A dos meses de los terremotos | El estruendo de la tierra sigue grabado en la memoria

“Salí llorando a la calle, desorientada, tal como vestía, con la ropa de casa. Salí luego de que pude caminar porque el movimiento no me dejaba avanzar y me di cuenta de que cayeron vidrios en la parte de abajo y se agrietó la escalera de la entrada. Solo después que todo pasó, a las horas, regresé para subir a la platabanda que ocupo desde antes y después del terremoto. Aunque ahora la ocupo con mi hermana, su esposo y sus dos hijos porque su casa quedó en rojo. Somos siete en la platabanda: tres menores de edad y cuatro adultos, de los cuales solo uno tiene empleo”. El comentario es de una mujer que habita el sector La Soublette de Catia La Mar, en el estado La Guaira, el más impactado por los terremotos que el pasado 24 de junio azotó a Venezuela y dejó más de 6.500 muertos y un sinnúmero oficial de desaparecidos. 

Como ella, cada venezolano evoca algo distinto de aquella tarde, a las 6:04 pm, cuando la tierra comenzó a moverse. Los recuerdos mezclan sonidos, sensaciones, emociones, reacciones, imágenes y el lugar en donde se estaba. “Esto es algo que no le deseo vivir a nadie en realidad. La sensación de miedo, de temor, de que todo se te va a caer encima es abrumadora y no podía ni tenía el control de la misma y eso me generó angustia y un ataque de pánico”, comentó otra mujer que estaba en Lídice, al oeste del municipio Libertador de Distrito Capital, al momento del dodlete sísmico. 

Dos meses después de los terremotos, en Runrun.es nos dedicamos a revisar qué guarda la memoria de quienes vivieron el evento sísmico más destructor del siglo en el país. Para explorar lo que sintieron los venezolanos aquel día, ideamos un cuestionario inspirado en las encuestas de intensidad sísmica que suelen recolectar datos sobre lo qué se sintió, dónde se encontraba y los efectos que se vieron durante el sismo.

Este instrumento, que no tiene ningún rigor científico, nos sirvió para obtener 98 respuestas provenientes de ocho estados del país, la mayoría de Distrito Capital (48) y Miranda (35). Otros están en La Guaira (7), Lara (3), Falcón (2), Zulia (1), Carabobo (1) y Aragua (1). De esa manera, pudimos conocer cómo se vivieron los terremotos en distintas partes del país y cómo se recuerda 60 días después.

Movimiento y ruidos de terremotos

Los movimientos horizontales y verticales de los terremotos los sintió 56 % de los encuestados. 33 % señaló que solo percibió el movimiento horizontal y 4 % solo el vertical. 7 % dijo que no recuerda cómo fue.

En la mayoría de los estados, los encuestados apuntaron diferencias en la forma en la que sintieron los terremotos. Sin embargo, todos los habitantes de La Guaira afirmaron haber sentido el movimiento vertical y horizontal de los temblores. También se sintió así en estados tan distantes del epicentro como Zulia, lo mismo que en la zona centro-occidental (Lara, Falcón) y central (Carabobo y Aragua), así como en Distrito Capital y Miranda.

Los encuestados también fueron interrogados sobre lo que escucharon durante el doblete sísmico. Esta fue una pregunta de selección múltiple para poder apreciar los ruidos simultáneos que se percibieron aquella tarde. La opción más seleccionada (58 %) fue el sonido de la tierra.

51 % también señaló que escuchó cosas que caían y la misma proporción dijo oír gritos. 50 % apuntó el sonido de las ventanas y cristales. 22 % oyó llantos y 13 % recuerda el sonido de paredes y pisos que se rompían.

Quienes estaban en la región capital y central del país escucharon hasta seis sonidos de forma simultánea. Hubo personas que detallaron ruidos adicionales a los que estaban dentro de las opciones. En Caricuao, al suroeste del municipio Libertador del Distrito Capital, uno de los consultados recordó cómo un reloj de péndulo dañado que comenzó a hacer sonar y otro, en Los Palos Grandes, municipio Chacao de Miranda, sintió el crujir de unas baldosas que se quebraron y cayeron de una pared. 

En los estados más alejados del epicentro, es decir, en centro-occidente y occidente, oyeron entre uno y tres sonidos. Hay tres personas que no recuerdan ningún ruido y otro, en Zulia, que no escuchó nada.

Otra de las preguntas de selección múltiple fue qué sintieron los encuestados. La más señalada de las opciones fue “miedo intenso”, marcada por 59 % de los encuestados. 29% afirma que quedó en shock, mientras que 24 % dijo sentir taquicardia, otro 24 % tener mareos y el mismo porcentaje haber estado desorientado. También hubo seis personas que se cayeron. 

En esta interrogante, se repitió el patrón de sentir menos mientras más lejos se estuvo del epicentro. En Zulia, Lara, Carabobo y Falcón, la mayoría sintió una sola sensación. Una persona en Lara dijo haber sentido dos: desorientación y miedo intenso. Los encuestados de La Guaira, en cambio, sintieron entre una y hasta seis sensaciones. 

A esta pregunta los encuestados sumaron que sufrieron ataques de pánico, tuvieron reacciones de huida o se resignaron por pensar “que el fin había llegado”. “Tuve un dejavú, pues me trajo a la mente la Tragedia de Vargas del 99, de la cual soy sobreviviente. Por eso me dio miedo intenso pues con la experiencia en Vargas ya uno sabe que la afectación será colectiva”, indicó otra persona que estaba en la parroquia Candelaria, en el Distrito Capital.

¿Qué pasó alrededor?

Los consultados respondieron preguntas cerradas sobre lo que sucedió en el lugar donde ellos estaban durante los terremotos de San Juan. 73 % afirmó que se cayeron objetos en su entorno, mientras que 25 % aseguró que esto no pasó en donde estaban. Esta última opción la marcaron la mayoría de los encuestados de Falcón, Lara y Zulia, a excepción de uno. 2 % contestó que no sabe o no recuerda si algo se cayó.

“Fue muy fuerte y en el momento pensé que era un solo terremoto. No sentí que parara. Solo que luego se hizo más fuerte (…) El piso se movía mucho y las cosas rodaban por él. No quería soltarme del marco de la puerta por temor a caerme o que me cayera algo en la cabeza”, contestó uno de los consultados en El Marqués, municipio Sucre de Miranda.

A la interrogante sobre si se abrieron puertas de armarios o gabinetes, 49 % respondió que no. En ese porcentaje están todos los encuestados de Zulia, Carabobo, Falcón y Aragua. Mientras, 45 % dijo que sí se habían abierto. 6 % no lo sabe o no lo recuerda.

74 % dijo que a su alrededor no se quebraron ventanas ni vidrios, pero 23 % dijo que sí. Esto ocurrió solo entre los encuestados de La Guaira, Miranda y Distrito Capital. 3 % no lo sabe o no lo recuerda. 

La mayoría de los consultados (69 %) respondió que se agrietaron pisos, paredes y escaleras a su alrededor. Esto sucedió en casi todos los estados, menos entre los encuestados en Zulia y Carabobo. 29 % dijo que esto no sucedió en su entorno, mientras que 2 % no lo sabe o no lo recuerda.

78 % respondió que no se habían caído paredes, pisos o escaleras, mientras que 19 % dijo que sí. Esto ocurrió solo entre los encuestados de la región capital: Miranda, Distrito Capital y La Guaira. 4 % dijo que la edificación donde estaba había quedado destruida, versus 95 % que señaló que no.

“Sentí pánico. Con mis hijos, salimos corriendo buscando un espacio donde no nos pudiera alcanzar una estructura caída o un objeto, clamando a nuestro Padre celestial que guardara nuestras vida (…) Vimos edificios caer, vimos vecinos, hermanos pidiendo auxilio, corriendo por las calles desesperados. Lamentos, gritos, sentimos dolor, pánico, desespero, vivimos un horror”, contestó una mujer encuestada que pasó el terremoto en Caraballeda, en La Guaira.

Finalmente, 84 % apuntó que las edificaciones en su entorno no habían quedado destruidas. 15 %, sin embargo, indicó que sí. Todos los que respondieron afirmativamente estaban en la región capital cuando la tierra se movió en el día de San Juan. “Sentí un miedo enorme. Pensé que iba a morir. Todo fue horroroso”, escribió uno de los consultados que sobrevivió en medio de la devastación de la urbanización Caribe, dentro de la zona cero de Caraballeda, en La Guaira.

Runrun.es aplicó una encuesta para explorar cuáles son los ruidos, las imágenes y las emociones que atravesaron a los venezolanos durante los sismos de junio pasado. Estos son los resultados
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“Salí llorando a la calle, desorientada, tal como vestía, con la ropa de casa. Salí luego de que pude caminar porque el movimiento no me dejaba avanzar y me di cuenta de que cayeron vidrios en la parte de abajo y se agrietó la escalera de la entrada. Solo después que todo pasó, a las horas, regresé para subir a la platabanda que ocupo desde antes y después del terremoto. Aunque ahora la ocupo con mi hermana, su esposo y sus dos hijos porque su casa quedó en rojo. Somos siete en la platabanda: tres menores de edad y cuatro adultos, de los cuales solo uno tiene empleo”. El comentario es de una mujer que habita el sector La Soublette de Catia La Mar, en el estado La Guaira, el más impactado por los terremotos que el pasado 24 de junio azotó a Venezuela y dejó más de 6.500 muertos y un sinnúmero oficial de desaparecidos. 

Como ella, cada venezolano evoca algo distinto de aquella tarde, a las 6:04 pm, cuando la tierra comenzó a moverse. Los recuerdos mezclan sonidos, sensaciones, emociones, reacciones, imágenes y el lugar en donde se estaba. “Esto es algo que no le deseo vivir a nadie en realidad. La sensación de miedo, de temor, de que todo se te va a caer encima es abrumadora y no podía ni tenía el control de la misma y eso me generó angustia y un ataque de pánico”, comentó otra mujer que estaba en Lídice, al oeste del municipio Libertador de Distrito Capital, al momento del dodlete sísmico. 

Dos meses después de los terremotos, en Runrun.es nos dedicamos a revisar qué guarda la memoria de quienes vivieron el evento sísmico más destructor del siglo en el país. Para explorar lo que sintieron los venezolanos aquel día, ideamos un cuestionario inspirado en las encuestas de intensidad sísmica que suelen recolectar datos sobre lo qué se sintió, dónde se encontraba y los efectos que se vieron durante el sismo.

Este instrumento, que no tiene ningún rigor científico, nos sirvió para obtener 98 respuestas provenientes de ocho estados del país, la mayoría de Distrito Capital (48) y Miranda (35). Otros están en La Guaira (7), Lara (3), Falcón (2), Zulia (1), Carabobo (1) y Aragua (1). De esa manera, pudimos conocer cómo se vivieron los terremotos en distintas partes del país y cómo se recuerda 60 días después.

Movimiento y ruidos de terremotos

Los movimientos horizontales y verticales de los terremotos los sintió 56 % de los encuestados. 33 % señaló que solo percibió el movimiento horizontal y 4 % solo el vertical. 7 % dijo que no recuerda cómo fue.

En la mayoría de los estados, los encuestados apuntaron diferencias en la forma en la que sintieron los terremotos. Sin embargo, todos los habitantes de La Guaira afirmaron haber sentido el movimiento vertical y horizontal de los temblores. También se sintió así en estados tan distantes del epicentro como Zulia, lo mismo que en la zona centro-occidental (Lara, Falcón) y central (Carabobo y Aragua), así como en Distrito Capital y Miranda.

Los encuestados también fueron interrogados sobre lo que escucharon durante el doblete sísmico. Esta fue una pregunta de selección múltiple para poder apreciar los ruidos simultáneos que se percibieron aquella tarde. La opción más seleccionada (58 %) fue el sonido de la tierra.

51 % también señaló que escuchó cosas que caían y la misma proporción dijo oír gritos. 50 % apuntó el sonido de las ventanas y cristales. 22 % oyó llantos y 13 % recuerda el sonido de paredes y pisos que se rompían.

Quienes estaban en la región capital y central del país escucharon hasta seis sonidos de forma simultánea. Hubo personas que detallaron ruidos adicionales a los que estaban dentro de las opciones. En Caricuao, al suroeste del municipio Libertador del Distrito Capital, uno de los consultados recordó cómo un reloj de péndulo dañado que comenzó a hacer sonar y otro, en Los Palos Grandes, municipio Chacao de Miranda, sintió el crujir de unas baldosas que se quebraron y cayeron de una pared. 

En los estados más alejados del epicentro, es decir, en centro-occidente y occidente, oyeron entre uno y tres sonidos. Hay tres personas que no recuerdan ningún ruido y otro, en Zulia, que no escuchó nada.

Otra de las preguntas de selección múltiple fue qué sintieron los encuestados. La más señalada de las opciones fue “miedo intenso”, marcada por 59 % de los encuestados. 29% afirma que quedó en shock, mientras que 24 % dijo sentir taquicardia, otro 24 % tener mareos y el mismo porcentaje haber estado desorientado. También hubo seis personas que se cayeron. 

En esta interrogante, se repitió el patrón de sentir menos mientras más lejos se estuvo del epicentro. En Zulia, Lara, Carabobo y Falcón, la mayoría sintió una sola sensación. Una persona en Lara dijo haber sentido dos: desorientación y miedo intenso. Los encuestados de La Guaira, en cambio, sintieron entre una y hasta seis sensaciones. 

A esta pregunta los encuestados sumaron que sufrieron ataques de pánico, tuvieron reacciones de huida o se resignaron por pensar “que el fin había llegado”. “Tuve un dejavú, pues me trajo a la mente la Tragedia de Vargas del 99, de la cual soy sobreviviente. Por eso me dio miedo intenso pues con la experiencia en Vargas ya uno sabe que la afectación será colectiva”, indicó otra persona que estaba en la parroquia Candelaria, en el Distrito Capital.

¿Qué pasó alrededor?

Los consultados respondieron preguntas cerradas sobre lo que sucedió en el lugar donde ellos estaban durante los terremotos de San Juan. 73 % afirmó que se cayeron objetos en su entorno, mientras que 25 % aseguró que esto no pasó en donde estaban. Esta última opción la marcaron la mayoría de los encuestados de Falcón, Lara y Zulia, a excepción de uno. 2 % contestó que no sabe o no recuerda si algo se cayó.

“Fue muy fuerte y en el momento pensé que era un solo terremoto. No sentí que parara. Solo que luego se hizo más fuerte (…) El piso se movía mucho y las cosas rodaban por él. No quería soltarme del marco de la puerta por temor a caerme o que me cayera algo en la cabeza”, contestó uno de los consultados en El Marqués, municipio Sucre de Miranda.

A la interrogante sobre si se abrieron puertas de armarios o gabinetes, 49 % respondió que no. En ese porcentaje están todos los encuestados de Zulia, Carabobo, Falcón y Aragua. Mientras, 45 % dijo que sí se habían abierto. 6 % no lo sabe o no lo recuerda.

74 % dijo que a su alrededor no se quebraron ventanas ni vidrios, pero 23 % dijo que sí. Esto ocurrió solo entre los encuestados de La Guaira, Miranda y Distrito Capital. 3 % no lo sabe o no lo recuerda. 

La mayoría de los consultados (69 %) respondió que se agrietaron pisos, paredes y escaleras a su alrededor. Esto sucedió en casi todos los estados, menos entre los encuestados en Zulia y Carabobo. 29 % dijo que esto no sucedió en su entorno, mientras que 2 % no lo sabe o no lo recuerda.

78 % respondió que no se habían caído paredes, pisos o escaleras, mientras que 19 % dijo que sí. Esto ocurrió solo entre los encuestados de la región capital: Miranda, Distrito Capital y La Guaira. 4 % dijo que la edificación donde estaba había quedado destruida, versus 95 % que señaló que no.

“Sentí pánico. Con mis hijos, salimos corriendo buscando un espacio donde no nos pudiera alcanzar una estructura caída o un objeto, clamando a nuestro Padre celestial que guardara nuestras vida (…) Vimos edificios caer, vimos vecinos, hermanos pidiendo auxilio, corriendo por las calles desesperados. Lamentos, gritos, sentimos dolor, pánico, desespero, vivimos un horror”, contestó una mujer encuestada que pasó el terremoto en Caraballeda, en La Guaira.

Finalmente, 84 % apuntó que las edificaciones en su entorno no habían quedado destruidas. 15 %, sin embargo, indicó que sí. Todos los que respondieron afirmativamente estaban en la región capital cuando la tierra se movió en el día de San Juan. “Sentí un miedo enorme. Pensé que iba a morir. Todo fue horroroso”, escribió uno de los consultados que sobrevivió en medio de la devastación de la urbanización Caribe, dentro de la zona cero de Caraballeda, en La Guaira.

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