Astucia, falta de escrúpulos y una red de países aliados: así sortean las dictaduras las sanciones económicas - Runrun
Astucia, falta de escrúpulos y una red de países aliados: así sortean las dictaduras las sanciones económicas
Regímenes como el de Nicolás Maduro en Venezuela, Kim Yong-un en Corea del Norte, Bashar al-Assad en Siria y el de Hassan Rouhani en Irán, confirman que la teoría según la cual sólo sobreviven los más aptos también es aplicable a los dictadores. Bajo la cobertura de un entramado de empresas fachada y con la ayuda de países aliados, estos regímenes han evadido sanciones económicas durante años y han logrado mantener el poder mientras que gran parte de sus ciudadanos sufre incontables penurias. Habituada a hacer negocios en la opacidad, la camarilla que gobierna en Venezuela desde 1999 no sólo está perfectamente adaptada para sortear las sanciones sino que además se beneficia de una característica distintiva: la ausencia de valores éticos

 

Por Gitanjali Wolfermann @GitiW

 

Existe consenso en torno a la poca efectividad de las sanciones económicas impuestas a regímenes autoritarios como método para forzar un cambio político. De hecho, la evidencia sugiere que algunas dictaduras se fortalecen políticamente tras las sanciones pues a la par que proveen una narrativa de ataque enemigo, les abre un abanico de oportunidades para operar en la sombra. 

Tras 57 años de sanciones por parte del gobierno norteamericano, Cuba es un ejemplo emblemático y cercano de supervivencia política pese a las sanciones pero no es el único caso. Corría 1950 cuando los Estados Unidos impuso a Corea del Norte las primeras sanciones económicas debido a graves violaciones a los derechos humanos, a las que luego se sumarían sanciones por el desarrollo de su programa nuclear. El régimen iraní lleva 40 años lidiando con restricciones que si bien han mermado drásticamente su economía no han logrado ni el cambio político ni han puesto freno al desarrollo de su sector nuclear. Las sanciones contra Siria desde 1986 debido a violaciones a los derechos humanos y a sus vínculos con organizaciones terroristas no impidieron ni la guerra civil ni el posterior éxodo masivo.    

Más de 100 personeros del régimen que lidera Nicolás Maduro han sido individualmente sancionados desde 2008 no sólo por los Estados Unidos sino por una amplia coalición de países.  La principal empresa estatal -Petróleos de Venezuela- se unió en 2019 a las más de 50 empresas sancionadas por su participación en delitos como el lavado de dinero producto de la corrupción. Las sanciones tanto a particulares como a empresas obedecen a delitos como corrupción, lavado de dinero, graves violaciones a los derechos humanos y narcotráfico. 

“Los regímenes militares y de partido único tienen menos probabilidades de ceder ante la presión extranjera en comparación con las democracias. Esto se debe a que efectivamente utilizan varias tácticas represivas e incentivos positivos para soportar los costos de la coerción”, argumenta el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Memphis Dursun Peksen

Diego Moya Ocampo, analista senior para América Latina de IHS Global Insight, coincide con Peksen y va un paso más allá: “Venezuela no sólo puede adaptarse a sobrevivir bajo un régimen de sanciones como ha sido el caso de Irán, Cuba, Siria o Zimbabue, sino que el gobierno de Maduro está en una posición privilegiada y mucho más cómoda. Me explico, desde antes de que se impusieran sanciones a Venezuela lo que ha caracterizado al régimen chavista ha sido la creación de mercados negros. Es un entorno que le es cómodo. Este ha sido un gobierno en el cual la visión de todos sus burócratas ha sido siempre abrir un mercado negro. Pensemos por ejemplo en el sector salud: en vez de recurrir a formas tradicionales de corrupción como pedir sobornos a las empresas farmacéuticas para otorgar contratos, los ministros chavistas cerraron el mercado y crearon un mercado negro para que la única manera de comercializar sus productos fuera a través de un sistema que ellos controlaban. Operar en mercados negros es su posición natural”. 

“Me explico, desde antes de que se impusieran sanciones a Venezuela lo que ha caracterizado al régimen chavista ha sido la creación de mercados negros. Es un entorno que le es cómodo”.

 

Astucia: los mil y un nombres  

A principios de noviembre de 2019, la agencia Bloomberg reportó que los tanqueros venezolanos responsables de transportar petróleo a Cuba han recurrido a la estrategia de cambiar sus nombres para sortear las sanciones. “El buque Ocean Elegance, un petrolero que ha estado entregando crudo venezolano a Cuba durante los últimos tres años, pasó a llamarse Océano después de ser sancionado en mayo. El barco S-Trotter, otro que está en la lista de sanciones, ahora se conoce como Tropic Sea”, informó la agencia de noticias

La misma nota reportó que el carguero llamado Nedas y ahora conocido como Esperanza, tras ser sancionado en abril de 2019 ha seguido realizando envíos a Cuba de modo “fantasma” apagando su sistema de rastreo satelital. Se calcula que solamente ese tanquero ha entregado 2 millones de barriles de crudo a Cuba este año. 

El régimen venezolano es comparable a una organización criminal más que a una dictadura populista y nacionalista convencional y esa es una de las razones por la cual se puede decir que el régimen de sanciones en sí mismo no va a forzar un cambio de comportamiento en el gobierno, al contrario, esto les genera una nueva serie de oportunidades para que los burócratas que están acostumbrados a manejar mercados negros hagan más negocios”, asegura Moya Ocampo. 

“El régimen venezolano es comparable a una organización criminal más que a una dictadura populista y nacionalista convencional y esa es una de las razones por la cual se puede decir que el régimen de sanciones en sí mismo no va a forzar un cambio de comportamiento”.

 

La comparación con una organización criminal también la hace el consultor en estrategias para la gestión de riesgos Alberto Ray, quien acuñó el término economía criminal revolucionaria (ECR) para explicar la forma en la que opera el gobierno de Maduro. “La ECR pasó de ser un sistema complementario de sustentación del régimen a ocupar durante el 2018 y aún más en 2019 la fuente primaria de ingresos en el modelo económico que hoy le da oxígeno a lo que queda de revolución chavista”, dijo Ray en su cuenta de Twitter.

Ray afirma que en su evolución, este sistema ha desarrollado su propia economía sobre la cual se teje una complejísima red de operadores que costará mucho desarticular. “La ECR se ha convertido en el hilo de sustentación del régimen venezolano”, agregó.  

En una entrevista a Runrun.es, Ray explicó que la economía criminal es revolucionaria en tanto se internacionaliza. “La economía revolucionaria fue diseñada adrede y la han ido perfeccionando con los años. Pensemos en cómo han organizado la venta ilegal de combustible por la frontera hacia Colombia. Esa es toda una logística a ambos lados de la frontera. Eso no ocurrió de un día para otro, fue un proceso. Hoy, en vista de que se han cerrado las vías formales y legales de hacer dinero han buscado vías alternas, incluso criminales como la extracción y comercialización ilegal del oro, para hacerse de recursos económicos”, dijo.  

Ray no duda en afirmar que el propósito número uno detrás de un sistema como el de la ECR es mantenerse en el poder a cualquier costo.  “El régimen ha calculado que para lograr ese objetivo no necesita más de 500 millones de dólares al mes. Es decir, cualquier actividad que les produzca esa cantidad de dinero es suficiente. Con ese monto se pagan gastos como la nómina de sus leales en las Fuerzas Armadas, los principales caudillos de las operaciones ilegales y la compra del CLAP. Al final, la fórmula de sostenimiento en el poder pasa por dos factores: la estructura de dominación social a través de los alimentos y la estructura de represión a través de la fuerza”, agregó. 

El rol de los aliados: más allá de los sospechosos habituales

Ninguna dictadura puede mantenerse en el poder durante décadas sin el apoyo internacional. Pese a la extensión de las sanciones impuestas a Siria, Irán, Corea del Norte y Venezuela, la camarilla gobernante en esos países se ha valido no sólo de sus aliados ideológicos sino incluso de algunos países democráticos y en teoría críticos de las violaciones a los derechos humanos para hacerse del dinero que necesitan para seguir en el poder. 

El reducido grupo que gobierna Corea del Norte ha logrado sortear las sanciones y conservar el poder en gran medida gracias a que China le compra el 86% de sus exportaciones y a su vez le provee más de 90% de las importaciones, según información de la Agencia Central de Inteligencia ​ de los Estados Unidos. 

China no es el único país dispuesto a hacer negocios con el hermético Kim Yong-un. Un reporte del Instituto de Ciencia y Seguridad Internacional reveló que hay otros 49 países que han violado las sanciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas impuestas a Corea del Norte entre marzo de 2014 y septiembre de 2017. A partir de datos de la ONU, el estudio encontró que países que van desde naciones pobres y aisladas como Angola hasta potencias globales más ricas como Alemania han ignorado una amplia variedad de medidas que prohíben la actividad económica y los lazos militares con Corea del Norte.

Mientras que Kim Yong-un logra sortear las sanciones para seguir gobernando, más de 11 millones de norcoreanos -casi la mitad de la población- sufre de desnutrición, según reportes del Programa Mundial de Alimentos

En el caso de Irán, China vuelve a relucir pues es su principal comprador de petróleo. No obstante, el rol que juega Alemania es quizás más interesante pues Irán ha logrado evadir las sanciones echando mano de la astucia y de un complejísimo entramado de empresas fantasmas que operan en el país europeo.

“Una buena ilustración de cómo Irán pasa por alto las sanciones son las actividades del régimen en la ciudad alemana de Düsseldorf. Algunas de las mejores tecnologías de Alemania se producen aquí. Concentrados en una región relativamente pequeña, miles de empresas familiares medianas y pequeñas inventan, ensamblan, producen y venden algunas de las mejores máquinas y productos industriales del mundo. Es un lugar ideal para comprar componentes de “doble uso”: materiales que son necesarios para la fabricación de armas nucleares, pero que también pueden usarse con fines civiles, lo que le da al comprador una negación plausible”, describe en un artículo Emanuele Ottolenghi, miembro principal de la Fundación para la Defensa de las Democracias.

Ottolenghi señaló que “Irán ha establecido una vertiginosa variedad de empresas de primera línea desde Düsseldorf hasta Frankfurt. Debido a que la mayoría de estas compañías abren y cierran en cuestión de meses, dejando poco o ningún rastro de papel, es difícil decir exactamente qué hacen. Incluso cuando duran un período de tiempo razonable tienden a operar bajo el radar, a menudo en los hogares de sus gerentes, con poca información disponible para el público. No obstante, muchos de ellos parecen estar involucrados en adquisiciones industriales, incluso, supuestamente para los programas de misiles balísticos y nucleares de Irán”. 

“Irán ha establecido una vertiginosa variedad de empresas de primera línea desde Düsseldorf hasta Frankfurt. Debido a que la mayoría de estas compañías abren y cierran en cuestión de meses, dejando poco o ningún rastro de papel”.

 

Mientras que el régimen de Hassan Rouhani se las ha ingeniado para evadir las sanciones y seguir avanzando en su programa nuclear, el reporte 2019 de Human Rights Watch da cuenta de cómo las autoridades iraníes llevaron a cabo arrestos masivos arbitrarios y graves violaciones del debido proceso durante 2018 en respuesta a las protestas en todo el país por el deterioro de las condiciones económicas, la percepción de corrupción y la falta de libertades políticas y sociales. 

Rusia es otro sospechoso habitual de apoyar las frágiles economías de las dictaduras sancionadas. Ha sido un apoyo clave para Bashar al-Assad en Siria y en consecuencia la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos designó en septiembre de 2019 a una empresa, tres individuos y cinco embarcaciones que participan en un esquema de evasión de sanciones para facilitar la entrega de combustible para aviones a las fuerzas rusas que operan en Siria. 

“El Tesoro está apuntando a un esquema de evasión de sanciones que incluye compañías de fachada, embarcaciones y conspiradores que han estado facilitando la transferencia ilícita de combustible para aviones al ejército ruso en Siria. El régimen despótico de Assad está bajo la atención internacional por usar armas químicas y cometer atrocidades contra civiles sirios inocentes, y confían en este tipo de redes ilícitas para mantenerse en el poder”, dijo Sigal Mandelker, subsecretario de Terrorismo e Inteligencia Financiera. 

Mientras Bashar al-Assad urde estrategias para seguir en el poder, el Centro Sirio para la Investigación de Políticas estimó que la cifra de muertos tras el inicio de la guerra civil en 2011 era de 470,000 y además ha dejado casi 2 millones de heridos. Además, la cifra de refugiados llegó en torno a los cinco millones en 2016 lo que corresponde a casi el 25 % de la población de Siria.

Tanto China como Rusia han sido aliados clave para la supervivencia de la revolución chavista. A lo largo de la última década, China le ha prestado a Venezuela unos 62.000 millones de dólares, según la Base de Datos de Financiación China-América Latina del Diálogo Interamericano. En octubre de 2019, Venezuela y Rusia renovaron contratos de “apoyo y asesoría” en materia militar y energética que incluyen la participación de empresas rusas en el sector petrolero, gasífero y agrícola, anunció Nicolás Maduro. De acuerdo con el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, la deuda venezolana asciende a 3.000 millones de dólares.

“Estos aliados están ahí en la medida en que represente un negocio para ellos. Por ejemplo, en el caso de China la producción petrolera era lo suficientemente robusta para atraer la inversión en infraestructura pero desde el 2016 dejó de ser un buen negocio y hoy su único interés es que les paguen la deuda. En el caso de Rusia, hoy es un gran negocio para ellos manejar la comercialización, logística de transporte y venta de hidrocarburos, tal y como hasta 2013 lo fue la venta de armas a Venezuela. Ambos serán aliados hasta que Venezuela deje de ser un negocio. Esas alianzas funcionan en tanto sean negocios para esos países. Claro, el problema es que mientras tanto le dan oxígeno al régimen”, argumenta Moya Ocampo.

Turquía y el Líbano se suman a los países con alianzas comerciales con el régimen de Maduro. Una investigación de runrunes reveló que el Banco Central de Venezuela ha vendido oro venezolano a empresas en Turquía que a cambio suministra alimentos para el programa estatal conocido como CLAP. Otra investigación descubrió seis empresas en el Líbano -que no es un proveedor tradicional de alimentos a Venezuela-, con vínculos con dicho programa de alimentos subsidiados. El CLAP ha sido asociado con una trama de corrupción generalizada y es conocido por suministrar alimentos de baja calidad. 

Mientras Maduro y sus grupos de poder se reparten las riquezas de los venezolanos, la emergencia humanitaria declarada por organizaciones como Human Rights Watch sigue su avance. El representante especial conjunto de la Agencia de la ONU para Refugiados (ACNUR), Eduardo Stein declaró en octubre de 2019 que para el próximo año los refugiados venezolanos pueden superar los 6,5 millones. 

Las Naciones Unidas y sus socios humanitarios estiman que hay unas 7 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria en Venezuela pues el país tienen un sistema de salud totalmente colapsado. Aún sin cifras oficiales se sabe que ha aumentado la mortalidad materna e infantil; que se propagaron enfermedades que podrían prevenirse con vacunación, como el sarampión y la difteria; que incrementaron enfermedades infecciosas como la malaria y la tuberculosis; y que la desnutrición infantil aguda se elevó a un 100% en 14 estados del país según Cáritas de Venezuela. Además, el Fondo Monetario Internacional estima que 2019 cerrará con 200.000% de inflación y proyecta 500.000% para 2020. 

Sin escrúpulos: lo que hay detrás de la percepción de estabilidad

Incluso a los dictadores les es indispensable construir estabilidad para mantenerse en el poder, asegura Ray. “Entre 2018 y principios de 2019 el equilibrio del régimen fue muy inestable. Lo que les ha permitido la economía criminal revolucionaria es ir más allá del mero sostenimiento en el poder para generar además una percepción de estabilidad. ¿Cómo lo han logrado? Abasteciendo al país a través de una red que si bien no es criminal, sí ha crecido bajo la sombra de la economía criminal”. 

“Lo que les ha permitido la economía criminal revolucionaria es ir más allá del mero sostenimiento en el poder para generar además una percepción de estabilidad”.

 

Ray se refiere al auge de bodegones con comida importada y a la red de pequeños servicios ofertados en dólares que ha proliferado en las principales ciudades de Venezuela. “Son negocios totalmente oportunistas. Eso no es para mejorar la economía del país sino para construir la percepción de estabilidad. La economía criminal no da para arreglar nada estructural sino para mejoras superficiales. De ahí que el foco esté en el comercio. Bajo este modelo no habrá crecimiento económico para nada”. 

Para construir esta percepción de estabilidad han recurrido nuevamente al apoyo de Rusia. Un trabajo de investigación de la agencia Bloomberg reveló que desde ese país se han enviado cientos de millones de dólares en efectivo a Venezuela lo que proporciona un salvavidas al régimen de Maduro ya que las sanciones de los Estados Unidos limitan su acceso al sistema financiero global. “Se envió un total de 315 millones en billetes de dólares americanos y en euros en seis envíos separados desde Moscú a Caracas desde mayo de 2018 hasta abril de 2019”, asegura Bloomberg. 

Para Omar Zambrano, economista jefe de la consultora Anova, esta “burbuja” responde a la presión que viene de la élite y no de la sociedad en su conjunto. “Creo que se dieron cuenta de que la dolarización espontánea está funcionando como motor de una pequeña economía comercial y de servicios en las principales urbes que satisface a la casta empoderada. No va de la mano de las instituciones y por tanto es una dolarización sin estructura ni regulación”.

Zambrano argumenta que aunque en apariencia la situación económica luce mucho mejor de lo que estaba hace 18 meses, el problema reside en que se trata de una economía superficial y de una burbuja que no genera empleos ni producción. “Gran parte de la población no participa de esta economía, de hecho, está generando una fractura profunda entre aquellos que pueden tener acceso a dólares y quienes solo generan bolívares. Me preocupa que se perciba que esta burbuja representa una economía que ya arrancó y que va encontrando caminos pues yo no creo que sea así”.  

La proyección de Zambrano no es alentadora. “Esta economía no nos salva de la crisis pues no genera ni producción ni empleo para las grandes mayorías, por eso por un lado hay un sector de la población con acceso a bienes importados y por el otro hay uno que sufre el rigor de una crisis humanitaria. Esta es una economía que cada día se me parece más a la haitiana o a la de Guinea Ecuatorial. Es una burbuja orientada a la satisfacción del consumo de una élite empoderada y adinerada y, del otro lado, la nada, el walking dead, el país que no tiene forma de comprar comida ni medicinas”.

El analista senior para América Latina de IHS Global Insight advierte que a medida que se cierre la economía formal venezolana y sea menos rentable comercializar con los países aliados por la vigilancia internacional, el gobierno se verá más forzado a recurrir a otro tipo de mercados negros como el tráfico de drogas y el lavado de dinero a gran escala. 

“Hasta ahora, el gobierno de Maduro ha podido adaptarse y evadir las sanciones porque los rusos ejercen el transporte y comercialización de hidrocarburos, pero ante la caída de la producción -se estima que la misma siga cayendo a menos de 500.000 barriles diarios en 2020- ellos no seguirán financiando el aparato de seguridad. No podrán mantener la lealtad del aparato militar que es lo único que mantiene a Maduro en el poder. ¿Qué va a pasar? Que para complementar la pérdida de los recursos lícitos no le quedará otra que volcarse totalmente hacia actividades criminales como el narcotráfico hacia los Estados Unidos y Europa”, dice Moya Ocampo. 

Mientras que la producción petrolera venezolana continúa su declive, India se presenta como un salvavidas del régimen de Maduro tal y como durante años lo ha sido del régimen de Rouhani en Irán. Nueva Delhi ha sido el segundo comprador de petróleo iraní a pesar de las sanciones y, de acuerdo con la agencia Reuters, en diciembre de 2019 contribuyó de manera significativa a que PDVSA evadiera las sanciones y lograra exportar 1.037 millones de barriles de crudo. 

Frente a este panorama, el analista de IHS Global Insight lanza una alerta: “Creo que eventualmente en Venezuela va a haber falsificación de billetes. No porque en Venezuela hoy tengan el conocimiento para hacerlo sino porque le dirán a las mafias que se encargan de ese negocio en Perú que se vayan a Venezuela porque ahí nadie los va a perseguir. Venezuela se convertirá en un estado criminal -cosa distinta a un narco estado-, en el cual toda actividad criminal que sea susceptible de generarle recursos es algo que el gobierno de Maduro apoyará y buscará atraer”. 

Muro de contención

El jurista y expresidente del Comité Ejecutivo de Amnistía Internacional Venezuela, Fernando Fernández, considera que lo que atraviesa Venezuela responde a las características del Estado dual. “Tenemos dos Estados, el que está en la Constitución y el que está en los Decretos ley y ambos son antagónicos. Además tenemos dos gobiernos, dos Fiscales, dos Asambleas, en conclusión, tenemos un caos. Esta economía llegó al fango producto de la gran corrupción o cleptocracia”.  

Fernández coincide con la apreciación de que es un error creer que las sanciones están destinadas a derrocar gobiernos. “Esas sanciones están limitadas a personas naturales y empresas. Venezuela como país no está sancionado. Su función es limitar que el dinero producto de actividades criminales ingrese al sistema financiero internacional pues cuando lo hacen terminan integrándose en toda la economía”. 

El jurista y defensor de derechos humanos esgrime que el país no ha terminado de colapsar porque los venezolanos no se han rendido. “La gente acá adentro sigue peleando. En este país hay muchas reservas morales y hay muchas ONG trabajando, sobre todo en el interior del país. Cada día se une más gente para hacerle frente a esta tragedia”. 

Por su parte, Ray también ve en los valores de los venezolanos un muro de contención ante el avance de la economía criminal revolucionaria. “Veo que estamos en una encrucijada pues el modelo de economía criminal no lo han podido consolidar del todo porque todavía hay mucha lucha por los espacios y por el poder. Esa es una oportunidad para las fuerzas democráticas. Las sanciones personales sobre la casta de testaferros que sirve al régimen ha dificultado que este sistema se consolide totalmente”. 

“Lo que nos puede salvar de este modelo son los valores, apelar a los principios. Los venezolanos no son criminales. Si dejamos pasar esta encrucijada y permitimos que este modelo criminal se afiance del todo será prácticamente imposible desarticularlo. Al final, esta gente es una gran banda. Está en nuestras manos decidir si queremos vivir bajo el amparo de una economía criminal o si vamos a pelear por recuperar el país. Esta gente es tremendamente hábil y su principal ventaja es que no tienen escrúpulos ni siguen ninguna regla. Hacen lo que les da la gana”, concluye Ray.