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Lo que aún tiembla en La Páez

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Jesús López frota sus manos repetidamente, un gesto mecánico que se acentúa cuando la memoria choca contra el paisaje a su alrededor: el esqueleto de concreto del Bloque 3 de La Páez, al que le faltan dos de sus alas, derrumbadas el 24 de junio en menos de dos minutos.

De sus 66 años de edad ha vivido 63 en ese sector de la parroquia Catia La Mar, estado La Guaira. Toda una vida transcurrida entre estos bloques, que durante siete décadas fueron mucho más que edificios: fueron casas, negocios, escuelas, canchas y calles donde se tejían los encuentros de una comunidad.

Los tres icónicos superbloques residenciales de la Urbanización José Antonio Páez, diseñados por el Taller de Arquitectura del Banco Obrero bajo la dirección de Carlos Raúl Villanueva y Carlos Brando, fueron construidos en 1955 para recibir a familias damnificadas por las fuertes lluvias del litoral varguense de 1951. 71 años después, son sus habitantes quienes han tenido que buscar nuevos rumbos por otro desastre socioambiental.

La Páez
Imagen de los escombros en una de las alas del Bloque 3 de La Páez/ Foto: María Gracia La Cruz

Junto a lo que quedó en pie del Bloque 3 de La Páez hay ahora un altar. Flores. Fotografías. Cintas blancas que tienen inscritos los nombres de los fallecidos y mensajes de condolencias. El viento las mueve junto al polvo. A pocos metros, la vida intenta continuar. Hay negocios abiertos. Personas que caminan, otros conversan. El sol sigue arreciando en las horas del mediodía, como siempre, solo que ahora sus rayos desgastan objetos que quedaron entre los escombros de lo que antes fueron hogares. Una jornada de voluntarios ofrece atención ginecológica a mujeres del sector. La escena tiene algo de normalidad, pero es una normalidad estacionada entre el dolor y muchas peguntas.

Memorial a los desaparecidos en Bloque 3 de La Páez. Foto: María Gracia La Cruz

Además del colapsado Bloque 3, cerca de la casa del señor López está el Bloque 2, una estructura que sigue en pie, pero que ya tiene firmada una sentencia de demolición. Sin embargo, el calendario oficial es un papel en blanco. En las reuniones, los datos que se comparten son imprecisos: pronto, cuando terminen los estudios necesarios… Tres meses después, al miedo por los terremotos, se suma el temor a que la demolición arrase con lo que los sismos perdonaron.

“Eso cuesta mucho real”

Foto: María Gracia Lacruz

Jesús no quiere irse de La Guaira. Cuando en un censo gubernamental le preguntaron si quería abandonar el estado, su respuesta fue un “no” rotundo, porque “como La Guaira, no hay dos”. Sin embargo, la propuesta de implosionar las estructuras le roba la paz.

Según narra, las autoridades plantearon evacuar a la población en 300 metros a la redonda y llevarlos hacia la meseta de Mamo. Les dijeron que las partículas de los explosivos son altamente cancerígenas y dañan los pulmones. Para evitar que la onda expansiva reviente las estructuras cercanas, la orden además es dejar las puertas de las casas abiertas de par en par.

“Tenemos temor, porque hay que dejar las casas abiertas y eso es ponérsela fácil a los facinerosos”, reclamó Jesús. El miedo tiene bases sólidas. Tras los sismos y el caos que causaron en La Guaira, el vandalismo también tuvo réplicas en esa zona y hubo casas saqueadas.

Jesús cuenta que representantes de la Gobernación han visitado la zona y que los vecinos han planteado otras opciones para disminuir los efectos sobre las viviendas y negocios cercanos: ” “No somos ingenieros, pero no estamos de acuerdo con una explosión masiva por la cercanía de las casas”, explica. “El temor de nosotros es que las estructuras cedan un poco o se dañen. Lo que decimos es qué posibilidad hay de que ‘desnuden’ el edificio, es decir, que le quiten las paredes, para que la demolición sea menos traumática. Ellos han dicho que eso cuesta mucho real. Y nosotros lo que les decimos es que si entonces ellos prefieren dañarnos nuestras casa a buscar la forma más correcta de demoler para que haya menos efectos secundarios”, lamentó.


Los emblemáticos bloques de La Páez en Catia La Mar serán demolidos tras siete décadas sirviendo de hogar a cientos de familias/ Foto: María Gracía La Cruz

“La Páez les quedó grande”

En La Páez se han conversado sobre meses tentativos para la demolición. También se habla de nuevos estudios. Hubo censos, se fijan reuniones. Pero la fecha exacta en la que ejecutarán los procedimientos nadie la conoce: “Han venido y supuestamente, y que está en cronograma, dicen que en enero, febrero”, cuenta Jesús López. “Estamos esperando qué deciden los entes del gobierno, cuándo y cómo lo van a demoler“.

Oswaldo Ceballos tiene 59 años y toda su vida ha vivido en el sector. Su familia llegó a La Páez en los años cincuenta: su mamá pertenecía a una de las tres primeras familias en instalarse allí, después de quedar damnificada en 1951 y ser reubicada en los súperbloques. Los terremotos de San Juan no lo desplazaron de su hogar, pero sí dañaron su pequeño taller de latonería y pintura, por lo que en la actualidad se ha dedicado a vender ajos para sobrevivir.

Además de su pérdida material y de lamentar la partida de vecinos, la espera se ha convertido en otra fuente de preocupación para él. “No hay certezas de qué día será la demolición, no se sabe nada de nada”, afirma. Después, añade una frase que resume la sensación que describe: “Yo creo que a esa gente le está quedando grande qué hacer con esos bloques”.

Con el señor López, coincide en la incertidumbre de qué pasará cuando sean desalojados temporalmente para las demoliciones: “El temor es adónde lo van a meter a uno, dicen que lo van a sacar a uno 48 horas cuando vengan a demoler el bloque. El temor es que uno debe dejar las casas solas, entonces, le pedimos a las autoridades que resguarden las casas que quedaron en pie por seguridad de todos los enseres”.

Ausencias e incertidumbre

La charcutería de Carlos Benítez está contigua al Bloque 2. El hombre es un andino “prestado indefinidamente” a La Guaira. Después de vender temporalmente en mercados a cielo abierto por los sectores de La Guzmania y el Caribe, hizo clic con la gente del estado, su clima, sus costumbres, y decidió echar raíces en la entidad hace seis años. Cuenta que empezó vendiendo “sobre dos tablitas” hasta que logró comprar sus cavas.

“Él es muy buen patrón, los días después de la tragedia, Carlos regaló todo, pollos, carnes, embutidos y huevos a la comunidad que hacía cola”, comentó en secreto Julián, otro de los empleados del local “Todo carnes”.

El sismo no tumbó las paredes del negocio del señor Benítez, pero sí le arrancó a su asistente y mano derecha, una de las víctimas por el desplome de dos alas del Bloque 3. Hoy, respira hondo y traga grueso cuando recuerda las bromas que compartía con su compañero.

“Hay personas que vienen a ser como familia de uno, porque los ves todos los días (…) a mí me duele mucho la muerte de mi compañero de trabajo, extraño las risas ahí en la carnicería… duele mucho”, expresa. En este contexto, la demolición para él no es una palabra aislada. Es la posibilidad de perder, en segundos, lo que construyó durante años, así como perdió a su amigo.

“Ellos han planteado una implosión, pero da terror”, dice. “Da sentimiento que haya una mala explosión y venga y le acabe a uno el negocio”, agrega. El comerciante indica que los vecinos han planteado una demolición mecánica, propuesta que secunda: tumbar pared por pared en lugar de dinamitar catorce pisos de golpe.

El negocio del señor Benítez está muy cerca del bloque 2. Teme por el impacto que pueda sufrir cuando el edificio residencial sea demolido/ Foto: María Gracia Lacruz

Jesús López también perdió a cuatro familiares en la tragedia del 24 de junio. Dice que aunque todas las pérdidas e incertidumbre se han tornado dolorosas, ha procurado formas de no encerrarse en lo ocurrido.

“Como todo en la vida, ya uno se va acostumbrando, a uno solo le queda pedirle a Dios. Es doloroso, pero tampoco te puedes aferrar y encasillar en lo que pasó. Yo he sido deportista, todos los días camino, voy ahí, a La Zorra, eso me ayuda a aliviar el estrés. No es fácil lo que estamos viviendo, pero hay que salir adelante”, sentencia en medio de un suspiro.

Después, piensa en diciembre. En la Navidad, en las reuniones familiares que no serán, en las hallacas que ya no se prepararán entre familia y vecinos. Repasa lo que ya no será. Y ratifica que no quiere estar en La Páez. “Ya yo estoy cuadrando, no pienso estar acá. Esto debe ser doloroso, si de por sí yo lloro en diciembre, esto ahora va a ser un paño de lágrimas”, lamenta.

La demolición: una decisión que no admite fórmulas

José Luis de Abreu, ingeniero de minas, profesor de la Escuela de Geología, Minas y Geofísica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela y especialista en perforación y voladura, explica que para estructuras como las de La Páez existen, en términos generales, dos alternativas: la demolición mecánica, mediante martillos hidráulicos, y la utilización de explosivos.

En edificios como estos, de 14 pisos que además presentan daños estructurales importantes, considera aconsejable una voladura controlada, porque el uso de maquinaria sobre una estructura debilitada puede aumentar el riesgo de un colapso imprevisto. La decisión, sin embargo, debe hacerse caso por caso: “Cada caso es diferente, indudablemente. Cada caso tiene su particularidad”.

Antes de decidir cómo derribar un bloque, señala, deben evaluarse los levantamientos de daños y las deformaciones, la verticalidad de la estructura —que permitirá determinar hacia dónde se dirigirá la caída—, las condiciones del suelo para el trabajo posterior de la maquinaria pesada y la transferencia de cargas hacia las edificaciones colindantes. T

En una demolición con explosivos, De Abreu estima que el perímetro de seguridad para edificios de unos 40 a 45 metros de altura podría situarse, de manera general, entre 100 y 250 metros de radio, con una evacuación de aproximadamente dos a cuatro horas antes de la voladura y un período adicional de tres a seis horas antes del retorno. Aclara que estas son referencias generales y que el perímetro y los tiempos deben establecerse según las características específicas de cada estructura.

La protección de las viviendas cercanas también requiere medidas específicas. De Abreu menciona la posibilidad de construir zanjas de amortiguación para reducir la propagación de vibraciones por el suelo, proteger ventanas frente a la onda de choque y utilizar refuerzos o contenciones físicas en determinadas paredes.

Para controlar el polvo y los gases generados durante la voladura recomienda sistemas de supresión con agua, como cañones o rocío antes y después de la demolición. Explica que los explosivos producen gases que pueden resultar irritantes para las mucosas y los ojos y provocar, en algunos casos, dolor de cabeza, mientras que el polvo y las partículas de concreto constituyen otro de los elementos que deben controlarse.

Quedarse para reconstruir

La paradoja está ahí. Hay quienes piensan en marcharse, al menos temporalmente, porque diciembre será demasiado doloroso. Hay quienes temen la demolición. Hay quienes no saben dónde dormirán durante la evacuación ni quién vigilará sus casas.

Y, aun así, cuando se les pregunta si quieren quedarse, la respuesta se repite. Carlos no duda.

“Claro. Claro que me quedo en La Guaira. Tengo mi vida hecha aquí, las amistades (…) Perdimos muchas amistades que duelen en el alma, pero seguimos confiando en Dios que meta su mano y que no vuelva a pasar esto”, recalca.

En La Páez, por encima del miedo, está el arraigo/ Foto: María Gracia La Cruz

Oswaldo Ceballos habla también de continuar ahí, de levantar a La Guaira y el sector al que lo ata una historia familiar de más de setenta años. Se refiere a la reconstrucción, pero no a aquella que se orienta a construir nuevas estructuras, sino a la que empieza desde cada persona, en lo cotidiano.

“Hay que trabajar para levantar el estado, pero con trabajo, si uno no se pone a trabajar, ¿cómo se levanta entonces? Es con el sustento de uno. No va a ser esperando ayuda del gobierno“, enfatiza.

La Páez fue construida para recibir a quienes habían perdido sus casas. Siete décadas después, sus habitantes vuelven a vivir una forma distinta de desplazamiento, esta vez alrededor de unas estructuras que todavía esperan una decisión. Y mientras las máquinas no llegan, hay algo que permanece en pie y que no figura en ningún cronograma: la voluntad de quienes, aun después del sismo, siguen llamando a ese lugar su casa.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La IA toca las puertas del sindicalismo

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En pleno siglo XXI, asistimos al desarrollo de la cuarta revolución industrial o industria 4.0. Su motor principal es la conectividad total y los datos masivos. Se visualizan como sectores clave la inteligencia artificial (IA), internet y la red de dispositivos, la robótica avanzada y la biotecnología. Se trata de un nuevo contexto que los sindicatos y gremios deben abordar obligatoriamente.

En las diferentes etapas de la Revolución industrial, desde mediados del siglo XVIII hasta el XIX, los procesos de producción conocieron la evolución del trabajo. Los sindicatos surgieron en la segunda etapa, de mediados del siglo XIX a las primeras décadas del XX. Luego llegó la tercera etapa con el auge de la informática, la electrónica y la robótica (1970-2000). Hoy los retos son mayúsculos.

Los sindicatos ante la agenda de la IA

En ese ámbito, vemos con sumo interés la activación de los sindicatos frente a la agenda de la IA. Así lo indica la investigación del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de São Paulo (IEA-USP), en marzo de 2026, conjuntamente con la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas (CSA-TUCA). El estudio parte de la consulta a 17 centrales sindicales de 13 países de la región, que representan a más de 20 millones de trabajadores de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y República Dominicana.

Según el estudio, el sindicalismo de la región está entrando en una nueva fase de interacción con las herramientas tecnológicas. El mismo resalta que “los sindicatos están percibiendo que la IA no es un tema únicamente tecnológico, sino profundamente político. Discutir algoritmos significa discutir poder, transparencia y derechos en el trabajo, por tanto, el desafío ahora es transformar este despertar institucional en acciones, en capacidad concreta de negociación colectiva, regulación y participación sindical en la gobernanza de las tecnologías”.

IA y jornada laboral

Al mismo tiempo, se indica que el aumento de la productividad que permiten las herramientas de IA refuerza la posición del movimiento sindical a favor de la reducción de la jornada laboral. Sin desmejorar la remuneración. En un contexto en el que la tecnología permite producir más en menos tiempo, se recalca la necesidad de redistribuir los beneficios de la productividad de forma socialmente justa.

En los países de la región este debate apunta a modelos de organización del trabajo que prioricen el bienestar, la salud física y mental y la conciliación entre la vida laboral y la personal. No se limita a demandar mejores condiciones de trabajo, sino de debatir sobre quién se apropia de los beneficios generados por la transformación tecnológica.

La opinión de la CSA-TUCA concluye que, al invertir en formación, producir conocimiento propio, articular posiciones regionales y avanzar en la regulación y la negociación colectiva, los sindicatos tienen la oportunidad de transformar la IA en un campo de fortalecimiento de su relevancia social y política. Asimismo, el estudio del IEA-USP demuestra que esta transformación ya ha comenzado y que el futuro del trabajo en las Américas dependerá, en gran medida, de la capacidad del movimiento sindical para ocupar este nuevo terreno de disputa.

La cita de Berlín

Posteriormente, en junio de 2026, unos 50 representantes sindicales se reunieron en Berlín, en la sede del sindicato IG Metall, con motivo de la conferencia conjunta de IndustriALL Global Union sobre el futuro del trabajo. El evento reunió a delegados de los sectores de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la industria eléctrica y electrónica, la ingeniería mecánica y los trabajadores no manuales, procedentes de Asia, África, Europa y América Latina.

Durante el encuentro, los participantes abordaron una realidad común: el cambio tecnológico se está acelerando. Con ello, los derechos laborales se ven amenazados y los sindicatos deben adaptarse o correrán el riesgo de quedar al margen de las decisiones que determinarán la vida laboral de millones de personas.

Automatización: participar antes, no después

Se da el caso de que hay unos 4,66 millones de robots industriales instalados en las fábricas de todo el mundo y de que 83 millones de puestos de trabajo corren peligro de aquí a 2027. En Europa, el empleo en ingeniería mecánica está disminuyendo, mientras que en Asia los sectores de las TIC y la electrónica están en pleno auge. En evento se señaló que empresas como Tesla —que abarca tanto la ingeniería mecánica como las TIC—, con un enorme valor de mercado y sin sindicatos, son un símbolo del desafío al que se enfrentan hoy los sindicatos a la hora de organizar a los trabajadores.

La IA ya no es una cuestión tecnológica, sino laboral. La organización del trabajo, el empleo, las competencias, los salarios, la privacidad y la protección de datos se ven ahora afectados por los sistemas algorítmicos. La digitalización debe negociarse en los convenios colectivos, no imponerse. Los trabajadores deben participar en las decisiones sobre la IA y la automatización antes de su implementación, no después.

La mirada de la OIT

Por otra parte, la OIT plantea la IA, en relación con el sector manufacturero, como una herramienta al servicio del trabajo decente, el aumento de la productividad y una transición justa. De allí parte el Convenio 193 de la OIT sobre el trabajo en la economía de plataformas, recientemente adoptado. Este sienta un precedente para regular la gestión algorítmica en todos aquellos ámbitos en los que la IA rige el trabajo.

El reto para el sindicalismo venezolano

Esta nueva realidad laboral supone un reto para el sindicalismo venezolano. Este debe incorporar a su agenda las necesidades de formación y adaptación a los procesos de trabajo que se desarrollarán en el marco de la IA. Incluso cuando el país atraviesa la profunda crisis política, económica y social que hemos conocido durante el siglo XXI.

En cuanto a los procesos de automatización del mundo laboral en el contexto de la IA, se corre el riesgo de deshumanizarlos con máquinas de decisión autónoma. Ese es el umbral del nuevo mundo que la humanidad aborda en este siglo.

@froilanbarriosf | Movimiento Laborista.

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Conversando con un hombre sincero: José Martí

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Lo imagino sentado frente a mí, sereno, atento, con esa mirada que parece venir de muy lejos. Aparece —no sé de dónde ni cómo— un hombre silente de donde crece la palma.

La grandeza de algunos personajes de la historia hace que uno quisiera preguntarles muchas cosas. Temo que la primera pregunta sea demasiado pequeña.

A José Martí podría preguntar por Cuba, por Bolívar, por la libertad, por América y por lo que inspiró su hermosa poesía. Pero después de conocer su vida, sus prosas y esa extraña mezcla de poeta, político, periodista y conspirador, cualquier cuestionamiento queda subordinado a un tema mayor: ¿Cómo se construye una nación digna de la libertad? ¿Cómo se funda una república para que su vida no dependa de un hombre —de un héroe—, sino de un pueblo bueno y noble? ¿Cómo emigrar y no arar en el mar?

De la Cuba colonial a la patria libre y el hombre sincero

Lo imagino sentado frente a mí, sereno, atento, con esa mirada que parece venir de muy lejos. Aparece —no sé de dónde ni cómo— un hombre silente. Más bien escucha, como si cada pregunta tuviera detrás otra más profunda. Se me aproxima un hombre de contextura pequeña [1,65–1,70 m] delgado, frágil, pómulos marcados, mirada dulce, ojos grandes —oscuros y gachos—, nariz larga y bigote prominente de paso tan elegante como su traje.

—¿Quería usted preguntarme algo? —, me dice el hombre con acento entre castizo y habanero, de cálida y severa mirada, respirando el oleaje bucólico de Cojímar, célebre por la fascinación de Hemingway (El viejo y el mar).

—¿Es usted José Martí?

—Al parecer, después de mucho tiempo y agite, lo sigo siendo y sintiendo.

—¿Dónde estamos? ¿Cómo llegué aquí? Le pregunto con perplejidad.

—No se asuste. Ha llegado usted a una ciudad luminosa, mestiza y sensual, donde ese mar al fondo, las palmas y las piedras coloniales en sus pies, conviven con la pobreza, pero la dignidad indomable de un pueblo mestizo. Gente bella como la esperanza, regia como sus antepasados, luminosa aun con la patria herida.

—¿Que cómo llegó aquí? Pues eso solo lo sabrá Dios y usted—, me dice con tono irreverente.

—¿Perdón? Creí que era ateo—, murmullo, pero Martí alcanza escucharme.

—No soy religioso, pero sí espiritual y humanista, me responde frotando sus manos.

—Entonces don José, hablemos de Cuba y aprovechemos el milagro.

—Comprendo que no podía ser de otra manera Viera-Blanco. La providencia tiene sus cosas y los hombres nuestras misiones. Toca obedecer a Dios, a la patria y a la conciencia.

Martí nació en La Habana en 1853. Su padre, Mariano, era valenciano. Su madre Leonor, canaria. No nació en una familia de grandes riquezas ni en un ambiente destinado a producir héroes. Fue un muchacho como tantos otros. Pero Cuba era una colonia. Y aquella circunstancia terminó entrando en su vida antes de que pudiera comprender lo que significaba.

A los dieciséis años [1869] ya había sido encarcelado por sus ideas. Fue condenado a trabajos forzados bajo el dominio del capitán general español Domingo Dulce. Aquella experiencia resultó esencial para moldear al hombre que después escribiría sobre la libertad con una intensidad proverbial.

—Usted hablaba de la libertad de una manera distinta. ¿Era porque había conocido su ausencia?

—La libertad, Orlando, se comprende mejor cuando se ha vivido sin ella.

Martí no hablaba de la libertad como una abstracción. La había perdido. La vio negada. La había conocido en la prisión antes de conocer la vida. Después vino el destierro. España. Madrid. Zaragoza. Su preparación académica fue primero en derecho [La Habana], luego en Zaragoza donde estudió filosofía, letras, derecho civil y canónico. Qué cosas, fue en tierra de colonos como aprendió zafarse de ellos. Su formación inicial [colegio jesuita San Pablo, de La Habana] fue marcada por Rafael María de Mendive, su mentor.

Después de España, Martí marcha a México, Guatemala, Venezuela y EE. UU. Así se convirtió en un hombre de las Américas por donde viajó apasionadamente.

—Me interesa particularmente [como venezolano] por qué Venezuela aparece no como simple escala geográfica, sino como un lugar con ideas de una resonancia especial. ¿Qué encontró usted en Venezuela?

Martí parece sonreír y, con ojos húmedos, responde a secas “A Bolívar”.

Respiro profundamente frente al impactante atardecer de aquella virgen costa blanquecina bañada de un mar azul como pocos, de estela salvaje y espumante.

—Qué cree usted le hubiese aconsejado Bolívar.

—Me hubiese escuchado y respondido: “Yo luché por América, tendrá usted que luchar por Cuba. Las armas pueden abrir las puertas de una nación, pero solamente la educación, la justicia y la virtud pueden mantenerlas abiertas. “Olvídese de las revoluciones. Es arar en el mar. El país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas. Y tendrá que emigrar“.

—¿Usted lo cree? ¿Bolívar aró en el mar?

—Claro que no. Bolívar fundó una república antes de que el pueblo estuviera preparado para sostenerla. Y es ahí donde me quito el sombrero de poeta y me pongo el de humanista: después de vencer con espadas, al pueblo le toca vencer la ignorancia, la pobreza y la ambición de los hombres, que nos divide.

—Entonces a Bolívar lo atrapó su ambición? ¿Escuelas en vez de cuarteles?

—No, Orlando. A Bolívar lo atrapó la grandeza de América. Demasiado grande para un solo hombre, demasiado dividida para una sola voluntad. Demasiadas dificultades para un solo cuerpo.

“Sí”, agrega Martí con pasión y puño cerrado, “escuelas como trincheras, moral y luces como pensamiento. Ahí reposa el verdadero ejército”.

Cuando Martí llegó a Caracas [1881] encontró una ciudad que todavía vivía bajo la enorme sombra de Bolívar. Venezuela era gobernada por Antonio Guzmán Blanco, el Ilustre Americano, e iracundo bolivariano […]. Al anochecer —sin sacudirse el polvo del camino— no preguntó dónde comer o dormir, sino cómo llegar el monumento de Bolívar. Martí vio en Bolívar una tarea inconclusa. Por eso escribió aquella frase extraordinaria: “Así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies”.

—Siempre me ha impresionado esa imagen— le digo. Por lo visto usted no sitúa a Bolívar descansando sobre la gloria.

—No. Bolívar no descansa. No ha terminado de crear—, afirma Martí con ojos llorosos, como recuerda haber llorado cuando vio la estatua del libertador en Caracas.

La tarea es construir repúblicas sin imitación y sin conocimiento.

—¿Entonces Bolívar sigue siendo una tarea?

—Lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy. Bolívar tiene que hacer en América todavía.

Una lectura de Bolívar particularmente importante para Venezuela. Porque Venezuela ha tenido muchas independencias, muchas constituciones, muchos gobiernos y promesas de refundación. Ha tenido riqueza extraordinaria y pobreza dolorosa. Conoció dictaduras y democracias. Experimentó momentos de modernización y períodos de destrucción institucional. Pero la pregunta esencial continúa siendo la misma que Martí encontró al mirar a Bolívar:

—¿Qué hacemos con la libertad una vez conquistada?

Martí guarda silencio.

—Hay que cambiar la relación entre gobernante y ciudadano. No basta con proclamar la independencia. Hay que aprender a gobernarse.

—¿Y cómo se aprende a gobernarse?, pregunto con ansiedad.

—Conociendo al pueblo, amigo mío—, responde Martí con calma, al romper de las olas contra el malecón, y continúa: “Bolívar alguna vez le escribió al general Juan José Flores [Barranquilla, noviembre de 1830] pocos días antes de morir: “Mejor es una composición que mil batallas ganadas”. Y se lo escribió a quien, se sospechaba, había participado en el asesinato de su mariscal predilecto, Antonio José de Sucre y Alcalá, el Abel de Colombia. Por eso compongo y escribo, luego existo”, concluye don José.

—¿Hay que enseñar al pueblo a leer antes que subirse un fusil?, le pregunto.

—Hay que enseñarle a declamar una poesía antes que oler la pólvora, responde como en prosa.

Para Martí el gobernante debía conocer a su pueblo, su historia, sus costumbres, sus diferencias, sus heridas y sus aspiraciones. La república debe ser una creación propia. No una imitación sin conocimiento. La única manera de sanar heridas es conociendo sus raíces.

En Venezuela lo hemos ensayado todo. Hemos buscado fórmulas externas donde nuestra versión encontró primero el caudillismo, luego botas y sables, después un bipartidismo clientelar y finalmente una revolución de tiranuelos, donde la nación se hizo territorio vacío embriagado de corsarios y trepadores.

—Así no es posible echar raíces, querido amigo. Para echar raíces necesita conocer el suelo… comer, beber, cantar y sudar con el pueblo, sentencia el poeta.

—Entonces, ¿qué necesita una república antes que nada?

—Hombres y mujeres capaces de sostenerla, educados.

—Explíquese.

—Cuando escribí La edad de oro no estaba simplemente entreteniendo a niños. Estaba formando ciudadanos futuros. Un niño —señor mío— es caldo virgen de la política. El niño debe aprender a pensar. Conocer el mundo. Comprender el valor de las dignidades para distinguir lo bueno de lo malo, sin rencor y sin odio.

—Y será libre de resentimientos.

—Será simplemente libre. Ser culto es el único modo de ser libre. La cultura abre todas las puertas, Orlando. El carácter decide si se cruza. Y la ignorancia, oh, la estulticia, encadena y clausura todas las ventanas. Un pueblo educado puede equivocarse políticamente —apunta con su dedo— pero conserva herramientas para reconocer el abuso del poder.

El literato y poeta, de donde crece la palma

Sus poemas tenían una dimensión política sin dejar de ser poemas. Su periodismo podía convertirse en literatura, y su literatura regresaba siempre a la preocupación por el hombre. En Versos sencillos escribió: “Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma…”.

—¿Por qué la sinceridad era tan importante para usted?

—Porque el hombre público no puede vivir separado de lo que dice y lo que hace. La palabra “sincero”, agrega Martí, viendo la caída del sol Habanero parece sencilla, pero adquiere un significado político. La sinceridad es una forma de responsabilidad. La sinceridad que es seriedad en la política, compostura que inspira a los jóvenes a permanecer y luchar por la patria.

A Martí no es sencillo convertirlo en propiedad exclusiva de una ideología. Martí es demasiado complejo para eso. Su idea de la patria estaba subordinada a la dignidad del hombre libre, sincero y serio.

—¿Y Cuba? —le pregunto—¿Qué era Cuba para usted?

—Una Cuba libre de España, pero también una Cuba capaz de preservar su soberanía frente a cualquier potencia. Admiro nuestra cercanía a EE. UU., geográfica e intelectualmente. Su energía, su capacidad de organización, su trabajo y sus raíces democráticas.

—¿No ve ningún peligro?, le pregunto viendo al norte.

—Una potencia de semejante magnitud es mejor tenerla como amiga que como amenaza, responde de espalda viendo al sur.

—¿Entonces la independencia no terminaba con la salida de España?

—La independencia no puede consistir en cambiar de dueño.

Estas frases —aunque imaginarias— resumen su pensamiento. Quizás por eso resulta particularmente pertinente cuando uno observa a Cuba y Venezuela. Son dos países distintos, con historias diferentes, pero unidos por una misma tragedia latinoamericana: la distancia entre la grandeza de sus pueblos y la calidad del poder que en distintos momentos han ejercido sobre ellos, propios y extraños.

Que jamás el poder humille al hombre

El gentilicio cubano y el venezolano merecen algo más que monumentos, consignas y ceremonias. Merecen instituciones. Merecen libertad y justicia. Y merecen un poder que entienda que gobernar no significa poseer.

—¿La expresión “poder noble” le resulta antigua, idealista?

Martí se detiene y, llevando su mano a mi brazo, responde pausadamente:

—No confunda jamás carácter con magnanimidad. Gobernar significa servir a una comunidad humana que, por humana, Viera-Blanco, demanda orden, pero también comprensión y compasión. Ya le leía a usted su caminata con don Andrés Bello, ese sabio y también poeta venezolano [¿cómo lo había leído?]. Y advierte:

—No olvide que la providencia no solo a usted le acompaña. También a otros nos da luz y cobijo. Y cuando se trata de evitar la lógica del odio, es un deber de los “mortales” elevar el espíritu.

Ante esa regia sentencia me viene a mi cabeza esa otra imagen de Versos sencillos: “Cultivo una rosa blanca…”. La rosa blanca no significa olvidar la injusticia. Significa que la libertad no puede edificarse únicamente sobre el resentimiento. La reconciliación es memoria. No puede borrar a las víctimas. La justicia no es venganza. Es reconstrucción sin una nueva persecución.

Martí murió demasiado joven para conocer el destino completo de Cuba. Tenía 42 años cuando cayó en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895. Regresó a Cuba porque había llegado el momento de acompañar con el cuerpo lo que durante años había defendido con la palabra. Había contribuido a organizar el Partido Revolucionario Cubano, pero antes hizo de su vida un puente entre la poesía y la política.

Morir para que la patria no olvide que fue libre

—¿Sabía que podía morir? —, pregunto con tono confeso de desenfado.

—Nadie conoce su último día—, me responde con firmeza. Y agrega mirando al cielo, ahora pleno de estrellas y estelas, “los muertos, misterioso amigo viajero del tiempo, puedan regresar y rehacer la historia siempre que sus ideas continúen planteando más preguntas que respuestas. Y añade:

—La nación, Orlando, no pertenece al vencedor, por cierto; pertenece también al disidente, al que protesta, al que emigra y sueña con regresar; al que pregunta sin creerse dueño de la verdad.

—La nación, le interrumpo, también pertenece al que nació después de la tragedia.

Mirándome por segundos en silencio a luna llena —si acaso la luna de Fausto— quebrada, rojiza, entre alegrías y alegorías, me comenta con voz cascada:

—Un venezolano puede mirar a Bolívar y preguntarse cuánto queda de aquel sueño. Un cubano puede mirarme y preguntarse cuánto queda de la libertad que soñé. Y cuando se lo pregunten sabrán que la respuesta no está en el pasado. Está en lo que todavía pueden hacer los vivos.

—¿Qué les queda a los vivos por hacer?

Martí vuelve los ojos hacia mí.

—Lo mismo que quedó pendiente cuando Bolívar murió.

—¿Y qué es eso?

—Componer y evitar batallas… Soy un hombre sincero señor mío, me dice con tono de despedida, reverencia, alejando e inclinando el torso. De donde crece la palma, de verso verde claro y un carmín encendido, que cuando muera, sin patria, pero sin amo, pido tener en mi alma, un arpa y una rosa blanca…

Ahí termina nuestra conversación. Adiós Martí. Tu cuerpo quedó en Dos Ríos, pero tu palabra echó raíces en la América grande, tan inmensa como el camino que abonasteis con sudor y prosa, a su dignidad que su libertad.

Y amaneció. Estaba en Caracas junto a la estatua de Bolívar. Levanté la mirada hacia la figura a caballo, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies.

Comprendí que la roca de la creación seguía allí, como la tarea por hacer… Y para ser redimido por Dios y la historia, pedí que al morir ocurra, en una patria libre —sin yugo y sin amo— debajo de un araguaney en flor, una rosa blanca en el alma y un haz tricolor en mi pecho.

@ovierablanco – vierablanco@gmail.com | Abogado / Exembajador en Canadá.

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Culparon a terremotos, sanciones, supuesto repunte económico y al calor por los cortes eléctricos

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Excusas, excusas y más excusas ¿Les creemos? pregunta Margot desde Coro, estado Falcón, quien en los últimos días ha estado un promedio de cinco a seis horas diarias sin servicio eléctrico. 

Este martes, en el canal de propaganda del Estado, Venezolana de Televisión (VTV), el ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, y el presidente de Corpoelec, Juan Fernández, prometieron 1300 megavatios más para el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a finales de este año.

“Todo esto va reducir el impacto de la administración de cargas”, dijo Fernández, refiriéndose a lo que los venezolanos conocen como racionamiento, palabra que el oficialismo se niega a usar.

Los funcionarios culparon por las fallas en el servicio de luz a los terremotos del pasado 24 de junio, a la ola de calor, también al supuesto repunte de la actividad económica y a las sanciones previas al 3 de enero de este año.

Según Alcalá, venezolanos podrán prender arbolitos en Navidad

El ministro Alcalá dijo en el estudio iluminado de VTV (a diferencia de la penumbra en la casa de Margot en Coro) que a la Unidad 6 en Planta Centro se sumarán 600 megavatios, los cuales darán estabilidad a la región central y centroccidental del país. Indicó que a eso se añadirán siete unidades en el estado Zulia con un aporte de 500 MW y otras en distintos sectores de Venezuela que contabilizarán 1300 MW para el último trimestre de 2026.

“Todo esto para lograr más estabilidad y menos interrupciones en el servicio eléctrico”, dijo Alcalá. 

Repuestos gracias al 3E

Alcalá también mencionó que este año, a diferencia de los anteriores, el Estado ha tenido acceso a adquirir repuestos originales y equipos de fabricantes extranjeros.

Supuestamente, debido al levantamiento de sanciones luego de la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero de este año, el gobierno ha podido entablar relaciones y hacer negocios con empresas foráneas. 

Reforma de Ley para incentivar inversiones

El ministro indicó igualmente que la reforma parcial de la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico adelantada por la Asamblea Nacional en junio de este año permitirá modernizar el marco jurídico e incorporar inversión mixta y privada al SEN.

“Eso permitirá que tanto la empresa pública como la privada puedan verse involucradas en la generación, transmisión y comercialización de la electricidad, además de atraer inversiones”, aseguró.

Terremotos contra la luz

Juan Fernández, presidente de Corpoelec, aseguró que el doblete sísmico “ralentizó los esfuerzos que venían haciendo en junio en torno al servicio eléctrico”.

Fernández sentenció que a solo tres días de la tragedia lograron recuperar el 93% del servicio y en apenas 10 días, el 96%, en el estado La Guaira. 

Expuso asimismo que en el estado Carabobo perdieron 800 megavatios a raíz de los terremotos y se dañaron varios canales de transmisión en La Guaira.

Más demanda por calor

El funcionario ratificó lo que han dicho otros voceros del gobierno, como la encergada de la presidencia, Delcy Rodríguez: que debido a la ola de calor que se registra en todo el país hay una mayor demanda del servicio, lo que provoca una sobrecarga al sistema y genera las constantes interrupciones.

“Hemos estado experimentado un aumento significativo de la demanda eléctrica producto de las altas temperaturas”, dijo. 

Supuesto repunte económico 

Alcalá afirmó asismismo que el aumento de la demanda de energía también ha crecido en las últimas semanas empujado por el “repunte de la actividad económica”. 

De acuerdo con informes del Banco Central de Venezuela (BCV) la economía acumuló 21 trimestres consecutivos de expansión tras registrar un alza interanual del 7,14% en el segundo trimestre de 2026.

Según la página especializada, Datosmacro, a pesar del crecimiento del PIB, el salario real en Venezuela cayó cerca de un 30% en los últimos meses debido a que los precios suben mucho más rápido que los ingresos y la inflación acumulada del año ronda el 200%.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país 

HRW vuelve a Venezuela después de 18 años: exige reformas para avanzar en los DD. HH.

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«Estamos en Caracas, en una visita oficial luego de 18 años, cuando las autoridades expulsaron a nuestro personal», anunció este 30 de septiembre la directora para las Américas de la ONG Human Rights Watch (HRW), Juanita Goebertus. «Hemos constatado que hay una reducción en las formas más evidentes de represión (…). Sin embargo, estos cambios aún están muy lejos de garantizar una transición [a la democracia] sostenible y que asegure la protección de los derechos humanos».

HRW tuvo su primer encuentro con Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela bajo el aval de Estados Unidos, el pasado 17 de septiembre. Desde entonces, la ONG se ha reunido con otros actores políticos, con víctimas de derechos humanos y con asociaciones civiles nacionales. Su veredicto, por ahora, es que se deben adelantar profundas transformaciones en las instituciones del país, que han perdido su independencia en casi tres décadas de chavismo.

Goebertus reafirmó también que la Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela debe mantener sus actividades en el país.

«Al menos 344 presos políticos siguen tras las rejas, muchos de quienes han sido liberados aún están vinculados a juicios y los detenidos siguen sufriendo malos tratos en las cárceles», agregó.

También enfatizó en la necesidad de derogar por completo algunas leyes que han restringido el trabajo de la prensa y vulnerado el derecho de libre asociación. Entre las normativas que denunció que se deben derogar están las leyes contra el terrorismo y contra el odio; sobre esta última justo ayer la encargada Delcy Rodríguez anunció que sería reformada, aunque ONG y defensores insisten en su derogación.

Juanita Goebertus afirmó, por otra parte, que el proceso de diálogo entre la Asamblea Nacional del 2025 (de corte chavista) y la Asamblea Nacional del 2015 (de corte opositora y avalada por EE. UU.) debe demostrar transparencia e imparcialidad ante la población.

«Han anunciado un proceso para reformar el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral. Es fundamental que su composición asegure independencia e imparcialidad. Los venezolanos merecen un calendario electoral cierto, que conduzca a un sufragio oportuno, libre y justo», dijo.

Reformar la seguridad, no la economía

«Una transición verdadera también pasa por una reforma profunda al sector de la seguridad», enfatizó Goebertus. Entre las medidas que puntualizó HRW en un comunicado de prensa publicado este 30 de septiembre se menciona la remoción de funcionarios responsables de graves violaciones de derechos humanos, garantizar que los organismos de inteligencia no se encarguen de investigaciones penales, desmantelar los centros de detención clandestinos y establecer normas adecuadas para el uso de la fuerza.

La ONG lamentó que el Gobierno estadounidense esté priorizando las reformas económicas en vez de atajar las graves vulneraciones a los derechos humanos de los venezolanos, que han tenido una calidad de vida aún más deteriorada tras los sismos del 24 de junio de 2026.

«Estados Unidos debería utilizar su influencia para desempeñar un papel de liderazgo en la promoción de un cambio significativo en materia de derechos humanos en Venezuela», se lee en el comunicado de HRW.

Mientras tanto, Rodríguez anunció el 29 de septiembre sus intenciones de reformar parcialmente la Ley contra el Odio, pero las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales claman por la derogación completa de la normativa. Su presencia, según advierte ONG como Espacio Público, ha significado la detención arbitraria de más de 120 personas en los últimos nueve años.

Casi 40 días sin datos: exigen al gobierno actualizar cifras de muertos y desaparecidos en sismos

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El Gobierno encargado de Venezuela no ha actualizado las cifras de fallecidos y desaparecidos por los terremotos del 24 de junio en los últimos 37 días. La ONG Provea denunció este 30 de septiembre la opacidad que mantiene el Estado venezolano sobre el desastre socioambiental.

«Exigimos al Estado venezolano actualizar y publicar ambas cifras de forma continua. La información salva vidas y es una obligación del Estado con las víctimas, sus familiares y el país», afirmó la ONG a través de sus redes sociales.

La última actualización sobre los fallecidos y otras estadísticas relacionadas con los terremotos ocurrió el 24 de agosto de 2026. Para ese entonces, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que al menos 6509 personas perdieron la vida durante el desastre.

La cifra de desaparecidos lleva más tiempo congelada. Las autoridades chavistas informaron el 25 de junio que había al menos 157 personas sin un paradero conocido, pero luego, no han precisado si esta cifra aumentó o varió.

Ante la emergencia y la opacidad, surgieron al menos cuatro plataformas ciudadanas donde los venezolanos podían incluir sus denuncias de desaparición. Una de esas plataformas, Venezuela Reporta, registró 41 354 casos de personas desaparecidas; sin embargo, no hay una garantía que la cifra sea actualizada hasta el momento.

Provea, por su parte, recalca que es responsabilidad absoluta del Estado ofrecer cifras demográficas y apoyar a estas iniciativas ciudadanas.

Opacidad demográfica

Otras ONG; como Amnistía Internacional, denunciaron que desde el 25 de junio de 2026, un día después de los sismos, el Gobierno de facto chavista no ha ofrecido datos demográficos que ayuden a canalizar la ayuda humanitaria a Venezuela

«Los datos disponibles no están desagregados por sexo, edad, ubicación u otras características esenciales, lo que impide identificar los impactos diferenciados de los terremotos y diseñar respuestas adecuadas para niñas y niños, personas mayores, mujeres, personas con discapacidad y otras poblaciones que pueden requerir medidas específicas de protección y atención», se lee en una nota de prensa de Amnistía Internacional publicado el 24 de septiembre.

Mientras tanto, una investigación de ProBox documentó que la respuesta comunicacional del Estado venezolano sigue siendo tardía e incompleta para los estándares de las Naciones Unidas. De 41 instituciones con competencias directas para atender la crisis analizadas por la ONG, solo 6 (el 15 %) publicaron alguna información el día de la tragedia.

Otras 14 instituciones tardaron entre 24 y 48 horas en emitir algún mensaje, mientras que el grupo más numeroso, conformado por 21 organismos (más del 51 %), tardó tres días o más en pronunciarse.

Entre las instituciones que no emitieron un comunicado (según los datos proporcionados por la ONG) destacan el Cicpc, el Semanecf, el Ministerio Público y los despachos encargados de los servicios básicos (agua, electricidad, transporte y telecomunicaciones), entes esenciales para el reporte de personas desaparecidas, fallecidas y asistencia primaria.

ProBox informó que estas plataformas del Estado se enfocaron en producir propaganda durante las primeras horas de atención humanitaria ante el desastre. Mientras tanto, vecinos de Caracas y La Guaira siguen entre los escombros buscando a sus seres queridos o clamando por la pronta reparación o reubicación de sus viviendas.

Figuera pide un voto de confianza para la mesa de diálogo aunque no haya fecha de presidenciales

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En su entrevista exclusiva concedida a Noticias Venevisión, la presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015 y jefa de la delegación opositora, Dinorah Figuera, conversó detalladamente sobre la agenda del segundo ciclo de diálogo nacional impulsado por Estados Unidos y se refirió a varios temas de interés enmarcados en la agenda de la transición.

Sobre las condiciones y posibles fechas electorales, Figuera explicó que aún no se puede dar una fecha definitiva para los comicios presidenciales debido a que faltan procesos institucionales clave y afirmó que la prioridad actual es estructurar un Consejo Nacional Electoral (CNE) “creíble, transparente y vigoroso” que genere confianza real en la ciudadanía

“Yo vine a cumplir una responsabilidad estricitamente institucional y entiendo que nosotros debemos brindarle al país un cronograma, pero nos hemos encontrado con un CNE que no dio los resultados esenciales (…) No tenemos miembroS en la rectoría del CNE. Es un proceso al que yo no creo que debo crearle una fecha. E inclusive, y lo digo con sinceridad, yo tengo mi duda si es el nuevo Consejo Nacional Electoral que se va a designar el que tenga que librar la ruta del cronograma o es esta mesa, en los términos en que ya tenemos que generar un entregable para el mes de diciembre”, explicó.

Reconoció que quizás es inoportuno pedirle tiempo al país, pero insistió en la necesidad de que se constituya un nuevo CNE que respete la voluntad popular: “Pronto pudierámos desarrollar una información veraz, pero atraverme a decir yo una fecha en este momento…prefiero que nos sentemos en la mesa y logremos un consenso de trabajo”.

La diputada de la AN 2015 mencionó también que se deben crear las condiciones y las garantías civiles y políticas para que todos aquellos que quieran participar en los comicios puedan hacerlo, sin inhabilitaciones y otra trabas.

“Yo no critico a quienes piden ‘elecciones ya’. Más bien digo, increpen a la mesa, critiquen a la mesa, pero también, propongamos a la mesa posibilidades, y vamos a darle un voto de confianza. Nosotros somos prescindibles, pero esto es una oportunidad histórica, no tenemos mñás. Tuvimos 27 años luchando para poder consolidar un proceso democrático y hoy esta es una semilla de esperanza en el país”, pidió Figuera, al tiempo que agradeció al secretario de Estado, Marco Rubio, por acompañar estas negociaciones y destacó que nunca antes Venezuela “contó con un aliado tan poderoso”.

“Estemos claros, sin EE.UU. esto no hubiese ocurrido y debemos ser agradecidos”, sostuvo Figuera, quien también reveló que líderes de la Unión Europea también están viendo con otros ojos la negociación, aunque al principio la veían con recelo: “Hoy podemos decir que se han pronunciado respaldando este proceso, porque es verdad que otra mesas de diálogo han fracasado, pero hoy no tengo dudas, y levanto la bandera de la fe y la esperanza de que esta mesa sí dara los resultados que necesita un país que demanda justicia, soberanía e institucionalidad”.

Figuera reveló igualmente que, a pesar de las diferencias y de que suene duro para los “estridentes”, en los debates con los representantes del gobierno “hay un gran respeto”. Admitió también que ha recibido “presiones de ciertos grupos” y que ha tenido que lidiar con la desconfianza de algunos sectores, pero que esas situaciones pasan a un segundo plano cuando constata, según afirma, el apoyo en la calles: “Con quienes tienen esperanza, yo me doy más que complacida”.

¿Cuándo se designarán los magistrados del TSJ?

La vocera de parte de la oposición en el diálogo aseguró que velarán porque las personas que participen en el Comité de Postulaciones tengan las credenciales necesarias, “sean honorables, comprobables, diputados u diputadas pero también miembros de la sociedad civil que quieran participar en reinstitucionalizar al TSJ”.

Precisó que para noviembre deben entregar reportes sobre el avance en este tema para que se concrete la designación de los 32 magistrados del máximo ente rector de justicia.

Ley contra el odio, libertad de expresión y presos políticos

Para Figuera, la reforma de este instrumento jurídico responde a una exigencia directa del pueblo y de organizaciones defensoras de derechos humanos y recalcó la importancia de que se trabaje en eliminar la criminalización que dicha normativa representaba.

“A mí no me importa si lo hace la mesa o la presidenta interina, sino que se desmonte toda la criminalización que ha sido el objeto de esta ley,y que se busque más bien conformar una ley que genere responsabilidad, convivencia, solidaridad y que la penalidad que representó este insturmento coercitivo se desdibuje”, opinó.

La presidenta de la AN de 2015 celebró asimismo el avance de los desbloqueos a redes informativas e insistió en que se tienen que levantar los que aún permanecen activos.

También, recordó que continuarán reclamando la liberación de los presos políticos, porque fueron ellos mismos quienes solicitaron la inclusión en la hoja de ruta del diálogo.

Casi al término de la conversación, Dinorah Figuera envió un mensaje a los ciudadanos: “No tuvimos la transición perfecta, tuvimos la que pudimos. No es perfecta, pero tenemos la oportunidad de hacer una trasnición honesta, que genere cambios y que busque que Venezuela pueda ser nuevamente, en el futuro inmediato, una referencia democrática y que eso se traduzca en indicadores de salud plena y vigorosa, en educación, en convivencia y que permita que quienes se fueron vuelvan a Venezuela a ayudar a recuperar esos vidrios rotos”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Plataforma Unitaria: la represión no se reforma, se deroga y desmonta

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A través de un comunicado difundido en redes sociales, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) expuso que la denominada Ley contra el Odio debe ser derogada y no reformada, como lo propuso recientemente la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. 

La alianza de partidos de oposición calificó como un despropósito pretender reformar “una ley inconstitucional que ha sido utilizada para perseguir, criminalizar y encarcelar a ciudadanos inocentes”.

La PUD expresó en la misiva que durante años, el instrumento legal ha formado parte del marco represivo empleado para silenciar a la disidencia y restringir libertades fundamentales.

La plataforma de partidos opositores exigió por esto la derogatoria inmediata de la ley, con un “paso concreto hacia la restitución de las libertades civiles y políticas, la recuperación del Estado de derecho y las garantías democráticas de todos los venezolanos”.

A juicio de la PUD, el país no necesita una versión corregida de una herramienta de persecución, sino desmontar el marco jurídico que ha permitido que el Estado persiga a quienes piensan, opinan y disienten del oficialismo.

“La libertad de expresión, el derecho a informar, la libertad de pensamiento y la participación política no pueden estar sometidos al temor de sanciones arbitrarias o persecución”.

La Ley contra el Odio, formalmente Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, fue aprobada por unanimidad el 8 de noviembre de 2017 por la extinta Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

El instrumento legal, calificado como arbitrario y discrecional por organizaciones no gubernamentales, contempla penas de entre 10 y 20 años de cárcel para aquellas personas a las que el Estado considere que promuevan o inciten al odio, la discriminación o la violencia “contra una persona o grupo social por motivos políticos, étnicos, religiosos, de orientación sexual, entre otros”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país