Aytza Quintero, de 22 años de edad, siente que su vida se paralizó. A cinco meses del accidente en el Ferrocarril de los Valles del Tuy donde resultó herida el 15 de marzo de 2026, aún experimenta dolor, no ha recuperado la movilidad total de su brazo ni ha logrado conseguir trabajo.
El día del siniestro era domingo. Ella se trasladaba de Cúa a Caracas para llevar a su hijo de tres años de edad al Parque Miranda. Viajaban en el primer vagón, donde se encuentra la cabina del operador. Alrededor de la 1:55 p.m., cuando llegaban a la estación terminal “Libertador Simón Bolívar”, que conecta al Sistema Ferroviario Ezequiel Zamora con la estación La Rinconada del Metro de Caracas, el tren se descarriló y chocó.
Ella sintió dos golpes. En el primero, su cuerpo se despegó unos segundos del asiento y volvió a caer. De inmediato, se levantó, cargó a su hijo y lo abrazó con fuerza protegiendo su cabeza. En el segundo impacto, salió disparada hacia el frente y su brazo se estampó con uno de los asientos, contó entonces a Runrun.es.
El accidente dejó ocho heridos, según el Ministerio de Transporte. Entre ellos Ayzta y el operador del tren. A ella la trasladaron hasta el Hospital de Coche donde tres días después la operaron porque tenía una fractura de húmero con luxación del hombro izquierdo.
Desde entonces, Quintero ha sido víctima de la crisis del sistema público de salud. Gastó los ahorros de su emprendimiento y ahora ella y su hijo dependen de sus padres, adultos mayores que trabajan en la administración pública. Apenas inició la rehabilitación, pero no siempre puede costear los 600 bolívares diarios para trasladarse de su casa al Centro de Diagnóstico Integral (CDI) para hacer las terapias.
Hace dos meses envió un oficio al Instituto de Ferrocarriles del Estado (IFE), a cargo del Sistema Ferroviario Ezequiel Zamora, para pedir una indemnización y apoyo con lo que le queda de tratamiento. A la fecha de esta publicación no ha tenido respuesta.
Dos operaciones y una complicación
Aytza contó a Runrun.es que cuando la operaron por primera vez tras el accidente, los especialistas usaron alambres de Kirschnner, unas varillas o agujas metálicas finas que buscan mantener los fragmentos de hueso en su posición correcta mientras comienzan a consolidar (pegar).
Luego de que le dieron de alta, en una de las revisiones posteriores para hacerle las curas, a través de unos Rayos X se percataron de que el procedimiento no había funcionado y por eso debían operar de nuevo, esta vez, para ponerle una placa y tornillos.
Sin embargo, la segunda cirugía tuvo que ser pospuesta en al menos un par de ocasiones porque no había condiciones en el hospital. A la joven la ingresaban, pero horas después le decían que había algún inconveniente en el centro de salud y la enviaban a casa. Así transcurrió cerca de un mes hasta que pudieron hacer el procedimiento en quirófano, que duró unas seis o siete horas.
En las consultas posteriores a la cirugía, contó Quintero, los médicos le indicaron que presentó una complicación frecuente llamada neuropraxia del nervio radial. Se trata de una parálisis temporal del nervio causada por su compresión o estiramiento, por lo que actualmente le es difícil mover la muñeca y el dedo pulgar.
A eso se suma que la joven comenzó a presentar problemas de tensión que asegura que antes no tenía. El traumatólogo que la operó la refirió a un internista, le mandaron a realizar un MAPA, estudio que registra la presión arterial de forma automática durante 24 horas. El monitoreo confirmó que había irregularidades, por lo que le recomendaron seguir una dieta saludable y hacer seguimiento médico. Sin embargo, para hacer ambas requiere de recursos que no tiene en estos momentos.
Una atención marcada por la burocracia
Tras el accidente, Aytza entró en contacto con el IFE para pedirles su apoyo. En algún momento habían dejado de contestarle los mensajes, pero tras la publicación del reportaje de Runrun.es sobre el accidente y su historia, volvieron a contactarla. Transcurrieron más de dos meses para que el ente lograra que un traumatólogo redactara un informe para referirla a rehabilitación.
Como en el Hospital de Coche no lograron obtener la referencia, el IFE la llevó primero a una traumatólogo privado y luego a un especialista en el servicio médico de la institución. Durante la consulta, Aytza señaló que este médico no la trató bien e insistía en que sus patologías no se asociaban al accidente en el Ferrocarril.
En las últimas ocasiones en las que ha tratado de comunicarse con la persona con quien mantuvo contacto estos meses, la trabajadora le explicó que pasó su caso a otra área porque ya no le corresponde a ella encargarse, ya que no se trata de una emergencia. En algún momento, en esa instancia justificaron los retrasos en la atención porque cambiaron de “tren gerencial”, y eso hizo que debieran ponerse de nuevo al día con lo que le sucedió.
El 19 de junio pasado, la joven envió un oficio a la Oficina de Gestión Humana del IFE en la estación Charallave Norte. En el documento, que le firmaron como recibido, solicitó que se le dé respuesta sobre el proceso de su indemnización.
“Representantes de este instituto se comprometieron con mis familiares a resolver este tema y pasar la información pertinente, pero hasta la fecha no he recibido respuesta”, señala el texto. “Soy madre de un niño de cuatro años, antes del accidente trabajaba tranquilamente y hoy me encuentro completamente imposibilitada para generar ingresos debido a las secuelas físicas que persisten por este hecho. No estoy pidiendo ni mendigando atención médica, estoy exigiendo mis derechos ante la institución responsable de mi estado actual”.
En la búsqueda de respuestas y un trabajo
Al momento del accidente, Aytza tenía un emprendimiento de venta de ropa con el que podían mantenerse ella y su hijo, así como apoyar a sus padres. Sin embargo, tuvo que vender toda su mercancía a muy bajo precio para costear las comidas y los exámenes durante los meses que estuvo en el hospital. “Lo que tenía guardado para inversiones también lo gasté”, dijo.
Ahora le preocupa lo más básico: la alimentación y la salud de su hijo, a quien necesita llevar pronto al odontólogo y al médico. Contó que intentó pedir una cita en pediatría en el sistema público y se la dieron para el mes de diciembre.
Además del comercio, la joven también se dedicaba al diseño de cejas y pestañas, tenía planes de entrar al negocio de hacer manicura. Pero además, estaba gestionando entrar a una institución del Estado en el área administrativa. Sin embargo, el proceso se paró tras su accidente. “¿Cómo van a contratar a una persona lesionada, que está incapacitada temporalmente?”, dijo.
La joven espera tener alguna respuesta del IFE. Dice que incluso apreciaría que el ente pueda ofrecerle trabajo en alguna de sus áreas, como compensación. Sabe que le espera un proceso de recuperación largo y que si no es constante con las terapias no va a ver mejoras.
De acuerdo con el artículo 140 de la Constitución, “el Estado responderá patrimonialmente por los daños que sufran los o las particulares en cualquiera de sus bienes y derechos, siempre que la lesión sea imputable al funcionamiento de la administración pública”.
Tras el accidente del Ferrocarril, el Ministerio Transporte publicó un comunicado en el que anunció que las autoridades competentes abrirían una investigación “a fin de determinar las causas que originaron el hecho”. Sin embargo, a la fecha no se han publicado los resultados de esta averiguación.
El Instituto Aeropuerto Internacional de Maiquetía (IAIM) confirmó este martes 25 de agosto que los espacios provisionales estarán habilitados para vuelos nacionales e internacionales. Los pasajeros deberán comunicarse con sus aerolíneas para conocer si sus vuelos fueron reprogramados y verificar los nuevos procedimientos de acceso, registro y embarque.
El Instituto Aeropuerto Internacional de Maiquetía (IAIM) informa que desde el martes 1 de septiembre de 2026 iniciará operaciones en sus terminales temporales de vuelos nacionales e internacionales. pic.twitter.com/qikLfaDJuj
— Aeropuerto Internacional de Maiquetía (@IAIM_VE) August 25, 2026
Una reapertura por etapas
Las operaciones se desarrollarán en estructuras modulares construidas en las áreas de estacionamiento del aeropuerto. El terminal nacional tendrá más de 3.300 metros cuadrados, tres puertas de embarque y capacidad para unos 480 pasajeros.
En el área internacional se habilitarán unos 4.300 metros cuadrados, cuatro puertas y capacidad para aproximadamente 780 pasajeros. Ambos terminales compartirán una zona de llegadas de unos 2.550 metros cuadrados, además de un espacio adyacente.
Con estas instalaciones, el aeropuerto podrá atender a más de 1.260 pasajeros de manera simultánea. La cifra representa alrededor de 30 % de la capacidad que tenía Maiquetía antes de los terremotos.
Qué encontrarán los pasajeros
Los terminales temporales dispondrán de aire acondicionado, baños, servicio médico, conexión Wi-Fi, puntos de carga y máquinas expendedoras. También contarán con facilidades para personas con movilidad reducida.
Antes de anunciar la fecha definitiva, el IAIM realizó simulacros y pruebas piloto con aerolíneas y cientos de trabajadores. El reinicio había sido previsto inicialmente para el 24 de agosto, pero fue aplazado después de nuevas evaluaciones técnicas.
Mientras se acerca la nueva fecha, algunas aerolíneas ya incorporaron vuelos desde Maiquetía a partir del 1 de septiembre en sus sistemas de reservas.
Los vuelos deberán ser confirmados
La reapertura no implica que los pasajeros deban acudir al aeropuerto con las mismas indicaciones que antes de los sismos. Los accesos, puntos de registro y circulación dentro de las instalaciones provisionales serán diferentes a los de la terminal principal.
Por ello, el IAIM pidió a los viajeros contactar directamente a sus aerolíneas para confirmar la reprogramación, los horarios y los procedimientos de check-in. También recomendó mantenerse atentos a los canales oficiales del instituto ante posibles cambios.
La reactivación permitirá recuperar parcialmente el tráfico aéreo mientras avanzan las obras destinadas a recuperar de manera definitiva la infraestructura afectada por los sismos del pasado 24 de junio.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
“Salí llorando a la calle, desorientada, tal como vestía, con la ropa de casa. Salí luego de que pude caminar porque el movimiento no me dejaba avanzar y me di cuenta de que cayeron vidrios en la parte de abajo y se agrietó la escalera de la entrada. Solo después que todo pasó, a las horas, regresé para subir a la platabanda que ocupo desde antes y después del terremoto. Aunque ahora la ocupo con mi hermana, su esposo y sus dos hijos porque su casa quedó en rojo. Somos siete en la platabanda: tres menores de edad y cuatro adultos, de los cuales solo uno tiene empleo”. El comentario es de una mujer que habita el sector La Soublette de Catia La Mar, en el estado La Guaira, el más impactado por los terremotos que el pasado 24 de junio azotó a Venezuela y dejó más de 6.500 muertos y un sinnúmero oficial de desaparecidos.
Como ella, cada venezolano evoca algo distinto de aquella tarde, a las 6:04 pm, cuando la tierra comenzó a moverse. Los recuerdos mezclan sonidos, sensaciones, emociones, reacciones, imágenes y el lugar en donde se estaba. “Esto es algo que no le deseo vivir a nadie en realidad. La sensación de miedo, de temor, de que todo se te va a caer encima es abrumadora y no podía ni tenía el control de la misma y eso me generó angustia y un ataque de pánico”, comentó otra mujer que estaba en Lídice, al oeste del municipio Libertador de Distrito Capital, al momento del dodlete sísmico.
Dos meses después de los terremotos, en Runrun.es nos dedicamos a revisar qué guarda la memoria de quienes vivieron el evento sísmico más destructor del siglo en el país. Para explorar lo que sintieron los venezolanos aquel día, ideamos un cuestionario inspirado en las encuestas de intensidad sísmica que suelen recolectar datos sobre lo qué se sintió, dónde se encontraba y los efectos que se vieron durante el sismo.
Este instrumento, que no tiene ningún rigor científico, nos sirvió para obtener 98 respuestas provenientes de ocho estados del país, la mayoría de Distrito Capital (48) y Miranda (35). Otros están en La Guaira (7), Lara (3), Falcón (2), Zulia (1), Carabobo (1) y Aragua (1). De esa manera, pudimos conocer cómo se vivieron los terremotos en distintas partes del país y cómo se recuerda 60 días después.
Movimiento y ruidos de terremotos
Los movimientos horizontales y verticales de los terremotos los sintió 56 % de los encuestados. 33 % señaló que solo percibió el movimiento horizontal y 4 % solo el vertical. 7 % dijo que no recuerda cómo fue.
En la mayoría de los estados, los encuestados apuntaron diferencias en la forma en la que sintieron los terremotos. Sin embargo, todos los habitantes de La Guaira afirmaron haber sentido el movimiento vertical y horizontal de los temblores. También se sintió así en estados tan distantes del epicentro como Zulia, lo mismo que en la zona centro-occidental (Lara, Falcón) y central (Carabobo y Aragua), así como en Distrito Capital y Miranda.
Los encuestados también fueron interrogados sobre lo que escucharon durante el doblete sísmico. Esta fue una pregunta de selección múltiple para poder apreciar los ruidos simultáneos que se percibieron aquella tarde. La opción más seleccionada (58 %) fue el sonido de la tierra.
51 % también señaló que escuchó cosas que caían y la misma proporción dijo oír gritos. 50 % apuntó el sonido de las ventanas y cristales. 22 % oyó llantos y 13 % recuerda el sonido de paredes y pisos que se rompían.
Quienes estaban en la región capital y central del país escucharon hasta seis sonidos de forma simultánea. Hubo personas que detallaron ruidos adicionales a los que estaban dentro de las opciones. En Caricuao, al suroeste del municipio Libertador del Distrito Capital, uno de los consultados recordó cómo un reloj de péndulo dañado que comenzó a hacer sonar y otro, en Los Palos Grandes, municipio Chacao de Miranda, sintió el crujir de unas baldosas que se quebraron y cayeron de una pared.
En los estados más alejados del epicentro, es decir, en centro-occidente y occidente, oyeron entre uno y tres sonidos. Hay tres personas que no recuerdan ningún ruido y otro, en Zulia, que no escuchó nada.
Otra de las preguntas de selección múltiple fue qué sintieron los encuestados. La más señalada de las opciones fue “miedo intenso”, marcada por 59 % de los encuestados. 29% afirma que quedó en shock, mientras que 24 % dijo sentir taquicardia, otro 24 % tener mareos y el mismo porcentaje haber estado desorientado. También hubo seis personas que se cayeron.
En esta interrogante, se repitió el patrón de sentir menos mientras más lejos se estuvo del epicentro. En Zulia, Lara, Carabobo y Falcón, la mayoría sintió una sola sensación. Una persona en Lara dijo haber sentido dos: desorientación y miedo intenso. Los encuestados de La Guaira, en cambio, sintieron entre una y hasta seis sensaciones.
A esta pregunta los encuestados sumaron que sufrieron ataques de pánico, tuvieron reacciones de huida o se resignaron por pensar “que el fin había llegado”. “Tuve un dejavú, pues me trajo a la mente la Tragedia de Vargas del 99, de la cual soy sobreviviente. Por eso me dio miedo intenso pues con la experiencia en Vargas ya uno sabe que la afectación será colectiva”, indicó otra persona que estaba en la parroquia Candelaria, en el Distrito Capital.
¿Qué pasó alrededor?
Los consultados respondieron preguntas cerradas sobre lo que sucedió en el lugar donde ellos estaban durante los terremotos de San Juan. 73 % afirmó que se cayeron objetos en su entorno, mientras que 25 % aseguró que esto no pasó en donde estaban. Esta última opción la marcaron la mayoría de los encuestados de Falcón, Lara y Zulia, a excepción de uno. 2 % contestó que no sabe o no recuerda si algo se cayó.
“Fue muy fuerte y en el momento pensé que era un solo terremoto. No sentí que parara. Solo que luego se hizo más fuerte (…) El piso se movía mucho y las cosas rodaban por él. No quería soltarme del marco de la puerta por temor a caerme o que me cayera algo en la cabeza”, contestó uno de los consultados en El Marqués, municipio Sucre de Miranda.
A la interrogante sobre si se abrieron puertas de armarios o gabinetes, 49 % respondió que no. En ese porcentaje están todos los encuestados de Zulia, Carabobo, Falcón y Aragua. Mientras, 45 % dijo que sí se habían abierto. 6 % no lo sabe o no lo recuerda.
74 % dijo que a su alrededor no se quebraron ventanas ni vidrios, pero 23 % dijo que sí. Esto ocurrió solo entre los encuestados de La Guaira, Miranda y Distrito Capital. 3 % no lo sabe o no lo recuerda.
La mayoría de los consultados (69 %) respondió que se agrietaron pisos, paredes y escaleras a su alrededor. Esto sucedió en casi todos los estados, menos entre los encuestados en Zulia y Carabobo. 29 % dijo que esto no sucedió en su entorno, mientras que 2 % no lo sabe o no lo recuerda.
78 % respondió que no se habían caído paredes, pisos o escaleras, mientras que 19 % dijo que sí. Esto ocurrió solo entre los encuestados de la región capital: Miranda, Distrito Capital y La Guaira. 4 % dijo que la edificación donde estaba había quedado destruida, versus 95 % que señaló que no.
“Sentí pánico. Con mis hijos, salimos corriendo buscando un espacio donde no nos pudiera alcanzar una estructura caída o un objeto, clamando a nuestro Padre celestial que guardara nuestras vida (…) Vimos edificios caer, vimos vecinos, hermanos pidiendo auxilio, corriendo por las calles desesperados. Lamentos, gritos, sentimos dolor, pánico, desespero, vivimos un horror”, contestó una mujer encuestada que pasó el terremoto en Caraballeda, en La Guaira.
Finalmente, 84 % apuntó que las edificaciones en su entorno no habían quedado destruidas. 15 %, sin embargo, indicó que sí. Todos los que respondieron afirmativamente estaban en la región capital cuando la tierra se movió en el día de San Juan. “Sentí un miedo enorme. Pensé que iba a morir. Todo fue horroroso”, escribió uno de los consultados que sobrevivió en medio de la devastación de la urbanización Caribe, dentro de la zona cero de Caraballeda, en La Guaira.
La encuestadora DatinCorp reveló que la mayoría de los venezolanos exige un nuevo liderazgo político y prioriza los acuerdos negociados para resolver los problemas económicos del país.
Según su último estudio, difundido el 23 de agosto, que contó con entrevistas cara a cara a 1200 electores distribuidos en Caracas y 16 estados del territorio nacional, los resultados evidenciaron un malestar por la pérdida de ingresos familiares y las fallas en los servicios básicos.
Al mismo tiempo, el informe destacó una voluntad de permanencia en la población, junto a un marcado distanciamiento frente a las organizaciones partidistas tradicionales.
Deterioro económico y voluntad de arraigo
Un 41 % de los entrevistados calificó su estado anímico personal y familiar como “regular”, mientras que un 34 % aseguró sentirse “bien” y un 19 % reportó una situación negativa. Los ciudadanos identificaron la caída del nivel de ingresos como el factor que más afectó sus vidas en los últimos 12 meses, seguido por las dificultades en la salud y el acceso a medicinas.
Por otra parte, 55 % de las familias afirmó que su situación económica permaneció igual durante el último año. Sin embargo, un 57 % manifestó esperanzas de mejoría personal para los próximos 12 meses. Respecto a la crisis general, el 62 % sostuvo que el país superará la coyuntura aunque el proceso tomará varios años, mientras que un 16 % consideró que la crisis adquirió un carácter permanente.
En cuanto a las intenciones de emigrar, 64 % de los encuestados afirmó su decisión explícita de quedarse en Venezuela. Por el contrario, un 17 % expresó su determinación de abandonar el país y un 14 % indicó que evalúa esa posibilidad.
Evaluación del rumbo nacional y la gestión pública
Los resultados del estudio de DatinCorp señalan que 41 % de los ciudadanos evaluó de forma negativa las condiciones generales del país frente al año 2025, en tanto que un 37 % las consideró iguales. Al opinar sobre la trayectoria nacional, un 46 % afirmó que Venezuela transita por un “regular camino”, un 28 % percibió un “mal camino” y un 22 % apreció un “buen camino”.
La gestión gubernamental de Delcy Rodríguez acumuló una valoración predominantemente crítica. Un 53 % de los consultados sostuvo que su administración conduce al país por un “mal camino”, un 37 % la situó en un “regular camino” y solo un 5 % la respaldó en un “buen camino”.
Los encuestados definieron sus demandas urgentes para el Poder Ejecutivo. El 51 % señaló los problemas económicos, como la inflación, el desempleo y los sueldos, como el área de atención prioritaria, mientras que un 16 % demandó soluciones inmediatas para el sistema de salud.
Vías de solución política y percepción internacional
De acuerdo con la encuesta, 50 % de la población prefirió la negociación y los acuerdos entre el Gobierno y la oposición como la ruta más realista para transformar el país. Un 23 % optó por la confrontación hasta lograr la salida del Ejecutivo, y un 11 % apoyó una intervención militar extranjera. Asimismo, un 41 % estimó que las negociaciones lograrán cambios limitados, mientras que un 31 % auguró que no generarán resultados.
Asimismo, 33 % de los encuestados sostuvo que la mejoría nacional depende del esfuerzo de los propios ciudadanos, un 23 % la atribuyó a un acuerdo de gobernabilidad y un 22 % la dejó en manos del Gobierno.
En el ámbito de las relaciones con Estados Unidos, las prioridades de la población se dividieron entre la convocatoria a elecciones democráticas y la reconstrucción económica. Un 48 % aprobó la estrategia del presidente Donald Trump hacia Venezuela, y un 50 % estimó que el entendimiento entre ambas naciones beneficia a las dos partes por igual. Por otra parte, un 68 % rechazó la propuesta informal de integrar a Venezuela como el estado 51 de la nación norteamericana.
Distanciamiento de los partidos y valoración de líderes
El 59 % de los electores afirmó que ningún líder político actual representa sus intereses, y un 69 % coincidió en que la dirigencia vigente no funciona y requiere un reemplazo inmediato. Un 66 % demandó la aparición de una figura completamente ajena a la política tradicional, valorando principalmente la capacidad de gestión económica y la honestidad.
Los dirigentes políticos registraron elevados niveles de desconfianza. Jorge Rodríguez acumuló un 80 % de rechazo total, seguido por Delcy Rodríguez con un 72 %, Enrique Márquez con un 54 %, María Corina Machado con un 43 %, Lorenzo Mendoza con un 39 % y Dinorah Figuera con un 38 %. En cuanto a la capacidad para dirigir una transición, María Corina Machado obtuvo el 33 % de las menciones, la opción “ninguno” sumó un 28 % y Lorenzo Mendoza alcanzó el 17 %.
Finalmente, 65 % de los encuestados se definió como independiente, el 24 % como opositor y el 7 % como chavista. Un 67 % descartó cualquier identificación con organizaciones políticas, mientras que un 34 % solicitó la desaparición de los partidos tradicionales y un 31 % pidió su transformación radical.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
¡Buenos días! Aquí te servimos El Mañanero de este miércoles, 26 de agosto, ese rapidito de noticias que entra suave, pero despierta de golpe. El menú incluye “El primer sorbo”, una dosis fuerte de información para abrir los ojos, esa noticia que marca la agenda; “Recién salido del horno”, un resumen de los temas más importantes de las últimas horas; “Lo que rompe en redes”, para que arranques la jornada a tono con los temas virales o tendencia en X, Instagram o TikTok; “Azuquita pa’l café”, un contenido curioso o inspirador para endulzar la mañana y “La ñapa”, con recomendaciones culturales, de información general o entretenimiento para que tu día tenga buen sabor hasta el próximo café.
El primer sorbo
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sostiuvo que el Estado venezolano es responsable de detener sin orden judicial, torturar, desaparecer temporalmente y ejecutar extrajudicialmente al dirigente opositor Fernando Albán.
El ex Fiscal General, Tarek Willian Saab, informó públicamente que Albán se había suicidado en la sede del SEBIN, versión que fue ampliamente cuestionada por las múltiples irregularidades en el caso.
“Hay en este momento miles de víctimas de todo este proceso político venezolano que no están siendo, en primer lugar, asistidas, mucho menos reparadas”, Javier Tarazona, director de Fundaredes
Lo que rompe en las redes
🕊️Dolly Parton murió a los 80 años. Desarrolló una importante carrera como actriz, cantante y construyó un enorme legado filantrópico a través de proyectos como Imagination Library, programa dedicado a proporcionar libros gratuitos a niños
El Real Madrid jugará este miércoles contra la Real Sociedad en el Santiago Bernabéu de la capital española. Será el regreso del entrenador Jose Mourinho después de 13 años.
El año 2026 ha traído un nuevo curso en las políticas migratorias de distintos Estados de América Latina. Prevalece en los programas de gobierno de la región la instauración de políticas restrictivas a la permanencia de ciudadanos extranjeros, convirtiendo las fronteras en muros infranqueables ante una migración que sobrevive a dictaduras y a economías en ruinas.
Estados Unidos marca la pauta
Para los venezolanos no es nada nuevo reconocer el sombrío panorama que deben enfrentar. Están sufriendo las medidas migratorias que el Gobierno norteamericano aplica desde 2025. Primero fue la suspensión del TPS a 650 000 compatriotas, luego la continua razia de deportaciones que el Gobierno usurpador del rodrigato pretende adornar con el plan Vuelta a la Patria.
La onda expansiva de esta política se extiende notoriamente a América Latina en el presente año. Empezó en Chile, donde residen aproximadamente 800 000 venezolanos. El presidente José Antonio Kast, quien asumió el poder el 11 de marzo de 2026, ha adoptado una postura de firmeza frente a la migración irregular, con un enfoque particular en los ciudadanos venezolanos. Su administración impulsa tanto los llamados a la salida voluntaria como un acercamiento diplomático para facilitar expulsiones.
Perú se suma con Fujimori
Posteriormente, el Gobierno de la derechista Keiko Fujimori, quien asumió la presidencia de Perú el 28 de julio de 2026, se sube a la ola antiinmigración en Latinoamérica. Con ello se suma a gobiernos como los de Chile, Ecuador y Colombia.
El 20 de agosto de 2026, el presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, anunció «un incremento significativo de operativos policiales y militares para detener y expulsar del país a inmigrantes en situación irregular», y destacó el papel central que tendrán las Fuerzas Armadas en estas redadas contra los migrantes y en el control de las fronteras para impedir su ingreso.
Ecuador y Colombia cierran filas
En esa dirección, el Gobierno del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, endureció los controles y modificó la política hacia la migración venezolana. Se pasó de ofrecer procesos temporales de amnistía a desmantelar los acuerdos bilaterales con el Decreto Ejecutivo 123, de septiembre de 2025, un tratado bilateral que había permanecido vigente durante quince años.
Recientemente, Abelardo de la Espriella, quien tomó posesión el 7 de agosto de 2026 como nuevo presidente de Colombia, declaró el 24 de agosto de 2026 iniciar «operaciones policiales para perseguir y deportar a los inmigrantes irregulares». Aunque no lo dijo explícitamente, su anuncio afecta especialmente a los 2,8 millones de venezolanos que viven en Colombia, de los cuales 848 000 están en situación irregular y, de esos, 193 000 son niños, niñas y adolescentes.
En definitiva, con la excusa de señalar a los migrantes irregulares como delincuentes se estigmatiza a los migrantes al asegurar que son ilegales, a pesar de que han intentado regularizarse ante un sistema migratorio inoperante.
Ese discurso ha existido en la región y se ha extendido por todo el mundo. No olvidemos que a los venezolanos se nos ha vinculado en EE. UU., a todos, con el Tren de Aragua, presentándonos como «criminales» a modo de excusa para la campaña de deportaciones.
Si a ello sumamos la condición agravada de nuestro país bajo el régimen que sigue en el poder, así como el doble terremoto del 24 de junio de 2026 y las recientes inundaciones del fin de semana, en un contexto de ruina económica y social, resulta más que justificable extender la protección bajo las características de crisis humanitaria, exigiendo a todos estos gobiernos un mínimo de sensibilidad y de solidaridad con una población golpeada.
Deberían restablecerse las medidas de permanencia —desde el TPS hasta el asilo y el parole— ante la evidente desgracia que sacude a la nación venezolana.
Hasta el momento no ha habido reacción alguna ni cambio en las decisiones adoptadas por estos gobiernos, ni de los organismos internacionales que debieran manifestarse contra las violaciones de los derechos humanos de los migrantes en general y, específicamente, contra la diáspora criolla.
La memoria que Venezuela olvida
Vale la pena una reflexión sobre cómo nuestro país fue un lugar acogedor para migrantes de los cinco continentes. Gentes que llegó de Europa y Asia por las calamitosas dos guerras mundiales; en el caso de Colombia, con más de tres millones de colombianos que llegaron a nuestra geografía durante el siglo XX huyendo del conflicto armado de décadas y de la pobreza; y de dictaduras, como fue el caso de los chilenos con Pinochet.
En fin, los barrios y urbanizaciones de nuestras ciudades reconocen la presencia de peruanos, bolivianos y ecuatorianos, que veían en nuestro país la tierra prometida donde existía riqueza y convivencia.
Silencio de la oposición
Pero más asombrosa aún es la tímida o nula respuesta de la oposición venezolana. Domesticada o condicionada en el contexto del protectorado, es incapaz de plantarse frente a la Administración norteamericana para exigir el respeto y la consideración de la diáspora mediante el restablecimiento de las protecciones migratorias. Su silencio convierte al venezolano víctima de atropellos en un simple daño colateral.
Hay un viejo dicho que reza: «en tiempo de calamidades es cuando se reconoce a los amigos». Para nosotros los venezolanos, la tragedia sufrida durante el siglo XXI quedará plasmada en piedra para superarla y corregir los errores que levanten la nueva Venezuela, próspera y en democracia.
Herrera Luque “detenía la historia”, dicen sus críticos. No en los hechos, fechas, anécdotas o experiencias, sino en un océano de vivencias que no hay otra manera vivirlas sino a través de lo que dicen sus protagonistas. La magia de Herrera Luque es “abrir las puertas de la otra historia”, donde conocemos a los personajes no de forma idealizada, sino de carne y hueso. Una dimensión de aparente ficción que, al releerla y cotejarla con lo vivido “detrás de las puertas”, consigue una trepidante realidad.
Imagino la escena en la quinta San Martín, en Altamira.
Es una tarde caraqueña y la luz entra oblicuamente por una ventana. En el ático se escucha el golpeteo de una máquina de escribir. Mariana Herrera me ha invitado a pasar. Su padre que no está, por un momento maravilloso decidimos devolverlo a casa.
Con la sensación de tener al autor sentado frente a nosotros, fumando, tomando café, corrigiendo con su marcador negro una página recién salida de la máquina de escribir, acompañado de su consentida que habiendo dejado de ser niña se hizo una mujer, lo abordamos en su biblioteca de la quinta San Martín, en la 12 transversal de Altamira.
—¿Por qué San Martín?
—Porque mi madre, María Luisa Luque Carvallo, era devota del prócer argentino.
—Que cosas no, don Pancho, en esta misma biblioteca escribió usted muchas de sus obras dedicadas a los grandes libertadores de la patria. Alegórico.
—Pues sí. Es aquí donde escribí buena parte de mi obra sobre Bolívar, Boves, Piar, Páez, Guzmán Blanco, Gómez y otros grandes personajes de nuestra historia. Pero le comento que aquí, en este ático, también recibí grandes escritores e intelectuales.
Pero advierte…
—Lo que más me hizo feliz fue que aquí crecieron mis cinco hijos [Francisco, Bernardo, Martín, Juan Manuel y Mariana] sembrando árboles y, como dice mi negrita María Margarita [su esposa], en mis encerronas y búsquedas solitarias donde mi musa era Venezuela.
—Doctor Herrera, ¿por qué hay que volver a leerlo?
Sonríe.
—Porque todavía no han terminado de entender lo que escribí.
Mariana interviene:
—Mi padre siempre nos decía que era muy consciente de que sus libros no eran solamente historias, sino una subida de velo al alma compleja de un país.
—Dejamos una pregunta en el tintero Dr. Herrera: ¿qué piensa usted hoy de ese continuo de la obra del Libertador como maniqueísmo ideológico y político?
—Yo, Orlando como no soy político, no intento halagar. Soy psiquiatra, hombre de ciencias, prestado por los momentos a la novelística. Mi labor y mi deber son señalar fenomenológicamente la realidad que me rodea, independientemente del signo de las reacciones afectivas que produzcan. Estoy imbuido de una voluntad terapéutica.
—Muy bien, entonces…
—Bueno, que cada quién llegue a sus conclusiones. Mi misión es la verdad. Si algunos toman la obra del Libertador como un pergamino ideológico deberán ser responsables y coherentes con lo que ello demanda. La modernidad material no garantiza modernidad moral.
—Caramba, lo material no garantiza lo moral. Por esa razón fue tan criticado por su novela La casa del pez que escupe el agua. Decía usted que en esos aposentos de Gómez se escupía la honestidad, la moral, la dignidad, la nobleza familiar. Fuerte.
—Mire usted. Dijeron que en esta novela había irrespetado a figuras ilustres. Pues me vi obligado, para ser coherente con el espíritu familiar que priva a la Academia de Medicina, a presentar con carácter irrevocable mi renuncia como miembro.
Y agrega Herrera, ajustándose los lentes:
—El papel de sus miembros es el de cantar grandezas que nunca fueron, o silenciar indignidades que sí existieron. No está en mi estilo ni en mí proceder de tal forma.
Mariana nos interrumpe:
—Orlando, ¿un café? Conocía a su padre y sabía que, cuando se reclinaba en su butaca y miraba fijamente, estaba incómodo.
Herrera el médico, el psiquiatra
Mi papá [Orlando Viera Acosta] fue un gran admirador de Herrera Luque. Además de colega a quien conoció en Salamanca, papá decía que Herrera Luque no era un hombre desafiante. En todo caso, provocador. El desafiante reta directamente, confronta; el provocador introduce una idea, una imagen que obliga, a quien le lee, a reaccionar. Eso buscaba Herrera: provocar nuestra consciencia histórica —como buen psiquiatra— y cuestionar la oficial.
Lo fascinante de Herrera Luque es que cita la historia y construye sus personajes con las propias vivencias de ellos. Roberto José Lovera De Sola afirmó que Herrera Luque debía ser “siempre leído y siempre recordado” porque gracias a sus páginas pudimos penetrar “el alma de Venezuela, en sus graves conflictos y enigmas”. Nicomedes Febres Luces sostiene que su obra puso de relieve el “complejo cultural y genético de nuestro país”.
Así, mi padre comentaba que la mejor manera de aproximarse a Herrera Luque era comenzar por el médico. Antes de ser novelista fue psiquiatra. Y nunca abandonó su profesión. Hizo de la literatura el instrumento para mirar la historia a fondo.
—Usted examinaba a Venezuela como si esta fuera un paciente.
—No exactamente. Un paciente tiene una historia clínica. Venezuela tiene muchas historias clínicas superpuestas.
—Su propósito consistía en auscultar aquello que normalmente queda fuera de los manuales: los complejos, los miedos, los resentimientos, las formas de mandar y obedecer, la fascinación por el caudillo, la violencia convertida en costumbre. En otras palabras, la psicología profunda de una sociedad.
—Esa es su conclusión. No me disgusta.
Mariana nos interrumpe.
—Papá, Orlando, ¿otro café?
—Por favor Mariana, pemíteme una aclaratoria.
—Doctor, ¿somos acomplejados? Herrera me mira fijamente.
—Eso se lo tiene que responder usted.
—¿Por qué?
—Porque usted vive después de mí y, si me ha leído, sabrá si lo somos e incluso si lo es usted.
—Pero usted dejó las claves.
—Las claves no son las respuestas.
—Dígame entonces: ¿somos caudillistas, sumisos o contestatarios al poder? ¿En ese un complejo heredado de antepasados indómitos, hambrientos de violencia y dominios, después de acabada la ocupación árabe y la caída de Granada, qué tenemos?
—Queda mucho y no queda nada. Queda irreverencia y nobleza. No quedan odios, sino tensiones por resolver y redimir.
—¿Somos democráticos?
—No.
—¿Igualitarios?
—Sí, pero con cuidado.
—¿Rebeldes?
—Mucho.
—¿Personalistas?
—Demasiado.
Hace una pausa.
—Podemos serlo. Pero hagamos caso a la muchacha [Mariana]: tomemos un café y fumemos juntos.
Herrera Luque, con media sonrisa, se levanta, toma un libro, espera la llegada del café, me invita un cigarrillo y enciende el propio. Toma el libro que habíamos citado, La casa del pez que escupe el agua. Aquí comenzaría una provocadora discusión. Me sentía que el entrevistado [el paciente ansioso] era yo.
Herrera Luque y Gómez: el hombre que no escupe
Senta Essenfeld comprendió la dimensión de esta obra. Sobre una interpretación de La casa del pez que escupe el agua [1976], Herrera Luque le expresó a Senta “que se sentía bien interpretado por lo que ella había escrito en la revista Resumen, sobre todo por su preocupación por la psicogénesis de Juan Vicente Gómez”.
—¿Y qué pretendía hacer con esa diagnosis?
La respuesta está en una de sus confesiones más reveladoras.
Mariana escucha y sonríe:
—Eso explica mucho de papá. Él no soportaba las medias verdades. Allí aparece uno de los rasgos fundamentales del carácter de papá: su voluntad de decir lo que otros preferían callar.
Hay algo particularmente revelador en la biografía doméstica de Herrera Luque: el hombre que escribió sobre el poder y la violencia venezolanos vivió una existencia familiar rigurosamente organizada. María Margarita Terán [su esposa] lo describió en un tríptico: “querer”—disposición a ser—, “poder”—capacidad de hacer—y “hacer”—ejecutarlo—. A esa “santísima trinidad” lo acompañaban otras tres exigencias: silencio, cigarrillo y café. ¡Y de qué manera! Llevo poco más de una hora en el ático y ya llevamos tres tintos y perdí el número de cigarrillos [juntos].
—¿Era realmente tan disciplinado?
—Más de lo que imaginan —dice Mariana, y cuenta: “Y también más afectuoso. Todos fuimos criados con mucho amor, esfuerzo, en un hogar lleno de valores morales y sobre todo donde se nos inculcó amor por el país. La puntualidad era inclemente, como la hora de comer juntos o solo ver televisión después de las 6:00 p. m.”.
La casa de Altamira, San Martín, terminó siendo casi un personaje más de la familia Herrera-Terán. Volvemos a la vida familiar
—Papá [interviene Mariana, ahora haciendo ella de moderadora], coméntale a Orlando cómo compraste la quinta San Martín.
Herrera Luque se acomoda en su silla.
—Con trabajo, con necesidad y con una buena dosis de atrevimiento. Como médico al servicio público y no tantos pacientes al inicio de mi carrera, carecía de recursos como para comprar una casa en Altamira. Vivimos alquilados en distintos lugares. Finalmente apareció la quinta La Tercera, propiedad del general Elías Antonio García Barrios. ¡Costaba 190 000 bolívares! Con qué… se sienta uno. Pero el dinero para la cuota inicial apareció de una manera providencial: mi abuela (Alejandrina Carvallo de Luque) me había donado un galpón en Quinta Crespo que fue expropiado para una obra pública. De allí salió la cuota inicial.
Y con nostalgia agrega:
—Fue mi primera y única casa.
—Siempre pensé que de allí saldría con los pies por delante. En esa casa nunca se escupió el agua… —, nos dice aspirando y soltando una humareda entre sonrisa, ojos vidriosos y complacencia.
La vida, sin embargo, modificó el destino. La enfermedad de su hijo Juan Manuel obligó a la familia a venderla. En 1989 se mudaron a un apartamento en La Castellana. María Margarita había cumplido una función silenciosa y decisiva: “Siempre me sentí volcada a quitarle a Pancho las mayores preocupaciones domésticas para que realizara su obra”, pero, como ella repetía, “su musa era Venezuela”. Cuánta nobleza, amor y pasión en una pareja.
Los viajeros que trajeron la guerra
—Hablemos de Los viajeros de Indias—le digo.
El rostro de Herrera Luque se vuelve más severo.
Aquí está probablemente la clave de todo su pensamiento. Su tesis –polémica y deliberadamente provocadora– parte de una pregunta: ¿quiénes fueron realmente los hombres que poblaron la Venezuela colonial?
No imaginaba yo [quien escribe este dialogo imaginario] la conquista como una simple empresa de colonización, sino como la continuación de una cultura guerrera. El ejército de la reconquista –terminado el combate en España– quedó cesante. Hombres acostumbrados a la guerra, al mando, a la violencia y a la aventura encontraron, en la ruta de las Indias, una nueva frontera, si acaso una nueva empresa.
—¿Usted sostiene que Venezuela nació de una mentalidad guerrera? Herrera vuelve a reclinarse.
—Sostengo que no podemos comprender la sociedad que vino después sin comprender a los hombres que la fundaron.
Y sentencia:
—La imagen es poderosa. Hombres de la reconquista que, al quedar sin guerra, llevan la guerra consigo. No se adaptan fácilmente a la paz porque su identidad se había formado alrededor del combate, el honor, el mando y la conquista.
Agrega Herrera Luque con más fuerza:
—A los “viajeros de Indias” les concedo una influencia decisiva en la formación de las élites coloniales. Aquel grupo humano habría fundado normas, arquetipos, relaciones y escalas de valores que luego atravesaron la sociedad venezolana.
—Doctor, la tesis debe leerse hoy como una explicación genética literal del venezolano.
—No. Lo verdaderamente fértil es comprenderla como una hipótesis cultural sobre la transmisión de comportamientos: la violencia, el individualismo, la intolerancia, la audacia, la dificultad para aceptar límites y la fascinación por quién manda.
—¿La fascinación por los hombres de poder?
—No se fascine usted mismo por ellos ni por tesis simplistas.
—¿Simplistas?
—Una sociedad, Orlando, no hereda solamente apellidos, tierras y riquezas. También hereda maneras de reaccionar, modales o buenos o malos hábitos.
Mariana nos interrumpe:
—Maneras de amar, de querer, hacer o deshacer, apreciar o despreciar. Creo que hay una historia debajo de otra historia, un océano debajo del mar [¿?].
—Lea a Unamuno, Orlando, lea a Juan Miguel Rossi. Es lo que llaman la intrahistoria, un mar debajo de la espuma. Lo que vemos es solo la estela, la superficie. La vida y la verdad están abajo.
La intrahistoria: la historia debajo de la historia
—¿Cómo define usted la intrahistoria?
—Que me gusta el término y me habría interesado, porque la historia que importa no siempre ocurre en las plazas, sino detrás de sus postigos.
Juan Miguel Rossi [justo citarle como estudioso de Herrera Luque] ofrece una de las mejores claves del dossier: la intrahistoria, concepto asociado a Unamuno; aquello que ocurre “por debajo del estruendo de las fechas solemnes”: hábitos, miedos, devociones, resentimientos y arreglos cotidianos. “Si la historia visible es la espuma, la intrahistoria es el mar”.
En Los amos del valle, la patria aparece antes que la patria: en la hacienda, en el apellido, en la casa grande, en las jerarquías, en el miedo a la plebe.
En Boves el Urogallo, aquella violencia soterrada se convierte en estampida. En La casa del pez que escupe el agua, la modernidad cambia los muebles, pero no necesariamente las jerarquías. Y en Los cuatro reyes de la baraja, la política reaparece como un juego de pactos, lealtades, favores y personalismos. La luna de Fausto, cierra el ciclo, luminosa, apasionadamente.
—Don Pancho [después de un litro de café y una cajetilla de Viceroy entro en confianza], entonces ¿la historia política es apenas la superficie?
—La política es el escenario. Pero los actores llegan al escenario cargando su casa, su familia, sus miedos y sus antepasados.
—La frase central del ensayo de Rossi resulta contundente: “la intrahistoria funciona como una teoría narrativa del poder y del carácter venezolano”.
Es allí entonces [nota mía] donde la obra adquiere una dimensión extraordinaria. Herrera Luque no solamente pregunta quién gobernó. Pregunta por qué una sociedad acepta determinado tipo de gobernante y vivir en la intemperancia. Incuestionable. Esa es la pregunta más peligrosa, aun sin responder, históricamente…
El petróleo y la ilusión de la abundancia
—Doctor Herrera, el petróleo es un minutauro, un demonio o una bendición de tierra de gracia, mal correspondida.
—Quizás un poco de todo eso. Pero quiero ir más allá. Venezuela descubrió uno de sus mayores dones y una de sus mayores maldiciones: la abundancia. Un país relativamente pequeño en población comenzó a disponer de una riqueza extraordinaria.
—Pero también, querido amigo Orlando, creó una ilusión que el Estado podía resolverlo todo. Este es uno de los grandes malentendidos venezolanos. Confundimos durante demasiado tiempo riqueza nacional con capacidad ilimitada del Estado.
—Pero el petróleo, doctor, permitió financiar sueños que parecían infinitos.
—Muy bien. Pero cuando los sueños superaron los ingresos, apareció la deuda, el reparto y el nuevorriquismo. Los nuevos “mantuanos” pues…
Herrera de reclina en la silla.
—Cuando la deuda superó la capacidad de pago, apareció la inflación. Cuando la inflación destruyó la confianza, apareció la antipolítica. Y cuando la antipolítica triunfó, volvió el salvador, el providencial, el taita, el hombre que escupe el agua. Y volvemos a la pregunta con la cuál usted comenzó esta conversación: ¿hemos hecho de la historia un coloquio de ideologización?
—Me inclino en mi silla, enciendo un cigarrillo y le miro fijamente.
De pronto Mariana, que había ido a ver si “la trufa estaba en su punto”, con su voz ronquita y suave a la vez entra y nos dice: “bajemos a comer. La mesa está servida…”.
En nuestra próxima entrega: Herrera Luque, Mariana y los cinco reyes de la baraja. Descubra Ud. quien sería ese quinto jinete, y mucho más de nuestros próceres, en histórica conversación y un final “de novela”.
@ovierablanco – vierablanco@gmail.com | Activista de DD. HH. / Abogado / Exembajador en Canadá.
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Lo que en otros países con infraestructura apropiada es cotidiano y no pasa de una anécdota, en Venezuela se convirtió en una tragedia debido a las lluvias del pasado fin de semana, con al menos tres personas muertas, alrededor de cinco desaparecidas, más de cien viviendas afectadas y siete decenas de carros con aparente pérdida total.
En Caracas fue encontrado el cuerpo sin vida de Keylin Quintero González, quienhabía desaparecido el sábado 22 de agosto junto con su hijo Keiber Quintero, luego de que la moto en la que transitaban fuera arrastrada por una corriente y cayera en una alcantarilla en las inmediaciones del estadio Monumental Simón Bolívar en La Rinconada. El cadáver de Quintero fue localizado en el río Guaire a la altura del sector Guere-Guere de Santa Lucía del Tuy, estado Miranda.
La emergencia sabatina ocasionada por las precipitaciones tuvo uno de sus puntos más críticos en la autopista capitalina de Valle-Coche, donde el desbordamiento del río San Pedro provocó una inundación que dejó entre 60 y 70 vehículos atrapados en medio de las aguas.
Como ya es costumbre en los desastres naturales, miembros de la sociedad civil auxiliaron a conductores y pasajeros que quedaron expuestos a la fuerza de la corriente, mientras llegaban los funcionarios bomberiles y policiales.
En Miranda, comisiones de bomberos de la entidad buscan a Richard Borges y María Alejandra Mijares, pareja que fue arrastrada por la corriente de la quebrada El Alambique en el sector Valle Alto de la ciudad de Los Teques el pasado fin de semana. Las labores de rastreo comenzaron este martes en el sector Río Cristal. Los efectivos también se encuentran desplegados en Macarao, Camatagua, Carrizalito y las riberas del río San Pedro.
En el interior también hubo desastres
En el estado Táchira, víctimas de un deslizamiento de tierra y rocas perecieron un hombre y una mujer en el sector La Cuchilla del municipio Uribante.
De acuerdo al director de Protección Civil de la entidad andina, Yesnardo Canal, la pareja se trasladaba en una motocicleta. Canal igualmente informó sobre inundaciones, desbordamientos de ríos y quebradas, deslizamientos de terreno y caída de árboles en la región.
En Aragua, las autoridades todavía buscan a Eduardo Barbera y Zuleyka Murillo, a quienes se los llevó el torrente de agua del río Aragua. El alcalde del municipio José Félix Ribas, Juan Carlos Sánchez, dijo que el operativo comprende una distancia de entre 20 y 25 kilómetros para abarcar todo el caudal. El despliegue se extiende por La Gavila, Puente de Hierro, dique de La Curia y zonas de los municipios vecinos Sucre y Lamas. De acuerdo al burgomaestre, un equipo de buceo fue habilitado para buscar a la pareja, además de maquinaria pesada y sobrevuelos, aunado a miembros de Protección Civil, sistema 911, bomberos regionales, policía nacional y estatal, y voluntarios.
En el Lago de Maracaibo se originó una tromba marina que no ocasionó daños, pero asombró a los habitantes de la entidad.
Por su parte, en Lara las consecuencias se trasladan al sector productivo y al acceso a servicios básicos, mientras que en Yaracuy los fuertes vientos derribaron árboles y afectaron vehículos.
Mientras la onda tropical número 40 atraviesa Venezuela, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) mantiene vigilancia sobre nuevas ondas tropicales en el Atlántico.
Con información de El Pitazo
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