueda surgir otra cosa. La muerte de la visión parcial para dejar paso a una estructura nueva cuyo carisma sea la inclusión de lo que está más allá de la presbicia partidista. El momento país no es para que se tramite desde la competencia y las coaliciones entre los partidos. Este momento exige un deslinde de mayor penetración: Un mensaje político y una práctica de la política en el que todos nos reconozcamos como víctimas de las cúpulas del régimen. Todas las víctimas congregadas para luchar contra los que nos están oprimiendo. Y este nuevo carisma tiene que arropar al chavismo de la base, a sus disidentes, y a todos aquellos que formen parte de la corriente de deserción que ahora mismo está ocurriendo. Porque la causa es Venezuela, y eso exige abrazar, reunir, consensar y promover la liberación de Venezuela para todos los venezolanos. La muerte de lo que hay es, sin duda, una muerte para bien. Es parte de una evolución que hay que experimentar porque si no vamos a seguir entrampados. Hay que reimaginar las rutas democráticas y concebir caminos de liberación que ahora mismo no queremos ni pensar. Encasillarnos en una sola opción es ahora más que nunca un error.

Nosotros vivimos un quiebre de cualquier apariencia democrática. Ahora tenemos al frente, con claridad, lo que siempre estuvo escondido tras la venal apariencia de la democracia popular, participativa y protagónica. Una máscara que se deshizo en medio del colapso de lo esencial del régimen. Seguir insistiendo en creer que existe siquiera una arista de decencia y valores democráticos en este régimen es un error que el pueblo paga con represión y hambre.

Pero también hay que destacar que este error de apreciación se desmejora más cuando la oposición de partidos monopoliza, a lo mejor sin querer, la agenda política y “secuestró la voluntad de los ciudadanos que quedaron confinados para algunas expresiones del activismo político” pero que disolvieron en términos de toda la riqueza que ellos podían agregar a una lucha de mayor envergadura. Los resultados están a la vista. Hay un evidente hartazgo en ese rol de ser seguidores incondicionales que están exentos de cualquier esquema de participación orgánica. La gente es capaz de hacer cosas más allá de marchar, cacerolear, tuitear y votar. La situación es tan grave que necesitamos el poder de todos. No nos enfrentamos a un adversario que respete alguna regla o tenga algún compromiso con la decencia política. Estamos intentando vencer a una entidad autoritaria y monolítica cuya vocación es expoliarnos todos los espacios de libertad que nos son propios.

¿Hay tiempo para intentar esta reingeniería? Todo depende de la capacidad de reorganizarnos con seriedad, disciplina y sentido de urgencia. Hay que evitar seguir en “la reflexionadera constante”, “el ahogarnos en decenas de diagnósticos que compiten” y los tiempos que se pierden tratando de lograr coaliciones de unos factores contra otros. Hay que abrir el juego entre los partidos y más allá de los partidos. Hay que elaborar una agenda estratégica común bajo la consigna de “lo que podemos hacer entre todos”. Esa agenda requiere del tiempo necesario para organizarla, en una reunión de dos o tres días, un concilio donde estén representados todos los factores de la sociedad civil, y luego mucha disciplina hacer todo lo que esté a nuestro alcance para aplicarla. ¡Así se manejan las crisis! Y en esta línea, lo que no ayuda estorba. Estorban las posiciones sectarias, el “poder chiquito”, las suspicacias entre factores, las agendas de todos los que se sienten presidentes, los equipos técnicos que dicen ser ya ministros de un presidente que nadie ha hecho candidato. Estorban todas las agendas del apaciguamiento y los que miran la suerte del país desde sus aventuras políticas. Estorban la improvisación, el fraude, la mentira y los que sintiéndose extorsionados no se ponen a un lado.

El que no entienda que el momento exige incorporación de toda la diversidad de oposiciones se convierte en un clavo de los que sostienen al régimen afincado al poder. “Lo que nos quedaba a nosotros de barniz democrático eran las elecciones, y eso ahora también fue confiscado”. La Asamblea acaba de ser anulada. Con eso el régimen está borrando cualquier rastro de la decisión de los venezolanos de hace menos de un año. Las elecciones regionales no están en la agenda del régimen. Mientras tanto la tiranía se apoya en el TSJ y ficciones participativas como la asamblea de los pueblos. ¿Tenía razón J.J.?

El peligro es que nos acostumbremos. Hemos tenido excelentes ventanillas de oportunidad que se han venido cerrando. Porque podría ganar la domesticación, la opresión por hambre, la desesperanza aprendida, y con eso la estabilización de la tiranía. Ese fue el llamado de advertencia que fue recibido aquí con disgusto mezquino. El aparato comunicacional del stablishment opositor de inmediato apuntaron y le acusaron de ser los que paladeaban lo sabroso que era opinar desde Miami sin arriesgar el pellejo en el campo de batalla. J.J. aclaró cuál ha sido el pago que ha debido hacer. Esta semana fue acusado de ser el autor intelectual de un acto que involucró a dirigentes políticos como autores materiales. Los acusados de aquí están libres aún, pero J.J. ha tenido que pedir asilo con todo lo que eso significa, porque una y otra vez a él lo involucran en causas y ficciones que solo son útiles para intentar aislarlo y hacerle la vida imposible en cualquier región del planeta. Todos somos víctimas. Él también. Y mientras esa no sea la categoría fundamental de la política que hagamos, estaremos prestos para el linchamiento fácil de los que sin duda son activos y aliados de esta lucha.

¿Necesitamos un mesías? Lo que necesitamos es un esfuerzo conjunto de las fuerzas sociales, planificado, ordenado, que saque a la gente de sus casas, los convenza por qué hay que cambiar de régimen, por qué tiene que ser este año, y con qué estrategia ganadora esto puede hacerse. Todos tenemos el derecho a la rebelión de las ideas, todos podemos participar en un gran esfuerzo de desacato y desobediencia de lo que actualmente vivimos. Todos debemos ilegitimar, dejar de aportarle validez, reencontrarnos como las víctimas que realmente somos, y caracterizar lo que tenemos por delante como una lucha llena de dignidad contra nuestros victimarios. Tenemos que resistirnos a la domesticación y al sometimiento. Como lo están haciendo los que están pasando hambre y sufriendo enfermedad sin bajar la cerviz ni dejar de luchar. No necesitamos mesías, necesitamos hombres que se crezcan en las crisis.

Parece mentira que esos 34 minutos de entrevista se hayan realizado el 23 de septiembre de este año. En poco más de 20 días hemos recorrido una trayectoria complicada, extraña, llena de constataciones sobre lo que tenemos, que es insuficiente, y lo que necesitamos, que es urgente. Ahora los más escépticos comienzan a balbucear una palabra difícil, dictadura, cuyo contenido es brutal. J.J. Rendón lo dijo ese día, y lo ha dicho antes. Pero como dijo Juan Pablo II, no vale tener miedo, porque los dictadores son solo hombres, equivocados y en la misma medida de sus errores, frágiles. No tiene sentido el miedo, lo que vale la pena es rehacernos para transformar nuestra debilidad en una inédita fortaleza.  Mientras tanto seguiremos siendo víctimas.

@vjmc

La Academia de Ciencias Económicas y la sabiduría popular por Henkel García

noticiaseconómicas6

Habla, habla y habla y no hace un co#$. No quiere dejar trabajar a nadie … Hay que invertir en el pueblo, no hay que importar, hay que invertir aquí, hay que dejar trabajar a la empresa privada

Chamo de Guarenas

https://twitter.com/Gbastidas/status/732670918993051648/video/1

Estamos de manos atadas. Están cerrando todas las empresas y quieren expropiar las pocas que quedan. ¿Dónde están las empresas que se ha apoderado el gobierno de ellas? ¿Dónde está Fama de América, dónde está Aceites Diana, dónde está la empresa Los Andes?

Todas esas fábricas las ha agarrado el gobierno y dónde están. ¿Dónde están los productos de Mercal, los productos de Pdval? ¿Qué vende Bicentenario hoy en día? Nada.

Señora en una de las tantas colas que se forman a diario

https://twitter.com/RevocaloYA/status/734833199445069824

La posibilidad de reactivar la economía venezolana depende del restablecimiento de la confianza de parte de empresarios, trabajadores, consumidores e inversionistas. El clima de confianza requerido para aprovechar las potencialidades del desarrollo nacional requiere de la observación absoluta del Estado de Derecho que establece nuestra Constitución, con sus derechos económicos, civiles y humanos, y sus garantías jurídicas. Debe entenderse que la economía funciona a base de incentivos. Los responsables de la política económica no deben continuar invocando supuestas guerras para endilgarle la culpa a otros de las carencias que hoy agobian a millones de venezolanos. Es necesario salir al encuentro de soluciones, como las aquí presentadas, que permitan superar las penurias que angustian hoy a la población, y rescatar las perspectivas de creciente prosperidad y bienestar futuro.

Carta Abierta a la Nación

La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE)

http://www.analitica.com/economia/ance-crisis-economica-no-se-debe-a-una-fatalidad-y-se-supera-tomando-medidas/

La gravedad de la situación ha hecho que haya prácticamente un consenso entre los economistas sobre las causas que originaron la actual y grave crisis económica, y también sobre las medidas necesarias para salir de ella. La claridad de ese conocimiento económico ya alcanza hasta muchos ciudadanos venezolanos que, a pesar de no haber estudiado economía y finanzas, la realidad venezolana les ha dado un magister en teorías económicas erradas. Es por ello que no sorprende oír declaraciones como las que están en la introducción a estas líneas.

El venezolano clama por soluciones en el corto plazo. Ha visto cómo su calidad de vida se ha deteriorado como nunca en la historia. Hoy su salario compra menos de la mitad de lo que compraba en 2007, y eso es respecto a las cosas que consigue. Muchos de los productos que se conseguían con facilidad hace 9 años, hoy desaparecieron de los anaqueles o deben hacer horas y horas de cola para poder conseguirlos. Ese ciudadano ya no cree en el cuento de la Guerra Económica, y cuestiona abiertamente el por qué se ataca a la empresa privada, y también por qué los establecimientos del gobierno funcionan peor que los privados. A todos los habitantes de este país nos tocó padecer el rotundo fracaso del Socialismo del Siglo XXI.

Lo que viene no es para nada mejor. Las próximas semanas serán, quizás, las peores de todas nuestras vidas. En medio de la crisis tremenda en la oferta de bienes y servicios, el gobierno ha decidido recortar en más de 50% las importaciones respecto a las de 2015, año que fue bastante pobre en materia de abastecimiento. Ese recorte, hecho además dentro de un sistema cambiario ineficiente y corrupto, no sólo afectará la oferta de bienes de consumo final, sino que agravará aún más los cuellos de botella de producción y de distribución. Todo esto en una economía que prácticamente no cuenta con el colchón que ofrecen los inventarios cuando el flujo de insumos presenta algún problema.

La Academia da su visión técnica sobre cómo salir de la crisis actual. Primero, insta al gobierno a controlar la inflación, y advierte que las alzas salariales en vez de beneficiar al trabajador, están terminando por desatar una peligrosa espiral de incrementos de precios que podría terminar en una dolorosa hiperinflación. Prudentemente llama a concentrarse en el déficit público para el abatir el alza desmedida de los precios. Segundo, aboga por la unificación del tipo de cambio, como elemento fundamental para destrabar la economía. Tercero, responsablemente asume que necesitamos financiamiento internacional. Y cuarto, clama por liberar la iniciativa empresarial, que pasa por desmontar toda la maraña de controles creada en los últimos años, incluyendo la Ley Orgánica de Precios Justos. Por supuesto que estoy de acuerdo con todas las medidas planteadas, sólo agregaría que nos urge también realizar estos cambios junto con una apertura petrolera y la privatización de un conjunto de industrias cuya actividad es más de naturaleza del sector privado que del público.

Para dar paso a la reforma económica planteada es necesario un cambio político. Es allí donde está la principal traba. La estructura económica actual tiene sus ganadores, así pierdan millones de hogares venezolanos. Esos “ganadores” no quieren desmontar dicha estructura. Ese cambio político deberá ser luchado, forjado, presionado. Debe ser constitucional, y debe ser electoral. Esa resolución debe guardar los tiempos acordes con las necesidades de la gente, no con las de los políticos en el gobierno. La angustia, la zozobra y el caos apremian. Un escenario económico de bienestar, de crecimiento, de libertades económicas es posible, pero será posterior a un gran esfuerzo político y social que debemos hacer en el corto plazo. En esa lucha estamos muchos. El chamo de Guarenas, la señora de la cola, la Academia de Ciencias Económicas, está el empresario que lucha por mantener su empresa a flote, están los trabajadores de las empresas acosadas, están los estudiantes y está también Ud. que lee estas líneas. No nos subestimemos.

@HenkelGarcia

Analista e Instructor en Finanzas.

Presidente de Visión de Inversión

Director de @Econometrica IE C.A.

Maestría Administración, mención en Finanzas UNIMET

Mar 11, 2016 | Actualizado hace 4 años
¡En la MUD confiamos! por Jean Maninat
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La MUD ha tomado la decisión más fácil, la que complacía a todas las fuerzas políticas allí representadas, pero la que será más difícil de implementar, y, sobre todo, explicar a la ciudadanía. ¿Por qué se asumen cuatro mecanismos y no se concentran los esfuerzos en uno solo, el más viable? Es la pregunta que le tendrá a flor de labio el más desprevenido de los taxistas. La renuncia, la enmienda, el revocatorio y el proceso constituyente, todos caminando parejo, los cuatro voceados al mismo tiempo y en la misma esquina. ¿Tiene la MUD la capacidad  organizativa para tamaño reto? ¿Tiene la oposición democrática el vigor para escindirse entre las cuatro opciones del menú y resurgir unida en una sola, la que haya logrado mayor consenso? ¿No habrá fisuras? ¿O en el mismo kiosco se ofrecerán todas las modalidades de sorteo como en la lotería, con la misma sonrisa para cada oferta?

Ahora bien, la decisión está tomada, la hoja de ruta está en marcha, mañana sábado comenzarán las actividades de calle que animarán el ambiente político, se medirá si la conflictividad social que vive el país se puede transformar en marchas políticas robustas, potentes para enviar un mensaje de ¡basta ya! a quienes han desguasado al país durante 17 años; o serán las concentraciones de los mismos convencidos de siempre, los mismos vendedores de helado -si es que quedan, porque de agua… nones- mientras el país real se apresta a sobrevivir un día más y a realizar las protestas sociales que le son propias y que explotan sin aviso previo. Con todo el fervor del mundo, uno desea que sea lo primero y que así como con el 6D nuestros dirigentes democráticos le tomaran el pulso electoral a la sociedad correctamente y se obtuvo una contundente victoria, esta vez le hayan tomado la temperatura social adecuadamente y sea el inicio del cambio.

Caben también otras preguntas: ¿qué pasa con las elecciones para gobernadores pautadas para fin de año? ¿No hacen parte de la necesaria acumulación de fuerzas para sustentar el cambio? ¿O para resguardarlas, se ha decidido no meterlas en la misma cesta, por el miedo atávico a tropezarse y romper todos los huevos al mismo tiempo? Al menos en lo reseñado en los medios de comunicación sobre la hoja de ruta no aparece mención alguna. Cualquiera sea el mecanismo que predomine: la renuncia, la enmienda, el revocatorio o el proceso constituyente -o puede no prevalecer ninguno- no se debería postergar la reflexión y preparación para enfrentar con éxito una confrontación electoral que será determinante para el proceso de recuperación democrática.

Ojalá las elecciones regionales estén en la letra chiquita que suele acompañar los contratos y que todos deberíamos leer pero no hacemos. De ser así, uno podría fantasear que -mientras los cuatro mecanismos siguen su curso- un equipo de la Unidad estaría ya establecido para preparar discretamente, pero con certeza, la estrategia triunfadora para las elecciones regionales.
¡En la MUD confiamos!

 

¿Necesitamos más dólares? por Carlos Dorado

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Quisiera que nuestro país fuese económicamente un gran país, para el bienestar de todos

 

Escribía la semana pasada, que la ventaja más importante que pueda tener un país es: ¡La Confianza!, y citaba que un buen inicio para reconstruirla, y una excelente señal hacia los inversionistas, entre otras medidas sería incrementar el precio de la gasolina.

Después de enviar el artículo al periódico, observé con satisfacción que finalmente el precio de la gasolina fue anunciado y puesto en marcha. Muchas personas argumentan que el aumento no fue suficiente, y que el mismo fue irrisorio en términos reales, y quizás puedan tener razón; pero sin lugar a dudas que es un buen comienzo, siempre y cuando no pasemos otros 27 años para subirla de nuevo, y se vaya ajustando en forma periódica acorde a la realidad económica del país.

Igualmente hacía presente, que a pesar de haber sido unos buenos pagadores y haber asumido religiosamente el pago de los intereses y el de los bonos a su vencimiento, el mercado financiero internacional nos castiga duramente con elevadas tasas de interés; y peor aún, no están dispuestos a comprar ni una emisión más de bonos venezolanos, sin importarles siquiera el rendimiento.

¿Qué hacer? Hay muchos venezolanos que piensan: “Bien bueno que pase eso, así el Gobierno no se puede endeudar más”. Otros más extremistas incluso llegan a mencionar: “Menos mal, así el Gobierno puede fallar por falta de dólares”.

Sin embargo, más allá de lo que pueda estar apostando cada persona, es una necesidad inaplazable el establecer un plan serio de reestructuración de deuda, y sentarse con los principales acreedores de nuestros bonos en circulación, cuyo vencimiento es a corto y mediano plazo, planteándoles un cambio en el vencimiento de los mismos (extendiendo así la fecha de pago). Seguramente habrá un costo de esa reestructuración, el cual será el subirle un poco la tasa de interés de los mismos.

Lo anterior nos permitiría que aquellos importantes recursos que deberían ir destinados al pago de esos bonos a su vencimiento, puedan ser usados para productos básicos en el sector de medicinas y alimentos.

¿Si lográsemos lo anterior, necesitaríamos endeudarnos más? Quizás no, si aprovechamos inteligente y pragmáticamente nuestras grandes ventajas: ¡El estar sentados en varios trillones de dólares de riquezas en nuestro subsuelo, y tener un país bello e insuperable para desarrollar el turismo!

¿Cómo desarrollar la riqueza del subsuelo? Elaborando un inventario certificado de todas nuestras riquezas minerales y no minerales, y buscar inversionistas reconocidos que tengan la experiencia, los recursos y la tecnología; y con capacidad para invertir en la explotación y comercialización de los mismos, mediante convenios de participación blindados y refrendados por todos. Pero cuando digo por todos, me refiero no sólo al Gobierno, sino también a la Asamblea Nacional. ¡Sería la señal más contundente de confianza que les pudiésemos enviar a los inversionistas internacionales!

¿Por el Gobierno y refrendado por la Asamblea Nacional? Cuando lo comenté en una reunión privada, casi a coro me dijeron los presentes: “Carlos, en qué país vives, ¿tú no sabes a lo que juega la oposición, y a lo que juega el gobierno? Tú no sabes nada”.

Quizás tengan razón, y yo no sepa nada. Pero lo que sí sé muy bien, es que quisiera, que nuestro país fuese económicamente un gran país, para el bienestar de todos los venezolanos; y me resisto a creer que haya un solo venezolano, que no quiera lo mismo que yo.

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¿Hijos sin padres o padres sin hijos? por Carlos Dorado

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El otro día, tenía una cita con el Comisionado Bancario de Puerto Rico, y  mientras me anunciaban, vi un afiche que me llamó la atención por su título: “Peligros a la virtud humana”. Me puse a leerlos, y quedaron grabados en mi memoria:

1.- Riqueza sin trabajo.

2.- Placer sin conciencia.

3.- Conocimiento sin carácter

4.- Negocios sin ética

5.- Ciencia sin humanidad.

6.- Religión sin sacrificios

7.- Política sin principios

8.- Casas sin hogar.

9.- Hijos sin padres

Me quedé pensando en toda la sabiduría  que contenía. Me imagino que serán muchos los que lo leen, ya que el Comisionado después de un saludo y un estrechón de manos, me preguntó: ¿Cuál le parece a Usted que es el mayor de los peligros? Claramente se refería al contenido del afiche.

La respuesta es difícil, porque todos atentan contra la virtud humana, pero si tuviese que nombrar uno, quizás me inclinaría por el de: ¡Hijos sin padres!, condicionado por la frase que tantas veces le escuché a mi padre, quien  siempre solía decirme: “Para que los hijos tengan los pies sobre la tierra, hay que ponerles responsabilidades sobres sus hombros”

Pero los que tenemos que poner esas responsabilidades sobre los hombros de nuestros hijos, somos los padres a través del ejemplo y de nuestra obligación como padres. No es que tenemos que dar ejemplo; ¡Estamos en la obligación de dar ejemplo!, ya que no es sólo la principal manera de influir sobre nuestros hijos; ¡Es la única manera! Ser un padre no significa tener un hijo, al igual que tener un piano, no significa que uno sea pianista. ¡Ser Padre, es adquirir una obligación, y tener una responsabilidad!

Sin embargo; en muchas oportunidades, confundimos nuestro rol, y les damos cosas, pero no les damos principios; y en nuestro afán de darles aquello que nosotros no tuvimos, terminamos sacándole la oportunidad de tener todo lo que podrían tener; sin darnos cuenta de que cuando hacemos demasiado por ellos, terminan ellos no haciendo nada por ellos mismos. Olvidamos que mucho de lo que nosotros tenemos, quizás haya sido producto de carencias, no de excesos.

Es difícil; por no decir imposible, sembrar tomates y recoger zanahorias. Es imposible recoger respeto, amor, confianza y responsabilidad, sin haber sembrado el ejemplo y esa responsabilidad. ¡Recogemos lo que sembramos!, y  no son las malas hierbas lo que arruina a las buenas semillas, sino la negligencia del campesino por no saber arrancar esas hierbas.

Muchos de los problemas que vive actualmente nuestra sociedad tienen su origen en el hogar, al abandonar nuestro rol  y nuestras obligaciones como padres, como orientadores, formadores y educadores de nuestros hijos; preocupándonos si acaso (y no en todos los casos), por ser unos proveedores de ingresos. Todo esto bajo un ambiente social que conspira contra los valores y principios, que acaba premiando al más vivo, al más atrevido, al más sinvergüenza.

Una publicidad constante y despiadada, basada en los antivalores, y donde terminan sabiendo el precio de todo y el valor de nada, confundiendo las necesidades con los deseos; y perdiendo así los padres todo tipo de control y guía sobre sus hijos. También se pierde la autoridad para establecer normas, y para hacerlas cumplir.

Las consecuencias terminan pagándolas, esos  que nos jactamos al decir que son el gran amor de nuestras vidas: ¡Nuestros Hijos!

¿Hijos sin padres, o padres sin hijos? ¡Obviamente, Hijos sin Padres!

 

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